Qvo Vadis, PSOE?

A estas alturas de la semana, recogidos ya los vasos, las botellas y el confeti de la fiesta de la democracia, ustedes habrán leído tropecientos análisis de la jornada electoral, de los resultados, de las caras de los ganadores y de los perdedores y se sabrán de memoria la vida, obra y milagros del futuro presidente del gobierno, de su mujer, de su padre y del primo aquel que sabía tanto del cambio climático. Es decir, que esto de las elecciones es un tema ya mascado. Incluso nosotros hicimos un pequeño análisis de los datos la misma noche electoral.

A pesar de todo lo dicho y escrito, se seguirá hablando de estas elecciones durante bastante tiempo. Se hablará del ganador y de los ganadores (UPyD, Amaiur, IU) y se hablará, y mucho, del principal perdedor de las mismas, el PSOE, abocado a un Congreso Federal del que salga un nuevo lider, unas nuevas ideas, un nuevo programa o un nuevo algo.

Poco o nada positivo se puede decir de las cifras obtenidas por el partido socialista: el resultado ha sido malísimo, peor de lo esperado, en el conjunto de España, en cada una de las Comunidades Autónomas y en todas y cada una de las provincias. Zapatero, la crisis, los mercados, ya saben. En Ávila (y en Castilla y León) no podía ser menos, los resultados han sido igual de malos que en el resto del país, pero antes de echar la culpa a Zapatero del mal resultado del PSOE en Ávila vamos a ver unos dibujitos.

Evolución del voto en la provincia

Eso que ven ustedes es una gráfica con la evolución en la provincia del número de votos recibidos por los principales partidos en las elecciones al Congreso desde 1996, fecha de la primera victoria del PP. A simple vista llaman la atención un par de cosas. La primera, la estabilidad del PP, con un suelo en torno a los 65000 votantes. La segunda, la amplia distancia que separa al PSOE del PP a lo largo de toda la serie, incluso durante las dos últimas legislaturas.

Ahora estamos viendo la evolución del voto en la capital desde la misma fecha. La única diferencia en la tabla es la inclusión del dato de las pasadas municipales, el primero que aparece referido a 2011. Como vemos, el voto al PP en las elecciones generales es bastante constante mientras que en las pasadas elecciones municipales perdió casi cinco mil votos. El PSOE, por su parte, se mantiene bastante alejado del PP también en la ciudad, incluso en las pasadas municipales cuando pierde una cifra similar a la perdida por el PP.

Incluso durante las dos legislaturas de Zapatero, el PSOE de Ávila ha sido incapaz de acercarse al PP. Evidentemente, no todo puede ser culpa de Zapatero o de la crisis. Algo debe estar haciéndose mal, algo que impide al Partido Socialista contactar con sus posibles votantes.

Óscar López, secretario general del PSOE de Castilla y León declaró la misma noche electoral que el resultado en la región era digno, no se perforaba en número de votos el suelo de las dos legislaturas de Aznar, y resaltó que por primera vez el voto a los socialistas de la región fue superior, en décimas, al voto a los socialistas en toda España. Encima de estas líneas ven una gráfica con la evolución del voto al PSOE en Castilla y León en todas las elecciones generales de la democracia. Pueden parecer buenos datos, con convocatorias por encima del 40% de los votos, pero es que desde 1989 el PP está por encima de los socialistas de forma holgada. Y ahora, además, hay que tener en cuenta a UPyD, dispuesta a crecer a costa del desgaste socialista, como queda claro en Ávila.

Evidentemente los resultados de los socialistas en la comunidad, aunque influenciados por la situación general del PSOE, tienen razones internas ¿Qué sucede? ¿Qué tiene que cambiar el PSOE local y regional para que los ciudadanos confíen en ellos? ¿O es que el PP lo hace tan bien en la región y la provincia que no da opciones a los socialistas? Si los problemas también están aquí, ¿cambiar al líder en Ferraz, mediante Congreso, primarias o a la carta más alta, mejorara las perspectivas del PSOE regional y local?

