El tiovivo…muy vivo

No hay que ver un capítulo de “Juego de Tronos” antes de acostarse, porque luego pasan las cosas que pasan. Me sucede también con “The Walking Dead”, que si me pongo un episodio antes de la llegada de la modorrilla, indefectiblemente acabo soñando con zombies que atacan murallas y edificios de la FRMP (por cierto, creo haber leído un artículo sobre lo bien que vendrían murallas y castillos en caso de dicha peripecia apocalíptica ¡Ávila resistirá ahora y siempre al invasor!).

Estaba ya con el sueño ligero, siete de la mañana. De repente vibró la mesa, señal de que algún madrugador andaba ya guasapeándome al móvil. La primera reacción fue la de no querer coger el teléfono ni pensar en que podrían querer los Lannister, que en Invernávila (subsede Pucela) somos muy de no salir de la almohada salvo extrema necesidad, que siempre se acerca el invierno y el catarro. Pero siempre puede la curiosidad, o la duda de si se tratará de algo importante por lo que haya que despertar al huargo.

El mensaje era un enlace. Este enlace. “Solo 3 de 14” empecé a repetirme mientras me dormía de nuevo. Solo 3 de 14, solo 3 de 14…. y acabé de nuevo peleando con los malditos Frey y los traidores de los Greyjoy por completar el balance de legislatura en Desembarco del Rey. Lecho de Pulgas era el Mercado Chico, todo ataviado de banderas medievales con símbolos teresianos, y no olía a pulgas…olía a mística. “Solo pueden quedar 3 de 14”. Era un sueño, oigan, qué le vamos a hacer con las mezcolanzas. Tampoco ayudó haber estado horas antes en la sede de UPyD junto al Esgueva, que por ahí los cuchillos también van largos y mueren porque no mueren.

Así que me desperté inquieto. ¿Qué habría sido del que me habló de “El Tiovivo”? (No es abulense, tenía que preguntarle a Google por su destino) ¿Habrá encontrado caballito para seguir en el carrusel? Pues oigan, he comprobado listas de aquí y allá… y sí, lo logró.  Ha sobrevivido a su particular “3 de 14”. Ha pisado ya todas las moquetas que puedan ser caminadas, pero ha encontrado nuevo juguete en el que circular los próximos cuatro años. Un superviviente de adarga antigua y lanza en astillero.

Y no es fácil, no. Hay que saber tocar las campanas correctas, tener algún secretillo, caer bien a quien dispone las teclas para que continúe la sinfonía. Saber no decir “no” a quien solo acepta el “lo que usted diga, señor”.  

Llega ahora el momento de “abrir nuevos canales de comunicación”,  “acercarse al ciudadano”, estrechar lazos, besar niños, sonreír. No me extrañaría hasta alguna pose estudiada en Villalar, si no se perroflautiza mucho la edición de este año. Rascar el último voto, captar el penúltimo apoyo, saber lidiar con la nueva situación política.

Están ahí esos quijotes. Hidalgos caballeros que siempre están en la lista. En ésta, en aquella o en la de más allá. Siempre elegibles, siempre a disposición del partido y del ciudadano. No es fácil la carrera política, no. Sobre todo cuando ponen más carriles y los nuevos van dopados. Pero ahí siguen, en primera línea de canapé, los que nunca dejan caer la tostada por el lado de la mantequilla cuando el juego de tronos amenaza con dejar la moqueta llena de zombies.

Y encima es que me doy cuenta de que me gusta verle ahí. De que me ha inducido también a mí una especie de síndrome de estocolmo vía la historia del tiovivo.  El tiovivo… que está muy vivo.

Y, mientras, George RR sigue en el Maspalomas cogiendo ideas sobre lo del PSOE de Ávila

El tiovivo

“Alguna vez me había tocado a mí estar con algún político. En cuanto se aflojaba la corbata y pedía una copa, me hablaba con naturalidad de asuntos que ocuparían cualquier portada. Yo entonces sacaba una libretita, me ponía a apuntar y él se interrumpía pálido.

-¡Pero qué haces, esto no es para contar” Manuel Jabois: Valer por lo que callas.

Es un artículo de los de leer, el que les acabo de enlazar justo arriba. Jabois es uno de los columnistas más frescos y en forma del panorama nacional. Lo cito para empezar a mi vez con un anécdota de político, vivida allá por Zaragoza. Eran Pilares, donde la alegría se desborda y algunas barras hacen extraños amigos sin PAR.

“Rubén, lo importante es seguir en el tiovivo, Unas veces vas en el caballito, otras en el cochecito…pero sigues en el carrusel”.

Hoy no me extenderé demasiado. El caso es que ahora me acuerdo de aquello y pienso ¿Qué hacemos con el tiovivo? En esta España donde hay liberales de nombre que luego todo lo quieren controlar desde sus despachos de Sauron y sus huevos de Twitter; donde hay progresistas negados al progreso; donde hay un imparable avance de la neolengua por capital Barcelona pero con una metástasis que cada vez se expande más y más. ¿Qué queremos hacer con lo nuestro?

El problema es cuando el tiovivo se para y éste se está parando, No me hablen de brotes verdes, que dejar de caer no es empezar a crecer. Y pienso yo, en línea con lo último que escribí, que lo mismo hay que cambiarle piezas al tiovivo o quitarles las fichas a los residentes. Mientras tanto, también por nuestras tierras, hay unos tristes aprendices de Frank Underwood que creen que todo lo saben, que desprecian con un “cosas de jóvenes” a los que se aventuran a decir que el rey va desnudo. Y lo va.

Pgou, pgou, pgou: feliz navidad.

Ya advertía Lampedusa que es necesario que todo cambie para que todo siga igual, pero la cosa admite matices. Que pregunten por media Europa que queda de lo que algún día fueron. El caso es que parece que esta vez sí, a medio plazo, a España no la va a reconocer ni la madre que la parió. Porque la crisis no es como las anteriores. No es solo económica y no se volverá a funcionar como antes, o como mínimo, no al ritmo de antes. Eso ya lo podemos ir descartando. Por no hablar de las tensiones territoriales o la pérdida de ejemplaridad de la jefatura del Estado. ¿Qué España queremos para el 2020? ¿Qué España pensamos que se está construyendo desde el poder pensando de aquí a 2020? ¿Hay algún plan, No-Juegos-Olimpicos y Eurovegas aparte?

Y es que…off the record y on the rocks hay muchos que te reconocen la verdad,  Por ser optimistas…quédense pendientes:

El tiovivo se va a volver 3D.

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