De galletas y votos

Nunca he tenido claro si el proverbio chino que te invita a vivir tiempos interesantes es una maldición o una bendición. Si abres una galleta de la fortuna y aparece esa cita en un papelito enrollado y grasiento ¿debes alegrarte, llevarte las manos a la cabeza o preocuparte por tus niveles de colesterol? Lo pregunto porque es evidente que la última vez que España pidió al chino de la esquina ese fue el mensaje que le transmitió la susodicha galleta.

En realidad la galleta ponía tiempos “interesates”, con la típica errata de manual de mando a distancia universal que te asegura la procedencia asiática del producto, pero España, que lo que quería era un kebab, se llevó las manos a la cabeza. Y así sigue, con las manos en la cabeza y calambres en los brazos.

Nadie puede negar que la predicción de la galleta se ha hecho realidad. Tiempos interesantes y confusos, como un aeropuerto sin aviones, un político dando la mano a una tortuga ninja gigante o un empresario que se vende por injertos capilares en Turquía. Un amigo escribió en tuiter que intentas hacer España aposta y no te sale. Aquí estamos, esforzándonos para darle la razón.

También hay que señalar que los españoles, en general, somos un poco dados a la sobreactuación. Los actores patrios clavan este defecto nuestro en todos sus telefilmes. Ayer nos parecían terribles las mayorías absolutas que oprimen a las minorías y les quitan voz con su rodillo parlamentario de titanio; hoy que la gente pacte, dialogue y alcance compromisos es sinónimo de inestabilidad, de apocalipsis y de colas en los supermercados para comprar papel higiénico. Lo que antes era terrible hoy es deseable y lo que era apetecible hoy es un cambalache vomitivo. Hay que querernos.

Como esto no sería una columna mía si no hablo un rato de mi, voy a ello. En las últimas elecciones voté al PSOE, acto irracional y suicida en el que me acompañaron otros millones de personas. No sé qué pensarán los demás inconscientes, pero yo voté al PSOE para que intentará gobernar porque creo, de verdad, que es el partido que a día de hoy tiene más posibilidades de afrontar con éxito los problemas del país -y de paso los míos. No de solucionarlos, ojo, de afrontarlos; arreglar ciertas cosas va a ser harina de otro costal. Parece lógico suponer que este es un pensamiento compartido por todos los votantes del partido, pero las columnas de opinión y las declaraciones de otros teóricos votantes socialistas se empeñan, día sí y día también, en poner en cuestión esta afirmación. Hay votantes del PSOE que no quieren que gobierne el PSOE, como hay madridistas que acuden al Bernabéu esperando que su equipo pierda para poder pitarlo.

Hablo de “teóricos votantes” porque, aunque el logo de la papeleta que cada uno introduce en la urna es secreto, sería extraño que personas con cargos orgánicos, dirigentes regionales o locales y viejas glorias del puño y la rosa no votasen al partido al que pertenecen, representan o dirigen. Es decir, que asumo que si eres alcalde de tu pueblo o presidente de tu región como cabeza de lista del PSOE, has votado al PSOE, aunque igual es mucho suponer en algunos casos. Y es que, no solo parece haber votantes del PSOE que no quieren que gobierne el PSOE, es que además, al parecer, hay dirigentes socialistas que no quieren que su partido dirija nada; una actitud extraña, más propia de esos encantadores suicidas que conforman Izquierda Unida. A Pedro Sánchez también le salió el dichoso proverbio chino la última vez que pidió una galleta de la fortuna, pero sin vocales, claro, y no entendió un carajo.

Presentarte a unas elecciones para no ganar es como echar la lotería cruzando los dedos para que no te toque, porque ser rico es un lío, hay que echar muchas cuentas y al final mejor pobre y honrado. Claro que gobernar es arriesgado, arruga la ropa y mancha las manos, pero para eso están los partidos políticos. Y claro que ahora es una tarea especialmente peliaguda, pero para construir polideportivos con una subvención europea vale cualquiera. Si un partido se presenta a las elecciones con intención de perder debería decirlo, no vaya a ser que sus votantes piensen otra cosa y acaben desorientados.

¿Vienen curvas?

