Un café con… Jesús Barros

Hoy he quedado con un periodista. Un joven afincado en Ávila desde hace seis años y que reparte su tiempo entre la música, el periodismo y el deporte, como él mismo me dice. Mi interlocutor de hoy se llama Jesús Barros García y es una de las caras visibles de la televisión local, La 8 de Ávila. Si sois de los que consumís esta cadena seguro que le habéis visto alguna vez asomar la cara por la pantalla, bien sea un martes o un miércoles por la noche en el programa Ávila es así que él mismo presenta, o en alguno de los informativos locales, aunque es algo más complicado verle en este  espacio ya que no suele ser el habitual presentador…

Jesús Barros tiene 29 años y un proyecto muy interesante que es el que me incita a traerlo a este rincón. Tras pedir nuestros cafés y sentarnos tranquilamente comenzamos una charla que resulta muy amena e interesante. Comienzo por que me explique lo de la música, el periodismo y el deporte. “Ejercí de músico. Tocaba en un grupo que se llamaba Naïf. Comencé por la guitarra, me pasé luego al bajo y acabé pegándole a la bartería”. No me sorprende esta evolución, es más, acabo casi yo la frase… Ibas cubriendo huecos a medida que se iba necesitando en el grupo, ¿no? “Eso es…”. Jesús tiene esperanza en retomar el asunto de la música en un futuro, el grupo se disuelve porque “al final, por cuestiones de la vida, cada uno tiró para su lado. Unos lo dejaron del todo, otros esperan volver, como yo, y otro intenta ganarse la vida con ella”. Yo conozco a Barros por su faceta de periodista, como la mayoría de vosotros, le pregunto por este aspecto de su vida. “Lo que me da la vida, una profesión tan bonita que el día no tiene horas suficientes para poder dedicarse a ella”. Una profesión bastante denostada también, ¿no? “Sí, sí. Bastante. Pero como yo digo, desde que estudiaba en la facultad, la precariedad la fomentamos nosotros mismos”. Toda la razón.

Aparte de esto… Dice que ahora le gusta mucho el deporte. Me sorprende ese ahora… “Cuando llego aquí a Ávila, hace unos seis años, después de trabajar en Zamora y Salamanca, comencé a trabajar y al salir el primer día dije: mes de abril, luce el sol, voy a dar una vuelta por el centro y a tomarme algo… Llegué al Grande y… ¿Dónde estaba la gente? No había nadie, está todo cerrado, no había casi dónde tomar una caña… El segundo día, salí de trabajar y no me apetecía meterme en casa, hacía medio bueno, pero el plan del día anterior ya había visto que tampoco era viable, así que me fui a correr. Desde entonces que comencé, hasta ahora… “ Vale, ya sabemos qué empuja a este chico a hacer deporte de forma regular, llegamos al punto de partida de la verdadera historia que queremos contaros hoy. La forma en la que Jesús quiere sacarle provecho a correr. ¿Cómo?

“Yo en el deporte, en realidad, soy regular… Hay un termino que se llama ‘globero’ que es con el que se denomina a los deportistas paquetes. Yo soy un globero, pero creo que, por otro lado, soy buen motivador de personas. Hace dos años convencí a un par de amigos para que corrieran conmigo la San Silvestre de Salamanca, no habían corrido una prueba así en su vida, les piqué, les gustó y les convencí para, el verano siguiente, hacer un triatlón, lo hicimos, les gustó y nos hemos quedado enganchados del deporte los tres desde entonces. Finalmente fuimos a correr el triatlón de Sevilla. Vino gente a vernos, a animarmos y este año hemos estado motivándoles y animándoles para que hagan la prueba también con nosotros. Al final nos hemos juntado siete personas para correr el triatlón de Sevilla este año y hemos decidido sacarle algo de rendimiento económico creando ‘Yo corro, tú donas’“. Pero el beneficio que obtengáis no es para vosotros, ¿no? “No, no. Para nada. Nosotros nos pagamos todos los gastos de desplazamiento y alojamiento para poder disputar la prueba y lo que recaudemos lo donaremos a una asociación que se llama Pyfano que trabaja con familiares de niños enfermos de cáncer a nivel regional, de Castilla y León.”

