La democracia y yo somos así, señora

He esperado un par de días para volver a estas páginas. El domingo, a eso de la una de la madrugada, con la mayor parte de los votos escrutados, apagué la televisión, la radio, el portatil, el móvil y la tableta y me fui a dormir preocupado. Los ciudadanos habían dibujado un panorama inestable, ingobernable, caótico, anárquico. Ayuntamientos abocados a gobiernos en minorías, autonomías en manos de pactos entre múltiples partidos y los comunistas/populistas come niños gobernando en Madrid, Barcelona y Zamora. Lo de Madrid y Barcelona era esperable, la contaminación, el ruido y las gafas de pasta afectan a las cabezas ¿pero Zamora? Allí el aire es limpio, el agua pura ¿qué han hecho los pobres para merecer esto? ¡Van a utilizar Zamora como trampolín para acabar con la democracia occidental y la República Galáctica! ¿Y Valladolid? ¡Pobre De la Riva! No veíamos en la tele algo tan triste desde la muerte de Mufasa. Lo de Duerogrado (aka Zamora) es grave, pero lo de Valladolid es casi peor: una afrenta a las tradiciones, el buen gusto y la libertad bien entendida.

Les voy a decir la verdad, que ustedes y yo somos viejos conocidos. He vuelto a estas páginas porque el casco de papel de plata daba un calor horrible, se me están acabando los suministros, el wifi no llega bien a debajo de la cama y empezaba a oler a perro muerto. Igual estaba exagerando, no lo niego, porque he abierto la persiana y las calles seguían en su sitio, el aire no olía a conventos ardiendo y mis plantas no se habían convertido en horribles mutantes. Es más, he echado un vistazo a los periódicos y todo seguía más o menos igual que antes. ¿Y si no era para tanto? ¿Y si en el fondo esto de la alternancia, los pactos y las coaliciones es normal en el sistema político que llamamos democracia?

Por cierto, en ese repaso a la prensa que he dado buscando pruebas del apocalipsis, he visto un par de cosas curiosas. Si no fuera por el espectáculo que dio Aguirre por la tarde, la noticia del día serían las declaraciones de Juanvi Herrera en Onda Cero. Veinticinco minutos sin desperdicio en los que atiza a su partido, a Rajoy, al ministro Soria y a un señor que pasaba por allí. ¡Incluso llegó a decir cosas buenas de Zapatero! Además, Herrera dejó caer que igual no era el candidato del PP en la próxima investidura, es decir, que no sería presidente de la Junta la próxima legislatura, lugar que ocuparía la exalcaldesa de Zamora, Rosa Valdeón. Lo de la crítica bien, aunque igual hace tres o cuatro semanas habría sido más oportuna, y lo de no presentarse a la investidura pues no tan bien. Hay medios que señalan que hoy anunciará que abandona la política ¿Habrían sido los resultados del PP iguales si el candidato no hubiese sido Herrera? ¿Dejar a los electores 72 horas después de las elecciones no es traicionar su confianza? ¿No es una jugarreta fea? Me queda la duda de si este movimiento estaba pensado de antes -me presento porque la gente me conoce y es más factible que ganemos, pero luego me voy- o si responde a un cabreo pre o postelectoral, con el ministro Soria o con el Espíritu Santo.

En nuestra ciudad, la crítica también ha encontrado terreno fértil. Y digo “crítica” y no “autocrítica” porque de las cuatro razones que explican el batacazo del PP según Antolín Sanz -crisis, corrupción, formas y aborto- pocas tienen que ver con el PP local. Son las circunstancias las que han ensombrecido la exitosa gestión popular en la ciudad. La crisis, como todo el mundo sabe, es cosa de Zapatero. La corrupción, si es que es real y no un artificio de la policía de Rubalcaba, es cosa de otros, que aquí de eso no hay. Las formas -altanería, arrogancia, etc.- puede que algo tengan que ver con el PP de aquí, pero suena a que era cosa de los anteriores, que los nuevos no son así, y que por lo tanto eso es agua pasada y embotellada en el Senado. Luego está lo del aborto, que es cosa de Rajoy, Bibiana Aído, Gallardón y la Santa Sede. Igual esto último está un poco pillado por los pelos, por mucho que a Antolín le hayan parado dos señoras por la calle para echarle la bronca por los millones de nonatos muertos que se amontonan en los contenedores de fetos para reciclar, pero no seré yo quien se lo diga, que un día me hizo un retuit y desde entonces le tengo en alta estima.

Con todo, el PP lo tiene fácil para gobernar en la comunidad autónoma, donde tiene una mayoría que sin ser absoluta es muy amplia y en la ciudad. Sobre esto, una aclaración necesaria: para que el PP no gobierne en Ávila se necesita que un candidato alternativo cuente con mayoría absoluta. Es decir, que si no se ponen de acuerdo todos los demás, cosa que ahora mismo parece improbable, el PP gobernaría con sus nueve concejales. ¿Un acuerdo entre PSOE, IU, Trato y UPyD, por ejemplo, no vale? No, aunque sumen 11 gobernaría el PP con 9. Por lo tanto, el escenario más probable es que Rivas sea Alcalde solo con el apoyo de su grupo. El PP quiere un pacto de legislatura, pero Ciudadanos, si quiere aparecer como alternativa y aspirar a rascar un diputado en la provincia, no puede mancharse las manos al menos hasta las Generales.

Del PSOE no he hablado, tiempo habrá. La derrota más dulce de los últimos tiempos, mejor de lo esperado en la ciudad, ganando ayuntamientos en la provincia y plazas de renombre en la comunidad. De no ser porque siguen perdiendo votantes, se podría decir que no les ha ido nada mal. Y luego está Trato, Izquierda Unida, Manoli, la Diputación… Tenemos para un mes de análisis y reflexiones.

Lo bueno de las elecciones es que dan para un montón de post. Ojalá hubiese elecciones cada pocos meses, nosotros ganaríamos visitas y las calles estarían siempre recién pintadas.


Banda sonora: Promesas que no valen nada – Los piratas

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