Los otros (por Guillermo Buenadicha)

Hoy contamos con la colaboración de Guillermo Buenadicha. Si tú también quieres participar, aquí te explicamos cómo.

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Asunto CyLOG. Asunto Naturávila. Asunto VI modificación del PGOU. Los asuntos. Un asunto. El asunto. Para los iniciados, poco más que añadir. Para los que no, recomiendo algún enlace entretenido, en estas mismas páginas. Recientemente aderezado con la sentencia ante la reclamación (lógica, por otro lado) de la empresa Alter para recibir alguna indemnización. Sentencia que parece haber causado más alivio que preocupación entre políticos y funcionarios, por mucho que lo escondan tras llamadas a la prudencia y puestos de trabajo para la Nissan. Sentencia que aunque cerrase esto con un resultado económico menor del previsible para el Ayuntamiento (al margen de que pueda ser luego recurrida por las partes), no puede hacer que apliquemos el “muerto el perro, se acabó la rabia”, y nos olvidemos del pasado, y del rol que en este sainete han jugado unos y otros.

Es un asunto curioso y sensible. Siempre que alguien lo toca, inmediatamente hay ataques ad hominem por doquier. No se rebaten posturas, no se aportan datos, no se entra en dar justificaciones, sino que más bien se tilda a la gente de sabihonda, de entrometida, de listillos, de “a ti qué te importa”, lo que sea. Vaya por delante por tanto que sí, que asumo todas esas flores, pero que su olor no altera para nada el perfume podrido del fondo que nos ocupa.

No quiero aburrir, que ya bastante les está cayendo, con el papel de políticos presentes y pasados del partido en gobierno municipal, incluyendo los que han salido por peteneras hacia destinos aforados o a provincias anejas. Tampoco en el vergonzoso papel de la oposición del momento, silente, aquiescente, y que ha frustrado cualquier capacidad de movimiento de sus colegas actuales. Qué quieren que les diga, para bien o para mal, son todos ellos políticos, tristemente sus comportamientos son consecuentes con la definición (o prostitución) actual del término. Y no quiero generalizar, otros políticos que no estaban entonces, y que son grandes responsables para bien de no haber llegado a peores puertos en este caso no merecen ese trato. Un enorme gracias a ellos, y todo mi apoyo, respeto y admiración.

No, quiero centrarme más bien en otros actores, aparentes secundarios, pero como todo cinéfilo sabrá, esenciales y culpables del éxito o fracaso de una película, muchísimo más que las estrellas bien pagadas.  Los Otros. Como ciudadanos vagos y perezosos que somos, tenemos una estructura montada, llamada Administración, para hacer lo que no sabemos hacer, no nos apetece hacer, o creemos que está mejor hecho en común que individualmente. Es la garante de que las normas que nos rigen y que hemos elegido se cumplan, es con lo que hacemos (porque es nuestra, y como tal somos todos parte de ella) el día a día; hacemos ciudad, comunidad, estado. Y como los entes abstractos no hacen mucho, la Administración está compuesta por personas. Policías, maestros, administrativos, funcionarios, abogados, economistas… Se supone que gente que tiene una función ligada a la buena marcha del engendro comunal éste, que trabaja para los ciudadanos y se debe a los ciudadanos (por dios que nadie me oiga decir nunca “ciudadanía”, huyendo de masculinos genéricos).

En cualquier proceso administrativo se generan informes, documentos de requisitos, respuestas, leyes, propuestas… y no son textos por lo general escritos por políticos. Son textos hechos por funcionarios expertos en el tema, conocedores de la normativa y legislación. Sí, promovidos por la instancia política, al ser ésta la que sugiere qué dirección quiere que tome el proceso, es su prerrogativa. Pero es la obligación del funcionario implementar lo pedido acorde no solo a la ley, sino a la lógica de que atienda al bien común y no a intereses particulares. Y sobre todo al sentido común. Como mínimo, un profesional se debe a la ética y deontología de su profesión. Y como cuestión de salud mental, se deben también a la ciudadanía (¡¡lo dije, lo dije!!), a garantizar en todo momento que el nivel de visibilidad, transparencia e información sea el adecuado.

