Con la playa en las orejas

SanSebastian

El verano es todo arena. También es calor y chanclas, pero sobre todo es arena (calculo que un 80 por ciento). Fíjense en mí, no hace falta ir más lejos. Hace más de dos semanas que volví de la playa (empiezo a dudar de que alguna vez estuviera allí) y continúan saliendo granitos de tierra de mis libros, mis zapatos, mis mochilas, mis bañadores, mi cabeza.

Lo peor del verano es la cabeza llena de arena. Lo mejor, el vino con gaseosa, pero no compensa. El coco, una vez que se te convierte en algo parecido a una maceta, ya no furrula bien. Resulta terrorífico dudar de uno mismo, sospechar que te has vuelto loco porque un trozo de playa te entró por las orejas en un momento de descuido, quizás mientras resolvía el crucigrama de La Razón.

La vida tiene esas cosas. Te vas de vacaciones cuerdo y vuelves turuleta. Y todo son dudas, ya digo. ¿Yo antes tenía un gato de mascota? ¿Y quién es esa señora que me grita cosas cuando salgo de casa? ¿Tengo un blog… o dos? Es imposible pensar con claridad con tanta arena aquí dentro.

Y el PP no ayuda haciéndome luz de gas. Te vas de vacaciones con Antolín Sanz “dolorido y abochornado” y al volver le escuchas decir que “ese acontecimiento ya pasó”. El apretón de manos con Sánchez Cabrera aún retumba en mi cabeza, como si alguien me hubiera clavado una sombrilla en el hipotálamo o un par de niños hicieran castillos de arena con mis neuronas.

Tenía un futuro prometedor que perdí en un momento de descuido, mientras hacía crucigramas en la playa. Y ahora ya no sé si fue verdad o lo soñé; si escuché a Antolín Sanz aquella noche presumir de disciplina de partido en el Senado diciendo que, según levantara uno o dos dedos, todo el Grupo Popular votaba al unísono “sí” o “no”, incluso cuando la decisión iba en contra del progreso de Ávila (¿de verdad lo dijo o es cosa de la tierra que me entró por las orejas?).

Aquel día, ya tan lejano, a los diputados provinciales del PP les dieron la papeleta rellena para que no se confundieran a la hora de elegir presidente (aunque de poco les sirvió). Entraron en el pleno con un papel escrito por algún otro, como yo iba a hacer la compra cuando era niño y mi madre apuntaba “dos calabacines, tres tomates y pan”. Solo tenía que darle la nota al tendero. Todo era más sencillo entonces.

Deben ser cosas de la “nueva política”. Recuerdo que hablaban de la “nueva política” antes de que me entrara tierra en las orejas. “Ya no vale todo”, decía la gente. Pero vuelves y te encuentras a Juan José Lucas, Mar Angulo y Óscar López como senadores por la Comunidad de Castilla y León. Y la cabeza comienza a pesarte, mucho (si te entra agua se forma una pelota de barro). ¿Cuántos dedos ves aquí: uno o dos?

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