Sueños de verano

En nuestro país se dan en la actualidad dos procesos de ensoñación colectiva evidentes y preocupantes, al menos para los que nos situamos fuera de ambos mundos. ¿El nuevo e ilusionante proyecto de Luis Enrique, basado en la cantera y en los valores del club? ¿El “emprendedurismo”? No, pero casí. Por un lado, el proceso catalán, el sueño de la independencia y la posterior conversión de Cataluña en la nueva Atlántida, el nuevo jardín del Edén, una Arcadia feliz, un paraíso terrenal. Por otro lado, Pablo Iglesias y Podemos (en adelante por abreviar, Pablemos) que en su lucha contra la casta, enemigos de la gente de bien, van a liberar a los españoles de las reglas de los mercados capitalista y las lógicas del mundo moderno a base de eslóganes, miradas intensas y círculos.

 Ambos movimientos merecen mi respeto, al igual que todos aquellos que abrazan ambas causas. No seré yo quien les diga a los primeros que no pueden ser independentistas, cuando todos hemos querido enviar a este país a hacer gárgaras alguna vez; o quien impida a los segundos soñar con una suerte de estado postcomunista. (Nota: para mi llamar a alguien comunista no es insulto). Pero mi respeto a sus causas no evita que el andamiaje intelectual y los argumentarios que los sostienen, por no hablar del resultado de su supuesto éxito, me parezcan prospectos de productos homeopáticos, invocaciones chamanistas a la pachamama. Si alguien quiere creer en los pitufos o en el trasplante de almas, perfecto, pero que no nos mire mal cuando nos riamos.

 Una buena parte de los catalanes que quieren la secesión son ajenos a la realidad. No lo digo yo, lo dicen las encuestas. La independencia no solo no les obligaría a dejar la Unión, a pesar de las docenas de declaraciones oficiales que se amontonan en contra, sino que esta correría a pedirles la adhesión y Cataluña se convertiría en uno de los principales motores de Europa. Y si la UE fuese tan tonta como para rechazarlos ¡tampoco pasaría nada!. Cataluña se convertiría en un motor de Europa igualmente, a la vez que competiría contra ella en igualdad de condiciones, siendo una suerte de paraíso fiscal y humano, gobernados, es un suponer, por la misma burguesía que cierra camas en los hospitales, se espía y amasa fortunas con fondos públicos. Y todo esto sin hablar de aquellos catalanes que se creen a pies juntillas, supongo que llevados por la emoción y la autocomplacencia, todas las bobadas que salen del Instituto de Nova Historia sobre la catalanidad de cuanto personaje ha sobresalido en la historia europea. Nunca apoyaré la secesión de Cataluña porque me parece un error, pero creo que los catalanes que así lo deseen tienen derecho a defenderlo. Y creo que tarde o temprano la salida a esto será una suerte de consulta, pero si se llega a ese punto las preguntas tienen que ser clara y las propuestas tienen que ser realistas: no se puede preguntar a los catalanes si quieren seguir en el infierno rojigualda, con demonios, azufre y madrileños; o mudarse al país de la piruleta. Negar los enormes costes de un proceso traumático como la fractura de un país es negar la realidad.

 En Cataluña, como en el resto de España, el ascenso de Pablemos es imparable: segunda fuerza en intención directa de voto según las últimas encuestas, tercera en el conjunto de España. Un partido, recordemos, gestado y dirigido desde Madrid por un núcleo muy reducido de personas que solo ahora, después del éxito de las pasadas europeas, empieza a articularse territorialmente. En Ávila y Castilla y León, la tendencia parece ser la misma, mientras desde el PP y los medios se desgañitan acusándolos de ser ETA, Chávez y Stalin al mismo tiempo. Acusaciones que normalmente se concentran en la figura de Pablemos, erigido por los suyos en una suerte de tribuno de la plebe frente a la clase senatorial. El debate, por llamarlo de algún modo, entre este y Esperanza Aguirre el pasado sábado fue un epítome de la estrategia de ambos: tú eres casta y tú terrorista.