Más allá de errores de estrategia, falta de liderazgo o de líderes, hay problemas de base. Posiblemente, si hiciesemos una encuesta rápida buscando soluciones los mantras más repetidos serían la vuelta a los orígenes, el giro a la izquierda, escuchar a la bases, la democracia interna o la apertura a la sociedad. Aunque puedo estar más o menos de acuerdo con las recetas, voy a hacer unas salvedades. Lo de los orígenes suena bien, de verdad, pero habría que ver cuantos querrían volver a los orígenes si de verdad hubiesen leído algo sobre aquellos orígenes. Lo del giro a la izquierda es parecido. Siendo verdad que se ha desdibujado el perfil del partido en los últimos tiempos, girar a la izquierda suele ser utilizado como sinónimo de ser más como Izquierda Unida y tengo que recordar que IU no ha ganado muchas elecciones con sus ideas. Escuchar a las bases es un poco como escuchar al pueblo, está bien cuando piensan como nosotros, son chusma cuando piensan igual que los otros y, por mi experiencia personal, las bases suele reproducir bastante fielmente el pensamiento de sus líderes. Cuando cambia el pensamiento de los líderes, cambia el pensamiento de las bases sobre todo cuando estas son muy estrechas. Escuchar sí, claro, pero no esperar milagros.

En lo que sí estoy de acuerdo es en lo referente a la democracia interna y a la apertura a la sociedad, siempre que ambas ideas vayan de la mano y sirvan para algo más que cambiar cabezas. Siempre que me hablan de la necesidad de democracia interna respondo lo mismo, que por mucha democracia interna que haya, que la hay, de dónde no hay no se puede sacar. La agrupación local del PSOE cuenta, a ojo de buen cubero, con unos 100 militantes activos, menos de un 1% de la población de la ciudad. Con ese nivel de implicación de la ciudadanía ¿qué les vamos a pedir? El primer paso que deberíamos dar, yo el primero, es implicarnos en el día a día de los partidos políticos a los que exigimos respuestas, cambios y soluciones. La mejor forma de ayudar al cambio de los partidos políticos es participar en ellos. Cuanto más amplias sean las bases, más voces se escucharán. Si se consigue ampliar el número de personas implicadas en la vida del partido, si las bases son la sociedad, las voces de las bases sí podrán aportar algo y escucharlas sí será parte del futuro del Partido Socialista.

Y al mismo tiempo que me gustaría una mayor implicación de la ciudadanía, miro con envidia las primarias realizadas por el Partido Socialista francés. ¿Por qué no se puede dar la palabra a los simpatizantes? En Ávila, ni siquiera supondría una gran despliegue de infraestrucuras. Que el partido se abriera a la sociedad dejando participar a los simpatizantes y votantes quizá no solucionase la falta de ideas o de líderazgo, no es el bálsamo de fierabrás, pero si podría contribuir a mitigar el derrotismo que a veces empaña al partido. Una de mis experiencias más tristes con el PSOE sucedió hace unos años en unos estudios de radio. En mi época universitaria dirigía un programa de actualidad en la radio universitaria, hacíamos entrevistas, hablabamos de nuestras mierdas, etc. Después de unas elecciones municipales, entrevistamos a miembros de las Juventudes Socialistas para comentar los malos resultados del PSOE. Una de sus respuestas me dejo de piedra: Es que en Castilla y León no vamos a ganar nunca. Si esto es así, si las bases del partido o sus dirigentes piensan esto, lo mejor que puede hacer el PSOE es no presentarse más a las elecciones en Castilla y León y ahorrarse disgustos.

El futuro del PSOE pasa por implicar a la ciudadanía y por abrirse a la sociedad, por ahí tiene que llegar la necesaria renovación, pero también por creerse capacitado para ganar, no solo para perder con dignidad. Si Herodoto tenía razón cuando dijo que “tu estado de ánimo es tu destino”, el destino del PSOE en CyL y en Ávila es sombrío porque desde hace tiempo ese es su estado de ánimo.

Va siendo hora de que el PSOE se ponga en marcha. Quizá mañana sea tarde.

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