Ni bien, ni mal

Las playas atestadas de guiris enrojecidos, los aeropuertos y estaciones de tren repletos de maletas forradas de plástico verde, las carreteras convertidas en atascos interminables, tu piel morena sobre la arena, nadas igual que una sirena. España huele a agosto, a crema solar y salitre, a terraza, caña y tapa; a vacaciones, a turismo. Como no se cansan de señalar los medios, nuestra principal industria va bien y atraídos por todos los encantos de nuestro país, entre los que por supuesto está este blog, cada vez más extranjeros pasan sus días de asueto entre nosotros.

El turismo a nivel nacional va de record en record, pero ¿cómo van las cosas en este pequeño rincón de las Españas? ¿Se han visto por las calles de la ciudad más chanclas con calcetines que el año pasado? ¿Cuántos visitantes han disparado su nivel de colesterol con las viandas locales? ¿Se han vendido más tazas de Pedrolo que el año pasado? Responder a estas preguntas es difícil y agosto no es mes para esfuerzo, así que vamos a lo fácil: viajeros y pernoctaciones.

Antes de los datos, la advertencia de rigor. Cuando desde el Ayuntamiento se ofrecen datos sobre la evolución del sector turístico, suelen hacerlo en base a datos recogidos en las oficinas de turismo o en los accesos a los principales monumentos, mientras que nosotros preferimos utilizar los de la Encuesta de Ocupación Hotelera que proporciona el INE que son mucho más accesibles que los del transparente Ayuntamiento de Ávila y que además nos permiten realizar comparaciones con otras ciudades de nuestro país. Según estos datos, durante los primeros seis meses del año (el último dato publicado por el organismo público es el de junio) llegaron a nuestra ciudad 101563 viajeros (para el INE un viajero es aquel que pasa al menos una noche en la ciudad) y realizaron 144939 pernoctaciones. Respecto a 2013, esos datos suponen un aumento del 1,99% del número de viajeros (hip, hip, hurra) y un descenso del 3% en el número de pernoctaciones. Un brote verde con raquitismo.

     InteranualAvila

En la tabla superior, la evolución interanual de viajeres y pernoctaciones por meses. Buen inicio del semestre, y desastroso junio. Si tenemos que hacer caso a las noticias publicadas en la prensa local, la tendencia apuntada durante ese mes se prolongó durante julio, aunque durante el presente mes los datos parecen estar siendo mejores. El dato más positivo es que el número de visitantes extranjeros y el numero de pernoctaciones que realizan en la ciudad aumentaron considerablemente a lo largo de estos seis meses, un 28,9% y un 38,5% respectivamente. Excelente dato que nos permite adivinar sin esfuerzo que el turismo nacional vuelve a números rojos: los visitantes caen un 2.5% y las pernoctaciones cerca de un 10%. La recuperación económica es tan fuerte que los turistas españoles en lugar de venir a Ávila se van a Nueva York, Singapur y el lado oculto de la luna.

¿Y cómo van nuestros vecinos? Lo más importante: ganamos a Segovia en viajeros y pernoctaciones. Sí, por estrecho margen y sí, su sector turístico está evolucionando mejor en lo que va de año, pero ganamos. En la tabla que figura debajo de estas líneas tienen la evolución de algunas ciudades similares a la nuestra. Malos datos de Zamora y Cuenca, regulares de Ávila, Burgos y Salamanca. Buenos datos en Cáceres y Segovia y excelentérrimos en Toledo. Para que se hagan una idea, esas barritas azules y rojas se traducen en 60000 viajeros más y casi 90000 pernoctaciones para los castellanomanchegos.

InteranualTurismoCiudades

¿Y qué ha hecho Toledo para lograr ese milagro? Organizar, celebrar y publicitar el IV Centenario de la muerte del Greco. ¿Surtirá ese mismo efecto el próximo centenario de Santa Teresa sobre el sector turístico local? Esperemos, papa Francisco mediante, que sí, que el Centenario suponga un revulsivo para el turismo local y que ese efecto se mantenga en el tiempo. Mi impresión es que la organización y promoción de los eventos va con un poco de retraso, y que quizá falta un gran evento que sirva de atractivo a lo largo de la celebración (la exposición celebrada en Toledo sobre el pintor cretense superó el millón de visitantes), pero quizá sea solo una impresión personal. De todas formas, es un aspecto que iremos viendo y comentando por aquí.

