El no Museo del Prado S17E253

Hemos hablado tanto sobre el proyecto del Museo del Prado en Ávila, sobre las obras que nunca acaban, las idas y venidas de políticos y autoridades, los rumores, los dichos y los desmentidos; que volver a escribir sobre ello haría que Sísifo, a medio camino hacia la cima de la montaña, nos mirase con benevolencia y conmiseración.

Pero no podemos abstraernos a la actualidad. El Palacio de los Águila y su destino vuelve a los titulares de la prensa: el Museo Provincial de Ávila trasladará allí parte de sus fondos y se negociará una salida a la presencia en el mismo contenedor del Museo del Prado.

Lo que sigue no pretende ser un resumen exhaustivo de lo dicho a lo largo de los últimos lustros por nuestro representantes; se ha escrito tanto en torno a este proyecto durante los últimos ¡18 años! que seguramente los servidores de WordPress no podrían soportar semejante colección de capturas y enlaces.

19/02/2004 Del Castillo confirma que la sede del Museo del Prado en Ávila se abrirá el próximo año

DelCastillo2004

El AVE y el Museo del Prado. Vaya par de gemelos.

24/06/2007 El Museo del Prado enfrenta a PP y PSOE

Futuro

El futuro cultural de la provincia estaba en juego en 2007.

27/05/2009 Acebes reclama la puesta en marcha de las obras del Palacio de los Águila

Acebes2009

“Primera y única vez en la historia”. Ahí es nada.

22/10/2009 González-Sinde: El centro estará en ejecución en febrero (de 2010)

fundamental

Proyecto fundamental.

20/09/2011 Las obras del Prado abulense acabarán en 2012 

regenerar

Cinco años después, el Museo del Prado sigue sin regenerarse.

31/05/2013 El proyecto sigue adelante

firmecompromiso

Firme compromiso. decían.

27/08/2015 Sin comentarios

realidad

Ajá.

29/10/2015 El ministro de Cultura promete desacastar el proyecto del Prado y anuncia la primera exposición.

desatascador

Cumplimos.

12/02/2016 No hay “desatasque” 

Nodesatasque

 

De todo lo escrito y dicho apenas queda nada. El proyecto fundamental para la ciudad, para la provincia y para el propio Museo del Prado ha desaparecido. Ya no se habla del Centro de Gestión de Depósitos, ni del Prado Disperso. Ahora se busca una solución a una infraestructura, el Palacio de los Águila, que corría el riesgo de quedar abandonada. La expansión hasta sus salas del Museo Provincial es una buena noticia para esta institución, ahogada ya en las paredes de sus actuales sedes. Respecto al Prado, seguramente el Palacio de los Águila termine siendo una parada más de las exposiciones itinerantes de la pinacoteca nacional. Algo es algo, me dirán, pero es tan poco en comparación con lo que se nos había prometido. Otra vez.

PS1.- Respecto al título de la entrada, para los que no sean seriéfilos: S17E253, temporada 17 (S de season), episodio 253.  Y los que nos quedan.

Manifiesto por la apertura del Museo del Prado en Ávila (por Pedro Tomé)

Nueva colaboración en nuestras páginas y nuevo agradecimiento de todos los que hacemos este blog. Nos alegra saber que cada día somos más. La aportación de hoy es de Pedro Tomé, conocido antropólogo abulense. Si como él quieres enviarnos tu texto ya sabes que aquí explicamos cómo puedes hacerlo.

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Un manifiesto en defensa de la apertura de la subsede del Museo del Prado en Ávila

Tedio. Esa es la sensación que las más de las veces provoca la lectura del llamado Boletín Oficial del Estado. Mas, como recoge disposiciones que condicionan nuestra vida, conviene tenerlo presente. Aunque sea como pesadilla recurrente. Y, sin embargo, de cuando en vez, quiere darnos una alegría aunque se limite a la intención.

El 30 de diciembre de 1998, mientras buscábamos uvas para la Nochevieja, la entonces Ministra de Educación y Cultura, Esperanza Aguirre y Gil de Biedma y la Consejera de Educación y Cultura, Josefa Eugenia Fernández Arufe, se reunieron para modificar un convenio que se había firmado 1992, cuando Blanca Fernández Ochoa ganaba una medalla esquiando y los sevillanos veían como un incendio afectaba al Pabellón de los Descubrimientos de una Expo que meses después se inauguraría. Resulta que ese convenio, que a la sazón modificaba otro anterior de 1986, venía a decir que esto de las transferencias de cultura se hizo deprisa y corriendo o en lenguaje boletinesco “de un modo simplificado que condujo a diversos errores” y que hora iba siendo de hacer algo con el Palacio de los Águila. Pues, aunque incluido dentro de los edificios del Museo de Ávila, seguía el BOE, “el uso que ha venido teniendo el Palacio no ha sido el más adecuado con el fin del legado.”  Así es que Aguirre y Fernández Arufe, prestas a dar utilidad al edificio, acordaron que dejara de estar adscrito al Museo de Ávila y pasase a ser espacio del Museo Nacional del Prado.  Casi un mes después, el convenio se hizo público en el BOE y entró en vigor.

