El futuro será smart

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Las elecciones suelen ser llamadas “la fiesta de la democracia” en las crónicas periodísticas. Es una de esas coletillas que salen solas. ¡Fiesta de la democracia! ¡Marco incomparable! ¡En estas entrañables fechas! Seguramente muchos periodistas tengan programados atajos en su teclado para este tipo de frases. Sea como fuere, si aceptamos que las elecciones son “la fiesta de la democracia” debemos convenir que lo que nos espera este año va a ser muy similar a una de esas fiestas ilegales que se montan en la costa mediterránea cada fin de año. Cuatro coches, seis altavoces, una caravana, un par de tiendas de campañas, algunos perros famélicos trotando de un lado a otro, música a todo volumen, drogas, alcohol, sexo libre y mucho desenfreno. Lo que viene siendo un colegio electoral al uso.

Dejando a un lado esta afortunada metáfora -¿no ven ustedes a Floriano sobre el capó de un R5 amarillo echándose cerveza sobre el pecho desnudo, mecido su flequillo por la brisa marina, mientras grita enloquecido a los cuatro vientos que se le han acabado los porros?-, lo más festivo de las elecciones es todo lo relacionado con los programas electorales. Iba a compararlos con una carta a los Reyes Magos, por la ilusión, el gasto y tal, pero no son exactamente lo mismo, ya que en las elecciones niños, Reyes Magos, Mama Nöel, renos y camellos son uno y trino, como en ciertas religiones confusas, y los regalos, en teoría, son para todos y los pagamos a pachas.

A pesar de las apreturas de los últimos tiempos, los programas electorales vendrán tan llenos de promesas, buenos propósitos y obras faraónicas como otros años. En Badajoz, por ejemplo, tras años de telarañas, el dinero parece fluir como antaño: en solo un par de meses el Gobierno de Extremadura -el artista anteriormente conocido como Junta de Extremadura- ha puesto sobre la mesa casi 100 millones de € para proyectos de todo tipo: una nueva escuela de idiomas, una ronda de circunvalación, un nuevo puente sobre el río, un nuevo juzgado, parques, flores, columpios para niños, colegios, felicidad, etc. Proyectos que, por cuestiones meramente temporales, de organización, procedimientos y burocracia, se empezarán a materializar solo después de las elecciones.

En Andalucía, donde las calles ya huelen al rebujito de la fiesta de la democracia, ya tenemos negro sobre blanco los programas electorales de los partidos invitados al convite. De entre todo lo prometido hay algo que me ilusionado especialmente, me ha llenado de alborozo y ha dibujado en mi rostro una amplia sonrisa. El PP andaluz, agarrense que vienen curvas, promete crear “smart beaches”, playas inteligentes para los poco aficionados a las lenguas extranjeras. Playas con birretes sobre las sombrillas que informen al visitante, dialoguen con él y le den cremita en la espalda mientras le recitan algo de Espronceda.

Quizá el concepto “playa inteligente” no sea directamente exportable a nuestra ciudad -el oleaje del Chico es traicionero- pero sí la idea que subyace al invento. Pasemos de hacer inteligentes a las ciudades en su conjunto a convertir en inteligentes todos y cada uno de sus elementos. De las esmartciudades a los esmartparques, las esmartplazas y las esmartcalles. ¿No se lo imaginan? Pasos de peatones que llaman al 112 automáticamente cuando se produce un atropello, farolas que propinen collejas cuando alguien critique la iluminación en sus alrededores, banderolas del Centenario que se recojan solas cuando el aleteo de una mosca en sus cercanías amenace su existencia, árboles secos que griten “¡Floreceré la próxima primavera!” cada vez que alguien se pregunte por el sentido de su permanencia, rotondas que se muevan de un cruce a otro cuando no se las necesite. ¡Las posibilidades son infinitas! Imbornales inteligentes con un cubo de playa para que achiquen automáticamente el agua cuando llueva, depósitos de sal con dos carreras que salgan huyendo cuando nieve, Palacios de Congresos que organicen, sin intervención humana, actos, celebraciones y reuniones ¡Y que asistan a los mismos y aplaudan al finalizar con sincero fervor! Estatuas que posen para salir mal en las fotos, contenedores de basura que cuando estén llenos escapen de sus usuarios, bancos que se conviertan en papelera cuando alguien vaya a sentarse y papeleras que se conviertan en bancos cuando alguien se acerque a depositar algo en ellas, fuentes que solo funcionen cuando más hiele, edificios de Moneo que se esfuercen por salir y estropear todas las fotos ¡y palomas inteligentes que apunten a la coronilla de los turistas cuando defequen!

El futuro ya está aquí y es esmartvilloso.

Ps. Esmartplayas llenas de esmartchiringuitos, esmarturbanizaciones de lujo y esmarthoteles de cinco estrellas para los colegas, que para eso modificamos hace no mucho la Ley de Costas.

Ps2. En la foto, esmartovejas en los alrededores de la esmartciti.

Ávila: ciudad del running

Los 4 Palos, siempre pendientes de la innovación, categorización, internacionalización y comercialización, ofrece una nueva idea imaginativa a todos sus lectores y conciudadanos para hacer de esta nuestra ciudad un rincón smartizado. No nos hicieron caso con Santa Hipster u otras ideas como hacer socia de honor del Real Ávila a Michelle Jenner, pero no cejaremos en el empeño.

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Así lo vio Satán nacer

Volvía el otro día del Carrefú cuando decidí volver a mi rincón favorito de la ciudad: las calles europeas de la Lieja-Hervencias-Lieja, más conocidas como Las Hellvencias.

Y en lo que esquivaba coches aparcados en el medio de la calle, tomaba las rotondas con miedo y era amenazado por bordillos puntiagudos… me vino la iluminación. Leñe. Esto es perfecto para convertir a Ávila en la ciudad del running. Es llanito y está vacío. Y si hay golpe de calor… se reabre el Tiro Pichón, que esas aguas tenían fama de frías y revitalizadoras.

A ver, es perfecto. Es que esos parajes están tan disponible que te cabía el Tour de Francia entero, con sus carpas, camiones y botiquines. El running, lo de salir a correr de toda la vida, está tan de moda que hay que saber aprovechar la oportunidad. Montas una marcha, una carrera o una maratón y se te incriben al instante 5000 topirratones cual plaga, llamémosle topirruners. Topirruner Del Pozo, Topirruner Garcinuño y Topirruner Illo el Padelista, por ejemplo. No fallan.

Pues eso. Se pone ahí una meta, patrocinada por Coca Cola. Se le pide a Woody que cada semana traiga un par de famosos. Yo que sé, Falete corriendo 100 metros o el último ganador de Gran Hermano al que se le instale un jacuzzi en el Tiro Pichón para que se siente como en casa. O un par de mozalbetes de Adán y Eva que prueben el fresquito abulense en sus carnes y se hagan una foto en la muralla. Y en mitad de todo eso los topirruners haciendo millas entre rotonda y rotonda. Se generan visitas y con ello turismo, se podría poner a Pedrolo de mascota permanente, seríamos una ciudad saludable, smart, ejemplo del deporte y la superación, buena para el cutis y para los glúteos y ejemplo de la confluencia entre la salud, la modernidad, la rehabilitación y lo vintage.

La otra alternativa es plantar ladrillos y esperar que crezcan casas, pero eso parece que va para largo.

Santa Hipster

Es un empeño histórico de “esta nuestra comunidad bloguera” el fomentar que Ávila y provincia sea smart. Pero más que smart, moderna que te rilas. Con esa intención, aquí hemos pedido que se impulsen iniciativas como que la Palomilla se haga del Espanyol, se fomente un macromeeting internacional del Dardo o el ponerle una plaza a Michelle Jenner.

Y esta vez vengo con algo más audaz si cabe. No les pillará por sorpresa porque al fin y al cabo es el título de la entrada…

Celebremos “Santa Hipster”.

La idea me llegó tras un intercambio de tuits sobre la cuestión catalana. Doña @PJGarcinuno apuntaba que…

Y, oigan, poca broma con el tema. Según se lee en Ávila Turismo sobre la leyenda referida…

“Desesperada porque nota como se acerca el susodicho, pide a Dios que ‘le diese alguna fealdad en el rostro’ y de su rostro nace al momento una densa barba `tan espesa y tan compuesta como si fuera varón’.”

Aparte del hermanamiento que supondría con nuestro país vecino – siempre llevando el tema de forma delicada para que Olivenza no fuera invadida a modo de desagravio –  este acto sería todo ventajas. Podrían venir de invitados desde el nuevo Rey (y de paso se invitaba a Doña Letizia a un buen chuletón, que nunca viene mal para el estilismo) a Justin Timberlake, Batman, Illarra (valga la redundancia), su pony, Xabi Alonso, Russian Red y Arda Turan . Será por colchoneros en Ávila

El tema es que esto habrá que organizarlo rápido, que las modas vuelan y las barbas del vecino se ponen a remojar. Es decir, que lo hipster pronto será ir afeitado porque lo de los pelacos será ya demasiado mainstream.

Propuesta de mascota para el evento.

Propuesta de mascota para el evento.

Como primera medida, propongo que se organice un flashmob – desde la UCAV mismamente – con todo el equipo municipal embarbado, custodiados por Los 4 Pelos, Michelle Jenner y un invitado especial… el más moderno de todos los modernos.

¡Pablo Iglesias!

