Manifiesto por la apertura del Museo del Prado en Ávila (por Pedro Tomé)

Nueva colaboración en nuestras páginas y nuevo agradecimiento de todos los que hacemos este blog. Nos alegra saber que cada día somos más. La aportación de hoy es de Pedro Tomé, conocido antropólogo abulense. Si como él quieres enviarnos tu texto ya sabes que aquí explicamos cómo puedes hacerlo.

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Un manifiesto en defensa de la apertura de la subsede del Museo del Prado en Ávila

Tedio. Esa es la sensación que las más de las veces provoca la lectura del llamado Boletín Oficial del Estado. Mas, como recoge disposiciones que condicionan nuestra vida, conviene tenerlo presente. Aunque sea como pesadilla recurrente. Y, sin embargo, de cuando en vez, quiere darnos una alegría aunque se limite a la intención.

El 30 de diciembre de 1998, mientras buscábamos uvas para la Nochevieja, la entonces Ministra de Educación y Cultura, Esperanza Aguirre y Gil de Biedma y la Consejera de Educación y Cultura, Josefa Eugenia Fernández Arufe, se reunieron para modificar un convenio que se había firmado 1992, cuando Blanca Fernández Ochoa ganaba una medalla esquiando y los sevillanos veían como un incendio afectaba al Pabellón de los Descubrimientos de una Expo que meses después se inauguraría. Resulta que ese convenio, que a la sazón modificaba otro anterior de 1986, venía a decir que esto de las transferencias de cultura se hizo deprisa y corriendo o en lenguaje boletinesco “de un modo simplificado que condujo a diversos errores” y que hora iba siendo de hacer algo con el Palacio de los Águila. Pues, aunque incluido dentro de los edificios del Museo de Ávila, seguía el BOE, “el uso que ha venido teniendo el Palacio no ha sido el más adecuado con el fin del legado.”  Así es que Aguirre y Fernández Arufe, prestas a dar utilidad al edificio, acordaron que dejara de estar adscrito al Museo de Ávila y pasase a ser espacio del Museo Nacional del Prado.  Casi un mes después, el convenio se hizo público en el BOE y entró en vigor.

Han pasado desde entonces nada menos que catorce años. A veces no lo parece porque algunos de los protagonistas son los mismos que, cada pocos años, reiteran afirmaciones parecidas. Que si mañana. Y si no se puede, pasado. Que si tú, que si yo. En fin. Lo conocido.

Pero, entre declaraciones de unos y otros y promesas incumplidas por unos y por otros, lo que parecía que iba a ser el Centro de Gestión de Depósitos del Museo del Prado, sigue siendo una obra cuya grúa no se mueve. A diferencia, no obstante, de otras promesas, aquí hubo aprobación oficial. Como hubo dinero consignado. Y también gastado. Esperemos que no malgastado. Comenzaron las obras y luego que picaron, descubrieron el subsuelo. Y a parar. Y la empresa que no me llega. Y la administración, que no te doy. Y así, cayó una empresa y luego otra. Cayó una fecha prometida, 2005, y luego otra, 2008. Y hasta una tercera: 2012. Y mientras tanto, los que callaban cuando había que había que hablar, denotando insuperable abulia, las mismas palabras repetían a destiempo. Pero, tranquilos todos, que nadie es culpable de nada. Y en esas andamos cuando hace unas semanas, finaba mayo, el Patronato del Museo del Prado dice que, como parte de su estrategia financiera, preciso será “replantear las actuaciones relacionadas con la creación del Centro de Gestión de Depósitos en Ávila.”

Así, inopinadamente, como las obras mismas, las inversiones realizadas y las promesas a ellas ancladas, se vieron suspendidas. Y, como si fuera el cántaro de la lechera, los beneficios tantas veces cantados para el Prado y para Ávila, parecieron convertirse en la leche derramada por el suelo. Y aunque era de esperar que se oyeran lamentos, sólo se escuchó el silencio de la resignación. Y como nada se movió, un grupo de amigos, que mascullaba el “ya está bien”, decidió conjugarlo con el tantas veces dicho “habría que hacer algo”. Y,  para que no quedara en deseo, llamaron a otros pocos. Y estos, a algunos más. Y de estos, alguno al que aquí firma. Y los unos y los otros se dijeron que el ámbito de actuación de los partidos políticos es el que es, y que aquí hay que moverse por otros caminos. El qué hacemos -que si plataforma de muchos, no porque rápido te piden cuotas de representación que paralizan; que si asociación, no porque entonces tiene que haber una junta directiva y todas esas cosas que pide la ley y lo que se pretende es que participen cuantas más personas, mejor- se tradujo en un veamos cuánta gente en Ávila cree que nos estamos dejando escapar una oportunidad. Sepamos cuántos no estamos dispuestos a que la incuria de pocos la paguemos muchos. Y vuelta y vuelta, parimos un Manifiesto en el que simplemente, que no es poco, se solicita que “a la mayor brevedad, el tantas veces prometido como aparentemente olvidado Centro de Gestión de Depósitos del Museo Nacional del Prado, se instale en el Palacio de los Águila, incluyéndose los talleres de restauración y las salas de exposición abiertas al público.” Y esta petición se justifica sobradamente como puede leerlo quien así lo desee accediendo a: https://www.facebook.com/prado.enavila/info

Nuestra idea es, concluido el mes de septiembre, presentarnos, en primera instancia, ante el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, con el apoyo recabado y demandar que en los próximos presupuestos generales del Estado, haya una partida específica para la continuación de las obras. En segunda instancia, acudiremos al Real Patronato del Museo Nacional del Prado para, con el mismo apoyo, proponerle que el replanteamiento apuntado sea retirado. Y si las demandas son satisfechas, ahí queda eso. Todos contentos y cada mochuelo a su olivo. Pero, si no es así, de solicitar pasaremos a reconvenir. Y en lugar de despertar a los representantes dormidos les pediremos directas responsabilidades. Claro que para todo ello, hace falta demostrar que es interés de muchos.  

Pedro Tomé.

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