Un año ha, un año a

¿Tenemos mejor Ávila que hace un año? ¿Tendremos mejor Ávila dentro de un año?

Dibujo extraño que nos ha prestado Google

Dibujo extraño que nos ha prestado Google

Aquí cada uno somos de nuestra padre y nuestra madre, así que a las preguntas de arriba cada uno respondería a su manera. Les invito a hacerlo en nuestros comentarios.

No sé, por mi parte, si tenemos ahora mejor Ávila que hace un año. Desde siempre, cuando estaba un tiempo sin ir a la ciudad, lo interesante era irse fijando en los cambios. Lo que se había abierto, lo que había diferente. Ahora es más fácil darse cuenta de lo que ha cerrado, los carteles de se alquila y el abandono general. ¿O estoy pecando de pesimista una vez más?

En el CIS de mis amigos y familiares, pocas novedades. Alguno más al paro, alguno ha encontrado sitio, casi nadie ha hecho ninguna aventura extraña como cambiar de casa y aquellos que se fueron de España no han vuelto. Policías no hay, los pelicanos industriales están con el coto cerrado. Las luces verdes que haya, que alguna hay porque ha de haberla, me resulta difícil verlas en planos cortos. Vale, tenemos 100 Montaditos. Abriré plano la próxima vez.

Y… ¿el futuro? Lo fácil es decir que aquí siempre todo sigue igual, siempre mandan los mismos, nada cambia. Pero bueno, en el siglo XIV no había coches así que en algo sí que habremos cambiado. Bromas aparte, creo que este año sí habrá cambios. Toda una generación joven se enfrenta a un muro frío. Hay preguntas complejas a las que se dan respuestas fáciles o no se dan respuestas, y si se ofrecen respuestas complejas… ¡ay! eso no lo interesa a nadie. A ver quién está más diestro a la hora de defender lo suyo y lo común, el futuro de la ciudad.

Pero esta vez, pase lo que pase, tengo la sensación de que en un año el panorama será muy diferente. Por lo que habrá sucedido intramuros y lo que habrá sucedido extramuros. Lo que no sé es si será para bien, para mal o para regular. De aquí al próximo verano lo comprobaremos. ¿Cómo lo ven ustedes?

Siempre negatifo

avilaThinking

ÁvilaThinking

Haters

No puedes negar la tormenta si estás bajo el chaparrón.

En eso llevo pensando desde que el otro día publicó Willy por aquí su “seamos optimistas”. Llevamos una serie de entradas grises, del tiempo, como si el año de la recuperación nos hubiera pillado todavía con niebla. Y es que la luz debe estar ahí al fondo pero sus fotones ni son raudos ni calientan mucho por estos lares.

Veintitantos por ciento de paro, farolas sin luz, establecimientos que cierran, otros que no llegan, las promociones policiales no son lo que fueron, los clubes no tienen dinero, la gente no participa en los actos culturales todo lo que debería. Ves a la gente en la cabalgata y te preguntas dónde están el resto del año. Somos unos jeiters.

Se nos acusa de formar parte del bando perdedor, toma nísperos, cuando si Ávila va mal perdemos todos. Y no veo fácil solución. Si pienso en una decena de buenas cabezas que pudieran ponerse al frente de la ciudad y de la provincia no creo que tuvieran tampoco la varita mágica. ¿Con qué industria creamos empleo? ¿Cómo hacemos que la ciudad fluya, que haya vida y futuro?

Voy a dar por bueno que 2015 pueda ser un año mejor con Las Edades, la intercesión de la Santa, los voluntarios (no quiero ser tan jeiter como Willy en eso) y que incluso viniera el Papa y la Muralla viviera un “Juan Pablo II te quiere todo el mundo” versión extendida. Y que mucha, mucha gente acudiera a nuestra Semana Santa porque nos han dado un reconocimiento a mayores. Ojalá.

Quiero ser optimista, pero seguimos necesitando un plan. Millones, inversiones, que Ávila también exista. Que se acuerden de nosotros pero no para que nos caigan diputados cuneros sino para recibir proyectos. Que seamos los grandes beneficiados del Espanya ens roba porque quienes tienen más han de procurar que se levanten los que tienen menos. Y que esos dineros, inversiones y proyectos llegaran a Ávila y se tradujeran en empleo y futuro y no en inflamiento de bolsillos de las gabardinas habituales. Y que hubiese una oposición fuerte y no lo que aquí tenemos. Una alternativa creíble que apretara e hiciera mejores a los que mandan.

Estamos peor comunicados que las ciudades del entorno. Perdemos conexiones y las seguiremos perdiendo. El Prado y todo lo que supuestamente iba a generar también lo tenemos diferido en la caja B. Estamos deprimidos y si hay un motivo para la esperanza escríbanlo que lo compro.

Quiero que mi Ávila esté mejor. Estoy dispuesto a creer que podemos crecer porque de verdad lo quiero, y si hay algo que no estoy viendo, si estoy siendo pesimista sin motivo, pónganlo en comentarios.

No, no quiero ser un hater. No quiero participar en el blog de pitufo gruñon. Ojalá en cinco años tengamos que decir…

“Pues sí, estábamos equivocados: Nos va de puta madre.”

Seamos optimistas

Hola, qué tal… Cuánto tiempo, ¿no? Me he dado cuenta hace un rato. Esa sensación que todos hemos tenido alguna vez de que se nos olvidaba algo… Pues eso. Hasta que me he dado cuenta de que, ¡coño! Si es que tengo un blog. Qué cosas.

Y es que han pasado ya más de dos semanas desde mi última entrada, que si te pones a pensarlo no es tanto, pero que, por otra parte, dan para mucho. Lo de visitar y conocer mundo va a ser en otro momento porque no han sido precisamente vacaciones las que he tenido. Casi al revés. Han sido días ajetreados, con bastante trabajo y poco tiempo libre y, como todavía no cobramos dinero por escribir en el blog… Ya sabéis, cuestión de prioridades…

El caso es que durante estas más de dos semanas también he tenido un hueco para retomar viejas amistades y que esos viejos conocidos me contaran lo que pensaban de la vida, la ciudad… Temas recurrentes en cualquier conversación amistosa. Encuentros reveladores que casi me llevan a cambiar mi opinión sobre muchas cosas relativas a lo local, sobre si merece la pena vivir o sobre cual es el sentido de esta vida por la que nos movemos como si no supiésemos lo que hacemos. Ya podéis adivinar la conclusión a la que he llegado y de paso, si se os ocurre algo, me lo contáis porque lo cierto es que yo, que así de entrada soy bastante cabezota, por más vueltas que le doy a las cosas más me enroco en mis ideas. Brutito que es uno.

Un amigo que sabe bastante más que yo de las cosas, tiene hasta una carrera, no creáis que es un cualquiera, me estuvo explicando su visión de la vida. Una visión diferente a la mía, por supuesto, y que resultó del todo estéril en su intención de convencerme de algo, pero casi lo consigue. Su discurso estuvo durante un par de días rondándome la cabeza pero todo lo que pasaba a mi alrededor me llevaba a pensar que no podía ser. “Ávila está mucho mejor de lo que vosotros queréis hacer ver a la gente”. Por un lado hubo algo que no me gustó. Sus palabras sonaban a que nosotros teníamos algún tipo de interés en que Ávila fuera mal. Todo lo contrario, por supuesto. Mi ciudad, en la que he crecido y vivido durante casi toda mi vida… ¿Por qué querría yo que le pasara nada malo? Simplemente hablamos de lo que no nos gusta de Ávila con la mera intención de que se sepa que hay otros puntos de vista y que las cosas pueden ser de otra manera que no tiene por qué ser la correcta. Simplemente es otra manera, diferente. Punto. Pero bueno… Sigo…

Salvado ese escollo simplemente agaché la cabeza. “Os cuesta mucho hablar de lo bueno y esta ciudad tiene muchas cosas buenas, te repito que no está tan mal como vosotros pensáis”.

¡Pues venga, a lo loco! Me propuse sacar una entrada, cuando antes, con las bondades de la ciudad, con lo bueno que viera en ella en los siguientes días… Y paseé. Y vi escaparates con carteles enormes de “Liquidación por cierre” en una tienda que apenas llevaba un año abierta. Y pasé por otro comercio a comprar y me dijeron “Como esto siga así un mes más tendré que pensar en otra cosa pero esto tengo que cerrarlo”. Y pensé que eran tan derrotistas como yo. Y pasé por delante de una estación de autobuses que se va a abrir a finales de este mes, o eso dicen,  yo lo dudo mucho, y por esa especie de centro comercial vacío que hay enfrente en el que nunca he llegado a ver más 7 personas juntas. Caminé por calles con la mayoría de sus farolas fundidas. Por el centro de la ciudad a las 8 de la tarde, hora a la que Ávila parece un lugar abandonado… Hablé con mis pesimistas amigos que aún trabajan en la hostelería y que no hicieron más que quejarse. “Como esto no mejore ni Centenario ni leches, de esta no salimos”. Otros pesimistas.

Y salieron los datos de la EPA que vinieron a confirmar que Ávila nunca ha estado peor y que no hay en la comunidad de Castilla y León una provincia con peores datos, y vi también los datos de la cantidad de gente que abandona nuestra tierra en busca de un futuro mejor, datos en los que estamos también bastante arriba en la tabla perdiendo más gente que provincias similares como Segovia. Y se te quitan las ganas… Te das cuenta de que te la han querido colar. No sé si por convicción o por hacer la gracieta pero eso de que Ávila no está tan mal como nosotros decimos no es cierto. Puede que nos pongamos a mirar otras cosas y descubramos que está incluso peor de lo que los más pesimistas piensan. ¿O el dato de que Cruz Roja ha triplicado el número de personas atendidas es, acaso, un dato positivo?

No es la primera vez que os digo lo de “No hay más ciego que el que no quiere ver”. Igual mi amigo es de esos que creen que solo con el optimismo se sale adelante. Yo no lo veo, aunque quizá sea yo quien no lo quiere ver… Uy, qué lío.

En cualquier caso, tranquilidad. Santa Teresa intercede por nosotros. Nada puede salir mal.

Pesimismo

Pesimismo. Es la palabra que resume, desde mi punto de vista, la vida en esta ciudad. Somos pesimistas. No sé si por todo este tema de crisis o por mera naturaleza, aunque, de ser por naturaleza creo que la crisis lo agrava. La mayoría de los abulenses estamos en situaciones comprometidas. No hay trabajo para nadie, quienes lo tienen temen perderlo, en el mejor de los casos, otros directamente trabajan y no cobran.

La ciudad ve cómo, día tras día, varios comercios van echando el cierre de manera precipitada. Nos encontramos con tiendas, establecimientos históricos, que no son capaces de seguir adelante, que no tienen más remedio que echar el candado para no generar más pérdidas. La situación de la ciudad es crítica. Y lo malo que no hay muchas esperanzas de que vaya a cambiar… No hay gente joven en la ciudad, no están. Los que aún deben estudiar y pueden pagárselo se van fuera a hacerlo menos contadas excepciones. Nos estamos quedando como una ciudad ya no antigua, vieja. Vieja en edad, vieja en fuerzas y lejos de tener un ápice de vitalidad y de ganas para seguir adelante con todo este problema económico.

Pesimismo a cada esquina, hablas con cualquiera que te cruzas por la calle y no ven la luz al final de túnel, contrasta con los que un día la vieron pero comprobaron poco a poco cómo se les alejaba. Sin un plan concreto para estimular el empleo, con una tasa de paro altísima, con poca industria y descenso en las visitas turísticas… Así nadie, casi nadie, puede sobrevivir en una ciudad como Ávila que, si no se remedia, quedará, con suerte, como ciudad de jubilados y pisos vacíos por doquier.

No hace mucho tiempo, si no me equivoco fue en la tele local, veía una entrevista que le hacían al señor Alcalde de la ciudad, don Miguel Ángel García Nieto. Defendía en ella la necesaria construcción del famoso parking con el que llevamos a vueltas desde hace años. Ése que se quiere hacer en el Lienzo Norte de muralla y que ya se presupuestó dos veces en las partidas municipales de 2010 y 2011. Al no encontrar esa partida en los presupuestos de 2012 creí que ya habíamos conseguido olvidarnos de dicho despropósito pero volvió con la cantinela de estar esperando noticias de la UNESCO, que debe validar el proyecto para que se pueda llevar a cabo. No recuerdo muy bien la cifra pero creo recordar que la inversión estimada para esta infraestructura innecesaria superaba los 5 millones de euros. Creo, mi humilde opinión, que con ese dinero se pueden hacer pequeños proyectos la contratación de desempleados y ayudar a las familias abulenses que lo necesitan en detrimento de una obra sin la que hemos vivido hasta ahora. No es un hospital, ni un Centro de Día, no se trata de un servicio de primera necesidad… Es un maldito parking en el que podremos dormir calentitos, supongo, cuando definitivamente nos quedemos en la calle del todo…

Después nos echamos las manos a la cabeza cuando pedimos a todas las administraciones un plan de choque para la creación de empleo en ciudad y la provincia y nos dicen que nones… Visto que desde fuera no nos ayudan y nuestras peticiones reciben siempre la negativa como respuesta, creo que vale de pedir y de lamentarse y debemos ir nosotros mismos a solucionarnos los problemas y, si sois lectores de este blog de forma asidua, sabréis que no es la primera vez que digo esto…

Igual el olvidarnos de algunos asuntos menores, parking entre ellos, y el empezar a dedicar recursos con conocimiento, a la creación real de empleo consigue que el pesimismo, poco a poco , se torne en sentimientos, actitudes más positivas, que nos hagan mirar al futuro con esperanza. A veces no se trata sólo de querer a pesar de que inicialmente parezca que no se puede. A veces solo es cuestión de tener un poco de esperanza y de preocuparnos más de las personas y menos de los coches…

Pero no lo sé… Sólo pensaba en alto…

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