Los sapos bailan flamenco (y llegan a Ávila en Ave)

No por mucho madrugar, Segovia Guiomar. Y cuando las barbas del PGOU veas como un AVE volar, pon tu cigueña a remojar. Por San Blas.

Disculpen la mezcla de refranes, pero es que venía a hablar del tren y me he dado cuenta de que hasta en este rincón de Internet tenemos casi todo ya dicho sobre Ávila y la alta velocidad. Hablar del AVE para nuestra tierra permite tirar de refranes, oportunidades perdidas, declaraciones vacías, promesas incumplidas, mentiras no piadosas y marca ACME.

Solo bajo la etiqueta “tren” tenemos en este blog ya 14 entradas contando ésta.  ¿En verdad sería beneficioso el AVE? ¿Vivimos bajo el día de la marmota? ¿Qué cosas hemos vivido junto a las vías?

Y mi favorita de ese pequeño truhán llamado Alberto… la historia de nuestros raíles y máquinas. 

Pero precisamente por ese interés en seguir de cerca las novedades del tren, hoy me quiero hacer eco de algo que pasó ayer por Valladolid,  donde el escudo de La Gasca. Estuvo la ministra del ramo, Ana Pastor, natural de Zamora y entre “no quiero prometer cosas que no voy a cumplir” – no como Zapatero, viene a decir y a veces lo dice – pronunció también un “quiero venir a mi tierra y que no se me caiga la cara de vergüenza”. (Por aquí un enlace a Europa Press)

Y hablando de la tierra, en ese foro de El Norte de Castilla en el que estaba participando teníamos presencia de periodistas abulenses como Carlos Aganzo o Sonia Andrino, así que hubo espacio y pregunta para lo de Ávila. Y… ¿qué dijo la ministra de lo nuestro? Pues que sí, pero  “cuando la situación económica mejore”.

“No descarto el AVE en sitios con dificultades”, ha señalado, tras lo que ha se referido en concreto a las obras de las alta velocidad en Ávila, algo que no ha descartado aunque ha abogado por esperar a que la situación “mejore”. “Quiero venir a mi tierra y que no se me caiga la cara de vergüenza”, ha aseverado.

Y decía más… “en Ávila se han reorganizado los servicios posibilitando el paso de trenes de larga distancia. Actuamos en toda Castilla y León para mejorar”.

Mientras, Ana Pastor explicaba con detalle lo poco que se tardaría de Madrid a Zamora, Salamanca, León y Palencia. Y al escucharlo daba bastante rabia ver que estorbamos en el mapa, que estamos a desmano, que efectivamente tirar por Segovia era más recto y más eficiente. Y bueno, al menos esos pérfidos segovianos tienen la estación al quinto cuerno y tanta envidia no dan porque tardan más en llegar a Guiomar que a Chamartín.

Pero en fin, que la situación mejorará. Cuando lleguen los brotes verdes y el buen karma, nos llegarán policías, aves, decatlones y maratones de bienestar. Hasta Museos del Prado si es menester. Y si no, mientras tanto, nos podemos contentar con la llegada de diputados cuneros que pelearán a brazo partido por nuestra tierra y para que otras provincias no nos coman la tostada, o nos dejen enlazarnos a la suya.

Circo por circo: veinticirco

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Llevamos un mes de septiembre movidito por Ávila. Uno no se ha recuperado del Mercado Medieval (¿han leído La Colonoscopia últimamente?) y llega ‘Cir&Co’. Este festival, según señalan desde la Junta de Castilla y León, pretende completar el triángulo de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad de la región junto a Titirimundi (Segovia) y FACYL (Salamanca).

Son palabras mayores, esta claro, pero la primera edición de ‘Cir&Co’ ha tenido muy buena pinta. No he podido disfrutar todo lo que quería del programa, pero lo que he visto me ha gustado. No estuve en el espectáculo inaugural, por ejemplo, pero muchos me han dicho que fue para quedarse con la boca abierta.

