Mea culpa

sambenito-198x300Pues sí, el objetivo principal de esta entrada es pedir perdón y hacer propósito de enmienda. Entonar un profundo, sentido y humilde mea culpa como profeta y también, ya que estamos, como votante. Por empezar por algún lado, les pido perdón por haber contribuido con mi voto al marasmo que fagocita España. Culpa que comparto con todos ustedes, claro, ya que fuimos incapaces, hace cuatro meses, de coordinar nuestras preferencias. Si todos los ciudadanos llamados a las urnas hubiésemos decidido antes, en asamblea, corrillo o en Forocoches, qué íbamos a hacer con nuestros votos, ahora no estaríamos como estamos. Más trabajo en equipo, leñe, más camaradería y amistad, que parece que no hemos aprendido nada todos estos años del Barcelona, la selección de baloncesto o los libros de autoayuda.

Y es que estamos otra vez a la puertas de unas elecciones generales después de cuatro meses de idas y vueltas, miradas intensas a las cámaras, sonrisas pícaras, ofertas que se hacen para no ser aceptadas y giros de 360 grados. Y con esto abrimos mi segunda estación de penitencia. Hace unos meses pronostiqué que Pdro iba a ser Prsdnte. Evidentemente me equivocaba y asumo mi culpa, aunque sigo pensando que en aquel momento parecía lo más lógico. Me explico, que por fortuna ustedes aún no pueden leerme la mente. Mi apuesta era que a última hora, Podemos aceptaría votar a favor del Pacto de los Guapos. Pablemos saldría acompañado de sus apóstoles y diría a los españoles, muy serio, con el último botón de la camisa desabrochado, que lo hacía por España, por la gente y para echar a Rajoy, que renunciaba a ser vicepresidente, pero que estaría vigilante y sería la voz del pueblo en el Parlamento. Era una jugada a medio plazo: permitir gobernar a Pdr para que nadie pudiese acusarle de bloquear el cambio, monopolizar la oposición de izquierdas al gobierno, negociar dos o tres medias resultonas para sus votantes y capitalizar el descontento que va a provocar cualquier gobierno, sea del color que sea, durante los próximos años. En 2018, nueva rueda de prensa anunciado a la ciudad y al mundo que Pdr ha traicionado los principios de la izquierda, que no cuenten con él para nada y a desgastar al gobierno hasta que se vea obligado a adelantar elecciones. Entrada triunfal en Jerusalem y ascenso a los cielos de la izquierda.

En mi cabeza todo encajaba, sumaba y era una maniobra muy suya. Me apostaría veinte céntimos con cualquiera de ustedes a que este plan ha estado sobre la mesa del despacho de Iglesias Turrión. Quizá el liderazgo de Pablo dentro de su partido no es tan sólido como parece y dos años son mucho tiempo. Quizá la OPA a IU le ofrezca mejores perspectivas.

Sea como fuere, esto ya son cenizas de un pasado que se lleva el viento. Mariano, Pdro, Albert y Pablo vuelven a la casilla de salida. Bueno, vuelven todos menos Rajoy, que lleva allí sentado fumándose un puro desde el 21 de diciembre. En dos meses estaremos de nuevo analizando los resultados electorales y los de la tradicional porra de Los4Palos. No hay mal que por bien no venga: una nuevas elecciones nos aseguran nuevos pronósticos, nuevas chanzas, besos a niños y ancianos y, ojalá, un nuevo debate entre los candidatos abulenses -en el más amplio sentido del gentilicio, que no se sienta excluido el señor Casado- al Congreso de los Diputados. Unos nuevos comicios también nos darán la posibilidad de marcar crucecitas en la sábana del Senado, donde volverá a figurar seguramente el anterior alcalde de la ciudad. Un buen momento, sin duda, para premiarle, de nuevo, por los éxitos de su gestión.

