Con el beneplácito de todos

Hace unos días estaba frente al televisor viendo el informativo local y se me pasaba por la cabeza algo que podría valer también para todo el territorio nacional pero que, por ser este un blog local, valoraré sólo a ese nivel. El caso es que se sucedían las noticias de eso llamado actualidad política y las cosas comenzaban a aburrirme y a sonarme de otros días. Se daba una noticia de que IU criticaba alguna decisión o posición del equipo de gobierno y al minuto se hablaba de que el PP respondía a esas palabras. Venía a decir poco, algo así como “y tú más”. La siguiente noticia era más divertida. Comenzaba diciendo cómo “El PP sale al paso de las declaraciones del PSOE en materia de (elija lo que más le guste) diciendo, “y tú más”“.

En realidad todo parecía lo mismo y no se decía nada. Incluso, UPyD, que pasaban por allí en lo que decidían si sortear el obstáculo por la derecha o por la izquierda se llevaba su propio “y tú más” de boca del concejal popular de turno. Curioso, por cierto, lo de UPyD que dando tumbos de un lado a otro, sin tener muy claro por dónde circular, se van haciendo con una parroquia, creo que mayoritaria de izquierdas, siendo un partido que, lo digan o no, cojea bastante de la derecha. El arte del engaño, señores, o como se llama últimamente, política. De UPyD hablamos otro día… Sigo.

El caso, vuelvo a mi informativo local, es que durante el mismo se me ocurrió una frase que publiqué en una red social. A tenor de algunas críticas vertidas por algunos comentaristas de este blog no diré que la red era Twitter para que no nos acusen de no saber escribir nada más que de Twitter, Twitter y Twitter… Tuiteé una profundísima reflexión que decía: “Resumen del informativo local: Todos los partidos declaran “Y tú más” en alusión al partido contrario. La partida la gana el PP”. Y añado aquí, que tengo más espacio, “y la gana de calle”.

Pero ¿cómo gana? Fácil, haciendo política. Osea, con las artes del engaño. Voy a poner un ejemplo. La semana pasada, creo que el miércoles, salía a la palestra el concejal de turismo, don Héctor Palencia, a hacer un balance del año 2012 sobre la concejalía que regenta. Lo más destacado que leo en los medios sobre la intervención es que “no ha facilitado las cifras de visitantes indicando que no contaba con ellas”, dice Avilared, pero que “Ávila está resistiendo mejor comparada con otros destinos”, bien. Buen balance. Un lince este chico. Convoca una rueda de prensa a mediados de enero para hacer balance de turismo sin dar ni un solo dato. Tela, señores, política lo llaman, insisto. Para qué mirar si Ávila ha subido o bajado en número de visitantes, de pernoctaciones, de subidas a la muralla, consumo medio por visitante… Paparruchas. Digo que aguantamos mejor que otros, hablo de cuatro proyectos para 2013 y balance terminado. ¡Hay que tener rostro! ¿Qué balance es ése? De verdad, no me extraña que algunos hayan dejado de creer.

El resto poco más. Que si estamos haciendo un gran esfuerzo, que si se han sentado las bases de un nuevo modelo turístico, que si firmaremos convenios de la leche… ¡Na! Pero señores, ¡na de na! Solo tres datos. El primero que se reducirán los pases de las visitas teatralizadas a la muralla a lo que se refirió como “reinventar” el teatro en la muralla. El segundo que se ampliarán las fechas de las “Visitas guiadas de leyenda” que son por la ciudad, a ras de suelo y más económicas para el visitante que las anteriores. Serán desde principios de febrero a principios de diciembre. Y la tercera que se pone en funcionamiento la tarjeta “VisitÁvila” que, permitanme la osadía, ya propuso este blog en sus inicios. Una idea nuestra, un recorte y una buena intención poco concreta. Lo dicho… Un lince.

Repito. ¡Na de na! Pero ojo, na de na con el beneplácito de todos. Así es el arte del engaño, así se hace política y, en esta ciudad, es cierto, siempre gana el PP… Con el beneplácito de todos.

