El movimiento…

… se demuestra andando.

La legislatura está arrancando y dice la cortesía que tras la toma de posesión se abren 100 días de gracia para que los nuevos gobiernos tomen el pulso a su gestión. Tres meses de prueba para Gobierno… y oposición. Digamos que a partir de Otoño se podrá empezar a sacar las primeras tarjetas amarillas.

El desencanto (dramatización)

El desencanto (dramatización)

La falta de acuerdo entre los perdedores, también conocido como “El Desencanto”, no significa que los próximos cuatro años estén perdidos para las cinco fuerzas políticas que han quedado fuera del equipo de gobierno. Como bien es sabido, no ha quedado una corporación en la capital que permita grandes alegrías. Diálogo y consenso han de ser normas de actuación. El movimiento se demuestra andando, y hay que convertir los brindis al sol en realidad. Si realmente hay ganas de cambiar la ciudad, todavía hay mucho que se pueda hacer. Hay propuestas a las que el pleno puede dar luz verde si hay ganas y pericia de impulsarlas.

Todo está abierto. Teníamos la broma el fin de semana pasado, cuando se constituían los ayuntamientos, de jugar en Twitter a “Carrusel Moción de Censura”. Ver dónde se produciría el primer anuncio de vuelco. El mismo sábado se metía el primer gol, o se señalaba el primer penalty, en Orense.  Parece que en Chiva han metido el segundo de la tarde. No estoy diciendo que haya que impulsarla en Ávila, los puentes han quedado bastante quemados; pero esa va a ser una realidad municipal por toda la piel de toro: o diálogo y cesiones, o inestabilidad.

Es el desenlace que nos ha dejado ese diálogo de trileros que fue “El Encanto”. Estos días han aparecido angelitos hijos de las nubes blancas y el olor a azafrán que aseguran haber ido a esas negociaciones con la mejor de las intenciones… pero resultaron finalmente engañados por ese malvado pérfido vendedor de naranjas llamado Marco Antonio Serrano. Por favor, no vendamos burras.  El acuerdo era muy difícil, pero si encima se pasaba por encima de la segunda fuerza en votos era imposible. Que Rivas resultara elegido alcalde era lo lógico, es lo que han querido mayoritariamente los abulenses. La macedonia era muy difícil de conjugar.

Toca trabajar por Ávila, no lamentarse. No es la era de los insultos, no es la era de poner etiquetas. Las buenas ideas han de salir adelante porque para cualquiera de ellas se van a necesitar mínimo dos fuerzas políticas. Así que vuelvan a “El encanto”, pero esta vez todos. Encántense por Ávila. Usen estos 100 días y el verano para despejar mentes y ampliar miras.

Ávila ya está demasiado a la cola en todo como para perder cuatro años. Buen aterrizaje y suerte a todos.

A %d blogueros les gusta esto: