MysticWorld (Capítulo II)

Viene de Mysticworld.


Joder. Mierda. Joder

Era verdad. Todo era verdad.

Tengo que reconocer que pensaba que todo era gilipollez, una tontada, una broma. Que no había carta, ni viajero, que Eilín era tan solo un producto de mi imaginación y que lo que estaba a punto de terminar era este blog y no la vida en la Tierra.

Joder. Vaya movida.

Son las ocho de la mañana. Escribo estas líneas en el salón de casa, muerto de frío a pesar del brasero y del batín de guatiné. Mi pareja duerme en la habitación ajena a todo, a lo que sucedió anoche y a lo que va a suceder. Ojalá poder dormir a su lado.

Ayer por la noche salí de cena navideña con algunos amigos. A eso de las tres, en un bar del centro de Ávila de cuyo nombre no me acuerdo, un tipo con unas gafas de sol que apestaba a Brummel se me acercó mientras pedía unas cervezas. “Tengo que hablar contigo” me dijo, “es muy importante”. Le ignoré, por supuesto. Pagué mis consumiciones —carísimas, por cierto— y volví con mis amigos. Al rato, el extraño se volvió a acercar, esta vez mientras esperaba mi turno para jugar a los dardos.

—De verdad, es muy importante. Una cuestión de vida o muerte.

—Mire, caballero, no sé quién es usted, si quiere venderme una enciclopedia, pedirme dinero para los desplazados de la última guerra colonial del Imperio Austrohúngaro o mi firma para la independencia de Tabarnia, pero déjeme en paz.

—Me llamo William John Paulus Von BlackWell, yo dejé la carta en el buzón de Trapseia.

—Como si es usted Rita la Cantaora y viene de cantarle unas jotas al Papa de Roma.

—Tú eres el del blog —insistió

—Me debe usted haber confundido con Willy, que es bajista en un grupo de rock.

Si le hubiese hecho algo de caso quizá ese nombre tan extraño me habría llamado la atención. O quizá no. ¿Ustedes se fiarían de un tipo que lleva gafas de sol a las tres de la mañana en un garito de mala muerte y que dice llamarse William nosequé? Perdí de vista al tipo y me olvidé de él. Los dardos no se me dieron bien, como siempre, y la cerveza me da cada vez más sed. A las cinco de la mañana, cansados como perrinos chicos, empapados por la lluvia que aún sigue cayendo al otro lado de la ventana mientras escribo estas líneas, nos despedimos de unos amigos frente a San Vicente y mi pareja, yo y otros dos amigos nos encaminamos por la calle San Segundo hacia la zona sur de la ciudad.

Al pasar por delante del arco de la Catedral, el tipo de las gafas de sol me agarró del brazo.

—Suélteme si no quiere que llame a la policía —le dije bravucón.

—No va a llamar a la policía. Me escuchará y me creerá —contestó con seguridad.

—¿Y usted cómo sabe eso?

—Porque esto ya ha sucedido. Está en todos los audiolibros de Historia allí de donde vengo.

“Madre mía, ya me ha tocado el loco” pensé. Notaba a mis espaldas las miradas expectantes de mi pareja y de mis amigos y en el brazo las uñas de mi interlocutor.

—Mire, yo…

—Escucha, Alberto —me interrumpió—. Dentro de tres segundos sonará un petardo a tu izquierda, en la plaza de la Catedral —sonó—. Ahora, un Seat León rojo matrícula 4528FJK nos pasará por tu derecha —así fue—, y ahora tu pareja te preguntará si va todo bien, tu le dirás que sí y que tienes que hablar conmigo.

—¿Va todo bien, Alberto? —preguntó mi pareja.

—Sí, claro. Tengo que hablar un momento con este señor —respondí con el corazón en el puño. ¿Quién era aquel tipo?— ¿Nos sentamos en un banco en El Grande?

—Claro, eso es lo que ponen los audiolibros de Historia —me contestó el desconocido con una sonrisa.

Ya sentados, bajo la lluvia, no muy lejos de donde esperaban pacientes mi pareja y amigos, el desconocido extrajo un papel doblado del interior de su cazadora. El suelo brillaba reflejando el dorado árbol de la Lotería y a mis espaldas, San José permanecía tumbado en el suelo, vencido por la borrasca Bruno.

