Ser más agarrado que uno de Ávila

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Dice el refranero castellano, sedimento venerable de sabiduría, tópicos y lugares comunes, que unos llevan la fama y otros cardan la lana. La sentencia puede interpretarse de varias maneras, como el horóscopo o los programas políticos. Por una parte, el refrán denuncia que el mérito de un trabajo a veces no recae en quien lo realiza, situación que cualquier trabajador por cuenta ajena o negro literario sentirá o sufrirá en sus carnes casi cada día. Por otra parte, el refrán nos indica que aunque algunos sean conocidos por su virtudes o defectos, normalmente lo segundo, hay otros, mejores o peores, sobre los que recaen menos miradas.  Por ejemplo, los catalanes tienen fama de agarrados, de tacaños y de peseteros. Puede que sea verdad, no conozco a todos los catalanes para poder afirmar si son, de media, más conservadores con sus ahorros que los demás españoles, pero ya les digo yo que los abulenses no les vamos a la zaga.

Mañana nuestra ciudad celebra el “Día de la Muralla” para conmemorar la declaración en 1884 de nuestro primer bien como “Monumento Público Nacional” (sic). Antes de continuar, una nota al margen: este título de aires bolivarianos no sé de dónde habrá salido ni quién se lo habrá sacado de la manga. Si ustedes visitan la Gaceta de Madrid del 29 de marzo de 1884 verán que el título correcto es el de “Monumento Nacional”, a secas, aunque nos alegra esta nueva conciencia y promoción de lo público.

Como veníamos diciendo, tan alegre fecha se celebra mañana. Es el quinto año que se hace, pero esta vez la entrada al monumento (5€ general, 3,5€ reducida) no será gratuita porque coincide con Jueves Santo, día festivo que se espera de gran afluencia de público. ¿Ven como somos tan agarrados como se dice de los catalanes? Celebrar sí, pero que cada uno apoquine lo suyo. Mi próximo cumpleaños va a ser así, invito yo, pero los gusanitos, los refrescos y los sandwiches de Nocilla que los traiga cada uno de su casa.

Me van a decir que es una tontería, que las arcas del Ayuntamiento tienen telarañas, que cinco euros no son muchos, etc. ¿Cuánto se dejaría de ganar, que no gastar? ¿Llegará a los 10.000 euros siendo my optimistas? Y si no es cuestión de dinero ¿de qué es? Si el problema es que tenemos miedo de que aquello se llene de gorrones que aprovechen el día para subir, poniendo en peligro su integridad y la del monumento, con establecer un aforo máximo permitido y controlar los accesos -como se viene haciendo- se evita el riesgo.

El problema es que esto no se trata de un hecho concreto y puntual sino del epítome de la política municipal hacia el patrimonio y el turismo. Dónde las instituciones deberían ver bienes a conservar, enseñar y difundir, solo ven lugares a explotar comercialmente. Y tenemos pruebas de sobra. Hace algo más de dos años denunciábamos que un aspecto esencial de la Ley de Patrimonio era ignorado por autoridades y particulares de la ciudad: la obligación de visita pública gratuita al menos cuatro días al mes. En aquel momento, ni siquiera la muralla cumplía con la ley. Ahora sí, pero de aquella manera. La visita es gratuita los martes, siempre que no sea festivo o vísperas de festivo, de 14 a 16. Cumplirá la ley por los pelos, pero no el espíritu de la ley: fomentar la difusión y conocimiento de los bienes culturales. ¿Los martes a la hora de comer? Te tienes que reír. Por otra parte, este horario sí figura en la web municipal de turismo, pero no en el PDF que ofrecen con horarios y precios de los monumentos. En ese mismo PDF tampoco se señala el de otros monumentos obligados por la misma ley, como la catedral, en cuya web no se menciona la posibilidad de visita gratuita.