El teatrillo pactista (por Diego Hernández Gil)

Hoy contamos con una nueva colaboración, esta vez de la mano de Diego Hernández Gil (@Diguish). Diego es abulense, graduado en Derecho por la USAL y alumno de un máster online de asesoría laboral, entre otras cosas. Fue miembro del 15M abulense y cofundador de Podemos Ávila. Actualmente sigue luchando en diversas iniciativas locales. Si tú también quieres colaborar, aquí te explicamos cómo.

__________________________________________

El teatrillo pactista

A estas horas de la noche resulta difícil tomar cuentas con el descanso. Y no es que no tenga motivos para descansar, por todo lo hecho durante la semana. No. El problema surge de una cuestión algo transcendental, supongo. Ese tipo de cuestiones que nos suelen rondar una noche y otra. Como si fuera una pesadilla, de esas que en la infancia parecían surgir de la nada. Pero es que esas pesadillas acaban siendo superadas por la propia realidad del día a día.

Esto es lo que parece que está sucediendo en nuestro país, en esa franja sureña de la Europa olvidada. Esa Europa que no parece ser prioritaria por tener que sucumbir ante los intereses de una supuesta mayoría. Mayoría poderosa que aparece representa en la figura de una germano-parlante de mediana edad y cuerpo embrutecido, por una “mala alimentación”. Representa a esa Europa de los sueños alejada de la vaguería local, asociada a nuestra “Spanish siesta”.

Si bien, conviene centrarnos y, quedarnos en el territorio local. En esa España surgida de la indiferencia e incertidumbre tras las elecciones catalanas del pasado mes de septiembre. Ese país de países que esperaba un “cambio real” en las urnas el pasado 20-D. Esa fecha a la que muchxs acudían por decir que habían nacido para ganar esas elecciones. Resulta difícil comprender la posibilidad de poder seguir victoria alguna, siendo conscientes de la receta agravada de la Troika en forma de más recortes. De ahí que los cambios reales no puedan surgir de políticas de simples reformas y de maquillajes en apariencia y, no de un nuevo rumbo político y social, a lomos de la celebración del conocido como “proceso constituyente”.

Por todo ello, lo que estos pequeños párrafos quieren describirnos es ese mundo mediocre. Ese país que muchxs queríamos cambiar aquel 15-M. Ese país que siendo universitarixs de primer año quisimos como legado de reivindicación de aquel mayo francés no tan lejano. No queríamos otro país más con cambio de gobiernos de turno, siguiendo el esquema del Siglo XIX. No, nuestro gran deseo y, por qué no decirlo, sueño, era acabar con este “régimen” que sólo causa más pobreza y desigualdad a medida que pasa el tiempo. Creemos estar en ese empeño ya sea en nuestro barrio, en nuestra pequeña ciudad, en ese concepto de país que tenemos y, en ese mundo que pretendemos más social y menos “globalizado”.

De galletas y votos

Nunca he tenido claro si el proverbio chino que te invita a vivir tiempos interesantes es una maldición o una bendición. Si abres una galleta de la fortuna y aparece esa cita en un papelito enrollado y grasiento ¿debes alegrarte, llevarte las manos a la cabeza o preocuparte por tus niveles de colesterol? Lo pregunto porque es evidente que la última vez que España pidió al chino de la esquina ese fue el mensaje que le transmitió la susodicha galleta.

En realidad la galleta ponía tiempos “interesates”, con la típica errata de manual de mando a distancia universal que te asegura la procedencia asiática del producto, pero España, que lo que quería era un kebab, se llevó las manos a la cabeza. Y así sigue, con las manos en la cabeza y calambres en los brazos.

Nadie puede negar que la predicción de la galleta se ha hecho realidad. Tiempos interesantes y confusos, como un aeropuerto sin aviones, un político dando la mano a una tortuga ninja gigante o un empresario que se vende por injertos capilares en Turquía. Un amigo escribió en tuiter que intentas hacer España aposta y no te sale. Aquí estamos, esforzándonos para darle la razón.