Han pasado desde entonces nada menos que catorce años. A veces no lo parece porque algunos de los protagonistas son los mismos que, cada pocos años, reiteran afirmaciones parecidas. Que si mañana. Y si no se puede, pasado. Que si tú, que si yo. En fin. Lo conocido.

Pero, entre declaraciones de unos y otros y promesas incumplidas por unos y por otros, lo que parecía que iba a ser el Centro de Gestión de Depósitos del Museo del Prado, sigue siendo una obra cuya grúa no se mueve. A diferencia, no obstante, de otras promesas, aquí hubo aprobación oficial. Como hubo dinero consignado. Y también gastado. Esperemos que no malgastado. Comenzaron las obras y luego que picaron, descubrieron el subsuelo. Y a parar. Y la empresa que no me llega. Y la administración, que no te doy. Y así, cayó una empresa y luego otra. Cayó una fecha prometida, 2005, y luego otra, 2008. Y hasta una tercera: 2012. Y mientras tanto, los que callaban cuando había que había que hablar, denotando insuperable abulia, las mismas palabras repetían a destiempo. Pero, tranquilos todos, que nadie es culpable de nada. Y en esas andamos cuando hace unas semanas, finaba mayo, el Patronato del Museo del Prado dice que, como parte de su estrategia financiera, preciso será “replantear las actuaciones relacionadas con la creación del Centro de Gestión de Depósitos en Ávila.”

Así, inopinadamente, como las obras mismas, las inversiones realizadas y las promesas a ellas ancladas, se vieron suspendidas. Y, como si fuera el cántaro de la lechera, los beneficios tantas veces cantados para el Prado y para Ávila, parecieron convertirse en la leche derramada por el suelo. Y aunque era de esperar que se oyeran lamentos, sólo se escuchó el silencio de la resignación. Y como nada se movió, un grupo de amigos, que mascullaba el “ya está bien”, decidió conjugarlo con el tantas veces dicho “habría que hacer algo”. Y,  para que no quedara en deseo, llamaron a otros pocos. Y estos, a algunos más. Y de estos, alguno al que aquí firma. Y los unos y los otros se dijeron que el ámbito de actuación de los partidos políticos es el que es, y que aquí hay que moverse por otros caminos. El qué hacemos -que si plataforma de muchos, no porque rápido te piden cuotas de representación que paralizan; que si asociación, no porque entonces tiene que haber una junta directiva y todas esas cosas que pide la ley y lo que se pretende es que participen cuantas más personas, mejor- se tradujo en un veamos cuánta gente en Ávila cree que nos estamos dejando escapar una oportunidad. Sepamos cuántos no estamos dispuestos a que la incuria de pocos la paguemos muchos. Y vuelta y vuelta, parimos un Manifiesto en el que simplemente, que no es poco, se solicita que “a la mayor brevedad, el tantas veces prometido como aparentemente olvidado Centro de Gestión de Depósitos del Museo Nacional del Prado, se instale en el Palacio de los Águila, incluyéndose los talleres de restauración y las salas de exposición abiertas al público.” Y esta petición se justifica sobradamente como puede leerlo quien así lo desee accediendo a: https://www.facebook.com/prado.enavila/info

Nuestra idea es, concluido el mes de septiembre, presentarnos, en primera instancia, ante el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, con el apoyo recabado y demandar que en los próximos presupuestos generales del Estado, haya una partida específica para la continuación de las obras. En segunda instancia, acudiremos al Real Patronato del Museo Nacional del Prado para, con el mismo apoyo, proponerle que el replanteamiento apuntado sea retirado. Y si las demandas son satisfechas, ahí queda eso. Todos contentos y cada mochuelo a su olivo. Pero, si no es así, de solicitar pasaremos a reconvenir. Y en lugar de despertar a los representantes dormidos les pediremos directas responsabilidades. Claro que para todo ello, hace falta demostrar que es interés de muchos.  

Pedro Tomé.