A mi Pablemos no me gusta. No niego que sea inteligente, o que se mueva bien delante de las cámaras, sé que no es de ETA y me da igual si ha cobrado o no de Chavez o amigos, pero creo que al igual que hacen los independentistas catalanes, se aprovecha de la situación económica y social del país para colocar a la gente artificios ideológicos en su único beneficio. Enemigos claros a los que señalar y odiar y soluciones simples y bonitas a situaciones complejas. Blancos y negros en un mundo de grises. El programa de Pablemos para las pasadas europeas puede resumirse como sigue: arriba lo bueno para la gente (33%), abajo lo malo para la gente (33%), propuestas de IU (33%). El mérito de Pablemos es que nadie habla de esto mientras su figura crece aupada por sus adversarios y los medios, IU vuelve a debatir sobre su ser y esencia, noqueada ante la que parecía su gran oportunidad, y el PSOE da vueltas sobre sí mismo mientras se palpa las urnas. Nadie dice que el programa de Pablemos es papel mojado, retórica bien construida pero prácticamente vacía, mientras él y el fenómeno Podemos se alimentan de los absurdos ataques de la caverna.

Todo mi respeto a aquellos ciudadanos que han encontrado respuestas e ilusiones renovadas en estos movimientos sociales, porque no es fácil hallar tales sustentos en los tiempos que corren. Sin negar los aspectos positivos de ambos (sobre todo la politización de amplios sectores desmovilizados, ojalá Podemos en Ávila y CyL logre esto) solo les pido que no sigan el ejemplo de Rajoy, que no consideren a la realidad su mortal enemigo.

Nuevo look

A parte de nuestras páginas de presentación, intenciones y participación, esta bienvenida fue la primera entrada oficial que escribimos para este humilde blog. Era el 5 de julio de este mismo año y comenzábamos un proyecto cargados de ilusión y buenas intenciones. En aquellos orígenes teníamos clara una cosa, queríamos hacer un blog que se diferenciase en algo de los que ya teníamos a titulo personal muchos de nosotros y, tras muchos correos electrónicos, decidimos que esa diferencia sería la temática del mismo. Esa temática, nuestra amada ciudad y su despoblada provincia, nos ha llevado a momentos hermosos en estos meses y a otros algo más complicados por no querer callarnos nada, por hablar de lo que vemos, sin tapujos y, por qué no decirlo, a veces, de forma demasiado directa y alejada de  lo políticamente correcto. Una cosa teníamos clara. Un blog tiene más o menos éxito en función de la calidad de sus contenidos. No diré yo que los nuestros son los mejores o los más certeros pero sí diré que estamos consiguiendo, al menos, generar un modesto debate con los temas que tratamos. Eso nos gusta.

El centrarnos en los contenidos nos obligó a dejar de lado aspectos más visuales. Queríamos escribir y el diseño de nuestro blog no era un tema fundamental para nosotros. Hoy, casi cinco meses después de nuestros inicios, hemos decidido aplicarnos también en este aspecto y os presentamos el nuevo look de esta página. Obligatoria mención al gran Chuchi García, compañero y amigo, que nos ha echado una buena e imprescindible mano con la parte técnica para poder hacer este lavado de cara que ya podéis ver. Confiamos en que estos cambios mejoren de forma notable el aspecto de este rinconcito y esperamos nos deis vuestra opinión al respecto de lo que esperamos sea una mejora.

Seguimos siendo los mismos, con la baja temporal de Illo que ha dejado los domingos huérfanos de viñetas por motivos personales pero que ha prometido volver dentro de no mucho tiempo para seguir con sus incisivas ilustraciones. Compañero, esperamos tu regreso. Decía, seguimos siendo los mismos, los mismos que defendemos que esta web en ningún caso es un medio de comunicación sino un medio de opinión en el que volcamos nuestras ideas y puntos de vista personales. La información va por otros cauces más especializados, aquí seguiremos generando, con más o menos acierto, corrillos de debate procurando hacerlo siempre desde el respeto y el debate de hoy está claro. ¿Qué os parece nuestro nuevo look?