Julio2014

Rajoy es un hombre frío, o al menos eso parece. Poco dado a dejarse llevar por las emociones o los sentimientos. A pesar de eso, hace pocos días, antes de comenzar sus vacaciones estivales, en su “mensaje de verano a la nación”, el presidente del gobierno sorprendió a propios y extraños con un discurso lleno de alegría, optimismo económico y esperanza. El espíritu de Zapatero parecía haberse apropiado durante la comparecencia del cuerpo del bueno de Mariano. ¡Incluso sus cejas parecían más puntiagudas que de costumbre! “La recuperación es firme y cada vez más intensa. No estamos ante un espejismo, ni un alarde de optimismo injustificado. Pisamos terreno sólido y esto lo confirma la OCDE, el FMI y otros organismos internacionales” dijo el presidente del Gobierno apoyándose en los datos: prima de riesgo, crecimiento del PIB, descenso del paro, etc.

La economía española, es verdad, acumula en los últimos meses numerosos datos positivos, aunque sobre cada uno de ellos sobrevuelen nubes de desconfianza y todos puedan ser matizados. Nada que no sea esperable, por otra parte, en estos momentos de tránsito entre la recesión y el crecimiento económico. El PIB crece, sí, pero las exportaciones flojean. La EPA muestra un descenso del paro y un crecimiento del empleo, pero mejor no mirar los datos muy de cerca. En general, la economía parece ir mejor, aunque sea pronto para el Mission Accomplished.

Los últimos datos de empleo conocido apuntalan esta línea de pensamiento. Baja el paro en julio, en el conjunto de las Españas y también en Ávila, pero los datos son reguleros, sobre todo a nivel nacional. No es solo que el paro baje gracias a la precarización de la contratación o a lomos de la temporalidad estival, es que además lo hace menos de lo esperado. En Ávila el pasado julio es el peor julio desde 2008.  

Intermensualjulio2014

¿Se ha agotado la recuperación al poco de empezar? ¿Conspiran los dioses de “los mercaos” contra Mariano? Hoy mismo se han conocido los datos de crecimiento de Alemania y de Italia durante el segundo trimestre del año: Francia se estanca y el PIB alemán se reduce dos décimas. Italia, lo sabíamos hace poco, ha entrado de nuevo en recesión. Para que se hagan una idea de cómo está el patio, España, la España del 24% de paro y los miles de contratos de una hora que no cuentan como parados, es ahora mismo “la locomotora de la Eurozona”. Casi nada.

Acumuladojulio2014

 

A todo lo dicho para rebajar su optimismo sumen los últimos datos sectoriales hechos públicos por el Instituto Nacional de Estadística: comercio minorista, cifra de negocios del sector servicios, índice de producción industrial, etc. Como hemos dicho por aquí en anteriores ocasiones, la mejora es/era real (sobre estas líneas tienen la caída de paro acumulada desde enero en la provincia) pero está/estaba cogida por alfileres y cualquier catarro a nivel internacional -Rusia, Irak, Siria, Israel, el Ébola, los alegres bancos portugueses- podría convertirse en una neumonía a este lado de los Pirineos.

Confiemos en que tan solo sea un leve bache, algo circunstancial, pero por si acaso sigan reteniendo las campanas, aún queda película.

La fruta madura

¿Y si al final Mariano tuviera razón?

¿Y si en España todo era cuestión de aguantar y que las crisis pasaran? Subir impuestos y dejar al tiempo hacer. Y que lo del 15M pasara, y lo de la prima de riesgo pasara,  y lo de Barcenas dejara de ser portada, y lo de la monarquía dejara de sorprender y Montoro mediante sigo adelante.

Lo llaman arriolismo, por el consorte de Celia Villalobos. Así lo define Juliana

“El arriolismo es un marinero tumbado en una litera, observando como una mujer oriental, Flor de Loto, enciende la pipa de opio. El marinero expira e inspira y de golpe el mundo se detiene y todo lo malo que aparece en las encuestas es un lío que se va desvaneciendo.”

Un experto en medir los tiempos dicen de Rajoy los que ven su botella medio llena. Lo dicen ahora, que Mariano se ha pegado algún que otro batacazo electoral – arriolismo mediante – y por entonces no se le tenía por tan buen relojero. El caso es que para cuando lleguen las elecciones, los peores momentos de la crisis habrán pasado. Sí, hay protesta social. Sí, lo de Barcenas sigue ahí. Sí, lo de los bancos sigue sin cerrarse con preferentes y otros pufos. Pero España se mueve, como una tortuguita pero se mueve… y ya es más la tortuga que el cangrejo.

Así que salen las encuestas y el PP sigue arriba para las europeas – punto importante en el camino – y los nuevos partidos tampoco hacen tanta pupa. VOX quita uno o ninguno, UPyD y Ciudadanos siguen sin quererse y entre los dos hacen daño pero menos que IU, que a su vez le rasca al inoperante PSOE lo suficiente para impedir una victoria moral – o algo así – de los rubalcábidos.

Vamos, que ni tan mal.

Y sí, puede que si todo sigue así los resultados de las elecciones generales en un par de años nos conviertan en una especie de Italia…pero hasta entonces hay mucha partida por jugar, y se supone que la economía irá dando un respiro. Con unos gráficos en el debate televisivo de que vamos a mejor y con un poco de suerte veremos de nuevo al balcón de Génova celebrarlo.

Y si al final… después de toda esta crisis y con todos los que pensábamos que tal vez – ojalá – se iba a cambiar España entera… ¿y si al final no cambia nada?

Hace una temporada escribía sobre el riesgo de tener una recuperación económica sin haber aprobado ninguna de las reformas que la economía necesita. En el sistema político, sin nadie lo remedia, vamos camino de algo parecido; incluso si UPyD e IU sacan un resultado excepcional, es difícil imaginar una mayoría social reformista estable sin la participación de uno de los grandes partidos. Lo aterrador de esta crisis no es su profundidad; lo que realmente da miedo es el riesgo de salir de ella sin haber cambiado apenas nada.
(Roger Senserrich – Politikon)

¿Qué quedará de los movimientos sociales, los intentos de participación, las protestas, las mareas multicolores?

Y, sin embargo, sí que hay algo que va a hacer tambalear los cimientos y que hace que el resto de discusiones estén bien, pero queden incompletas. Lo que sí puede cambiar el modelo es Cataluña. No hablemos por un momento de si los nacionalismo son buenos o malos, de si Artur es Moisés o si se le vendrá el Nilo encima.  La solución al dilema catalán, da igual quiénes sean los buenos o los malos, traerá cambios de algún tipo ya sea independencia, reforma constitucional u otros escenarios complicados.

Eso parece al menos. El partido de si España cambiará mucho o poco se va a jugar en Cataluña… y está la duda de si Rajoy es muy listo o muy tonto. Si es un pusilánime o si también les va dejando caer cual fruta madura. Es un debate interesante, como lo era si Zapatero era bambi o un peligroso escrutador de nubes . Si leen su libro de memorias – ya les adelanto tras hacer una  rápida lectura vertical – se quedarán con la misma duda.

Y con Mariano… es parecido. Viendo lo que le ha pasado a Pedro J y lo que se insinúa con El País, habrá que pensar que hace algo más que leer el Marca.

2014 va a ser un año muy interesante desde el prisma político y los movimientos del poder.

España Universalis

Escribo estas líneas rodeado del olor de la pólvora y la muerte. Aún resuenan los llantos de los hombres caídos antes de ser rematados por sus enemigos o por sus amigos con picas y espadas; y el retumbar de la artillería sigue reverberando en las paredes color pastel del salón de mi casa. Al fondo, a través de la ventana, donde en otros momentos entreveo el pelo que le crece a mi vecino en los hombros cuando sale a tender la ropa en camiseta de tirantes, una vieja bandera, magullada como los hombres que la portaban, tremola sobre las almenas de la muralla de una ciudad en llamas. París ha caído después de casi tres años de asedio y las tropas francesas se han replegado hacia el Canal de La Mancha, donde la Armada Real -casi 100 buques de distintos tamaños, un mar de palos y velas- bloquea sus rutas de huída. A miles de kilómetros de allí, las tropas que defendían Atenas han roto el asedio a las que les sometían los ejércitos austriacos y avanzan decididas hacia Croacia, con el Danubio en el horizonte, mientras los refuerzos llegados desde la península itálica -Nápoles es clave para controlar el Mediterráneo- les cubren las espaldas. La maldita #MarcaEspaña no vende mucho cuando un tipo con bigote y cara de haber roto varios miles de vajillas te da de hostias por hereje.

Pero mis amados súbditos, aquellos que no están suscritos a La Vanguardia y no saben que deben tener, en palabras de Artur Mas, una mentalidad imperial como españoles de bien -sí, es una entrevista antigua pero tiene tal cantidad de despropósitos que no se la pueden perder- andan sublevándose aquí y allá por culpa de hastío bélico bastante alto -antes del ataque francoaustriaco llevaba casi una década empantado al norte de Pisa contra Milán- y de un prestigio, legitimidad y estabilidad de capa caída. Nadie dijo que mantener un imperio en el que no se pone el sol o solo lo hace un ratito -no tengo ninguna colonia entre la costa oeste del continente americano y el cabo de buena esperanza- fuese fácil, pero cuando uno emprende una misión para la que ha sido elegido por el divino puntero de Dios espera, al menos, un poco de comprensión entre aquellos que van a pasar, a su pesar, a la Historia.

