Ocho apellidos palos (El increíble caso de B.B.) Tercera parte

Mientras el papamóvil era adelantado en una rotonda por el neoneoneomurallito -un tranvía rojo con alas propulsado por un minirreactor experimental de fusión nuclear- nuestros héroes fueron despertando uno a uno. Bergoglio conducía con una mano, bebía mate como si no hubiese un mañana y por los altavoces del santo vehículo el IV Coro de Voluntarios Voluntariosos entonaba un Te Deum. A la altura del Carrefour, abierto a pesar de ser festivo para que todo el mundo pudiese comprar lechuga cuando le viniese en gana, el Pelos se cansó de la situación y advirtió a Bergoglio de que o les explicaba de qué iba todo aquello y quitaba la música, o él se bajaba que tenía que ir a sacar al perro. Bergoglio, que los miraba a través del paparetrovisor, encogió los papahombros y aparcó el papamóvil a la puerta de la Escuela de Policías.

-Igual este no es un buen lugar para parar -dijo el viñetista.

-Che pibe, soy el Papa. -contestó Bergoglio- El representante de Dios y de Maradona en la tierra. El sucesor de San Pedro. Si me multan los excomulgo.

-Buen argumento.

Bergoglio dio un nuevo sorbo al mate y comenzó a explicarles la situación: el ritual satánico circular llevado a cabo por los de Podemos, el pequeño Nicolás, la Pechotes y Benjamin B. les necesitaba a ellos. Era un rollo chungo largo de explicar, algo relacionado con las fuerzas telúricas, los experimentos de la NASA, el CERN y el lavadora espacial que pusimos en el asteroide ese. Lo importante era que el Servicio Secreto Vaticano, en colaboración estrecha con el CNI, la CIA, Froilán, la Comisión del Centenario y la Real Federación Colombófila Nacional se habían puesto en marcha para evitarlo. El plan consistía, aquí hizo una pausa en su narración para ganar fuerza dramática, en sustituirles por maniquíes modelados con una impresora 3D de última generación y hacer creer a los conspiradores que su plan había resultado.

-¿Y a usted, Santidad, porque le importa todo esto?

Nuevo sorbo al mate.

-El tal Benjamin B. no sale guapo en las fotos. Si el año que viene vengo a Ávila en visita oficial tendré que quemar después todas las instantáneas.

-También puede que ganan los de Podemos -comentó uno de los paleros.

-Peor aún. Me quitarían protagonismo.

Mientras el Papa discutía con los atractivos blogueros dónde se esconderían hasta que llegase el momento de acabar con los planes de los conjurados, en otro punto de la ciudad Errejón y Monedero, acabado el flashmob de los alumnos de la UCAV, arrastraban a los falsos paleros hasta los Cuatro Postes, donde la Pechotes, el Coletas, Benjamin B. y el pequeño Nicolás esperaban con impaciencia. Una vez allí, los depositaron en el centro del círculo y reemprendieron el conjuro.

-Garcinuño, Negro, Del Pozo, Del Pozo…-rezaba la letanía de la Pechotes

-¡Vamos, vamos! -Benjamin B. no podía soportar más la tensión acumulada.

Cuando por fin la joven pronunció los apellidos de todos los miembros del blog, justo cuando el reloj de la Puerta del Sol marcaba las 12 de la noche, una luz morada se abrió paso en el cielo e iluminó a los presentes. Después, una fuerza desconocida empezó a elevar los falsos y musculados cuerpos de nuestro admirados héroes. Levitaban como en éxtasis místico aconfesional. Tras unos segundos flotando a escasos centímetros del suelo, fueron lanzados a gran velocidad contra el embalse de las Cogotas, donde se hundieron como drones mal tripulados.

-¡Lo conseguimos! ¡Lo conseguimos! -gritaba Benjamin B.

Los miembros de Podemos se abrazaron y comenzaron a cantar los grandes éxitos de la Transición. A su lado el pequeño Nicolás concertaba una entrevista con Telecinco. Benjamin B. con lágrimas en los ojos, miraba la ciudad desde aquel observatorio privilegiado.

-Por fin serás mía -decía entre dientes mientras agitaba el puño derecho.