También hay que señalar que los españoles, en general, somos un poco dados a la sobreactuación. Los actores patrios clavan este defecto nuestro en todos sus telefilmes. Ayer nos parecían terribles las mayorías absolutas que oprimen a las minorías y les quitan voz con su rodillo parlamentario de titanio; hoy que la gente pacte, dialogue y alcance compromisos es sinónimo de inestabilidad, de apocalipsis y de colas en los supermercados para comprar papel higiénico. Lo que antes era terrible hoy es deseable y lo que era apetecible hoy es un cambalache vomitivo. Hay que querernos.

Como esto no sería una columna mía si no hablo un rato de mi, voy a ello. En las últimas elecciones voté al PSOE, acto irracional y suicida en el que me acompañaron otros millones de personas. No sé qué pensarán los demás inconscientes, pero yo voté al PSOE para que intentará gobernar porque creo, de verdad, que es el partido que a día de hoy tiene más posibilidades de afrontar con éxito los problemas del país -y de paso los míos. No de solucionarlos, ojo, de afrontarlos; arreglar ciertas cosas va a ser harina de otro costal. Parece lógico suponer que este es un pensamiento compartido por todos los votantes del partido, pero las columnas de opinión y las declaraciones de otros teóricos votantes socialistas se empeñan, día sí y día también, en poner en cuestión esta afirmación. Hay votantes del PSOE que no quieren que gobierne el PSOE, como hay madridistas que acuden al Bernabéu esperando que su equipo pierda para poder pitarlo.

Hablo de “teóricos votantes” porque, aunque el logo de la papeleta que cada uno introduce en la urna es secreto, sería extraño que personas con cargos orgánicos, dirigentes regionales o locales y viejas glorias del puño y la rosa no votasen al partido al que pertenecen, representan o dirigen. Es decir, que asumo que si eres alcalde de tu pueblo o presidente de tu región como cabeza de lista del PSOE, has votado al PSOE, aunque igual es mucho suponer en algunos casos. Y es que, no solo parece haber votantes del PSOE que no quieren que gobierne el PSOE, es que además, al parecer, hay dirigentes socialistas que no quieren que su partido dirija nada; una actitud extraña, más propia de esos encantadores suicidas que conforman Izquierda Unida. A Pedro Sánchez también le salió el dichoso proverbio chino la última vez que pidió una galleta de la fortuna, pero sin vocales, claro, y no entendió un carajo.

Presentarte a unas elecciones para no ganar es como echar la lotería cruzando los dedos para que no te toque, porque ser rico es un lío, hay que echar muchas cuentas y al final mejor pobre y honrado. Claro que gobernar es arriesgado, arruga la ropa y mancha las manos, pero para eso están los partidos políticos. Y claro que ahora es una tarea especialmente peliaguda, pero para construir polideportivos con una subvención europea vale cualquiera. Si un partido se presenta a las elecciones con intención de perder debería decirlo, no vaya a ser que sus votantes piensen otra cosa y acaben desorientados.

A los de Valladolid

Bandera_de_AvilaIndi

Para dar lecciones de democracia, de gastronomía o de construir murallas a los abulenses hay que tener mucha audacia o beber mucho agua del Pisuerga. Pero para despacharse evocando lo peor que ha sacudido Europa desde que mandamos a Massiel a Eurovisión, equiparando ser de Ávila con el Lalala, para arremeter así contra la expresión más ilusionante, firme, masiva, cívica, democrática, teresiana y circense que se está viendo en esta misma Europa, hay que ser muy poco responsable o tener pocos dedos de frente; tamaña provocación indica hasta qué punto hemos llegado.

Valdría para la ocasión aquello de “a palabras necias, oídos sordos” o aquello otro de “ela, ela, ela; Pucela me la pela”, qué duda cabe, si no fuera porque estamos ya cansados de esos aires de superioridad de las señoronas por Campo Grande. Ocurre, sin embargo, que quienes suscriben los tuits son señores de Valladolid de toda la vida y jóvenes de esos con gafas de pasta y bicicletas oxidadas. Ahí radica lo más preocupante de la situación: los de Valladolid comparten discurso y estrategia para con Ávila. Da igual si hablamos de hombre o de mujeres, de señores bajitos o del pívot del equipo de baloncesto, de León o de Puente. La misma receta, la de siempre, sin tapujos.

