Puro cambio

Cuando aterricé de vuelta a Castilla – allá por 2011 – me recibió el puro cambio. Era un día de bonitos paisajes nevados y chiripitifláuticos en la sierra segoviana cuando Óscar López, escoltado entre otros  por Pedro José Muñoz y Tomás Blanco, se fue quitando ropa de esquiador hasta quedarse con una camiseta de “Puro Cambio”. Empezaba su Tour 2011 con los dirigentes del PSOE de Ávila como los Manolo Saiz del invento. Fue algo tal que así…

Martes 21 de Enero de 2014, ayer. Abro “El Mundo” y leo una muy buena entrevista de Antonio García a Tomás Blanco en la que entre otras cosas el socialista dice…

“… lo de Fabio López es sencillamente una barbaridad democrática de Pedro José Muñoz (…) Son las cosas que hace Pedro José Muñoz en toda su vida de cargo público”.

Y añade después…

“Mientras esté Pedro José Muñoz allí (en Ferraz), allí no hay ninguna justicia, porque manipulará todo a su interés”.

Está siendo prolífico Tomás Blanco en entrevistas estos días. Enlazo esta otra en Tribuna,  por cierto con interesantes comentarios y enganchones  de los lectores que también merecen lectura.

Lo cierto es que parece que ha tenido años Tomás Blanco, el Benjamin Button de la política abulense, para darse cuenta de si Muñoz urdía tejemanejes a conveniencia. Mientras tanto-monta como monta-tanto fueron intercambiando poderes y posiciones no hubo choque aparente. Ponte tú aquí, te dejo esta portavocía, yo me presento a esto y tú a aquello. Colócame esta prebenda que necesita un huequico. Que ahora se utilice la expresión-denuncia “en toda su vida de cargo público” cuando has estado a esa vera unas cuantas legislaturas suena un poquito a llanto tardío.

Puro cambio, será. El que necesita el Psoe de Ávila, digo, porque poco ha cambiado allí en … ¿unos 15 años? De derrota en derrota hasta la insignificancia total.

Fatality

peleaPsoe

El Prado a Los Serrano (o a la plaza de toros)

MNPLa semana que está terminando se ha visto aderezada, para sorpresa de propios y extraños, con una polémica peculiar. El pasado miércoles, el PSOE – o al menos el diputado socialista por Ávila – propuso que la “sucursal” abulense del Museo del Prado se instale en el Palacio de los Serrano ante los mil y un problemas y retrasos que afectan a las obras de la que debería ser su sede en la ciudad, el Palacio de los Águila. El PP y  la Fundación Caja de Ávila, propietaria del inmueble han calificado la propuesta de Múñoz de “sorprendente”, “fuera de lugar”, “precipitada” e “inconsciente”; y desde el Ayuntamiento se ha señalado que se trabaja para solucionar el contencioso entre la empresa y el Ministerio que de momento – y tiene pinta de ir para largo – tiene paralizadas las obras.

Quizá sería bueno, antes de debatir sobre la conveniencia o no del citado traslado, hacer memoria y recordar de qué estamos hablando porque es posible que exista cierta confusión al respecto ¿Qué es exactamente lo que pomposamente algunos llaman “El Prado de Ávila”? Podríamos repasar las declaraciones de políticos propios y extraños, locales, regionales y nacionales de los últimos años – ¿10 años? ¿15? La transferencia del inmueble data de 1999 – e intentar, a través de ellas, componer una imagen sobre el proyecto, pero además de ser una tarea aburrida sería poco útil. Solo tendríamos claro las múltiples bondades del proyecto – requetemaravilloso, chiripitiflaútico y ultrabeneficioso para la ciudad – y el, aunque no lo parezca, firme compromiso de todos por sacarlo adelante.

Lo mejor, sin duda, es acudir a lo que el propio Museo del Prado escribe sobre el Palacio de los Águila en sus planes de actuación para los cuatrienios 2005-2008 y 2009-2012. No se preocupen, que les resumo. En primer lugar, lo planeado para Ávila no es, repito, no es una copia en pequeñito del museo madrileño, ni una sala de exposiciones para parte de su colección. No es nada parecido a la sede del Louvre en Lens o a lo que se plantea construir el museo francés en los Emiratos Árabes (por fortuna, añado). El Palacio de los Águilas, si algún día acaban las obras, está destinado a ser un Centro de Gestión de Depósitos. Esto es lo que dice al respecto el propio Museo:

“El futuro Centro de Gestión de Depósitos del Museo Nacional del Prado que tendrá su sede en la Casa de los Águila, en Ávila, atenderá la gestión integral de las colecciones que el Prado tiene depositadas por distintas instituciones públicas del Estado español y sus representaciones diplomáticas en el extranjero”

Más adelante añade

“La gestión del Programa de Exposiciones Itinerantes se centralizará en la Unidad de Exposiciones Itinerantes del Centro de Gestión de Depósitos de la Casa de los Águila en Ávila”

Es decir, si algún día abre sus puertas “El Prado de Ávila” lo que tendremos será, principalmente, un edificio lleno de oficinas y talleres. ¿Habrá exposiciones? Sí, claro que sí, hay espacios destinados exclusivamente a la exposición, pero esa no es la función primordial para la que está pensado el centro.

Y ahora volvamos a la polémica levantada por el diputado socialista ¿Tiene sentido el traslado de la sede del Centro de Gestión de Depósitos al Palacio de los Serrano? En España – especialmente aquí, pero no exclusivamente – existe la creencia de que, cuando queremos salvar del abandono o la destrucción un edificio histórico, la mejor solución es convertirlo en un museo (la solución B es otra clase de edificio público y la C es venderlo y que lo destroce otro). Al valor cultural y turístico del inmueble se le suma el valor cultural y turístico del museo y arreando: una subvención, una cinta inaugural, unas fotos sonrientes de las autoridades y todos contentos. Win-win.

Estas actuaciones pueden salir bien (el Museo Nacional de Escultura es un ejemplo) o no, porque un Museo, y más si estamos hablando de uno importante por fondos o actividades, no es una cosa que se pueda poner en cualquier sitio. No es un adorno comprado en un bazar chino que queda igual de mal encima de la tele, en una estantería o en el cubo de basura. ¿Que el edificio es inadecuado? Tonterías ¿Que las condiciones para la conservación de los fondos – luz, temperatura, humedad, etc. – no son las apropiadas? Bobadas ¿Que continente y contenido no pegan ni con cola? Sutilezas

La solución para mantener con vida el Palacio de Los Serrano no es meter allí con calzador el Centro de Gestión de Depósitos, y la solución para el Centro de Gestión de Depósitos no es encontrarle otra ubicación y aquí paz, nos lavamos las manos, y después gloria. Más allá de cuestiones como la titularidad de los edificios o el personal ¿Se ha planteado el señor Muñoz si el Palacio de los Serrano reúne las condiciones de espacio y accesibilidad necesarias para la instalación de los talleres de restauración y laboratorios que requiere el Museo del Prado y que han propiciado la construcción de un edificio de nueva planta en Los Águila? ¿Y espacio adecuado – no grande, adecuado – para almacenar las obras de arte? ¿O solo ha mirado cuánto mide sobre plano cada espacio en metros cuadrados? ¿Le ha consultado todo esto a alguien que sepa del tema? ¿Y con los restos arqueológicos de Los Águila que piensa hacer? ¿Los pasamos también a Los Serrano estrato a estrato?

La apertura de Los Águila – veremos si en 2015 o 2016 si hay suerte – depende ahora mismo de dos cosas: voluntad y dinero. Voluntad para cerrar de una vez el conflicto con la empresa, reanudar las obras, retomar el proyecto y dotarlo económicamente. Porque, por si el diputado socialista no lo sabe, solo los talleres y laboratorios que necesita un museo moderno – y El Prado es un Museo puntero en investigación, restauración y conservación – valen, como se diría vulgarmente, una pasta.

Es una pena que proyectos de esta naturaleza y de este calibre, un centro para gestionar parte de una de las colecciones artísticas más importantes del planeta, se lleven con tan poca seriedad en este país que todavía llamamos España. Soluciones sí, parches no.

Cuneros y acunados

Dos sombras recortadas junto al Colegio Santa Ana van viendo amanecer mientras la pelea dialéctica no concluye nunca.  Estocada va, estocada viene, flechas al aire  como incansables guillermos que no se dan tregua ni en los más oscuros callejones. Sabiéndome derrotado por agotamiento saqué mi bandera blanca y solicité un respiro a mi contricante, el temible Alberto. Los Del Pozo  – está visto – más que técnicos son avezados ingenieros del debate.

“No seas ingenuo” venía a decirme aquel Alberto de hace 4-5 años. Deja de votar cosas raras y decídete por algo útil. En esta ciudad o rojos o azules. Implícate en algún bando o no se cambiará nada. Si no estás de acuerdo, pelea desde dentro de los partidos que pueden mover algo. Pero deja de votar que si Ciudadanos al Congreso o Tierra Comunera al Senado. Sabes que no van a salir, Rubén. Y si fueran a salir lo mismo votabas a otros… por fastidiar.

Vale, sí, es un voto raro.  Pero yo me entiendo. No es que tenga unas extraordinarias simpatías por el partido castellanista – le aclaraba – pero sé que si salieran elegidos en algún momento se hablaría de Ávila en el Congreso. Dejaríamos de ser la provincia en la que poco importa prometer porque nada cambia. Esa en la que puedes colocar a un cunero o repetir 20 veces como candidato. No, ni rojos ni azules. Naranjas. Ya por entonces tenía mi punto de indignado (de terraza).

Vuelvo al presente. Hace poco hablábamos por aquí de la última tomadura de pelo del Ave.  Y esta semana se confirmaba la nueva acción de peluquería. Lo reseño para llevar el debate a otro punto: ¿A qué se dedican nuestros diputados?

Visito la web del Congreso. Empiezo por Pablo Casado y descubro su twitter. Se agradecería en su descripción alguna mención a Ávila aunque al menos espero que su participación en la red social le anime a intercambiar tweets con alguno de sus votantes. O que conteste al email que en la página se adjunta. Se habla de él como una persona capaz. Tiene acceso a importantes altavoces y su presencia mediática va en ascenso. Esperemos que en algún momento se acuerde de la provincia por la que salió elegido. Que no se repita un caso Aristegui. Otro portavoz capaz que sin embargo acabó pidiendo perdón por olvidar a Zamora. Ya saben…otra provincia que cuenta lo justito para los grandes.

De los diputados perennes espero lo mismo que en sus anteriores legislaturas. Jota sin baile, Sebas la vida se va, se va, se va… Digo que se va – como canción de Julio Iglesias – porque las intervenciones escasean. Sí hay más intervenciones en la pasada  (algunas del tren por cierto) pero de momento son modestas en la décima legislatura.

En cuanto a Muñoz…está más activo. Como portavoz en la comisión de Interior y vocal en Justicia y Seguridad Vial está presente en varias iniciativas e intervenciones. Su capacidad para seguir siendo importante habla de que se sabe mover entre los bocados del partido propio. La crítica en este caso es a su poca cercanía. Que no es simpático en el trato con el común es más o menos conocido. Su relación con la prensa no es extraordinaria. Y no es que deba serlo, que el amiguismo tampoco es sano, pero sí al menos cordial para una mayor cercanía con el ciudadano que lee, escucha, sigue medios de comunicación. Ya que no hay twitter ni facebook ni nada que se le parezca…un pequeño toque humano tampoco estaría de más.

Que no se dejan ver mucho, en definitiva. Al menos en lo relacionado con Ávila,  que no me vale El Gato al Agua como animal de compañía. La página web del Congreso es fantástica pero no todo el mundo tiene la maña suficiente para entrar a ella y ver qué hacen sus representados. La política también debe ser pedagogía: hacer pero también explicar lo que se hace. No hacerlo solo cada cuatro años y tirando de eslogan, pancarta e invitado estelar al mitin.

Es decir, volviendo al inicio… que el Ave – y otras cosas – sigue alejandose más y más de Avila y nuestros diputados cuneros o acunados permanecen de siesta o lo parecen.

Yo los querría casados pero con la provincia.

Pd: Me he dejado el Senado a sabiendas. Primero porque eso hay que reformarlo y daría para otra entrada y segundo porque les tengo simpatía personal (vía ciclismo y otros menesteres) a los nuestros. Permítanme la licencia por tanto…aunque lo cierto es que voté a María De La Fe Higueras. Rarito que soy.

Pd 2: He dejado enlaces bastantes genéricos al Congreso para que podáis investigar a través de ellos. 

¿Los representantes de los abulenses?

Queda exactamente un mes para las elecciones generales del 20 de Noviembre y ya tenemos, por fin, los nombres de todos los que aspiran a representarnos. En concreto, en la provincia podremos elegir entre 12 listas al Congreso y 10 al Senado y la gran novedad es la presencia de la candidatura de Equo, proyecto ecologista de izquierdas encabezado por el antiguo dirigente de Greenpeace Juan López de Uralde, que tras conseguir los avales necesarios se presenta a ambas cámaras.

En cuanto a los nombres contenidos en esas listas, pocas novedades. La principal sorpresa (por no decir que la única) la ha dado el PP incluyendo como número dos de su lista al Congreso al presidente de Nuevas Generaciones de Madrid y asesor del expresidente Aznar en vaya usted a saber qué, el palentino Pablo Casado. A no ser que se produzca una hecatombe o que Rajoy confiese que es la reencarnación de Palpatine o de los lagartos de V, el recien llegado será diputado por la provincia y será, en teoría, el portavoz de los abulenses en el Congreso de los Diputados. Su inclusión en las listas ha levantado cierto revuelo principalmente, para qué vamos a negarlo, entre aquellos que no teníamos planeado votarles, aunque parece que, por primera vez, la decisión también ha provocado algún comentario negativo entre votantes, afiliados y simpatizantes del partido conservador.