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Festival a la gorra

Payasos, malabaristas, trapecistas… Artistas en general ocupan desde hoy y hasta el domingo las calles de Ávila. Se celebra en nuestra ciudad el 6º Festival de Teatro de Calle y Artes Circenses. Un Festival que se viene haciendo gracias al empeño y trabajo de un grupo de jóvenes de la ciudad que quieren mostrarle al mundo lo que hacen, lo que les gusta, y que se empeñaron en 2007, sin apenas medios y con mucho esfuerzo, en hacer una jornada con un taller y un espectáculo público de malabares. Sin financiación y con mucho trabajo, llamaron la atención de la gente de la calle. Les mostraron que otra forma de entretenimiento era posible y que había todo un mundo tras las artes circenses por lo que un año después, aquella modesta jornada de teatro de calle, pasó a ser algo más grande con más talleres y más grupos que querían actuar en nuestras calles.

Tropiezo Teatro es una Asociación abulense sin ánimo de lucro en la que viven de forma intensa todo lo referente al teatro y el circo. Jóvenes y con ganas de mostrarle sus habilidades al público. Ellos son los responsables de que nuestras calles, año tras año, se llenen de humor, malabares, zancos y narices rojas, tras las cuales hay un grupo de artistas que son los que hacen realizar este festival. Con un presupuesto de unos 12.000 €, no cuentan con más, estos chicos, con la ayuda de algunos técnicos municipales que intervienen en la organización, consiguen traer a nuestra ciudad, permítanme la taurina expresión, a los primeros espadas del mundo del circo y el teatro de calle. Gente que apenas pide no perder dinero con su visita a Ávila y que se conforman con lo que caiga en su gorra tras su actuación a parte del alojamiento y la comida de los días que pasen en Ávila. En eso se va la mayoría del presupuesto que se concede a este festival, en pagar la residencia Arturo Duperier y la comida de los más de 20 artistas que nos visitan estos días. No hay para más… O sí… Siendo realistas, este Festival lleva años recibiendo la misma cantidad de dinero para su celebración y, gracias a la imaginación de la organización, cada año se superan y hacen que la actividad sea más vistosa y mejor organizada. Y a ese esfuerzo hay que sumarle el de las compañías que renuncian a su caché para poder hacer lo que saben y les gusta, entretener y divertir. No podemos olvidar que festivales similares, en otras ciudades de la región, han contado históricamente con presupuestos casi diez veces mayores al que tiene el festival de Ávila y, no necesariamente, son mejores festivales.

Entre las actividades que tendremos estos días se encuentra la realización de tres talleres, uno de teatro con máscara, otro de acrobacias y un tercero de danza urbana y, como no, el plato fuerte de estas jornadas, las actuaciones que se sucederán por las calles de la capital en las que más de 20 compañías diferentes nos deleitarán con sus representaciones. De todas ellas dos son de aquí, de Ávila, y han decidido, también de forma altruista, aportar su granito de arena. Otras dos actúan tras haber sido las ganadoras de los concursos de público y de jurado profesional del año pasado y lo hacen fuera de concurso y serán 10 compañías las que peleen este año por llevarse dichos premios. Además de estos dos galardones habrá una mención especial que la propia Asociación Tropiezo Teatro dará tras reunión y votación interna de sus miembros.

A todo esto se le une también el concurso de fotografía que la Asociación de Fotógrafos de Ávila convoca con la temática del festival como centro de atención y que entregará dos premios a las dos mejores fotografías que se presenten, uno de 120 euros que entregará un jurado y otro de 70 € que dará el público tras poder ver expuestas las fotografías que se presenten. Tenéis más información sobre el concurso en la web de la asociación.

En definitiva. Un fin de semana para reír y disfrutar. Para conocer un poco más las artes circenses y poder aprender un poco de ellas. Un fin de semana para arropar a los chicos de Tropiezo Teatro y conseguir que una vez más, por sexto año consecutivo, su festival sea un éxito.

Os dejo aquí el programa completo del festival.

¡El Trailer!

¡Muy pronto en los mejores medios de comunicación!

Chan, chan, chan, chan…

Escuela de Artes Escénicas de Ávila

Es inminente la rueda de prensa en la que se dará a conocer el reparto de esta espectacular producción y como apenas había tiempo, hemos decidido arriesgar nuestro propio pellejo para poder traeros, no puedo decir que en exclusiva, pero si diré en semiprimicia ¡El Trailer! El Trailer de lo que promete ser uno de los estrenos de la temporada y eso que no ha hecho más que empezar. Nuestro intrépido reportero ha tenido que sortear todo tipo de peligros, incluso se planteó cierto tipo de favores que no detallaré y finalmente consiguió su propósito. Consiguió acceso, totalmente consentido al la red social Tuenti y para rematar el favor pidió le localizasen el archivo encriptado que contenía nuestro codiciado ¡Trailer! 

