Arrieros y enterradores

Marzo de 2011, preside España el malvado Zapatero y el aún más malvado Rubalcaba es su vicepresidente. Zapalcaba y Rubaltero —tanto monta, monta tanto— están llevando al país al desastre. Recortes, paro, corrupción, abortos, Educación para la Ciudadanía y gente en sus casas recibiendo cursillos online de guerra de guerrilas para lanzarse a la calle a hacer escraches y biodanzas. Dentro de las medidas de contención del déficit, el Gobierno presenta una Oferta de Empleo Público que fija en un 10% la tasa de reposición de efectivos. Por cada diez funcionarios que se jubilen, solo se contratará a uno. Esto afecta a todos los niveles de la administración, incluso a la policía: en 2008 se graduaron casi 2700 agentes, en 2011 solo entrarán en las aulas 228 alumnos.

Esto es lo que entonces opinó, mediante  un comunicado de prensa citado por el Diario, el Ayuntamiento de Ávila:

El Gobierno socialista que preside José Luis Rodríguez Zapatero está empeñado en enterrar a Ávila, a los abulenses y a la economía y al empleo en nuestra ciudad.”

“Ávila no puede permitirse, dada la actual situación de crisis económica generalizada, estas pérdidas tan terribles, a las que el Gobierno socialista, y el Partido Socialista de Ávila, están dando la callada por respuesta, pese a tratarse de un asunto de máxima gravedad que se verá incrementado por la drástica reducción decretada para la siguiente convocatoria, que ya es oficial”

“Una vez más comprobamos cómo el Gobierno socialista pasa por completo de Ávila y de los abulenses, de los problemas de la ciudad y de la solución de los mismos, enviándonos directamente al desastre económico y al paro sin temblarles el pulso. Claro, que esta actitud no debe sorprender a nadie, pues ya lo han hecho con otros asuntos como el futuro del ferrocarril o la alta velocidad ferroviaria, asuntos que llevan aplazando un año sí y otro también para desesperación de los abulenses”

“¿Dónde están los socialistas abulenses, los concejales de Ávila, los representantes en el Parlamento nacional y sus responsables políticos que no nos explican lo que está haciendo el Gobierno con nosotros? (…) Están escondidos muchos metros bajo tierra, sin dar una sola explicación de lo que está ocurriendo, de lo que está haciendo su Gobierno, que no es otra cosa que llevar a Ávila al fracaso y a la agonía más absolutos” 

El viernes pasado, el Consejo de Ministros, presidido por el sin par Mariano Rajoy Brey, aprobó la Oferta de Empleo Público para este año: 190 plazas de nuevo acceso para el Cuerpo Nacional de Policía. A la espera quedamos (yo ya me he hecho con una silla) de la justa, necesaria y seguramente furibunda reacción del Ayuntamiento ante esta afrenta a los abulenses que nos lleva “al desastre económico y el paro”.

PS. Por no hablar del futuro del ferrocarril o de la (risas) alta velocidad.

Tu salud no es su prioridad

El sindicato UGT ha elaborado y subido a la red un vídeo de menos de 3 minutines titulado “Si España fuese un pueblo de 100 habitantes” en el que se resumen y humanizan, basándose en una idea del Instituto Nacional de Estadística, algunas de las principales cifras de la crisis que atravesamos. En la pieza descubrimos, por ejemplo, que de ser España un pequeño enclave rural, solo 37 personas tendrían empleo, 12 estarían en el paro y 27 se situarían por debajo del umbral de la pobreza. El vídeo, no lo negaré, es sencillo y entretenido, y ayuda a comprender alguna de las magnitudes de las que oímos hablar en los telediarios; pero se olvida de varios detalles que contribuirían a dibujar con más claridad las características del citado pueblo. Por ejemplo, no se comenta que uno de los concejales del pueblo pasa más tiempo en los juzgados de la capital que en el Consistorio. Tampoco se dice que la panadería, la principal empresa del pueblo, además de tener trabajando a un chaval sin contrato, paga impuestos a través de una sociedad interpuesta con sede en Delaware. Y no dedica ni una palabra, este olvido es imperdonable, a hablar de la manzana de chalets construídos durante la burbuja que quiere independizarse del resto porque creen que pagan demasiados impuestos.

