De traumas y museos

La semana pasada se celebró el Día Internacional de los Museos, cita cultural creada por el Consejo Internacional de los Museos  (ICOM) en 1977 y que en mayor o menor medida se celebra en todo el mundo civilizado. Dejando a un lado los actos organizados por el Museo de Ávila, la festividad pasó sin pena ni gloria por nuestra ciudad, Atenas gótica de la Meseta, rubí de la cultura de Castilla y faro del turismo cultural de occidente.

Tampoco nos vamos a llevar ahora, después de tantos años, las manos a la cabeza. El Día de los museos es una festividad de consumo interno, de corto radio, con nulo tirón turístico, destinada, sobre todo, a que los ciudadanos reflexionen sobre el papel de sus museos y sobre ese constructo que llamamos cultura, sobre los mecanismos y engranajes que dan forma a esa materia oscura que nos rodea y forma parte de nuestra identidad individual y colectiva. Cultura entendida como civilización, como las gafas con cristales de colores con las que miramos el mundo. Una celebración, en definitiva, aburrida, que no invita al botellón, ni a los concursos de tapas.

Y es una pena, que no una sorpresa, no haber dedicado mucha más tiempo a esta cita porque el lema nos venía que ni pintado. Cada año, el ICOM propone un tema sobre el que hacer girar las propuestas y reflexiones de las distintas instituciones participantes y en esta ocasión el propuesto era “Museos e historias controvertidas: decir lo indecible en los Museos”. Tomo prestada esta frase del comunicado del ICOM: “Este tema invita al museo a posicionarse como actor de la asimilación de las historias traumáticas pasadas gracias a la mediación y a la pluralidad de puntos de vista expresados”.

No me digan que no nos pega como un tricornio a un Guardia Civil o a la Cibeles una banderita de España y una bufanda del Madrid en una noche de primavera. Museos, traumas, historias controvertidas… ¡Si parece que habla de lo nuestro con el Prado!

¡Ay, el Prado! Tanta tinta física o electrónica vertida para tan poco. El otro día, no recuerdo dónde ni quién, alguien se vanagloriaba de que en el último Plan de Actuación del Museo del Prado, el fechado para el periodo 2017-2020, había un huequito para nuestra bella urbe. Les paso captura.

¡Albricias!, me dirán. Ahí estamos. Con todas las letras. Lo hemos conseguido. Saquemos en procesión a todas las vírgenes, a todos los santos, a todos los diputados y a todos los senadores. Que repiquen las campanas y los pétalos de flores cubran las calles. ¡Levantad los adoquines, debajo habrá un nuevo aparcamiento subterráneo!

Pero como esto va de historias controvertidas y traumáticas y no de éxitos, les pasó capturas de los anteriores planes de actuación del Museo del Prado.

2005-2008 (Les pongo solo una de las 22 referencias a nuestra ciudad)

2009-2012 (4 referencias)

2013-2016 (1 referencia)

 

Pluralidad de puntos de vistas, decía el ICOM. La pluralidad de pensar si estas dos últimas décadas nuestros representantes nos han tomado por tontos o solo han demostrado su incapacidad y falta de criterio. En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla y tal.

El Prado a Los Serrano (o a la plaza de toros)

MNPLa semana que está terminando se ha visto aderezada, para sorpresa de propios y extraños, con una polémica peculiar. El pasado miércoles, el PSOE – o al menos el diputado socialista por Ávila – propuso que la “sucursal” abulense del Museo del Prado se instale en el Palacio de los Serrano ante los mil y un problemas y retrasos que afectan a las obras de la que debería ser su sede en la ciudad, el Palacio de los Águila. El PP y  la Fundación Caja de Ávila, propietaria del inmueble han calificado la propuesta de Múñoz de “sorprendente”, “fuera de lugar”, “precipitada” e “inconsciente”; y desde el Ayuntamiento se ha señalado que se trabaja para solucionar el contencioso entre la empresa y el Ministerio que de momento – y tiene pinta de ir para largo – tiene paralizadas las obras.

