De patio de vecindario

Hace ya un tiempo que nuestro Ayuntamiento hizo una buena inversión. Soltaba unos 45.000 euros, más o menos, para conseguir retransmitir en Streaming (directo vía internet) los plenos municipales. Un dinero que me parece bien gastado si hablamos de acercar la política al pueblo y facilitarle a los ciudadanos la posibilidad de enterarse de lo que sucede en su Ayuntamiento, al menos de esa parte que pasa una vez al mes y tiene carácter público. El problema es que la mayoría de las veces no somos más de 7 personas las que nos conectamos a ver el evento, menos veces llegamos a unos doce y la mayoría de ellas somos tan solo cuatro. Esto puede ser por falta de interés, sí, claro, por eso, por falta de tiempo, por falta ganas o porque se está mejor en la cama, cada uno tendrá sus motivos. Lo cierto es que yo lo veo y hago lo posible, mientras escucho las intervenciones de las partes, por seguir el evento también vía Twitter, aunque por esta vía no estén todos los partidos y solo puedas leer los comentarios de tres de los cuatro representantes de los ciudadanos. Aún así, esta es la parte más divertida y en la que mejores ratos paso porque el pleno, como tal, no es sino algo parecido a lo que había en el patio de mi vecindario, en el que poco o nada se decide que no se lleve ya acordado en comisiones previas. Y lo que no esté acordado de antes no saldrá adelante si no viene presentado por el Equipo de Gobierno. No digo ningún secreto, basta con ver dos o tres plenos para saber que esto es así. Aún así, el debate suele seguir en Twitter y tras hablar de tal o cual moción suelen dejarse regalitos de unos partidos a otros que suelen ser guindas muy suculentas, y divertidas, a cada uno de los debates.

De hecho, el pleno, como tal, suele resultar bastante aburrido. Los tres grupos de la oposición se dedican a tirar pelotas contra el muro del Gobierno. Las lanzan fuertes, rápidas, con efecto, con mala leche, en plan amiguetes a ver si cuela… Y la mayoría absoluta que manda en la ciudad las devuelve de manera educada, con mala baba, con algún toque gracioso o con un simple “somos mayoría, no lo olviden, y aquí se hace lo que decimos nosotros”, cuando les quedan pocos argumentos o, simplemente, se han cansado ya de hablar sobre un tema. Suena especialmente despectiva la forma en que desprestigian al portavoz de UPyD recordándole su pasado Popular, no deben llevarse muy bien los azules y los magentas. El trato que tienen con IU considerando disparatadas la mayoría de las cosas que proponen, o la forma en que se dirigen al PSOE para decirle que “ustedes siempre igual intentando hacer demagogia”. Como un patio de vecindario, porque de poco o nada sirve esa escenificación que cada mes me parece mejor planificada. Cada uno suelta lo que le parece, el PP hace lo que quiere y cada uno a lo suyo hasta un mes después que habrá una nueva oportunidad de comprobar que una mayoría absoluta es lo más parecido a una dictadura moderna y consentida, como estamos comprobando en el Gobierno Central con Rajoy al frente y como llevamos sufriendo en nuestra ciudad desde hace tantos años que algunos no conocemos otra realidad. Lo único que nos diferencia de eso, de una dictadura moderna, es que cada cuatro años tenemos la oportunidad de cambiar las cosas en las urnas lo que me lleva a otra reflexión que no me pararé a explicar y es que, como diría el Doctor House… En Ávila somos idiotas. Y oféndase quien quiera.