A pesar de ser injustamente derrotado en los famosos premios entregados anualmente en el blog de Rubén, Europa Universalis ha sido mi gran descubrimiento del año. Es un juego apasionante, adictivo, emocionante y muy, muy complicado. La única pega que le pongo es que no sale Ávila como tal y que el espacio que debía ocupar en el mapa está a medio camino -en la versión a la que yo juego, los mapas varían de unas a otras- entre Madrid y Castilla La Vieja con lo que no puedo nombrarla capital de mi Imperio, ni construir allí universidades, fábricas o AVEs. Sí, siempre -o casi siempre- juego con Castilla, luego España, pero no lo hago por ansias patrióticas. Jugar con Castilla es mucho más sencillo que hacerlo con países de tamaño mediano pero con poco recorrido como Aragón -es imposible sobrevivir mucho tiempo entre Castilla y Francia- o con alguna potencia menor. Castilla es de las pocas naciones que pueden hacer frente a Francia, la gran mancha azul que termina devorando todo el centro de Europa a poco que le dejes unas cuantas décadas en paz. Sí, también podría jugar con Francia y emular a Napoleón, pero Francia es Francia y yo todavía me acuerdo de aquel penalti de Raul que salió lamiendo la escuadra.

Lo que más me gusta de Europa Universalis es que es un juego de estrategia que requiere que el usuario esté atento a diversas variables si quiere evitar ser absorbido por alguna malvada potencia europea y terminar sirviendo cafés al emperador en un palacete de Viena. No se trata solo de conseguir recursos y enviar tropas a uno y otro lado del mapa como si no hubiese mañana y las mujeres pariesen docenas de caballeros con armadura y lanza cada vez que estornudan. Hay que preocuparse del ejército, de la recaudación y del progreso tecnológico; y además hay que vigilar tu prestigio, tu infamia, la estabilidad de tu reino, la inflación y el hastío bélico del populacho. Si te lanzas a conquistar el mundo, puedes llevar tus tropas hasta el Volga destripando europeos a diestro y siniestro, pero igual no es buena idea aventurarse sin dejar todo atado, bien atado y a buen recaudo en un cofre con siete candados. Si no controlas todas las variables del juego, una serie de victorias en el campo de batalla pueden llevarte a una guerra mundial en la que tú eres el plato principal, mientras la inflación cabalga airosa hacia tasas bolivarianas y tu población te monta un 15M con dagas, picas y brillante caballería en cada provincia porque están hasta las muelas de tus aires de grandeza, de tus impuestos y de esa corona de oro con incrustaciones que te empeñas en lucir cuando sales a pasear por el extrarradio. Y por si fuera poco encima va el Papa, que te la tiene guardada desde aquella tontería de anexionar Roma por las malas, y te excomulga, con lo que ni el consuelo eterno te queda.

Un par de decisiones erróneas provocadas por una ambición desmedida pueden llevarte de la gloria reservada a los dioses a la situación anteriormente descrita, con más vías de agua que cubos para achicarla, y a la que yo llamo: “Momento España”. Todo lo que puede salir mal, sale mal, y por si fuera poco, lo que no puede salir mal, también sale mal. Los campesinos se sublevan, los nobles se sublevan, los ejércitos se sublevan, tu cuñado se subleva. Al heredero le da un patatús y se muere. Los extremeños descubren su identidad nacional y quieren la independencia, como los vascos, los catalanes y un señor de Murcia. Un cometa asusta a los campesinos y pierdes estabilidad, con lo que todos -nobles, campesinos, tu cuñado, extremeños, vascos, catalanes y el murciano- se sublevan más fuerte que antes. Tu economía, antes boyante, se contrae: la cosecha ha sido pésima, corren rumores sobre escasez de sal y bajan los ingresos, nuestros comerciantes se quejan de que no los apoyamos mientras las provincias quieren que avances en la descentralización, los contratistas que están construyendo un puerto en una colonia paralizan la obra y te piden un modificado de obra porque se les ha disparado el coste de la madera de pino y nadie les dijo que aquello estaba lleno de pirañas, los consejeros cuestan más que aportan y afloran herejes por todas partes.

En algunas de esas situaciones, con todo en tu contra, no tienes más remedio que rendirte y reiniciar la partida desde el principio, intentando aprender de tus errores mientras vuelves a enviar tus tropas hacia Granada para terminar, otra vez, la reconquista. Es una pena que en el mundo real, cuando todos los astros se alinean en tu contra y Murphy te hace vudú, no puedas reiniciar la partida y volver a intentarlo. La de tiempo que nos habríamos ahorrado en esta crisis si hubiésemos guardado nuestro progreso hace unos años.

