Los otros (por Guillermo Buenadicha)

Hoy contamos con la colaboración de Guillermo Buenadicha. Si tú también quieres participar, aquí te explicamos cómo.

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Asunto CyLOG. Asunto Naturávila. Asunto VI modificación del PGOU. Los asuntos. Un asunto. El asunto. Para los iniciados, poco más que añadir. Para los que no, recomiendo algún enlace entretenido, en estas mismas páginas. Recientemente aderezado con la sentencia ante la reclamación (lógica, por otro lado) de la empresa Alter para recibir alguna indemnización. Sentencia que parece haber causado más alivio que preocupación entre políticos y funcionarios, por mucho que lo escondan tras llamadas a la prudencia y puestos de trabajo para la Nissan. Sentencia que aunque cerrase esto con un resultado económico menor del previsible para el Ayuntamiento (al margen de que pueda ser luego recurrida por las partes), no puede hacer que apliquemos el “muerto el perro, se acabó la rabia”, y nos olvidemos del pasado, y del rol que en este sainete han jugado unos y otros.

Es un asunto curioso y sensible. Siempre que alguien lo toca, inmediatamente hay ataques ad hominem por doquier. No se rebaten posturas, no se aportan datos, no se entra en dar justificaciones, sino que más bien se tilda a la gente de sabihonda, de entrometida, de listillos, de “a ti qué te importa”, lo que sea. Vaya por delante por tanto que sí, que asumo todas esas flores, pero que su olor no altera para nada el perfume podrido del fondo que nos ocupa.

No quiero aburrir, que ya bastante les está cayendo, con el papel de políticos presentes y pasados del partido en gobierno municipal, incluyendo los que han salido por peteneras hacia destinos aforados o a provincias anejas. Tampoco en el vergonzoso papel de la oposición del momento, silente, aquiescente, y que ha frustrado cualquier capacidad de movimiento de sus colegas actuales. Qué quieren que les diga, para bien o para mal, son todos ellos políticos, tristemente sus comportamientos son consecuentes con la definición (o prostitución) actual del término. Y no quiero generalizar, otros políticos que no estaban entonces, y que son grandes responsables para bien de no haber llegado a peores puertos en este caso no merecen ese trato. Un enorme gracias a ellos, y todo mi apoyo, respeto y admiración.

No, quiero centrarme más bien en otros actores, aparentes secundarios, pero como todo cinéfilo sabrá, esenciales y culpables del éxito o fracaso de una película, muchísimo más que las estrellas bien pagadas.  Los Otros. Como ciudadanos vagos y perezosos que somos, tenemos una estructura montada, llamada Administración, para hacer lo que no sabemos hacer, no nos apetece hacer, o creemos que está mejor hecho en común que individualmente. Es la garante de que las normas que nos rigen y que hemos elegido se cumplan, es con lo que hacemos (porque es nuestra, y como tal somos todos parte de ella) el día a día; hacemos ciudad, comunidad, estado. Y como los entes abstractos no hacen mucho, la Administración está compuesta por personas. Policías, maestros, administrativos, funcionarios, abogados, economistas… Se supone que gente que tiene una función ligada a la buena marcha del engendro comunal éste, que trabaja para los ciudadanos y se debe a los ciudadanos (por dios que nadie me oiga decir nunca “ciudadanía”, huyendo de masculinos genéricos).

En cualquier proceso administrativo se generan informes, documentos de requisitos, respuestas, leyes, propuestas… y no son textos por lo general escritos por políticos. Son textos hechos por funcionarios expertos en el tema, conocedores de la normativa y legislación. Sí, promovidos por la instancia política, al ser ésta la que sugiere qué dirección quiere que tome el proceso, es su prerrogativa. Pero es la obligación del funcionario implementar lo pedido acorde no solo a la ley, sino a la lógica de que atienda al bien común y no a intereses particulares. Y sobre todo al sentido común. Como mínimo, un profesional se debe a la ética y deontología de su profesión. Y como cuestión de salud mental, se deben también a la ciudadanía (¡¡lo dije, lo dije!!), a garantizar en todo momento que el nivel de visibilidad, transparencia e información sea el adecuado.

Mapa de idealista.com

Mapa de idealista.com

En el asunto del CyLOG, la sentencia recientemente publicada aporta a la luz dos datos que antes no eran de conocimiento general (dejamos para otro día el por qué no lo fueron en su momento). Uno, importantísimo, el precio de compra en el 2004 de la parcela trocada en el Convenio, 811000 euros. Otro, que el arquitecto municipal tasa en diciembre del 2006 el resultado urbanizado de esa parcela (es decir, el CyLOG actual) en más de 17 millones de euros. Importante lo de diciembre, porque antes, a la firma del convenio en septiembre del 2006 no parece haber informe que justifique por qué para compensar por un coste o gasto de 800000 euros se ofrece una edificabilidad de 40000 m2. ¿A cuánto se correspondía una edificabilidad de 40000m2? Es difícil de saber, pero yendo al valor del m2 por aquel entonces, y asumiendo valores muy conservadores de unos 300 euros, nos salen cifras superiores a los 12 millones de euros. Y he aquí el problema… En septiembre del 2006 unos técnicos municipales expertos en urbanismo y en legislación redactan (porque dudo que lo haya hecho el teniente de alcalde) o evalúan un convenio redactado por la otra parte, en el cual se compensa algo comprado a un precio con otra cosa que representa más de 15 veces su valor de compra. Que se asemeja más al valor finalista una vez reclasificado. Y además, hablamos de una compra hecha dos años antes, y sin que en todo este proceso sepamos quién fue tan “tonto” como para vender tan barato en 2004 lo que luego parece que iba a valer tantísimo. Se supone que esos técnicos debieran de haber indicado lo imposible y asimétrico (por decirlo elegantemente) del proceso. Abogados, arquitectos… No me puedo creer que aduzcan desconocimiento o ignorancia, o incluso que eso no les incumbía, lo siento, que esto es de primero de carrera en cualquiera de esas disciplinas. Eso, ese punto concreto, esos 40000 m2 escritos en un papel, son el nudo gordiano de esta historia. No dejemos que nos descentren ahora con argumentativas, con el mareo de un largo y tedioso proceso. No dejemos que debates sobre si era necesario aportar a Nissan un centro logístico o no enturbien la pregunta fundamental de cómo conseguir el terreno para ese centro, y si en lugar de un convenio no hubiera procedido comprar, y si en el 2004 se sabía ya por el Ayuntamiento que habría que conseguir esa parcela, cuando curiosamente la empresa Alter la adquirió (y siendo malévolo, cabría imaginar si alguna garganta profunda pasó esa información, ya de paso). Alguno de estos funcionarios públicos, de los que uno hubiera esperado más devoción y dedicación hacia la ciudad que tanto parecen querer y estudiar, ahora comparece para respaldar con su presencia que el Ayuntamiento ha de pagar un precio “justo”. Sería interesante conocer cual fue su evaluación sobre la justicia del convenio y sus “precios” allá en el 2006. Me temo que no lo sabremos.

