De lobos y de hombres (Por Pedro Pérez)

Pedro Pérez nos hizo llegar hace tiempo una colaboración recopilando las noticias sobre el pago por el acceso a la plataforma de Gredos. En esta ocasión se ha animado a enviarnos un texto sobre los lobos denuestra provincia. Agradecemos esta colaboración y os animamos a que en enviéis las vuestras. Aquí os explicamos cómo.

De lobos y de hombres

La saturación de noticias sobre la crisis y la corrupción que venimos “padeciendo” en los últimos tiempos, agravadas sobremanera en la última semana, hacen que, muchas veces, las noticias locales pasen desapercibidas o, cuando menos, tengan escasa repercusión a nivel de medios de comunicación, redes sociales o en las conversaciones de la gente.

Pasando hoy de la crisis y la corrupción, que no olvidándolas, pues es imposible con la que está cayendo y la gente que está sufriendo con ello, me quiero referir ahora a ciertas noticias relacionadas con el título de este artículo y que también han aparecido en la prensa local en los últimos días.

El lunes 28 de enero leo en Avilared que el pleno de la Diputación Provincial ha aprobado la propuesta de la Alianza por la Unidad del Campo UPA-COAG para pedir a la Junta la declaración de la provincia como “territorio libre de lobos”.

Esa aprobación es el resultado de los escritos que presentó la Alianza por la Unidad del Campo UPA-COAG en la Diputación Provincial, dos semanas antes, dirigidos a los cuatro grupos políticos de esa institución, en los que se les pedía que aprobasen esa propuesta e instasen a la Junta de Castilla y León a declarar la provincia como “territorio libre de lobos”, algo que ya habían hecho en esas fechas más de cuarenta ayuntamientos, incluido el de Ávila capital, según la Alianza.

Como es lógico, estas noticias, por el principio de “acción-reacción”, tienen rápidamente contestación por los grupos dedicados a la defensa del medio ambiente o por personas sensibles con esa defensa. Y así, tras las primeras declaraciones de ayuntamientos, la organización “Lobo Marley, ciudadanos por el lobo y el mundo rural”, inicia una petición al Presidente de la Junta de Castilla y León en change.org para, textualmente,  “Evitar el exterminio del lobo en Ávila”. Esta petición lleva recogidas en el momento de redactar estas líneas 30.754 firmas y sigue creciendo el número.

El pasado jueves la formación EQUO entra en el tema diciendo que la declaración de Diputación Provincial “se sitúa al margen de la ley” al aprobar la propuesta. Equo mantiene que es posible la supervivencia conjunta del lobo y de los ganaderos y es la Administración quien debe de hacerse cargo de los daños reales que ocasione la especie. Además este asunto ha sido tratado en televisión, en el programa “Cuarto Milenio” de Cuatro, entre el Secretario General de UPA Castilla y León, Julio López y Luis Miguel Dominguez, conocido naturalista televisivo.

Hasta aquí los hechos a día de hoy.

Ahora yo me pregunto: ¿Qué significa la propuesta aprobada por la Diputación Provincial? Una mayoría amplísima la ha aprobado, pues sólo se han abstenido dos diputados, mientras que veintitrés votaron a favor, pero nadie ha explicado qué supone que esta institución inste a la Junta de Castilla y León a que declare Ávila “libre de lobos” y a qué puede dar lugar.

¿O es simplemente una forma de calmar la conciencia de los diputados y de paso contentar a los ganaderos con una palmadita en la espalda y a esperar tiempos mejores?

Otro tanto se puede decir de los ayuntamientos que han aprobado la misma propuesta, ¿qué esperan?, ¿que los lobos desaparezcan como por ensalmo? O mejor aún, que enterados de la misma, estos animales “tan listos” hagan mutis discretamente de la provincia de Ávila, no vaya a ser que la Junta de Castilla y León consiga, finalmente, incluirlos como especie cazable al Sur del Duero y se incrementen los cupos, haciéndose visible la, hasta ahora, guerra soterrada, que se está desarrollando en su contra en toda la zona por donde campean ellos.

¿Los ganaderos se conforman con esto? Parece que hasta aplaudieron en el pleno de la Diputación cuando se aprobó la moción. Realmente los que aplaudieron fueron sus representantes. Como procedo del campo, les conozco lo suficiente como para saber que no se dejarán engatusar por huecas declaraciones de intenciones, como parece ser ésta.

Sin pretender tomar partido por unos u otros, entiendo que el lobo ha llegado a Ávila para quedarse. La escopeta no va a acabar con él y las declaraciones como la que nos ocupa, si es que se produjese, que es improbable, pues la Junta de Castilla y León no puede ir en contra de la legislación existente, no van a conseguir que se vaya.

Ahora bien, si el ganado está sosteniendo al lobo en Ávila, como dicen los ganaderos, no es justo que ese coste se cargue a sus espaldas. La conservación de la naturaleza y de los lobos en Ávila, ha de ser cosa de todos y todos debemos de contribuir a su mantenimiento, sin pensar en que ya se ocuparán otros de ello.

Puesto que la gestión de las poblaciones de lobo en Castilla y León es competencia de la Junta de Castilla y León, entiendo que a ella nos tenemos que dirigir pidiendo que se hagan cargo de las indemnizaciones a que hubiere lugar para evitar que ese coste lo asuma el ganadero. Y que esas indemnizaciones se abonen, tenga o no seguro el ganadero afectado, y contemplen no sólo las reses muertas sino los daños, digamos colaterales, que se producen en el resto del rebaño, como las crías que se pierden al malparir, o animales que hay que sacrificar posteriormente por estar heridos.

Comprendo que ahora son malos tiempos para pedir que la Administración ponga más dinero para compensar los daños que produce el lobo, pero no por ello hay que dejar de intentarlo y conformarse con vanas declaraciones de intenciones que, cuando no conduzcan a nada, como se verá, den lugar a caldear más un ambiente ya muy subido de temperatura.

Si se pudiese llegar a un acuerdo entre los afectados, ganaderos, administración y habitantes de las zonas en las que ahora campan los lobos, todos saldríamos ganando, se evitarían tristes espectáculos mediáticos, con las reses sacrificadas por los lobos, no se quedarían éstos muertos por los montes, como ahora desgraciadamente ocurre y quizá no se les volvería a disparar en el momento que hay la más mínima oportunidad, como parece ser que también ocurre.

Por ese acuerdo hay que luchar.
Ávila, 3 de febrero de 2013

Pedro Pérez

De lobos y buitres…

Creo que no es la primera vez que tratamos, o trato yo en este caso, el tema que hoy traigo. Continuamos leyendo desde hace meses noticias que no podemos hacer otra cosa que considerar lamentables. Ávila, está siendo víctima de continuos ataques, cada vez más frecuentes. Cada poco tiempo leemos, vemos, escuchamos en los medios de comunicación cómo los buitres de la provincia, los lobos en su defecto, han devorado hasta la muerte cierta res, en algunos casos incluso dos. Unos ataques que no por ser cada vez más deben terminar por convertirse en normales. El campo, la mayor riqueza de nuestra tierra, no puede ser olvidado y dejado de la mano de los que nos gobiernan.

Cada una de esas terneras devoradas, de esas ovejas atacadas sin pudor se traduce, además de en muchas otras cosas, en cifras. Cifras económicas referidas como pérdidas por los dueños de las explotaciones ganaderas. Pérdidas económicas que no está claro que vayan a recuperar y pérdidas económicas que les ahoga un poquito más en esta situación de crisis en la que nos encontramos y de la que cada vez creo que será más difícil salir.

Los lobos y los buitres son animales que viven en libertad y que dependen de sus propios medios para alimentarse. Aquí entra en juego el instinto de supervivencia y eso complica algo más la situación. Animales hambrientos que deciden comer mientras las personas que tendrían que hacer algo por solucionar el problema miran cada uno de los ataques desde la distancia rezando, seguramente, por que sea el último y esperando que la situación se resuelva sola.

Y no puedo dejar de pensar en esos lobos y esos buitres que anteponen su supervivencia, de forma instintiva, a los problemas económicos de ese señor que es el dueño de la vaca que acaban de matar a picotazos y mordiscos. Pero me da por pensar en ellos de forma que las plumas o el pelaje pasan a ser bonitos trajes y vestidos que cubren y adornan figuras humanas y que atacan, en este caso no en el campo, pero sí a víctimas inocentes, poco precavidas, que una vez, tras ríos de palabrería barata disfrazada de favores, depositaron su confianza en ellos. Nadie está a salvo, son listos. Además, en este caso, no hablamos solo de supervivencia, hablamos de avaricia. No se conforman, los buitres de despacho, solo con sobrevivir, ni mucho menos. Su hambre es insaciable y nunca comen lo suficiente. Comen y comen y comen todo lo que encuentran a su paso, recordándote que en su día te hicieron un favor dejándote el terreno necesario para que pastase tu vaca lo que les da derecho a comérsela si creen que no cumples con las obligaciones que contragiste con ellos por ese hecho.

Es curioso que la mayor catástrofe que está sufriendo nuestro campo sea una extraña metáfora de la mayor catástrofe que estamos sufriendo todos y cada uno de los ciudadanos de este país, por supuesto también de esta provincia. Es curioso que los ganaderos estén afónicos de tanto pedir soluciones a sus problemas mientras el resto, las víctimas de los buitres de corbata, aún no somos conscientes de que hay que alzar la voz, pedir responsabilidades a todas las especies, salvajes y carroñeras, que deciden manejar nuestros destinos de forma unilateral pensando sólo en seguir llenando el buche a pesar de que no lo necesitan.

No tiene fácil solución este asunto de los lobos y los buitres, no. En todo caso, lo único que podemos hacer es dejar de ser terneras en manos de carroñeros, dejar de ser ovejas en el punto de mira de los depredadores. Quizá debamos aprender algo de ellos y responder con la misma actitud. Ir a por lo nuestro sin importarnos a quién nos llevamos por delante. No olvidemos que en nuestro caso sí es una cuestión de supervivencia, aunque algunos piensen, desde su sillón de cuero o su coche oficial, que somos unos caprichosos por el mero hecho de querer sobrevivir.

Lobos

By Illo

Los grandes olvidados

Parece que no importamos mucho en el conjunto del país. Somos una provincia, una ciudad, absolutamente desconocida. La gente, cuando le dices que eres de Ávila te pone esa típica cara de ‘qué ciudad más bonita de la que no sé absolutamente nada’. Por no saber no saben ni dónde se encuentra geográficamente hablando. Esto no me lo invento yo. Cualquiera que haya salido de nuestra provincia e interactuado con gentes de otros lugares lo habrá comprobado.

El problema se plantea cuando se te ignora desde dentro. Pongamos que pueda ser comprensible que alguien de Pontevedra no sepa o no quiera saber dónde se encuentra Ávila. Vamos a dejarlo como posibilidad. Lo peor es cuando nuestros dirigentes políticos, me referiré a los regionales, saben dónde te encuentras pero se la sopla. Es más, saben que deben hacer algo por esa bonita ciudad amurallada del sur de la comunidad, pero se la sigue soplando. No sé si por la dejadez de nuestro dirigentes locales, si por la sordera selectiva de los regionales o porque somos más guapos que el resto de habitantes de la Región y eso les produce envidia, lo cierto es que no le importamos a nadie. Ahora pongo lo ejemplos pero son por todos conocidos…

Casi desde que tengo uso de razón (sí, algo exagerado) llevo oyendo al alcalde de Ávila pedir un Plan de Choque para la creación de empleo en nuestra provincia. De momento nada de nada. Se habla de un plan Industrial para toda la región en el que se incluirá Ávila (faltaría), pero de acciones concretas para paliar la situación de desempleo de una de las provincias con más parados (en términos porcentuales) de España no debe merecer la pena. Y así estamos, olvidados en los asuntos que se refieren al empleo. Pero no solo en ellos, ya quedamos en su día fuera del mapa ferroviario de alta velocidad. Que sí, que ahora se pretende parchear y traer la lanzadera hasta nuestra ciudad. Bacalá. La oportunidad pasó hace tiempo porque alguien se olvidó de nosotros… Y si queréis hablamos del campo. ¿Sabéis el cuanto de Pedrito y el lobo? Pues en nuestra provincia no es un cuento. Es una realidad. Casi a diario se suceden los ataques a explotaciones ganaderas con las pérdidas que ello supone para los trabajadores de zonas rurales. ¿Se hace algo? Pues si no me equivoco se han abatido unos cuantos ejemplares de lobo pero creo que sigue sin ser suficiente si hacemos caso a las noticias. ¿Os suena todo esto? Conocéis muchos más ejemplos, ¿verdad?

Igual tenemos suerte y en algún momento se nos tiene en cuenta, no sé, como si fuésemos una de esas ciudades pequeñitas con un encanto especial, con cultura a raudales, con una muralla que ha sobrevivo al paso del tiempo. Igual algún día le importamos a alguien como si en nuestra provincia viviesen personas. Espero de verdad que algún día sea así porque la sensación de abandono que palpamos a diario no tiene pinta de ir sino a más y, esto lo tenemos claro, nos condenaría definitivamente a la ‘tercera regional’ de las provincias españolas.

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