Ha habido otras actuaciones realmente llamativas. A esto hay que añadir el ambiente

que se ha vivido en distintos puntos de la ciudad, como las plazas de Adolfo Suárez y de la Catedral, donde se ha concentrado un batiburrillo de atracciones circenses realmente llamativas. Entre ellas, me quedo con el surrealista Museo del Olvido, donde se puede descubrir desde una catapulta de botones, a un cosquillador de lentejas, pasando por el desamonedor, imprescindible para desembarazarse de esas molestas monedas que tanto incordian en nuestros bolsillos.

Festival_Circo_Avila_2

Como decía, la cosa tiene buena pinta. Da gusto ver la ciudad así, con movimiento y con gente dispuesta a pasar un buen rato. Ojalá este festival vaya creciendo y consolidándose año a año. Mientras tanto, toca dar las gracias a Tropiezo Teatro, que durante muchos años han organizado en Ávila un espectacular festival de teatro de calle y artes circenses con pocos medios y mucha ilusión.

El AVE y el turismo

Los últimos días han sido de frenética actividad inauguradora. Como en los viejos tiempos, las cintas con los colores de la bandera de la patria y las cortinillas de terciopelo han vuelto a las portadas de la prensa. En nuestra ciudad, sin ir más lejos, en los últimos día se ha inaugurado un surtidor (de gas licuado, que somos modernos), el cambio de denominación de una rotonda* y el cambio de denominación de unas pistas polideportivas. ¡Y amenazan con inaugurar dentro de no demasiado tiempo la nueva estación de autobuses! Adiós a nuestro hecho diferencial: la estación de autobuses sin autobuses.

En el resto de España, por pura envidia, también andan inaugurando cosas. Cosas insignificantes al lado de nuestro brillante y gaseoso surtidor, pero cosas al fin y al cabo. Por ejemplo, a principios de esta semana se inauguró por todo lo alto el nuevo AVE Madrid-Alicante. Allí estaban el Príncipe de las Españas, la ministra del ramo, un par de presidentes autonómicos, algún que otro imputado por corrupción y Mariano, que por ser la ocasión que era viajó en persona y no por TDT. La nueva línea del AVE, un cacharro del que me declaro fan absoluto, creará, él solito, 735 empleos, tendrá un impacto de 70 millones de euros anuales en la economía alicantina y aumentará un 40% el número de viajeros, la mayoría de ellos madrileños ansiosos por comprarse una casa con vistas a la playa de San Juan o en la Albufereta. Casi nada.

Personalmente, siempre he dudado de este tipo de cifras, en primer lugar porque a medida que tiramos vías de AVE multiplicamos los destinos a los que tienen que ir los madrileños, principal mercado emisor de domingueros, lo que debe ser un mareo para ellos. En segundo lugar, porque siempre me ha parecido que estas cifras se dan de forma bastante aleatoria. Por ejemplo, el AVE creará 735 empleos en Alicante, mientras que el “tren diesel de velocidad rápida” que han vendido a los extremeños creará, según la Junta, nada menos que 16000 empleos. Con 200 trenes de estos surcando la piel de toro acabamos con el problema del paro.

Calcular si esto es cierto o no sobrepasa mis capacidades, solo soy casi perfecto, pero si podemos acercarnos al impacto del AVE en el turismo. ¿Cómo? Comprobando si la llegada del AVE a una ciudad supone o no un aumento significativo del número de viajeros. Vamos a coger unas cuantas ciudades a las que ha llegado el AVE en los últimos años y vamos a compararlas, gracias al trabajo de los chicos del INE, con otras que no han tenido tanta suerte. Las ciudades con AVE elegidas son Albacete, Cuenca (a ambas llegó el tren a finales de 2010), Segovia, Valladolid (el AVE pisó Castilla a finales de 2007) Tarragona (2006) y Toledo (2005). Entre las ciudades lentas, además de Ávila, he escogido a Zamora y Cáceres, por ser de un tamaño similar al nuestro.

