To crisis or not to crisis

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Aunque con algo de retraso, no quería dejar de escribir algo sobre la Escuela de Verano de la UCAV y  La Razón. Voy a dejar a un lado a los políticos que por ahí desfilaron, sobre todo porque el discurso de unos y otros se diferenció muy poquito. La secuencia es la siguiente: Nos dejaron un país en la ruina –> Eso nos ha obligado a tomar una serie de medidas drásticas que no nos molan ni a nosotros mismos –> No nos quedaba otro remedio pero la cosa está mejorando –> Somos un país más serio que ayer pero más bromista que mañana –> Volveremos a obrar el milagro –> Y desaparecerá la “desafección política” (posiblemente la expresión más repetida por los señores ministros).

Me centraré en los periodistas, que, según el CIS, somos también muy queridos (¿Por qué “zeñó”? ¿Por qué?). Y también estamos en crisis, ¿o no? En la mesa redonda sobre la televisión se debatió sobre el asunto. Juan Pedro Valentín (Mediaset), Julio Somoano (TVE) y Gloria Lomana (Antena 3) hablaron sobre la profesión y casi coincidieron en mandar un mensaje de optimismo: la crisis es económica, pero la figura del periodista es más necesaria que nunca. Sólo escuché a la periodista de A3 hacer una breve referencia a la cantidad de compañeros de profesión que están en paro.

Quiero decir que escuchar que esta profesión está en un momento chachi-genial desde una sala de prensa, rodeado por un grupo de compañeros que trabajan más horas de las que puedan imaginar por menos de lo que ustedes lleguen a pensar, da pelín de rabia. Sobre todo porque los que estábamos en esa sala podemos sentirnos muy afortunados (repito, muy, muy afortunados) por poder currar en esto.

En una mesa redonda sobre periodismo se tiene que empezar con un minuto de silencio y hay que llevar brazalete negro. Se tiene que decir una y mil veces que hay miles de compañeros que han perdido su trabajo. Y que los que siguen están más explotados que nunca. Y que para que la figura del periodista sea necesaria tiene que haber buenos profesionales. Y que para ello tienen que estar valorados, con unos sueldos y horarios decentes. Y que hasta que eso no se consiga, hablar del crucial papel de los filtradores profesionales en la sociedad de la información es una patraña.

PD: Una cosa más antes de cerrar. Me pareció que muchos de los periodistas que participaron en las distintas mesas redondas mostraron cierto rechazo a las redes sociales, como si fueran el enemigo en la sombra. Sirva como ejemplo este titular: «Somos y seremos periodistas, no “tuiteros”». Como si una cosa y la otra fueran incompatibles.

Yes, We parking!

Corría el año 2007. Zapatero era presidente del Gobierno, la economía crecía a un saludable 3%, las urbanizaciones y los campos de golf germinaban en una primavera de cemento y polos color pastel, el Madrid de Capello peleaba bocanada a bocanada por la Liga que terminaría ganando y la mayor preocupación política del país era el nuevo Estatuto de Cataluña. El 27 de mayo de ese año, cuando la crisis era una leve vibración apenas perceptible en los cimientos más profundos del sistema, se celebraron elecciones municipales y autonómicas. Ya saben cómo son las elecciones: yo prometo, yo haré, yo levantaré, yo construiré… Además, en aquel entonces los ayuntamientos y las comunidades autónomas recaudaban y gastaban a manos llenas, como si no hubiese un mañana que, ay, terminó por llegar.

En la cresta de aquella ola de optimismo casi adolescente, el Alcalde de Ávila, que se presentaba a las elecciones para ser reelegido, prometió que de contar con la confianza de los abulenses, los siguientes cuatro años conformarían “la legislatura de los aparcamientos”. Pasemos de largo sobre el poco tirón comercial del eslogan – ¿se imaginan a Obama prometiendo aparcamientos? ¿Yes, We parking?- y centrémonos en el meollo del asunto. El Alcalde prometía construir en 4 años nada más y nada menos que 6 aparcamientos. Sí, ha oído bien, 6 aparcamientos 6. Uno en el lienzo norte de la muralla, otro en Las Gordillas, recrecer el ya existente en el Rastro, y tres más en populosos barrios extramuros: uno en la Cacharra, otro en el barrio de la Estación y otro más en la Toledana.

Solo unos meses después de aquello, los resultados de algunas de las principales entidades financieras del planeta empezarían a teñirse de rojo. Un año y algunos meses después, Lehman Brothers, un holding que llegó a acumular casi 700.000 millones de dólares en activos, quebró tras no encontrar compradores. Después, como todos ustedes saben, llegó el apocalipsis, la crisis, el hundimiento del Titanic, el pinchazo de la burbuja, el descenso a regional de la economía de la championlig, Merkel, la austeridad, Rajoy, los seis millones de parados y Barcenas. Bueno, Barcenas ya estaba allí, pero eso es otra historia.

