Circo por circo: veinticirco

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Llevamos un mes de septiembre movidito por Ávila. Uno no se ha recuperado del Mercado Medieval (¿han leído La Colonoscopia últimamente?) y llega ‘Cir&Co’. Este festival, según señalan desde la Junta de Castilla y León, pretende completar el triángulo de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad de la región junto a Titirimundi (Segovia) y FACYL (Salamanca).

Son palabras mayores, esta claro, pero la primera edición de ‘Cir&Co’ ha tenido muy buena pinta. No he podido disfrutar todo lo que quería del programa, pero lo que he visto me ha gustado. No estuve en el espectáculo inaugural, por ejemplo, pero muchos me han dicho que fue para quedarse con la boca abierta.

Ha habido otras actuaciones realmente llamativas. A esto hay que añadir el ambiente

que se ha vivido en distintos puntos de la ciudad, como las plazas de Adolfo Suárez y de la Catedral, donde se ha concentrado un batiburrillo de atracciones circenses realmente llamativas. Entre ellas, me quedo con el surrealista Museo del Olvido, donde se puede descubrir desde una catapulta de botones, a un cosquillador de lentejas, pasando por el desamonedor, imprescindible para desembarazarse de esas molestas monedas que tanto incordian en nuestros bolsillos.

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Como decía, la cosa tiene buena pinta. Da gusto ver la ciudad así, con movimiento y con gente dispuesta a pasar un buen rato. Ojalá este festival vaya creciendo y consolidándose año a año. Mientras tanto, toca dar las gracias a Tropiezo Teatro, que durante muchos años han organizado en Ávila un espectacular festival de teatro de calle y artes circenses con pocos medios y mucha ilusión.

Nueve aeropuertos, una comunidad

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“Volar, un sueño compartido por los hombres y las aves sin alas”

Coronel Leslie “Hap” Hapablap (The Simpson S07E138 “Sideshow Bob’s Last Gleaming”)

Desde que el bueno de Ícaro descubriera bruscamente que los vuelos de bajo coste acarrean ciertos riesgos, el mundo de la aviación ha dado grandes tardes de gloria a la humanidad. Los primeros bocetos de Leonardo Da Vinci, los hermanos Wright, el pequeño Spirit of St. Louis, el Concorde, el aeropuerto de Castellón…

Quizá el último elemento de la lista les choque un poco a primera vista, es normal, pero creo que su inclusión entre los hitos de la historia de la aviación es más que merecida. Estamos ante el primer aeropuerto del mundo dedicado únicamente a las personas y no a esos bichos grandes de metal con alas que inundan los demás aeropuertos. ¡Por fin las infraestructuras vistas desde una perspectiva humana! ¡Al fin comenzamos a humanizar el cielo!  Por si esto fuera poco – que no lo es – es justo señalar que su inauguración y todo lo que ha rodeado a la infraestructura desde entonces ha sido, sin lugar a dudas, una de las cimas del humor patrio. Sí, sí, del humor. Pongamos esto en perspectiva. Ahora los discursos de Cospedal, Floriano y González Pons sobre la no-relación simulada y diferida del señor Bárcenas con el PP, sus circunloquios, su original interpretación de la legislación laboral, sus tartamudeos y sus sudores; llenan de alegría y chanza las reuniones familiares, pero en aquella época los amantes de la carcajada gutural teníamos que sobrevivir riéndonos del esdrujuleo de Zapatero, de la dificultad de Pepiño Blanco para pronunciar dos consonantes seguidas o de las ocurrencias simplonas de Leire Pajín. En aquel erial del humor, Francisco Camps – Paco para los amiguitos del alma – y Carlos Fabra, con su aeropuerto para las personas y sus extravagantes ideas sobre los griegos, los romanos y los fenicios que habían pasado por Castellón sin que existiesen aún los aviones; supusieron un soplo de aire fresco para este país.

“Hay quien dice que estamos locos por inaugurar un aeropuerto sin aviones. No han entendido nada. (…) Este es un aeropuerto para las personas (…) A partir de hoy, durante mes y medio, cualquier ciudadano que lo desee podrá visitar esta terminal o caminar por las pistas de aterrizaje, cosa que no podrían hacer si fueran a aterrizar o despegar aviones”

Pero no nos vayamos por las ramas y no nos dejemos llevar por la añoranza de estas viejas glorias de la política nacional. Aquí hemos venido hoy a hablar del mundo de la aviación y de los aeropuertos.