Primera gráfica: evolución del número de visitantes de todas estas ciudades desde el año 2005 a 2012. (Como siempre, click para ampliar)

20052012

A simple vista no podemos sacar ninguna conclusión. Bueno, sí, una: que a Zamora va poca gente y a Toledo mucha, pero esto era algo que ya sabíamos. Vamos a por la segunda ¿cómo ha evolucionado en estas ciudades este dato desde 2005 a 2012? ¿Llegan ahora más o menos viajeros que antes?

Diferencia20052012

Como vemos, la llegada de visitantes ha aumentado en tres ciudades, todas con AVE, y decrecido en las demás. Mención especial para la nuestra que, como pueden ustedes observar, es la que peor se ha comportado de entre las elegidas. El dato concreto de Ávila, saquen los pañuelos, es una caída del 18,03% desde el año 2005. Casi podríamos concluir que el impacto del AVE existe, si no fuera porque la segunda ciudad con peor comportamiento en la serie es Cuenca, que a pesar del AVE ha perdido un 14% de viajeros en los últimos 8 años. Los datos de las ciudades con tren veloz son, de media, mejores que los de aquellas que no lo tienen, pero no se comportan igual. Aunque no podemos saber qué habría pasado con el turismo conquense sin la llegada del AVE, parece que la velocidad a la que llega el tren no es el único factor que determina el número de visitantes.

La tercera gráfica nos va a permitir valorar el impacto inmediato de la infraestructura ¿qué sucede el año posterior al corte de la cinta inaugural?

Añoposterior

Cuatro caídas y dos aumentos. A simple vista, la llegada del AVE no supone una explosión turística para las ciudades que lo acogen. Por ponernos puntillosos, incluso el dato de Toledo podemos ponerlo en duda pues se produce en una época, 2006, en el que el número de viajeros aumenta en casi todas las ciudades analizadas. Aquí la gráfica.

20052006

En resumen, mi impresión es que es posible que el AVE tenga algún efecto en el número de viajeros en este tipo de ciudades (turismo de interior, ciudades de tamaño pequeño o medio), pero que este no es demasiado significativo. La llegada del tren veloz no parece suponer un revulsivo para el turismo local por si mismo.

Por último, para los amantes de las comparaciones, una gráfica más. Si se han fijado en la que comparaba la evolución del número de viajeros entre 2005 y 2012 habrán observado que la ciudad con mejor comportamiento era Segovia y la peor Ávila. En 2005, la ciudad amurallada recibía 65000 viajeros más que la del acueducto. El año pasado llegaron a Segovia casi 24000 viajeros más que a Ávila. Aquí la evolución anual.

AvilaSegovia

Como ven, el sorpasso se produjo en 2009. El mismo año que también nos superó Cáceres que en 2005 recibía casi el mismo número de viajeros que Ávila y que hoy recibe casi 40000 más. Houston, tenemos un problema.

*La rotonda ha pasado a llamarse “Brasero de la Dehesa”, el lugar donde según las crónicas se ajustició a los judíos acusados del secuestro y tortura del Santo Niño de la Guardia. Puestos a nominar algo, si este lugar estaba situado entre Sancti Spiritus y la Plaza de Toros ¿por qué se pone ese nombre a la rotonda de San Nicolás y no a una que de verdad pille cerca?

El Silencio Stadium

Imaginen la foto. 6 manos una encima de la otra haciendo piña. El presidente del Real Ávila, el de los empresarios de la ciudad y el de los comerciantes. Las empresas se convierten en socios con una campaña especial para ayudar a un club en horas jodidas. Y las declaraciones de los mandamases: “Una causa justa y loable, ya que es importante para la ciudad mantener al equipo”. Un club “baluarte y estandarte del deporte, por lo que es una responsabilidad social y empresarial que continúe”.

¿Ha pasado en Ávila? No, of course. Ha pasado en Segovia. 

Perdónenme que esta semana retome un tema ya tratado hace unos días, escribo hoy y mañana de lo difícil que es ser abulense (hoy) y para más inri castellano (mañana). Pero si vuelvo es por aquello de que ha habido enfrentamiento futbolero y una vez más me ha venido lo de la odiosa comparación.

Porque imaginemos ahora nuestra capitol. Esa foto. A ver, para empezar ¿Quién es el presidente del Real Ávila? Porque empiezo a pensar que es una pantalla de plasma. ¿Alguna medida, acción, entrevista, representación, aparición en acto público, idea empresarial o algo? Ola ke ase preside o ke ase? Ok.

Abro entonces el Adelantado, a ver qué están haciendo por ahí hoy mismo. Y veo que están de paellada, tios listos, ya que la ciudad está llena por Titirimundi. Copio-pego —> “Aprovechando el buen tiempo y la celebración del Titirimundi, el club celebró una paella en la que no participaron solamente los segovianos, aficionados o socios del club gimnástico sino también muchos turistas que disfrutan del festival de títeres, también tuvieron la oportunidad de degustar un plato de paella y a la vez colaborar con el entidad azulgrana.”

Implicándose en la vida de la ciudad. La ciudad contigo, tú con tu ciudad. Como debe ser. Y entonces vuelvo al Adaja. El club, que está de 90 aniversario, va a hacer una rifa. Perfecto. Y con una moto electrica y una tv como premios. Perfecto plus. Pero… ¿dónde se pillan las papeletas? Y, copiopego una conversación del foro de aficionados encarnados...

-> “Ya puedes adquirir tú papeleta en distintos establecimientos de la capital así como en las oficinas del club.” 

-> -> Se sabe el listado de los establecimientos de venta? // Hemos enviado un e-mail al club para si nos los pueden facilitar. En cuanto sepamos algo, lo ponemos por aquí.

-> -> ->Nos han respondido desde el club lo siguiente: Pues de momento en el estadio”

Parece que se podría organizar el tema un poco mejor, así de primeras. Pero vamos al estadio pues. Poca gente, derby descafeinado, el silencio, el ya nadie pita, la resignación cristiana. Lo que ha venido siendo la temporada, un escrache al bostezo. Pero oiga, que ahí estaba el alcalde de Segovia, señor Pedro Arahuetes, animando a la Gimnástica. Me ha dado por imaginarme a García Nieto en la Albuera y casi se me atraganta una aceituna. Porque lo del máximo representante de la ciudad con el Real Avila sobrepasa ya la descortesía. Hablamos de un club fundado en 1923. Se lleve uno mejor o peor con este presidente, el anterior, el plasma, o lo que haya… el propio ayuntamiento ha de estar metido en esas sinergias, desconocidas aquí parece ser, para ayudar. Qué menos que ir al palco, una vez al año al menos. Aunque sea a recibir al homólogo de Segovia, diántres.

Y eso, que el silencio. Que aquí no pasa nada. Que la Segoviana no tiene un duro, que se ha llevado a asamblea la situación crítica. Que están jorobaos. Sí. Pero…¿Qué ha hecho la ciudad? Firmar convenios, organizar una paellada y su alcalde viajar a la ciudad vecina a apoyar al equipo, sabiendo seguramente que no hay dinero para estar en 2ªB, que un posible ascenso sería un suicidio. A eso me refería el otro día con que en Segovia las cosas laten diferente.

El otro día la Cebrereña volvió a subir. Y yo, que he estado en El Mancho unas cuantas veces, me alegré. Porque ahí la gente anima, aprieta, te dan un vinito y un jamón, y no se resignan. Ayer domingo, un Ávila inoperante se encontró con el peor resultado posible para su indolencia y desidia: un estadio en silencio. El Silencio Stadium. La sensación de que en Ávila todo da igual. Bueh, es lo que hay.

Nadie llorará por ti cuando hayamos muerto. Y, una vez más, no hablo solo de fútbol. Seguimos mañana ya sin la pelotica, si les parece.

Esa odiosa comparación

Segovia y Ávila: tan parecidas, sobrias castellanas, suyas de suyar y a la vez tan diferentes. He comido allí con amigos, una fabada de muerte, con unos hosteleros sonrientes, cálidos, amables. Desafiando al frío. Tengo el poso de un gran fin de semana en los bares que fuimos. Yo que fútbol mediante fui tan antisegoviano, escribiendo ahora que ninguna es más bella. Quién me ha visto y quién me ve. El de ahora tiene más óptica.

Cómo me gusta la ciudad vecina. Lo confieso, la envidió. Y, a la vez, para ser honestos hay que señalar que también han hecho cosas muy mal. Espero al tren en la nueva estación, un rincón en mitad de la nada al que se llega después de mil vericuetos. Estamos tres o cuatro: el segurata, la de los tickets, el del bar y el granizo y un reloj Festina gigante, de cuando las cosas se hacían a lo grande. Sí, en Segovia también pensaron que con el progreso llegarían a 100 mil habitantes, que se crearían ciudades enteras alrededor de las estaciones del Dios AVE. Que todo sería fetén, dabuti, megaguay. Segovia también se lo creyó. Y eso que los vecinos venían de la admirable tarea de sobrevivir a un desgobierno infame, con un alcalde en minoría de 2 concejales y el resto en la oposición. Y allí, junto al Eresma, ha habido baile de siglas, personajes extraños que deciden gobiernos, intereses creados y politiqueos varios.

No, no están inmaculados. Pero envidio a Segovia profundamente.

2013-04-28 12.55.49Había llegado a la estación de autobuses el día antes. Y ahí estaba ya la primera diferencia. En Ávila no había nadie cuando partí, aquello parecía Gary Cooper solo ante el peligro. Ya sé que tenemos una estación nueva, colorida y fantástica, pero abrir no abre. Será que los autobuses no entran o que los papeles no llegan. Pero no abre.

Bueno, que llegué a Segovia. La misma vieja estación de siempre, con 3 retoques que en su día estuvieron mal hechos (apeadero lo llamaban), pero que ahora tiene mucha mejor pinta. Será una tontería, pero había hasta un segurata. Una cafetería. Una taquilla abierta, un quiosco. Vida.

Y esta foto de la izquierda recibe al visitante. Haciéndote saber que llegas a un sitio mágico, precioso. Hasta el más abulense patriota ha de reconocerme que Segovia es muy bonita. Eso es indudable.

Fuí al Azoguejo, escenario del inminente Titirimundi. Un tiovivo muy curioso hace las delicias de los pequeños. La gente se hace sus fotos de acueducto mientras 2 o 3 jovenes intentan llevarte, todo sonrisas, a sus restaurantes. Me quedo una vez más tonto mirando al imponente Acueducto…y casi sin querer estoy en el escaparate del magnífico centro de recepción de visitantes.

Carajo, parece que aquí hacen las cosas bien. Con sentido.

Me uno a la marea de turistas, los había a cientos frente al frío, subiendo la Calle Real, camino de la Plaza Mayor y de La Dama Catedral. Esa a la que Reverte, en un artículo fantástico, define así:

“….es un pedazo de catedral gótica de toda la vida, de esas que echas un vistazo y piensas, oye, el ser humano será un cabrón con pintas y todo lo que quieras, colega, pero la verdad es que hizo cosas que justifican su paso –nuestro paso- por la tierra” (pag 41 de 57).

En la Plaza Mayor varias personas salen del Teatro Real. Más vida cultural que envidiar. Me hago una foto junto a Machado, que está esculpido pomposo mirando al centro, donde unos músicos tocan desde un escenario improvisado. Y hay mucha, mucha gente. Mucho flash.

Necesito un café. Y, entre noticias variopintas, llego al deporte. Ahí también pintan bastos, con muchos equipos en apuros como en todas partes. Pero el caso es que el fútbol sala ha vuelto a ganar, La Granja y la Segoviana buscan playoff mientras el Unami intenta no descender. Y algo extraordinario… un equipo de balonmano ha cerrado la temporada arropado por un público entusiasta. Balonmano Nava, leo. Gradas llenas. No sé quienes son los que habrán creado esa ilusión, pero a la vista está que han triunfado. Una gran marcha de bicicletas llena “El Adelantado” de fotos de bonitos paisajes. Vuelvo a la calle entre el gentío, después de haber tomado un capuccino delicioso, y no puedo evitar preguntarme si estaría viviendo lo mismo, como turista, si hubiese hecho un recorrido similar en nuestra Ávila.