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Por si estos olvidos fueran pocos, el vídeo no menciona que si los vecinos enferman fuera del horario de oficina lo más probable es que tengan que acudir a algún pueblo vecino para encontrar un médico que les atienda. La ausencia de servicios, incluso en algunos casos de los más básicos, siempre ha sido, por desgracia, una constante en el medio rural, pero ahora, con la excusa de la crisis, en muchos lugares el médico, servicio básico donde los haya, ya no está, como mucho, en el pueblo de al lado, sino a media hora, cuarenta minutos o, incluso, a una hora de distancia. Como vemos ahora en los telediarios, si el pequeño pueblo llamado España está en Castilla-La Mancha lo tienen jodido, pero la guadaña ya pasó antes por Cataluña y, sin tanto ruido mediático, por Extremadura y Castilla y León.

Mientras el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha suspendía cautelarmente, en la tarde de ayer y hasta el próximo lunes, el cierre de las urgencias de 21 municipios, en nuestra amada comunidad birregional y conjuntiva, 81 pueblos de 8 provincias se están viendo afectados, desde el pasado mes de octubre, por el cierre de 17 Puntos de Atención Continuada. Las protestas, organizadas por distintas plataformas locales ahora coordinadas a través de la Federación Castellano y Leonesa Salud 24 Horas, se suceden desde entonces. Especialmente significativas están siendo las movilizaciones en Las Arribes del Duero, a tiro de piedra de nuestro abulense campanario, donde, además de cortar durante 10 horas unas de las principales avenidas del centro de Salamanca – con el cómico añadido de la autorretención en el interior de una sede oficial de 6 cargos de la Junta –  los vecinos llevan 100 noches consecutivas acudiendo a los consultorios de Villarino de los Aires y Barruecopardo para evitar su cierre definitivo.

Milagrosamente – y quizá porque en algunas zonas de la provincia el servicio ya era tirando a regular – Ávila es la única provincia de la Comunidad que de momento no se ha visto afectada por estos cierres, aunque los abulenses sí que estamos sufriendo, como españoles de bien que somos, las demás “medidas de racionalización” de nuestra Sanidad Pública, desde la ampliación del copago de los medicamentos con receta, hasta el aumento de las listas de espera, pasando por el pago del transporte sanitario no urgente y del material ortoprotésico, para evitar, supongo, que los enfermos oncológicos o los que tengan que someterse a diálisis abusen del servicio y se vayan de turismo, truhanes ellos, y para que no se hagan más carreras con sillas de ruedas públicas.

Viviendo en una ciudad, con la tranquilidad de tener estos servicios asegurados, resulta difícil ponerse en la piel de los miles de afectados – y si dispones de un vehículo oficial que te traiga y te lleve, a ti y a tus familiares, ya ni les cuento. Sí, les suponemos angustiados, pero posiblemente infravaloremos ese sufrimiento. ¿Cómo de largo se hace un viaje en coche, 30 o 40 kilómetros por una carretera estrecha, de noche, con una persona mayor enferma en el asiento de atrás? ¿Y la espera de una ambulancia si no tenemos coche particular? Y las promesas de los políticos que te acaban de quitar las urgencias ¿cómo de vacías y falsas suenan desde esa angustia?

Vivimos malos tiempos para la lírica, para la prosa y para la épica. Malos tiempos para los jóvenes, para los mayores, para los jubilados y para los que están por nacer. Malos tiempos para los periodistas, los investigadores, los trabajadores de la construcción, los empleados de la banca, los autónomos, el personal de las administraciones y los que aspiran a entrar en eso que llamamos mercado laboral. Malos tiempos para los padres, los hijos y los abuelos. Malos tiempos para los de abajo, los de en medio y los que pensaban que estaban arriba. Son malos tiempos para todos, porque todos estamos sufriendo las consecuencias de las múltiples crisis que convergen en esta depresión económica, pero incluso en medio de este huracán dispuesto a arrasar con todo debería haber cosas sagradas e intocables. La salud de los ciudadanos debería ser una de esas cosas.

El presupuesto de la Junta de Castilla y León para este año cifra el gasto total de la administración regional en casi 9.500 millones de euros. El cierre de los 17 puntos de atención continuada supone un ahorro de cerca de un millón y medio de euros. ¿Merece la pena arriesgar la vida de miles de ciudadanos por ese dinero? Por comparar, el año pasado el presupuesto de la muy imprescindible Federación Regional de Municipios y Provincias era de aproximadamente un millón de euros y el del algo menos imprescindible Consejo Consultivo de Castilla y León de cerca de 3 millones de euros (este año se ha quedado en 2,6 millones). Ambos, por cierto, inauguraron sus nuevas sedes hace no mucho tiempo.

Algo va mal, muy mal, y tiene pinta de ir a peor. España, más tarde o más temprano, saldrá de la crisis, pero con estas políticas no podemos estar tan seguros de que lo hagan los españoles.

PS.- La imagen de las manifestaciones celebradas en Valladolid en defensa de los servicios de urgencia rurales ha sido cedida amablemente por Miguel Ángel S. Ontiyuelo, al que pueden seguir en tuiter (@MiguelOntiyuelo) y que nos sugiere mencionar los HT con los que se siguen las protestas en esa red social #Arribesquierevida y #CyLesMuerte

Un año para pisarlo fuerte

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Recortando concejales

Ahora que han terminado los Juegos Olímpicos y que hemos dejado el pabellón bien alto ganando un montón de medallas de todos los colores y diplomas olímpicos para empapelar media Biblioteca Nacional, volvamos a lo que de verdad importa a los españoles: el fútbol. ¡Que no! ¡Qué es broma!  Vamos a hablar de los recortes y de la crisis económica. ¿A qué se han asustado por un momento? Tranquilos ¿Quien quiere hablar de fútbol o de cualquier otro entretenimiento proletario pudiendo hablar de las tijeras más afiladas a este lado de la vía láctea? Donde esté un buen BOE repletito de recortes y ajustes que se quiten la Liga, la Copa, la UEFA, la FIFA y la TIA. La gestión del gobierno si es un espectáculo – con sus idas, sus venidas, sus desmentidos, sus notas de prensa pactadas sin pactar, etc. – y no las bicicletas o los músculos del Cristiano Ronaldo ese. Montoro y Guindos dan diez mil vueltas a Messi e Iniesta – jugando al fútbol, al tenis o en un concurso de belleza – y a la Ministra de (des)Empleo no hay quien la gane explotando burbujas en el iPad.

¿Dónde lo habíamos dejado antes de la tregua olímpica? Previously on Lost: El país se iba al garete tan ricamente mientras en cubierta, armado con una motosierra, el capitán quitaba lastre arrancando de cuajo los mástiles mientras repetía: “Es culpa de la herencia recibida, es culpa de la herencia recibida. ¡Austeridad expansiva, yo te invoco!” Las últimas medidas del gobierno que conocimos, a principios del mes de julio, eran lo mejor de cada casa: subida del IVA, reducción del sueldo de los funcionarios (dos medidas estupendas para reactivar el consumo), reducción de las prestaciones por desempleo (según el gobierno, para incentivar a los parados a buscar trabajo, proeza a la altura de Schliemann), subida de impuestos medioambientales y especiales (gasolina, tabaco, alcohol), liberalización de algunos sectores (esto habrá que verlo), de horarios comerciales, etc. Junto a estas, un par de medidas destinadas a calmar los ánimos de la masa enfurecida: la reducción de las subvenciones a partidos, sindicatos y organizaciones empresariales y la reducción del número de concejales. El chocolate (tóxico) del loro.