Por partes. ¿Qué es un triatlón? “Un triatlón es un reto deportivo, una prueba de resistencia física y mental. Hay varias categorías, la más dura se denomina IronMan y consiste en 4 kilómetros nadando, 180 en bicicleta y una maratón de 42 kilómetros corriendo. Nosotros, coscientes de nuestras posibilidades, vamos a hacer 750 metros nadando, 20 kilómetros en bicicleta y cinco corriendo. Son distancias serias para entrenarlas a conciencia pero asequibles para nosotros”. ¿Y cómo se recauda dinero con un triatlón? “Esa pregunta me la he hecho yo durante mucho tiempo. Después de varios consejos nos hemos decantado por un método similar a la Marcha de Pronisa. En ella se patrocia a la gente por kilómetro andado, a nosotros se nos patrocina por cada uno de los sectores pero partiendo de una cantidad simbólica inicial de 2 euros por tomar la salida. Cada una de las pruebas la valoramos en 1 euro por lo que si yo termino las tres pruebas me patrocinarías con un máximo de 5 euros”. Y cómo puede colaborar con vosotros la gente que lea esto y que no os tenga tan a mano como te tengo yo a ti aquí. “Lo más fácil es hacerlo por la página web de Yo corro tú donas. En ella tenemos un número de cuenta en el cual la gente puede hacer sus aportaciones de 5 euros. Nosotros estamos en varias ciudades. Ávila, Salamanca, Valladolid, Sevilla y Madrid. Aún así, lo más fácil, es donar por la propia página web haciendo una transferencia bancaria o ingresando directamente en el número de cuenta en cualquier sucursal de uno-e que es el banco en el que hemos abierto la cuenta.”

Me gusta la idea, creo que siempre que las cosas se hacen con buen fondo tienen un buen final. El triatlón de Sevilla es el primero pero, ¿habrá más? “A mi me gustaría que esta marca llamada Yo corro tu donas y que hemos puesto en marcha nosotros tenga duración en el tiempo pero estas cosas hay que saber cuándo hacerlo, cómo hacerlo y, sobre todo, por quién hacerlo. Creo que estaría bien hacer uno o dos eventos al año, siempre ligado al mundo del deporte que al fin y al cabo es hacer un esfuerzo personal en pro de una buena causa”. Y como me ha dicho que en esta ocasión lo hacen por Pyfano le pido que me cuente más sobre esta asociación…

“Siempre que se piensa en asociaciones a las que donar o ayudar, siempre que se busca con quien colaborar por una buena causa te vienen a la cabeza Cáritas, Unicef… Asociaciones que ya tienen tanto nombre y están tan reconocidas que creemos que deben de ser capaces, a estas altura, de ser autosuficientes. Nosotros hemos pensado en Pyfano porque conocemos su trabajo por la prensa y por internet y han perdido gran parte de ayudas y subvenciones que recibían. Comenzaron siendo 16 familias con niños afectados por algún tipo de cáncer y aunaron fuerzas para constituir esta asociación. Desde su inicio ayudan a las familias en la atención de los niños en el hospital, facilitan pisos a los familiares que tienen que desplazarse por el ingreso de alguno de sus hijos para facilitarles el estar cerca de él. Esto sucede sobre todo en Salamanca que es donde está la sede de Pyfano y donde está en centro de referencia de la región en tratamiento de cáncer infantil, refuerzan el apoyo escolar de los niños ingresados… Hacen una gran labor de apoyo y atención y creemos que es una labor social muy importante ya que también ayudan en la investigación de la enfermedad.” Le propongo una porra. ¿Cuántos de los siete crees que acaban las tres pruebas? “Todos”. Dice convencido. “El fondo solidario de nuestro proyecto nos va empujar a terminarlo a todos, es la motivación extra que necesitamos para echar el resto, la gente que ha confiado en nosotros y la ayuda que vamos a prestar con nuestro esfuerzo. Pensando en eso en lo momentos en que nos fallen las piernas lograremos sacar fuerzas de donde sea para llegar al final. Estoy seguro, acabamos los siete”.

A mí estas cosas me gustan. Creo en ellas y creo en Jesús y la gente que está con él esforzándose por ayudar a esta asociación. Lo tengo muy claro y por eso le digo… Tú corres, yo dono, mientras extiendo mis 5 euros encima de la mesa. Agradecido los recoge con un gesto de gratitud y confianza que me hace pensar que sí, acaban la prueba y que están haciendo algo grande e importante.

Terminamos la charla, está todo dicho. Sólo os pido un pequeño esfuerzo a quienes leáis esta entrada. Pasad por la web de Yo corro tu donas y si os parece la mitad de intersante que a mí, aportad vuestro patrocinio a los globeros solidarios.

Gracias por el rato y por la charla, Jesús, suerte y esperamos que nos cuentes a vuestro regreso de Sevilla.