¿Qué ocurriría el día de la señal? ¿Cómo reaccionaría Benjamin B. cuando viese reaparecer a nuestros héroes vivos y tuiteando? ¿Se compraría un móvil nuevo para sustituir al que se había quemado? ¿Los círculos darán paso a los paralelepípedos? ¿Qué habrá sido del perro del Pelos? ¿Cuánto son 25 dracmas?

(la historia se cierra aquí)

El christmas

– Te veo raro. No digo diferente, sino raro.

* Ya no sé si el mundo está al revés o soy yo el que está cabeza abajo.

“El Fierro” está apoyado en la barra de Javi, al que los parroquianos no terminamos de convencer de que nos fíe la lotería. “Tengo yo la caja como para regalar 20 euros por cliente, amos hombre”.

En 2014 me hice caso a mí mismo y decidí tomarme más a menudo el cafetico del paisano y buscar barras con camareros de alta profesionalidad y mejor alcurnia. Hasta empecé a dar carrete a los taxistas, hablando mal del gobierno, que siempre es una buena manera de romper el hielo. Sobre todo si el taxista está, que sé yo, oyendo a Federico. Es el caso de Javi, que es taxista y además propietario de bar de barrio en Delicias, parte humilde. Lugar de buena caña y patatas siempre a tiro. Nos acaba de contar que les sacó 33 euros por cabeza y botella de JB a un grupo de rumanos que decidieron celebrar la cena de empresa la noche anterior.

Y es que la navidad es bonita, y los christmas del jefe más aún. Esos que felicitan a toda la plantilla por “dar un paso hacia delante”, “cerrar filas” y “conseguir los objetivos marcados gracias a vuestra profesionalidad”. “El Fierro” está que trina con el tema.

* Es que hace falta ser cretino. No por el christmas, que ya sé que lo mandan todos los jefes, sino por la poca vergüenza. Fritos nos tiene, y encima es un mediocre.

– Como todos, tío. Tranqui Fierro. ¿Quieres otro carajillo?

* Que suba, que suba, que vengo caliente. Desde que metieron a la niña mona, el tipo no para. Todos los elogios se los lleva ella. Da igual que te multipliques por cinco, que hagas más horas de las debidas, que atiendas las llamadas, ordenes y cierres filas, como dice el maldito email. Solo ella lo hace bien para sus enamorados ojos.

– Ni caso Fierro. Tú tocar y cobrar. Haz tus horas y a casa, o al bar a ver el partido.

Javi señala la bufanda (es del Atleti) e intenta llevar la conversación al fútbol, pero pincha en hueso. Será por eso que nos saca unas aceitunas.

* Es que ese es el problema. Que ni en casa me deja en paz el muy mamón. O me pone un whatsapp con su última ocurriencia o le veo en el dichoso Facebook dando me gusta a tonterías o cosas que pongan sus empleadas.

– Es que a quién se le ocurre aceptarle como amigo.

* Coño, si es que añadía él a diestro y siniestro. Como para darle a que no.

– Chico, pues si tan harto estás vete de ahí, que te vas a gangrenar.

Javi limpia un vaso mientras “El Fierro” agarra tres aceitunas de tirón, pone cara pensativa y va soltando los huesos poco a poco. “Ptf”. “Ptf”. “Ptf”. Nos quedamos esperando su respuesta, que se le ve serio.

* Pues esa es la mierda, coño. Que antes si te hartabas de los christmas y la falsedad y te veías con ganas, pues mandabas todo al carajo y te ibas a buscar otro trabajo. Aunque solo fuera por la satisfacción de mandar a jeringar al tontainas de turno. Pero es que no hay. Ya sabéis que no hay curro. Cualquier suelta el que tiene, que luego viene el banco con las facturas. Y la mujer a decirme que si me he creído el último mohicano. Que baje la cabeza, me trague el orgullo y tire para delante, que peor fue la guerra.

Me meto cuatro patatas dos salsas de tirón. No hay mucho que añadir.

* ¿Cómo lo ves, Rubén? Que llevas todo el rato callado y mirando a la Mariló.

^ Pues prefiero a Mariló que al christmas de la empresa, la verdad. ¿A alguno os han puesto jamón? ¿Alguna cesta?

* Si bueno, una cesta. Pues como no lo tenga Antonio, el del bar…

– No insistáis – dice Javi, que se da por aludido – que aquí no se fía lotería.