—Dentro de unos años —dijo William John Paulus Von BlackWell, aka el de las gafas de sol, de aquí en adelante WJPVBW, mientras desdoblaba el papel—  todo esto habrá desaparecido. Es una pena, porque ni la mejor simulación puede reproducir lo que se siente estando aquí sentado.

—Frío —contesté.

—Bueno, eso está bastante logrado. Me refería a otras cosas. —WJPVBW terminó de abrir el papel y me lo entregó. A pesar de las apariencias, no era un papel normal. Las gotas de lluvia resbalan por su superficie sin humedecerlo—. Echa un vistazo a esto.

Era una portada del Diario de Ávila. 13 de febrero de 2051. A cinco columnas, el titular rezaba “Los últimos abulenses dejan la ciudad. Ávila dejará de existir mañana”.

—Guau —exclamé.

—¿Sorprendido?

—Claro, ¡el Diario sigue publicándose en 2051! ¡Y en papel!

—Bueno, en realidad lo he impreso de internet y hace muchos años que lo edita Mercadona.

—Ya decía yo.

—Bueno, ha llegado el momento de que te cuente como he llegado hasta aquí.

—No me lo digas ¡Un agujero de gusano!

—Algo así. Nosotros lo llamamos conexión en paralelo.

—Vaya cagada de naming.

—Pues es algo increíble. Las simulaciones, la realidad virtual y los procesadores cuánticos de 7 fases han llegado a un grado de desarrollo asombroso. Hemos logrado que el universo se combe sobre si mismo y que sus pliegues, al chocar en plano con los vértices nurticos de las simulaciones…

—No te sigo.

—Oh, perdona. A veces me emociono —WJPVBW reflexionó durante unos segundos—. Lo que quiero decir es que las simulaciones por ordenador han convergido con la realidad y en el futuro, en determinados momentos, en puntos muy concretos, podemos dejar la realidad virtual para introducirnos en la realidad real.

—Vaya —no me había enterado de nada pero sonaba cautivador.

—A través de una simulación de este presente hecha en el futuro he llegado de verdad desde el futuro a este presente.

—¿Y por dónde has entrado?

—Por el baño de caballeros de la biblioteca pública.

—Vaya.

—Tenías que ver la simulación de Eilín, los baños huelen exactamente igual. Es asombroso —me dijo con un brillo en los ojos que no supe identificar. Quizá emoción, quizá asquete.

—¿Eilín?

—Eilín existe. Ella creó la simulación, ella envió a tu cerebro el relato con el que ganaste el certamen de Ávila Abierta.

—Quedé segundo —le corregí.

WJPVBW dudó.

—Pues eso no es lo que pone en los libros de Historia. Bueno, un detalle menor —dijo finalmente—. Eilín me ha enviado para salvar a la humanidad.

—¿La humanidad ha desaparecido?

—Estamos en las últimas. De las seis colonias extrasolares, solo dos sobreviven y a duras penas.

—¿Y cómo pretendes que salvemos a la humanidad del futuro?

—No lo sé.

—Ah, pues cojonudo.

—Solo sé que el fin del mundo está relacionado con el fin del blog.

—¿De Los4Palos?

—Así es. El fin Los4Palos es el inicio del declive de la humanidad.

Reflexioné durante unos segundos. A lo lejos, mi pareja me miraba. Podía notar como su ira crecía a medida que la espera hacía bajar su temperatura corporal. Seguía lloviendo y las gotas de lluvia empapaban mi melena y mojaban ya mi torneado pecho a través de mi cazadora y mi camisa.

—Espera un momento —dije—. Yo he visto muchas series con viajes en el tiempo y tal. Y tú me has dicho cosas que ya han sucedido. Todo esto ya ha pasado y tú sabes como acaba todo esto, está en tus libros de Historia ¿verdad?

WJPVBW se revolvió inquieto en el banco.

—Sí.

—¿Y bien?

—Es un tema espinoso.

—¿Y bien? —dije subiendo el tono.

—La Historia dice que Carlos y Pablo me matarán mañana y mi viaje no habrá servido para nada. También dice que no habrá más viajes a este presente y que todo lo que se ha intentado hasta el momento, hasta el año 2069, ha fracasado.

Un silencio incómodo se instaló entre nosotros.

—¿Y qué haces aquí entonces? Vas a morir por nada.

—Tu hija dice que es nuestra única esperanza.

—¿Mi hija?