La dificultad para saltarse el privado sistema de seguridad de la red social no nos ha permitido hacernos con una copia de buena calidad pero para ser un screener no está nada mal y nosotros, que somos así de generosos, lo compartimos con vosotros. Si queréis ver el largometraje, con mejor calidad y fotos del concejal, director y demás elenco no dejéis de acudir a vuestro medio de comunicación local preferido una vez se haga la presentación oficial del film. Al fin y al cabo, nosotros no somos un medio de comunicación.

A ver qué dice después la crítica…

¡Y, sin más preámbulos…      !!!      ¡¡¡El Trailer!!!
(tímidos aplausos de fondo)

Captura de pantalla del evento de Tuenti que anuncia la E. A. E. A.

Festivales veraniegos abulenses

Ávila es una ciudad tranquila, otros dirían que aburrida, en especial durante los meses de verano. La actividad de la ciudad disminuye, la gente tiene vacaciones, viaja, se acerca a sus pueblos o simplemente pasa las tardes paseando por el Soto o de terraza en terraza. El verano se nota también en la vida institucional de la ciudad. El Ayuntamiento se ralentiza, la actualidad política desaparece de primera plana y los medios, repletos de becarios, tienen que rellenar las portadas y los informativos que antes ocupaban los políticos con noticias curiosas, superficiales o vacías que tiene que rebuscar hasta debajo de las piedras.

 Eso es más o menos lo que me pasa a mi. No se de qué hablarles en esta cita semanal. Apenas hay noticias de actualidad, no encuentro nuevos motivos para meterme con el alcalde o con su equipo y no tengo las ganas necesarias para soltarles una de mis entradas sobre historia local. Tampoco quería meterme a fondo con el tema de las Jornadas Mundiales de la Juventud Católica ni con el concierto de Julio Iglesias, porque no soy fan de ninguno de ellos (ateo, rojo, masón y poco fan de la música latina) y no quiero continuar labrándome fama de gruñón. Tampoco estaba seguro de si querían saber algo de mi vida, contarles que no tengo vacaciones hasta octubre o que soy uno de esos niños sin pueblo que no tuvo infancia. Pues bien, como no sabía de que hablarles, les voy a hablar de todo un poco. Un pequeño popurrí de orquesta de verbena con mensaje al final.

 Voy con mi vida y desde aquí enlazo. Esta semana he estado disfrutando de un espectáculo único: la representación de Antígona, una obra de Sófocles, dentro del Festival de Teatro Clásico de Mérida. Un espectáculo único por la temática, no sobran los festivales dedicados al teatro clásico, y por el escenario, uno de los teatros romanos mejor conservados del mundo y uno de los pocos que mantienen, en cierta medida, la función para la que fueron concebidos. El Festival de Teatro Clásico es un evento de gran tradición en la ciudad y en Extremadura y atrae espectadores de toda la península. Os puedo asegurar que aunque este año está flojeando la asistencia, sigue siendo difícil encontrar una cama en estas fechas por la antigua capital de la Lusitania. 35 euros la entrada, más el hotel, más la comida, la cena, el desayuno y las necesarias cervezas para evitar la deshidratación, etc. Pueden hacer una cuenta rápida del gasto por persona y multiplicarlo por todos los espectadores del Festival, que se prolonga a lo largo de todo el mes. Cultura, turismo, dinero. Lo mismo ocurre con el Festival de Almagro, con los festivales de cine de muchas ciudades españolas o, cambiando de tercio, con el Festival Internacional de las Artes de CyL que se celebra en Salamanca o con el Titirimundi segoviano.

 Hace algunos años, bastantes, Ávila tenía algo parecido ¿se acuerdan de las grandes representaciones que se celebraban frente a la muralla? Obras reconocidas, compañías de cierta reputación y, como diría su majestad, un marco incomparable. Recuerdo la representación de La Flauta Mágica, la inmensa grada montada frente a la Puerta de la Mala Ventura (a.k.a. Arco de los Gitanos o Puerta de San Isidro)  y los rumores de que se iba a organizar un concierto de los tres tenores, tan de moda por entonces. Lo que no recuerdo tan bien, era yo un mozalbete y no era tan criticón como ahora, son los motivos por lo que aquello se terminó. ¿Dinero? ¿Falta de público? ¿La típica riña entre instituciones? ¿Había que invertir en ladrillos? ¿Tras la reforma del Grande ya no necesitabamos mas engendros atractivos?