Igual el problema viene de arriba y tiene una vertiente estructural. ¿Por qué Patrimonio, Cultura y Turismo no forman parte una misma concejalía? ¿La cultura no puede ser un atractivo turístico? ¿No es cultura el patrimonio de la ciudad?

PS.- No sé si la muralla sigue siendo gratis habitualmente para los abulenses, pero en mi opinión esto también es dudosamente legal. ¿Cómo justificar esa discriminación por procedencia o lugar de nacimiento en los precios de las entradas a un lugar público?

NO lo han vuelto a hacer

No es nada nuevo, ya lo he dicho más veces. No me gusta esa cosa en la que se han convertido los sindicatos en los últimos años, particularmente los de Ávila. Siempre creo que van a pie cambiado y que no hacen todo lo que pueden y se les supone que deben hacer. Ya comenté por aquí esperpento de aquel Otro primero de mayo de hace unos años y poco o nada ha cambiado desde entonces. Bueno, algo sí, el Secretario General de Comisiones Obreras es otro. El ya poco nuevo, Óscar, pensé inicialmente que podía ser una persona con personalidad suficiente como para darle una vuelta al sindicalismo local… Nones.

El debate surgía en Twitter el pasado lunes con Henar Alonso como interlocutora. Respondía a un tuit en el que enlazaba una noticia del domingo.

La marcha en cuestión no reunió a 300 personas lo cual, a mi forma de ver las cosas, deja en una situación muy sensible a los sindicatos. Las cifras son muy sencillas. Ávila es una ciudad con más de 58.000 habitantes (de momento) y con una tasa de paro de más del 20% (y tiro muy por lo bajo). Esas 300 personas representan, como mucho un 0,5 % de toda la población de la ciudad. Creo que es demasiada poca gente y creo que deberían hacérselo mirar. Y sí, ya sé que esto lo he dicho más veces, pero es lo que hay.

Y me decía Henar que…

Siendo quisquillosos, la desidia es la “falta de ganas, de interés o de cuidado al hacer una cosa”. El domingo no faltaban ganas de manifestarse. No iban de paseo con los brazos y la cabeza abajo callados y sin dar guerra… o sí… Lo que no fueron es a manifestarse. No había gente. Eso no sé si es desidia o falta de lo que en redes sociales llamamos engagement. De todas formas entiendo el mensaje, Henar. Esta ciudad es inmovilista por naturaleza. Ni siquiera el 20 % de parados de la ciudad salen a la calle a reclamar empleo. Es de pandereta. Igual alguien espera que vayan a la puerta de su casa a buscarle. Todo puede ser.

Doy mi opinión en varios tuits y se puede ver a poco que tiréis de cualquiera de los dos que enlazo. Está todo ahí para que lo veías. Creo que, incluso, me meto con el nuevo en algún momento de la conversación y después entra Guillermo a matar, como es habitual en él. Todo para intentar explicar, siempre desde mi personal punto de vista, que los sindicatos tenían la oportunidad de llamar la atención y de hacer algo bueno, algo que deben hacer y, otra vez, NO lo han vuelto a hacer

Abro el debate. ¿Estamos ante un problema endémico de la sociedad abulense que no se mueve de la carretera aunque vengan coches? ¿Deben los sindicatos cambiar las artes y el discurso para acercarse más a los inmóviles ciudadanos abulenses? Está claro que en Ávila solo hubo gente en las manifestaciones tras el triste 11M de Madrid en 2004, muy trágico tiene que ser lo que suceda para que nos echemos a la calle en masa. ¿No consideran trágico los abulenses una tasa de paro superior al 20%? ¿O es que los sindicatos no tienen, por la razón que sea, la capacidad de movilizar a todos esos parados? ¿Han perdido los abulenses, como yo, la confianza en los sindicatos? ¿Han perdido los sindicatos la confianza en sí mismos? ¿Alguien va a hacer algo para que esto cambie?

Los comentarios del blog quedan a su disposición. Disparen. 

P.S.: He tirado los datos de forma que redondeo siempre a favor de los sindicatos. En Ávila somos más de 58.000 habitantes y a la manifestación fueron menos de 200 personas según me informan. Incluso así…

P.S.2.: Luego hacen cursos para que los universitarios aprendan de riesgos laborales. Les vendrá muy bien cuando vayan a trabajar a Alemania.

Pulchra abulensis.

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El lunes por la mañana, con las primeras luces del alba y fuerte viento de levante, los brazos metálicos de varias excavadoras comenzaron a derribar con su brillantes dientes las vetustas paredes de la tienda de ultramarinos que, abandonada desde hace años, resistía frente al lienzo norte de la muralla. Un derribo planificado desde hace años, anunciado desde hace meses y anhelado por la mayoría de la población local. Como señalan desde el Ayuntamiento, el derribo se hace por motivos “estéticos” ya que el estado del edificio y el edificio en sí “afeaban” la imagen de la muralla. Tal cosa no se puede permitir, faltaría más, y menos ahora que la ciudad se va a llenar de turistas por aquello del Centenario de la Santa, celebración que empezará el día menos pensado.

Tentado estoy de liarme la manta a la cabeza y posicionarme en contra del derribo, del Ayuntamiento y de la ciudadanía y defender, a capa y espada, que si empezamos a derribar cosas porque nos parecen feas y molestan -argumento de peso también utilizado en su día para el derribo de la fábrica de harinas- igual deberíamos haber empezado por el Grande y continuado por el castillito rosa que tiene Hacienda frente a la Diputación, actos para los cuales, seguramente, lograríamos un gran consenso ciudadano. Tentado estoy también de preguntar si la preocupación estética del Ayuntamiento llegará con esto del Centenario hasta Las Gordillas o la Fábrica de Luz, ruinas patrimoniales que igual afectan menos a la visión de la muralla, pero que afean sin duda la imagen de una ciudad que presume de conservar su patrimonio.

Tentado estoy, ya les digo, pero no lo voy a hacer. En primer lugar porque está cerca la Navidad y la bilis empieza a ser sustituida por el ácido úrico y el colesterol; y en segundo lugar porque la edad nos enseña que solo hay que combatir aquellas batallas que podemos ganar. Lo que si voy a hacer es aprovechar la ocasión para reflexionar en voz alta sobre cómo estamos adaptando los monumentos a nuestro “ideal de monumentalidad”.

La imagen actual de la muralla de Ávila es una imagen inédita, nadie a lo largo del último milenio -lustro arriba, lustro abajo- la ha contemplado tal cual está. Igual esta afirmación le sorprenda, pues muchas restauraciones se hacen con el pretendido argumento de devolver tal o cual cosa a su estado original, pero eso es materialmente imposible en la mayor parte de los casos y, en mi opinión, tampoco es lo deseable. Si hablamos de la muralla, no solo tenemos que pensar que el lienzo principal ha sufrido a lo largo de los años modificaciones -recrecimientos de los muros, reformas de las puertas, apertura y cierre de huecos, restauraciones más o menos afortunadas, etc.- sino que además la muralla ha estado acompañada de una serie de construcciones externas -barbacanas, baluartes, edificios de uso civil y militar- que se han perdido casi por completo. La vista de la muralla nunca ha estado tan limpia como ahora y eso responde más a nuestro gusto estético que a la historia del monumento.

Piensen en qué habría sucedido en la Catedral si la hubiesemos sometido a un proceso de pureza arquitectónica similar al vivido por la muralla y pretendiesemos devolverla a su estado original*. Adiós a la mayor parte de las capillas, a la actual puerta principal, etc…

No pretendo con esto defender el edificio recién derribado, entre otras cosas porque quizá llego un poco tarde, pero sí animar una reflexión sobre cómo nuestros valores estéticos y nuestro percepción afectan a los elementos patrimoniales y a sus entornos. La “monumentalización” ha ayudado sin duda a la conservación de los bienes, pero en algunos casos les ha restado valor histórico y ha dificultado su comprensión como testigos no solo de una época concreta, sino del paso del tiempo y de la evolución de las sociedades. Es evidente que compensa, pero no está de más recordar que ninguna intervención sobre un bien histórico o patrimonial es neutral y que en muchas ocasiones nuestra percepción, gustos y deformaciones profesionales pesan tanto o más que la realidad histórica.