¡Que no nos representan, que no, que no!

Allá por los principios de este blog ya nos comentaba nuestro compañero Pablo Garcinuño como fueron los comienzos del Movimiento 15M en Ávila. Diré que dicho movimiento en sus orígenes me pareció algo esperanzador para el futuro de nuestro país. Al fin el pueblo hablaba y dejaba constancia de sus inquietudes y reivindicaciones. Lo hacían desde una organización que nacía inicialmente como un movimiento apolítico apartidista, sus representantes a nivel nacional así lo defendían y, ciertamente, cuidaban mucho sus palabras para no romper con esa idea en cuantas tertulias televisivas aparecieron que, por otro lado, no fueron pocas.

Imagen de Perfil de Acampada Ávila en Facebook

El movimiento se extiende a ciudades diferentes a la capital y llega a la nuestra. Si no recuerdo mal es el día 20 de mayo, último día de campaña, cuando se hace la primera manifestación en Ávila. En dicha manifestación se seguían las directrices que se daban desde esa especie de ‘sede’ improvisada en plena plaza de Sol. Pero desde entonces hasta hoy ha pasado mucho tiempo y creo que el movimiento, al menos a nivel local, se ha alejado bastante de sus ideas originales.

Ágora Ávila nacía hace unas semanas con intención de convertirse en Agrupación de Electores, no es exactamente un partido político pero es algo que se le parece mucho, no olvidemos que se trataba de una iniciativa para presentar listas al Congreso de los Diputados. Esto es algo que en su día se les preguntó a los portavoces del movimiento 15M de Madrid y que respondieron que eran acciones que no se planteban, defiendían la idea de movimiento ciudadano y no contemplaban en aquel momento concurrir a unas elecciones, a ningún nivel, pues su fin era otro.

Y es que, a poco que deis una vuelta por el muro de facebook de Acamapada Ávila podréis descubrir que el movimiento, a nivel local, ha degenerado bastante. No es difícil ver en él las aportaciones que hacen el señor Alberto Novoa o la señorita Sara Doval que, por si alguien no les conoce, son parte visible de Izquierda Unida de Ávila. Cierto es que ya le hicieron al movimiento los guiños pertinentes al principio, cosa que ya no me gustó y ahora son los únicos representantes públicos que vuelcan sus comentarios partidistas (también algunos que no lo son) aprovechando el tirón popular del movimiento.

¿Mal Izquierda Unida o mal el 15M de Ávila? Pues creo que, en cierto modo, ambos. Los primeros por no dejar que el asunto discurra con la naturalidad que una vez tuvo e intentar contaminar con su mensaje político lo que se suponía un movimiento ciudadano y, por otro lado, mal el propio movimiento que poco a poco ha ido politizandose, olvidandose de su verdadera esencia y haciendo valoraciones políticas que creo que no les corresponden.

Animo al 15M a buscar en sus cercanos orígenes y a volver al punto de partida, punto con el que discrepaba en algunos asuntos pero que, sin duda, era de verdad un movimiento apolítico apartidista. Animo a IU a dejar que el movimiento siga su curso sin utilizar las vías de comunicación del mismo para difundir sus asuntos y mesajes de partido que sin duda se dirigen a obtener un respaldo en forma de votos. Animo, por último, a la gente de la calle, en general, a no conformarse con lo que nos venden los medios de comunicación y a cotejar noticias desde todos los puntos de vista para sacar conclusiones propias, no duele, os lo aseguro.

*Nota*: Me corrigen de viva voz y corrijo el escrito. El 15M no es un movimiento apolítico, es apartidista. El resto creo que sigue valiendo.

Fuga de cerebros

No, no hablo de la película española que se estrenó hace unos años. Hablo de una realidad. La realidad de Ávila y de Castilla y León. Pero voy a centrarme solo en nuestra provincia.