La crisis se llevó buena parte de nuestra economía, el trabajo de millones de personas y los ingresos de los ayuntamientos. De repente, todas las administraciones, el Ayuntamiento de Ávila incluído, pasaron de gastar dinero en carretillas a no llegar a fin de mes y eso supuso el fin de muchos proyectos y la defunción de muchas ideas. Allí murió, con apenas un añito de vida, la “legislatura de los aparcamientos”. De los seis aparcamientos prometidos, solo dos salieron adelante: se recreció el aparcamiento del Rastro y se ejecutó el aparcamiento para residentes en el barrio de la Estación. Los demás, por una cosa o por otra, durmieron el sueño de los justos. Por fortuna, añado.

El lunes, casi seis años después, el Alcalde anunciaba ufano que la UNESCO, nada menos, daba su plácet a la construcción de un aparcamiento subterráneo junto al Lienzo Norte de la muralla. ¿Y qué pinta la UNESCO en todo esto? Hagamos memoria. En 2010, el Alcalde presentó a la UNESCO, que seguía de morros por la cosa esa que puso Moneo entre la muralla y San Pedro, el proyecto del aparcamiento frente al lienzo norte. Según el Alcalde, todo fueron risas, palmaditas en la espalda y buenas palabras, pero debió ser un malentendido – un lost in translation con Alberto Plaza en el papel de Scarlett Johansson – pues unos meses después la UNESCO solicitó una evaluación en profundidad del proyecto. Al Alcalde, en el papel de Bill Murray, no le gustó aquello y ya no tan contento declaró: “He decidido ser bueno y mandar toda la documentación que se nos ha pedido” Después de perdonarles la vida, García Nieto enfurecido les aclaró que la citada información iría acompañada de una carta donde les daría un “ultimatum”: si en “3 o 4 meses” no se pronuncian, él, el hombre, el nuevo Cid: “tirará para adelante”. También aclaró que podía haber sido malo y y pasarse sus recomendaciones y peticiones “por el arco del triunfo”. Aquello fue en febrero de 2011, así que hemos de suponer que al Alcalde se le pasó el enfado y esperó, pacientemente, durante dos años a que la UNESCO le contestara.

Y es que, por mucho que los colores y los instintos primarios nos llamen a ponernos del lado del primero de los abulenses en su batalla contra el vil extranjero, el proyecto era lo suficientemente peliagudo como para echarle un vistazo. Bueno, lo era y lo es. Plantar un aparcamiento allí es…bueno, como decirlo… una patada en los cojones a la ciudad. Perdonen el improperio, pero no había puesto ningún insulto en los párrafos precedentes y tengo una reputación que mantener.

aparcamientoplano

Entrando ya en materia, lo primero es lo primero: a pesar de la ubicación del aparcamiento, que vemos en la imagen superior, la muralla no se va a caer, de verdad. Si un túnel del AVE ha podido pasar a escasos metros de la Sagrada Familia – un edificio aún en obras – sin efectos negativos sobre el monumento, muy mala suerte tenemos que tener para que los encargados de enterrar el aparcadero de vehículos provoquen daños sobre la muralla. Además, en la ciudad ya tenemos experiencia en la materia en una zona mucho más delicada: el Grande. Arqueológicamente -porque la obra tiene que realizarse con seguimiento arqueológico – la zona promete poco. Con esto, es cierto, nunca se sabe del todo, pero en principio allí no debería haber nada. Y de haberlo, a no ser que sea un teatro romano de proporciones épicas o una pirámide, siempre se puede destruir, como sucedió con la villa romana de San Nicolás, el cementerio musulmán o el judío. En este tema nuestro Ayuntamiento tiene acreditada experiencia.

LienzoNorte1

Otro punto a considerar es el del impacto visual del aparcamiento sobre el primer monumento abulense. Sobre estas líneas tiene un recreación visual del aparcamiento, creo que es obra del Ayuntamiento, realizada siguiendo la conocida técnica del ojobuencuberismo. ¿No lo notan ustedes un poco raro? Tal y como se ve en la imagen, en el aparcamiento no entra ni el Formula 1 de Alonso. El aparcamiento, según nuestro Ayuntamiento, tendrá un altura de 2,5 metros. La farola que vemos a la derecha, en la avenida, mide entre 3 y 4 metros y la valla que vemos justo a la izquierda de la entrada del virtual aparcamiento rondará el metro de altura. Con esas medidas, la altura del parking representada en la imagen es de escasamente un metro y medio en su parte más alta. Siguiendo la misma técnica, el ojobuencuberismo, pero sin pecar de optimista y sin intentar engatusar al personal, me he tomado la libertad de calcular la altura del aparcamiento. Como verán en la siguiente imagen, el impacto visual sobre la muralla es significativamente mayor.

LienzoNorte2

Por último, pero no menos importante ¿necesitamos otro aparcamiento subterráneo en la ciudad? Y ¿lo necesitamos ahí? El Ayuntamiento ha asegurado que, incapaz de sufragar la obra – que contaba con una partida de 4,8 millones de € en el presupuesto de 2011 – buscará a alguna empresa interesada en su construcción y gestión para que corra con los gastos. En el peor de los casos, el dinero de los abulenses no irá a pagar otra obra prescindible. Desde el año 2009, el aparcamiento del Grande, con una situación inmejorable, ha perdido 63000 usuarios. Sí, no he puesto ningún cero de más, 63000 en tres años. Por su parte, el aparcamiento del Rastro volvió a perder usuarios y su media de visitantes diarios es irrisoria. Con tasas de uso bajísimas en las 469 plazas de aparcamiento de pago que existen en los alrededores de la muralla ¿necesitamos otro aparcamiento? Evidentemente no.