A ver si saco tiempo y un día les hablo de Viollet-le-Duc, responsable en buena medida de nuestro ideal de monumentalidad.

*¿Cuál sería el estado original de un edificio en construcción durante siglos? ¿En qué momento pararíamos el reloj? ¿S. XIII? ¿Tiramos todo lo posterior al XVI?

¿Leyes de Patrimonio o papel mojado?

Sada es un municipio gallego de unos 15000 habitantes, situado en la ría de Betanzos, a tiro de piedra de La Coruña. Lo más probable es que esta sea la primera vez que oye hablar de él. No es un enclave especialmente turístico, por allí no pasa el Camino de Santiago, ninguno de sus lugareños ha montado una internacional de la moda y, por fortuna, ningún petrolero se ha partido en dos frente a sus costas. Aunque ya les digo que aquello no es Benidorm, seguramente uno de sus atractivos patrimoniales les suene. A menos de diez kilómetros de su centro urbano, en medio de una zona donde en los últimos años florecieron más las urbanizaciones que las margaritas, está situado el Pazo de Meirás, un caserón decimonónico, refugio literario de Emilia Pardo Bazán y posteriormente regalo -codazo, codazo, guiño- del pueblo coruñés al dictador Francisco Franco y a su familia.

En el año 2007, el Ayuntamiento de Sada, gobernado por aquel entonces por socialistas y nacionalistas gallegos, solicitó a la Xunta la declaración del Pazo como Bien de Interés Cultural entrando, como era por otra parte previsible, en un largo conflicto con los propietarios del inmueble, que negaron la entrada al mismo de los funcionarios de la Xunta encargados de evaluar su estado y llevaron el caso a los tribunales.

Dura lex, sed lex.

El problema era que la declaración del Pazo como BIC conllevaba unas obligaciones que los propietarios del mismo no estaban dispuestos a afrontar: según la ley (Art. 13 de la Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español y art. 26 de la Ley 8/1995 de Patrimonio Cultural de la Comunidad Autónoma de Galicia) los propietarios o titulares de bienes declarados de interés cultural tiene la obligación de permitir la visita pública gratuita del bien al menos cuatro días al mes. Y claro, tener turistas japoneses haciendo fotos a la mesa del comedor, además de ser un incordio, era reabrir viejas heridas, revanchismo histórico y un ataque frontal al consenso de la Transición, a la Constitución y a Santiago, patrón de las Españas. ¡Y encima gratis!

Mis antepasados pagaron Santa María. Mis impuestos han pagado Santa María.

En abril del año 2011, la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda reabría sus puertas para alegría de sus vecinos, que veían como las obras se habían retrasado una y otra vez desde 2003, primera fecha anunciada para el fin de las obras. El problema surgió en mayo de 2012, cuando la Iglesia, propietaria del templo, tras un acuerdo con una empresa turística, comenzó a cobrar cuatro euros por la visita. A los ubetenses aquello no les hizo, perdonen la expresión, ni puta gracia, y comenzaron una campaña para solicitar que la Iglesia cumpliera con lo que dice la ley estatal y la autonómica (Ley 14/2007 de Patrimonio Histórico de Andalucia): visitas gratuitas al menos cuatro días al mes. A ellos se sumaron otros colectivos que venían solicitando lo mismo para otros monumentos de la región y llevaron la campaña ante la Junta, que terminó haciéndola suya y exigiendo a la Iglesia la apertura de todos sus bienes declarados de interés cultural en las condiciones que establecía la Ley.