Pero otorguemos el beneficio de la duda, y consideremos que nuestros técnicos y expertos municipales estaban en aquel entonces “in albis”, que el convenio lo redactó una noche de farra el anterior alcalde junto con los portavoces de la oposición en su máquina de escribir con unas cervezas de por medio, y que en el fondo nadie se había coscado de lo impresentable de la jugada. Pero es que tras esto, y tras 30 meses de no hacer nada para llegar al límite de lo estipulado en el convenio, se adenda éste, es decir, se modifica, y se pasa ya a hablar de dónde se otorgarán los 40000m2… que ahora resultan ser 150000. Otra vez los técnicos dormidos, claro está. Y luego, se aprueba en el 2010 una modificación del PGOU por el cual se declara urbanizable el equivalente a 370000m2 edificables en más de 900000m2 de terreno, correspondiéndose más del 50% del mismo a la empresa signataria del convenio (de 40000 a 185000 de premio, no está mal). Surrealista modificación, en la que tanto en la exposición de motivos como en el desarrollo urbanístico nuestros técnicos no parecieron tener sus mejores momentos. Recomiendo su lectura conteniendo la hilaridad ante algunas expresiones y justificaciones usadas. Además, modificación ésta que es idéntica en diseño y objetivo a una que los mismo técnicos habían rechazado en el 2005 y promovida por la misma empresa dueña de terrenos. Si es que cuando quieren y se ponen, nuestros técnicos son unos hachas…

Tras la exposición pública de esta modificación, se reciben en el Ayuntamiento decenas de alegaciones a la misma. Cabría pensar que nuestros somnolientos técnicos podrían en ese momento haber despertado, ya que han de responder y escribir muchas páginas a las alegaciones, haber reconocido en ese momento el despropósito en el que nos estábamos todos embarcando, haber aterrizado desde el guindo en que se hallaban. ¿Hubo algún arquitecto, abogado o administrativo del servicio municipal que elevase su voz para denunciar lo que estaba ocurriendo? No, creo que no. Todos a una, se dedicaron a pergeñar increíbles argumentos para responder a los alegantes, entre los que incluían la imperiosa necesidad de un nuevo centro comercial en Ávila, conectar Naturávila con la ciudad, justificar el hacer desarrollos lineales y no compactos para llegar a un hotelito con Spa, desarrollar más suelo con el asombroso argumento de haberse agotado el suelo por desarrollar (que no construido, el número de viviendas pendientes de venta y construcción en el momento era homérico y desorbitado), y sobre todo, justificando la necesidad de más viviendas en un alucinógeno análisis poblacional por el cual, en el escenario peor Ávila tendría a fecha de hoy 72000 habitantes, y en el optimista 83000. Unos genios de la prognosis, por lo que vemos

No voy a extenderme mucho más. Espoleados por su indudable sentido del deber y la justicia, sin duda alguna, nuestros técnicos municipales pelearon contra las alegaciones y contra las sentencias contrarias de tribunales superiores, defendiendo lo correcto de sus modificaciones urbanísticas (reforzadas sus convicciones por el hecho de que el Ayuntamiento se gastase un millón de euros en el estudio de un nuevo PGOU que las respaldaba, ¿qué fue de aquello?), de victoria en victoria hasta la derrota final en septiembre del 2013. Y cuando por fin la lógica se impuso a la voluntad, y la VI modificación del PGOU fue rechazada, la reacción de la empresa del convenio (al margen del pelotazo que buscaban) era esperable, y fue acudir a la justicia. Y ahora se vanagloria todo el mundo y ven positivo que un juez indique en su sentencia que 17 millones eran muchos… ¿tienen alguien los bemoles de ornarse con esos laureles, en serio?

¿Por qué y para qué tenemos un servicio urbanístico y un servicio jurídico municipal? ¿Están ahí para satisfacer la voz del político de turno y los promotores de turno en sus aspiraciones, o son funcionarios que se deben a la población y a la legalidad? Si los médicos diagnosticasen no en función del juramento hipocrático, sino en función de los deseos del ministro, consejero del ramo o representante farmacéutico, ¿lo aceptaríamos? ¿Hemos de asumir jueces, inspectores de hacienda, interventores, policías, docentes, guiados no por el buen hacer de su encomienda, sino por satisfacer los deseos espurios? ¿Dónde queda la objeción de conciencia? ¿Dónde la defensa de lo común? ¿O en su defecto, dónde el sentido común? ¿Dónde el pudor y la dignidad para no salir años más tarde en rueda de prensa con un dictamen judicial supuestamente “favorable”, en el que lo primero que se mira es que se exculpe de toda culpa al Ayuntamiento, y que no hace sino poner un broche lamentable a una historia para no dormir? ¿Quizás sueñe alguien que todo lo ocurrido hasta la fecha no ha sido sino una gran partida de ajedrez en la que ya desde el principio se pretendía posponer, promover en falso, ser anulado, y en definitiva “engañar” a la parte contratante de la primera parte con la ayuda de tribunales? ¿Qué hubiese pasado de no alegar la ciudadanía, de no recurrir FECOPA y UPyD (enormes)? ¿En serio que ha acabado esta historia, o hay más cosas en el cielo y en la tierra de las que sospecha Horacio? ¿Dónde hay que coger tickets para que uno a uno nos permitan a todos los ciudadanos abulenses comprar para luego intentar obtener 15 veces más (aunque sea incluso gracias a “expectativas futuras”)?

Seguramente alguien me indicará, y espero que con razón, que no he entendido una mierda de todo esto, que hay muchos flecos que no he visto y que justifican las actuaciones de unos y otros a lo largo de estos años, y que la historia es de otra forma. Que el mundo adulto no es blanco y negro, sino lleno de interesantes grises. Que depende, todo depende. Ojalá fuera así. Asumiría gustoso mi ignorancia y culpa anexa, siempre que el comentario contra mí no quedase tan solo en la crítica por mi desconocimiento, y aportase luz y taquígrafos con explicaciones, cifras y motivos pertinentes. Pero mientras llega esa corrección, que será sin duda bienvenida, no puedo sino sentir pavor y tristeza ante esos Otros (en el fondo, nosotros), callados, colaboracionistas, agazapados, que como en la peli de Amenabar, aunque parezca que no están, son los auténticos artífices de nuestros ayeres, presentes y mañanas. Muchas, muchísimas gracias por tanto.

La ciudad fantasma

Entré el primero al vagón, que venía en silencio desde León, con sus pocos ocupantes aún dormidos o en sus cosas. Me disponía a ubicarme cuando una señora apareció por el otro lado del vagón cual velocirraptor para sentarse, por supuesto, en el asiento que marcaba mi billete. Resignado, me coloque donde pude y entonces los vi: una tropa de jovenzuelos vociferantes irrumpían en la estancia para eliminar cualquier resquicio de paz que hubiere. Supe en ese momento que los cinco bravucones, la señora y servidor teníamos el mismo destino: Ávila. Ninguno bajo en Medina del Campo o Arévalo. Ninguno prosiguió hasta Madrid. Todos bajamos en la concurrida estación abulense.

Concurrida, sí. Ahí había personas. El problema fue luego, cuando empecé a caminar hacia casa…

¿Dónde estaba la gente?

No, no es Ávila

No, no es Ávila

Más tarde, había quedado con Illo para echar unos cambalaches y hablar del tránsito intestinal de la ciudad. Y fue entonces cuando los ví. A los abulenses digo. Sí, estaban. Sí, viven. Y deben de ser unos 60 mil por lo visto. Habitan en un sitio llamado “Mercadona”.

Bueno, no todos. Ahí, en un rincón perdido por donde el pronto deshabitado CUM Carlos Sastre, había una docena de vecinos participando de una reunión de la urbanización. Estaban todos apiladicos debajo de un vestibulo, que llovía. Pero estaban, estaban. Había abulenses en Ávila. A las afueras, casi en El Fresno. Pero bien, vale, aún era Ávila capital.

¿Y si entonces – me pregunté hacia mis adentros – no es que hayan desaparecido los abulenses sino que andan viviendo cada uno en el punto más alejado del otro posible? Lo mismo se hicieron barrios a cascoporro, con rotondas diseñadas por Sauron, sin servicios básicos ni tiendas cerca y por eso la gente se concentra en el sitio ese llamado Mercadona. Afortunadamente, sabedor del buen hacer de los que se encargan de estas cosas, en breve se procurará revitalizar/rehabitar el centro histórico, rehabilitar casas, favorecer la llegada de comercios, hacer que el turista cuando llegue no se sienta en una ciudad fantasma. Pero vamos, que si eso y si la SmartCity lo permite.

Otro punto, me decía un tercer acompañante en aquello de los cambalaches, es el del deporte. Ésta puede ser la capital que pierda en la misma semana sus dos principales equipos sin que nadie abandone sus egoismos, personalismos o divismos. De este modo, los mejores estadios y pabellón donde encontrar un abulense será el Bernabéu/Calderón y el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. Así les devolvemos el favor a los de la Villa de colocarnos paracaidistas en las listas.

Al partir, siempre negatifo, había comprobado otro viejo axioma: el verano en Ávila sigue siendo un concepto discutido y discutible. Pero eso ya, para otro día.

Despertares, confusiones y “pegeouses”

Como ustedes seguramente ya saben -tener un blog es malísimo para la intimidad- soy de despertar lento, como las versiones antiguas de Windows. Desde que suena el despertador hasta que estoy medianamente operativo puede pasar perfectamente media hora. Los diez primeros minutos son especialmente críticos, con las funciones cerebrales en servicios mínimos y los reflejos maniatados por piquetes de neuronas sindicalistas. Tanto es así que mi pareja, como medida de seguridad pública, me tiene prohibido acercarme a cualquier cosa peligrosa durante ese rato: nada de tocar cosas con filo, aparatos de cocina en apariencia inofensivos o la tarjeta de crédito. También me mantiene alejado de las principales tareas relacionadas con la elaboración del desayuno para evitar sucesos cataclísmicos: microondas inundados de café, este mismo líquido en tazas pero regado con sal o tostadas untadas por ambas caras.

En ese rato en que no soy persona y apenas soy ser vivo, me ha sucedido esta mañana un hecho, como diría Mariano, verdaderamente notable: durante un rato he estado de acuerdo con el Alcalde. Acaba de dejar sobre el plato media tostada con mermelada de ciruela y, mientras me chupaba los dedos para eliminar los restos de la azucarada sustancia, ojeaba por encima la prensa local con la misma atención y retentiva que extiendo al pasear por la zona de ropa infantil de un Zara. Sucesos, un conductor sin carnet, lobos, algún incendio, unas fiestas en un pueblo, el expolio del Corneja, las reales prótesis de las reales caderas… Leía solo los titulares y solo entendía los más sencillos. Tras dar un nuevo mordisco a la tostada, un par de neuronas, supongo que animadas por el azúcar, se dieron cuenta de que en la parte de arriba de todos los medios locales se repetía la misma noticia: algo relacionado con un juez, unas siglas, un Alcalde enfadado y gente magenta contenta.

Al parecer -no me hagan mucho caso que todavía no estoy despierto del todo- el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha anulado la aprobación de la sexta modificación del Plan General de Ordenación Urbana de nuestra ciudad tras un recurso presentado por UPyD (los nuevos jueves, siempre en medio) y la Federación de Empresario de la Construcción y Obras públicas de la provincia de Ávila. Llegados a este punto, extenuadas por el esfuerzo y tras despedirse de la familia y amigos, las dos neuronas responsables de entender semejante asunto se suicidaron y marcharon al cielo de las neuronas, siendo sustituidas por otras dos que pasaban por allí aún con el gorrito de dormir. La sentencia, recurrible, supone que no se reclasificarán, urbanizarán y construirán un millón de metros cuadrados (no sé a cuánto corresponde en camposdefútbol, lo siento) entre la ciudad y NaturÁvila. Unas cuatro mil viviendas y una zona comercial que son, al parecer, el resultado de un convenio entre el Ayuntamiento (¡guapos!) y un particular (¡guapo!) que permitió el crecimiento del CyLOG, el aparcamiento ese que tiene la Nissan junto a las vías del tren.