El caso es que ya lo tengo todo preparado para ver el pleno de hoy. Mi enlace para seguirlo en directo y mis ventanitas de redes sociales abiertas mientras en la cafetera termina de subir el café. La verdad es que. a pesar de la poca utilidad que le veo a este acto mensual, pero no deja de ser divertido. Viendo cómo discurren los plenos podemos hacernos una idea de cómo discurre la política en nuestra ciudad y viendo cómo discurre la política en nuestra ciudad podemos hacernos una idea de lo que nos gusta y lo que no de lo que hemos votado. Es un ejercicio necesario de autocrítica para los de un lado y los del otro. Para los que hemos colocado a unos en la oposición y para los que han colocado a otros en el Gobierno. Es necesario seguir y exigir. Saber qué hacen y qué harán. Conocer, no solo los planteamientos que se llevan a cabo, que son los que al final quedan, sino los que se desechan por el camino estrellándose contra el muro de la mayoría del PP. Tener todos los datos, todas las propuestas, los argumentos… Para así poder decidir con conocimiento sobre el futuro de nuestra ciudad. Y ojo, puede que haciéndolo se os quiten las ganas de darle vuestra confianza a ninguno de los cuatro partidos representados en esa sala cada mes, ¿por qué no? Eso pasa. Pero llegada esa decisión será con conocimiento y no sin reflexión, no por arrastre, no por amiguismo… Será por querer, para todos, una ciudad mejor.

Os dejo, que empieza el pleno de hoy…

¡Ay, Manolete! (y II)

La comunicación es esencial para la política. Cambiar un voto cuesta mucho, perderlo cuesta muy poco. Seguro que alguno aquí me diría que los partidos no son dueños de los votos. El voto es del ciudadano y no del PP o del PSOE. Ya. Pero si mi tía Herminia la de Duruelo ha votado toda su vida al Partido Duruelista hacerle cambiar esa idea es tarea titánica. Hay otros votantes que fluctuan más, ya lo sé. Se supone que el partido que ocupa el centro político tiene las de ganar. Esto ya fue debatido más o menos hace unos días aquí por Iñaki, Guillermo y Alberto. Pero no me quiero detener ahí. Quiero detenerme en que hay partidos a los que puedes coger tirria por sus errores o estereotipos más que por su ideología. Y ahí vuelvo a lo de la comunicación

La gente no es tan tonta como podemos pensar aunque muchas veces pensamos que hay gente que no merece el voto. Los espectadores de Sálvame, por ejemplo. Los participantes de Gandia Shore. Ya saben. Pero mal hacen algunos dirigentes o simpatizantes cuando le echan la culpa al empedrado. “No gano porque no salgo en los medios”. “Es que tienen el aparato del estado” “Tienen a los medios comprados”. Sin duda es un handicap, pero no lo es todo.

En nuestro caso, el PSOE es un buen ejemplo. Si no ganan desde hace centurias en esta tierra es porque nunca se lo han merecido. La falta de ideas, la repetición de caras, la ausencia de mensajes ha rozado muchas veces lo patético. Por eso me resultó tan positiva la llegada de Upyd. Con reservas.

By Alber

Yo siempre fui más de la idea primera de Ciudadanos. Cuando llegaron los magentas y no se pusieron de acuerdo (por lo que fuera) para hacer fuerza…se llevaron ahí mis ilusiones. UpyD no puede ser alternativa seria cuando es inexistente en Cataluña, espejismo en Galicia, casi irrelevante en País Vasco.

En Ávila y en CyL, con un PP amodorrado en el poder y un PSOE aletargado y lleno de moscas, era necesaria una tercera alternativa. Existe también IU – o la UPL – pero hablo de algo intermedio.

Upyd va camino en la capital de ser segunda fuerza. Hacen cosas bien y el PSOE muchas cosas mal. Me alegraré de ello. Pero este partido pinchará a medio plazo si no gira a un trabajo más ambicioso.

No pintan nada en CyL. No hay una voz autorizada a nivel regional. ¿Quién lidera Upyd en Cyl? ¿Qué opinan de temas centrales de la Comunidad? ¿Por qué nunca tiene relevancia su postura ante determinados temas? Y no me vale que se diga que es porque no tienen representación en las cortes, no salen en los medios u otra excusas. Haciendo lo que han hecho hasta ahora nunca la tendrán. No se les ve alternativa de nada.

No puede dejar UpyD que su imagen en la Comunidad sea la de sus twitteros o blogueros más conocidos. Hay algunos que son brillantes pero hay otros que con su carné de afiliado por delante sueltan doctrina sin tener mucha idea. La comunicación de un partido no puede ser lo que tuitee y retuitee un tecleador compulsivo.

Si no salen en tv y tienen poco espacio en la prensa, o empiezan a hacer trabajo de bar en bar y de pueblo en pueblo o ya pueden ir apuntando por dónde se les están escapando simpatías. Avila y CyL necesitan una oposición que diga algo y aquí se dice poco.

Acabo. Herrera es un gran político. Como verán no he venido hoy a hacer amigos aquí. Pero es lo que pienso. Es nuestro Feijoo y tendría mayor relevancia nacional si la comunidad pintara algo. Pero no pintamos nada, ya saben. Si el PP de Cyl gana elecciones es porque hay cosas que hace muy bien. O aquí en Avila también, Antolín hace cosas bien, buen trabajo de partido. La culpa no es del empedrado de la ronda, amigos de la oposición

Herrera es un gran político, aunque a mi también me divierta su “alter ego” en twitter. No necesita invento 2.0 porque se merienda a la oposición y también a los suyos que se salen de tiesto. Gusta más o menos pero es un tipo cabal. Sabe estar donde hace falta para ganar. Sabe hacer movimientos de política con los que salir airoso.

Incluso sale con vida del desastre de comunicación de algunos que tiene cerca y que necesitan rápidamente un curso de comunicación politica del siglo XXI. Juanvi es un líder de categoría tras su aspecto bonachón. Le sobra calidad para ganar en esta comunidad. Ganaría todas las veces que se presentara porque no hay nadie enfrente de su enjundia. Ni líder ni mucho menos equipos.

¿Ven donde quiero llegar? Twitter no es España pero hace daño. O dicho de otro modo…puede ayudar a crecer a quien quiera ser alternativa aunque la política se juegue en muchas esquinas. A día de hoy…todo seguiría igual.

¡Ay, Manolete! (I)

El otro día hubo pleno del Ayuntamiento. Les imagino convenientemente informados del tema gracias a los medios de comunicación.

Vale, miento. Rara vez un pleno es bien resumido en los medios. Lo sé porque llevo años escribiendo sobre ellos en radio y televisión. Sale lo justo, la frase esencial, el momento de cierto punch, la polémica. Y eso donde hay cierta libertad y espacio. En otros lados saldrán 3 líneas, 20 celestiales segundos del mandatario de turno y a seguir.

Y es una pena, la verdad. El informativo dura 20 minutos y al pleno se le dedica minuto y medio en la tv, 3-4 minutos en la radio (hablo en líneas generales). No se abarca lo dicho.

Principalmente la culpa es de los propios plenos. Se llevan mociones sin sentido muchas veces, de debate nacional, se pierde el tiempo en discusiones eternas que no van a ninguna parte. Si ves un pleno te dan ganas de dejar de votar en las siguientes elecciones. Para ser justo diré que siempre hay un político o dos que destacan, que tienen buen verbo y ennoblecen la profesión. Aunque las sesiones suelan ser la apoteosis del tedio he de confesar que disfruto viendo plenos. Y te enteras de lo que pasa en tu ciudad, así es generalmente.

Foto de @rougeaddict (instagram)

Pero no lo intenten por Twitter. Es loable que nuestros partidos municipales murallitiles hayan decidido dar un paso adelante en el 2.0 y retransmitan los plenos, pero como resumen lo hacen de forma bastante mejorable. Bien el PP dentro de su estilo, algo plastas en UpyD – aunque confirman que son la verdadera oposición -, mejorable por insuficiente y flojo en IU, total y absoluta desaparición del PSOE. “Rechazan la moción” podría decir un tweet de cualquiera de los anteriores. ¿Moción de qué? ¿Moción de quién?

Y ese es el mal menor. Peor que la retransmisión es el día a día 2.0 de algunos políticos. A algunos les habrá picado la curiosidad y a otros les habrán dicho que es bueno que se abran su Twitter. Pero no todo vale. Y no es un problema solo de Ávila. ¿Hay algo más ridículo que el Twitter de Rajoy? Es una chufla indecente. Hay que conocer las reglas mínimas del medio. O al menos las reglas ortográficas mínimas…que de eso también sufren nuestras retinas con algunos representantes.

Voy concluyendo. Ni Herrera ni Rosa Diez ni Zapatero usan este medio, son o han sido líderes y eso no les ha restado votos. Twitter no lo es todo y con mal uso te restará más de lo que te dará.

Amigos políticos: más importante que tener twitter es saber usarlo.

[Por no extenderme más y si les parece… mañana continúo con la reflexión.]

Pare ya de hacer fotos

Este post creo que me va a resultar complicado. Declaro, desde ahora mismo, intentar ser objetivo (créanme que no me va a resultar fácil) e imparcial. Tan solo voy a relatar una serie de hechos, no quiero hacer más, relatar unos hechos para que sean ustedes los que saquen sus propias conclusiones.

Ayer fue el tercer día que me desplacé a la localidad de Cebreros en lo que llevamos de la presente legislatura. Lo hice, como en anteriores ocasiones, para cumplir con mis funciones de fotógrafo en el pleno municipal extraordinario que se celebraba. El primero de estos plenos al que asistí era el pleno de investidura en el que se votaría al candidato de uno u otro partido para nombrar al que es el alcalde de la localidad en la actualidad, Don Ángel Luis Alonso. Ya en dicho pleno, expresó su disconformidad con mi presencia alegando que estaba situado en mal sitio y que le molestaba la ubicación que había elegido para disparar mi Canon. Quizá tenía razón, no pasa nada. “Hago una foto más y me quito, no se preocupe”. No fue una, fue una ráfaga, exactamente en el momento, apenas 30 segundos, en que el concejal de color contrario tomaba posesión de su cargo. Cumplí con mi palabra. Busqué otra ubicación en el lado del salón en que se disponía a tomar posiciones la otra opción política. La cosa no fue a mayores.

Mi segunda excursión a tierras cebrereñas se produce el 6 de julio y atiende a las mismas necesidades. Me encargan acercarme al pleno a hacer fotos. Allá voy. Aparecen los concejales de ambos grupos políticos, toman posiciones en sus respectivos asientos y comienza el acto y con él, mi trabajo. Hago fotos con diferentes objetivos intentando en todo momento no molestar a los asistentes al salón de plenos. Cuando hablo de los asistentes me refiero a los concejales y a los ciudadanos que asisten como público al evento y a los que incluyo en el grupo al que pretendo no molestar. Tras varios minutos de intervenciones y fotografías, Don Ángel Luis Alonso, me hace gestos de que cese en mi labor. No interrumpe en ningún momento a quien se encuentra en uso de la palabra lo que me permite hacerme el despistado durante unos instantes pero era a mí. Estaba claro. Era uno de esos días que te encuentras revoltoso y decides continuar con lo tuyo obviando los gestos del Edil. Continué dándole a disparador a diestro y siniestro y la réplica no se hizo esperar. Los gestos antes dirigidos a mi persona ahora se dirigían a alguien que estaba detrás de mi posición. Qué sorpresa cuando me doy la vuelta y compruebo que el receptor de dichos gestos es un Policía Local. El agente, muy educado, me indica que “el alcalde quiere que dejes de hacer fotos”. La pregunta era clara y evidente y así se la formulé al funcionario municipal: “¿Es ilegal que haga fotos en el pleno?” y ahí llega mi sorpresa: “No” me responde, “estás en tu derecho pero el alcalde se está enfadando”. Reitero la pregunta para que termine de disipar mis dudas “Pero ilegal no es, ¿no?” “No, no, ilegal no es pero…” “Vale, agente, gracias, pero si no es ilegal voy a seguir haciendo mi trabajo” Al lo que no tuvo más remedio que contestarme “Como quiera, está usted en su derecho”. Otro pleno que termina sin más consecuencias pero del que ya salgo apercibido.