Mapa de idealista.com

Mapa de idealista.com

En el asunto del CyLOG, la sentencia recientemente publicada aporta a la luz dos datos que antes no eran de conocimiento general (dejamos para otro día el por qué no lo fueron en su momento). Uno, importantísimo, el precio de compra en el 2004 de la parcela trocada en el Convenio, 811000 euros. Otro, que el arquitecto municipal tasa en diciembre del 2006 el resultado urbanizado de esa parcela (es decir, el CyLOG actual) en más de 17 millones de euros. Importante lo de diciembre, porque antes, a la firma del convenio en septiembre del 2006 no parece haber informe que justifique por qué para compensar por un coste o gasto de 800000 euros se ofrece una edificabilidad de 40000 m2. ¿A cuánto se correspondía una edificabilidad de 40000m2? Es difícil de saber, pero yendo al valor del m2 por aquel entonces, y asumiendo valores muy conservadores de unos 300 euros, nos salen cifras superiores a los 12 millones de euros. Y he aquí el problema… En septiembre del 2006 unos técnicos municipales expertos en urbanismo y en legislación redactan (porque dudo que lo haya hecho el teniente de alcalde) o evalúan un convenio redactado por la otra parte, en el cual se compensa algo comprado a un precio con otra cosa que representa más de 15 veces su valor de compra. Que se asemeja más al valor finalista una vez reclasificado. Y además, hablamos de una compra hecha dos años antes, y sin que en todo este proceso sepamos quién fue tan “tonto” como para vender tan barato en 2004 lo que luego parece que iba a valer tantísimo. Se supone que esos técnicos debieran de haber indicado lo imposible y asimétrico (por decirlo elegantemente) del proceso. Abogados, arquitectos… No me puedo creer que aduzcan desconocimiento o ignorancia, o incluso que eso no les incumbía, lo siento, que esto es de primero de carrera en cualquiera de esas disciplinas. Eso, ese punto concreto, esos 40000 m2 escritos en un papel, son el nudo gordiano de esta historia. No dejemos que nos descentren ahora con argumentativas, con el mareo de un largo y tedioso proceso. No dejemos que debates sobre si era necesario aportar a Nissan un centro logístico o no enturbien la pregunta fundamental de cómo conseguir el terreno para ese centro, y si en lugar de un convenio no hubiera procedido comprar, y si en el 2004 se sabía ya por el Ayuntamiento que habría que conseguir esa parcela, cuando curiosamente la empresa Alter la adquirió (y siendo malévolo, cabría imaginar si alguna garganta profunda pasó esa información, ya de paso). Alguno de estos funcionarios públicos, de los que uno hubiera esperado más devoción y dedicación hacia la ciudad que tanto parecen querer y estudiar, ahora comparece para respaldar con su presencia que el Ayuntamiento ha de pagar un precio “justo”. Sería interesante conocer cual fue su evaluación sobre la justicia del convenio y sus “precios” allá en el 2006. Me temo que no lo sabremos.

Pero otorguemos el beneficio de la duda, y consideremos que nuestros técnicos y expertos municipales estaban en aquel entonces “in albis”, que el convenio lo redactó una noche de farra el anterior alcalde junto con los portavoces de la oposición en su máquina de escribir con unas cervezas de por medio, y que en el fondo nadie se había coscado de lo impresentable de la jugada. Pero es que tras esto, y tras 30 meses de no hacer nada para llegar al límite de lo estipulado en el convenio, se adenda éste, es decir, se modifica, y se pasa ya a hablar de dónde se otorgarán los 40000m2… que ahora resultan ser 150000. Otra vez los técnicos dormidos, claro está. Y luego, se aprueba en el 2010 una modificación del PGOU por el cual se declara urbanizable el equivalente a 370000m2 edificables en más de 900000m2 de terreno, correspondiéndose más del 50% del mismo a la empresa signataria del convenio (de 40000 a 185000 de premio, no está mal). Surrealista modificación, en la que tanto en la exposición de motivos como en el desarrollo urbanístico nuestros técnicos no parecieron tener sus mejores momentos. Recomiendo su lectura conteniendo la hilaridad ante algunas expresiones y justificaciones usadas. Además, modificación ésta que es idéntica en diseño y objetivo a una que los mismo técnicos habían rechazado en el 2005 y promovida por la misma empresa dueña de terrenos. Si es que cuando quieren y se ponen, nuestros técnicos son unos hachas…

Tras la exposición pública de esta modificación, se reciben en el Ayuntamiento decenas de alegaciones a la misma. Cabría pensar que nuestros somnolientos técnicos podrían en ese momento haber despertado, ya que han de responder y escribir muchas páginas a las alegaciones, haber reconocido en ese momento el despropósito en el que nos estábamos todos embarcando, haber aterrizado desde el guindo en que se hallaban. ¿Hubo algún arquitecto, abogado o administrativo del servicio municipal que elevase su voz para denunciar lo que estaba ocurriendo? No, creo que no. Todos a una, se dedicaron a pergeñar increíbles argumentos para responder a los alegantes, entre los que incluían la imperiosa necesidad de un nuevo centro comercial en Ávila, conectar Naturávila con la ciudad, justificar el hacer desarrollos lineales y no compactos para llegar a un hotelito con Spa, desarrollar más suelo con el asombroso argumento de haberse agotado el suelo por desarrollar (que no construido, el número de viviendas pendientes de venta y construcción en el momento era homérico y desorbitado), y sobre todo, justificando la necesidad de más viviendas en un alucinógeno análisis poblacional por el cual, en el escenario peor Ávila tendría a fecha de hoy 72000 habitantes, y en el optimista 83000. Unos genios de la prognosis, por lo que vemos

No voy a extenderme mucho más. Espoleados por su indudable sentido del deber y la justicia, sin duda alguna, nuestros técnicos municipales pelearon contra las alegaciones y contra las sentencias contrarias de tribunales superiores, defendiendo lo correcto de sus modificaciones urbanísticas (reforzadas sus convicciones por el hecho de que el Ayuntamiento se gastase un millón de euros en el estudio de un nuevo PGOU que las respaldaba, ¿qué fue de aquello?), de victoria en victoria hasta la derrota final en septiembre del 2013. Y cuando por fin la lógica se impuso a la voluntad, y la VI modificación del PGOU fue rechazada, la reacción de la empresa del convenio (al margen del pelotazo que buscaban) era esperable, y fue acudir a la justicia. Y ahora se vanagloria todo el mundo y ven positivo que un juez indique en su sentencia que 17 millones eran muchos… ¿tienen alguien los bemoles de ornarse con esos laureles, en serio?

¿Por qué y para qué tenemos un servicio urbanístico y un servicio jurídico municipal? ¿Están ahí para satisfacer la voz del político de turno y los promotores de turno en sus aspiraciones, o son funcionarios que se deben a la población y a la legalidad? Si los médicos diagnosticasen no en función del juramento hipocrático, sino en función de los deseos del ministro, consejero del ramo o representante farmacéutico, ¿lo aceptaríamos? ¿Hemos de asumir jueces, inspectores de hacienda, interventores, policías, docentes, guiados no por el buen hacer de su encomienda, sino por satisfacer los deseos espurios? ¿Dónde queda la objeción de conciencia? ¿Dónde la defensa de lo común? ¿O en su defecto, dónde el sentido común? ¿Dónde el pudor y la dignidad para no salir años más tarde en rueda de prensa con un dictamen judicial supuestamente “favorable”, en el que lo primero que se mira es que se exculpe de toda culpa al Ayuntamiento, y que no hace sino poner un broche lamentable a una historia para no dormir? ¿Quizás sueñe alguien que todo lo ocurrido hasta la fecha no ha sido sino una gran partida de ajedrez en la que ya desde el principio se pretendía posponer, promover en falso, ser anulado, y en definitiva “engañar” a la parte contratante de la primera parte con la ayuda de tribunales? ¿Qué hubiese pasado de no alegar la ciudadanía, de no recurrir FECOPA y UPyD (enormes)? ¿En serio que ha acabado esta historia, o hay más cosas en el cielo y en la tierra de las que sospecha Horacio? ¿Dónde hay que coger tickets para que uno a uno nos permitan a todos los ciudadanos abulenses comprar para luego intentar obtener 15 veces más (aunque sea incluso gracias a “expectativas futuras”)?

Seguramente alguien me indicará, y espero que con razón, que no he entendido una mierda de todo esto, que hay muchos flecos que no he visto y que justifican las actuaciones de unos y otros a lo largo de estos años, y que la historia es de otra forma. Que el mundo adulto no es blanco y negro, sino lleno de interesantes grises. Que depende, todo depende. Ojalá fuera así. Asumiría gustoso mi ignorancia y culpa anexa, siempre que el comentario contra mí no quedase tan solo en la crítica por mi desconocimiento, y aportase luz y taquígrafos con explicaciones, cifras y motivos pertinentes. Pero mientras llega esa corrección, que será sin duda bienvenida, no puedo sino sentir pavor y tristeza ante esos Otros (en el fondo, nosotros), callados, colaboracionistas, agazapados, que como en la peli de Amenabar, aunque parezca que no están, son los auténticos artífices de nuestros ayeres, presentes y mañanas. Muchas, muchísimas gracias por tanto.

Crónicas desde el búnker

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Sí, seguimos vivos. He decidido romper el aislamiento en el que nos encontramos para lanzar este mensaje de calma a nuestros seguidores, admiradores, familias y acosadores. Sí, estamos en un búnker. La localización es secreta, claro, para que no nos vengan a molestar. Si alguien quiere traer algún regalo -empieza a escasear la comida aquí abajo- que nos deje un comentario; todavía tenemos algo de oxígeno en el equipo autónomo para salir a buscarlo.

Lo que no terminamos de entender es cómo pueden ustedes seguir vivos allí arriba. ¿No ha acabado la inestabilidad surgida de las urnas con España, la democracia liberal y la civilización occidental? Nos referimos, claro, a inestabilidad nacional, que en Ávila y Castilla y León los muchachos de naranja ya se están encargando de que las aguas se mantengan calmas. ¿Llevamos más de 20 días sin gobierno y aún no hay hordas de zombies devorando cerebros? ¿Acaso no era este el fin del mundo que pregonaron los profetas? Mierda de apocalipsis.

Y encima 2016 es un año horrible, poco sonoro, de rima difícil para poetas callejeros, raperos y tuiteros intensitos. 2016, ¿me agacho y no me veis? ¿Esto es lo que tengo y me lo cogéis? ¿Os tiro del dedo y me lo traéis? ¿Cuidado no me piséis? Deberíamos haber pedido una prórroga de 2015. ¿Se imaginan? Con la tontería podríamos haber estirado el Centenario de la Santa durante otros seis meses.

Por que esa es otra, 2016 no solo rima mal, es que además es un año que te deja frío. Venimos de tirar la casa por la ventana celebrando los fastos de la Santa y ahora nada ¿qué hay este año? ¿El centenario de la primera visita de Lorca a Ávila? ¿El centenario de la llegada a la ciudad de Caprotti? Si un centenario no da para poner un par de estatuas y banderolas de esas que se lleva el viento, ni es centenario ni es nada. En 2016 nos toca confiar en que los efectos del Centenario teresiano se sigan notando en la llegada de turistas y cruzar los dedos para que los demás motores y motorcillos económicos de la ciudad sigan funcionando al menos igual que este año. Y que llueva.

A mi lo que me da más miedo de este año que empieza es lo del PGOU. Igual ni se acuerdan de que tenemos eso pendiente. Intenté sacar el tema aquí en el búnker el otro día y nadie sabía de lo que hablaba. ¿Se imaginan ustedes que nos toca apoquinar -el Ayuntamiento somos todos-, pongamos por caso, 30 millones de euros? Vayan palpándose la cartera. En el búnker he propuesto hacer una colecta y ya tengo una galleta rancia y tres botones, uno de ellos medio roto.

Os diría que por aquí también nos tiene preocupados la situación nacional, pero no me gusta mentir. Ávila tiene murallas, no necesitamos más. Bueno, agua tal vez. A ver si nieva de una vez. A nosotros nos vendrían bien unas nuevas elecciones generales, ahora que los catalanes han decidido no darnos el placer, por poder hacer otra vez una porra y salvar una semana de blog con las apuestas, los resultados y los chanzas sobre mi segura victoria y tal; pero intuyo que no va a ser así. Quedaría mal que ahora no les dijese mi pronóstico, aunque aviso que como echador de cartas no valgo mucho. No se fíen, pero creo que va a saltar la srprs.

Me despido ya, que a Pablo le toca su rato de ordenador. Tenemos solo un pc en el bunker y pocas horas de electricidad.

Cambio y corto.

PS.- Lo de la foto es el salón del búnker. Muy funcional, como amueblado en un Ikea soviético.

Turismo de catedrales, murallas y PGOUs

14873471996_e45afd5cb1_zNo se me da bien aparcar. Bueno, en realidad no es que se me de mal, es que no suelo hacerlo. Quizá en mis tres años motorizado he aparcado el coche en línea, más o menos en paralelo con la acera, dos o tres veces. Cuatro siendo generosos. Por eso cuando viajo con mi vehículo autopropulsado suelo buscar hoteles que estén a las afueras de las ciudades, que dispongan de aparcamiento a poder ser gratuito o que parezcan rodeados por amplias y poco concurridas zonas de estacionamiento. Google Maps, gracias por tanto.

Eso hice en Plasencia, por ejemplo. ¿Conocen ustedes Plasencia? Pues deberían ir. Aprovechando que es verano, que a la gente le gusta viajar y que tienen tiempo para leer, suplemento de viajes de Los4Palos. Lo más interesante de Plasencia para un abulense son sus murallas, una versión a escala y con huecos del primer monumento patrio. Hay una parte a la que se puede subir para dar un paseo por el adarve, así que se sentirán como en casa. El otro gran monumento de la ciudad es su Catedral, o más bien sus dos medias catedrales. Esta historia es interesante y muy española, aunque se diese antes de poder llamar españoles a sus protagonistas. Plasencia se puso a construir una catedral en el S. XII-XIII y estuvieron de obras hasta el XV. Ya saben como son estas cosas, te pones a cambiar los grifos del baño y al final te gastas el sueldo de medio año en cambiar las ventanas. No era una catedral especialmente grande, ni ostentosa, gótica con elementos del último románico, pero tenía sus cosillas. Una cosa coqueta. Total, que en un siglo se les quedó pequeña y a finales del XV decidieron que era buena idea levantar otra Catedral más grande, así que se pusieron a la tarea. A medida que desmontaban la catedral vieja iban levantando en el mismo solar la catedral nueva, evitando así que la gente se quedara sin catedral. Pero llegaron las vacas flacas -estamos en España, al final eso siempre pasa- y no se pudo seguir con las obras, así que se cerró como se pudo lo que estaba sin terminar y se confió en que algún día se pudiese rematar la faena. No se pudo, ya se lo adelanto, y ahora pueden ver ustedes media catedral románico-gótica y otra media gótico-renacentista, con las costuras de la obra entre una y otra.

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Más cosas que pueden hacer ustedes en Plasencia: ver el acueducto, tomarse unos pinchos en la Plaza Mayor y darse un baño en el río. Mira por donde, aquí también tenemos una historia curiosa y con interesantes paralelismos. ¿Han leído algo sobre la famosa sexta modificación del PGOU de Ávila? Lo del Cylog, el apéndice urbano hasta Naturávila, la sentencia judicial y Rivas negociando pactos con los interesados para que aquello no acabe en desgracia. Bueno, pues en Plasencia la historia quizá les resulte familiar. Resulta que en esta zona del río donde ustedes pueden meter el culete, existían, antes de que la zona se convirtiese en la zona de esparcimiento que pueden visitar, unas huertas. Las típicas huertas que hay o había en todos lados cerca de los ríos. Total, que el Ayuntamiento de la ciudad decide hacerse con la zona, urbanizar, ajardinar, construir un aparcamiento, unos ascensores y unas escaleras mecánicas para conectar esta zona con el centro de la ciudad. Los propietarios, que no están contentos con lo que se les piensa pagar, negocian con el Ayuntamiento, recurren a los tribunales, vuelven a negociar y vuelven a romper las negociaciones, recurren sentencias, etc. En estas cuatro líneas he resumido un conflicto de 30 años. Sí, 30 años llevan a vueltas con esto.

El tramo final del asunto viene desarrollándose desde hace unos diez años y parece que por fin se va a cerrar, o casi. En 2014, una sentencia judicial obligó al Ayuntamiento de la ciudad a pagar 6 millones de euros en dos años a los propietarios de los terrenos y a negociar con los mismos el pago de otros 40 millones en dinero o en terrenos urbanizables. Datos a tener en cuenta llegados a este punto: el presupuesto de la ciudad es de unos 30 millones, la deuda municipal anda por el 170% y antes de estos 46 millones ya se habían abonado otros 20, así que la broma va a salir por más de 60 millones.

Los propietarios han dicho que de terrenos nada, que el mercado está muy malito y que pasan de construir pisos, que ellos quieren el dinero, por lo que el Ayuntamiento se va a ver obligado a pedir un rescate a Montoro, que incluyó en las últimas leyes de estabilidad presupuestaria y de financiación de las autonomías un fondo especial para afrontar el pago de sentencias judiciales. El problema, claro, es que nadie regala el dinero y que el préstamo del Estado conlleva la redacción de un plan de ajuste que asegure la devolución del dinero: subida de impuestos y tasas, recortes de gastos, venta de propiedades municipales, etc. Total, que aquello que en su momento pareció buena idea, ahora es un desastre que va a hipotecar la ciudad durante un par de décadas fácilmente.

Y por si esto fuera poco, el remate final: la empresa que lleva la explotación de un aparcamiento cercano denunció al Ayuntamiento por competencia desleal porque consideraba que el aparcamiento construido sobre las huertas, al ser gratuita, perjudicaba a su negocio. Y el remate del remate: esta empresa lleva 19 años sin pagar al Ayuntamiento el canon anual que establecía el contrato que firmó para la concesión del aparcamiento. Ahora, el Ayuntamiento se los ha reclamado, pero solo los 4 últimos, porque los 15 anteriores han prescrito. Divertido ¿verdad?

Lo dicho, visiten Plasencia, suban a sus murallas, vean sus catedrales y gasten algo en sus bares y restaurantes. Van a necesitar ese dinero.

Ps.- ¿Puede llegar a pasar esto en Ávila? Veremos.

Ps2.- Información útil para el viaje: En Plasencia no hay zona azul. La eliminaron a finales del año pasado cuando se descubrió que la concesión había caducado en 2007, hecho que no impidió que la empresa concesionaria siguiera cobrando y multando de manera ilegal ante el silencio del Ayuntamiento. El Ayuntamiento ha sido condenado a hacerse cargo de los trabajadores de la contrata.

Ps3.- Se me olvidaba: la construcción del aparcamiento en los terrenos expropiados acabó en los tribunales porque el contrato se fraccionó para poder adjudicárselo a dedo a un militante del partido que gobernaba la ciudad, el PSOE. La exalcaldesa está en la cárcel desde mayo.