* Me siento anulado, anulado. Si no fuera por el bar y por la mujer… pff. Poco pasa en este país. Luego que si votan al coletas. Ya no hay ni ganas de empezar el año con buenos propósitos. Que se quede los propósitos el jefe, la nueva o la Ana Mato. Que los guarde en el Jaguar.

Y ahí nos quedamos, con Mariló de fondo. Le digo a “El Fierro” que se meta a votar “los faritos”, que eso siempre da gustico y sale la mariló además. Y que espere unos días, que vendrá Illo con la viñeta navideña. “¿A Los 4 Palos esos? Ya tienes ganas de meterte en líos, tú”. “Sí, Fierro” -le digo-“y la semana que viene, con la nochebuena, escribiremos un relato a cuatro manos en el que nos reímos de todos un poco”. Promete entrar a ver, si el relato no es muy largo.

* Pero mete al capullo de mi jefe en tu relato: sus babas, su cretinez, su mediocridad, su falta de talento, su habilitad para chuparte la sangre y bajarte la moral, su poca vergüenza y su jodido christmas.

Le prometí que lo haría.

El relato será la semana que viene, pero mi buen amigo el Fierro, Javi el taxista camarero y Mariló bien se merecían un relato de sábado. A ver si así nos toca la lotería, aunque no nos la fíen en el bar. A ver si así los Christmas de los jefes suenan un poco menos a pamplina.

A ver si así, quien sabe, todavía se puede sonreír un poco y sobrevivir a la anorexia de esperanzas que nos han metido hasta el tuétano.

Panegírico (anti)navideño por José Ramón Rebollada

Si siempre es agradable contar en este rincón con la aportación de lectores y amigos, lo es más si quien firma esas líneas es el periodista José Ramón Rebollada Gil. Si tú también quieres enviarnos un texto para su publicación, aquí os contamos cómo.

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Panegírico (anti)navideño

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Ya nos llega de nuevo este tiempo del año en el que la hipocresía más absoluta se apodera absurdamente de una sociedad que parece adormilada, tomada por la sinrazón, hipnotizada por el absurdo. Sí, estoy hablando de esa cosa llamada “navidad”.

Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua la palabra “navidad”, en su primera acepción, es: “Natividad de Nuestro Señor Jesucristo”, ¡nada menos! Esta es una nueva demostración incuestionable de hasta qué punto la creencia religiosa de un fragmento de nuestra sociedad se ha apoderado (sin derecho ni justificación alguna) de buena parte de nuestra propia esencia y funcionamiento social a lo largo de los siglos, incluyendo el lenguaje. Si me atuviera a la literalidad de la definición esa palabra no significaría nada para mí ni para ninguno de los  que no somos creyentes de alguna de las múltiples facciones del cristianismo porque todos nosotros no tenemos un “Señor Jesucristo” compartido y reivindicado como “Nuestro”. Una vez más una parte se apodera del todo en su propio beneficio, en este caso lingüístico, y eso es como apropiarse de la misma esencia de nuestro (éste sí de todos) código social por antonomasia: el lenguaje. Yo les ruego a los señores académicos que cambien la primera acepción de la definición de esta voz.

La celebración de la “Natividad de Nuestro Señor Jesucristo” tiene tras de sí una oscura y enrevesada historia como todo lo que tiene que ver con el cristianismo, especialmente en su facción católica. Por supuesto nada de lo que voy a relatar ahora se cuenta en los púlpitos de las iglesias y catedrales, allí simplemente se dice que el tal Jesucristo nació un 25 de diciembre. La iglesia católica no parece tener demasiado interés en divulgar su propia historia, ¿por qué será?

Es realmente sorprendente comprobar lo poco que saben los cristianos sobre un personaje que ellos afirman fue histórico (por tanto real y verdadero) y que es nada menos su dios. Una de las muchísimas cosas que no saben es cuando nació, pero claro, para no ser incoherentes con su afirmación de la verdadera existencia de ese tal Jesucristo se inventaron su fecha de nacimiento y eligieron el 25 de diciembre.

Sus propias escrituras contradicen esa fecha. Sus estudios barajaron en su momento muy diversas fechas para tal acontecimiento entre los meses de mayo y octubre, pero finalmente (y no por casualidad) se decidió que la fecha de nacimiento fuera el 25 de diciembre, “casualmente” en las cercanías del solsticio de invierno, unas fechas de celebraciones paganas ancestrales en muchas latitudes del planeta basadas en el ciclo de las estaciones, cuando los días empiezan a ser más largos, algo que (incontestablemente) sí es un hecho cierto.