Aunque para usted, querido lector, y para mi, simples mortales, cumplir la ley no es algo negociable -intente sino dialogar con un radar o con una señal de stop- la Junta y la Iglesia andaluza se sentaron frente a frente y tras meses de negociación, cartas y declaraciones, llegaron a un acuerdo a principios de este año para permitir el acceso gratuito a los distintos bienes protegidos de la Iglesia. De la misma forma, el horario de algunos bienes de titularidad pública, como los Reales Alcázares de Sevilla, se ha adaptado también para cumplir con la Ley (Sí, la propia Administración incumplía la ley. Esto es España)

¡Ay, qué murallas tan altas! ¡Ay, qué remanso de nieve!

Como ustedes habrán imaginado, este es un blog para gente despierta e inteligente, todo esto nos lleva a una pregunta ¿Se cumple en nuestra ciudad (y provincia) la Ley de Patrimonio? A lo largo del último mes nos hemos puesto en contacto con las distintas administraciones públicas (Ayuntamiento, Diputación y Junta) y con la Iglesia para interesarnos por los horarios de visita gratuita de distintos bienes declarados de interés cultural en nuestra ciudad y provincia. ¿Resultado? Por desgracia, el esperado: en Ávila tampoco se cumple la Ley de Patrimonio.

Antes de entrar presentarles algunos ejemplos, un repaso al texto legal. Al igual que sucede en Galicia y Andalucía, el artículo 25 de la Ley 12/2002 de Patrimonio Cultural de Castilla y León recoge la obligación por parte de los titulares de los bienes declarados de interés cultural y de los inventariados (un nivel inferior de protección) de permitir la visita gratuita de los bienes al menos cuatro días al mes.

Además, el artículo 71 del Reglamento que desarrolla la ley (Decreto 37/2007 de 19 de abril) fija que el calendario de visita de los bienes, en el que se especifique los horarios de visita gratuita, debe ser aprobado por el Delegado Territorial de la Junta y anunciado al público mediante cartel visible.

Ávila, ciudad al margen de la ley (de patrimonio).

Siguiendo este enlace pueden descargarse los horarios de los monumentos que ofrece la concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Ávila. Aunque son muchos los bienes protegidos en nuestra ciudad (aquí pueden consultar la lista completa) nos hemos centrado en los más significativos: Muralla, Catedral y Basílica de San Vicente.

La Muralla

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La primera en la frente: según figura en los horarios anteriores, en la web de turismo del Ayuntamiento y a la propia puerta del monumento (foto superior), la muralla no cuenta con horario de visita gratuito. Eso sí -y esto es una exclusiva– según nos han informado en la Delegación Territorial de la Junta, están “en conversaciones” y va a contar con ellos en breve. Personalmente, como ya dije antes, esto de dialogar para cumplir una ley me fascina. Les animo a que llamen a Montoro para conversar sobre el porcentaje de su sueldo que destinan a las arcas públicas. Digan que van de mi parte.

La pregunta sería por qué han estado incumpliendo la ley hasta ahora. Nos hemos puesto en contacto con el Ayuntamiento (a través de la página web de turismo, por twitter y por correo electrónico) para preguntarles al respecto, pero, un mes después de nuestro primer email, aún no hemos obtenido respuesta. Por cierto, ¿habrá tenido que ver en esas conversaciones entre la Junta y el Ayuntamiento nuestro interés por el tema? Supongo que no, pero soñar es gratis.

La Catedral

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Si peliagudo es el asunto de la muralla, este lo es más. En los horarios ofrecidos por el Ayuntamiento y en la web oficial de turismo no figura la existencia de visita gratuita. Tampoco lo hace a la puerta del templo (foto superior). Además, según nos han confirmado desde el Obispado y desde la Catedral por teléfono y email, el primer templo abulense no tiene horario de visita gratuita ¿Malo? Pues esperen que llegan curvas.