—Eilín es tu hija y yo… bueno… yo soy su prometido.

—Joder

—¿Puedo llamarte papi?

Aquello era demasiado para mi. Tenía una hija —en el futuro, es verdad, pero ya me estaba pesando pagarle la carrera— que se iba a casar con un tipo que llevaba gafas de sol por la noche. ¡Y encima el mundo se iba a acabar por haber dejado de escribir el blog y solo nosotros podíamos salvarlo! ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Quién estaba detrás de todo esto? Parece otra de nuestras historias navideñas pero esta vez es real. Real como la vida misma. Real como el Real Madrid o el Real Ávila.

Estaba desbordado. Por eso, hace unas horas llame a Willy y le conté lo que pasaba. Por eso, hasta que sepamos qué hacer, William John Paulus Von BlackWell está con él, lejos de Carlos y de Pablo.

Y ahora no sé si ponerme manos a la obra y salvar el mundo o tomarme un café con unas magdalenas.  

MysticWorld

Últimamente mucha gente nos pregunta sobre el futuro del blog. Amigos, vecinos, familiares, nuestros respectivos peluqueros, viejos comentaristas y hasta antiguos integrantes de este rincón. No tenemos nada decidido y los rumores sobre nuestra vuelta han sido claramente exagerados. Todo se andará.

Lo mismo pasa respecto al relato navideño, añeja tradición que nos ha regalado grandes momentos pero no muchas visitas. ¿Habrá este año? Pues no lo sé. Estamos a día 27 y no hay nada pensado. Respecto a esto, agradecer desde aquí a Trapseia sus ánimos y sus buenas intenciones lanzándonos el reto de continuar unas líneas de su buzón. No sé si podrá ser, pero muchas gracias, de verdad. Sabemos que nos aprecias y que lo haces con buena intención. Por eso nos sabía mal no publicar el texto que nos enviaste, la carta que ese presunto viajero del futuro había dejado en tu buzón. Aquí la dejamos a modo de homenaje y agradecimiento.

“Al principio sólo fue una estrella que se refugiaba en sí misma mientras todo se despoblaba alrededor”.

Así comienza el relato que puedes escuchar desde los vagones de un viejo TRD 594 que, usando las vías que muchas décadas antes cayeron en desuso, te transporta desde la megápolis de Madrid a aquellas inhóspitas y secas moradas de la vieja meseta que ahora han encontrado un nuevo uso.

El propio traqueteo del simulador, las sierras despojadas de vegetación y las dos horas de viaje, ya te invitan al recogimiento.

“Si el alma es un castillo todo de un diamante, que mejor que un edificio en forma de estrella, un lienzo y una muralla para defender el valor de la introspección en estos tiempos tan turbados”

La llegada a la vieja estación es el primer punto de encuentro. Dos robots perfectamente logrados -esta vez, ya me había comentado Eilín, les ha quedado bien el simulador- ataviados como monjes de diversas religiones según hayas rellenado el cuestionario previo, te hacen indicaciones para que les sigas. Pero en silencio, siempre en silencio.

“Donde hubo casas, ni el polvo”, se atreve a exclamar, mientras se quita la alpargata para sacudirse la tierra, el primer robotmonje programado para dejar letras suspendidas en el aire. Entre estatua y estatua -al parecer el último concejal que reinó aquel paraje sufrió una agónica y póstuma fiebre inaugurativa- la ciudad había acabado convertida en una mezcla de ruda arenisca, bronce y vieja piedra.

He levantado la vista para contemplar como se merece el cartel azul eléctrico:

“Ávila 2069, Bienvenidos a MysticWorld”.

21 días – Relato a 4 palos – Parte 2

[Viene de aquí]

Cuaderno de bitácora. Día 7.

Ahora 14 días. Solo quedan un par de semanas para que la asamblea de la CUP decida quién será el próximo alcalde de Ávila. La anarquía reina en la ciudad. La gente rompe los cristales de las tiendas y arrasa con lo primero que encuentra: yemas, chuletones, productos olfativos de Santa Teresa…

Cuaderno de bitácora. Día 8.

El coche pasó la ITV.

Comí lentejas.

Controlado el otro problema: al final solo eran gases.

Recibí un telegrama del Palo de pelo largo. Dice que podré reunirme mañana con otro palero. Stop. A las cinco de la tarde. Stop. En la Palomilla. Stop.