No obstante, y pese a la trascendencia del dato, no parece que tuvieran mucha prisa en “conocerle”. Según diversos estudios (incluyendo sus propias fuentes) no hay rastro de preocupación alguna por esta cuestión hasta el año 220 más o menos, más de dos siglos después de la supuesta existencia de ese personaje. Se saca a colación la cronología del autor griego convertido al cristianismo Sexto Julio Africano como el primero en afirmar que nació el  25 de diciembre.

Pero hay que esperar unos 125 años más, hasta el 345, para que la iglesia “fijase” el 25 de diciembre como el día del nacimiento de su dios, parece ser que por influencia de dos de sus líderes: Juan Crisóstomo y Gregorio Nacianceno.

Y una vez inventado el día hubo que inventarse el año del nacimiento de Jesucristo. En la sociedad de la época en la que supuestamente nació regía el Calendario Juliano, instaurado por Julio César, que se estableció en el año 45 ac. Por no liarnos demasiado en este galimatías de los calendarios resumiré diciendo que fue el monje Dionisio el Exiguo el que en el año 533 de la actual era “calculó” que el nacimiento de Jesucristo ocurrió en el año 753 del calendario juliano, y estableció el 1 de enero de 754 como el primer día del primer año de la era cristina. Eso lo hizo, como digo, ¡533 años después del supuesto nacimiento!, con lo que (repito) no puede decirse que los cristianos tuvieran mucha prisa por “saber” cuando nació su dios. Además, según se desprende de múltiples estudios e investigaciones, el monje cometió varios errores en sus cálculos de tal forma que, según su calendario, Jesucristo tendría que haber nacido entre cuatro y siete años antes de Jesucristo… curiosamente. Pero los erróneos cálculos del exiguo monje fueron siendo adoptados progresivamente en occidente hasta llegar a nuestros días. Es por ello que nuestra forma de contar el tiempo en la actualidad es fruto de otro invento de los cristianos, una ficción, una fabulación que contiene incluso errores matemáticos e históricos, aunque ellos no lo explican nunca desde sus púlpitos, claro está.

Y aquí nos hallamos todos, creyentes o no, inmersos año tras año en la “celebración” del nacimiento de un supuesto dios cuya fecha de alumbramiento es fruto de la suplantación y apoderamiento de ritos ancestrales, la invención de unos pocos próceres cristianos de la antigüedad y los errores de un monje medieval… Si esto no es algo patético y absurdo no sé qué puede serlo. Éste, y no otro, es el origen la navidad cristiana, ni más ni menos.

Otro día podemos meternos en la no menos enrevesada cuestión del lugar del supuesto nacimiento, que esa es otra: ¿Belén o Nazareth? Por no mencionar la no menos espinosa y misteriosa cuestión de quienes fueron sus supuestos progenitores con ese invento (para ellos sagrado dogma) de la santísima trinidad. Igualmente no me meteré en la peliaguda cuestión de los llamados Reyes Magos sobre los que los propios líderes del Vaticano siguen enredando 2.000 años después; recordemos el planteamiento reciente del anterior Papa, Benedicto XVI, de que esos seres procedían de Tartessos, o sea, del suroeste español actual.

Pero claro, todo esto, a base de no contarlo ni recordarlo, se va “olvidando”. Sólo se conserva y se repite hasta la extenuación el nimio mensaje que se quiere trasmitir y fijar de forma intencionada: Jesucristo nació el 25 de diciembre ¡y punto!

No tengo esperanza alguna de que esta cosa de la navidad vaya a cambiar próximamente, hay demasiados intereses en juego. En primer lugar los de la propia iglesia católica defendiendo su prevalencia en la organización social de todos, creyentes o no. También los intereses comerciales que se han generado a lo largo del tiempo. No se puede olvidar tampoco que a lo largo de los siglos esto se ha convertido en un rito interiorizado que en muchos casos ni siquiera se vive en clave religiosa. A pesar de que estamos en un Estado aconfesional todos los Ayuntamientos se gastan una pasta en las fiestas navideñas: nos llenan las calles de luces, organizan cabalgatas o promueven la instalación de belenes utilizando espacios y recursos públicos de todos, creyentes o no… y ningún político va a arriesgarse a poner un poco de cordura en esta sinrazón, lo sé, pero por lo menos que sepamos a qué atenernos, de dónde viene la cosa, qué es en realidad lo que se “celebra”… cual es el origen de la patraña.