¡Claro que se puede! Los modernos, como es bien sabido, son muy además de gastarse las perricas en la zona de celebración: merchandising, marketing, fotos con la mascota de la ciudad. Lo que se tercie. Por si fuera poco, la polémica estaría servida con lo que eso ofrece de publicidad gratuita: entre lo laico y lo religioso, lo moderno y lo tradicional, lo irreverente y lo innovador. Directo de La Sexta noticias garantizado, con lo que pones a Ávila en el mapa, internacionalizas y categorizas.

Yo dejo ahí la idea, sin necesidad de royalties ni ná.

Pd: Lo de la barba adjunta en el gif se podría hacer con revolconas y torreznos.

Smartizados

Como todos ustedes saben, y si no ya se lo cuento yo, Ávila es una ciudad moderna. Pero moderna de la hostia. Nada de camisas de franela a cuadros, barbas y gafas de pasta. Moderna de verdad: farolas led, aparcamientos subterráneos, tiendas de yogurlado, coches que vuelan, códigos QR para los bomberos, androides de protocolo en cada esquina, redes sociales, redes móviles de octava generación a prueba de macroeventos, fibra óptica, minicentrales hidroeléctricas… Una ciudad inteligente o, como se dice ahora, una smartcity (así todo junto y con acento del este de NY).

Como su propio nombre indica, una ciudad inteligente es una ciudad lista, culta, instruida, que sabe latín, leída y viajada, que compara antes de cambiar su seguro de coche o de comprar un billete de avión. Una ciudad abierta al mundo física, virtual y mentalmente; sin fronteras. Ahora todas la ciudades de la cristiandad hispana -no, esto no ha sido idea nuestra- quieren ser smart, de la misma forma que antes todas querían tener un edificio de Calatrava, un tranvia a ninguna parte, un palacio de congresos feo o un museo de arte contemporáneo vacío. Las modas, ya saben ustedes, que afectan a todas las personas, incluso a las jurídicas.

Por desgracia, la implantación de las nuevas tecnologías no se está produciendo al mismo ritmo en todos los barrios. Mientras en algunos rincones la modernidad lo impregna todo como un suave perfume, otras partes de la ciudad siguen oliendo a siglo XX y a modems que suenan como gatos sometidos a tortura. Y no, no estoy hablando del ADSL del Fresno; hablo del Ayuntamiento. ¿Del nuestro? Sí, del nuestro.

Hasta el Ayuntamiento de Ávila, o más concretamente hasta los despachos de los que allí mandan, no parecen haber llegado nuevas remesas de tecnología desde que sustituyeron el ábaco por calculadoras Casio. Allí el siglo XXI aún no se ha abierto paso. ¿Pruebas? Las que ustedes quieran. Aquí les dejo unas pocas.

Prueba nº1: El alcalde y el teniente de alcalde José Francisco Hernández Herrero preparan un pleno municipal. Elementos tecnológicos de la imagen: la virgen románica del fondo de la imagen, que por cierto luciría más expuesta en un museo, y la lámpara que confiamos sea LED.

Prueba nº2: Otra instantánea natural y espontánea, también previa a un pleno. Aquí la tecnología sí esta presente: el aparato de aire acondicionado/calefacción del fondo. También hay un plato de cerámica pintada encima de la mesa, lo que nos permite datar la imagen en algún momento posterior a la invención del torno

Prueba nº3: Otra reunión, está parece menos preparada que la anterior. La lámpara, muy parecida por cierto a la de la primera prueba, vuelve a ser el principal elemento tecnológico de la imagen. Antes de continuar, dediquemos un minuto de silencio a todos los árboles caídos para nutrir de celulosa a esta reunión.

Prueba nº4: Últimos preparativos para el día del deporte en la calle. Los responsables son sorprendidos (codazo, codazo, guiño) en medio de una reunión, de pie, mirando unas fotocopias. Todo muy dospuntocero. Como la fotocopiadora no sale en la foto, el reloj del policía pasa a ser el elemento tecnológico más puntero de la imagen.

Prueba nº5 (y última): Presentación de la Operación Asfalto. Hay un micro, pero igual es prestado. Los planos extendidos sobre la mesa, algo seguramente de tremenda utilidad para los periodistas que estén sentados en frente

Queremos, antes de finalizar, mandar un mensaje de tranquilidad a los abulenses: hay ordenadores en el Ayuntamiento, al menos uno. Lo de la pantalla ¿es Internet Explorer?

Be smart, my friend

Paseo de Zorrilla: dos filas de coches esperando a que el semáforo se ponga en verde para salir pitando a sus correspondientes destinos. Pitando pero no mucho, que aquí Javier León nos tiene puestos unos estupendos radares que controlan los impetus más alocados.

El Pollo-Twizy

Pues bien, que se me pone al lado un Twizy. No el de la foto, que era la pollo, pero sí uno ligero y refrigeradico como son los pequeñuelos de Renault.

Y oigan, no vean como tiraba el Twizy de arrancada. Tiene un reprise que ya quisiera Chitty Chitty Bang Bang. Que se note que está fabricado en una smart city.

Y así fue como topé de lleno con el concepto Smart, le diría a la vecina de Pablo. Así y viendo a la gente cargar sus coches en los sitios gratuitos que tiene puesto el smart ayuntamiento de Valladolid. Que, tampoco les voy a mentir, a día de hoy casi siempre están vacíos.

“La «ciudad inteligente» se refiere a un tipo de desarrollo urbano basado en la sostenibilidad que (…) promuevan una calidad de vida elevada, un desarrollo económico-ambiental durable y sostenible, una gobernanza participativa, una gestión prudente y reflexiva de los recursos naturales, y un buen aprovechamiento del tiempo de los ciudadanos”. (Lo dice la Wikipedia)

Pues si Ávila va a ser eso yo lo firmo. El tema está en que como apunta Guillermo en un comentario, en la noticia de Ávilared unos expertos recuerdan que …

“ante el estancamiento demográfico debe “redimensionarse” el modelo urbanístico aprovechando que es una “ciudad compacta”.

…. y también se enlaza a una noticia anterior: “Un estudio asegura que el sector servicios está agotado en Ávila capital”:

“Lejos de los 100.000 habitantes de los que se llegó a hablar en alguna ocasión -“aquello más que nada fue un titular”, ha dicho-, la proyección demográfica es una “advertencia”, y ha cifrado en 8.200 las viviendas vacías. Y es que uno de los aspectos más llamativos del trabajo es la previsión futura de la población de la ciudad, según la cual en 2027, dentro de 14 años, los habitantes serían sólo 1.500 más que ahora.”

Y lo que se viene a decir es que hay que ponerse las pilas, sobre todo en materia industrial.

Tuve la suerte hace unos meses de invitar a la radio al profesor Ignacio Molina (uno de los expertos citados en las noticias anteriores) para que nos explicara en cristiano cómo funcionaba otro tema: la ordenación del territorio. Yo particularmente quedé encantado de cómo hablaba y aproveché incluso fuera de micrófono para que me tradujera a lenguaje normal y práctico lo que escuchamos mil veces de políticos. Y es que el politiqués es una droga dura que se usa en todas partes, no solo en Ávila.

El tema de la smart city traducido a no-cool sería… ¿no será mejor tener edificios que gasten menos, coches que sean menos contaminantes, dar uso a viviendas vacías, dejar de expandirse pgoueamente sin sentido, instalar farolas que duren más y alumbren cuando tengan que alumbrar? Sí, claro que será bueno. Nadie estará en contra de eso. Tecnología del siglo XXI y tal, a ser posible antes de que llegue el XXII.

Lo malo es lo de los palabros. Es como Intur, que se lanzan las campanas al vuelo y luego todos se rasgan las vestiduras cuando alguien tiene un arrebato de sinceridad. La Feria era atractiva, tenía cosas interesantes, había cierto gentío. Hasta ahí correcto. Pero en Intur hubo una avalancha de palabros: categorización, especialización, comercialización, valorización. Y realmente CyL debe apostar por venderse mejor, en más sitios y ser conscientes de todo el patrimonio cultural y artístico que tenemos, y organizarlo mejor y formar a excelentes profesionales turísticos y gastronómicos. El problema fue lo de la categorización, que incluida en todas las frases acabó sonando a nueva epidemia lingüística, como lo fue y sigue siendo “la internacionalización” (si no es internacionalización, como los micromachines, no son los auténticos).

Y entonces resulta que el presidente de la Diputación de Palencia dice al terminar que Intur “no es ni la sombra de lo que fue” y que la entrada “era cara”.  Verdad y verdad. Y la consejera reconoce que a pesar de tener cuatro aeropuertos no tenemos vuelos internacionales.

[Alberto, que es muy hipocapullete, me dice por guasap que si se le da la independencia a Cataluña arreglamos lo de la internacionalización en un pispás]

Se me terminan los párrafos. Solo quería hacer un llamamiento a acabar con las “Zaciones”... es decir, esas palabras que acaban en zación para sonar más contundentes. O esas otras que puestas en inglés se convierten automáticamente en titular pero que acaban dejando sensación de que no irán muy lejos y serán una venta de humo por parte de la zación de gobierno. Lo smart será trabajar en todo lo dicho anteriormente porque  si estamos no-smart es que hemos gastado más y peor de lo debido. El camino no puede ser otro pues que no gastar más de lo que se tiene y gastarlo mejor, que como concepto no tiene zaciones pero es la receta que funciona desde forever and ever.

Es decir, lo que viene haciendo toda su vida la vecina con sus cebollas.

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