A mi todas estas cosas con siglas me confunden, y más a estas horas con el café aún caliente y los dedos pringosos de mermelada. Fruto de esa confusión y de los servicios mínimos neuronales, me encendí. ¡Quién es el Tribunal ese que osa frenar el desarrollo, crecimiento y cementización de la ciudad! ¿Qué pasa si queremos construir más casas? ¡Ese campo es nuestro y si queremos poner farolas las pondremos! ¡Malditos magentas protestones! A punto estuve, me retuvo el cable del portátil anudándose a mis tobillos, de salir a la terraza en pijama y ponerme a gritar ¡Modificación del PGOU, sí! ¡TSJCyL, no! mientras agitaba el puño con furia.

El Alcalde, leía a continuación, estaba de acuerdo conmigo. ¡Faltaba más! ¡A las barricadas! Anunciaba futuro recurso y daba en el clavo: el Tribunal no tiene ni idea y la sentencia provoca inseguridad jurídica. ¡Inseguridad jurídica! El Tribunal ese quiere convertirnos en Argentina, Venezuela o Bolivia. ¿Qué será lo siguiente? ¿Expropiar algún quiosco de pipas? ¿Convertir a las administraciones públicas en las principales empresas de la ciudad y la provincia? ¿Vestir todos con chándal?

Aún enfurecido, me di una ducha y en albornoz me puse a escribir una encendida defensa del Alcalde, el progreso, el ladrillo y las aceras a ninguna parte; pero con la cabeza algo más despejada me costaba mantener el nivel de excitación anterior. Las dudas empezaron a asaltarme como inspectores fiscales. Igual el Tribunal tenía algo de razón. Igual UPyD y esos otros señores a los que no conozco no estaban tan equivocados. Venga, segunda lectura.

En primer lugar, el Tribunal no entiende la urgencia y necesidad de la modificación. 4000 nuevas viviendas no parecen necesarias cuando quedan 10000 viviendas por ejecutar de las planeadas anteriormente y hay tropocientasmil viviendas vacías en la ciudad. Pues igual tiene algo de razón. Tampoco parece muy lógico pensar, como afirma el Ayuntamiento, que de aquí a 2018 van a llegar a la ciudad 10000 nuevos habitantes. Suerte si no se van en cifras similares. Y, ya puestos, resulta difícil defender que ese brazo urbano que se extendería hasta Naturávila (o hasta el infinito, si le place al que diseña el plano) contribuye a crear la ciudad compacta de la que habla la normativa vigente.

Mierda, pensé, ¿y qué hago yo ahora con las 3000 camisetas que he mandado imprimir para apoyar al Alcalde en su lucha a brazo partido contra el Tribunal? ¿Me devolverán la fianza por el alquiler de los autobuses que pensaba fletar para acompañar al Ayuntamiento al presentar el recurso? ¿Podré sacar del buzón la carta con insultos y amenazas que he enviado a UPyD?

No sé si como dice el PP, en el caso de que gobernase IU (se refiere a IU pero valdría cualquier otro, en el Ayuntamiento son del “o nosotros, o el caos”) nos veríamos obligados a vender la muralla. Lo que parece difícilmente refutable es que la gestión del PP en los últimos años se ha basado en reclasificar el presente de la ciudad y los campos que la circundan y en hipotecar el futuro de los abulenses a golpe de proyectos de escaso interés ciudadano, mínima viabilidad y, a juzgar por la sentencia del TSJCyL, dudosa legalidad.

Ya lo ven, pasé de estar de acuerdo con el Alcalde a estar de acuerdo con UPyD. Debo tener fiebre; me vuelvo a la cama.

Un café con… Alberto Plaza (2 de 2)

Tras la primera entrega de ayer continúo con mi charla con Alberto Plaza. Por dónde iba… ¡Ah, sí! Las oposiciones a Alcalde…

Alberto Plaza, en el momento de nuestro encuentro está ejerciendo como Alcalde en Funciones de Ávila y no es la primera vez… “No, ya llevo unos cuantos años”. ¿Cuantos? “Desde 2004” ¿Estoy hablando con el Alcalde de Ávila hoy? “Fíjate”, dice sonriendo y quitándole hierro a la anécdota. Me surge una duda. ¿Esto es como en las oposiciones las plazas de interino? ¿Sumas puntos para luego optar a la plaza fija?… “No, en absoluto. He aprendido que en política no se pueden hacer planes para proyectos personales y quien los haga se equivoca. Mi idea es el servicio a una ciudad a la que tengo mucho cariño y de eso no puedo hacer un proyecto personal porque habría muchos días que, entonces, no podría hacer mi trabajo”. ¿Cuáles son las funciones de un alcalde en funciones? “Intentar que todo funcione con normalidad y que no se note ni la ausencia del alcalde ni quien es la persona que le sustituye”.

Vamos con temas más locales… Le pregunto por el Centro de Congresos Lienzo Norte. ¿Ha merecido la pena ponerlo en marcha? “Era una infraestructura necesaria, llegó en un buen momento y era algo por lo que se había apostado deesde la Cámara de Comercio y desde el Ayuntamiento. Aunque ahora sea deficitaria llegará un momento en que devolverá a la ciudad mucho más de lo que ha costado y dentro de poco requerirá otras infraestructuras complementarias…” ¿Un aparcamiento? Le interrumpo. “No, no. No me refiero al aparcamiento, me refiero a completar la oferta de alojamiento de la ciudad, por ejemplo, hace falta más capacidad hotelera para poder gestionar toda la gente que puede mover el Centro de Congresos”. Pero todos sabemos que es una infraestructura que le cuesta dinero al ayuntamiento. “Poco”. Poco depende, yo no tengo ese dinero para cubrir los gastos que genera. “Ya, pero no hablamos de economía doméstica. Las inversiones públicas hay que medirlas con lo que reportan a la sociedad. Hay gastos de las políticas públicas que son mucho y otros que son poco dependiendo de cómo devuelvan beneficios a la ciudad y el Centro de Congresos devuelve mucho a Ávila, tanto la inversión como el mantenimiento producen un movimiento de dinero importante que repercute en la ciudad”. ¿Llegará un momento en que el Lienzo Norte nole cueste dinero a la ciudad? “Seguro. Seguro. Pero tenemos que acostumbrarnos a contabilizar las políticas públicas de la forma que te digo, no por la inversión o el gasto, sino por la eficacia que tengan en reportar beneficios a esta sociedad. Hablo de todo, ¿eh? Educación, sanidad, servicios sociales… No se trata solo de invertir, es invertir bien y con más eficacia. Tender a cohesionar la sociedad pero no por ello teniendo que gastar más, se trata de gastarlo mejor”.

Vuelo al tema del famoso Parking, ¿se sigue adelante con la idea de su construcción? “Eso venía de la época de bonanza y nos topamos con unas trabas administrativas poco comprensibles por parte de la UNESCO, un organismo sin capacidad organizativa ninguna pero que pone o quita críticas a proyectos de algunas ciudades como la nuestra o Segovia… y genera retrasos en y problemas. Visto ahora… el aparcamiento no se va a ejecutar”. ¿Pero es necesario? “No, si cogemos los datos del resto de aparcamientos de la ciudad, indudablemente no. En otro momento y otros años sí, actualmente no”.

¿Veremos abierta pronto la estación de autobuses? “Sí, la Junta está a punto de adjudicar la gestión y estará funcionando en breve.” ¿Y que hacemos con la vieja? “Había un proyecto presentado por el Alcalde para hacer una infraestructura pública municipal que ahora queda un poco ´sine die´ pero que tendrá su momento ya veremos en qué dimensiones”. ¿De qué tipo de infraestructura se hablaba? “De un aparcamiento, pero era también una fecha en que la cifras decían que era necesario. Está todo por perfilar, hay que matizar mucho ese proyecto y la situación económica no permite ponerle fecha.” Y aparte del Lienzo Norte y la estación de autobuses se habló de otro aparcamiento en las Gordillas. “Sí.” Mucho vicio con los aparcamientos, ¿no? “Bueno, si tiramos de hemeroteca esta era una necesidad que los ciudadanos demandaban hace años pero es evidente que las necesidades hoy han cambiado. El de las Gordillas fue una imposición urbanística que se impuso al propietario en el desarrollo de todo ese complejo, de lo que se había aprobado en el año 98 para edificar allí. Entonces se tenía la percepción de que los constructores y promotores ganaban una barbaridad con cualquier cosa que hacían, ahora están casi todos arruinados, seguramente porque no ganaban tanto como nos podía parecer que ganaban. En el año 2005 con la revisión del Plan General de Ordenación Urbana y replanteando esa actuación le dijimos al promotor que había que hacer un aparcamiento en lo que ahora es la zona de tierra y otro en la parte pública de la parcela. Y se empezó a trabajar con esas directrices. Conseguíamos una infraestructura pública que luego tendría una gestión privada pero con coste cero para el ayuntamiento”. Me da más datos y detalla más esta exposición. “El urbanismo, aunque sea difícil que la gente lo entienda, ha servido para conseguir infraestructuras públicas sin un gasto directo para el ciudadano o el ayuntamiento porque lo permitían muchos convenios urbanísticos, y así hemos conseguido cosas como el Palacio de los Caprotti. No solo hemos conseguido la propiedad del Palacio sino los fondos necesarios para su rehabilitación”. Se va a abrir ya… “Sí, se va a abrir ya. El Alcalde ha anunciado que para septiembre. Hemos pasado de un espacio en ruinas, estaba verdaderamente mal y se seguía estropeando, y lo que vamos a tener es un espacio público sin ningún coste directo para los ciudadanos.” Y del Prado, ¿nos olvidamos ya? “No, El Prado hay que luchar por él creo que se está haciendo. La plataforma que ha surgido de “El Prado en Ávila” merece todo el apoyo que se le puede dar y un proyecto como este no podemos descolgarlo del futuro de la ciudad que ha puesto muchas esperanzas en él”.

Ahora le pillo en un renuncio que no me esperaba. Le pido que se quede con una de las dos concejalías que ha defendido. “No, no puedo elegir una, ambas son distintas pero van unidas, es la verdad, me gustan las dos”. ¿Y si dentro de dos años pudieras elegir libremente la concejalía que te diera la gana para gestionarla durante cuatro años? ¿Cual eliges? “Urbanismo”. Entonces te estás quedando con Urbanismo por encima de Turismo… “Sí…” Sonrie.

Algo que no tenía en mente y me salta en ese momento es el famoso y polémico edificio de Moneo que tenemos en el Grande. No quiero dejar pasar la ocasión de preguntarle pero es cierto que no lo llevaba en el guión. Me intereso por aquel rumor de que estuvo a punto de costarle a la ciudad el título de Ciudad Patrimonio de la Humanidad. “Eso fue una leyenda urbana, cuando yo entré en 2003 estaba recién terminada la plaza y se estaba acabando el edificio. En aquel momento es cuando conocí a la gente de la UNESCO y nadie puso en duda esa cuestión. Mandaron una delegación pequeña que me resultó hasta pobre. Pensaba que la UNESCO era una gran institución y no es verdad. Tiene un nombre, la respetamos pero no tiene un protocolo de trabajo ni una normativa concreta, ni siquiera tiene personal cualificado que dé unas pautas de qué y cómo hacerlo. Esa delegación concluyó en un informe, también bastante pobre, que aquello valía”. A título personal, ¿te gusta el edificio? “Se hizo un debate público en aquella ocasión. Fue en la Cámara de Comercio y asistió el propio Rafael Moneo a un debate que fue demasiado corto para una sala que estaba abarrotada. Se hizo incluso siendo un solar privado y en su día se valoró incluso una expropiación. Al final construyeron ese edificio respetando siempre la normativa vigente de patrimonio y urbanismo. Había otros proyectos y el que se ejecutó no es el que más me gusta de todos pero mi opinión es meramente estética. Estéticamente me habrían gustado otras soluciones”.

