La conspiración

La última vez que pido una pizza barbacoa familiar solo para mí, pensó mientras se limpiaba el sudor de la frente con la manga de la camisa. Sabía que iba a terminar así, sentado en el retrete durante quince minutos, intentando deshacerse de la forma más sibilina posible de su mayor vicio, pero cuando llegó a casa después de la reunión no pudo evitar caer en la tentación. Conspirar da mucha hambre. Su estómago no dejaba de quejarse mientras expulsaba el sobrepeso, pero había disfrutado como un gorrino devorando porción a porción la circular tentación. Lo volvería a hacer, qué demonios. Cuando pensó que ya había terminado, dejó el móvil sobre la parte posterior del retrete, junto a la cadena, y procedió a higienizarse la parte donde la espalda pierde su casto nombre. Siempre le había hecho gracia esa expresión. La gente y sus remilgos. Cuando acabó de limpiarse el culo, se levantó y tiró de la cadena. El móvil empezó a vibrar nervioso sobre la superficie blanca del retrete. Un LED verde, un mensaje del guasap. Sería su primo enviándole fotos guarras. Ese hombre tiene un problema y si su mujer se enterara tendría dos. Introdujo el patrón de desbloqueo -una zeta por los viejos buenos tiempos- y deslizó la barra de notificaciones. No era su primo, era Tomás Blanco, el Secretario General del PSOE de Ávila, en el grupo que tenía con otros mandamases del partido a nivel regional.

-¿Berenjena, caca con ojos, flamenca?

Sin duda, el mensaje era críptico. ¿Qué querría decir Tomás Blanco con esos iconos? ¿Berenjena? Igual la caca con ojos era Villarrubia. ¿Sería Óscar López la flamenca? No veía al número tres del PSOE subido a un tablao marcándose un zapateao, pero el PSOE es un partido que siempre sorprende. Se guardó el teléfono en el bolsillo, se arregló el pelo en el espejo y se dispuso a volver a su despacho a terminar de leer la prensa. Un segundo ¿y si era un mensaje en clave? ¿Y si aquella sucesión de dibujitos sin aparente sentido era la señal para dinamitar el PSOE y echar a Villarrubia? ¿Se había puesto en marcha la operación? Tenía que llamar a Blanco.

Con la adrenalina por las nubes -a él estas cosas de espías y conspiraciones le habían gustado desde el instituto- volvió a sacar el móvil del bolsillo y este, caprichoso, se resbaló de sus manos y con un elegante tirabuzón rebotó en el borde del inodoro y se precipitó al agua.

– Mierda, mierda, mierda.

Y nunca mejor dicho. Por fortuna, había tirado de la cadena, así que cuando su mano se introdujo en el agua el único bulto que palpó fue su móvil. A pesar de su rápida reacción, el aparato había pasado a mejor vida. Salió del baño como alma que lleva el diablo, chocando con las paredes en una carrera frenética, gritando, ante el pasmo de todos los presentes, que necesitaba hablar urgentemente con Tomás Blanco.

A medio camino entre el baño y la locura, se encontró con su jefa de prensa.

– Necesito hablar con Blanco.

– ¿Pepe o Tomás?

– Tomás.

– ¿Para?

– Es un asunto personal -contestó mientras le guiñaba un ojo, subía las cejas y sacaba la lengua.

Su jefa de prensa le dejó su teléfono móvil, preocupada por la posibilidad de que su superior estuviese sufriendo un ictus o algún tipo de alucinación relacionada con el mus. Él se encerró en su despacho y marcó el teléfono de Blanco.

-Dime.

-Oye, soy yo. -no era buena idea decir su nombre, pensó, por si les estaba grabando el CNI o la CIA. – He perdido el móvil. ¿Qué quería decir tu último mensaje?

-¿Qué último mensaje?

-El del Whatsapp. La flamenca y eso.

-¿De qué flamenca me estás hablando?

-De la que me has enviado.

-¿Qué te he enviado una flamenca?

-Sí, al grupo que tenemos. El grupo para tuyasabesqué.

-¿De qué cojones me estás hablando?

-¡De la puta flamenca, la berenjena y la caca con ojos que has enviado en el grupo que tenemos para cargarnos a Villarrubia! ¿Es la puta señal?

-¿Qué señal?

-¡La señal para echar a Villarrubia!