Cuaderno de bitácora. Día 9.

Este es más feo que el otro. Se me presenta como Ovejo. “No lo has dicho bien –me aclara cuando repito su nombre-. Es con hache sin intercalar”. Lleva unas zapatillas Asics y ropa running de colores llamativos. Da vueltas a La Palomilla sin parar y mira su reloj Polar. “Tengo que bajar de 5 minutos el kilómetro”, repite. Intento seguirle el ritmo y le pregunto quién gobernó después de Rivas. Al principio no me hace caso, pero luego apunta con el dedo hacia arriba. Me fijo en la estatua que corona el monumento. Aunque han mantenido la figura humana envuelta en un hábito carmelita, el rostro de la escultura no es el de Santa Teresa. En su lugar, alguien ha tallado la cara de un hombre con gafas. Me fijo en la inscripción bajo sus pies: “Marco Antonio I, emperador de Ávila (y de sus pueblos de más de 5.000 habitantes)”.

Cuaderno de bitácora. Día 10.

Hoy los gases han regresado y lo han hecho con más virulencia que nunca.

No hay nada en la tele que merezca la pena.

Recibo un telegrama anónimo: “Todas las respuestas las tiene el cura de la tienda de bricolaje”. Stop

Cuaderno de bitácora. Día 11.

Encuentro al sacerdote saqueando la Librería Católica de la calle Don Gerónimo. Mientras me echa agua con el hisopo, habla de una profecía. “Y con el regreso del Elegido será el resurgir de la ciudad amurallada. Y se acabará el llanto y el crujir de dientes. Y vendrá la Alta Velocidad y el Museo del Prado. Y no habrá más peajes”. Cuando me dice el nombre del Elegido, alucino en colores.

(Continúa aquí)

21 días – Relato a 4 palos – Parte 1

A lo loco, aquí estamos con nuestra tradicional historia navideña que nada tiene que ver con la Navidad, el relato a 4 plumas de Los 4 Palos. Ya sabéis cómo va esto. Hoy abro plaza yo, el orden ha sido designado por riguroso sorteo ante notario, y ninguno de mis compañeros sabe lo que he escrito hasta que no está publicado. Después coge el testigo Pablo, Alberto pasado mañana y este año cierra el nuevo. Qué suerte tiene, el jodío. Intentaré ponérselo difícil que la experiencia me ha demostrado que a estos se les va la pinza. ¿Empezamos?

21 días – Relato a 4 palos – Parte 1

Cuaderno de bitácora. Día 1.

Todo esto es muy extraño, parece no haber nadie a la cabeza, al timón de este barco. No entiendo nada. Miro a mi alrededor y me encuentro con que todo lo que me rodea parece estar gobernado por una extraña anarquía sin orden ni concierto. Acabo de llegar a esta ciudad y ya me da la sensación de que la conozco en muchos aspectos, pero en otros, en cambio… Cuánto desconcierto. No sé si es buena idea llevar una bitácora de todo lo que vaya sucediendo o si es mejor no dejar constancia de nada de lo que aquí ocurra, aún así… Allá voy, así lo haré, aunque al final pueda volverse en mi contra. Tengo un cometido, una misión, y no pararé hasta completarla. Saldré a dar otra vuelta por las viejas y frías calles de Ávila a ver si consigo algo más de información. Por algún lado debo comenzar.

Cuaderno de bitácora. Día 2.

Nadie quiere hablar, nadie parece conocer a nadie. No le encuentro ninguna explicación. Vas por la calle y sientes el miedo de los ciudadanos, no se atreven, apenas, a pararse a hablar con un perfecto desconocido como yo. Esto va a resultar más difícil de lo que pensaba y el gélido clima que mantiene la ciudad bajo cero ayuda poco a mi causa. He oído, por casualidad, na conversación en la barra de un bar. Unos jóvenes se abrazaban a un café caliente y hablaban entre ellos. Por lo que he podido escuchar la ciudad sí está gobernada y en manos de un equipo de gente que vela por que todo vaya bien. Tendré que investigar bien a ver quienes son quienes llevan las riendas, apenas han sabido darme dos nombres y la ubicación del Ayuntamiento. Rivas, Serrano… No significan nada para mí… Seguiré buscando.

Cuaderno de bitácora. Día 3.