Alberto Plaza hace sus pinitos en las redes sociales con bastante más acierto que la inmensa mayoría de políticos locales, al menos con mucha más valentía. Yo le he visto algunas “discusiones” con gente que le preguntaba, pedía o increpaba… “Es la nueva calle, con un ciudadano que no está generalizado pero que a través de las redes conoce las noticias, el antiguo “parte”, que pueden conocer a cualquier hora. Es otra forma de conocer lo que pasa.” ¿Son, entre comillas, peligrosas para una figura pública o para un partido político? “No, el único peligro que tiene es para esa gente vanidosa que lo único que pretende es venderse de forma especial a través de las redes sociales pero si entras en ellas con normalidad exponiendo ideas, contando lo que haces o explicando algunas cosas… es un camino perfecto. Solamente puede entender las redes sociales con miedo quien no las comprenda o quien no sea capaz de salir a la calle a tomar un café con normalidad”. ¿Y de esas discusiones que te comentaba? “Eso es lo normal, nadie tiene la verdad absoluta y muy posiblemente lo que te dice cualquiera en respuesta a algo que has escrito tenga también su parte de razón, no cabe duda, repito que nadie tiene la verdad absoluta. Es más, te voy a decir una cosa, nadie tiene la verdad absoluta… ni siquiera UPyD, que ellos sí se creen que tienen la verdad absoluta”. Me río, me hace mucha gracia este comentario, y con él voy dando por finalizado el encuentro…

Bueno… Quien dice dando por finalizado dice que nos tomamos la cosa con calma. Nos quedamos charlando un ratito más de cosas más generales. Nos despedimos tranquilamente y me comenta que termina ya su andadura como Alcalde en funciones y que le toca descansar unos días, días que quiere pasar junto a tres hijos, dos chicas y un chico que son “quienes más me están echando de menos estos días y se lo debo”. A mediados de septiembre empiezan el colegio y “quiero dedicarles este tiempo hasta que empiecen las clases”. 

Muy agradecido por el rato que me dedicó y por la charla que tuvimos. Puedo compartir o no su gestión como político local pero no puedo negar la cercanía y la amabilidad que demostró en todo momento. Un placer, Alberto. 

Un café con… Alberto Plaza (1 de 2)

Comienza nuestra conversación de forma sencilla y fácil, más de lo que podía pensar en un principio. Tras saludarnos y pedir nuestras consumiciones decidimos sentarnos en la terraza del bar en el que nos encontramos. No hemos dado dos pasos hacia nuestro sitio y Alberto Plaza se interesa por nosotros. Por ahí comienza nuestra charla. Quiere saber cómo se forma nuestro blog, cómo decidimos hacer un espacio como este en el que hablamos de nuestra ciudad desde nuestra más sincera opinión. Le cuento, le hablo de los orígenes, de cómo unos contactamos con otros y, algunos sin conocernos, apostamos por sacar adelante este proyecto. Cuando digo que algunos sin conocernos lo digo de verdad, le explico el ejemplo que pongo siempre, mi compañero Alberto Martín del Pozo y yo no nos conocimos en persona hasta bien avanzado el proyecto del blog, hablo de meses. Lo mismo me pasó con Illo, nuestro gran viñetista y, a menor escala, con Rubén que, si bien es cierto que de vista nos habíamos fichado años atrás, nunca habíamos cruzado más de dos palabras cara a cara. La conversación, como pasará durante todo el café, se va por derroteros diferentes y pasamos a hacer un breve alegato en favor de las redes sociales, y a hablar de la cercanía que debería tener cualquier político local con la gente de la calle, punto en el que Alberto está de acuerdo conmigo pero tema que después os cuento. La charla, y por tanto este texto, se alarga más de lo planeado y por eso os cuento lo que sucedió en dos entregas, la segunda mañana… Tras el saludo y mi respuesta comenzamos a hablar de él de Alberto Plaza, y…

La conversación me da pie a preguntarle por el tiempo que lleva en política. “Desde el año 99, como cargo electo”. Me da más explicaciones, “en el 92 terminé la carrera, en el 94 abrí un despacho de abogados que tengo en stand by desde 2003, momento en que me piden dedicación exclusiva al Ayuntamiento y en el 99 es cuando tuve mi primera concejalía”. Se refiere a la concejalía de turismo que compaginaba también con un puesto de diputado provincial donde también gestionaba el Patronato de Turismo a nivel Provincial. “El tiempo que estuve en Diputación fue muy bueno y me parece una institución muy interesante”. La pregunta me sale casi sin pensarla: ¿Sobra la Diputación?. “No. No. Lo que hay que hacer es un replanteamiento general de todas las administraciones y delimitar sus competencias. Tenemos la Administración General del Estado, la regional, periféricas de la regional en cada provincia, diputaciones provinciales y ayuntamientos. Tiene que haber mayor coordinación, sobre todo, entre las periféricas de la administración regional, las diputaciones y los ayuntamientos. Ahí es donde se ven verdaderas duplicidades.  El mismo servicio no se puede prestar por tres administraciones diferentes, hay que poner un poco de orden.”

Al haber sido responsable de turismo me voy por ahí y le pregunto. ¿El turismo es lo único que tenemos en Ávila como medio de vida? “No. El turismo es algo que está ahí y no se puede deslocalizar. Tienes unos monumentos, un centro de recepción de visitantes, una ciudad preparada para recibir al turista. Se hizo un plan de excelencia turística y se planificó el turismo. Las decisiones de algunas industrias y empresas a veces se toman demasiado lejos y sin tener en cuenta a la ciudad, el turismo no, es algo que hay aquí y que se gestiona desde aquí. Esa es la ventaja del turismo pero se puede apostar a la vez por un polígono industrial o por traer empresas aquí”. Industria en Ávila, le digo, tenemos más bien poca…  “Muy poca. Pero eso es algo que viene de lejos, hablo históricamente. En esta ciudad no ha habido nunca un gran afán de riesgo o de inversión, hablo incluso del siglo XVIII y el XIX. Poca gente se arriesgaba a correr riesgos en esta ciudad y sí se hizo en otros lugares como País Vasco o Cataluña. La forma de ser de los castellano y leoneses y en especial de los abulenses ha sido siempre más ahorrativa, eso no se cambia de la noche a la mañana a pesar de que la localización de Ávila respecto a Madrid es muy buena”. La localización de la que me habla la considero batante lastrada en las últimas fechas y se lo digo: “Ahora sí. Si te refieres a la autopista, por ejemplo, las circunstancias económicas no son las mismas ahora que hace seis años”. El tema de la autopista, ¿no tiene solución? “No una solución fácil y menos en las circunstancias económicas actuales.” Pero hay una sentencia que declara el peaje de la AP-51 como ilegal… “Sí pero la ejecución de esa sentencia no es fácil, ahí está la clave de la misma sentencia y no es la primera sentencia dictada que por la dificultad de su ejecución se queda parada”.