Llaman a la puerta. Les dejo. Seguramente sean el embajador francés y el austriaco pidiendo clemencia. Tengo la infamia por las nubes y unos campesinos ingratos se acaban de sublevar en Río de Oro poniendo en peligro la estabilidad de mis colonias de ultramar y mi suministro de azucar, así que si la oferta es buena firmaremos la paz. Sean felices, apaguen el Candy Crush y construyan su propio Imperio.

Arrieros y enterradores

Marzo de 2011, preside España el malvado Zapatero y el aún más malvado Rubalcaba es su vicepresidente. Zapalcaba y Rubaltero —tanto monta, monta tanto— están llevando al país al desastre. Recortes, paro, corrupción, abortos, Educación para la Ciudadanía y gente en sus casas recibiendo cursillos online de guerra de guerrilas para lanzarse a la calle a hacer escraches y biodanzas. Dentro de las medidas de contención del déficit, el Gobierno presenta una Oferta de Empleo Público que fija en un 10% la tasa de reposición de efectivos. Por cada diez funcionarios que se jubilen, solo se contratará a uno. Esto afecta a todos los niveles de la administración, incluso a la policía: en 2008 se graduaron casi 2700 agentes, en 2011 solo entrarán en las aulas 228 alumnos.

Esto es lo que entonces opinó, mediante  un comunicado de prensa citado por el Diario, el Ayuntamiento de Ávila:

El Gobierno socialista que preside José Luis Rodríguez Zapatero está empeñado en enterrar a Ávila, a los abulenses y a la economía y al empleo en nuestra ciudad.”

“Ávila no puede permitirse, dada la actual situación de crisis económica generalizada, estas pérdidas tan terribles, a las que el Gobierno socialista, y el Partido Socialista de Ávila, están dando la callada por respuesta, pese a tratarse de un asunto de máxima gravedad que se verá incrementado por la drástica reducción decretada para la siguiente convocatoria, que ya es oficial”

“Una vez más comprobamos cómo el Gobierno socialista pasa por completo de Ávila y de los abulenses, de los problemas de la ciudad y de la solución de los mismos, enviándonos directamente al desastre económico y al paro sin temblarles el pulso. Claro, que esta actitud no debe sorprender a nadie, pues ya lo han hecho con otros asuntos como el futuro del ferrocarril o la alta velocidad ferroviaria, asuntos que llevan aplazando un año sí y otro también para desesperación de los abulenses”

“¿Dónde están los socialistas abulenses, los concejales de Ávila, los representantes en el Parlamento nacional y sus responsables políticos que no nos explican lo que está haciendo el Gobierno con nosotros? (…) Están escondidos muchos metros bajo tierra, sin dar una sola explicación de lo que está ocurriendo, de lo que está haciendo su Gobierno, que no es otra cosa que llevar a Ávila al fracaso y a la agonía más absolutos” 

El viernes pasado, el Consejo de Ministros, presidido por el sin par Mariano Rajoy Brey, aprobó la Oferta de Empleo Público para este año: 190 plazas de nuevo acceso para el Cuerpo Nacional de Policía. A la espera quedamos (yo ya me he hecho con una silla) de la justa, necesaria y seguramente furibunda reacción del Ayuntamiento ante esta afrenta a los abulenses que nos lleva “al desastre económico y el paro”.

PS. Por no hablar del futuro del ferrocarril o de la (risas) alta velocidad.

Si tú supieras

Café

Agito lentamente el café – de sobre, con una cucharada de azúcar – mientras leo la prensa en la tableta. El café está templado y la realidad, bajo el púrpura vaticano que da color a los medios de comunicación estos días, es tan deprimente como ayer. Y como el día precedente. A veces, en días como este, abro el Diario de Ávila y me esfuerzo por creer que no hay nada más allá de sus páginas, del tranquilo estanque de aguas oleosas y calmas que describe. La Iglesia restaura iglesias, los quintos de Mijares se miden y lo celebran con botellines de Mahou en la mano, Detroit, el Mercadona alquilará una parcela al Ayuntamiento para montar un aparcamiento, flexibilidad, una de espías en el corral de las campanas, caudalosos ríos se escapan de sus cauces repletos de mierda, flexibilidad, manifestaciones pacíficas de sindicalistas y trabajadores (no confundir) e imagotipos, muchos imagotipos. La parroquia sigue tranquila, anuncia puntual el sereno mientras agita las llaves de los portales.

Además llueve, una vez más, y el café se ha terminado de enfriar. Me lo bebo, no estamos para tirar comida. Mientras en la televisión Rajoy apoya a (de) Cospedal en un desayuno de etiqueta negra, leo que Enrique Gil Calvo, profesor de la Complutense, dice que si todo esto no se ha ido ya a la mierda entre humo y cócteles molotov es porque, frente a “la decadencia del sindicalismo obrero y la incapacidad de los trabajadores inmigrantes para movilizarse con éxito”, las protestas por la crisis y los recortes las están liderando “el mileurismo desclasado de las clases medias tituladas”.

Llevo la taza del desayuno a la cocina y de vuelta me paro ante la ventana del salón. Una decena de amas de casa de 40 o 50 años van y vienen cargadas de bolsa. Un grupo de chavales está sentado en un banco. Dos hombre hablan mientras esperan junto a un cajero automático. Un chico joven pasea a un perro. Un anciano camina encorvado con un periódico debajo del brazo. Levanto la vista y frente a mi, al otro lado de la avenida, un hombre en pijama me mira desde la terraza de su casa. Nos miramos unos segundos y al final el hombre me saluda con la cabeza antes de volver a entrar en su casa.

¿Qué es necesario para que esta gente – mi vecino, las señoras que vienen de la compra, los jubilados, los parados, los estudiantes, los mileuristas desclasados, los sindicalistas decadentes – explote? Seis millones de parados, más de un 50% de paro juvenil, Bárcenas, Campeón, Bankia, la Troika, los discursos del Floriano, el precio de la gasolina, Messi hasta en la sopa, Iberia, Pescanova y dos huevos duros ¿Qué necesitan para ocupar las calles, para formar barricadas, para quemar cosas? ¿Necesitan saber que no hay futuro? ¿Dos Bárcenas más? ¿Un kilo de desesperación y cuarto y mitad de rabia?

No, me digo mientras me miro al espejo y concluyo que tengo que arreglarme la barba, creo que solo necesitan saber la verdad. La verdad sin filtros, sin aderezos, sin sal ni pimienta. Cruda, sangrienta, chorreante. Si todos supieramos la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, las calles explotarían.

Imaginen que todo lo que sucede en el país, sobre todo, pero no exclusivamente, en la parte alta de este país, estuviese almacenado en un enorme disco duro guardado en un sótano blindado enterrado en los estratos más profundos de la Castellana, doscientos metros por debajo del césped del Bernabéu. Imágenes, vídeos, fotocopias, archivos sonoros, fotografías, filminas, planos, conversaciones, documentos, contratos, facturas y fracturas, los menús de los restaurantes, los apretones de mano, conversaciones del guasap con flamencas, berenjenas y cacas con ojos, los besos en las mejillas y los cuchillos en la espalda, transparencias y pagüerpoints. Todo. Un inmenso registro de la realidad, el cementerio de la verdades perdidas. Imaginen que, por un error, el becario aprieta el botón que no es y que toda esa información está, de repente, disponible. Ultramagahipertransparencia. Que todo hijo de vecino puede, simplemente, saber cómo funciona de verdad el país. Ver en un vídeo como se negocian los contratos públicos. Ver una foto en la que dos presuntos rivales políticos brindan por su presunta amistad. Olisquear las cloacas madrileñas, pucelanas o abulenses. Mirar debajo de la alfombra y en las esquinas. Más allá de la transparencia, de las declaraciones de bienes y males de Alicia en el País de las Pesadillas, de las comisiones rogatorias, de las acusaciones particulares filibusteras, de los brotes verdes y de toda esa pantomima azucarada. La España real a golpe de clic. Pasen y vomiten.

¿Qué ocurriría si todo el mundo supiese qué pasa con su dinero, dónde va cada céntimo de sus impuestos? Un vídeo estupendo, en Full HD, donde se ve al concejal X hablar con el empresario Z para pactar los términos de una licitación. ¿Qué pasaría si supiesen que la ruina no es un accidente, que el desgobierno es parte del plan, un fin y un medio? ¿Qué pasaría si mi vecino supiese cómo funcionan los partidos políticos, los sindicatos, las organizaciones empresariales y la administración? Cómo se asciende y se desciende, cómo se guardan favores y afrentas. Hablo de entrar en la mente de los secretarios generales, de los secretarios de organización, de concejales, consejeros, empresarios y ministros. ¿Qué pasaría si pudiésemos acceder a sus intereses, a sus ambiciones, a los motivos que hay detrás de cada una de sus declaraciones, a lo que piensan de verdad cuando nos miran a los ojos y nos prometen amor eterno? ¿Qué pasaría si pudiésemos confirmar que nuestros intereses pesan mucho menos que los suyos? Chanchullos, pactos secretos contra natura, postureo, confrontaciones fingidas guionizadas frente a un café, hoy por mi, mañana por ti ¿Qué sucedería si todo eso estuviese accesible y se pudiese ver con unas gafas 3D? Así se saquea un país y se destruye su presente y su futuro, no olvide sus palomitas y su refresco.

¿Y si pudiésemos escuchar lo que se dice en los coches oficiales, en los despachos, en los reservados de los restaurantes donde se juega nuestro futuro? Pero me refiero a saber la verdad verdadera, con papeles, pedeefes y emepetrés, no a sospecharla o a leerla filtrada por mundos o países ¿Qué pasaría si tuviésemos un registro de esos diálogos, las grabaciones de las conversaciones de sus teléfonos móviles? ¿Qué pasaría si supiésemos cómo usan los recursos públicos a su antojo mientras las ambulancias cada vez son más escasas? ¿Qué pasaría si supiésemos el nombre de todos las personas que rebuscan comida en los contenedores a la vez que sabemos el menú de los aviones oficiales? ¿Que sucedería si conociésemos todos los tejemanejes de Ayuntamiento y Diputación? ¿Y si pudiésemos comparar el nombre de los parados y el de los contratados a dedo por las administraciones? ¿Qué pasaría si supiésemos que el hecho de que un hospital llame a una ambulancia por no poder atender una urgencia no es precisamente una anécdota aislada? ¿Y si supiésemos como cuadran las facturas las Comunidades que presumen de presupuestos saneados? ¿Qué pasaría si supiésemos el nombre y la ubicación de todos los colegios que han pasado el invierno sin calefacción? ¿Y si pudiésemos comparar cómo de apretados llevamos cada uno el cinturón? ¿Y si las declaraciones de Hacienda fuesen públicas? ¿Y si descubriésemos que el vecino que no paga la comunidad nada en la abundancia? ¿Y si, tras una intoxicación masiva de suero de la verdad, todos cantásemos sin filtros de Instagram? ¿Y si conociésemos los entresijos de las tablas de excel donde se deciden nuestros destinos? ¿Y si todos saliesen desnudos, como emperadores de barrio, en las fotos oficiales? Y Bankia, ¿qué hay de Bankia?

Mi vecino ha vuelto a salir a la terraza, está tendiendo la ropa. Me cuesta imaginarle en una barricada, o asaltando el Ayuntamiento con una antorcha dispuesto a salir de esta con los pies por delante, si no hay más remedio, pero llevándose cuanta más compañía mejor para no aburrirse cruzando la laguna Estigia.

Todos sospechamos como funciona esto y todos, por una razón o por otra, conocemos una parte de los turbios bajos fondos en los que se asientan el país. Pequeñas piezas del puzle del basurero español ¿Qué pasaría si todos tuviésemos un mapa de las cloacas?

Mi vecino me vuelve a mirar y me saluda. En la televisión, como diría Quique González, los presidentes de la desesperación cubren el expediente entre aplausos. Dos orejas y el rabo. Otra ronda de zumo de naranja y bollería.

Al fondo a la izquierda: el futuro del PSOE en CyL

Si la pasada semana era Rubén el encargado de hacernos perder lectores a la izquierda del espectro pidiendo, con escasa fortuna, la victoria de Javier Arenas en las elecciones andaluzas, hoy me toca a mi continuar ese esfuerzo hercúleo por escorar el blog hacia el centro, el pluralismo y la independencia sujetando con mis callosas manos el timón de este buque* y atizando con vigor a los partidos y organizaciones de izquierdas. Lo cual, bromas a parte, y por mucho que intentéis negarlo, tampoco es infrecuente en este blog. Yo mismo, un deplorable progresista-socialista-comunista-comeniños, excomulgado por varias de las religiones mayoritarias y por alguna de las minoritarias, he publicado con anterioridad varios post criticando el funcionamiento de las organizaciones sindicales y del PSOE. Casi se podría decir que somos el brazo armado de UPyD ¡si hasta el logo del blog es casi magenta! Si de vez en cuando criticásemos a los nacionalistas con sonetos, Rosa Diez nos daría su bendición urbi et orbi. Si llegara el caso, propongo que el blog pasara a llamarse Los 4 Palos de Rosa.

Y tras esta lisérgica introducción, al lío.