Un planeta en la mochila

Nos contesta desde Praia (Cabo Verde) a punto de marcharse dos semanas y media a Tailandia. Es Alba García, que recientemente ha recibido el Premio “Sapere Aude”  a la Solidaridad y Participación. Tras estudiar en Segovia y probar con la publicidad encontró su verdadera vocación ya unos años atrás: quería ser cooperante.

Poblado indígena de Maraiwatsede (Mato Grosso, Brasil)

“Una vez te metes en esto, ya no sales. Engancha”. 

Todo empezó en una agencia de producción gráfica en Madrid, en la campaña de postales de Navidad para empresas de UNICEF.  Aquel trabajo le abrió los ojos  y no mucho después le surgió la oportunidad de viajar al terreno con el programa Jóvenes Solidarios de Castilla y León.

Trabajó durante tres meses en una pequeña localidad llamada São Félix de Araguaia, en Mato Grosso, con la organización ANSA, contraparte de la ONGD soriana Tierra Sin Males en el proyecto de Fortalecimiento Institucional. Desde entonces su labor solidaria le ha llevado por todo el mundo.

¿Dónde estás ahora? 

Vivo en Praia desde hace 4 meses y medio. Estoy trabajando en la Oficina Técnica de Cooperación (OTC) de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) en Cabo Verde. Llevo a cabo mi trabajo en el área de comunicación de la OTC, habiendo sido la persona seleccionada para este puesto en la XXII Edición del programa Jóvenes Cooperantes del Instituto de la Juventud (INJUVE), la AECID y el Servicio Público de Empleo (SPEE). [Más información sobre el programa aquí]

¿Qué labor estás realizando?

Me encargo de todo lo relacionado con la difusión del trabajo de la Cooperación Española en Cabo Verde y de las actividades de la Embajada, a través de la elaboración de material de comunicación (boletín de noticias, página Web, carteles, folletos divulgativos…) así como la gestión de la relación con los medios locales (envío de notas de prensa, cobertura eventos…), el archivo fotográfico, seguimiento de noticias de la CE y las relaciones España-Cabo Verde, etc. En definitiva, mi trabajo trata de hacer visible la labor de la Cooperación Española en Cabo Verde.

¿Cómo se trabaja en estos lugares? ¿Cuánto conocemos y desconocemos de esta realidad por los medios de comunicación los que estamos en casa sentados viendo la tv?

Pues voy a tirar piedras sobre mi propio tejado pero es cierto que a los medios de comunicación les gusta mostrar el espectáculo… todo se convierte en un circo mediático donde lo que vale es la carnaza. No conocemos nada.

Cidade Velha (Santiago, Cabo Verde)

Cuéntanos… Tras tu primer viaje ¿Dedicarte a la cooperación fue un “flechazo” desde el principio o pensaste en dejarlo?

Flechazo total. ¿Lo positivo…? creer que se puede. Sin embargo me han impactado y me siguen impactando muchas cosas… me duele la desigualdad, y sobre todo, que haya medios para solucionarlo y no sólo no ocurra, sino que vaya a peor. Personalmente, hasta ahora lo peor ha sido la incertidumbre. Volver a casa, y no saber cuándo te vas a volver a marchar

¿Cuáles son tus planes de cara al futuro?

La verdad, prefiero no pensarlo… según están las cosas.. De momento, quiero exprimir a tope esta nueva experiencia y cuando termine, seguiré luchando por hacerme un huequito. No descarto nada, antes de venir a Cabo Verde estuve haciendo el Voluntariado Europeo en Dinamarca, algo muy diferente, pero que también me aportó mucho. Hay que adaptarse. Las cosas deberían cambiar y los jóvenes deberíamos tener más oportunidades profesionales pero también hay que moverse para cambiarlo, no se puede esperar a que caigan del cielo.

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Y con esa respuesta terminamos nuestra comunicación. Sí que nos pidió Alba que evitáramos usar las típicas imágenes de niños desnutridos. A cambio nos regaló estas instantáneas que a mi entender pueden evocar mucho más. Alba no habla por hablar cuando  invita a buscar las oportunidades profesionales. En su caso, antes de “coger la mochila” hizo varios cursos de comunicación social y un magister en el Instituto de Estudios Políticos para América Latina y África (IEPALA) con prácticas en México.

“Sin embargo, y a pesar de tenerlo tan claro, me surgían dudas (supongo que como a todo el mundo)… la cooperación es dura, es un sector muy poco valorado y yo estaba empezando de cero. La comunicación es una herramienta muy importante de transformación social pero éste es un campo poco definido en el que aún quedan muchas cosas por hacer”

Desde aquí…vaya nuestro granito de arena cuatropalero. Y gracias, Alba.

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