Teresa

Vamos a hacer un pequeño “experimento”. Aclaro: entrecomillo la palabra experimento porque lo que vamos a hacer no tiene ninguna validez, ni rigor científico, ni nada que se le parezca. Digamos que esto no pasa de ser un juego, una curiosidad con la que rellenar una tarde ociosa, otra forma de usar Internet sin tener que recurrir a la pornografía. Google tiene una herramienta llamada Google Trends que nos permite visualizar con unos gráficos de colorines el número de consultas de distintos términos. Como las comparaciones son odiosas pero nos encantan, vamos a comparar el número de busquedas de los siguientes términos: Ávila, Salamanca, Zamora, Segovia y Valladolid a nivel global, es decir, en todo el planeta, y solo en la parte del mismo que conocemos como España (naciones oprimidas periféricas incluidas). ¿Resultados? De los presentados, el término más buscado a nivel mundial es Salamanca, seguido por Valladolid. En tercer lugar queda Ávila, con medio cuerpo de ventaja sobre Segovia y Zamora y no muy lejos del oro y la plata. A nivel nacional/estatal, los resultados varían un poco: Valladolid gana a Salamanca y Segovia se lleva el bronce por delante de Ávila y Zamora, estas tres bastante rezagadas

Ya les digo que es solo una curiosidad sin mucha validez, entre otras cosas porque los términos no hacen referencia solo a las ciudades castellano y leonesas y no todos jugamos en las mismas condiciones – equipos deportivos – pero no deja de ser curioso, sobre todo porque seguramente los resultados coincidan en gran medida con la impresión previa de muchos de nosotros. Evidentemente, sería mucho más interesante saber qué motivos llevan a la gente a introducir en el buscador los anteriores términos, pero de momento Google no llega a tanto. No todo el mundo que busca en Google el nombre de alguna de estas ciudades está buscando estas ciudades. Podemos intuir que mucha gente escribe Salamanca pensando en su universidad y que mucha gente hace lo propio con Zamora por su catedral, pero también habrá gente que busque la ciudad mexicana de Valladolid o al guitarrista jienense Andrés Segovia.

 ¿Y qué busca la gente cuando busca Ávila? Más allá de nuestra ciudad y monumentos hay varias opciones: desde la Avila University, un centro privado en Kansas, hasta el Parque Nacional el Ávila en Caracas, pasando por el restaurante Avila, un sitio de comida mediterránea de Boston.Aún así, creo que el hecho que explica en buena medida la considerable ventaja de Ávila sobre Zamora y Segovia a nivel global es que fuera de nuestras fronteras a la Santa, a Teresa de Cepeda y Ahumada, se la conoce más como Teresa de Ávila que como Teresa de Jesús. Vamos a hacer otra prueba de estas idiotas. Amazon acaba de estrenar “sucursal” en España, pero vamos a ir a la original, Amazon.com, y vamos a buscar Ávila. Más de 7000 resultados. Sí, se nos cuela algo de calzado, una señorita que canta apellidada Ávila y cosas para ¿caballos?, pero una buena parte de los resultados hacen referencia a Teresa of Avila: su obra, análisis de esta, biografías, camisetas con su rostro ¡incluso medallitas de plata bendecidas por Benedicto equis-uve-palito!

 Es evidente y conocido que Teresa de Cepeda y Ahumada es la abulense más internacional, la figura nacida en estas llanuras bélicas y en estos páramos de asceta más conocida fuera de nuestras fronteras, pero quizá no seamos conscientes todos los abulenses de lo que nuestra ciudad debe en la actualidad a esta mujer. Y sí, el hecho de que fuese una mujer es importante. Si Santa Teresa es motivo de orgullo para la ciudad, más debería serlo que la persona más importante parida a lo largo de los siglos por estas tierras ingratas sea una mujer, Teresa, que en pleno S. XVI se enfrentó al poder, se negó en parte a aceptar el destino que para las mujeres reservaba la sociedad de su tiempo y que luchó, al fin y al cabo, por sus ideales. Esa mujer, Teresa, también es la patrona de la ciudad, aunque sea difícil separarla de la Santa a la que se venera.

 ADENDA HISTÓRICA: Sobre la situación de la mujer en el S. XVI podíamos hablar mucho, sobre todo ahora que los estudios “de género” gozan de tan buena salud. Aunque, como en casi todos los campos de los estudios históricos, hay división de opiniones (que si los vettones la tenían más larga que los vacceos, que si Ramon Berenguer IV era más guapo que Wifredo el Velloso…) es curioso constatar como algunos investigadores defienden y argumentan que la situación de la mujer empeoró durante los primeros siglos de la modernidad con respecto a la Edad Media, frente a lo que cabría considerar como creencia popular. La implantación de una moral más férrea perjudicó sobre todo a las mujeres y se fue acentuando a medida que avanzaba la centuria. En cuanto a niveles de alfabetización, Teresa era una mujer que leia y escribía, algo impropio para su tiempo, la primera estadística oficial refleja que en 1841 tan solo el 10% de las mujeres sabía leer y escribir frente al 40% de los hombres. Un estudio realizado en Valencia para el S. XVI sitúa el analfabetismo femenino cercano al 100% (exactamente el 98,85%) y aunque es cierto que entre las clases altas es mayor la alfabetización de la mujer, en muchos casos tan solo saben leer, no escribir.

 En definitiva, malos tiempos para ser mujer.

PS.- Como habréis notado, no he comentado nada sobre el himno a la Santa que figura en ÁvilaDigital. Bastante tuve con Pedrolo hace quince días. Allá cada cual con sus gustos, su arte, sus vicios y sus fobias.

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