Fitipaldis

img_26041Miércoles, acaba de anochecer, no es muy tarde, quizá se rocen las 9 de la noche. La ciudad va perdiendo vida a esas horas, unos cuantos pasean por las calles del centro, menos gente si te alejas del Grande. Un paseo, caminar, mirar, observar, encontrarte con gente, disfrutar de la ciudad. Se enciende el nuevo alumbrado público, algo más tarde de lo que debería. Los días se acortan en esta época del año y hay varios minutos antes de que los flamantes led de las farolas comienzan a lucir en que la oscuridad parece invadirlo todo. Pronto se disipa, lo hace a mi paso por Santa Ana. Voy escuchando música, tranquilo y sin prisa. Accedo por la calle Calderón de la Barca a Hornos Caleros y me dispongo a cruzar por el paso de peatones. Incluso con la luz encendida se me antoja un paso muy oscuro seguramente por el árbol que se interpone entre la farola más cercana y el propio paso de peatones, igual son esos algunos de los detalles que hay que revisar en cuanto a los puntos de luz de la ciudad.

Unos 60 metros más abajo, hacia mi izquierda, un semáforo. Pongo el primer pie en la calzada para cruzar cuando me percato de que los coches reanudan su marcha tras iluminarse el disco verde. El primero de ellos comienza a acelerar demasiado rápido. Decido retroceder un par de pasos y quedarme al borde de la acera sin continuar la marcha. No sé si el conductor de ese vehículo decidió no aminorar la marcha al ver que yo retrocedía, puede ser. Aún siendo así tiene la obligación de detenerse en el paso de peatones al ver que estoy en él para cruzar y cederme el paso. No lo hizo. Se limitó a levantar la mano al pasar por delante de mí como queriendo pedir unas disculpas que podía haberse ahorrado porque no las quiero. Ni las suyas ni las de los otros 3 que lo hicieron detrás. Ni las suyas ni las de los otros 5 coches que pasaron y no levantaron la mano, algunos habiéndome visto y otros quizá no. Nueve coches en total, unos más rápido y otros más lento. Al menos 6 de ellos conocedores de que me encontraba allí, parado, queriendo cruzar, cuatro de ellos lo demostraron. Rodeados de Fitipaldis estamos.

Y luego hay atropellos. Para lo poco solidarios que somos con nuestros vecinos… demasiado pocos. Podemos hacer campañas de “para-mira-cruza” para concienciar a los peatones de la importancia de cruzar las calles de una forma segura. Parece que culpemos al peatón, que es quien lleva siempre la peor parte, de que le atropellen. Para y mira porque si no lo haces te van a arrollar y puede que te duela. No está mal. Educación vial a pie de calle para que los viandantes crucen con precaución. ¿Pero qué se hace de cara a los conductores? Son ellos quienes infringen las normas al no ceder el paso a un peatón en un paso de peatones. ¿Sanciones? ¿Campañas de concienciación? ¿Recordáis que esos pasos iban a señalizarse de manera pionera con novedosos sistemas pera evitar atropellos? ¿En qué quedó aquello? ¿En nada? Eso parece, ¿verdad? En nada de nada. Para no variar…

Fundido a negro

Cruzo uno de los arcos de la muralla y me llega el inconfundible olor de la pintura. Es un olor peculiar que siempre te recuerda a lo mismo y no suele haber ninguna duda, la pintura con la que se marca la señalización horizontal de carreteras y calles. En este caso concreto era el olor de un paso de peatones recién pintado. Cuando digo recién me refiero a horas antes, quizá el día anterior. En realidad el día anterior pasé a la misma hora por el mismo sitio y no olía a pintura pero bueno, me da igual, ayer, hoy… Si huele a pintura es que no lleva mucho tiempo pintado. 

Me acordé de que están haciendo trabajos de pintado en toda la ciudad. Lo anunciaban hace unas semanas. 250 pasos de peatones serán repintados tras sacar los trabajos a licitación.  Que bien, para qué negarlo, porque falta hacía. A todos nos suena el asunto ese tan feo de los atropellos en la ciudad que, si cierto es que sus cifras se han reducido un 27%, más cierto es que hubo una época en que todo eran peatones alcanzados por vehículos. Seguramente la solución no sea solo pintar de nuevo las rayas blancas en el suelo, pero en algo ayudará. Es más, la cosa parece ir viento en popa y una de las empresas que concursa para repintar los susodichos dice poder ampliar la cantidad de ellos en 20 más pasando de 250 a 270. ¡¡¡ADJUDICADO!!! Casi por el mismo precio pintamos más pasos de peatones. Bien.

Pero ay… Malditos coches y malditos conductores descuidados que no limpian a conciencia las ruedas de sus vehículos antes de salir de casa. No encontraréis paz para vuestras almas. Los pasos recién pintados ya se ven negros, negros cuando aún dura el olor a pintura fresca:

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Negros cuando el olor ya se ha ido hace días:

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Por cierto, ya no hay rodillo pintando sino una novedosa pistola que facilita enormemente el trabajo y lo agiliza hasta límites insospechados pero…

BsLC4OqIQAAdq-4¿Merece de verdad la pena? ¿Es una buena inversión pintar 270 pasos de peatones por cerca de 50.000 euros cuando en las zonas de más tráfico dejan de verse al día siguiente de hacerlo?

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A mí me da la sensación de que es un fracaso. De que la pintura no vale, no es de calidad, no está dada como se merece, no se ha dejado secar lo suficiente… algo está pasando… Pero no puede estar bien hecho nada de todo esto si los pasos de peatones recién pintados lucen negros pocas horas después.

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Momento pues de asumir errores, de pedir perdón, de parar el repintado de los pasos que quedan antes de que nos cueste más dinero arreglar del desaguisado y hacer un planteamiento más serio desde el principio. Quizá sea tan sencillo como hacerlo a la vieja usanza, a rodillo. O quizá sea que yo no tengo ni idea de estas cosas y que donde yo veo negro vosotros veáis blanco nuclear en cuyo caso me callo y nada de lo dicho sirve para nada, ni siquiera las fotos.

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