Es entonces cuando escribo en Twitter… “Qué gran ciudad serías, Ávila, si fueses un poquito más Segovia”. En medio instante, algún que otro patriota de campanario, como yo lo era con 15 años, me responde que ya quisiera Segovia ser un 10% de Ávila.

Y por estas cosas de la vida y tele, me viene a la mente Tomás Roncero, el perfecto ejemplo de la ciudad y país que detesto…

“España por su genética tiene que emocionarse. Y nos hemos emocionado… porque ésa es la historia de nuestra España… vibrando, no somos científicos, no somos gente que gana premios Nobel, no valemos para eso. No tenemos ni voluntad ni ni… ni capacidad para estar todo el día machacando, no somos tan fríos, nos dejamos llevar por las emociones, por el corazón”. (citado desde Naukas)

Una chica, también por Twitter, mucho más acertada, me recuerda que Ávila tiene cosas buenas, como ser ciudad accesible. Le digo que sí, que por supuesto que sí. Que lo que pasa es que Ávila nos duele porque la queremos, y que por eso la exigimos más que a ninguna. Y, le añado ahora, recalco que somos críticos, no enemigos. Que el interés es construir, no destruir. Y que pocas cosas nos llenan más, cuando estamos fuera, que decir que somos de la ciudad de La Muralla, Los 4 Postes, Gredos. Ciudad patrimonio, provincia preciosa, con un patrimonio natural, artístico y cultural como pocos rincones del mundo. Orgullosos de ello, pero no desde un patriotismo rancio, no con una enesima bandera o un anti o un enemigo.

¿Qué Ávila queremos para el futuro? ¿Qué Ávila hemos de ser desde cada uno de nosotros? Qué pais, qué ciudad queremos ser. Comento todo esto con un segoviano, que me asegura que pese a mis buenas intenciones allí tambien tienen una boina de campeonato que impide a muchos mirar más allá de su Alcázar.

Y pienso que la Ávila que quiero, la España que quiero, es la contraria que la que querría Roncero. La Ávila de Roncero sería una Ávila anti. La de las tertulias de nuevo cuño, la de los antimadridistas, anticulés, anticolchoneros. La de “que a mí me vaya mal…si a tí te va peor”. La cainita. La de “si no estás conmigo… estás contra mí”.

La Ávila que quiero es la de un conjunto global comprometido (hosteleros, comerciantes, peatones y ciudadanía en general), volcada en que todo visitante salga de aquí queriendo volver, queriendo quedarse. Eso no es cuestión de la concejalía de cultura o la de turismo, que también, sino una tarea de todos. De ser más abiertos, que eso no sea una quimera. Una Ávila que aprenda de lo que, en muchos sentidos, Segovia ya es. Siendo tan parecidas, allí se desprende vida o intentos de no zozobrar del todo, mientras aquí se desprende si no del todo muerte, como mínimo una desoladora resignación.

Esa realidad, esa dolorosa comparación, no es la Ávila que quiero.

Wrong way

Hoy vengo juguetón y un poco extenso. Les cuento 5 tonterías para que se hagan una composición de por qué creo que España está en crisis. Luego ya en comentarios compartan ustedes historias o sensaciones al respecto de lo que les cuento…

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Ya conté en su momento que, por suerte o por desgracia, en persona he visto plenos de ayuntamientos, diputaciones y cortes autonómicas en Ávila, Segovia, Zaragoza y Valladolid. La más bochornosa de las mañanas la viví junto al Ebro. La crisis ya enseñaba la patita y había una iniciativa popular de no me acuerdo que tema. La mujer portavoz de la misma estaba de los nervios por la indolencia y pasotismo del equipo de gobierno liderado por Belloch. Su alterado ánimo no menguó cuando el alcalde decidió hacer una parada “para recobrar fuerzas”.