Aunque el aeropuerto para las personas de Castellón, quizá la gran aportación española a la aviación desde el autogiro, es mundialmente conocido, no es el único de su modalidad en el solar ibérico: a su lado están el aeropuerto privado pagado con dinero público de Ciudad Real, el (segundo) aeropuerto de Murcia, el de Huesca (1300 pasajeros el año pasado), el de Lleida… La lista de aeropuertos vacíos (o casi vacíos) es cada vez más larga: poco a poco se van sumando otros que hasta ahora mantenían, mal que bien, su actividad. Ahí está, por ejemplo, el aeropuerto de Badajoz, muerto por segunda vez en dos años y a la espera de un tercera resurrección.

¿Y Castilla y León? Ya lo decía Santiago Segura en el famoso anuncio protagonizado por Fofito: “Aquí tenemos aeropuertos para aburrir”. Y es que nuestra amada comunidad birregional y conjuntiva cuenta con la nada despreciable cifra de 4 aeropuertos: Valladolid, Burgos, León y Salamanca. Un aeropuerto por cada 600.000 habitantes de la comunidad. ¿Y terminales? Comarcas enteras.

¿Y como van los aeropuertos regionales? Pues regular tirando a mal. Digamos que mejor que el aeropuerto de Castellón, pero no por demasiado.

El año pasado los aeropuertos de Castilla y León registraron, en total, menos de medio millón de viajeros. ¿Cada uno? No, los cuatro juntos, y todos perdieron pasajeros con respecto al año anterior: Valladolid más de un 18%, Salamanca un 39% y Burgos y León más de un 40%. Y este año las cosas no tienen pinta de ir a mejorar. El aeropuerto de Valladolid, el que más actividad tenía de la región (casi 380.000 pasajeros y más de 6500 operaciones), se queda durante el mes de marzo con un único vuelo diario a Barcelona tras anunciar Ryanair que cancelaba las rutas a Bruselas y Londrés y tras el cese de actividad de la aerolínea Orbest, dependiente del grupo Orizonia, que conectaba la no-capital regional con Tenerife. Y mercancías tampoco es que pasen muchas por allí: durante el mes de enero el aeropuerto situado en Villanubla registró un volumen total de mercancías igual a cero.

Como decíamos, desde Valladolid solo podemos ir a Barcelona, pero hay más aeropuertos, todos tranquilos. Si algún loco quiere dejar de ser figurante en el museo más grande del mundo, seguro que tiene más opciones que irse a Cataluña. Desde los otros aeropuertos de la región ¿a dónde podemos viajar? Veamos. Según la página de AENA, ahora mismo desde el aeropuerto de Salamanca podemos volar solamente a Barcelona. Y desde el de Burgos también a Barcelona. ¡Qué casualidad! ¿Y desde León? No se lo van a creer, pero desde León también se puede volar únicamente a Barcelona. ¡Para que luego digan que los meseteños tenemos algún problema con los catalanes! ¡Si tenemos cuatro aeropuertos solo para poder ir a Barcelona!

Y me pregunto yo ¿es necesario que Castilla y León tenga cuatro aeropuertos para ir a la ciudad condal? Veamos unas cifras y luego discutimos. En el año 2011, los aeropuertos de la región acumularon unas pérdidas conjuntas de 30,32 millones de euros y sumaban un total de 290,7 millones de deuda. Cuatro perras a las que habría que añadir las subvenciones, encubiertas como contratos publicitarios, que las administraciones regionales conceden a las aerolíneas para mantener los vuelos. Ya saben, el liberalismo y tal. ¿Y cuánto dinero será eso? Pues según este artículo (PDF), entre 2009 y 2012 la Junta de Castilla y León abonó a Air Nostrum más de 32 millones de euros por mantener sus vuelos en los cuatro aeropuertos de la región. Y todo transparencia: el acuerdo entre la Junta y Ryanair (al menos otros dos millones anuales) para los vuelos desde Villanubla es secreto. Según un informe de la Comisión Nacional de la Competencia, desde 2007 a 2011 habríamos apoquinado en total 84 millones de €. Este un buen momento para recordar que el cierre de las urgencias rurales supondrá un ahorro de millón y medio de euros.

Rentabilidad social, me dirán. Es importante para el turismo, en verano hay más vuelo, ayuda a mantener puestos de trabajo. Déjenme que sea un poco escéptico con esto de que mantener los aeropuertos abiertos ayude a atraer turistas. La primera prueba que aporto a favor de mi teoría es que el diseño de las líneas está más pensado para llevar turistas a la playa que para traerlos a la comunidad. Los vuelos veraniegos a Málaga o Lanzarote ¿son para que vengan a la comunidad o para que los de la comunidad vayamos al mar? Sí, los vuelos a Barcelona permiten conectar con vuelos internacionales, pero volvemos a tener que plantearnos la misma cuestión ¿son para que los turistas europeos conecten con vuelos que les traen a la región o para que los de aquí nos vayamos a Europa con parada en Barcelona? Un curiosidad extraída del artículo que les enlacé antes: el Aeropuerto de Vitoria contó durante el año 2006 con un vuelo directo a Londres. ¿Saben cuántos turistas británicos más se alojaron en la provincia en 2006 respecto a 2005? Quinientos, medio millar.