 Ahora no tenemos festival, ni nada que se le parezca, la programación cultural en Ávila es insignificante, especialmente en verano, pero de cuando en cuando nos montamos nuestros jolgorios. Jolgorio, que bonita palabra. La semana pasada, sin ir más lejos, hemos tenido la ciudad invadida por jóvenes católicos que iban a asistir a los encuentros para jóvenes de su religión en la capital de España. El Ayuntamiento calcula que su presencia en la ciudad ha supuesto un impacto económico de 800.000 euros, a una media de 35 euros por cabeza y día. De ganancias espirituales no habla, pero digo yo que por los servicios prestados a lo largo de los años los abulenses tendremos un rinconcito en el cielo (a mi si me dejan elegir lo prefiero en el Valhalla, por los jabalíes y la hidromiel). Unos cálculos yo creo que excesivamente optimistas y que deberíamos completar con los costes que ha tenido la organización de este evento para los abulenses, tan acostumbrados a pagar a escote las iniciativas de nuestro Ayuntamiento. Ingresos directos y bienestar espiritual a parte, el Ayuntamiento aduce que una de las razones por las que se ha volcado en la organización del evento ha sido la gran campaña de imagen que suponen estos eventos para la ciudad. Bueno, que quieren que les diga, imagen más bien poca. Yo, que no vivo en la ciudad, apenas he tenido conocimiento de la presencia de estos peregrinos en Ávila, ni de la misa organizada frente a la muralla, ni del espectáculo proyectado sobre la misma. Más allá de las hojas parroquiales, ya saben a qué me refiero, poco o nada en otros medios sobre la ciudad.

 En cambio, si solo hablamos de imagen y de promoción de la ciudad, el concierto de Julio Iglesias, sacado delante de aquella manera por dos jóvenes fans del cantante latino, sí que ha tenido reflejo en los medios. Que me perdonen los católicos con poco sentido del humor, pero quizá nos habría salido más rentable, si era eso lo que buscábamos, organizar unas jornadas mundiales de convivencia de los fans del cantante latino.

 Puesto a organizar actos masivos, si hay que elegir entre el pack ejercicios espirituales públicos que deberían ser privados-conciertos de música latina o festivales artístico-culturales, que quieren que les diga, me quedo con los festivales. Yo nunca he sido muy amigo de estos grandes eventos fabricados con intenciones más turísticas que culturales y desconfío del impacto económico real: las arcanas fórmulas que manejan los Ayuntamientos para calcularlo solo están al alcance de los avezados cerebros de matemáticos y políticos. No sé si darán más o menos dinero que la mercantilización de la fe pero aportan algo más que el refuerzo de los dogmas o los estribillos latinos. Como bien dijo Pablo ayer por estas páginas, no solo debemos valorar la recaudación cuando de acciones públicas hablamos.

 A la vista de las actividades culturales, y de las otras, que organiza el Ayuntamiento (Nota: el mercado medieval no es una actividad cultural, igual que no lo es el mercadillo de fruta de los viernes) quizá un festival como los anteriormente mencionados, como referente de la programación cultural de la ciudad no fuese tan mala idea. Puede ser cultura, de verdad, de la que escasea, y además atraer turismo y promocionar la ciudad. ¿Recuperamos la ópera frente a la muralla? ¿Qué opinan? ¿Mejor un festival de cine? ¿Teatro? ¿Pintamos la muralla de colores en plan performance (leasé per-for-man-ce)? Además, si lo montamos en verano facilitamos la tarea de plumillas, opinólogos y blogueros y les damos algo con lo que rellenar espacio durante el estío. Dos en uno. Yo se lo agradecería.

PS. Claro, que también podemos apostar por otros “espectáculos culturales” como el que se celebró hace algunas semanas en parte de las instalaciones municipales del centro 88Torreones y donde el escudo de la ciudad lució lustroso detrás de algunos ilustres representantes de la telebasura nacional. ¿Es esta la imagen de la ciudad que quiere el Ayuntamiento? ¿Es este el tipo de eventos con los que queremos que se relacione el nombre de la ciudad? ¿Hay que taparse la nariz para salir en la tele? ¿Merece la pena? A mi, sinceramente, me dio bastante vergüenza.

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