Quizá sería bueno, antes de debatir sobre la conveniencia o no del citado traslado, hacer memoria y recordar de qué estamos hablando porque es posible que exista cierta confusión al respecto ¿Qué es exactamente lo que pomposamente algunos llaman “El Prado de Ávila”? Podríamos repasar las declaraciones de políticos propios y extraños, locales, regionales y nacionales de los últimos años – ¿10 años? ¿15? La transferencia del inmueble data de 1999 – e intentar, a través de ellas, componer una imagen sobre el proyecto, pero además de ser una tarea aburrida sería poco útil. Solo tendríamos claro las múltiples bondades del proyecto – requetemaravilloso, chiripitiflaútico y ultrabeneficioso para la ciudad – y el, aunque no lo parezca, firme compromiso de todos por sacarlo adelante.

Lo mejor, sin duda, es acudir a lo que el propio Museo del Prado escribe sobre el Palacio de los Águila en sus planes de actuación para los cuatrienios 2005-2008 y 2009-2012. No se preocupen, que les resumo. En primer lugar, lo planeado para Ávila no es, repito, no es una copia en pequeñito del museo madrileño, ni una sala de exposiciones para parte de su colección. No es nada parecido a la sede del Louvre en Lens o a lo que se plantea construir el museo francés en los Emiratos Árabes (por fortuna, añado). El Palacio de los Águilas, si algún día acaban las obras, está destinado a ser un Centro de Gestión de Depósitos. Esto es lo que dice al respecto el propio Museo:

“El futuro Centro de Gestión de Depósitos del Museo Nacional del Prado que tendrá su sede en la Casa de los Águila, en Ávila, atenderá la gestión integral de las colecciones que el Prado tiene depositadas por distintas instituciones públicas del Estado español y sus representaciones diplomáticas en el extranjero”

Más adelante añade

“La gestión del Programa de Exposiciones Itinerantes se centralizará en la Unidad de Exposiciones Itinerantes del Centro de Gestión de Depósitos de la Casa de los Águila en Ávila”

Es decir, si algún día abre sus puertas “El Prado de Ávila” lo que tendremos será, principalmente, un edificio lleno de oficinas y talleres. ¿Habrá exposiciones? Sí, claro que sí, hay espacios destinados exclusivamente a la exposición, pero esa no es la función primordial para la que está pensado el centro.

Y ahora volvamos a la polémica levantada por el diputado socialista ¿Tiene sentido el traslado de la sede del Centro de Gestión de Depósitos al Palacio de los Serrano? En España – especialmente aquí, pero no exclusivamente – existe la creencia de que, cuando queremos salvar del abandono o la destrucción un edificio histórico, la mejor solución es convertirlo en un museo (la solución B es otra clase de edificio público y la C es venderlo y que lo destroce otro). Al valor cultural y turístico del inmueble se le suma el valor cultural y turístico del museo y arreando: una subvención, una cinta inaugural, unas fotos sonrientes de las autoridades y todos contentos. Win-win.

Estas actuaciones pueden salir bien (el Museo Nacional de Escultura es un ejemplo) o no, porque un Museo, y más si estamos hablando de uno importante por fondos o actividades, no es una cosa que se pueda poner en cualquier sitio. No es un adorno comprado en un bazar chino que queda igual de mal encima de la tele, en una estantería o en el cubo de basura. ¿Que el edificio es inadecuado? Tonterías ¿Que las condiciones para la conservación de los fondos – luz, temperatura, humedad, etc. – no son las apropiadas? Bobadas ¿Que continente y contenido no pegan ni con cola? Sutilezas

La solución para mantener con vida el Palacio de Los Serrano no es meter allí con calzador el Centro de Gestión de Depósitos, y la solución para el Centro de Gestión de Depósitos no es encontrarle otra ubicación y aquí paz, nos lavamos las manos, y después gloria. Más allá de cuestiones como la titularidad de los edificios o el personal ¿Se ha planteado el señor Muñoz si el Palacio de los Serrano reúne las condiciones de espacio y accesibilidad necesarias para la instalación de los talleres de restauración y laboratorios que requiere el Museo del Prado y que han propiciado la construcción de un edificio de nueva planta en Los Águila? ¿Y espacio adecuado – no grande, adecuado – para almacenar las obras de arte? ¿O solo ha mirado cuánto mide sobre plano cada espacio en metros cuadrados? ¿Le ha consultado todo esto a alguien que sepa del tema? ¿Y con los restos arqueológicos de Los Águila que piensa hacer? ¿Los pasamos también a Los Serrano estrato a estrato?