Soneto asonetao

Tras la petición de ayuda para el #Objetivo300Mil,  nuestro querido Guillermo B. nos ha mandado un “asonetao” como había prometido.

Esta colaboración de Guillermo no es la primera en verso que nos manda. Esperamos de todo corazón que no sea la última. Si tú también quieres publicar algo en este rincón, aquí te explicamos cómo.

Museo Caprotti

Imagen: @albertomdp

“De una sexta modificación, y los magentas con quién tanto quería”

(Dedicado con cariño a un abulense en Breogán)

Y pregunto, pues yo nací pedante
¿Conveniar, convenía de verdad?
¿La Nissan justifica la maldad
del engendro que vemos hoy delante?
Lo siento, pues me suena malsonante
que nos tomen el pelo sin piedad;
de lo oído, me creo la mitad
y en mi mente recreo lo restante.
Y peno con tamaño duermevela
pensando en el marrón que nos asola
y cual será el final de esta novela.
Nunca sabes, cuando rueda la bola
si hará guá por la vera de Pucela
o en la plaza de Marina Española.

Despertares, confusiones y “pegeouses”

Como ustedes seguramente ya saben -tener un blog es malísimo para la intimidad- soy de despertar lento, como las versiones antiguas de Windows. Desde que suena el despertador hasta que estoy medianamente operativo puede pasar perfectamente media hora. Los diez primeros minutos son especialmente críticos, con las funciones cerebrales en servicios mínimos y los reflejos maniatados por piquetes de neuronas sindicalistas. Tanto es así que mi pareja, como medida de seguridad pública, me tiene prohibido acercarme a cualquier cosa peligrosa durante ese rato: nada de tocar cosas con filo, aparatos de cocina en apariencia inofensivos o la tarjeta de crédito. También me mantiene alejado de las principales tareas relacionadas con la elaboración del desayuno para evitar sucesos cataclísmicos: microondas inundados de café, este mismo líquido en tazas pero regado con sal o tostadas untadas por ambas caras.

En ese rato en que no soy persona y apenas soy ser vivo, me ha sucedido esta mañana un hecho, como diría Mariano, verdaderamente notable: durante un rato he estado de acuerdo con el Alcalde. Acaba de dejar sobre el plato media tostada con mermelada de ciruela y, mientras me chupaba los dedos para eliminar los restos de la azucarada sustancia, ojeaba por encima la prensa local con la misma atención y retentiva que extiendo al pasear por la zona de ropa infantil de un Zara. Sucesos, un conductor sin carnet, lobos, algún incendio, unas fiestas en un pueblo, el expolio del Corneja, las reales prótesis de las reales caderas… Leía solo los titulares y solo entendía los más sencillos. Tras dar un nuevo mordisco a la tostada, un par de neuronas, supongo que animadas por el azúcar, se dieron cuenta de que en la parte de arriba de todos los medios locales se repetía la misma noticia: algo relacionado con un juez, unas siglas, un Alcalde enfadado y gente magenta contenta.

Al parecer -no me hagan mucho caso que todavía no estoy despierto del todo- el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha anulado la aprobación de la sexta modificación del Plan General de Ordenación Urbana de nuestra ciudad tras un recurso presentado por UPyD (los nuevos jueves, siempre en medio) y la Federación de Empresario de la Construcción y Obras públicas de la provincia de Ávila. Llegados a este punto, extenuadas por el esfuerzo y tras despedirse de la familia y amigos, las dos neuronas responsables de entender semejante asunto se suicidaron y marcharon al cielo de las neuronas, siendo sustituidas por otras dos que pasaban por allí aún con el gorrito de dormir. La sentencia, recurrible, supone que no se reclasificarán, urbanizarán y construirán un millón de metros cuadrados (no sé a cuánto corresponde en camposdefútbol, lo siento) entre la ciudad y NaturÁvila. Unas cuatro mil viviendas y una zona comercial que son, al parecer, el resultado de un convenio entre el Ayuntamiento (¡guapos!) y un particular (¡guapo!) que permitió el crecimiento del CyLOG, el aparcamiento ese que tiene la Nissan junto a las vías del tren.