Escribo sobre este tema a raíz de esta noticia publicada en el Diario de Ávila el pasado lunes 1 de agosto. Los datos que en ella se ofrecen son demoledores. En 2010 9.303 personas abandonaron nuestra provincia con destino a otras en las que se encuentran más oportunidades laborales. Cierto es que otros vendrán, concretamente un total de 6.759. Eso, como deja claro en su artículo Mayte Rodríguez, nos da una cifra de 2.544 personas menos. Alarmante. Desde hace mucho tiempo se viene denunciando la despoblación como uno de los grandes problemas que sufre nuestra provincia y nuestra comunidad cosa que creo queda claramente reflejada en estos datos. Pero lo peor del asunto es que el 63% de todos los que dejaron nuestra tierra pertenecen a la franja de edad comprendida entre los 16 y los 34 años. Jóvenes, con toda una vida por delante, jóvenes que tienen que partir a cimentar su futuro fuera, jóvenes que en muchos casos, no volverán. Para más cachondeo se va más gente con estudios de la que viene. Eso quiere decir que los puestos de trabajo que se ofrecen en nuestra provincia necesitan menos cualificación que los que se ofertan fuera.

Es evidente que algo falla. En un tiempo en que los créditos bancarios para empresas son casi un recuerdo borroso, es difícil que cualquiera de esos emigrantes abulenses se plantee abrir su propia empresa para ayudar a la economía local. Por otro lado la inversión que la Junta de Castilla y León dice haber hecho en nuestra provincia aportando alrededor de 8 millones de euros durante los últimos cuatro años para la creación de empleo es evidente que ha resultado ser un fracaso.

La solución no es fácil pero miren la situación. Si exportamos ingenieros, historiadores y periodistas e importamos camareros o pintores de brocha gorda (con todo el respeto del mundo, el que escribe ha pasado muchos años detrás de una barra de bar) es fácil pensar que, primero, difícilmente saldremos de esta terrible situación de crisis en la que nos encontramos y, segundo, dejamos un vacío de personal cualificado que a largo plazo puede condenar a la provincia al estancamiento y a una complicada evolución acorde a los tiempos que corren.

Me he hartado, en muchas más ocasiones de las que recuerdo, de rebatir opiniones del tipo “En Ávila solo hay monjas y piedras”, “Ávila muy bien para los jubilados pero los jóvenes no tienen oportunidades” y “no puedo dejar mi trabajo porque si no no vuelvo a trabajar aquí y tendré que irme fuera”. Me huelo que si no se remedia pronto esta situación se me van a acabar las ganas de intentar pelear por mi tierra porque, a las cifras me remito, parece haber alguien empeñado en tirar por la borda los pocos argumentos que aún nos quedan a las personas que pensamos que Ávila es una ciudad con un bonito futuro por delante lleno de posibilidades para todo el mundo. Pero de momento lo es para todo el mundo menos para Nacho, Alberto, Rubén, el otro Rubén y ahora no hablo de el Negro, Araceli, Pablo, Miguel, mi propia hermana… todos conocidos, en muchas ocasiones compañeros, que un día tuvieron que dejar atrás nuestra fría muralla para poder pelear por uno de sus derechos fundamentales. El derecho al trabajo.

Todos, en alguna ocasión, nos hemos planteado buscarnos las habas fuera. Es la triste realidad que nos ahoga entre estos muros. La pregunta que dejo es ¿Hasta cuándo se va a prolongar esta situación? En mi opinión durante mucho más tiempo del que cualquiera de nosotros pueda pensar, eso en el caso de que alguna vez se alivie y no quedemos, esta vez de verdad, como ciudad de jubilados, cantos y santos y es que, por si alguien aún no lo sabe, el turismo está muy bien pero no puede ser el único motor económico de una ciudad que pretende ir a más.