Referéndum al tun tun (III)

Primera parte 

Segunda parte

(Cortinilla de estrella)

Un golpe seco en la puerta les devolvió al mundo real. Apartaron sus ojos de las piruetas de los patinadores ucranianos y cruzaron miradas de temor. Otro golpe les obligó a levantarse. Se movieron en silencio por el lúgubre sótano y se armaron con palos de escoba, libros gordos de cantos firmes y un plumero reserva de la acarosfera. Otro golpe.

– Abrid de una vez, que hace frio. Se van a congelar los cartuchos de tinta.

Se miraron sorprendidos. El hombre alto había vuelto. Abrieron la puerta, le abrazaron y le golpearon la espalda como si estuviesen sacudiendo una alfombra mullida.

– Tengo que reconocer que a mi también me ha sorprendido no morir el primero. – dijo tras desembarazarse de los abrazos mientras con un gesto invitaba a abandonar la penumbra de las escaleras a sus dos acompañantes.

Si los cinco integrantes del blog eran seres de luz, príncipes de ojos claros, piel hidratada y melena oxigenada; los dos engendros responsables de La Colonoscopia parecían resultado de un cruce antinatural entre seres del averno. Manos grandes y peludas, rostros grasientos poblados de pústulas y verrugas, jerseys de rombos, gafas de pasta, piernas famélicas y arqueadas como si bajo ellas un bisonte tuviese siempre un espacio de aparcamiento reservado. Tan solo una graciosa pajarita de topos amarillos dulcificaba su apariencia.

-Ya estamos todos -dijo sonriente uno de ellos revelando que su interior, empezando por unos dientes amarillos e irregulares, tenía tan mala pinta como su exterior y olía peor. – ¿Empezamos?

(Cortinilla de estrella)

-¿Empezamos? – dijo el Alcalde. En la otra punto de la ciudad -o casi- el Ayuntamiento había ideado un plan para frenar la consulta. Era un plan infalible, atrevido, inteligente y disparatado. Las pesquisas por localizar a los disidentes habían fracasado hasta el momento y las obras para construir un estrado donde ajusticiarlos estaban paralizadas por falta de liquidez a la espera de un nuevo plan de pago a proveedores. El plan, denominado en clave “Vía Abulense Bis”, consistía en convocar una consulta simultánea a la consulta convocada por los disidentes, también con dos preguntas, con una temática totalmente distintas para despistar al electorado. “¿Cree usted que Ávila es una ciudad maravillosa en la que todo el mundo puede sentirse acogido gracias al gracejo castellano de sus habitantes, la libertad de horarios intermitente y a la existencia de múltiples rampas?” rezaba la primera cuestión. “En caso afirmativo o negativo, incluso si usted no ha contestado a la primera pregunta o no habla nuestro idioma ¿Considera usted que todo es mejorable, que es importante trabajar juntos para lograr los objetivos del común, que las nubes no huelen a nada y que las redes sociales son, además de una pequeña gran tribuna digital, una experiencia compartida más allá de los arrobas y las almohadillas?” concluía la segunda pregunta. La conjunción de ambas cuestiones era tan absurda, confusa y sin sentido que de puro ridículo contagiaría de invalidez toda pregunta que se pusiese a su lado.

Mientras metían las urnas y las papeletas en furgonetas camufladas, el concejal guapo se acercó al concejal de elocuencia nunca vista.

– ¿Qué tenéis pensado para esos esbirros de Satán, de ZP y de Rosa Díez?

El concejal de verbo fluido se mesó la incipiente barba de plateado vello.

-Para los de La Colonoscopia hemos acondicionado un pequeño espacio en lo más alto del consistorio. Allí les ataremos, les sujetaremos los ojos con palillos y cinta aislante, y les obligaremos a ver, una y otra vez hasta que pidan clemencia, el mensaje navideño del Alcalde, el de Rajoy, el del Rey, el del Papa y los mejores momentos de las películas de Justin Bieber y las Spice Girls.

– ¡Es atroz! – contestó el concejal guapo mientras el otro sonreía picarón.

– ¿Y para Los4Palos?

– A esos con quitarles el Twitter les destrozamos la vida.

(Cortinilla de estrella)

– He notado una conmoción en la fuerza. -dijo el de los ojos azules.

– Yo también lo he notado. -dijo otro de ellos.

– Ha sido un pedo -repuso uno de La Colonoscopia- Lo siento.

Las primeras urnas ya estaban siendo repartidas, junto con los sobres y la edición matinal del Diario de Ávila. Además, habían empapelado la ciudad con carteles que anunciaban el referéndum, animaban al voto y alababan las propiedades diuréticas de la cerveza. El sol empezaba a despuntar por donde acostumbraba y la ciudad comenzaba a despertarse a golpe de campanas. En los bares sonaban ya las cafeteras, los barrenderos limpiaban las calles, los jóvenes cogían los autobuses que los sacaban de la ciudad, el AVE llegaba a Segovia y el Decathlon de Salamanca abría sus puertas.

Era un día importante, vital, trascendente, histórico, festivo, supercalifragilístico. El día que Ávila decidiría su futuro.

-Tenemos un problema. -dijo el viñetista tras regresar al coche después de dejar una urna en un bar.

-¿Cuál?

– No se me abre el Paint para preparar la viñeta de este domingo.

– Bueno, no es tan grave.

– Por cierto, el Ayuntamiento está poniendo urnas junto a las nuestras para hacer otro referéndum.

– ¡No puede ser!

 (Cortinilla de estrella)

El primer votante llegó hasta la primera urna a primera hora de la mañana. Había ido a comprar unos churros y se encontró la propaganda del referéndum en una farola. Con curiosidad se había acercado hasta un bar electoral, había pedido un carajillo para empezar el día con alegría y mucha marcha y se disponía a votar cuando se percató de la existencia de dos urnas y dos papeletas que sumaban cuatro preguntas. A la derecha, la urna del Ayuntamiento con las preguntas ya señaladas. A la izquierda, la urna del referéndum ilegal. Cogió una de las papeletas y empezó a leer las preguntas.

La cestica

by Illo

by Illo

Más vale adelanto en mano que extra en verano.

La Navidad, o como usted quiera llamar a las fiestas de finales de año – en esta casa somos muy respetuosos con el carácter aconfesional del Estado – está cada vez más cerca. Ya hay lucecitas por las calles, hace frío, tipos gordos – o delgados con relleno – pasean disfrazados de rojo, la mula y el buey piden limosna tras ser afectados por el ERE papal, la tele se ha llenado de anuncios de colonias, de juguetes, de bombones, etc. Sí, también hay algo de religión, unas gotitas, pero casi todo es gasto y celebración.

Que la Navidad se parezca cada vez más a las Saturnalia, festividad romana de la que nace la nuestra, no me parece mal, ojo, pero convendrán conmigo en que este año la Navidad no va a ser igual. Lo habitual por estas fechas es la alegría, el desenfreno y el consumismo disparatado. O lo era antes de que la burbuja explotara, se llevase por delante nuestra economía y enviase a seis millones de personas a las colas del INEM, fun, fun. La gente gastará menos – un 4% menos que el año pasado y 300€ menos por cabeza que hace 4 años, según las estadísticas oficiales – y los comerciantes y hosteleros ganarán menos, lo que les llevará a pagar menos impuestos y a contratar menos gente, lo que hará que menos gente gaste, etc. El círculo vicioso, la pescadilla que se muerde la cola, los multiplicadores fiscales, los líos de faldas de Strauss-Kahn y todo ese rollo. Nuestra economía, nos guste o no, que en eso no entro, es consumo y sin consumo no hay crecimiento y sin crecimiento no hay empleo.

La situación económica de la mayor parte de los abulenses se puede catalogar ahora mismo en dos niveles: mala o regular. Para los primeros, la economía familiar, como la del país, va mal. El dinero escasea, las cuentas bancarias están caninas, los monederos solo guardan cobre y los billeteros telarañas. A este nivel el verbo consumir es reflexivo. A los encuadrados en la otra categoría no les va tan mal: van tirando, conservan de momento su trabajo, pero tienen miedo al futuro, lo que les encoge la tarjeta bancaria. Hay gente a la que las cosas le siguen yendo bien, es verdad, y personas que, por desgracia, sobreviven en una situación peor que mala.

En el estrato superior de la clase regular están los funcionarios de las distintas administraciones. Hasta hora, su estabilidad y su sueldo fijo les permitía mantener un nivel de vida aceptable. En una ciudad y una provincia como la nuestra, el salario de los funcionarios mueve buena parte de la economía. Por eso, cuando se anunció la supresión de su paga extraordinaria de diciembre, muchos, y no solo los directamente afectados, se echaron las manos a la cabeza. Era una estocada al sueldo de los funcionarios, evidentemente, pero también a las previsiones de ventas de la campaña navideña y a la economía en general.

Desde que se conoció la medida, algunas administraciones se han descolgado y, pese a las advertencias del Gobierno central*, se han decidido a pagar a sus funcionarios, de algún modo, la extra de Navidad. Lo han hecho, o han dicho que lo van a hacer, los separatistas del norte en un evidente nuevo intento de romper España, esta vez por la chequera. En el País Vasco, la administración socialista saliente se ha encontrado con el Tribunal Constitucional. En Navarra, mientras tanto, el Gobierno foral ha aprobado un “complemento personal transitorio” equivalente a la paga extra. En Extremadura, otros separatistas, el Presidente de la Junta ha anunciado que adelantará la extra de junio del año próximo a enero, y la de diciembre de 2013 a junio de 2013, y la de junio de 2014 a enero de 2014… y así hasta el infinito (o hasta que el Gobierno de la nación le deje abonar tres pagas extras un mismo año). El Ayuntamiento de Ávila, para sorpresa de propios y extraños, Junta de Castilla y León incluida, también piensa adelantar la extra de junio a enero, tras acordarlo con la mayor parte de los sindicatos.

La medida tomada por el Ayuntamiento de Ávila, que es de la que hemos venido a hablar, ha levantado una apasionante polémica a varias bandas. Por un lado, el Ayuntamiento y los sindicatos firmantes defienden a capa y espada la legalidad del adelanto y proclaman las bondades de la idea: los funcionarios podrán hacer frente a los gastos navideños y se inyectará casi un millón de euros en la depauperada economía local (siempre que los funcionarios no sean malos abulenses y se vayan a comprar a Madrid o lo hagan por internet, con lo que sus comprar tributarán, con un poco de suerte, en Luxemburgo).

Al otro lado del cuadrilátero, a la Junta le ha sentado regular el adelanto de la extra. El portavoz del gobierno autonómico ha afirmado que la medida no es legal, a lo que ha añadido que “distinto es que el alcalde de Ávila lo pueda hacer de otra manera, que no lo sé ni me importa”. Con declaraciones de este calado, con ese verbo fino y esa pléyade de argumentos, la política autonómica coge altura. Ni corto ni perezoso, el Alcalde de Ávila ha contraatacado, y cual Góngora en sus buenos tiempos ha afimado “Antes de opinar lo normal es llamar y enterarse”,  para después añadir “cada uno en su casa sabe lo que hace y evidentemente… somos todos adultos”.

¿Y esto de adelantar la extra es legal? Digamos que en principio no es tan ilegal como lo que pretendía el Gobierno Vasco. Ninguna administración puede pagar la extra de Navidad de este año: la ley lo prohibe. Tampoco es un adelanto obligatorio,  como pretende hacer Monago en Extremadura, lo que seguramente también sea ilegal, sino que es una medida a la que se pueden o no acoger los funcionarios, que han de solicitar el pago anticipado – cosa que ya ha hecho, según el Consistorio, casi la mitad de la plantilla. En el anterior Acuerdo entre Ayuntamiento y funcionarios ya figuraba que estos podían solicitar un adelanto de su sueldo, a devolver en cómodos plazos. Puedo estar equivocado, pero diría que en esta ocasión el Ayuntamiento puede salirse con la suya (hasta que el TC, el Gobierno de la Nación o Belloch explicando el significado de la palabra devengar, digan lo contrario). Los funcionarios que así lo soliciten, tienen de plazo hasta mañana, no tendrán que pedir un préstamo para comprar los polvorones, aunque tendrán que ir mirándolo para sus vacaciones de verano. También pueden ahorrar, o no irse de vacaciones, es verdad, pero no le digan eso a nadie no vaya a ser que se descubra que no todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. A Mariano le daría un patatús si se enterase.

Otra cosa, y vamos acabando ya que tendrán ustedes que hacer la carta a los Reyes Magos,  es que el citado adelanto vaya a reactivar la economía local, que no sea más que el chocolate del loro para unos funcionarios que ven recortados sus derechos, o que sea justo que solo una parte de los trabajadores públicos de la provincia puedan acceder a ella.

O, yendo un poco más lejos, que la única salida posible para mantener en pie este país sea que todos, trabajadores públicos o no, trabajemos más cobrando menos, cuando no somos ni los que menos trabajamos, ni los que más cobramos de nuestro entorno. “Empobrecerse para salir de la crisis” es un eslogan difícil de vender, incluso en Navidad.

Fun, fun.

*Enlace a El Plural para compensar el enlace a Libertad Digital publicado el pasado lunes por el Sr. Negro.

Pesadilla de la Cabalgata de Reyes (por Chuchi García)

Abrimos de nuevo el capítulo de colaboraciones. Esta vez es Chuchi García quien nos ha hecho llegar un texto para que publiquemos en el que nos habla de la Cabalgata de Reyes. Chuchi García se dedica desde hace más de 30 años a ser abulense, una labor que compagina con la informática y comprar en Mercadona, según nos cuenta él mismo. Si tú también quieres hacernos llegar algo para que lo compartamos por ti no te olvides de pasar por aquí, te contamos cómo.

Pesadilla de la Cabalgata de Reyes (por Chuchi García)

Pongamos las cosas claras: no hay cosa más fea en esta ciudad nuestra que se llama Ávila que la Cabalgata de Reyes. Y miren que uno puede ser generoso y en vez de llamarlo cutre decir que es kistch, esa palabra que trasciende lo hortera para hallar una extraña belleza en lo que no lo tiene. Pues no. Seamos sinceros; si la monarquía que viene de oriente es esta qué viva el petrodolar, la dictadura saudí y los camellos en chándal que aparecen en Callejeros pero que sus mágicas majestades no pisen nuestras calles. Un favor para nosotros y para ellos, que de pasarles cualquier cosa no tendrían tarjeta sanitaria.

Si todos tenemos un niño interior les puedo asegurar que el mio al ver semejante desfile de mamarrachadas, de cutrerio manufacturado, al señor con la cara pintada de betún… llora a moco tendido, inconsolable ante semejante espectáculo que va desde lo grotesco a lo triste. No sé donde cultivan algunos la ilusión pero por las cosas que le hacen a mi niño interior debiera actuar de oficio el Defensor del Menor, y la misma UNICEF movilizar a los cascos azules para tomar la ciudad tras un bombardeo preventivo de la OTAN (que ya de paso remodele el edificio de Moneo en El Grande. No hay mal que por bien no venga).

Todo esto viene por una extraña polémica entre la concejala de IU, Sara Doval, y nuestro concejal de fiestas, Miguel Ángel Abad (quien cambió lo de la concejalía de empleo por esta que es más colorida y mucho mejor para él quitarse semejante mochuelo de encima) a cuenta del programa festivo navideño.

Abad acusa a Doval de querer cepillarse la cabalgata. Esta le responde que no, que eso no es lo que se ha dicho en la comisión para estos menesteres y que además tanto a ella como a su familia les gusta mucho. A todo esto, Manuela Prieto, concejala socialista en el Ayuntamiento, nos desvela lo que cuesta semejante horror:

  • 13.000 en el vestuario de la cabalgata
  • 15.000 euros en el alquiler de las carrozas
  • 7.500 en la animación del desfile

Aquí es donde se me ilumina un WTF! bien grande, encima de mi cabeza, que además brilla en tonos de neón. Muy navideño todo. Como en una versión postindustrial de la estrella que guía hacia Belén o el luminoso de El Plaza en las Hervencias.

Si con ese buen dinero no son capaces que hacer algo mejor que semejante parada de los monstruos únicamente puedo dedicarme a pensar en alguien a quien dar una patada voladora que desprenda su cabeza del tronco. Encontrando a varios lo suyo sería poder clavar las cabezas en picas y proceder, ahora sí, a encabezar una Cabalgata de Reyes que guste tanto a niños como a  aquellos seguidores del cine de Tim Burton. Quién sabe, igual así aprenden.

Por cierto, lo de las comisiones deben de servir de bien poco pues antes de celebrarse la comisión de festejos se anunció ante los medios el programa para estas navidades. Les presto mi WTF! luminoso cuando quieran o comprense uno que lo amortizan enseguida.

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