-Espera un segundo. -al otro lado de la linea, Blanco se alejó el teléfono de la oreja y comprobó que efectivamente había enviado una flamenca, una berenjena y una caca con ojos- ¡Coño! Es verdad.

-¿Entonces?

-Nada, tio. Ha sido sin querer. Habrá sido al meterlo el móvil en el bolsillo. De todas formas, estate tranquilo ¿eh? Que te veo un poco tenso con todo esto.

-Cagüen la puta, Tomás. ¡Qué susto me has dado! Pensé que todo había echado a andar.

-Nada, nada, tranquilo. Hay que ir paso a paso.

-Ya que estamos hablando de esto Tomás ¿no crees que es un poco peligroso que dejemos todas estas cosas por escrito? Acuérdate de los mensaje de Bárcenas y Rajoy.

-En absoluto. Son cosas totalmente distintas. ¿A quién de nosotros le iba a interesar que esto se sepa? Tú estate tranquilo, de verdad. Y busca tu móvil o comprate uno nuevo, que te tengo que pasar un montaje que he hecho con la cara de Villarrubia y el cuerpo de Joselito. Te vas a partir el culo.

¿La segunda nota de suicidio más larga de la Historia?

Estamos en 1983. En la radio, en una de aquellas radios enormes con casete que aún se conservan en algunas casas, suenan Loquillo, Alaska, Kaka de Luxe y Los Burros. En televisión, Remedios Amaya hace el ridículo en Eurovisión mientras en Estados Unidos se estrenan las aventuras de unos tipos del ejército a bordo de una furgoneta negra con una línea roja. Imanol Arias es el actor del momento con la serie Anillos de Oro, Mercedes Milá aún no ha enseñado las tetas y el culo en televisión y el Un, dos, tres… lo presenta Mayra Gómez Kemp.

En España, después de muchos años, gobiernan los rojos y, lo que es aún peor, el presidente y el vicepresidente son andaluces. Un tipo con bigote, buenos contactos y prometedor futuro es diputado por Ávila y, a mediados de año, un tipo con barba es elegido presidente de la Diputación de Pontevedra. En Estados Unidos gobierna un republicano que en una vida anterior había sido un actor de tendencia demócrata. En Alemania, el hombre que reunificará el país tras la caída del Muro de Berlín acababa de llegar a la Cancillería, en Francia un socialista ocupaba el Palacio del Elíseo y en el Reino Unido una mujer era Primer Ministro ¿Una mujer? Sí, y qué mujer: La Dama de Hierro, Margaret Thatcher.

Casualmente, en aquel 1983 la primera ministra británica se presentaba a la reelección. Su primera legislatura no había sido precisamente un camino de rosas y la economía británica, un valle de lágrimas desde los 70, solo empezó a dar señales de vida a lo largo de 1982. Solo la absurda invasión por parte de Argentina de las Malvinas dio alas al gobierno conservador británico. Bueno, las Malvinas y el Partido Laborista.

El Partido Laborista, liderado en ese momento por Michael Foot, empujado por los líderes de los sindicatos y por la radicalización de las bases, llevaba girando a la izquierda desde 1980, dejándose por el camino a los líderes más moderados del partido, fundadores en 1981 del Partido Socialdemócrata. Para completar el giro, los laboristas se presentarion a aquellas elecciones de 1983 con un programa con el lema “Una nueva esperanza para Gran Bretaña” que proponía, entre otras cosas, la abolición de la Cámara de los Lores, la nacionalización de las grandes empresas, desarme nuclear unilateral, aumento de los impuestos, intervención estatal de la economía. El hostión, con perdón, en las elecciones fue monumental y los laboristas cosecharon su peor resultado desde 1918. Aquel manifiesto fue calificado por un diputado laborista como “la nota de suicidio más larga de la historia”.

Volvamos al presente. Año 2012, camino del quinto año triunfal de la crisis. El señor de las barbas al que dejamos de presidente de una Diputación gallega es presidente del Gobierno de la Nación gracias a la crisis y a la calamitosa gestión económica del anterior gobierno socialista. El PSOE, en la oposición tras comprobar que si caes con fuerza no hay suelo que te pare, no levanta cabeza y camina sin rumbo, desesperado. ¿Todo el PSOE? No, en una región situada a la izquierda de Madrid según miras en Google Maps – si mirás en un mapa de esos de Apple está, más o menos, entre Manchuria y Central Park – los socialistas ya han fijado un nuevo rumbo y han desplegado las velas para surcar los mares.

