Be smart, my friend

Paseo de Zorrilla: dos filas de coches esperando a que el semáforo se ponga en verde para salir pitando a sus correspondientes destinos. Pitando pero no mucho, que aquí Javier León nos tiene puestos unos estupendos radares que controlan los impetus más alocados.

El Pollo-Twizy

Pues bien, que se me pone al lado un Twizy. No el de la foto, que era la pollo, pero sí uno ligero y refrigeradico como son los pequeñuelos de Renault.

Y oigan, no vean como tiraba el Twizy de arrancada. Tiene un reprise que ya quisiera Chitty Chitty Bang Bang. Que se note que está fabricado en una smart city.

Y así fue como topé de lleno con el concepto Smart, le diría a la vecina de Pablo. Así y viendo a la gente cargar sus coches en los sitios gratuitos que tiene puesto el smart ayuntamiento de Valladolid. Que, tampoco les voy a mentir, a día de hoy casi siempre están vacíos.

“La «ciudad inteligente» se refiere a un tipo de desarrollo urbano basado en la sostenibilidad que (…) promuevan una calidad de vida elevada, un desarrollo económico-ambiental durable y sostenible, una gobernanza participativa, una gestión prudente y reflexiva de los recursos naturales, y un buen aprovechamiento del tiempo de los ciudadanos”. (Lo dice la Wikipedia)

Pues si Ávila va a ser eso yo lo firmo. El tema está en que como apunta Guillermo en un comentario, en la noticia de Ávilared unos expertos recuerdan que …

“ante el estancamiento demográfico debe “redimensionarse” el modelo urbanístico aprovechando que es una “ciudad compacta”.

…. y también se enlaza a una noticia anterior: “Un estudio asegura que el sector servicios está agotado en Ávila capital”:

“Lejos de los 100.000 habitantes de los que se llegó a hablar en alguna ocasión -“aquello más que nada fue un titular”, ha dicho-, la proyección demográfica es una “advertencia”, y ha cifrado en 8.200 las viviendas vacías. Y es que uno de los aspectos más llamativos del trabajo es la previsión futura de la población de la ciudad, según la cual en 2027, dentro de 14 años, los habitantes serían sólo 1.500 más que ahora.”

Y lo que se viene a decir es que hay que ponerse las pilas, sobre todo en materia industrial.

Tuve la suerte hace unos meses de invitar a la radio al profesor Ignacio Molina (uno de los expertos citados en las noticias anteriores) para que nos explicara en cristiano cómo funcionaba otro tema: la ordenación del territorio. Yo particularmente quedé encantado de cómo hablaba y aproveché incluso fuera de micrófono para que me tradujera a lenguaje normal y práctico lo que escuchamos mil veces de políticos. Y es que el politiqués es una droga dura que se usa en todas partes, no solo en Ávila.

El tema de la smart city traducido a no-cool sería… ¿no será mejor tener edificios que gasten menos, coches que sean menos contaminantes, dar uso a viviendas vacías, dejar de expandirse pgoueamente sin sentido, instalar farolas que duren más y alumbren cuando tengan que alumbrar? Sí, claro que será bueno. Nadie estará en contra de eso. Tecnología del siglo XXI y tal, a ser posible antes de que llegue el XXII.

Lo malo es lo de los palabros. Es como Intur, que se lanzan las campanas al vuelo y luego todos se rasgan las vestiduras cuando alguien tiene un arrebato de sinceridad. La Feria era atractiva, tenía cosas interesantes, había cierto gentío. Hasta ahí correcto. Pero en Intur hubo una avalancha de palabros: categorización, especialización, comercialización, valorización. Y realmente CyL debe apostar por venderse mejor, en más sitios y ser conscientes de todo el patrimonio cultural y artístico que tenemos, y organizarlo mejor y formar a excelentes profesionales turísticos y gastronómicos. El problema fue lo de la categorización, que incluida en todas las frases acabó sonando a nueva epidemia lingüística, como lo fue y sigue siendo “la internacionalización” (si no es internacionalización, como los micromachines, no son los auténticos).

Y entonces resulta que el presidente de la Diputación de Palencia dice al terminar que Intur “no es ni la sombra de lo que fue” y que la entrada “era cara”.  Verdad y verdad. Y la consejera reconoce que a pesar de tener cuatro aeropuertos no tenemos vuelos internacionales.

[Alberto, que es muy hipocapullete, me dice por guasap que si se le da la independencia a Cataluña arreglamos lo de la internacionalización en un pispás]

Se me terminan los párrafos. Solo quería hacer un llamamiento a acabar con las “Zaciones”... es decir, esas palabras que acaban en zación para sonar más contundentes. O esas otras que puestas en inglés se convierten automáticamente en titular pero que acaban dejando sensación de que no irán muy lejos y serán una venta de humo por parte de la zación de gobierno. Lo smart será trabajar en todo lo dicho anteriormente porque  si estamos no-smart es que hemos gastado más y peor de lo debido. El camino no puede ser otro pues que no gastar más de lo que se tiene y gastarlo mejor, que como concepto no tiene zaciones pero es la receta que funciona desde forever and ever.

Es decir, lo que viene haciendo toda su vida la vecina con sus cebollas.

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