No es de extrañar que en la mañana de ayer miércoles ya me desplazase a Cebreros con la mosca detrás de la oreja y conocedor de lo que podía pasar pero me mandan ir y yo, como niño bueno que soy, preparo mi cámara de fotos y me encamino una vez más a ese bonito acto público que supone un pleno municipal. No hago más que poner un pie en tierra y ya me divisan desde el balcón consistorial del primer piso. Alguien, que no puedo precisar pero que puedo intuir, alerta a la Policía Local, curiosamente al mismo agente con el que interactué en la anterior ocasión, y según me acerco a salón de plenos me reclaman para hacerme unas preguntas. Lo primero que les interesa es saber el medio al que pertenezco. Les doy la información requerida. En ese momento ya sabía por dónde iban a ir los tiros por lo que decido transmitirles tranquilidad. “Vengo a hacer fotos a la oposición, única y exclusivamente. El portavoz está de vacaciones y me han pedido que tome fotos de la segunda portavoz que se estrena hoy en el cargo. No voy a sacar al alcalde ni a nadie de su equipo y procuraré tardar lo menos posible en hacer mi trabajo para intentar no molestar o hacerlo lo menos posible.” Mi declaración de intenciones convence a los agentes, que no cumplían más que con su obligación, y me autorizan a entrar al salón. Las nueve en punto de la mañana marcaba mi reloj cuando aparecen por la puerta los integrantes del equipo de gobierno, la oposición llevaba ya varios minutos en sus puestos, y comienza la sesión, que en este caso era extraordinaria. No creo que haya estado haciendo fotos más de siete minutos. Veintisiete fotos son las que hice. Ni una más ni una menos. Veintisiete fotos y en ninguna de ellas aparece el alcalde. No he querido hacer ni una general de la sala y la mesa para no ofender a nadie. Solo necesitaba unos planos de la oposición y, aunque siempre se dispara a más de lo que te piden, hoy iba convencido de cumplirlo y puedo aseguraros que así lo he hecho. Pero el obtulador de mi cámara al abrirse y cerrarse en cada disparo y un flash direccionado al techo han resultado demasiada molestia para el Edil cebrereño. Nada más disparar la vigesimoséptima foto me ha llamado la atención. Esta vez no ha sido mediante gestos, quizá por no encontrarse en la sala ningún medio de comunicación, esta vez ha interrumpido la intervención que se estaba llevando a cabo, creo que de alguien de su equipo, para dirigirse directamente a mi persona y decirme “Usted pare ya de hacer fotos”. No voy a engañar a nadie, me lo esperaba, pero aún así no he podido hacer otra cosa que preguntar: “Pero… ¿Molesto?” A lo que Don Ángel Luis Alonso ha respondido contundente: “Sí, molesta usted!” Ese ha sido el momento en que me he dirigido a mi bolsa de transporte con un gesto de indignación pero sin volver a mediar palabra, he desmontado y recogido el equipo y he abandonado la sala. Quizá haya sobrado el momento en que, una vez fuera, he mostrado las fotos a uno de los agentes de la Policía Local que se encontraba en la puerta para demostrarle que el alcalde no aparecía en ninguna de ellas. Pero, como él me ha dicho, “No puedo hacer nada, puede usted poner una reclamación”.

No hay más. Esto es lo que hasta fecha de hoy puedo contar de mis andanzas por Cebreros. No voy a sacar conclusiones, yo lo tengo muy claro. Una vez leído son ustedes lo que deben pensar lo que quieran pensar. Sólo dejo aquí un agradecimiento a la inmensa mayoría del público que estaba en el pleno que a la salida del mismo me ha transmitido su solidaridad y las palabras de un señor que no conozco y que ha pensado que me enviaba el Diario de Ávila, me decía: “Esto, esto es lo que tenéis que publicar en el periódico, esto que te ha pasado a ti”. Cuando el caballero ha entendido que no pertenecía al medio en cuestión se ha retirado con gesto resignado, no le culpo, es la misma resignación que he sentido yo. Y todo porque nuestros colores no son los mismos.

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