Villarrubia se llama el capitán del navio progresista – no se sabe ni nao, goleta, chalupa o patera – y el rumbo fijado es la llamada “oposición útil”. Para asegurarlo, el capitán acaba de firmar con el gobierno de la Junta un Plan de Empleo Joven y otro local, financiados, al parecer, con dinero de una donación/herencia – este asunto es confuso y sorprendentemente nadie parece dispuesto a aclararlo – llegado desde el extranjero. Entre la tripulación de la nave progresista el pacto no ha sentado bien, aunque el capitán se ha apresurado a negarlo. Se acusa a Villarrubia de haber llevado la negociación del pacto de espaldas a la ejecutiva, de atar al partido de pies y manos en su labor de oposición al gobierno regional – oposición que no encabeza él – y de actuar teniendo más en cuenta sus intereses personales – lograr una foto que le permita afianzarse al frente de los socialistas – que los de su partido.

El Pacto firmado por el Presidente de la Junta y por el líder socialista hace referencia a muchos temas – sector público empresarial, Consejo de la Juventud, ordenación territorial,etc – y no pasa de ser, en la mayoría de los casos, una vacía declaración de intenciones cercana a lo que viene diciendo la Junta desde hace tiempo, llena de generalidades a expensas de futuras negociaciones y foros multilaterales. Pero ¿a quién beneficia más este pacto? ¿A Villarrubia o a Herrera? ¿Al PSOE o al PP? Sí, ya sé que los teóricos beneficiarios deberían ser los castellanoleoneses, pero ya digo que, de momento, el pacto no va más allá de la foto. ¿Qué ha aportado el PSOE al pacto? ¿Ha obligado a la Junta a que los folios fuesen de papel reciclado y el bolígrafo de comercio justo?

Cuando más arrecian las críticas al bipartidismo, a la partitocracia y al #PPSOE; cuando más alejado parece el PSOE de sus votantes, cuando más parece necesitar un mensaje claro y propio, ¿una foto estrechando la mano al líder del PP es el mensaje que quieren transmitir los socialistas? ¿Es esta la política que esperan los votantes y las bases del PSOE? En las últimas elecciones autonómicas, el PSOE de Castilla y León, liderado todavía por Oscar López, se quedó a 22 puntos del PP, resultado solo comparable al desastre que cosechó en 1995. ¿Esta oposición tranquila y de pactos vacíos va a reducir o a incrementar esa diferencia de 22 puntos? Esta misma mañana, en la Cadena SER, el líder del PSOE ha dicho que es necesario que los ciudadanos sepan que hay alternativas y que hay otras formas de gobernar ¿Es esta la alternativa que busca Rubalcaba para evitar que el PSOE siga el sendero recorrido por el PASOK griego? A juzgar por los últimos resultados electorales, no parece.

¿Veremos un pacto por el empleo y la felicidad entre Rajoy-Rubalcaba? ¿O un pacto a dos entre el Alcalde García Nieto y quien quiera que sea el líder del PSOE en el Ayuntamiento de Ávila? Quizá todo forme parte del plan de Rubalcaba, un tipo taimado y maquiavélico según los cronistas, y tras las destrucción del PSOE venga su resurrección, cual ave fénix con una rosa en el pico, pero tiene pinta de que la cosa no va a ser así, que no simula estar perdido y que tras la oscuridad y la falta de ideas solo hay oscuridad y falta de ideas. El PSOE ahora mismo no es ni oposición, ni alternativa. Hay muchas formas de morir, es verdad, quizá Rubalcaba y Villarrubia – y tantos otros – simplemente estén acelerando el tránsito del enfermo para ahorrarle sufrimiento.

Los socialistas de la comunidad siempre pueden confiar en que el destino de estos pactos suele ser el cajón de los olvidos, a donde van para no volver, y que dentro de seis meses nadie se acordará de esto, pero si no es así ¿habrá firmado Villarrubia la segunda nota de suicidio más larga de la historia? Al menos, a diferencia de lo que sucedió a Michael Foot y a los laboristas en el 83, a Villarrubia nadie le acusará de izquierdista trasnochado, ni de izquierdista.

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