A mi todas estas cosas con siglas me confunden, y más a estas horas con el café aún caliente y los dedos pringosos de mermelada. Fruto de esa confusión y de los servicios mínimos neuronales, me encendí. ¡Quién es el Tribunal ese que osa frenar el desarrollo, crecimiento y cementización de la ciudad! ¿Qué pasa si queremos construir más casas? ¡Ese campo es nuestro y si queremos poner farolas las pondremos! ¡Malditos magentas protestones! A punto estuve, me retuvo el cable del portátil anudándose a mis tobillos, de salir a la terraza en pijama y ponerme a gritar ¡Modificación del PGOU, sí! ¡TSJCyL, no! mientras agitaba el puño con furia.

El Alcalde, leía a continuación, estaba de acuerdo conmigo. ¡Faltaba más! ¡A las barricadas! Anunciaba futuro recurso y daba en el clavo: el Tribunal no tiene ni idea y la sentencia provoca inseguridad jurídica. ¡Inseguridad jurídica! El Tribunal ese quiere convertirnos en Argentina, Venezuela o Bolivia. ¿Qué será lo siguiente? ¿Expropiar algún quiosco de pipas? ¿Convertir a las administraciones públicas en las principales empresas de la ciudad y la provincia? ¿Vestir todos con chándal?

Aún enfurecido, me di una ducha y en albornoz me puse a escribir una encendida defensa del Alcalde, el progreso, el ladrillo y las aceras a ninguna parte; pero con la cabeza algo más despejada me costaba mantener el nivel de excitación anterior. Las dudas empezaron a asaltarme como inspectores fiscales. Igual el Tribunal tenía algo de razón. Igual UPyD y esos otros señores a los que no conozco no estaban tan equivocados. Venga, segunda lectura.

En primer lugar, el Tribunal no entiende la urgencia y necesidad de la modificación. 4000 nuevas viviendas no parecen necesarias cuando quedan 10000 viviendas por ejecutar de las planeadas anteriormente y hay tropocientasmil viviendas vacías en la ciudad. Pues igual tiene algo de razón. Tampoco parece muy lógico pensar, como afirma el Ayuntamiento, que de aquí a 2018 van a llegar a la ciudad 10000 nuevos habitantes. Suerte si no se van en cifras similares. Y, ya puestos, resulta difícil defender que ese brazo urbano que se extendería hasta Naturávila (o hasta el infinito, si le place al que diseña el plano) contribuye a crear la ciudad compacta de la que habla la normativa vigente.

Mierda, pensé, ¿y qué hago yo ahora con las 3000 camisetas que he mandado imprimir para apoyar al Alcalde en su lucha a brazo partido contra el Tribunal? ¿Me devolverán la fianza por el alquiler de los autobuses que pensaba fletar para acompañar al Ayuntamiento al presentar el recurso? ¿Podré sacar del buzón la carta con insultos y amenazas que he enviado a UPyD?

No sé si como dice el PP, en el caso de que gobernase IU (se refiere a IU pero valdría cualquier otro, en el Ayuntamiento son del “o nosotros, o el caos”) nos veríamos obligados a vender la muralla. Lo que parece difícilmente refutable es que la gestión del PP en los últimos años se ha basado en reclasificar el presente de la ciudad y los campos que la circundan y en hipotecar el futuro de los abulenses a golpe de proyectos de escaso interés ciudadano, mínima viabilidad y, a juzgar por la sentencia del TSJCyL, dudosa legalidad.

Ya lo ven, pasé de estar de acuerdo con el Alcalde a estar de acuerdo con UPyD. Debo tener fiebre; me vuelvo a la cama.

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