Músicos en la Naturaleza

2 de julio de 2011. Por sexta vez se celebra el concierto Músicos en la Naturaleza. Esta vez es el turno de Andrés Calamaro y Joaquín Sabina. Antes pasaron por ese mismo escenario Sting, Mark Knoffler, Miguel Ríos o el ya venido a menos Bob Dylan, entre otros.

Estos conciertos anuales se están convirtiendo en un referente a nivel nacional y hasta la abulense localidad de Hoyos del Espino, en plena Sierra de Gredos, se acerca gente de toda la geografía española. En esta ocasión Joaquín Sabina y Andrés Calamaro concentrarían alrededor de 10.000 personas, si bien es cierto que fue Sabina, segundo en actuar, el que más audiencia consiguió.

Un momento de Andrés Calamaro sobre el escenario.Mis funciones de fotógrafo en el concierto no me dejaron verlo completo y con tranquilidad pero, como gran aficionado a la música que soy (y cutre-bajista para desgracia de algunos), me bastaron las 3 primeras canciones de Calamaro para comenzar el concierto pensando que algo no me gustaba. En efecto. Tras dejar la cámara y prestar atención al argentino durante apenas 6 canciones, confirmé mis peores sospechas. Andrés Calamaro es un asesino. Un asesino de canciones. Pero lo más triste es que las canciones asesinadas ERAN SUYAS!!! Todos tenemos en la memoria el ‘Smells like teen spirit’ desangrandose en boca de Pitingo, o el ‘Come as you are’ desentonado por un crecido Ramoncín. Pero estos dos casos tienen algo en común. La canciones NO ERAN SUYAS!!! Que le den a Kurt Cobain!!! ¿Va a venir a darles collejas? Ya molaría. ¿No? El caso de Calamaro va mucho más allá. El tío coge temas como ‘7 segundos’ (mítico tema de Los Rodríguez), su querido ‘Salmón’ o incluso uno de sus más aclamados himnos, ‘Paloma’ y consigue, él solito, que no se parezcan en nada a lo que la gente piensa que va a escuchar. Acertó en el estribillo de ‘Sin documentos’ y más por inercia que por intención, seguro. Su banda debo decir que bastante mejor que él. De hecho, lo único por lo que se intuían sus temas era por la música.

Y mira tú por dónde que después cantaba Joaquín Sabina. Y lo curioso del caso es que no muchos daban dos duros por él, al menos de los conocidos que me encontré en el evento. Venía de una baja que le había hecho suspender gran parte de su gira. Algo llamado Diverticulitis y sobre lo que bromeó en el escenario diciendo algo así como “Poco diver y daba mucho por culitis”. Ya saben, el humor de Sabina. Dicha baja y con los precedentes de un concierto anterior en Ávila (en el verano de 2010) en el que apenas abrió la boca y los músicos le hicieron la cobertura, hacían pensar que no podría cantar más allá de cinco o seis temas. Error. Quizá porque era el último concierto de su gira “Vinagre y Rosas” o porque de verdad se ha cuidado durante su enfermedad, Sabina dio uno de los conciertos más redondos que recuerdo. Voy a ser sincero, no me gusta Sabina. Eso es así y dudo que empiece a gustarme mañana por arte de magia pero hay que reconocer las cosas bien hechas y que los músicos que le acompañaban en el escenario de Gredos eran de lo mejorcito que he visto. No hace falta decir que Calamaro parecía un grupo de tercera en todos los aspectos al lado de Joaquín.

Ambos tuvieron a bien compartir escenario y cantar dos canciones juntos. Una versión ‘amoñada’ de ‘Todavía una canción de amor’, tema que escribió Sabina y puso música Calamaro y ‘Princesa’, canción mítica del propio Joaquín.

Fui a Gredos a hacer fotos a dos cantantes con cierto nombre y sabía que no me iban a gustar. Calmaro por conocer de antemano sus atentados en los directos y Sabina por no ser santo de mi devoción. Pero como todo el mundo a veces me equivoco. No lo hice con el argentino, sí con el señor Sabina.

El año que viene, más y mejor. O no…

A %d blogueros les gusta esto: