El CIS

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Dicen las malas lenguas que a los de letras no nos gustan los números, que se nos dan mal y que nos mareamos delante de una raíz cuadrada o de una ecuación de segundo grado. Habrá sujetos así, claro, que de todo hay en la viña del señor, pero el anumerismo no es requisito obligatorio para entrar en ninguna facultad. Yo, por ejemplo, hombre de letras desde los cómics de Mortadelo y Filemón, me manejaba bien en ese mundo, me gustaba, y si no desarrollé mayor afición hacía el cálculo fue porque las andanzas de Julio Cesar me parecían más cautivadoras.

Quizá con esto de la nieve, los resbalones, la sal y las palas se les haya pasado por alto que ayer se publicó la última encuesta del CIS. No les culpo, vivimos tantos momentos históricos últimamente —lo de Cataluña, el temporadón del Madrid, el retorno de este blog— que es difícil seguir el día a día. Les resumo someramente el panorama: el PP mantiene la primera plaza y el PSOE la segunda aunque ambos caen, Podemos pasa a ser cuarto a pesar de una leve mejora y Ciudadanos sube con fuerza situándose en tercera plaza. Los naranjas, con viento de cola, aparecen segundos en intención directa de voto, en un triple empate virtual con PP y PSOE roto después de cocinar la encuesta.

¿Y en nuestra provincia, páncreas de las Españas? En Electomanía publicaron ayer un extrapolación de los resultados del CIS por circunscripciones. En Ávila, si mañana fuesen las elecciones y pudiésemos acceder a los colegios electorales aunque fuese con crampones, el PP ganaría las elecciones con un 42% de los votos y Ciudadanos quedaría segundo con un 23%. Los populares obtendrían dos diputados y los naranjas uno, dejando fuera del Congreso al PSOE abulense. Ávila y Lleida serían las únicas provincias en las que los socialistas no obtendrían representación.

Hasta aquí los números, ahora la fantasía. El CIS abre la puerta a un escenario curioso: la victoria pírrica del PP. Los populares, con más de un 40% de los votos, con casi veinte puntos de ventaja sobre el segundo partido, podrían quedarse con solo un diputado. Un leve ascenso del PSOE sobre lo estimado por el CIS, unas décimas apenas, quizá mil votos mal contados, le devolverían el diputado perdido, escaño que arrebataría al PP y no a Ciudadanos. El PP pasaría, en solo cuatro años, de pelear por el tercer diputado a quedarse solo con uno.

Queda mucho, un mundo, para las elecciones y el CIS no tiene en cuenta lo que puede nevar de aquí a entonces, lo que sucederá en Cataluña, o los nombres de los políticos que encabezarán las distintas candidaturas. No es lo mismo un PP con Rajoy y Casado como candidatos por Madrid y por Ávila, que un PP con Feijóo y Rivas camino del Congreso. Y hay unas municipales/autonómicas/europeas de por medio. Y un mundial. Y vaya usted a saber lo que pasa con este blog y la posible incidencia de esto sobre la situación global.

Para que luego digan que los números no son divertidos o que no nos gustan a los de letras. ¡Con los buenos ratos que nos hacen pasar!

La nevada

IMG_20180107_113008En las novelas negras nórdicas, un subgénero con gran éxito la última década aunque ahora en cierto retroceso, los cadáveres siempre aparecen con el deshielo. Cuando la nieve acumulada durante el largo invierno empieza a perder la batalla contra el tibio sol primaveral, las cunetas, los embarcaderos, las casas abandonadas y los caminos que serpentean entre los tupidos bosques se llenan de policías de oscuro pasado o turbio presente que maldicen en voz baja mientras acordonan con cintas de colores la escena del crimen.

Dicen que ya no nieva como antes, que los inviernos son más cortos y calurosos y los veranos más largos y más secos. Quizá en el norte de Europa no sea así, quizá allí siga nevando como cuando Stieg Larsson era un mozalbete, pero aquí podemos dar fé. Veinte años hacía que no caía una nevada como la de la semana pasada. Dos décadas con todos sus lunes, sus centenarios, sus rotondas y sus fiestas de guardar. Aquella vez fue en Nochevieja, mientras en los hogares se preparaban las uvas y las cocinas se llenaban del olor del asado, y ahora en Reyes, con el roscón aún sobre la mesa. Ya es mala suerte que siempre pasen estas cosas en festivo.

Hace veinte años, la ciudad quedó bloqueada durante días por un manto blanco que tardó semanas en desaparecer y ahora vamos por el mismo camino. Calles intransitables, autobuses urbanos fuera de servicio, comercios cerrados por inaccesibles, placas de hielo en cada paso de peatones y el Instituto Geográfico Nacional cartografiando las montoneras de nieve para incluirlas en sus mapas de relieve. Parece que nada ha cambiado. La misma nieve, el mismo frío, el mismo cabreo.

Convengamos, aún embargados por el espíritu navideño, en que la gente —en minúscula para no tener que pagar royalties a la Pablo Iglesias Corporation— no está excesivamente contenta con la gestión consistorial del asunto. Incluso dejando a un lado la espinosa cuestión del parque móvil familiar (o no) del primero de los abulenses, al alcalde y a su equipo le deben haber pitados los oídos estos últimos días como si viviesen sobre una fábrica de vuvuzelas. Falta de previsión, falta de información, gestión ineficiente, comentarios desafortunados, incapacidad para tomar decisiones, caos y destrucción. Al alcalde solo le ha faltado, para redondear su semana mágica, posar con el ministro Zoido y con Gregorio Serrano, el alter ego del sevillano al frente de la DGT, junto a una quitanieves con una sonrisa y un salero en cada mano.

Hay críticas más acertadas que otras. Sí, el ayuntamiento ha reaccionado tarde y mal. Sí, al ciudadano se le informa más tarde y peor. Y sí, esa sensación de que hay ciudadanos de primera y de segunda, zonas de la ciudad que reciben mucha atención y otras, no precisamente las menos pobladas, que solo atraen los focos y la sal cuando en las primeras no queda un copo de nieve que echarse a la boca, es compartida. Pero quizá no es razonable pedir al Ayuntamiento que cuente con doscientas quitanieves y dos mil infantes de marina en un almacén para actuar solo una vez cada veinte años. Nada es gratis y bajar impuestos iba en nuestro programa.

Siempre se ha dicho en los mentideros de la Corte —y aquí la Corte es del tamaño de un patio de vecinos mediano— que la nevada que sufrió la ciudad hace dos décadas le costó el puesto a la entonces alcaldesa, María Dolores Ruiz-Ayúcar. Cierto es que entonces las elecciones eran a los pocos meses de la nevada y ahora, por suerte, apenas se vislumbran en el horizonte, pero quién sabe si cuando terminé de deshacerse la nieve no encontraremos debajo una carrera política. O varias.

Sin noticias de Tesla

Desde la terraza del bar que hace esquina en la plaza Mayor de Carrión de los Condes se puede ver la maravillosa fachada románica de la iglesia de Santiago. No muy lejos de allí, un cartel anuncia que la tumba del apóstol está a tan solo 400 kilómetros. A pesar de la distancia y de las fechas, la plaza y todo el pueblo bulle de peregrinos. En la terraza del citado bar, una docena de ellos descansan entre los arcos amarillos que cobijan las siete u ocho mesas que un camarero con camiseta y pantalón negro se afana en atender mientras se seca el sudor. Hace calor, demasiado para las fechas que son y el lugar en el que nos encontramos.

Rodeados de peregrinos, en la única mesa escondida del sol, cuatro jubilados del pueblo rematan una partida de dominó. Entre ellos, otro hombre termina el periódico, lo dobla, lo deja sobre sus piernas y busca con la mirada al camarero. No lo encuentra y se vuelve hacia sus compañeros.
—¿Habéis visto lo de Trump? Dice el periódico que ha bombardeado Siria. Este hombre nos va a traer problemas.
—Y a mí qué cojones más me da el Trump ese si me voy a morir igual.

Hace no mucho tiempo, un programa de televisión consiguió que durante algunos días se hablase de la despoblación y del futuro del mundo rural en medios, entornos y lugares que hasta entonces habían ignorado una problemática cronificada ya en muchas regiones. Un paseo triste entre estampas grises y fotografías sepias de una tierra cuarteada por el tiempo y el polvo. No recuerdo la frase exacta, pero en un momento del reportaje, un hombre, recostado contra una tapia mientras atardecía, afirmaba que él no iba a estar entre las posibles soluciones porque a su edad le quedaba ya poco tiempo.