La apertura de Los Águila – veremos si en 2015 o 2016 si hay suerte – depende ahora mismo de dos cosas: voluntad y dinero. Voluntad para cerrar de una vez el conflicto con la empresa, reanudar las obras, retomar el proyecto y dotarlo económicamente. Porque, por si el diputado socialista no lo sabe, solo los talleres y laboratorios que necesita un museo moderno – y El Prado es un Museo puntero en investigación, restauración y conservación – valen, como se diría vulgarmente, una pasta.

Es una pena que proyectos de esta naturaleza y de este calibre, un centro para gestionar parte de una de las colecciones artísticas más importantes del planeta, se lleven con tan poca seriedad en este país que todavía llamamos España. Soluciones sí, parches no.

Eso de la cultura (local)

Aunque no lo crean o no se hayan percatado, la cultura abulense está de actualidad. Sí, sí, de verdad, se lo juro por Snoopy. Y lo que es aún más importante: no está de actualidad por haberse muerto, como pasa en ocasiones con los artistas, escritores, políticos retirados y otras rarezas.

El sábado pasado en estas mismas páginas (sí, ya hemos llegado al llamado momento Telecinco o momento gurú: llenar todos los artículos de autorreferencias) Mayda Anias, escritora cubana y emprendedora afincada dentro de nuestras murallas, afirmaba que la cultura en Ávila está “inmunodeprimida”. El domingo, en las páginas del Diario de Ávila, el Alcalde de la ciudad tocaba de pasada algunos aspectos de la cultura local: la sede del Museo del Prado, el Palacio Caprotti, la nueva consejera del ramo, etc. Un resumen rápido para los que no se hayan leído la entrevista. El Palacio Caprotti estará cuando esté y personalmente sigo sin tener claro que es lo que tiene preparado el Ayuntamiento para este espacio. La sede abulense del Museo del Prado estará cuando esté, pero con un gobierno popular en Madrid ya estaría. Que la Consejera de Cultura de la Junta sea abulense va a ser bueno para Ávila y, haciendo caso a este humilde blog, ya le ha sondeado para traer a la ciudad un festival como el que tienen otras ciudades de nuestra comunidad. Por último, se felicita de que la ciudad cuenta con muchos contenedores culturales aunque ahora mismo la mayoría estén infrautilizados (no lo digo yo, lo dice él con una metáfora sobre pájaros y jaulas).

Además, el martes la prensa local nos informaba de la visita a las obras del Palacio de los Águila, futuro centro del Museo del Prado, por parte de numerosos cargos públicos locales y nacionales. Y como bonus, una noticia de hace algunos días: La Consejera de Cultura y Turismo de la Junta de CyL, la abulense Alicia García, afirmó que este sector impulsará la creación de 15.000 empleos a lo largo de la legislatura.

Ya dije hace un tiempo (de nuevo momento gurú) que el tema de la “cultura” daba para mucho y que tarde o temprano volveríamos a hablar de ello. Todo sea por el intercambio saludable de ideas, pareceres, opiniones e insultos. Aprovechando estas noticias, veamos ¿está la cultura abulense al borde de la extinción cual lince ibérico? ¿La endogamia está haciendo mella en ella? ¿La programación cultural del Ayuntamiento es suficiente? ¿Cómo andamos de instalaciones? ¿Nos cortamos las venas o nos las dejamos largas?

Antes de nada ¿Qué es cultura? Puede parecer una pregunta baladí pero no es ninguna tontería, no todos entendemos lo mismo cuando hablamos de cultura. ¿Pintura, escultura, literatura, arquitectura? ¿El edificio de Moneo es cultura? ¿La biografía de Rajoy es cultura? ¿Los grafitis son cultura? ¿La comida, desde la hamburguesa rancia del Burguer King hasta el jugoso chuletón, es cultura? ¿El cine, incluyendo Mentiras y Gordas o la última de Woody Allen, es cultura? ¿Toda la música es cultura, desde Bach hasta el house?