Nos vamos unos años más adelante. En el año 2003 Alberto Plaza deja la concejalía de turismo, su despacho de abogados y entra en urbanismo y medio ambiente como concejal con dedicación exclusiva en el Ayuntamiento. Fueron años de bonanza en los que se revisó el Plan general de Ordenación Urbana que databa de 1998 y se puso en marcha uno nuevo en 2005 tras dos años de trabajo, según me cuenta. En esa época, le digo, se construyeron casas a cascoporro. “Antes… Antes y en esa época, sí”. En aquel momento se pensaba que Ávila podía alcanzar una población de 100.000 habitantes y nos volvimos locos por el ladrillo. “Sí, teníamos un planteamiento de que una ciudad con más población era una ciudad con un mercado interior más potente, lo sigo pensando, si Ávila tuviera 90.000 habitantes el comercio, por ejemplo, estaría mejor de lo que está ahora, más variedad y con mejor funcionamiento”. ¿Pero, no era una cifra un poco utópica? “No, creo que no. Tenemos desde los años 70 una población abulense desplazada en Madrid que igual, prácticamente, a los que vivimos en la provincia de Ávila. Se trataba de evitar esos desplazamientos y darles oportunidad de estar en Ávila además de darle un sitio a otra población que entonces también crecía que eran los inmigrantes”. Ese incremento urbanístico salió rana y nos encontramos con muchas casas vacías en la ciudad. ¿Qué salida tienen esas casas? “Ahora es muy difícil y además aún no hemos terminado de aterrizar con la crisis económica a pesar de que haya gente que diga que sí”. ¿No hemos tocado fondo todavía? “Estamos teniendo actividad, la prima de riesgo parece que se relaja y el consumo poco a poco es mejor pero aún queda mucho por mejorar, también es verdad que hemos aprendido que la economía no es una ciencia exacta”. ¿Nos vino bien no arriesgar esos ahorros y ser más consevadores que en otros lugares? “Eso, y sobre todo las familias, es lo que está haciendo que la situación sea solo mala y no muy mala en esta ciudad, hay ciudadanos con muchas dificultades pero el apoyo familiar y los ahorros de las familias están manteniendo a mucha gente”.

En 2011 desaparece como tal la concejalía de Urbanismo. ¿Por qué? “Cambia de nombre, sí. Las necesidades son otras y ahora tenemos que apostar por otras cosas. No se trata de urbanizar ahora toca dar servicio. Mi concejalía se llama servicios a la ciudad, medio ambiente y desarrollo sostenible para intentar mantener los servicios existentes, mejorarlos si es posible e intentar reducir costes en la medida de lo posible. En España hemos mejorado mucho los servicios y los hemos convertido en servicios de primer nivel. España gasta 5.000 millones de euros en limpieza de sus calles y es una cifra muy alta. Hablamos de muchos recortes en aspectos sanitarios o educativos pero no hablamos de moderar el gasto en cosas como la recogida de basuras o la iluminación de las calles”. Ahora que me hablas de educación… ¿Es necesario que a cada cambio de gobierno haya un cambio en las leyes educativas del país? “Indudablemente no. La educación es uno de los temas tratado con más demagogia en España y eso me produce mucha tristeza. Mi abuelo fue maestro de la escuela pública y mi madre y varios de mis tíos también. No se puede enfrentar la enseñanza pública con la privada y se entremezclan en este tema intereses muy concretos, ni siquiera de los partidos sino de otras instancias, y se juega con algo muy importante que es la educación. Esto necesita un pacto de estado, si se consiguió en otros asuntos se puede conseguir en este.” Su reflexión va un poco más allá… “Muchas veces me planteo si desde algunos partidos políticos se pretende mantener la división ciudadana, incluso parece que les conviene y la gente no es así, está más unida de lo que parece, sobre todo en sitios pequeños como este”. ¿Te refieres a intereses por mantener viva la imagen de la historia reciente de las dos españas y las crispación que eso genera? “Por ahí iba, sí. Pero no es tan fácil dividir a los ciudadanos como alguna gente se cree”.

Alberto Plaza, en el momento de nuestro encuentro está ejerciendo como Alcalde en Funciones de Ávila y no es la primera vez… “No, ya llevo unos cuantos años”. ¿Cuantos? “Desde 2004” ¿Estoy hablando con el Alcalde de Ávila hoy? “Fíjate”, dice sonriendo y quitándole hierro a la anécdota. Me surge una duda. ¿Esto es como en las oposiciones las plazas de interino? ¿Sumas puntos para luego optar a la plaza fija?…

Esto continúa y se alarga un poco más de la cuenta, como no es cuestión de aburrir os cuento el resto mañana. Continuará…

Lieja-Hervencias-Lieja

Desde pequeñito me ha gustado el ciclismo. Tenía una gorra de Perico que me ponía para dar ánimos al segoviano en sus envites con Fabio Parra. Crecí teniendo una tirria considerable a Tony Rominger y sufrí viendo al Chava ser neutralizado en La Ronda, en mis narices, después de una intensa escapada en una etapa de la Vuelta por nuestras tierras. He pasado horas y horas de radio  con Ares y Linares y la serpiente multicolor y el pelotón en fila indiana. Si todo esto te suena, no te pierdas las historias de ciclismo que perlita a perlita da cada día Sergi López Egea en su twitter. 

El caso es que hace unos días ha sido la Lieja-Bastoña-Lieja y, por lo que se ve en esta foto, hay clásicos que nunca mueren. El ciclismo, si con talante le presuponemos limpio, es bello como ningún otro deporte. La última edición la ha ganado un irlandés, aunque bastante español hasta por el nombre.