Según la Delegación Territorial de la Junta, la entrada a la Catedral es gratuita todos los martes de 15:00 a 17:00. Varias preguntas y ninguna respuesta ¿Por qué desde la Catedral no se informa de esto? ¿Por qué se niega la existencia de estos horarios de visita gratuita? ¿Y qué opina de todo esto el Ayuntamiento de la ciudad? ¿Y la oposición? ¿Lo sabrá el papa Francisco? ¿Y el octavo mandamiento?

San Vicente

Con San Vicente sucede algo muy similar a lo que ocurre con la Catedral. Desde el Obispado se informa de que no tiene horario de visita gratuita y que el horario de visita durante el verano, hasta finales de octubre, es de lunes a sábado de 10 a 18:30. Lo mismo figura en la web turística del Ayuntamiento y en los horarios que suministra. El problema esta vez es que desde la Delegación Territorial nos informan de que el horario de visita gratuita es los domingos por la tarde, lo mismo que, por otra parte, figura en los horarios que se ofrecen desde la oficina de información turística de la Casa de las Carnicerías (foto inferior), dependiente de la Junta. Sí, los domingos, cuando al parecer, según el Obispado, la basílica no está abierta para el turismo.

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En el propio monumento podemos obtener una tercera información: la basílica está abierta los domingos por la tarde, pero en ningún lado figura que durante esas dos horas la visita sea gratuita. De nuevo más preguntas que respuestas.

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Actualización 11:00: Nos escriben desde el Obispado para aclararnos que la información referida a San Vicente que nos habían suministrado era errónea. La visita a San Vicente es gratuita los domingos por la tarde. Ahora solo falta que, conforme a la ley, se informe de esto en el propio monumento.

Palacio de los Dávila

El pasado sábado, en estas mismas páginas, Sonsoles Pindado se refería a este enclave. A diferencia de lo que ocurre con los demás monumentos analizados, el Palacio de los Dávila es una vivienda particular. ¿Qué ocurre entonces con las visitas gratuitas? ¿Qué dice la legislación al respecto?  Que los titulares tienen la obligación de permitir la visita gratuita cuatro días al mes “garantizándose en todo caso el respeto a la intimidad personal y familiar”. ¿La visita al Palacio de los Dávila garantiza esta intimidad? Así debe ser porque de nuevo desde la Delegación Territorial se nos informa, como también señalaba Sonsoles, que la visita pública gratuita al mismo se permite todos los jueves de 16:00 a 18:00. ¿Se está cumpliendo en este caso con la ley? De nuevo, no.

La provincia

En nuestra provincia también son muchos los bienes declarados de interés cultural o inventariados. Para evitar que el presente post se alargue más de lo que ya lo ha hecho, les resumo: salvo honrosas excepciones (el Castillo de La Adrada, por ejemplo) en nuestra provincia la gran mayoría de los monumentos incumplen la ley en lo referente a las visitas gratuitas y a su publicidad. Si tienen interés, busquen los horarios e intenten encontrar en ellos alguna referencia a la visita gratuita.

Por supuesto, no los busquen en la web de turismo de la Diputación, que sigue siendo un desastre, y tampoco pregunten en la Diputación sobre los mismos: tres emails después lo único que he conseguido de la institución provincial es una recomendación (ni siquiera el enlace) de una web donde podía encontrar todo lo que necesitara. ¿De qué web estamos hablando? De la Wikipedia. Sí, como les cuento: desde la Diputación me han remitido a la Wikipedia.

Conclusión: cuatro de cuatro

En ninguno de los monumentos analizados en nuestra ciudad se están cumpliendo las obligaciones que marca la ley. Un triste pleno al quince del que podemos extraer una conclusión: el que redacta la ley es el primero que la incumple y el que permite a los demás (mención especial para la Iglesia católica) inclumplirla. ¿Dónde están los horarios de visita gratuita? ¿Por qué de existir no son publicados en ningún lado? ¿Se hará algo desde las instituciones o desde la política (hola, oposición) o nos tocará a nosotros presentarnos ante la Delegación Territorial?

PS.- Próximamente, el Ayuntamiento va a proceder a abrir al público, tras larga espera, el Palacio de Superunda/Caprotti y los hornos postmedievales de la calle Marqués de Santo Domingo. Ambos espacios son bienes declarados de interés cultural. Según se ha publicado (y en el caso del Palacio según también la ordenanza fiscal de este año) ninguno de los dos contará con horario de visita gratuita. Dos nuevos incumplimientos de la ley que sumar a la lista. 

PS2.- Hay otros aspecto de la Ley de Patrimonio que también parecen de cumplimiento voluntario (ahí está Las Gordillas para demostrarlo). Otro día volveremos sobre ellos.

Muralla olímpica

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Con el beneplácito de todos

Hace unos días estaba frente al televisor viendo el informativo local y se me pasaba por la cabeza algo que podría valer también para todo el territorio nacional pero que, por ser este un blog local, valoraré sólo a ese nivel. El caso es que se sucedían las noticias de eso llamado actualidad política y las cosas comenzaban a aburrirme y a sonarme de otros días. Se daba una noticia de que IU criticaba alguna decisión o posición del equipo de gobierno y al minuto se hablaba de que el PP respondía a esas palabras. Venía a decir poco, algo así como “y tú más”. La siguiente noticia era más divertida. Comenzaba diciendo cómo “El PP sale al paso de las declaraciones del PSOE en materia de (elija lo que más le guste) diciendo, “y tú más”“.

En realidad todo parecía lo mismo y no se decía nada. Incluso, UPyD, que pasaban por allí en lo que decidían si sortear el obstáculo por la derecha o por la izquierda se llevaba su propio “y tú más” de boca del concejal popular de turno. Curioso, por cierto, lo de UPyD que dando tumbos de un lado a otro, sin tener muy claro por dónde circular, se van haciendo con una parroquia, creo que mayoritaria de izquierdas, siendo un partido que, lo digan o no, cojea bastante de la derecha. El arte del engaño, señores, o como se llama últimamente, política. De UPyD hablamos otro día… Sigo.

El caso, vuelvo a mi informativo local, es que durante el mismo se me ocurrió una frase que publiqué en una red social. A tenor de algunas críticas vertidas por algunos comentaristas de este blog no diré que la red era Twitter para que no nos acusen de no saber escribir nada más que de Twitter, Twitter y Twitter… Tuiteé una profundísima reflexión que decía: “Resumen del informativo local: Todos los partidos declaran “Y tú más” en alusión al partido contrario. La partida la gana el PP”. Y añado aquí, que tengo más espacio, “y la gana de calle”.

Pero ¿cómo gana? Fácil, haciendo política. Osea, con las artes del engaño. Voy a poner un ejemplo. La semana pasada, creo que el miércoles, salía a la palestra el concejal de turismo, don Héctor Palencia, a hacer un balance del año 2012 sobre la concejalía que regenta. Lo más destacado que leo en los medios sobre la intervención es que “no ha facilitado las cifras de visitantes indicando que no contaba con ellas”, dice Avilared, pero que “Ávila está resistiendo mejor comparada con otros destinos”, bien. Buen balance. Un lince este chico. Convoca una rueda de prensa a mediados de enero para hacer balance de turismo sin dar ni un solo dato. Tela, señores, política lo llaman, insisto. Para qué mirar si Ávila ha subido o bajado en número de visitantes, de pernoctaciones, de subidas a la muralla, consumo medio por visitante… Paparruchas. Digo que aguantamos mejor que otros, hablo de cuatro proyectos para 2013 y balance terminado. ¡Hay que tener rostro! ¿Qué balance es ése? De verdad, no me extraña que algunos hayan dejado de creer.

El resto poco más. Que si estamos haciendo un gran esfuerzo, que si se han sentado las bases de un nuevo modelo turístico, que si firmaremos convenios de la leche… ¡Na! Pero señores, ¡na de na! Solo tres datos. El primero que se reducirán los pases de las visitas teatralizadas a la muralla a lo que se refirió como “reinventar” el teatro en la muralla. El segundo que se ampliarán las fechas de las “Visitas guiadas de leyenda” que son por la ciudad, a ras de suelo y más económicas para el visitante que las anteriores. Serán desde principios de febrero a principios de diciembre. Y la tercera que se pone en funcionamiento la tarjeta “VisitÁvila” que, permitanme la osadía, ya propuso este blog en sus inicios. Una idea nuestra, un recorte y una buena intención poco concreta. Lo dicho… Un lince.

Repito. ¡Na de na! Pero ojo, na de na con el beneplácito de todos. Así es el arte del engaño, así se hace política y, en esta ciudad, es cierto, siempre gana el PP… Con el beneplácito de todos.

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Los grandes olvidados

Parece que no importamos mucho en el conjunto del país. Somos una provincia, una ciudad, absolutamente desconocida. La gente, cuando le dices que eres de Ávila te pone esa típica cara de ‘qué ciudad más bonita de la que no sé absolutamente nada’. Por no saber no saben ni dónde se encuentra geográficamente hablando. Esto no me lo invento yo. Cualquiera que haya salido de nuestra provincia e interactuado con gentes de otros lugares lo habrá comprobado.

El problema se plantea cuando se te ignora desde dentro. Pongamos que pueda ser comprensible que alguien de Pontevedra no sepa o no quiera saber dónde se encuentra Ávila. Vamos a dejarlo como posibilidad. Lo peor es cuando nuestros dirigentes políticos, me referiré a los regionales, saben dónde te encuentras pero se la sopla. Es más, saben que deben hacer algo por esa bonita ciudad amurallada del sur de la comunidad, pero se la sigue soplando. No sé si por la dejadez de nuestro dirigentes locales, si por la sordera selectiva de los regionales o porque somos más guapos que el resto de habitantes de la Región y eso les produce envidia, lo cierto es que no le importamos a nadie. Ahora pongo lo ejemplos pero son por todos conocidos…

Casi desde que tengo uso de razón (sí, algo exagerado) llevo oyendo al alcalde de Ávila pedir un Plan de Choque para la creación de empleo en nuestra provincia. De momento nada de nada. Se habla de un plan Industrial para toda la región en el que se incluirá Ávila (faltaría), pero de acciones concretas para paliar la situación de desempleo de una de las provincias con más parados (en términos porcentuales) de España no debe merecer la pena. Y así estamos, olvidados en los asuntos que se refieren al empleo. Pero no solo en ellos, ya quedamos en su día fuera del mapa ferroviario de alta velocidad. Que sí, que ahora se pretende parchear y traer la lanzadera hasta nuestra ciudad. Bacalá. La oportunidad pasó hace tiempo porque alguien se olvidó de nosotros… Y si queréis hablamos del campo. ¿Sabéis el cuanto de Pedrito y el lobo? Pues en nuestra provincia no es un cuento. Es una realidad. Casi a diario se suceden los ataques a explotaciones ganaderas con las pérdidas que ello supone para los trabajadores de zonas rurales. ¿Se hace algo? Pues si no me equivoco se han abatido unos cuantos ejemplares de lobo pero creo que sigue sin ser suficiente si hacemos caso a las noticias. ¿Os suena todo esto? Conocéis muchos más ejemplos, ¿verdad?

Igual tenemos suerte y en algún momento se nos tiene en cuenta, no sé, como si fuésemos una de esas ciudades pequeñitas con un encanto especial, con cultura a raudales, con una muralla que ha sobrevivo al paso del tiempo. Igual algún día le importamos a alguien como si en nuestra provincia viviesen personas. Espero de verdad que algún día sea así porque la sensación de abandono que palpamos a diario no tiene pinta de ir sino a más y, esto lo tenemos claro, nos condenaría definitivamente a la ‘tercera regional’ de las provincias españolas.

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