Las críticas están motivadas principalmente por su nula relación con la provincia, lo que viene a denominarse tradicionalmente ser cunero. A otros, los menos (y vuelvo a ser sincero: principalmente aquellos que no teníamos pensado votarle) les molesta también su radicalismo ideológico, definido eufemísticamente por uno de los comentaristas habituales del blog como “alejado del ala moderada del partido”. Si ustedes rebuscan un poco en la red podrán ver algunas intervenciones del candidato y juzgar por si mismos.

Si ustedes esperan que ahora me ponga a criticar a este señor, al que no tengo el gusto de conocer, o a rebatir sus brillantes intervenciones, lo siento, no lo voy a hacer. Por una vez, me voy a guardar mi opinión para otros foros en favor de preservar en parte la imparcialidad apartidista de esta página (os juro que es así, no se rían)

Sobre este asunto -listas, cuneros, paracaidistas- me surgen varias dudas ¿De verdad los diputados de nuestra provincia son representantes de los intereses de esta? ¿Los ciudadanos votan a quien quiere que les represente o se limitan a votar a los partidos en clave nacional?

Durante la pasada legislatura, la provincia de Ávila ha contado con 3 representantes en el Congreso (dos del PP y uno del PSOE) y cuatro en el senado (3 del PP y 1 del PSOE). ¿Han sido buenos representantes de los abulenses? Resulta difícil saberlo. No podemos conocer los tejemanes, negociaciones y presiones que se viven en los pasillos y despachos del Congreso o del Senado, así que perdemos una buena parte de la información sobre sus actividades.

En las web del Congreso y del Senado podemos conocer las iniciativas parlamentarias (preguntas orales y escritas, solicitudes de informe, intervenciones) de todos los diputados y senadores. Es decir, podemos cuantificar y en cierta medida cualificar la parte pública de su trabajo. Un vistazo rápido no arroja nada sorprendente en lo relativo a los representantes abulenses. Como era de esperar, la oposición pregunta más que el partido en el Gobierno (incluso el diputado Acebes tiene una larga lista de preguntas, escritas eso sí, al gobierno) y una buena parte de sus intervenciones tienen que ver con temas relacionados con la provincia o la ciudad: el tren, el Museo del Prado y la Escuela de Policia son los temas preferidos de nuestros representantes.

Pero ¿preguntar por lo “abulense” les convierte en defensores o representantes de lo “abulense”? Si repasamos también su voto a las distintas cuestiones, todos los diputados y senadores han votado siempre lo que les ha dicho su partido. ¿Todo lo que proponía el partido A era bueno para la provincia y por eso le apoyaban? Difícilmente. ¿Todo lo que proponía ese mismo partido era malo para la provincia y por eso los del otro partido lo rechazaban? Difícilmente también. ¿A quién hacen más caso llegada la hora de la verdad: a los intereses de sus electores o a los intereses de partido? Parece claro que el partido prima sobre la circunscripción. Por poner un par de ejemplos, y sin entrar a valorar las medidas, el diputado socialista aprobó la reducción de la oferta de empleo público que tiene bajo mínimos a la Escuela de Policía y los diputados populares aprobaron hace unos años que el trayecto del AVE pasara por Segovia.

Ahora bien. Una de las quejas mas frecuentes de los abulenses en esto de las listas y los partidos es que, pongan a quien pongan, el resultado va a ser siempre el mismo. Los abulenses parecen olvidar rapidamente los nombres que figuran en las papeletas y votan fijándose únicamente en las siglas del partido en porcentajes además parecidos elección tras elección. Si esto es así, si los abulenses votan en clave nacional ¿qué más da quien los represente? Es más ¿de verdad sería bueno que los diputados atendiesen solo a los intereses de sus circunscripciones? La política americana, en la que supongo que pensamos todos a la hora de trazar paralelismos, es un galimatías en el que los intereses de los productores de azúcar de Florida pueden tener un papel fundamental a la hora de aprobar las ayudas al sector del automóvil o el presupuesto de la NASA.

Quizá lo deseable sería que nos quitasemos de la cabeza la idea de que Antolín Sanz, Pablo Casado o Pedro José Muñoz son los representantes de los intereses de los abulenses y asumamos que los diputados y senadores se eligen por provincias pero representan a sus partidos y que en su designación tiene mucho más que ver el reparto de poder y la organización interna de los mismos que su consagración a la defensa de la circunscripción en la que se presentan. Quizá el problema sea que las agrupaciones abulenses de los partidos pintan poco o, en el particular caso popular, que la inclusión del señor Casado en detrimento de algún abulense lleva aparejada alguna compensación futura (¿el salto del Alcalde a la política nacional?)

Fuera como fuese, en mi humilde, desinformada y parcial opinión la solución definitiva pasa por reformar el sistema electoral que nos lleva a asumir que estos señores (muy paritario todo, por cierto) que representan a sus partidos son nuestros representantes.

Si además arreglamos otro par de problemillas que tiene la ley, mejor aún.

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