Ávila ha amado Valladolid y la sigue amando. Igual “amar” es un verbo demasiado fuerte; digamos que le tenemos cierto cariño, que no nos vomitamos encima al bajar del autobús, por muy mal que huela siempre la estación. Ávila ha amado la solidaridad y la fraternidad con Valladolid y con Castilla y León. Bueno, menos con Segovia. Soria tampoco nos cae bien, pero está muy lejos. Y en el caso de Valladolid lo ha hecho a pesar de la ausencia de reciprocidad, procurando, siempre, fomentar una economía racional y productiva, unas infraestructuras al servicio de las necesidades económicas, al servicio de la gente, de la prosperidad, impulsando tenazmente una mejora de las condiciones de vida fomentada en una sociedad más libre y más justa. ¡Pero si incluso hemos comprado alguno de los coches que se fabrican allí! ¡Y sin gustarnos! ¡Y Queso Entrepinares!

Ávila ha amado la libertad por encima de todo, con pasión; tanto la ha amado que en varias fases de nuestra historia hemos pagado un precio muy alto en su defensa. Una vez, sin ir más lejos, compramos El País un domingo. Ávila ha resistido tenazmente dictaduras de todo tipo, dictaduras que no sólo han intentado sepultar la cultura, la lengua, la gastronomía, la calva, la petanca o el conjunto de las instituciones de la ciudad, como cuando nos obligaron a vender el chuletón sin hueso. ¿Franco? ¡Es que tenía secuestrado uno de los brazos de Santa Teresa! ¡Tuvimos que claudicar y ponerle una calle para que no lo echara al cocido!

Ávila se ha alzado siempre contra las injusticias de todo tipo, contra la sinrazón, protestanto en silencio en el sofá de casa o golpeando con el dedo muy fuerte la barra de algún bar. Ávila ha amado a pesar de no ser amada, ha ayudado a pesar de no ser ayudada, ha hecho retuit sin ser retuiteada, ha dado mucho y ha recibido poco o nada, si acaso las migajas cuando no el menosprecio de gobernantes y gobiernos ¿Dónde está el AVE? ¿Y porque no nos regalan Villanubla? ¿Cuándo fue la última vez que uno de Valladolid dijo lo ricos que están aquí los pinchos? ¿Por qué no nos dedican una canción los Celtas Cortos? Y pese a ese cúmulo de circunstancias, el abulensismo -como expresión mayoritaria contemporánea, moderna y medieval- ha respondido, una y otra vez, extendiendo la mano, pagando las cañas y encauzando todo tipo de despropósitos por parte de gobiernos y gobernantes. Pero si hasta os hemos pasado que nos colocaseis a Pablo Casado de diputado. Ávila ha persistido en ofrecer colaboración y diálogo frente a la imposición y ha eludido, pese al hartazgo, responder a los agravios acentuando el desencuentro.

Ávila hace siglos que busca un encaje con el resto de Castilla y León. Casi se puede decir que esta búsqueda forma parte de nuestra naturaleza política, de nuestra forma de ser, de nuestras jotas y nuestros ritos. Votamos a quien nos dicen sin rechistar y siempre dejamos que Juanvi repita postre cuando viene de visita. Pero cuando un tribunal puso una sentencia por delante de las urnas, cuando durante cuatro años se ofendió la dignidad de nuestras instituciones y de Pedrolo, cuando descendió el Ávila, cuando se cerraron todas las puertas, una tras otra, con la misma y tozuda negativa; la mayoría de abulenses creyó que hacía falta encontrar una solución. No la encontramos, para qué engañaros, y por eso os estamos escribiendo esta carta.