Como prácticamente todos estamos de acuerdo en que las medidas económicas solo van a conseguir profundizar la recesión y la destrucción de empleo – solo hace falta echar un ojo a los últimos datos de Grecia o Portugal – vamos a hablar de las dos últimas medidas que he citado: subvenciones a partidos, sindicatos y organizaciones empresariales y reducción de concejales. Ambas se justifican por la imperiosa necesidad de ahorrar, aunque sean unos céntimos, y por la creciente desafección de los ciudadanos hacia el sistema político y sus actores. De esto hablaba Pablo hace unos días por estos páramos. El mantra de “Todos los políticos son iguales” está en boca de buena parte de la sociedad que ve a sus gobernantes como una casta privilegiada, pagada con sus impuestos, totalmente ajena a la realidad y responsable de buena parte de lo que nos pasa. Partiendo de aquí, cualquier medida que reduzca “sus privilegios” o su número va a ser bien recibida, sin mayores problemas y sin mucha reflexión, por un buen número de ciudadanos.

Sobre la reducción de las subvenciones a partidos, sindicatos y a organizaciones empresariales solo un apunte: se ha vuelto a optar por lo fácil (e ideológico). La medida suena bien – partidos, sindicatos, caca –   pero quizá antes de celebrar con cava marca Hacendado que hemos acabado con los chupopteros que parasitaban al ciudadano, deberíamos plantearnos las alternativas que dejamos a estas organizaciones para cubrir sus presupuestos con la actual legislación y las consecuencias que esto acarrearía. Cuotas más caras, menos participación política, menos participación sindical, más recurso a donaciones, fundaciones paralelas, créditos bancarios condonados, etc. Más oscuridad en un ámbito nunca demasiado claro.

La reducción del número de concejales sigue una lógica parecida: hay muchos políticos, los políticos son caros, eliminemos políticos. Internet ha dado alas a un bulo (entre otros) que no por repetido se convierte en cierto: en España hay medio millón de políticos. Tanto éxito ha tenido la afirmación que ha sido repetida por gente, en teoría, formada e informada como el Sr. Pérez Reverte, y por periodistas como Carlos Herrera (sí, he sacado voluntariamente a Herrera de los formados e informados). En España, a ojo de buen cubero, hay unos 80000 políticos, un número normal para un país como España,  y de éstos 68462 son concejales, la mayoría de los cuales no cobra un sueldo. En lugar de eliminar las diputaciones – por innecesarias, inservibles y poco democráticas – se decide reforzarlas y para ahorrar cuatro duros se cercena la representación en el ámbito municipal reduciendo un 30% el número de concejales.

La reducción del número de concejales será efectiva en las próximas elecciones municipales, en 2015, si el Gobierno no cambia antes de idea, cosa que tampoco debería extrañarnos. ¿Y cómo afectará todo este bodrio a los resultados? Todos tranquilos, en Los4Palos tenemos vocación de servicio público, como Mario Conde, y hemos preparado una tabla – ¡una tabla!- extrapolando los resultados de las últimas elecciones en algunos municipios de la provincia a ese futuro cercano. Los numeritos debajo del nombre del municipio es el número de concejales actuales y el que tendría en 2015.

Como ven, con la nueva ley no habría grandes cambios en los gobiernos municipales salvo en Madrigal, donde el PP perdería la mayoría absoluta, y para IU, que perdería su representación en Sotillo, Pedro Bernardo y el Herradón de Pinares. En Ávila, donde se rompería el empate entre PSOE y UPyD, la oposición se quedaría aún más en ropa interior. Pero más allá de esto, más allá de que será más difícil para los partidos minoritarios obtener un concejal y más fácil para los mayoritarios obtener mayorías absolutas con menos votos, lo más peligroso es el mensaje que se transmite a la ciudadania. No se reducen cargos de confianza y de libre designación, no se despolitizan la administraciones y las instituciones, no se persigue el clientelismo ni el corporativismo, no se eliminan dietas abusivas (aunque se ha anunciado una regulación de salarios y complementos de las administraciones), si es que este es el problema que se intenta atajar, ni se fusionan municipios. Se eliminan los representantes de los ciudadanos más cercanos afirmando, incluso, que así funcionarán mejor las administraciones. Es díficil no caer en la falacia de la pendiente resbaladiza en este asunto. Si con 15 se hace mejor que con 21, con 10 se hará mejor que con 15 y con uno mejor que con diez. Y si a ese uno no hay que votarle mejor, que la democracia es cara.