No voy a profundizar en el tema porque no tengo a mano ni mi pipa de pensar ni mi monóculo de pontificar, pero creo que el Ayuntamiento tiene un concepto mucho más amplio que yo sobre lo que es y no es cultura. Por ejemplo, entra las “mil y una” actividades culturales que ofrece como programación cultural estable incluye “Ávila en Tapas”, las Ferias de Artesanía y la de Artesanía de los pueblos y el Mercado Medieval. De las actividades programadas para las fiestas de La Santa, conciertos a parte ¿cuales son culturales? ¿La obra de teatro de Pedro Ruiz? No pretendo ser el típico pedante que afirma que el arte murió en el S. XIX, que Picasso era un tarado y que la novela está en decadencia desde Cervantes, al contrario, pero coincidirán conmigo en que una gran parte de los actos que el Ayuntamiento pretende culturales no lo son. El mejor ejemplo es el Mercado Medieval, un mercadillo con una exposición de fotos y un par de conciertos. Ojo, con esto no quiero decir que me parezca mal el Mercado Medieval, tan solo digo que no es una actividad cultural. Si eliminamos esta paja nos quedan pocos granos. La programación cultural del Ayuntamiento es, en mi humilde y desinformada opinión, escasa y peca en muchas ocasiones de estar dirigida a un público demasiado selecto: polifonía, música antigua, gregoriano… En pleno triunfo de la cultura de masas, el Ayuntamiento de Ávila apuesta por las delicatessen para paladares selectos. Una apuesta respetable, ojo, pero quizá equivocada cuando es la única.

El conjunto lo salvan en cierta medida las actividades organizadas por las Cajas de Ahorro y en ocasiones la Junta, eventos que, mucho me temo, verán reducido su presupuesto estos años. Si a esto le sumamos que la iniciativa privada en este ámbito es, como en el resto, tirando a escasa podemos convenir con Mayda Anias que el panorama no es demasiado alentador. ¿Por qué no se organizan cosas tan sencillas y baratas como unas jornadas de divulgación científica? ¿O un ciclo de conferencias o un congreso sobre Historia de la ciudad? ¿Una programación de conciertos para artistas locales? ¿Visitas a monumentos organizadas por el Ayuntamiento?

En lo que si tiene razón el Alcalde, y cuando la tiene no nos duelen prendas en decirlo, es en lo referente a los espacios culturales. Es indudable que la ciudad se ha dotado en los últimos años de infraestructuras de calidad (San Francisco, el Episcopio, el Lienzo Norte, etc.) que han subsanado la inexplicable situación que se vivía años atrás cuando el único espacio cultural de la ciudad era el Teatro de la Caja de Ahorros. En este punto solo podemos felicitar al Alcalde y al anterior concejal de Cultura, Áureo Martín, por una labor que, aunque perfectible como todo obra humana, han superado con nota.

Por terminar con este tema de los contenedores culturales, dentro de poco la ciudad contará con dos nuevas infraestructuras. Por un lado, la sede local del Museo del Prado, Centro de Gestión de sus fondos dispersos. Aunque el edificio contará con salas de exposición, se programarán actividades y podrán visitarse los restos arqueológicos, la función principal del edificio será administrativa, por lo que tampoco hay que esperar gigantescas exposiciones que atraigan a cientos de miles de visitantes. Por otra parte, está el Palacio Caprotti. En teoría este espacio, cuyas obras comenzaron en 2008, está destinado a ser el Museo de la Ciudad, signifique esto lo que signifique. ¿Un museo de Historia de la ciudad? A mi me gustaría que así fuera ¿Un nuevo contenedor cultural vacío junto con una pequeña exposición de la obra de Caprotti y sus colecciones? Esperemos que no. En esta noticia de 2010, el arquitecto habla de dos espacios: uno dedicado a la obra y pertenencias de Caprotti y otro destinado a “recrear” las estancias de un palacete abulense del XVI. Si este es el destino final del inmueble, siendo un aporte positivo desde el punto de vista cultural y turístico, el titulo de Museo de la Ciudad sería un tanto ostentoso. (BONUS: En Avilas.es, una iniciativa de José Luis Pajares, tiene una galería con fotos del interior del Palacio en 1995. Si no las han visto, están tardando)

Los 15.000 empleos* prometidos por la Consejera son un brindis al sol, pero la Junta debería percatarse de que si en algo puede ser verdaderamente competitiva la Comunidad es en el sector cultural. Con un patrimonio natural e histórico inabarcable, el desarrollo de todo lo relacionado con la cultura y el turismo tiene que ser motor de desarrollo de estos páramos de asceta. Sí, es cierto, la cultura no da para que comamos todos, pero con esfuerzo puede darnos para desayunar.

Y además, qué cojones, que no todo es dinero. Invertir en cultura siempre es beneficioso, aunque luego no podamos volcar todos sus frutos en el PIB.

*Lo de los 15.000 empleos es una tontería pero, por si las moscas, que me vayan guardando uno. Os quedan 14.999 puestos de trabajo a repartir.

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