Desde hace unos meses tengo la sensación de que la resignación —podíamos hablar de rendición incluso— ante el oscuro futuro de las zonas rurales del interior es mayoritaria, no solo entre los habitantes de la zona, sino también en las administraciones y sus ocupantes. Tengo la impresión de que todo el mundo sabe que no hay soluciones para el lento marchitar de comarcas enteras, de que no hay marcha atrás ni milagros posibles, de que hace tiempo que se tiró la toalla si es que alguna vez se sostuvo. Evidentemente ningún político con intención de continuar en el sector y en su sano juicio se pondrá nunca delante de un micrófono para leer la sentencia, pero la despoblación y sus soluciones parecen cada vez más una nota al pie, un latiguillo en los discursos y programas de nuestros dirigentes, un eco que sigue allí pero se va apagando. ¿Para qué gastar tiempo y dinero, recursos escasos, en arreglar algo que está irremediablemente roto?

Ahora, esta desasosegante sensación la tengo también cuando visito los medios locales. Cada noticia, declaración o comunicado que leo, veo o escucho sobre el futuro de Ávila me suena igual de vacua. El alcalde va a pedir a Seat que llame a su futuro modelo “Ávila”. El tipo de vehículo se adapta a la perfección a las características de la ciudad y la provincia, señalan. Pablo Casado apuesta por convertir la ciudad en un “hub” para la deslocalización de empresas madrileñas. Ávila tiene una situación estratégica, suelo barato y disponible, costes laborales más bajos y un enorme potencial. Los mismos argumentos, hipérbole arriba o abajo, que llevamos escuchando desde hace años. El PSOE, por su parte, apuesta por la instalación en Ávila de la nueva factoría europea de Tesla, la empresa norteamericana que produce más titulares que coches.

Ojalá tenga que comerme estas líneas, ojalá cientos de empresas llenen nuestros polígonos tras vaciar los de Madrid, ojalá Tesla monte su fábrica sobre el erial urbanizado que hay camino de Sonsoles, ojalá el nuevo Seat se llame Ávila y cientos de personas decidan visitar la ciudad que da nombre a su vehículo como aquella vez que la ciudad se nos llenó de fanáticos de las luces LED.

Ojalá ocurra todo esto y más, pero mientras tanto no puedo arrancarme del pecho la sensación de que todo el mundo sabe que estamos muertos, pero nadie se atreve a decírnoslo.

Espeso dióxido de carbono

26JCabra

No soy la típica persona de letras que vive de espaldas al avance de la ciencia refugiado en sus latinajos, sus escritores rusos de entreguerras y su tremendo atractivo sexual. Me gustan las matemáticas, me emociono cuando nuestros mejores cerebros lanzan lavadoras con antenas contra peñascos espaciales con forma de cacahuete y estoy ahorrando para comprarme un coche eléctrico con piloto automático, placas solares en el techo y bluetooth en cuanto estén disponibles.

Una de las noticias científicas que más me han ilusionado en los últimos tiempos viene de la fría Islandia. Un grupo de científicos, ingenieros y gente lista ha conseguido convertir el CO2 en roca. Les explico, que igual ustedes son de letras puras. Los científicos han cogido dióxido de carbono producto de la generación eléctrica, lo han metido con una pajita en el subsuelo y han demostrado que el 95% del gas inyectado se convirtió en peñasco en menos de 2 años, cuando hasta antes de ayer se pensaba que ese proceso podría durar miles de años. Los resultados de su estudio han salido publicados en Science, una revista que es a la ciencia lo que el Hola a las bodas de los famosos. Si la técnica fuese aplicable a gran escala, dicen, sería una gran avance en la lucha contra el calentamiento global. Una muy buena noticia.

Lo único que me entristece sobremanera es que tal prodigio no haya llegado antes. ¿Se imaginan contar aquí y ahora con una máquina de inyección de gases? Una pequeñita, tampoco pido mucho, instalada tal vez pasado Sonsoles, con un embudo enorme, rojo, brillando al sol, purificando el aire y atrapando todo el humo que rodea la ciudad y la provincia.

¿Ustedes no ven el humo? ¿No lo notan en sus pulmones? ¿No sienten el CO2 colonizar sus alvéolos? Pues eso es que no están siguiendo la campaña electoral.

Y es que, si una campaña electoral, al fin y al cabo, tiene mucho de venta de humo empaquetado en forma de promesa, lo de esta última está rozando el paroxismo.  No sé qué pensarán ustedes, pero creo que estamos viviendo una de las campañas más estúpidas, absurdas y vacías de los últimos tiempos. No es que nos vendan humo, es que toda la campaña, desde que amanece hasta que anochece, es humo. Un humo espeso y asfixiante que nubla la vista y el entendimiento, mezclado, en ocasiones, con un poco de gas lacrimógeno y una pizca de gas de la risa. Un humo grabado y fotografiado hasta el más mínimo detalle, narrado en directo, como en las pelis de desastres de Hollywood.