Al final, para evitar la desafección de los ciudadanos hacia la democracia terminaremos suprimiendo la democracia.

Podemos

Si olvidamos que soy ateo, antitaurino, de izquierdas, poco aficionado a la siesta, a la paella, al gazpacho y a los embutidos; es decir, si olvidamos por un momento que posiblemente suspendiera un test de españolidad firmado por el Alcalde de Badalona (y por un par de ministros) soy un buen español y, como tal, suelo opinar de cualquier cosa con o sin conocimiento. Dentro de mi, como dentro de ustedes, vive un seleccionador de fútbol, un ministro de economía, un crítico de arte y mil cosas más, entre ellas un jardinero.

Sí, un jardinero con sus propias ideas sobre cómo se ha de plantar, regar y podar cada especie de árbol, arbusto o planta ornamental. Por ejemplo, soy de los que se escandaliza cuando al podar los árboles que adornan las ciudades se les reduce a su mínima expresión: el tronco. Ni una rama, ni una ramita, ni una lastimera hoja. Cada vez que podaban los chopos de los alrededores de la plaza de toros sufría en mis carnes por el destino de aquellos pobres representantes del reino vegetal. Una vez, cuando era un criajo, me acerqué a uno de los asesinos (aka jardineros del ayuntamiento) para preguntarles a qué venía semejante tortura inquisitorial. Aquel hombre me contestó que dejar a los árboles sin ramas les beneficiaba, porque al llegar la primavera salían con más fuerza y con las hojas más grandes. Y sí, es cierto, cuando llega la primavera el tronco se llena de brotes que dan lugar a enormes hojas pero a mi me parecía, y me sigue pareciendo, que aquellas hojas no eran expresión de vitalidad sino de agonía, bocanadas de un pez fuera del agua buscando desesperado un halo de vida al que agarrarse. Y estoy convencido, como lo estaba, de que aquello termina pasando factura al árbol. Todas las carreras las lleva el galgo.

En un capítulo de la décima temporada de Los Simpsons (The old man and the “c” student), el Comité Olímpico Internacional, tras recibir una emotiva carta firmada por Lisa, decide que Springfield sea la ciudad organizadora de los siguientes juegos olímpicos. Cuando el Comité visita la ciudad para hacer oficial la elección y dar a conocer a Muellín, la mascota del evento, y justo antes de que Bart eche por tierra las posibilidades de su localidad, el coro del Colegio de Primaria entona una bonita y simple composición: “Niños, niños, futuro, futuro”

En España andamos escasos de futuro (y de niños, pero esa es otra historia, o la misma). Perdón, andamos escasos de futuros alentadores o ilusionantes. Oscuras predicciones sobre los días venideros hay de sobra. Explotada la burbuja, muerto el dios ladrillo, la economía nacional y sus protagonistas boquean (boqueamos) como pez fuera del agua buscando oxígeno, brotes verdes o rayos de esperanza en todas las esquinas de las páginas salmón e incluso, entre partida y partida, entre los mantos de la Virgen. Cuando todo esto empezó a pintar mal, a nuestros políticos, dirigentes, representantes y demás se les llenaba la boca con aquello del cambio del modelo productivo, la educación, la formación la economía del conocimiento, el I+D+i, las sinergias convergentes, los Boecillos y los campus de excelencia. ¡Esta es la solución! clamaban. El futuro son más ordenadores, más neuronas, más fibra óptica y menos ladrillo, menos cemento, menos estaciones de esquí en Valladolid y menos infraestructuras ruinosas. ¿Cómo no lo hemos pensado antes? Claro, que todas estas declaraciones bienintencionadas pregonadas por doquier de nada sirven si luego no se trasladan desde el mundo de las ideas, las hadas y los unicornios al mundo real, el de las acciones, las leyes y los presupuestos.