Voy encontrando algún dato pero no sé si me lleva a algún sitio. Parece que el tal Rivas se refiere al anterior Alcalde, un tal José Luis, que pasó por el ayuntamiento local sin pena ni gloria. No hay mucha más información, ni grandes obras, ni grandes fracasos, ni urinarios públicos inaugurados. Es todo tan difícil. Parece que nunca hubiera hecho nada. Menos mal que los bares aún existen en Ávila y que son buena fuente de información. Me han hablado de un antiguo blog, algo que funcionó anteriormente en esta ciudad. Se llamaba Los 4 Palos y me han dicho que ellos pueden darme cierta información sobre todo lo sucedido. Lástima aquel decreto que obligó a Alphabet a apagar internet, si pudiera tener acceso a la red toda esta investigación sería mucho más fácil. Los 4 Palos… ¿Quién serán?

Cuaderno de bitácora. Día 4.

Poco o nada nuevo he conseguido saber del tal Rivas, ¿de verdad fue tan mal alcalde como todo el mundo dice? Me parece algo incomprensible. ¿Por qué se dejó entonces gobernar durante más de 3 años? Estos abulenses, así se denomina a los ciudadanos de Ávila, me resultan cada vez más extraños. De todas formas veo que mi trabajo va dando sus frutos. He conseguido ponerme en contacto con uno de aquellos Palos y hemos cerrado una cita. Nos veremos mañana, antes de que anochezca, en Los Serrano. Al fin consigo saber qué era eso de Serrano, pensé que era un apellido de algún otro gobernante pero no, resulta que es un espacio cultura que debe contar con una cafetería. Me han indicado más o menos donde está y me acercaré a conocer a mi enigmático interlocutor. Me ha costado concertar esta cita, espero que merezca la pena.

Cuaderno de bitácora. Día 5.

Hoy ha sido un gran día. He conseguido información valiosísima para mi investigación y he podido confirmar algunas de mis sospechas. La reunión con ese de los Palos ha sido muy productiva. Un individuo misterioso, sin duda, alto, grande, muy grande, vestido de negro, melena por debajo de los hombros, coherente en sus palabras y guapo como he visto antes a nadie. Ya me ha dicho que es la excepción, que quienes antaño fueran sus compañeros de blog son feos y mal traídos como los Orcos de la batalla del Abismo el Helm. Caprichos del destino, imagino. Me ha dado pistas para poder localizarles, necesito hablar con todos ellos. El Palo de pelo largo me ha confirmado parte de la información que ya tenía. Dice que todo cambió después de aquel 2015, después de lo que aquí llaman el V Centenario. La ciudad, desde entonces, no ha levantado cabeza. Si bien tenían muchas expectativas puestas en dicha efeméride, que conmemoraba el nacimiento de Santa Teresa, parece ser que los objetivos no se cumplieron del todo. Hubo gente que nunca estuvo contenta con los resultados de aquel año y después todo fue a peor, todo se fue desmoronando, pocos comercios consiguieron mantener sus puertas abiertas y de ahí, también, la escasez de gente en las calles y de bares abiertos. Parece que eran los primeros pasos como alcalde del citado Rivas cuanto todo comenzó a venirse abajo a principios de 2016. Todo encaja, el tipo de los pelos me ha hablado de la persona a la que estoy buscando, ya sé que estuvo en la ciudad, que fue concejal de Turismo durante varios años pero nada sabe de su repentina desaparición a finales de 2016. No puede ser que se le haya tragado la tierra, tiene que estar en algún sitio, pero ¿Dónde? ¿Dónde demonios está Héctor Palencia?

Cuaderno de bitácora. Día 6.

He estado procesando toda la información de ayer, que no era poca, y de momento, nada. No encuentro una explicación al asunto. Son ya más de 3 años sin una sola noticia suya, es todo incomprensible. ¿Qué le sucedió? Lo último que se sabe es que se levantó de repente de aquella rueda de prensa, aún inacabada, parece que aquel proyecto de espacio comercial que había propuesto desde su nuevo cargo no estaba saliendo del todo bien. Tras aquella espantada no se le ha vuelto a ver. Se me acaba el tiempo y no puedo fallar. Necesito encontrarle, dar con él, y me quedan solo 15 días para hacerlo. Seguiré con las pocas pistas que tengo, seguiré buscando Palos y hablando con ellos, seguro que podrán aportarme algo nuevo… 15 días… solo 15 días…

(Continúa aquí)

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