En la Liège-Bastogne-Liège voy pensando mientras salgo del Carrefour camino del Sabeco, o Simply o como se llame ahora. Voy buscando un libro y no hay manera. A partir de aquí, disculpen los lectores la ida de olla y que me ponga a dos ruedas sin motivo, ya que me voy a salir de pedal de forma consciente para introducirme en los cerros de Úbeda, apellido también abulense y ciclista.

hellvencias

Un trazado bonico del tó

Mi etapa comienza en Las Hervencias, intentando recortar camino para ir de una punta de la ciudad a la otra. Y, para ello, lo posiblemente más corto y a la vez más de jombres con pelo en pecho es introducirse en la Calle Bélgica. Es una calle como ninguna otra. Bendito sea el que la ideó. Ni con una escultura de cremallera gigante (#ohwait) sería mejorable. Susodicha vía es reconocida y reconocible por ser la que tiene los coches aparcados en el centro de la calle. De hecho, hay una especie de dibujo pintado en la calzada de dónde deberían dejarse los vehículos, que los vecinos cumplen según costumbre o gusto. Porque ¿para qué hacer una calle estándar, de las de toda la vida, si se podía idear algo chungo y estrambótico?

No es la única peculiaridad. Las rotondas tienen una acerita de separación de carriles que están especialmente diseñadas para que, si te despistas, te dejes la rueda en sus bordillos. Solo les falta tener tenacitas o pegar mordiscos al pasar los conductores, cuáles plantas carnívoras. Para mi intención, sería nuestro particular “Tonto de Alpe d’huez” (minuto 5 del vídeo, momento histórico).

Porque en lo que me voy acercando al Tiro Pichón, mi cabeza se está imaginando una idea. Lieja-Hervencias-Lieja. Una gran carrera por esta calle del demonio como gran atractivo, con los coches puestos en medio, los bordillos y los baches para que las ruedas no paren de traquetear. Un espectáculo fascinante por las calles de la No-Avila entre chalets vacíos de esa España que ya no volverá.

Imaginad los planos de helicóptero. “Próxima construcción de viviendas” (de aquí al siglo XXVII). Pasos de cebra para patinazos, cruces que si viviera gente y hubiera tráfico ahí, estarían bastante interesantes de vislumbrar los ceda al paso. Con palomitas. Parcelas a la venta, grúa que ya forma parte del paisaje.

Pero si avanzas hay más y mejor. A la izquierda, gran pancartón de “Vivienda protegida”. A la derecha, debajo, “La Calera”. O “La Bankiera” o lo que Rato haya dispuesto o deje de ello.

Liège-Bastogne-Liège 2010 dans la Côte de Saint-Roch (Flickr: “Hadche”)

Termino el recorrido por las calles europeas y acabo llegando a una rotonda, donde precisamente dejo pasar a dos ciclistas, vestidos del CSC de Sastre. Y es donde completo la trama. Ya está: creemos un nuevo clásico: “Carrefour-Sabeco”.  Lieja-Hervencias-Lieja. Vale que a lo mejor nos queda un poco corto, pero el espectáculo está garantizado. Imaginen a ese pelotón atravesando la Avenida de los Derechos Humanos, con esas rotondas homenaje a Satán que atentan contra el nombre de la misma. Imaginen a ese incombustible Paquito Mancebo, que sigue sufriente y combativo, con su bici de mountain bike pasando por encima de los adoquines, baches, bandas sonoras y elevaciones varias. Ganaría fijo, con la cabeza torcida pero firme.

Y luego ya se podría hacer un bonus stage, que seria comprar sin que una señora se te colase, o conseguir una sonrisa de la dependienta.

Pero vamos, que ya, que ya lo dejo. Que a estas alturas el post se me ha ido de las manos largamente…pero no me dirán que no lo van a pensar la próxima vez que atraviesen nuestra city capitol de gran galería comercial a gran… al Sabeco.

Pd: Para que todo resultara económico, al ganador se le podría premiar con unas Patatas Revolconas. Tomo la idea, magnífica, de nuestra bitácora amiga “Abulenses Exiliados”

Ávila no es una excepción

Comentábamos hace unos posts que teníamos ganas de entrevistar en la radio a Jesús Encinar.  Seguimos con ese empeño pero lo que ya hicimos ayer fue entrevistar a su hermano Fernando Encinar. Ambos son cofundadores de Idealista, portal inmobiliario que seguramente conoceréis.

El propio nombre de idealista, nos contaba Fernando, surgió de su madre. Eso del negocio en Internet prometía pero en este mundo también hubo burbuja. No todo saldría adelante. Ellos mismos han tenido problemas con otros proyectos.  No fue el caso de  Idealista que creció y creció.

El programa de radio – en el que cuento con Pablo y con Willy – habla de nuevas tecnologías pero con esa excusa y con los invitados que vamos llevando cada semana también hablamos de lo nuestro, de Castilla y León, desde diferentes ópticas.

Dejadme que esta vez barra para casa. Os invito a escuchar la entrevista porque pusimos la lupa dirección –> muralla y hablamos de Ávila, de la burbuja inmobiliaria, de cómo enfrentarse a la crisis, a los oportunistas…

“Todas las semanas teníamos visita de bancos que querían endeudar a la compañía. No tomar deuda nos ha permitido tirar para adelante”

[ Audio de la entrevista ]

En el minuto 4 le preguntamos por un vídeo que es imprescindible como testimonio de la Ávila del siglo XXI (lo tenéis aquí abajo). Es un pequeño documental que hicieron los Encinar sobre nuestra ciudad amurallada y su crecimiento sin sentido de los últimos años. Un vídeo que deja perlas como la siguiente frase (tan de sentido común como desconocida para nuestros dirigentes, los de Ávila y los de toda España)

“El crear nuevas calles no puede ser un objetivo en si mismo, tiene que ser algo sujeto a la lógica de la propia ciudad”

Son cinco minutos deliciosos, imprescindibles para entender qué ha pasado en Ávila y por extensión en España. El 4’09” es especialmente apoteósico

Os recomiendo finalmente el twitter de Fernando y de Jesús. Estarás o no de acuerdo con lo que escriben pero no se muerden la lengua.  Son ejemplos de la Ávila viva, emprendedora, idealista.  La Ávila – valga el ejemplo – que de verdad construye.

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