¿Quién le pone el cascabel al gato? El problema, claramente, es que aunque sepamos, o sospechemos, que mantener los cuatro aeropuertos abiertos no tiene sentido, nadie va a querer correr con los costes políticos de cerrarlos. Si convenimos en cerrar los aeropuertos más pequeños ¿quién le dice a salmantinos, burgaleses o leoneses que hay que cerrar sus aeropuertos? Yo dejaría abierto el de Valladolid solo por no tener que escuchar a León de la Riva. ¿Y si decidimos dejar de dar ayudas públicas a las aerolíneas y se van todas de la región? Porque, como todos pueden suponer, todos esos aeropuertos son fundamentales y estratégicos para sus ayuntamientos y diputaciones, empezando por el de Valladolid, el único necesario, según León de la Riva, ya que “está centrado y es equidistante”. Allí el Ayuntamiento está incluso dispuesto a apoquinar de su bolsillo el aumento de las tasas aeroportuarias si eso sirve para mantener los vuelos de Ryanair. En León se han recogido 50000 firmas para solicitar más vuelos. En Salamanca gobierno y oposición están de acuerdo en lo vital del aeropuerto por su situación estratégica. Y en Burgos el Alcalde no se cansa de destacar la rentabilidad social de la infraestructura. ¿Y la Junta qué dice? Que los cuatro aeropuertos son necesarios y una apuesta de futuro para la comunidad.

Dos sospechas y una certeza: La primera sospecha, que es casi una certeza, es que sin ayudas públicas ningún aeropuerto de la comunidad sobreviviría. La segunda sospecha es que las subvenciones están sirviendo más para abaratar las vacaciones de los habitantes de la comunidad que para atraer turismo; y me van a perdonar, pero no sé si me apetece dedicar mis impuestos a que ustedes vayan más cómoda y rápidamente a mojar el culo en el Mediterráneo. La certeza es que si Ícaro sobrevolase España dentro de unos años, iba a encontrar muchos aeropuertos para personas en los que aterrizar.

PS.- Como en Ávila somos pobres, en lugar de aeropuerto sin aviones tenemos una estación de autobuses sin autobuses. El innovabulensismo del que les hablaba en su día Pablo.

PS2.- La foto de “las aves” 😉 ha sido cedida amablemente por @Manel. Más fotos suyas en su galería de Flickr

Tu salud no es su prioridad

El sindicato UGT ha elaborado y subido a la red un vídeo de menos de 3 minutines titulado “Si España fuese un pueblo de 100 habitantes” en el que se resumen y humanizan, basándose en una idea del Instituto Nacional de Estadística, algunas de las principales cifras de la crisis que atravesamos. En la pieza descubrimos, por ejemplo, que de ser España un pequeño enclave rural, solo 37 personas tendrían empleo, 12 estarían en el paro y 27 se situarían por debajo del umbral de la pobreza. El vídeo, no lo negaré, es sencillo y entretenido, y ayuda a comprender alguna de las magnitudes de las que oímos hablar en los telediarios; pero se olvida de varios detalles que contribuirían a dibujar con más claridad las características del citado pueblo. Por ejemplo, no se comenta que uno de los concejales del pueblo pasa más tiempo en los juzgados de la capital que en el Consistorio. Tampoco se dice que la panadería, la principal empresa del pueblo, además de tener trabajando a un chaval sin contrato, paga impuestos a través de una sociedad interpuesta con sede en Delaware. Y no dedica ni una palabra, este olvido es imperdonable, a hablar de la manzana de chalets construídos durante la burbuja que quiere independizarse del resto porque creen que pagan demasiados impuestos.

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Por si estos olvidos fueran pocos, el vídeo no menciona que si los vecinos enferman fuera del horario de oficina lo más probable es que tengan que acudir a algún pueblo vecino para encontrar un médico que les atienda. La ausencia de servicios, incluso en algunos casos de los más básicos, siempre ha sido, por desgracia, una constante en el medio rural, pero ahora, con la excusa de la crisis, en muchos lugares el médico, servicio básico donde los haya, ya no está, como mucho, en el pueblo de al lado, sino a media hora, cuarenta minutos o, incluso, a una hora de distancia. Como vemos ahora en los telediarios, si el pequeño pueblo llamado España está en Castilla-La Mancha lo tienen jodido, pero la guadaña ya pasó antes por Cataluña y, sin tanto ruido mediático, por Extremadura y Castilla y León.

Mientras el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha suspendía cautelarmente, en la tarde de ayer y hasta el próximo lunes, el cierre de las urgencias de 21 municipios, en nuestra amada comunidad birregional y conjuntiva, 81 pueblos de 8 provincias se están viendo afectados, desde el pasado mes de octubre, por el cierre de 17 Puntos de Atención Continuada. Las protestas, organizadas por distintas plataformas locales ahora coordinadas a través de la Federación Castellano y Leonesa Salud 24 Horas, se suceden desde entonces. Especialmente significativas están siendo las movilizaciones en Las Arribes del Duero, a tiro de piedra de nuestro abulense campanario, donde, además de cortar durante 10 horas unas de las principales avenidas del centro de Salamanca – con el cómico añadido de la autorretención en el interior de una sede oficial de 6 cargos de la Junta –  los vecinos llevan 100 noches consecutivas acudiendo a los consultorios de Villarino de los Aires y Barruecopardo para evitar su cierre definitivo.

Milagrosamente – y quizá porque en algunas zonas de la provincia el servicio ya era tirando a regular – Ávila es la única provincia de la Comunidad que de momento no se ha visto afectada por estos cierres, aunque los abulenses sí que estamos sufriendo, como españoles de bien que somos, las demás “medidas de racionalización” de nuestra Sanidad Pública, desde la ampliación del copago de los medicamentos con receta, hasta el aumento de las listas de espera, pasando por el pago del transporte sanitario no urgente y del material ortoprotésico, para evitar, supongo, que los enfermos oncológicos o los que tengan que someterse a diálisis abusen del servicio y se vayan de turismo, truhanes ellos, y para que no se hagan más carreras con sillas de ruedas públicas.

Viviendo en una ciudad, con la tranquilidad de tener estos servicios asegurados, resulta difícil ponerse en la piel de los miles de afectados – y si dispones de un vehículo oficial que te traiga y te lleve, a ti y a tus familiares, ya ni les cuento. Sí, les suponemos angustiados, pero posiblemente infravaloremos ese sufrimiento. ¿Cómo de largo se hace un viaje en coche, 30 o 40 kilómetros por una carretera estrecha, de noche, con una persona mayor enferma en el asiento de atrás? ¿Y la espera de una ambulancia si no tenemos coche particular? Y las promesas de los políticos que te acaban de quitar las urgencias ¿cómo de vacías y falsas suenan desde esa angustia?

Vivimos malos tiempos para la lírica, para la prosa y para la épica. Malos tiempos para los jóvenes, para los mayores, para los jubilados y para los que están por nacer. Malos tiempos para los periodistas, los investigadores, los trabajadores de la construcción, los empleados de la banca, los autónomos, el personal de las administraciones y los que aspiran a entrar en eso que llamamos mercado laboral. Malos tiempos para los padres, los hijos y los abuelos. Malos tiempos para los de abajo, los de en medio y los que pensaban que estaban arriba. Son malos tiempos para todos, porque todos estamos sufriendo las consecuencias de las múltiples crisis que convergen en esta depresión económica, pero incluso en medio de este huracán dispuesto a arrasar con todo debería haber cosas sagradas e intocables. La salud de los ciudadanos debería ser una de esas cosas.

El presupuesto de la Junta de Castilla y León para este año cifra el gasto total de la administración regional en casi 9.500 millones de euros. El cierre de los 17 puntos de atención continuada supone un ahorro de cerca de un millón y medio de euros. ¿Merece la pena arriesgar la vida de miles de ciudadanos por ese dinero? Por comparar, el año pasado el presupuesto de la muy imprescindible Federación Regional de Municipios y Provincias era de aproximadamente un millón de euros y el del algo menos imprescindible Consejo Consultivo de Castilla y León de cerca de 3 millones de euros (este año se ha quedado en 2,6 millones). Ambos, por cierto, inauguraron sus nuevas sedes hace no mucho tiempo.

Algo va mal, muy mal, y tiene pinta de ir a peor. España, más tarde o más temprano, saldrá de la crisis, pero con estas políticas no podemos estar tan seguros de que lo hagan los españoles.

PS.- La imagen de las manifestaciones celebradas en Valladolid en defensa de los servicios de urgencia rurales ha sido cedida amablemente por Miguel Ángel S. Ontiyuelo, al que pueden seguir en tuiter (@MiguelOntiyuelo) y que nos sugiere mencionar los HT con los que se siguen las protestas en esa red social #Arribesquierevida y #CyLesMuerte

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