En la sala contigua al pleno se habilitaba una zona, con camareros y todo, para que sus excelencias desayunaran café, leche, naranja, croissants, tostadas… mientras reían unos con otros. Ahí había de todos los grupos. Ni uno se libraba (Psoe, PP, IU, CHA y PAR).

La señora entró a la sala y no daba crédito. Por eso era por lo que le estaban haciendo esperar. Montó en cólera, todo fueron chillidos y la seguridad del consistorio le invitó a abandonar la sala. Su discurso, ya después en el pleno, fue una catarsis ciudadana:  ¡Váyanse ustedes todos a donde amargan los pepinos! (o algo así aprox.dijo)

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El amigo Blasco Jimeno inicia en su día un artículo aquí sobre el origen de CyL. La primera entrada fue ésta.  En este blog no somos castellanistas, ni centralistas, ni carajos. Solamente cedemos un espacio para que nos cuenten (por ejemplo a jovenes como yo que no lo vivimos) qué se hizo para acabar construyendo la actual comunidad autónoma. Pues bien, nos llegaron comentarios como…

- Mire usted, los leoneses no somos relleno de nadie, y el patio de atrás de Castilla. Somos un pueblo con una identidad milenaria que nos imponen un marco y una identidad ajena. ¡Déjenos en paz!

- Un consejo de un leonés: No hagas más el ridículo y no publiques la 2ª parte. Con las tonterías que has dicho en la primera ya es más que suficiente.

- NI BURGOS NI SALAMANCA NI LEON NI ZAMORA NI SORIA QUIEREN ESTAR EN ESTE ENGENDRO DE AUTONOMIA

A lo que Alberto hubo de responder…

- Ruego a todos aquellos que se animen a comentar esta entrada, o la segunda parte de la misma, que aporten argumentos, más allá de ataques gratuitos al autor

Y Blasco añadio…

-  En esta serie de artículos tan sólo estoy haciendo un relato lo más ameno posible del proceso autonómico castellano-leonés (enlace)

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Un político abulense, en las Cortes de Castilla y León, decidió invitarme a comer e intentar hacerse mi amigo. Hay periodistas confidentes, ya lo sabrán. Otra cosa es que haya periodistas que en vez de deberse al lector se deban al partido amigo, que de esos los hay a patadas también. Pero bueno…lo que les quería destacar es que el susodicho me dejó dos perlas:

- “Nada, tranquilo. Pago yo. Es que a los procuradores nos hacen un precio especial. Está tirao.” (Ahora no recuerdo pero creo que eran menos de 5 euros y se comía de rechupete)

- “¿Esos de ahí? Los hemos invitado al debate. Nada, se va a aprobar pero es una declaración vacía. Están para hacerse la foto. Eso no tiene arreglo, pero bueno…con esto ganamos tiempo político y tranquilizamos a la gente de esa zona”

No volvimos a comer juntos. Verán…antes que periodista soy ciudadano. Y hay cosas que no. Así me va, claro.

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¿Por qué en las diputaciones muchas veces hay pasteleos o la oposición no es oposición sino palmeros? ¿Es bueno el buenrollito o sería mejor que hubiese debates reales?

Y hablando de diputaciones, mancomunidades y demás…¿Por qué la Junta de Castilla y León trabaja en una ordenación del territorio si los planes del gobierno central pueden ir en otra dirección? ¿Por qué 25 años después hay tal follón de competencias, administraciones y duplicidades?

Genio, Nieto.

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De esto que en el Mario Kart crees que vas remontando y, de repente, te comes un platanito y das mil vueltas y cuando enderezas vuelves a acelerar para retomar la remontada…pero no. Resulta que vas al revés, dirección contraria. Y ésta es mi alegoría de por qué Mariano no nos va a sacar de la crisis. Necesitamos un conductor nuevo que conduzca mejor. Que nos cambie de pantalla. Y no, Rubalcaba, no eres tú. Tú ya jugaste e hiciste que saliéramos desde la última casilla.

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Ciudadanos que votan políticos que no se van ni con agua ardiente. Ignorancia masiva. Telecinco. Exceso de banderas.  ¿Culpa del político? No, del ciudadano indiferente.

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