La semana pasada, el PSOE de la provincia de Ávila celebraba su “congresillo” (Nota al margen: Habría que dar un premio al lumbreras que popularizó este término. Un diminutivo es una forma excelente de hacer que las cosas importantes no lo parezcan) para elegir delegados de cara al Congreso Autonómico del partido que ha de elegir nuevo Secretario General tras la promoción del anterior, Oscar López, a número tres del partido a nivel nacional/estatal/federal/loquesea. Únicamente se presentó una lista, que fue apoyada por el 81% de los delegados de la provincia.

Además de apoyar mayoritariamente la lista, los delegados respaldaron en un 80% la gestión de la ejecutiva autonómica. Voy a recuperar una gráfica de un post anterior con la evolución del voto del Partido socialista en la comunidad en las últimas elecciones para situar el debate.

Hasta donde yo recuerdo, el objetivo de un partido político es ganar las elecciones, gobernar o al menos estar en disposición de hacerlo. En las últimas elecciones autonómicas, el PSOE se quedó a 22 puntos del PP ¿De verdad merece un respaldo tan alto la gestión de la ejecutiva regional del PSOE tras obtener el peor resultado de la historia del partido? ¿De verdad merece un respaldo tan alto la ejecutiva cuando el Partido Socialista gobierna menos de un tercio de los municipios de la comunidad y solo las dos capitales más pequeñas? Doctores tiene la Iglesia, mucho más sabios que yo, pero no siendo los resultados electorales los esperados, alguien debería hacerse responsable de los mismos y como culpar a Merkel es un recurso ciertamente sobre explotado, la ejecutiva regional debería llevar bastantes papeletas en el sorteo.

Siendo sus resultados electorales un problema, que lo son, lo realmente grave para el PSOE es que no parece una alternativa realista a nada. No gobierna, pero tampoco parece una posibilidad realista suponer que algún día lo hará. No existe ese horizonte hipotético. Intenten imaginar, si pueden, un gobierno socialista en la Junta o en Ávila capital ¿qué tipo de hecatombe nos conduciría hasta ese escenario? En la comunidad no sé, pero en Ávila tendrían que venirse abajo las murallas y la catedral, descubrirse que el Alcalde es un alienígena peligroso y aparecerse juntas, que no revueltas, Santa Teresa y la Virgen de Sonsoles en El Grande solicitando el voto para el Partido Socialista. Con todo esto y una tonelada de suerte aún estaría reñida la cosa.

Continúo. Los resultados son un problema, las nulas expectativas son graves, pero lo más preocupante para el PSOE en CyL es que tampoco convence a muchos de los que a día de hoy son sus votantes, que se han convertido en puntales de una ruina. Los votantes socialistas acuden a las urnas por rutina y sin expectativas reales de victoria. El PSOE en Castilla y León ni vence, ni parece que pueda hacerlo, ni convence porque no es capaz de conectar con sus posibles votantes ni ofrecerles una alternativa real al poder endémico del PP en la región.

En realidad, esta situación no es exclusiva del PSOE castellano y leonés. En muchas regiones de España con mayorías conservadoras, piensen en Valencia o en Murcia, el PSOE se ha convertido en un actor testimonial de un régimen cuasi monopartidista. Incluso en el conjunto del país, el PSOE corre el riesgo de no levantarse de la lona en legislaturas si no es capaz de articular en un tiempo razonable una alternativa creible al gobierno de Rajoy y a sus propuestas económicas. Y no deberían confundirles los resultados en Andalucia y Asturias: no son más que maderos flotando a la deriva en medio de un naufragio.

Siempre podrían confiar en la alternativa Papandreu: que la crisis se lleve a Rajoy de la misma forma que lo trajo, pero no creo que sea lo mejor para los españoles. ¿Cuanto aguantará el país a la deriva, entre un gobierno que parece no tener más propósito que contradecirse así mismo y a la hemeroteca semana tras semana y una oposición inexistente?

PS.- Como pudieron ustedes comprobar el pasado jueves, este blog se unió de forma testimonial a la huelga general convocada por los sindicatos contra una reforma laboral de la cual ninguno de nosotros es admirador. Los datos sobre el seguimiento de la huelga y las valoraciones de sindicatos, gobierno y patronal están en los medios. Solo un apunte personal al respecto dirigido a los sindicatos: la clase obrera, si es que tal cosa existió alguna vez, se ha fragmentado en una miríada de colectivos que a pesar de tener intereses comunes parece ignorarlo. Si los sindicatos de clase quieren seguir siendo un instrumento útil para estos colectivos, es necesario que articulen un nuevo discurso y nuevos instrumentos de lucha en el que estos se vean representados.

PS2.- Sí, la foto de Felipe no viene a cuento pero ¿no me digais que no estaba resultón en aquellos años?

*Sí, podéis llamarme pequeño timonel si os place.

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