Convergencia y Desunión

Tengo desde jovencito un problema serio con el tema de las elecciones. Lo descubrí en la mirada de una joven encargada de recepción de unos apartamentos en Benidorm. Bajamos el gallego, el zamorano y el abulense a alquilar la TV. La chica nos miró con curiosidad y nos preguntó  ¿Hay partido esta noche? “No” -respondimos un segundo antes de liquidar cualquier opción de ligarnos a la muchacha-“hay debate entre Mayor Oreja y Borrell”.  “Aah”. “Por las europeas, ya sabes”. “Aah”.

Es que ese 2004 también fue un año intenso.

Anoche echaba de menos a ambos, uno en Galicia y el otro en Grecia cubriendo la sede de Syriza. Estaba yo en casa cambiando entre La Sexta, el 24 Horas, la BBC y la CNN (estas dos últimas por puro postureo).  Y de repente recordé la frase que coronó aquella noche, una década atrás:

“Las elecciones son mejor que un orgasmo”.

A lo que el zamorano respondió…

“Gallego, tú estás gilipollas”.

“Miente, miente, miente” decía Mayor Oreja en aquel debate. Bueno, dejo la batallita atrás, que yo he venido aquí a converger, digo a escribir.

Estaba siguiendo lo de Syriza y no podía evitar imaginarme una Fanta al lado de todos los dirigentes de Izquierda Unida que han ido pasando por las televisiones estos días. No seré exacto en lo que voy a escribir, pero más o menos han venido a decir que el triunfo de Syriza era el suyo, que el programa lo habían ido preparando entre toda la izquierda europea en los últimos meses, que Syriza se parece más a IU que a cualquier otro y luego lo habitual de que el pueblo ha hablado, la troika, la alegría, la dignidad.

Pagafantas.

Y no porque no tengan razón, que casi todo lo anterior es verdad. Pagafantas porque Tsipras solo tiene ojitos para Pablo Iglesias. Y para el doctor House, que tampoco parece camarada de Alberto Garzón, salvo que de segundo se apellide Wilson.

IU ya no mola. Y bien que lo siento, porque como escribí hace unos días al menos sé lo que piensan sin triquiñuelas de esto o aquello. Pero no molan, ahora mola lo que mola. De hecho… ¿Mola la palabra mola, o suena a franquista, como la bandera?

Si hay una palabra que compite en desgaste con “Papa” y “Centenario” esa es “Converger”. Vamos a ver, aquí dos no convergen si uno no quiere, y hablamos de un país en el que ni la convergencia clásica tiene segura su unió. Izquierda Unida, consciente de que hay un tsunami devorándolo todo, en vez de reafirmar su autonomía y reivindicar su trabajo (en el caso local, a veces notable), ha decidido asumir en silencio que también es un poquito casta, que ha tocado caja, que ha apoyado a estos y aquellos. Como si hacer política hasta 2014 hubiera sido motivo de deshonor. El que hace política se mancha. Todos. Lo verán en Podemos como lo verán en Syriza como lo verán en cualquier parte.

Pues no. Hay que converger. Hay que unir, hay que diluirse, hay que lavarse con Perlán y hasta con Colgate, que a la coleta ahorcan.

Y mientras, en el otro lado de la convergencia, con esa mirada de “quítate de ahí, castoso” se dice que sí, que bueno, que más tarde, que puede, que vaya, pues sí, pero bueno, que habrá que mirar, que entre todos, que ganemos, pero solo si podemos.

Y poquito a poco, fruto de esa mirada de corderito que pide perdón por su pasado de pecados, no son pocos los afiliados y simpatizantes que se pasan al círculo.

Cada vez que en IU alguien dice “converger”, me abro una fanta.

¡Converger! ¡Chupito! ¡Converger! ¡Oportunidad histórica! ¡Chupito doble!

Pd: Creo acabar de escuchar que Tsipras recibirá el apoyo de los independientes nacionalistas de derecha. Empiezan los extraños compañeros de cama. La política, que mancha.

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