Hemos visto a candidatos explicándonos cómo funciona una granja de gallinas, mientras otros aseguraban que Santa Teresa era de los suyos. Hemos visto entrevistas en peluquerías, candidatos gritando los goles de la selección, asaltando a señores en terrazas de bares, visitas a fábricas, exaltaciones de la patria, reparto de corazones y sonrisas, llamadas al sentido común, al cambio sensato y a la afirmación. Incluso tuvimos una oferta para reeditar aquellas largas tardes de El Encuentro. Y esto solo a nivel local, que si salimos de nuestras fronteras terminamos todos abrazando alcachofas. Toca llegar a la patata, sonreír, asustar, repartir cariño, soltar una lagrimita de vez en cuando, abrazar árboles, estatuas y abuelas.

¿Sirve de algo provincializar las campañas nacionales, hablar en clave local en unas elecciones nacionales? Personalmente me parece innecesario ¿Cuál debe ser el papel de nuestros candidatos abulenses? ¿Dar mucho la mano, rebotar los mensajes de los líderes nacionales y poner mensajes en las redes sociales? Ávila tiene mucho potencial, nos dicen nuestros candidatos mientras nos acarician el lomo y nos dejan chupar un terrón de azúcar. Puede que sea verdad, tampoco nos vamos a dejar llevar por el pesimismo ahora que llega el verano, pero nadie nos ha dicho cómo vamos a convertir tantas potencialidades en realidades y qué va a hacer nuestro diputado en nuestro nombre en el ruedo nacional. Y casi mejor, para qué mentir. Las pocas veces que nuestros amados líderes han abandonado el mundo de las ideas han provocado más risas que otra cosa. 

Dos ejemplos recientes del candidato que puede conseguir, según el CIS, un histórico 3-0 para su partido. Primero, convertir Ávila en el epicentro de la enseñanza de español para extranjero. Sin entrar a valorar si tenemos armas suficientes para ganar esa guerra, como lo propone un diputado y esto son una elecciones generales, habrá que pensar en actuaciones dentro de su marco de competencias. ¿Vamos a ser epicentro por Ley Orgánica o por Real Decreto? ¿Sabrán en Valladolid, Salamanca y León, por mencionar solo ciudades cercanas con tradición en esto de la enseñanza del castellano, que el PP quiere quitarles negocio para dárnoslo a nosotros? El candidato del PP también nos ha felicitado por el bonito Museo del Prado que vamos a tener. El Prado de Ávila, el humo más humo de todos los humos. ¿No es un poco feo que el destino de una de las principales instituciones culturales del mundo se subaste en lonja al albur de los ciclos electorales? Gracias a las casi dos décadas de espera, nos cuentan, el proyecto se ha multiplicado por tres ¡Y nosotros preocupados! ¡Menos mal que nadie nos ha hecho caso todos estos años! ¡Y todo esto sin que el edificio destinado a acogerlo haya crecido ni un poquito! ¿No es maravilloso? 

Igual si esperamos otro par de décadas el proyecto se multiplica por seis. Deberíamos hacerlo, de verdad, si hemos esperado casi veinte años podemos esperar otros veinte. Si los científicos hacen bien su trabajo, vamos a necesitar todo ese espacio para almacenar tanto humo convertido en roca.

PS.- Pueden seguir participando en nuestra porra para el 26J

PS2.- Pido perdón al honrado colectivo de vendedores de humo por mancillar su buen nombre. 

¡Repetimos! – VIII Porra Electoral Los4Palos

Parece que fue ayer cuando, al lanzar la séptima edición de esta porra, les preguntaba si no se les había hecho larga la legislatura. ¡Quién nos iba a decir que viviríamos una prorroga y unos lanzamientos de penalti! Ha pasado poco tiempo, apenas seis meses, pero ya no somos los mismos. La nueva política ya no es tan nueva, los comunistas ahora son socialdemócratas, las primarias pasaron a mejor vida, el centro y la sonrisa cambiaron de bando, los guapos peinan más canas y a la inocencia la vieron el otro día con un tercio de Cruzcampo. Solo Mariano, como un Chronos impertérrito, permanece ajeno a las preocupaciones de los hombres.

Vamos con la porra.

-Seguimos con Google Form. Funcionó bien en diciembre y resulta mucho más cómodo. Como signo de austeridad, no nos hemos molestado ni en cambiar el formulario más allá de lo imprescindible.

Doble pronóstico. Nacional (aka estadospañol) y local. Apostamos sobre el número de diputados que cada partido conseguirá en el conjunto de las Españas (incluyendo la España peninsular, Ceuta, Melilla, Canarias, Baleares y Venezuela) y sobre el porcentaje que cada partido conseguirá en nuestra provincia. Repito (sí, Albert, he dicho pito): número total de diputados y porcentaje de voto provincial.

-Participación abierta a las masas y a las confluencias. Pasen el enlace a la porra a sus amigos y familiares y debatan del tema mientras juega la selección. Cuántos más seamos, más reiremos.

-No tenemos premio. No sean pesados, lo importante es la honra. Como es lógico, ganará aquel que más se acerque al resultado final según los múltiples métodos de cálculo que empleamos. Esto, como siempre, intentaremos subcontratarlo a la ESA y a su representante en la tierra.

-Transparencia. AQUÍ se irán colgando las distintas apuestas.

CLIC EN LA IMAGEN PARA PARTICIPAR

26J

Representantes al tren

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Sebastián González y Pablo Casado, senador y diputado por nuestra provincia en la Villa y Corte, se subieron ayer a uno de los trenes que unen Ávila con Madrid y descubrieron, seguramente horrorizados, que se tarda una hora y media, como poco, en recorrer los escasos cien kilómetros que separan Ávila de Madrid. Hicieron el viaje acompañados de técnicos y directivos de RENFE, que les fueron explicando los pormenores del trayecto y sus problemas. Casado y González en la cabina del tren, con el conductor, como cuando antes los pilotos de avión dejaban a niños y famosos acompañarles durante un rato y ponerse su gorra con alitas doradas.

Casado y González -tanto monta, monta tanto- conocieron de primera mano los problemas del trazado, lo que nos hace suponer que antes, cuando nos contaban lo bien que iba a ir todo en un futuro, hablaban de oídas. Han ido con una libreta, tomando notas, como alumnos aplicados del siglo pasado. Suprimir paradas, reformas puntuales para resolver problemas de la infraestructura, estudiar cómo penetrar la malla del Cercanías madrileño. El día de la Marmota. Cualquier día se presenta Bill Murray a cubrir la rueda de prensa. ¡Pablo Casado ha visto su sombra! ¡Quince minutos menos de recorrido!

Casado y González no hablaron de dinero, al menos de dinero en las cantidades necesarias para una mejora real, así que hemos de suponer que todo lo que proponen es maquillaje: quitar paradas para que el tren no pierda tiempo en ellas -espero ansioso la rueda de prensa de ambos en los pueblos afectados- y aprovechar los huecos que tarde o temprano empezarán a dejar los trenes regionales a medida que la alta velocidad vaya sustituyendo los viejos servicios. Es decir, lo mismo que nos contaron la última vez, hace no tanto.

Leyendo todo esto en clave nacional, ahora sabemos que el PP da por seguras unas nuevas elecciones. Los populares solo nos hablan del tren en campaña electoral, así que debemos interpretar el paseo de Casado y González como tal.

¿Del bipartidismo al pactismo?

Cuando la RAE añadió al diccionario “amigovio”, americanismo para nuestro “amigo con derecho a roce”, los españoles, filólogos de barra de bar, se llevaron las manos a la cabeza mientras “viejoven” -joven con apariencia o maneras de no tan joven-, otra palabra fusión, triunfaba por la redes. ¿Existe alguna palabra fusión que nos sirva para explicar lo de anoche? ¿Ganader? ¿Perganar? ¿Perganadores? ¿Ganadedores? Porque ayer, como otras tantas veces, todos los partidos ganaron y, por primera vez, parece que también todos los partidos perdieron.

El PP ganó las elecciones, pero perdió tantos votos y tantos escaños que poco había que celebrar por Génova. Rajoy botó, sí, pero con la misma desgana con la que acude a entrevistas sin Bertín Osborne. Ganar las elecciones y no tener a mano la presidencia del gobierno no parece una victoria, como meterle 10 a un Rayo que juega mejor con nueve que tú con ocho y la BBC.

El PSOE también perdió votos y escaños, iniciando la construcción de la línea 1 de Metro debajo del mítico y marmóreo suelo de Ferraz, pero ganó a las encuestas y a los nuevos partidos, valga la redundancia. Los socialistas solo ganaron en Andalucía y Extremadura, hicieron el ridículo en Madrid, Cataluña y Euskadi, pero igual está más cerca de la presidencia Pdr Snchz que Mariano Rajoy. Y encima los resultados en Andalucía no fueron tan buenos como esperaban, otra victorrota de Pdr que aleja a Susana Díaz de Madrid.

Podemos y amigos consiguieron 69 diputados, 42 con sus siglas, el resto en coaliciones o mareas. Un magnífico resultado, pero lejos de lo esperado, de lo que apuntaban las encuestas y los puestos de frutas de Andorra. Están a las puertas del cielo, pero llamando al timbre. Habrá que ver si les abren. No consiguieron superar al PSOE ni en votos ni en escaños, pero obtuvieron un magnífico resultado en Cataluña y en Euskadi. Remontaron respecto a las encuestas de hace quince días, pero no llegaron a hacer realidad las del fin de semana. Y veremos cómo se gobiernan los 69 diputados de varias formaciones confluyentes desde el diálogo y el pacto.

Ciudadanos es, de los cuatro partidos, el que quizá esté más cerca de la derrota que de la victoria. Hace una semana el partido crecía y crecía en las encuestas, Rivera era el nuevo Adolfo Suárez que iba a encabezar la segunda transición, el líder más valorado. 40 diputados es un gran resultado, pero está muy lejos de lo esperado y no parecen suficientes para cambiar España. Rivera se quedó atascado en una puerta giratoria al llegar al hotel desde el que iban a seguir la noche electoral y luego tuvo que escuchar a sus seguidores gritarle “Presidente, presidente”. No fue su mejor noche. En Ciudadanos sacaron a pasear el tradicional “La Ley electoral se ha comido mis deberes”, letanía que suele entonar IU cada cuatro años. En la sede madrileña del partido se cantó el “Yo soy Español”, igual que en la sede del PP. Al final era verdad que eran de izquierdas y de derechas.

Ahora toca hacer cábalas, sumar, restar, dialogar, pactar. Los pactos más “naturales” no suman, los pactos menos naturales parecen muy complicados, la “Gran Coalición” puede ser Ruiz e indecente. En resumen, un pitote endemoniao. Igual nos vemos en primavera.

En nuestra bella y llena de potencial provincia, el PP ganó la elecciones. Aquí no hace falta buscar palabrejas nuevas. El PP pierde veinte mil votos, pero obtiene un lustroso y saludable 46% de los sufragios -una burrada con todo lo que ha llovido- y mejora siete puntos su resultado en la capital respecto a las municipales. Casado, parece evidente, tiene más tirón que Rivas. El PSOE, contra pronóstico, mantiene su diputado a pesar de perder 4000 votos en la provincia respecto a 2011. Nadie daba un duro por ellos, así que tienen derecho a descorchar cava, sidra y vino de Cebreros.

Por contra, Ciudadanos no cumplió las expectativas y se quedó lejos de enviar a Pedro Sierra al Congreso. Es difícil evaluar a estas alturas los factores que han influido en el pinchazo del partido naranja. ¿Hizo mella la campaña proagro del PP? ¿Falló el candidato? ¿Fue la campaña nacional la que restó impulso al partido en la provincia? Sierra -exPCAL- habló de “la estrategia del miedo de la vieja política”. A su lado, Manuel Vicente -exPP, exUPyD-, director de campaña de Ciudadanos en Ávila, se colocaba las gafas en la punta de la nariz. En la capital, Ciudadanos gana votos respecto a las municipales -PP y Ciudadanos suman el 63% de los sufragios en la ciudad amurallada-, ese consuelo les queda.

El otro partido emergente-nuevo se quedó en un 12%, más o menos donde todo el mundo esperaba, así que sin sorpresas en el mercado de las berenjenas abulenses.

Y ahora lo importante: los resultados de la VII Porra Electoral Los4Palos. En este comentario del blog están los ganadores de cada categoría y la explicación. Aquí os dejamos una tabla con el resultado global.

Porraglobal

Felicidades a los ganadores, si quiere consultar la tabla, está aquí. Mil millones de gracias a Guillermo por el cálculo.

PS.- IU sí perdió. Y lo de UPyD no tiene nombre.

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