Según el Alcalde, el objetivo que se persigue es triple acabar con el aparcamiento de vehículos en los alrededores de la muralla a la vez que se mejoran los servicios del Palacio de Congresos y de los habitantes del centro de la ciudad. Lo primero es una bobada. Mientras no se prohíba aparcar en la ronda vieja, el conductor siempre va a preferir aparcar allí que en un parking subterráneo porque es más barato. En lo segundo es casi mejor no entrar. Si tan necesario es para el Lienzo Norte ¿por qué no se construyó en su momento y por qué no se construye allí? Y lo tercero es una tomadura de pelo. Si el aparcamiento se construye pensando en los abulenses y no en los turistas ¿por qué se construye, precisamente, en una de las zonas con la densidad de población más baja? ¿No sería más útil construir uno en la zona sur o en Santa Ana? ¿La despoblación del centro urbano se soluciona con un aparcamiento?

En definitiva, confiemos en que el Ayuntamiento no encuentre la financiación que necesita para que el aparcamiento siga adelante. Y esperemos que, si la encuentra, la halle en el mismo cajón donde guarda el sentido común. Quizá así se lo piensen dos veces antes de poner el primer ladrillo.

La Odisea del Lienzo

Les cuento rápidamente una peripecia que me ocurrió la semana pasada. Era el cumpleaños de mi ahijado y se me ocurrió la feliz idea de juntar a la pequeña criatura, su padre y servidor para ir a ver Spiderman: 3D, gafitas, superhéroes y villanos…una tarde de postín.

La peli trae fama de taquillera y no me quería pillar los dedos así que me puse manos a la obra: pillar la entrada por Internet. Aquello fue la Odisea.

Lo primero fue preguntar a San Google por los horarios. La primera instancia fue fácil…primera sesión en los Estrella a las 17 horas. Perfecto. Voy a comprar.

MEEEC [Vaya usted a entradas.com]

Allá que voy. Seleccionar fecha. Pincho.

MEEEC [Página no encontrada]

Bueno, cosas que pasan. Actualizar…

MEEEC [Página no encontrada]

Lo intenté un par de veces más sin éxito. Volví a inicio, busqué la peli y ahí descubro que el Lienzo Norte también la está echando. ¿Posicionamiento en Google? Menos 3 millones. Casualidad y labor detectivesca de padrino en apuros.

El caso es que entradas.com no estaba por la labor de darme la entrada. Podía ser un fallo de la red, eso entra dentro de lo normal. Decido entonces ir a la página del Lienzo Norte. En Espectaculos, Actividades o derivados no encontré nada que tuviera que ver con el hombre araña. Por fin pensé que podría resoplar de alivio al encontrar… —>  ¡Venta de entradas!

MEEEC [Vaya a taquillas, teléfono o …. ¡¡Entradas.com!!]

Total, que lo dejé para el día siguiente. Ya el viernes por la mañana, entradas.com tuvo a bien darme los boletos. Que eso sí…o imprimia o los sacaba en Caja Madrid porque me decía que no podría recogerlos en el propio Lienzo. Dando facilidades a tutiplen.

La historia casi tiene final feliz, esperen. Les pongo el trailer que la peli se deja ver y está chula.

Llegamos al Lienzo Norte. ¿Tienen algún tipo de lector para que la entrada no sea falsa? No. El chico de la puerta (por otra parte majísimo) coge tu folio y se queda con una esquina. Tecnología anti fraude puntera que te rilas.

Entramos a una macrosala. Macro tirando a grande enorme espectacular. Vimos la película como auténticos super héroes. SIETE personas llenábamos la sala. Comprenderán que pude contarlos. Siete personas.

Es imposible que con la nula publicidad en la propia web, las pocas facilidades de hacerse una entrada en las instalaciones, la máquina de palomitas con aspecto de no encenderse desde el Otoño y el desinterés general que parecen tener con su servicio de cine … eso salga rentable. Imposible. Si eramos siete viendo Spiderman… ¿con qué película piensan hacer taquilla?

El final feliz es que vimos la película como emperadores. El infeliz es que como abulense no paré de pensar cuántos sestercios había costado el Lienzo Norte para que se desaproveche de forma flagrante. Mención especial, ya hablando de otro tema, para los padres que dejan subir a sus hijos alegremente al montículo de la entrada. Hasta que un día haya una desgracia.

El chico de la puerta, que no tiene culpa de nada y fue atentisimo, tuvo que salir a regañar a unos padres que definitivamente no eran el Tio Ben.

Quien tiene una criatura tiene una gran responsabilidad. Y eso va por los padres  permisivos y también por los prebostes que manejan el Lienzo. Así no.

No mentirás

En los últimos años, en las diversas televisiones privadas, antes y después de sus respectivas fusiones, se ha puesto de moda un formato conocido con el anglicismo “coaching”. Supongo que el uso de esta palabra, nacida en la Pérfida Albión o en alguna de sus colonias angloparlantes, está motivado por la inexistencia de un término equivalente suficientemente sonoro en nuestro idioma. La idea central de los distintos programas de este formato es formar, educar, enseñar, perfeccionar habilidades o algo similar, pero no en literatura, bellas artes, clarinete o hípica maya. Forman, o eso pretenden, para la vida diaria. La versión televisada y un tanto poligonera, término descriptivo donde los haya, de Educación para la ciudadanía. Hay de todo: los que te enseñan a vestir, los que te reforman el salón de casa, los que te obligan a convivir con otra familia para que veas que hay otras formas de miseria, los que te sacan de las cloacas de la vida buscándote un curro a media jornada en un bar, etc. Los de más éxito suelen ser los que tienen como propósito coger a un cachorro o individuo joven problemático, humano o de otra especie, y civilizarlo. Que los chavales no se orinen en las esquinas y no muerdan a los vecinos y que el pastor alemán que te regaló tu prima la del pueblo no se meta drogas y se ponga a buscar trabajo en el Bershka, o similar. Tengo que reconocer, con pesar y vergüenza, que suelo ver estos programas, sobre todo si los ponen los viernes a la hora en que me siento en el sofá a tomar una cerveza. No todo va a ser el FT, The Economist, Le Monde Diplomatique y otros foros de prestigio y calidad como este.

Mis favoritos son los de perros y los de niños. Y no porque tenga de lo uno o esté entre mis planes tener de lo otro. Creo que de ambos se pueden sacar consejos y trucos para el día a día. Por ejemplo, en caso de pelea entre dos niños pequeños lo importante, según la experta educadora al frente de uno de estos programas, es separarlos y no entrar en dimes y diretes sobre quién empezó la discusión porque lo más posible es que no se llegue a ningún sitio. Tú me quitaste el coche, tú me empujaste, tú me dijiste, tú me pegaste y así ad infinitum. Cada uno a una esquina y castigos para todos. El objetivo no es saber quién tiene la culpa de la pelea si no pararla y evitar otra ¿Y cómo aplicamos esto a la cruda realidad? Sencillo. La próxima vez que vean a dos políticos de partidos distintos discutiendo a base de lanzarse el archiconocido “y tú más” piensen en ellos como si fuesen niños pequeños, sepárenlos y cada uno a una esquina sin jugar con la consola en toda la tarde.

La verdad es que los políticos se parecen bastante a los niños: son molestos, caros, huelen mal y dan más disgustos que alegrías, pero igual que los niños son, por desgracia, indispensables. Los niños por aquello de mantener a la especie y los políticos… bueno, los políticos también son importantes. En algo en lo que no se parecen los políticos y los niños es en aquello de las mentiras, al menos si tenemos por cierto aquel viejo refrán sobre niños y borrachos.

Los políticos mienten y lo hacen a menudo. Mentiras grandes y pequeñas, clamorosas o medias verdades, por nuestro bien o, sobre todo, por el suyo. Mienten mucho, aunque en esta dictadura de lo políticamente correcto quede feo decirlo así. Miente el gobierno, mienten sus miembros y miente la oposición. Mienten en el Congreso, en su programa electoral, en actos públicos, ante la prensa, en mítines y desayunos. Mienten, es así, y decir lo contrario sería faltar a la verdad.

Tenemos ejemplos cercanos en el tiempo y en el espacio. Veamos un par. El primero, las cifras de déficit. La Junta de Castilla y León es una de las administraciones que ha corregido al alza recientemente la cifra de déficit con la que se cerró el ejercicio pasado. No es la única, es cierto, y antes de ellas lo hizo el Satanás/Belcebú/Lucifer -elija el nombre de su demonio favorito-  de León. El anterior gobierno socialista juró y perjuró hasta el último momento que España cumpliría sus compromisos con Bruselas. Todos sabemos dónde quedó aquello. Ya saben, la herencia recibida, malditos socialistas, que les corten la cabeza y suspendan el partido. Ahora, apenas unos meses después de todo aquello, resulta que muchas de las comunidades del PP también eran imaginativas con las sumas y las restas. ¿Quién no ha tenido facturas en un cajón por algunos millones de euros? Pelillos a la mar. Ahora, los anteriormente acusados acusan y los que antes acusaban escurren el bulto. Los que antes buscaban culpables ahora hablan de ligeros desajustes y los que antes hablaban de pequeñas desviaciones hablan de tremendos agujeros negros. ¿Son o no como niños? Con lo fácil que sería hablar de las causas, el desplome de los ingresos, buscar soluciones y no andar señalando culpables o escondiendo la realidad tras la ideología.

Otra mentira cercana y también reciente: el tren. Es un tema que ciertamente nos gusta, nos preocupa como abulenses y, en mi caso, como usuario, y que ya ha salido varias veces (I, II y III) por estas páginas. La última de ellas hace relativamente poco con motivo de las siguientes declaraciones del Delegado del Gobierno en Castilla y León:  “Apostamos por reducir la duración del tiempo de la línea convencional entre Salamanca y Madrid a la mitad” Como dice Rubén, en aquel momento nos asaltaron las dudas, aunque el Delegado, a través del Diario de Ávila nos tranquilizaba: esa mejora sería por el trazado actual por Ávila. Ahora, un par de meses después, sabemos que nos mentía, a nosotros y al Diario, cuando aseguraba que se refería a la linea que pasa por Ávila. El plan del Ministerio es mejorar la línea por Medina del Campo que, a no ser que me equivoque, no es el nuevo nombre de la Estación de Ferrocarriles de Ávila. No, no hay vuelta de hoja. Mentía y punto. El Diario llevaba este tema a su portada el pasado sábado pero, en medio de los fastos por el Congreso Regional del PP, se les pasó, supongo, decirles a los abulenses que el representante del Gobierno  del PP en nuestra región les habían mentido.

A la puerta del citado Congreso, bajo la lluvia, frente al Lienzo Norte, un grupo de indignados del movimiento 15M organizó un acto de protesta contra los recortes, la crisis y contra estas mentiras. Aquellos que me conocen, no sé si ya lo he dicho por aquí, saben que no estoy de acuerdo con muchos de los aspectos del movimiento, aunque simpatizo con ellos. No creo que vayamos a encontrar la solución a nuestros problemas en asambleas callejeras, no creo que todos los políticos sean iguales aunque se esfuercen en parecerlo, ni que todos sean unos chorizos, ni que aquellos que no comparten mis ideas, que por desgracia son la mayoría, no nos representen. Nos representa y, en buena medida, esa es nuestra desgracia. Pero sí creo que el movimiento ha aportado cosas positivas, ha abierto muchos debates y ha permitido expresarse a mucha gente que se siente fuera de los engranajes que mueven el sistema político, social y económico. Que en una ciudad como Ávila (pongan aquí el adjetivo que más les apetezca) un movimiento así siga vivo y sea capaz de organizar actos de protesta me parece destacable, aunque muchos medios les racaneen méritos en sus crónicas. No son los únicos, es cierto, por fortuna parece que la ciudad despierta poco a poco, pero sí son distintos al resto. A mi me gustaría que se afiliasen a un partido y lo cambiasen desde dentro, o que creasen uno nuevo para defender desde allí sus intereses, que lucharan por cambiar el país desde los canales tradicionales, pero sé que nada de esto es fácil y que los canales de participación llevan tiempo oxidados. De momento, y espero que por mucho tiempo, bienvenidos sean, aunque no coincidamos en algunas manifestaciones y en otras muchas estemos detrás de pancartas distintas

Esta vez estamos detrás de la misma: Basta ya de mentiras. Necesitamos unos políticos que no nos mientan.

PS.- La fotografía ha sido cedida por Acampadaávila. Gracias desde aquí.

PS2.- Lo del tren ya lo dije yo, pero como soy un tipo modesto no os lo voy a echar en cara. Soy todo corazón.

Avicine

No es la primera vez que en nuestra ciudad se pone en funcionamiento una actividad cultural cercana al mundo de cine. Ya hace unos año, Tony Romero, se encargó, junto al Ayuntamiento de la ciudad, de traernos aquel ciclo que se denominó Cine en Formato Joven y que hizo desfilar por nuestra ciudad a actores de primer nivel nacional con grandes resultados. Las ideas, independientemente de dónde vengan, son siempre buenas si de dinamizar la ciudad hablamos. Si bien es cierto que el mercado que rodea al mundo del cine no está en su apogeo, más cierto es que no se debe dar la guerra por perdida.

Unos meses atrás nos topábamos de frente con la triste realidad del cierre de los míticos cines Tomás Luis de Victoria en la capital abulense. Por otras razones, hace unos días, recordaba entre tazas de café la primera vez que accedí a sus salas. Fue en el año 1989 cuando apenas contaba con 11 años y recuerdo aquel día como si hubiese sido ayer mismo. Seguramente no sea yo la persona más adecuada para hacer una defensa a ultranza de las proyecciones cinematográficas pero no puedo dejar de pensar en la terrible pérdida que supone el cierre de estas salas. Lo cierto es que dicho cierre ha supuesto otras cosas. El pasado miércoles el Centro de Congresos Lienzo Norte abría la puerta a una fórmula para atraer visitantes. Logrado un acuerdo con los antíguos dueños del extinto cine se han hecho con los reproducotes 3D y HD que allí funcionaban y han comenzado a ofrecer proyecciones cinematográficas como parte de su apuesta cultural. Se supone que tan solo pretenden cubrir el hueco que tienen los Multicines Estrella en cuanto a 3D se refiere y que no van a convertirse en una competencia directa de lo que ahora son los únicos cines de la ciudad. Yo, de ser el responsable de las salas de El Bulevar, me habría mosqueado, pero ése es otro tema…

A lo que venía… Ahora llega AviCine o lo que es lo mismo, el Primer Festival Nacional de Cortometrajes Ciudad de Ávila. Se celebrará en el propio Lienzo Norte, hay que amortizarlo de alguna manera, y durante los días 24 a 26 de mayo de este año. Se trata de acercar el mundo del cortometraje a la población abulense gracias a un concurso oficial. La entrada para los días de proyección y entrega de premios será gratuita con el fin de hacer una labor divulgativa. El Festival nace con vocación de quedarse entre nosotros, si bien la época es la que es. Lo cierto que quien quiera puede presentar su trabajo a concurso, siempre y cuando lo haga antes del 16 de abril. Se establecen varios premios y categorías a repartir entre los participantes y, mientras la ‘sección oficial’ cuenta con 3 premios que varían entre los 300 y los 1.000 euros así como uno especial para la producción que haya salido de nuestras tierras ya sea por albergar el nacimiento del director del corto o por que el propio cortometraje, íntegro, se haya rodado en nuestra provincia.

Creo que no se trata de una idea descabellada. No se olvide nadie de que en esta tierra hay grandes cortometristas. Tony, al que yo os he nombrado antes, o el señor David Galán Galindo, son solo algunos ejemplos de que desde Ávila también se hacen muy buenas producciones y todo ello sin exceso de medios o dinero en la mayoría de los casos… Esperemos que este Primer Festival sirva para algoi más que para darnos unas tardes de distracción a los abulenses y, al menos, traiga visitantes a la ciudad a empaparse de cultura cinematográfica, a recorrer nuestras calles y a dejarse cuatro cuartos en nuestros establecimientos que creo que nos va haciendo falta. Espero que el Festival funcione, puede ser interesante como evolucione durante los próximos años siempre y cuando, sea cual sea el éxito del mimo, no nos cansemos demasiado pronto de nuestra nueva ocurrencia y nos quedemos con las ganas de verlo más veces, cosa que, por otro lado, no sería la primera vez que nos ocurre. ¿Qué? ¿Nos vamos de cortos?

Evergetismo y placafilia

Durante la antigüedad greco-latina, esa época en la que todo el mundo vestía túnicas, llevaba hojas de laurel tras las orejas, hablaba rarum, adoraba a dioses paganos y se construía todo de marmol blanco; era frecuente en las orillas del mare nostrum un fenómeno denominado evergetismo. El término no es contemporaneo al fenómeno, fue acuñado por un historiador francés a principios del pasado siglo y popularizado por otro historiador, también francés, en la década de los 70. A grandes rasgos, el término describía una suerte de mecenazgo llevado a cabo por las clases altas hacia la ciudad y sus conciudadanos: la financiación privada de gastos públicas. El evergeta, el donante, regalaba a la ciudad edificios, monumentos, estatuas o fiestas, generalmente con la intención de mejorar su imagen entre la plebe, intentar conseguir un cargo público o agradecer su elección. En muchos casos, las personas que ocupaban los cargos públicos, del emperador hacia abajo, pagaban de su propio bolsillo algunas obras o fiestas de la ciudad con el fin de legitimar su poder. Este tipo de actividad filantrópica fue muy frecuente en Hispania durante el proceso de municipalización y las ciudades, en su afán por emular a la capital del Imperio, se llenaron de teatros, circos, foros y templos pagados por estos evergetas. Edificios que unos siglos después, en el mejor de los casos, acabarían abandonados, ocupados por viviendas o establos para animales y sus materiales reutilizados en kilómetros a la redonda para delicia de arqueólogos con resaca aficionados a las matrices de Harris.

Pensaba yo en esto el pasado domingo mientras veía en la Sexta el programa de Salvados dedicado a las grandes infraestructuras culturales. Como en muchas otras cosas, no hemos cambiado tanto desde aquellos tiempos. Las clases altas, las grandes fortunas y las empresas siguen haciendo buenas obras y donaciones para mejorar su imagen (y para desgravar impuestos) y las personas que ocupan cargos públicos siguen, en buena medida, legitimando su poder mediante grandes obras. La “placafilia”, el gusto por ver tu nombre escrito en un placa inaugural, es un fenómeno frecuente entre nuestros gobernantes, a medio camino entre el evergetismo grecolatino y las grandes tumbas egipcias. Es una forma de pasar a la posteridad llevando a cabo grandes proyectos, magnas obras para el pueblo por las que serás recordado y que llevaran tu nombre. Lo único que ha cambiado es que antes “pagaban ellos” y ahora pagamos a escote. Ahí esta la pirámide de Fraga: la Ciudad de la Cultura, en el monte Gaias, sobre Santiago de Compostela. El Coliseo de Camps: la Ciudad de las Artes y de las Ciencias. El Partenón de Fabra: el Aeropuerto sin aviones de Castellón. La memoria de sus hacedores y las facturas generadas duraran generaciones.

En Ávila también tenemos nuestras cosillas, no se vayan ustedes a creer. A nuestra escala, pero ahí están. Y hablando de grandes infraestructuras culturales, o contenedores culturales, como los llaman ahora los gurús de la materia; que mejor muestra de todo esto que el Lienzo Norte, nuestro lustroso Centro de Congresos y Exposiciones. Es la gran obra de nuestro Alcalde, la gran infraestructura por la que será recordado, la placa que inmortalizará su nombre junto al de los reyes de España.

Voy a reconocer algo: el edificio no me parece especialmente feo, quizá no tanto como para darle un premio, pero una obra de arte al lado del Ma-Moneo del grande. Hablo de estética y de impacto visual, no de sus características arquitectónicas, o de sus capacidades sinfónicas o expositivas. No me disgusta, es verdad, pero también reconozco que cuando hago fotos desde Los Cuatro Postes procuro que no salga en el encuadre o que la persona a retratar se interponga entre el objetivo y el edificio. Y ahora unas cifras, que es lo que ustedes esperan: presupuestado en 24 millones de € en 2007, las obras terminaron a principios de 2009 costando 38 millones. Aunque en funcionamiento desde mediados de 2009, el edificio fue inaugurado oficialmente por los reyes de España a principios de 2010. Y más cifras: a finales de 2009, el Ayuntamiento aseguraba que las aportaciones del Ayuntamiento al centro irían disminuyendo y que en 2012 el Lienzo Norte sería capaz de autofinanciarse.

Bueno, pues ya estamos en 2012 y de aquello poco o nada. En 2010, primer año completo de funcionamiento, el Lienzo Norte perdió 228.338 € a pesar de la inyección por parte del Ayuntamiento de 230.000€. Del año 2011 no he encontrado los resultados (no sé si estarán publicados), pero sí podemos decir que la aportación del Ayuntamiento al mismo fue de 200.000€ según su presupuesto. En 2012, año marcado en teoría para que el centro se autofinanciase, el presupuesto municipal presenta una partida destina al Centro de 348.422,53€. Como podemos ver, a este apartado de las cuentas municipales no han llegado aún los recortes y de la autofinanciación poco se sabe. Hay que tener en cuenta otra cosa: las cifras que hemos dado son transferencias directas por parte del Ayuntamiento pero ¿cuantas de las actividades desarrolladas en el Lienzo Norte han contando con presupuesto público, actos de partidos políticos incluidos?

Sí, es verdad. Las inversiones públicas no siempre tienen que ser rentables económicamente si a cambio se consigue rentabilidad social, externalidades positivas o unicornios de colores. El Lienzo Norte calcula que su impacto en la ciudad estos años ha sido de 35 millones de €. Desconociendo los arcanos métodos de cálculo permitanme, por experiencia propia, dudar de tales cifras. El año pasado el Centro recibio más de 111.000 visitas pero de ellas tan solo 26.000 personas acudieron a congresos, público al que en teoría está destinado el Centro al ser el tipo de visitante que más gasto dejaría en la ciudad.

Y mientras tanto, al otro lado de la galaxia, la cultura de base sobrevive a duras penas, sin apoyo público o al filo del abismo.

Claro que la cultura de base no suele estar acompañada de actos de inauguración, de cortes de cintas ni de placas con nombres.

PS.- Eso sí, si el Ayuntamiento le saca 5 millones de € al Estado, todo resuelto. No hay nada como encontrar alguien a quien echar la culpa.

Eso de la cultura (local)

Aunque no lo crean o no se hayan percatado, la cultura abulense está de actualidad. Sí, sí, de verdad, se lo juro por Snoopy. Y lo que es aún más importante: no está de actualidad por haberse muerto, como pasa en ocasiones con los artistas, escritores, políticos retirados y otras rarezas.

El sábado pasado en estas mismas páginas (sí, ya hemos llegado al llamado momento Telecinco o momento gurú: llenar todos los artículos de autorreferencias) Mayda Anias, escritora cubana y emprendedora afincada dentro de nuestras murallas, afirmaba que la cultura en Ávila está “inmunodeprimida”. El domingo, en las páginas del Diario de Ávila, el Alcalde de la ciudad tocaba de pasada algunos aspectos de la cultura local: la sede del Museo del Prado, el Palacio Caprotti, la nueva consejera del ramo, etc. Un resumen rápido para los que no se hayan leído la entrevista. El Palacio Caprotti estará cuando esté y personalmente sigo sin tener claro que es lo que tiene preparado el Ayuntamiento para este espacio. La sede abulense del Museo del Prado estará cuando esté, pero con un gobierno popular en Madrid ya estaría. Que la Consejera de Cultura de la Junta sea abulense va a ser bueno para Ávila y, haciendo caso a este humilde blog, ya le ha sondeado para traer a la ciudad un festival como el que tienen otras ciudades de nuestra comunidad. Por último, se felicita de que la ciudad cuenta con muchos contenedores culturales aunque ahora mismo la mayoría estén infrautilizados (no lo digo yo, lo dice él con una metáfora sobre pájaros y jaulas).

Además, el martes la prensa local nos informaba de la visita a las obras del Palacio de los Águila, futuro centro del Museo del Prado, por parte de numerosos cargos públicos locales y nacionales. Y como bonus, una noticia de hace algunos días: La Consejera de Cultura y Turismo de la Junta de CyL, la abulense Alicia García, afirmó que este sector impulsará la creación de 15.000 empleos a lo largo de la legislatura.

Ya dije hace un tiempo (de nuevo momento gurú) que el tema de la “cultura” daba para mucho y que tarde o temprano volveríamos a hablar de ello. Todo sea por el intercambio saludable de ideas, pareceres, opiniones e insultos. Aprovechando estas noticias, veamos ¿está la cultura abulense al borde de la extinción cual lince ibérico? ¿La endogamia está haciendo mella en ella? ¿La programación cultural del Ayuntamiento es suficiente? ¿Cómo andamos de instalaciones? ¿Nos cortamos las venas o nos las dejamos largas?

Antes de nada ¿Qué es cultura? Puede parecer una pregunta baladí pero no es ninguna tontería, no todos entendemos lo mismo cuando hablamos de cultura. ¿Pintura, escultura, literatura, arquitectura? ¿El edificio de Moneo es cultura? ¿La biografía de Rajoy es cultura? ¿Los grafitis son cultura? ¿La comida, desde la hamburguesa rancia del Burguer King hasta el jugoso chuletón, es cultura? ¿El cine, incluyendo Mentiras y Gordas o la última de Woody Allen, es cultura? ¿Toda la música es cultura, desde Bach hasta el house?

No voy a profundizar en el tema porque no tengo a mano ni mi pipa de pensar ni mi monóculo de pontificar, pero creo que el Ayuntamiento tiene un concepto mucho más amplio que yo sobre lo que es y no es cultura. Por ejemplo, entra las “mil y una” actividades culturales que ofrece como programación cultural estable incluye “Ávila en Tapas”, las Ferias de Artesanía y la de Artesanía de los pueblos y el Mercado Medieval. De las actividades programadas para las fiestas de La Santa, conciertos a parte ¿cuales son culturales? ¿La obra de teatro de Pedro Ruiz? No pretendo ser el típico pedante que afirma que el arte murió en el S. XIX, que Picasso era un tarado y que la novela está en decadencia desde Cervantes, al contrario, pero coincidirán conmigo en que una gran parte de los actos que el Ayuntamiento pretende culturales no lo son. El mejor ejemplo es el Mercado Medieval, un mercadillo con una exposición de fotos y un par de conciertos. Ojo, con esto no quiero decir que me parezca mal el Mercado Medieval, tan solo digo que no es una actividad cultural. Si eliminamos esta paja nos quedan pocos granos. La programación cultural del Ayuntamiento es, en mi humilde y desinformada opinión, escasa y peca en muchas ocasiones de estar dirigida a un público demasiado selecto: polifonía, música antigua, gregoriano… En pleno triunfo de la cultura de masas, el Ayuntamiento de Ávila apuesta por las delicatessen para paladares selectos. Una apuesta respetable, ojo, pero quizá equivocada cuando es la única.

El conjunto lo salvan en cierta medida las actividades organizadas por las Cajas de Ahorro y en ocasiones la Junta, eventos que, mucho me temo, verán reducido su presupuesto estos años. Si a esto le sumamos que la iniciativa privada en este ámbito es, como en el resto, tirando a escasa podemos convenir con Mayda Anias que el panorama no es demasiado alentador. ¿Por qué no se organizan cosas tan sencillas y baratas como unas jornadas de divulgación científica? ¿O un ciclo de conferencias o un congreso sobre Historia de la ciudad? ¿Una programación de conciertos para artistas locales? ¿Visitas a monumentos organizadas por el Ayuntamiento?

En lo que si tiene razón el Alcalde, y cuando la tiene no nos duelen prendas en decirlo, es en lo referente a los espacios culturales. Es indudable que la ciudad se ha dotado en los últimos años de infraestructuras de calidad (San Francisco, el Episcopio, el Lienzo Norte, etc.) que han subsanado la inexplicable situación que se vivía años atrás cuando el único espacio cultural de la ciudad era el Teatro de la Caja de Ahorros. En este punto solo podemos felicitar al Alcalde y al anterior concejal de Cultura, Áureo Martín, por una labor que, aunque perfectible como todo obra humana, han superado con nota.

Por terminar con este tema de los contenedores culturales, dentro de poco la ciudad contará con dos nuevas infraestructuras. Por un lado, la sede local del Museo del Prado, Centro de Gestión de sus fondos dispersos. Aunque el edificio contará con salas de exposición, se programarán actividades y podrán visitarse los restos arqueológicos, la función principal del edificio será administrativa, por lo que tampoco hay que esperar gigantescas exposiciones que atraigan a cientos de miles de visitantes. Por otra parte, está el Palacio Caprotti. En teoría este espacio, cuyas obras comenzaron en 2008, está destinado a ser el Museo de la Ciudad, signifique esto lo que signifique. ¿Un museo de Historia de la ciudad? A mi me gustaría que así fuera ¿Un nuevo contenedor cultural vacío junto con una pequeña exposición de la obra de Caprotti y sus colecciones? Esperemos que no. En esta noticia de 2010, el arquitecto habla de dos espacios: uno dedicado a la obra y pertenencias de Caprotti y otro destinado a “recrear” las estancias de un palacete abulense del XVI. Si este es el destino final del inmueble, siendo un aporte positivo desde el punto de vista cultural y turístico, el titulo de Museo de la Ciudad sería un tanto ostentoso. (BONUS: En Avilas.es, una iniciativa de José Luis Pajares, tiene una galería con fotos del interior del Palacio en 1995. Si no las han visto, están tardando)

Los 15.000 empleos* prometidos por la Consejera son un brindis al sol, pero la Junta debería percatarse de que si en algo puede ser verdaderamente competitiva la Comunidad es en el sector cultural. Con un patrimonio natural e histórico inabarcable, el desarrollo de todo lo relacionado con la cultura y el turismo tiene que ser motor de desarrollo de estos páramos de asceta. Sí, es cierto, la cultura no da para que comamos todos, pero con esfuerzo puede darnos para desayunar.

Y además, qué cojones, que no todo es dinero. Invertir en cultura siempre es beneficioso, aunque luego no podamos volcar todos sus frutos en el PIB.

*Lo de los 15.000 empleos es una tontería pero, por si las moscas, que me vayan guardando uno. Os quedan 14.999 puestos de trabajo a repartir.

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