Un museo de cal y otro de arena

Hazpronto

Empecemos con un acto de contrición: en lo referente al dicho parafraseado en el título de este post, nunca he sabido cuál de las dos sustancias mencionadas, cal y arena, era la mala y cuál era la buena. Supongo, teoría ingenua, que dependerá de la situación, como casi todo en esta vida. O quizá sea que estoy sacando los pies del tiesto, todo es posible. Igual la cal y la arena no representan el bien y el mal, en este país todo lo convertimos en trincheras, y se limitan a ser cosas contrarias, opuestas, pero que trabajando juntas, remando hacia el mismo lado, hombro con hombro, átomo con átomo, sacan lo mejor de ellas, como si de un remedo constructivo de la Transición -ruego una oración por su alma- se tratase. Si la frase anterior le parece una gilipollez, releala en voz alta imitando al rey. Seguirá siendo una gilipollez, es verdad, pero le apetecerá sacar el turrón, las gambas y los langostinos, y escuchar un rato villancicos. Lo que se dice una soberana gilipollez.

Dejando a un lado este paseo por los cerros de Úbeda y entrando ya en materia, a lo largo de las últimas semanas ha habido cierto movimiento en torno a los dos principales y más empantanados proyectos museísticos-culturales-turísticos abulenses: el Palacio Caprotti y Centro de Gestión de Depósitos del Museo del Prado. Empecemos por este último.

Sobre el anteriormente conocido como CentrodeGestióndeDepositosdelMuseodelPrado, proyectado en el abulense Palacio de los Águila, cayó un nuevo jarro de agua fría tras la publicación, a finales del pasado mes de mayo, del plan de actuaciones de la pinacoteca para el periodo 2013-2016 (PDF). En ese documento, la única referencia al proyecto abulense se encuentra en el apartado dedicado a la estrategia financiera. Tras glosar la reducción de un 29% de la aportación del Estado para el sostenimiento del Museo -al parecer esto de la cultura no pinta nada en eso que llamamos “Marca España”- y la caída de visitantes esperada para 2013 (-15%), se refiere a la necesidad de adoptar distintas medidas para adaptarse a la nueva realidad económica. En el epígrafe dedicado a los gastos, junto a la elaboración de un “Presupuesto base 0” y la puesta en marcha de un plan de ahorro en gastos corrientes, el Museo habla de la necesidad de “Replantear las actuaciones relacionadas con la creación del Centro de Gestión de Depósitos en Ávila, así como la rehabilitación del Salón de Reinos”. Antolín Sanz, primus inter pares de los populares abulenses, tras recomendar a la gente que lea papeles, glosar las bondades de la gestión popular y hablar de la génesis socialista de todos los males, aclaró que esto no supone el fin del proyecto. El documento del Prado, según la interpretación de Antolín Sanz, solo refleja la situación actual: la paralización de las obras por el litigio existente entre la empresa y el Ministerio. El Museo no puede hacer nada pues no le compete.

Las interpretaciones, hermanas de las opiniones, son como los ombligos*: todos tenemos uno. Creo, y esta es mi interpretación, que Antolín Sanz lleva razón en parte: el documento del Prado refleja la situación actual del Prado y del proyecto. Por un lado, como todos ustedes saben, la obra del Escorial, perdón, del Palacio de los Águila, está paralizada debido al conflicto entre la empresa concesionaria (Dragados) y el Ministerio de Cultura (a través de la Gerencia de Infraestructuras) por un ponme aquí un par de milloncejos más. La empresa considera que el Ministerio debe abonar un extra por un modificado del proyecto y el Ministerio no quiere pagarlo. ¿Cuándo surge este problema? En agosto de 2012. ¿Quién gobernaba en Ávila, Valladolid y Madrid? El PP. Con esto no quiero decir que el PSOE esté libre de culpa, la obra lleva tanto tiempo en marcha que hasta el Conde-duque de Olivares es en parte responsable, y tampoco quiero decir que el Gobierno deba aceptar lo que la constructora reclama, pues desconozco los detalles, pero no es de recibo que Antolín Sanz, en nombre de su partido, se lave las manos como si acabase de caer de un De Guindos.

Por otra parte, el documento del Prado refleja la situación económica actual del museo. Situación que podríamos calificar, con cuarto y mitad de optimismo, de insegura. El plan financiero presentado se basa en que la aportación del Estado se mantiene constante hasta 2016, lo que es un cruce de dedos en toda regla, y en la capacidad del Museo para generar recursos propios mediante entradas -otro cruce de dedos- y patrocinios -artritis galopante. Para poder cuadrar el presupuesto, el Museo congela los gastos de personal, reduce gastos corrientes, reduce más de un 50% las inversiones respecto al año pasado y asume que tendrá que tirar de sus ahorros ¿Y quién es el responsable de esto? El Gobierno. Sin entrar a valorar si el recorte es necesario o innecesario, justo o injusto, quien toma la decisión es el Gobierno. Ni Merkel, ni los mercaos, ni Uropa. Y esta situación finaciera es la que explica que el Prado no pueda asumir los gastos que supondría poner en marcha el Centro de Gestión de Depósitos de Ávila, porque como ya explicamos por aquí, en aquella ocasión a raíz de unas brillantes declaraciones de un diputado de la otra bancada, lo pensado para Ávila no era una salita cuca con parquet y focos para enseñar cuadros bonitos, sino un centro administrativo, un laboratorio y un taller de restauración con salas de exposiciones. Y eso, amiguitos del alma, es caro. No money, no museum.

Y esto nos lleva al último punto de las declaraciones de Antolín Sanz. “¿Alguien dice que no va a haber exposiciones?” Adios Centro de Gestión, hola ya mencionada salita de exposiciones. Mi temor es que la asfixia financiera mate el ambicioso proyecto pensado hace doce o catorce años y que nos tengamos que conformar con otro edificio rehabilitado donde hacer conferencias, dar ruedas de prensa con imagotipos y poner exposiciones. Uno más a sumar a la abundante lista existente. ¿Es un riesgo real? En la rueda de prensa que el director del M. del Prado dio para presentar el Plan de Actuaciones, habló de entablar con el Ministerio “una reflexión completamente abierta” para ver qué papel puede tener el Museo en el desarrollo del proyecto abulense. Un nuevo contenedor con contenido exiguo, subsede del Museo del Espacio Vacío, una nueva oportunidad de desarrollo perdida. Un conocido político abulense aseguraba hace años que el futuro de la ciudad pasaba por el AVE y el Museo del Prado. Esperemos que no tuviese razón.

Dejando a un lado ya el asunto de los Águila, pasamos a un breve resumen de lo que hemos conocido sobre la futura apertura del Museo de la Ciudad (todavía no tengo claro el concepto) en el Palacio Caprotti. Tras meses sin noticias, el proyecto parece haber desencallado, las múltiples gestiones llevadas a cabo desde el Ayuntamiento deben haber dado sus frutos, se debe haber musealizado en tiempo récord y ya deben haber encontrado modelo de gestión del mismo que no suponga una carga para los abulenses (lo cual, ya les anticipo, está cerca de ser un milagro). Este es el titular que aparecía el otro día en la prensa.

Caprotti2011

Uy, perdón, que despiste por mi parte. No me había fijado en la fecha de la noticia. 2011 ¡Cómo pasa el tiempo! Este es el titular correcto.

Caprotti2013

Ahora que lo pienso, quizá estas noticias, igual que la cal y la arena, no sean tan distintas como parecían en un principio. Plazos incumplidos, titulares repetidos una y mil veces, promesas y más promesas…

 * Iba a decir “culos”, pero puede que usted esté leyendo esto en horario de protección infantil.

ÁvilaCard

S. Vicente

Una de las pocas propuestas interesantes del programa (si podemos llamarlo así) del PP para las pasadas elecciones municipales hacia referencia a la creación de una entrada turística única para los monumentos de la ciudad. Bueno, en el programa realmente ponía que “trabajaran por la puesta en marcha” de la citada entrada; ya saben, esa jerga política que evita prometer cosas concretas.

Por si los imponderables o las tormentas que acabaron con la Armada Invencible impiden al equipo municipal sacar adelante sus excelentes ideas, voy a desarrollar esta por mi cuenta. Como este espacio tiene licencia Creative Commons, si el Ayuntamiento quiere copiarme puede hacerlo; citándome, por supuesto.

Poner en marcha una tarjeta que con un pago único dé acceso a distintos monumentos, museos o salas de exposiciones, además de poder incluir descuentos en comercios, transporte u ocio, no es nada nuevo. En nuestro entorno más inmediato tenemos varios ejemplos de desigual fortuna y gestión: Salamanca, Madrid, Sevilla, Toledo, Zaragoza, Segovia o Mérida. Por supuesto, en el extranjero también es frecuente: París, Lisboa, Venecia, Berlín, etc.

Una tarjeta de este tipo ofrece ventajas para todos los actores implicados. Para los turistas es cómodo y suele representar un ahorro frente a la entrada simple de todos los monumentos o museos, además de ofrecer descuentos, mapas o algún tipo de regalo. Para la ciudad o los comerciantes es doblemente útil: aumenta la recaudación por la compra de entradas y permite crear un circuito turístico por el que se muevan visitantes por la ciudad, lo que, de manera indirecta, también aumenta la recaudación. Me explico sobre estos últimos puntos. Tenemos a un turista inglés que llega a la ciudad dispuesto a ver la Muralla y la Catedral. La entrada a ambos monumentos suma, por poner un ejemplo, 12 euros. En la oficina turística, o a través de internet, descubre la existencia de la AvilaCard, que por 20 euros incluye la entrada a la Catedral, a la Muralla y a otros 5 museos y 10 iglesias. Un alto porcentaje de turistas se lanzaría a comprar la AvilaCard porque por un poco más de dinero da acceso a muchos más monumentos y porque al comprarla se ahorra tener que tratar con un montón de abulenses poco aficionados a las lenguas no vernáculas. Ya le hemos sacado 8 euros más al guiri.

Además, si la tarjeta está bien pensada, aumentará la estancia de los visitantes en la ciudad y los hará visitar zonas y recurso no tan explotados turísticamente. Si un visitante duda entre pasar en la ciudad una noche o dos, tener la posibilidad de visitar 20 monumentos por 20 euros puede inclinar la balanza. Si entre esos 20 monumentos incluimos, por poner un ejemplo, la Iglesia de San Nicolás o a una exposición en el Aula de Medio Ambiente cercana, conseguiremos que un porcentaje apreciable de nuestros visitantes decidan acercarse hasta allí por el simple hecho de que ya tienen pagada la entrada. Si además incluimos descuentos, fomentamos el consumo de los turistas en la ciudad (y la necesaria implicación de hosteleros y comerciantes). Y aún no he hablado de que la puesta en marcha de este servicio generará empleo, mejorará la marca de la ciudad y aumentará la recaudación. Ya sé que lo último ya lo había dicho, pero quería remarcarlo.

Cosas prácticas a tener en cuenta, problemas, ideas, etc. Primero, cuanto más ambiciosa sea la tarjeta más nos costará ponerla en marcha pero mejor funcionará. La Tarjeta de Segovia, por ejemplo, apenas ofrece ventajas al visitante. Una tarjeta para entrar en las Murallas y el Museo Provincial nos la podemos ahorrar. Si queremos que funcione bien tiene que incluir los principales monumentos, todos los museos de la ciudad, algún edificio singular (Palacio de Abrantes, algunas salas del Obispado, por ejemplo) y todas las iglesias que podamos repartidas por toda la ciudad, desde San Nicolás a San Antonio pasando por San Segundo. El principal problema para esto es que tienes que tratar con señores con alzacuellos y me los imagino reticentes a abrir sus iglesias al turismo a las horas que el poder civil les indique (unos horarios amplios son imprescindibles). No quedaría otra que negociar con ellos, es decir, darles una buena tajada de los ingresos del invento.

Servicios, servicios, servicios. Cualquier cosa que se nos ocurra. Además de las entradas y los descuentos, añadimos un plano, una audioguía en mp3, una carpeta de cartón reciclado, un pañuelo para el sol, un cupón para comer una Yema de Santa Teresa, un rosario, alquiler de bicicletas (y de desfibriladores), uso ilimitado del autobús urbano, un paseo en el murallito, información de todos los monumentos en inglés, francés, alemán, esperanto y griego clásico, etc. Todo y más.

De las tarjetas turísticas que conozco, me quedo con la de Venecia. Aunque no incluye acceso ilimitado a los transportes públicos, tienes que comprarlo aparte, incluye una buena cantidad de museos, iglesias y palacios, además de los descuentos comerciales, el mapa, etc…

Solo voy a añadir una cosa más. Por favor, gestión pública. Sí, hay empresas que se dedican a esto y no lo hacen mal del todo, pero es MI patrimonio, es MI ciudad y me gustaría que fuese MI Ayuntamiento el que gestione el uso de los monumentos, su seguridad y conservación y la recaudación obtenida. No soy muy amigo de las fundaciones – creo que un alto porcentaje sirven para relajar el acceso al empleo público, ya me entendéis – pero en este caso una fundación pública o un consorcio que aune a Ayuntamiento, Diputación, Junta, Obispado, CONFAE, etc. puede funcionar. Permite cierta flexibilidad a la hora de llevar la gestión del día a día (gastos, contrataciones) sin dejar de estar sometida (en teoría) al control público.

PS.- Yo ahora mismo tengo trabajo, pero vivo lejos. Si la oferta para dirigir la citada fundación es buena…

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