No hay mal que cien años dure ni enfermo que lo resista. ¡Toma refranaco! Así no se podía seguir, por el bien de todos. En resumen, que estamos hasta las pelotas. Por eso ha eclosionado en Ávila un anhelo de esperanza, que ha recorrido la ciudad de norte a sur, de este a oeste, desde la Toledana a las Hervencias, una brisa de aire fresco recién bajada de la Serrota que ha planteado el reto democrático de construir una nueva ciudad, de todos y para todos, de todas y para todas, de todxs y para todxs, si es que ese es el deseo mayoritario que expresa libremente la ciudadanía abulenses. De hecho, ese es el test democrático que comparte con naturalidad la inmensa mayoría de la sociedad abulense, dilucidar el futuro de Ávila votando, en las urnas o en una asamblea de Trato, y asumiendo el mandato ciudadano sea cuál sea este. Y si así lo manifiestan los ciudadanos, crear una nueva comunidad autónoma, estado, planeta, o lo que sea, que establezca unas relaciones de igualdad para con nuestros vecinos, especialmente con Valladolid. Decimos de igual a igual por ser generosos, porque a nadie se le escapa que los de Valladolid… bueno, me voy a ahorrar los calificativos. ¿Qué pensabáis? ¿Que iba a colar eso de Progredolid? Por favor.

Afortunadamente Ávila es una sociedad fuerte, plural y cohesionada. Quizá, eso sí,  un poco envejecida, con mucho paro, no demasiado participativa y tirando a conservadora. Y lo va a seguir siendo, a ver qué remedio, pese a los malos augurios expresados con saña en otras latitudes y longitudes. Ávila es, a su vez, un modelo ejemplar de convivencia y de iluminación LED, tanto como ha demostrado ser, sin lugar a dudas, a lo largo de su historia, una sociedad integradora, dinámica, creativa, que ha contribuido como nadie al progreso de Castilla, de Valladolid y de la cristiandad.

Ávila es y va a seguir siendo una sociedad democrática, dentro de nuestras posibilidades, que respeta la voluntad de sus ciudadanos, siempre y cuando voten de forma correcta, vayan a misa y no tomen Cruzcampo. La tradición democrática viene de lejos, incluso en épocas pretéritas fue también así, desde los vettones por lo menos, como narraba emocionado, con lágrimas en los ojos, un encantado Miguel Ángel García Nieto recordando el arraigo de nuestra tradición parlamentaria al recoger su acta de senador. O como subrayaba José Luís Rivas, en un emotivo y célebre discurso con motivo del V Centenario, las caminatas de Santa Teresa por los campos con su chalequito teresiano como símbolo de paz y tranquilidad en el ir y venir de la vida moderna.

Insistimos, la base del acuerdo es una relación entre iguales, el respeto mutuo. Y ahí nos van a encontrar siempre, con la mano tendida, con una sonrisa en la boca y desodorante en las axilas, ajenos a todo reproche, dispuestos a colaborar y a estrechar todo tipo de lazos. Pero que nadie se lleve a engaño, que no somos tonticos. No hay vuelta atrás, ni Tribunal Constitucional que coarte la democracia, ni gravedad que nos impida volar libres, ni Gobiernos que soslayen la voluntad de los abulenses. Ellos (y ellas) van a decidir sin ningún género de dudas. Y tan democrático es volver a las andadas votando al PP como recorrer un nuevo camino para que gobierne el PP en minoría. Ante eso sólo cabe emplazar a todos los demócratas a ser consecuentes y asumir el mandato popular de la forma que libremente interpretemos. De eso va el (fecha a convenir), de decidir si queremos forjar una Ávila que se asemeje a Burgos o Palencia, que rija su destino con plena capacidad, o seguir por los mismos derroteros, a la sombra de Valladolid y de su intrínseca fealdad.