Ains, los presupuestos. Duele solo leerlo. Ya saben ustedes, todos los medios han pulbicado las declaraciones de nuestros primus inter pares, que los presupuestos de la Junta para lo que queda de año son, para nuestra ciudad y provincia, una patada en la espinilla. La Andalucía Castellana, la provincia con más paro al norte del Sistema Central, tendrá que sorberse los mocos un año más o confiar, según nuestro diputado, el señor Casado, en el impacto positivo que pudiese tener la construcción en Madrid de Europutas Eurovegas. Nuestra provincia, lastrada por cifras de desempleo propias de otras regiones del país y de otros países – Uganda, por ejemplo – no tendrá un trato especial en los presupuestos de la Junta, sufrirá los mismo recortes que el resto de provincias y nada se sabe de un plan especial, ni urgente, ni de industralización, ni de lobotomización, ni nada de nada. Café con leche caducada para todos. Nosotros podemos*

Pero es que, además de ser malos para el presente, o para el corto plazo, los presupuestos cercenan buena parte de los pilares en los que en teoría debería sustentarse nuestro futuro. Ya no nos damos golpes en el pecho clamando por el nuevo modelo productivo con tantas alharacas como antes. Es época de recortes, de cinturones apretados hasta cortar la respiración, de amputaciones de miembros para evitar que la gangrena se extienda. No corren buenos tiempos para la lírica, ni para los campos donde antes esperábamos ver brotar tallos verde esperanza. Pero tranquilos, podemos*.

Los presupuestos de la Junta para 2012 contienen podas hasta el tronco en educación, en universidades y en las partidas destinadas a la investigación. Dentro de un recorte del 5% en el presupuesto destinada a este área, la inversión real se reduce un 40%, en universidades casi un 70%, y disminuyen también las tranferencias a estas últimas para sus gastos corrientes e inversiones en un 30%. Hasta aquí doloroso, pero hay más. Se reducen un 72% los fondos destinados a programas contra el abandono escolar gestionados por organizaciones sin ánimo de lucro, un 14% la partida destinada a las ayudas de transporte y residencia para alumnos del medio rural, un 60% las transferencias a los municipios para mantener las escuelas de música. ¡Podemos*! gritan en los despachos de la Junta.

Y no se queda ahí. Se reduce un 15% los fondos destinados a investigación, se reduce un 89% los fondos destinados a la movilidad de profesores universitarios e investigadores, se suprimen las partidas destinadas a complementar las becas Erasmus, pasan de 46 a 1 las contrataciones previstas en el programa Ramón y Cajal para jóvenes investigadores, se suprimen (o eso parece) por segundo año consecutivo las becas de formación de personal investigador al destinar menos dinero del ya comprometido. Y todo esto, después de que las Universidades perdieran, según el INE, más de 300 puestos de investigador solo durante el año 2010. ¡Podemos*! aclamaban las masas populares.

¿Se acuerdan cuando esto nos iba a sacar de pobres? ¿No nos estaremos pasando un poco con la poda? ¿Y si luego no crece? ¿Y si esto se va al garete como la olímpiada de Springfield o como muchos árboles tras una poda excesiva? ¿Y si nos pudrimos? ¡Podemos*! gritan enfervorecidos en media Europa, capital Berlín.

En Castilla y León, como en Springfield, siempre hemos tenido claro que la educación es parte de la solución, parte indispensable del futuro de la comunidad y de sus habitantes. La otra parte de la ecuación ya sabemos, por desgracia, cual es.

PS.- Y si usted se queda en el paro, no se preocupe. La Junta también ha pensado en usted. Podemos*

* Podemos.- 1ª persona del plural del presente de subjuntivo del verbo podar.

Mascotas

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La función

by Illo

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