El molto longo año 2015

Me ponía el otro día una mujer por Internet: “No entiendo que ha hecho Ciudadanos para despertar tanta ilusión”. Fácil: No tener a Rosa Díez, mostrada ya ante la sociedad como el tapón de la tercera vía.

“Y sin embargo”.

Ahora iremos al “Y sin embargo”. A nivel nacional, los grandes partidos han cometido los suficientes errores  como para que les salieran competidores en sus laterales. Corruptelas y clientelismos aparte, también en comunicación: con una política suicida de portavoces nefastos, dejadez o nepotismo ante lo mediático y mensajes erróneos.

Rivera, por su parte, era un muerto político hasta que empezó a ir a todas las tertulias televisivas, consciente de su capacidad dialéctica y de que tiene pinta de buen chico. Además, se ha convertido en la imagen de una Cataluña amable para el electorado nacional, mientras UPyD es anecdótico en la Corona de Aragón. Hasta ahí algunos de sus aciertos.

En los últimos días UPyD ha presentado nuevas querellas contra los corruptos en los bancos. La lucha contra la corrupción es un mérito del partido magenta, como lo es también la transparencia que le es reconocida en los análisis o tener el mismo discurso aquí y allá. Lo digo porque Ciudadanos, por ejemplo, defiende el fuero navarro. Eso, en una España que apuesta por la regeneración y por el “todos somos iguales” y “construyamos juntos” suena muy medieval.

Es decir, que objetivamente me parece que UPyD es más coherente en su labor. Pero, y el Pero es muy grande, ha perdido la batalla de imagen desde que Rosa Díez, Gorriarán y alguno más procedieron a defenestrar de malos modos a Sosa Wagner y quedar como los inflexibles en la negociación posterior con Rivera.

Las diez diferencias entre UPyD y Ciudadanos que escribió Díez el otro día deberían haberse escrito antes de que las encuestas le bajaran al 2% de voto.

La “bronca” de Patzo Unzueta (también en “El País”) le está bien merecida.

Había fuerzas económicas -y fácticas, valga la redundancia- locas por la música de apoyar una tercera vía (ya cuarta), sobre todo ante el auge de Podemos. Díez no supo verlo o no tuvo la ambición de arriesgar, de pisar el barro. Y es injusto no reconocerle a UPyD cosas que sí ha hecho bien. Políticamente digo, más allá de ideologías. Han hecho cosas bien.

Pero ahora, en las andaluzas (participen de nuestra porra), Ciudadanos seguramente saque representación y obtenga una primera baronía de importancia más allá de Cataluña. La primera de muchas, si se cumple lo esperado.

Y sin embargo…

No está muerto UPyD y no está muerta políticamente (aún) Rosa Díez. Ciudadanos está creciendo rápido. Quizás demasiado rápido. Lo sucedido en Ávila o en otras provincias de la comunidad es una buena muestra. Al partido han llegado gente con ideales (lógicamente), gente valida (no lo dudo), pero también buscadores de puestos, rebotados tóxicos y extrañas compañías.  En eso seguramente UPyD fue mucho más cauto, lo que ha tenido la parte buena de no agitar ciertas aguas y la parte mala de estancarse en un partido que nunca ha parecido tener ganas de disputar de verdad la gran batalla nacional de convertirse en alternativa real.

Qué largo va a ser 2015. Imaginen que a Rivera le encuentran un pufo: ¿Qué sería de Ciudadanos? Pongámonos que algún cargo de Ciudadanos dice alguna boutade, o le sale alguna corruptela presente o futura. ¿Actuarán con contundencia? ¿Es posible hablar de regeneración y defender que unas comunidades tienen derechos históricos que les definen?  No todo van a ser buenas compañías en Ciudadanos, como en Podemos. Lo que hagan con ellas definirá en buena parte su futuro.

Y podría ser, por otra parte, que un alto jefazo de una caja fuera a la cárcel gracias a la labor de UPyD. ¿Sabrían explotar esos logros? ¿Sabrán salir de la imagen de partido antipático aka “Partido de Rosa Díez”?

O, por ejemplo, imaginen en un futuro a un portavoz popular del ayuntamiento de Ávila pudiendo utilizar este mantra sin descanso durante toda la próxima legislatura:

“Señor concejal de UPyD. Perdón, de Tierra Comunera. Perdón… de Ciudadanos. Ha estado usted en tantos partidos que ya no sé a cuál de ellos me dirijo”.

Y eso no va a pasar sólo en Ávila, así que ya veremos lo que sucede de aquí a las generales. Con Ciudadanos, con UPyD, con Podemos, con el PSOE y el PSOE Auténtico y el PSOE de los Auténticos Autentíficados. Y con el PP, que también tiene mucho partido pendiente aún en/de los juzgados.

Lo que sí puede pasar sólo en Ávila es algo histórico: mayoría absoluta a la búlgara del PP, 25 a 0, ante la incomparecencia de toda la oposición. O, como apuntaba algún palero por Twitter, un ayuntamiento 17-1-2-1-2-2.

Largo partido por delante. Molto longo.

Nadie dé por muerto a nadie (excepto, quizás, al PSOE de Tronos de Ávila Capital).

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