Se trata de decidir nuestra relación con Valladolid. Porque con Valladolid no solo nos une la historia y la vecindad sino también y especialmente una carretera regulera y un tren lento. En esta nueva ciudad que queremos se podrá vivir como vallisoletano casi sin ningún problema, mientras que ahora es imposible ser abulense en Valladolid. El problema no es Valladolid… ¡Qué cojones! ¡El problema es Valladolid! ¡Nos trata como súbditos y se llevan a nuestros jóvenes! Somos pueblos hermanos por parte de padre pero es imposible vivir juntos sufriendo insultos, maltratos y amenazas cuando pedimos democracia y que se respete nuestra dignidad.

Sus váis a enterar.

Los políticos naturales y los de fiar

La prensa viene hoy con artículos interesantes de leer, de analizar y de reflexionar. No todo es Grecia.

Uno de los primeros artículos que me desayuné hoy fue el de Manuel Jabois en El País. Lleva por título “Más razón que un santo” y analiza el espinoso tema del populismo, cada vez más creciente y con tantas aristas, vértices y ángulos en esta España poliédrica.

Jabois habla de Revilla, el presidente cántabro. Que sí, que ha vuelto al poder. Y volverá en Taxi a la Moncloa. A mí me da igual que un líder vaya en un Renault o en un Sidecar, lo que me importa es que resuelva los problemas para los que ha sido elegido. Pero ahora es más importante el titular que la gestión. Peligroso. Las palabras vacías. Como dice Manuel… “lo nuestro, lo de casa: la gente normal”. En nombre del pueblo se dicen muchas vaciedades de las de echarse a temblar.

Después de leer ese artículo me adentré en las aguas abulenses. Primero pasé por “El Diario de Ávila” donde tienen una entrevista con David Beltrán, nuevo portavoz. Y el titular es un palo a Sánchez Cabrera: “Los afiliados desconfían de Sánchez Cabrera porque ha demostrado ser capaz de todo”.

Y es que las aguas del PP van complicadas por el Adaja. Por el Adaja, por el Voltoya, por el Tormes y por todos sus afluentes. En la siembra de apoyos la cosecha de unos y otros está siendo soterrada, pero de teléfonos quemados.

¿Y en la otra parte? Antonio García ha entrevistado a Sánchez Cabrera. Se puede encontrar en “El Mundo CyL“, aquí enlace. «Antolín no nos escuchaba y tuvimos que tomar la decisión de solucionarlo nosotros» es el titular. Es una gran entrevista. La primera pregunta es directa y al mentón: ¿El fin justifica los medios?

Las conclusiones se las dejo a ustedes, que hay que mucho que pensar tras leer las dos entrevistas… y lo de Jabois. Hay buenos y malos políticos. Los hay naturales y sin naturalidad. Y también confiables y los que no. Pero también hay Mascheranos o Nocionis a los que querrías siempre tener en tu equipo.

¿Underwood sí o no? Qué complicao es esto de la política, hasta en Ávila.

La mayor fuerza política

Estamos a 9 días de escuchar la frase “yo no voto, da igual, si siempre ganan los mismos”.

Lo comentábamos ayer en el whatsapp interno de los salvapatrias de este blog: ¿Alguien sabe si la encuesta sobre voto en Ávila indicaba porcentaje de indecisos y de abstención? “Creo que no” respondía el postureista Willy. “Vaya chufa” merengueaba el vendido al poder llamado Alberto. Pablo no contestaba, estaría quitándose el disfraz de Daredevil con el que ha empezado a patrullar el Mercado Chico… o tal vez anduviera de cañas con el viñetero para celebrar el cumpleaños del viñetero Illo. 

Eso era ayer.

Esta mañana, en la ciudad vecina, “El Adelantado de Segovia” lleva a portada a los indecisos. Según los acueductados paisanos, el 33´6% de indecisos decidirán el color de voto de la capital. Lo cual es tanto como decir que cualquier encuesta que haya salido hasta la actualidad vale de muy poco, porque la mayor fuerza política a 9 días de las elecciones seguramente sea la abstención. El voto final (los que finalmente vayan) se decidirá por la simpatía, por la última metedura de pata del Cañete de turno o por el globo que den al sobrino o nieto en el paseo del viernes 22.

No debería ser tabú decir que la sociedad de Sálvame es perjudicial para la democracia. Nuestro sistema se debería basar en el análisis consciente de una sociedad informada sobre las propuestas de unos partidos y otros y el trabajo de las organizaciones sociales y colectivas para el bien del sistema común. Pero no, aquí al final hay un 4% de voto, siendo generosos a la baja, que se decide porque el candidato o la candidata da bien en cámara. Por ser simpático.

Albert Rivera se dio ayer un baño de masas en Pucela. El pueblo que andaba paseando por el centro de Valladolid empezó a seguir cual rebaño a la multitud. ¿Quién es? ¿Quién es? ¡El de Ciudadanos! ¡Ay, que guapo! ¡!Pues yo pensaba que era más alto!

– ¿Qué le parece Albert Rivera?

* ¡Es muy guapo! ¡Y muy joven!

– ¿Le va a votar?

* Ay, pues… ¡a lo mejor sí!

Oiga, que no. Que Albert no se presenta a su ciudad. Ni a su ciudad ni a ninguna otra. Pero vamos, que digo Rivera como digo Pedro Sánchez, que también va de guapazo. Y es injusto, porque a mí el que me impresionó en persona fue Rajoy, un día que estuvo haciendo como que compraba manzanas en el Mercado Chico. De Mariano no te esperas que es un tiarrón de 1’90 M. Enamora, vaya.

Así que iba a decir que la gente proceda a estudiar las propuestas de unos y otros, pero me he venido abajo. Indecisos, hagan lo que quieran… ¡Quién se puede resistir a hacerse un selfie con un famoso!

¡Candidatos! ¡No digan nada! Es posible que pierdan el voto por presentar una propuesta, atrevida cuestión. Es mejor pasear por la ciudad repartiendo sonrisas y cantando. No descartaría yo que el PP local acabara su campaña haciendo un flashmob al estilo José Mota, como quien pide la mano del votante en pleno Mercado Grande

¡Gru Alcalde! ¡Minions Salvapatrias!

(Yo también quería poner unos dibujicos)

Alegrado el espíritu, regrese la consciencia: Indecisos, vayan a votar. No podemos estar luego cuatro años diciendo que hay que escuchar al pueblo, que la fuerza está en la gente, que no nos escuchan u otras zarandajas. La campaña empezó con 4 partidos empatados (a nivel nacional, digo). Primero se concentró fuego en Podemos, al que se dejó más que tocado. Luego se ha esperado a que el omnipresente Willy Fog Rivera se equivocara en 2/3 frases desafortunadas para exprimir todo lo posible al Efecto Naranjito. No se sabe si PP y PSOE intercambiarán artillería antes del 24M, más allá de la guerra de efectos especiales que se traen en Andalucía. Pero vamos, todo indica que Alberto tenía razón, que “Todo es fabuloso”, que la anestesia funciona bien y que en 9 días no nos jugamos nada más allá que el no quedar últimos en Eurovisión.

PD: Se recomienda visita por la web “Desmontando Ávila” que nos enlazaban en los comentarios de los lectores.

Cuestionario de afinidad política abulense

¿No sabe usted a quién votar? ¿Duda entre el PP y VOX? ¿No sabe si sus ideas están más cerca de Ahora Decide o del PSOE? ¿No logra entender la mitad de las propuestas de Trato? Nosotros tenemos la solución.

Le presentamos (redoble de tambor) el Primer Cuestionario de Afinidad Política Abulense (querubines tocando trompetas). Una aplicación que analizando su respuesta a tan solo 6 preguntas le dirá qué partido político piensa como usted. ¡Y gratis!

Haga clic en la imagen que ve a continuación y resuelva sus dudas.

100% efectivo, se lo prometemos por Pedrolo.

MARIACLIC

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.651 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: