¡Que no nos representan, que no, que no!

Allá por los principios de este blog ya nos comentaba nuestro compañero Pablo Garcinuño como fueron los comienzos del Movimiento 15M en Ávila. Diré que dicho movimiento en sus orígenes me pareció algo esperanzador para el futuro de nuestro país. Al fin el pueblo hablaba y dejaba constancia de sus inquietudes y reivindicaciones. Lo hacían desde una organización que nacía inicialmente como un movimiento apolítico apartidista, sus representantes a nivel nacional así lo defendían y, ciertamente, cuidaban mucho sus palabras para no romper con esa idea en cuantas tertulias televisivas aparecieron que, por otro lado, no fueron pocas.

Imagen de Perfil de Acampada Ávila en Facebook

El movimiento se extiende a ciudades diferentes a la capital y llega a la nuestra. Si no recuerdo mal es el día 20 de mayo, último día de campaña, cuando se hace la primera manifestación en Ávila. En dicha manifestación se seguían las directrices que se daban desde esa especie de ‘sede’ improvisada en plena plaza de Sol. Pero desde entonces hasta hoy ha pasado mucho tiempo y creo que el movimiento, al menos a nivel local, se ha alejado bastante de sus ideas originales.

Ágora Ávila nacía hace unas semanas con intención de convertirse en Agrupación de Electores, no es exactamente un partido político pero es algo que se le parece mucho, no olvidemos que se trataba de una iniciativa para presentar listas al Congreso de los Diputados. Esto es algo que en su día se les preguntó a los portavoces del movimiento 15M de Madrid y que respondieron que eran acciones que no se planteban, defiendían la idea de movimiento ciudadano y no contemplaban en aquel momento concurrir a unas elecciones, a ningún nivel, pues su fin era otro.

Y es que, a poco que deis una vuelta por el muro de facebook de Acamapada Ávila podréis descubrir que el movimiento, a nivel local, ha degenerado bastante. No es difícil ver en él las aportaciones que hacen el señor Alberto Novoa o la señorita Sara Doval que, por si alguien no les conoce, son parte visible de Izquierda Unida de Ávila. Cierto es que ya le hicieron al movimiento los guiños pertinentes al principio, cosa que ya no me gustó y ahora son los únicos representantes públicos que vuelcan sus comentarios partidistas (también algunos que no lo son) aprovechando el tirón popular del movimiento.

¿Mal Izquierda Unida o mal el 15M de Ávila? Pues creo que, en cierto modo, ambos. Los primeros por no dejar que el asunto discurra con la naturalidad que una vez tuvo e intentar contaminar con su mensaje político lo que se suponía un movimiento ciudadano y, por otro lado, mal el propio movimiento que poco a poco ha ido politizandose, olvidandose de su verdadera esencia y haciendo valoraciones políticas que creo que no les corresponden.

Animo al 15M a buscar en sus cercanos orígenes y a volver al punto de partida, punto con el que discrepaba en algunos asuntos pero que, sin duda, era de verdad un movimiento apolítico apartidista. Animo a IU a dejar que el movimiento siga su curso sin utilizar las vías de comunicación del mismo para difundir sus asuntos y mesajes de partido que sin duda se dirigen a obtener un respaldo en forma de votos. Animo, por último, a la gente de la calle, en general, a no conformarse con lo que nos venden los medios de comunicación y a cotejar noticias desde todos los puntos de vista para sacar conclusiones propias, no duele, os lo aseguro.

*Nota*: Me corrigen de viva voz y corrijo el escrito. El 15M no es un movimiento apolítico, es apartidista. El resto creo que sigue valiendo.

San Antonio

estorninos

by Estorn_illo

Con los pies fuera del tiesto

Más de uno y más de dos. Hablo de gente normal, nada de monstruos ni extraterrestres (ni siquiera tertulianos de Intereconomía). Simples personas, mayores y jóvenes, que sueltan eso tan manido de los “perroflautas” o de la “generación ni-ni” para referirse a los acampados de la plaza del Mercado Grande. Y otros que, aunque no digan nada, miraban con cierta desconfianza desde los soportales de este céntrico punto de la ciudad.

No entraré aquí en defender o vapulear los principios teóricos de una iniciativa ciudadana que ha dado la vuelta al mundo. Creo que la inmensa mayoría de las reivindicaciones del movimiento 15-M coinciden con el sentir general de los españoles y, mejor aún, con el sentido común. Otro asunto son las debilidades que se han ido descubriendo con el paso de las semanas, como la inoperatividad que conlleva carecer de líderes –decidir todo en largas asambleas con votaciones a mano alzada ralentiza cada paso- o puntuales episodios de violencia en otras ciudades que han sido frenados a tiempo.

En el caso de Ávila, quiero dejar todos estos aspectos en un segundo plano, al menos de momento. El motivo es que durante los primeros días de protesta temí muy seriamente que la “indignación” pasara de largo por esta tierra. El 18 de mayo solo las capitales abulense y zamorana se mantenían al margen del 15-M en toda Castilla y León, así que comencé a sospechar que volveríamos a ser la ciudad dócil y adormilada, fría y estática, de anteriores capítulos.

Como tantas otras veces, erré en mis previsiones y, solo dos días después, una manifestación recorrió el centro de la ciudad pidiendo cambios. Fue una agradable sorpresa, aún más descubrir al día siguiente que medio centenar de valientes habían pasado la noche en el Mercado Grande. Ese grupo, con más o menos gente, permaneció de acampada durante varios días bajo la sombra de la Palomilla y continúan organizando distintas actividades de todo tipo para informar y recoger propuestas de los abulenses.

Lo de valientes lo digo con todas letras y mucha admiración, porque no es muy habitual ver en Ávila a gente que proteste públicamente. Por lo bajini, sí. Todos decimos al amigo o al vecino que estamos hartos de aquello, que ya es hora de cambiar esto otro, que estas cosas solo pasan aquí. Pero, por lo general, nos da miedo sacar los pies del tiesto públicamente, salirse de lo establecido y que alguien pueda señalarnos con el dedo.

Escucho a Sebastián de la Obra, adjunto del Defensor del Pueblo Andaluz, en el programa de la Cadena Ser ‘La Ventana’ decir, en referencia al 15-M, que “el esfuerzo es un valor en sí mismo”. Critica, además, que se les exija a los “indignados” reclamaciones concretas y plazos. “Yo ya no tengo la ansiedad de los 20 años, yo ya no espero un resultado, para mí el esfuerzo de hacer algo en lo que uno cree tiene valor en sí mismo”, añade.

En el caso de Ávila, creo que ese esfuerzo ha tenido que ser un poco más intenso que en otros lugares. Acampar en el Mercado Grande junto a otras diez o veinte personas seguro que no tuvo tanto glamour como hacerlo en la plaza del Sol. Sin embargo, yo lo vi desde la distancia como algo un poquito heroico y, sobre todo, muy ilusionante. Me devuelve la esperanza en esta ciudad y en su gente, en la posibilidad de expresar las opiniones con valentía y respeto sabiendo, como ya ha dicho otro mejor que yo, que “hacer algo en lo que uno cree tiene valor en sí mismo”. Y luego que te llame “perroflauta” quien quiera.

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