Fase E del sueño

Linea_ferrocarril

Sueños tenemos todos, no solo el señor Negro. Lo que yo he vivido esta noche ha sido más bien una pesadilla surrealista que comienza con mi persona en un oscuro portal de un barrio cualquiera. Tengo dos cabezas (lo que no parece preocuparme lo más mínimo) y subo escaleras esquivando en cada piso a personas que, rotulador en mano, intentan pintarme la ropa –sí, llevo ropa-.

Cuando llego a la azotea, mi gata me abre la puerta. “¿Qué tal todo?”. “Bien. ¿Y tú?”. “De puta madre”. Nos echamos un pitillo los dos mirando la puesta de sol (todavía me permito el vicio de fumar en sueños). El animal y yo discutimos sobre la nueva posición de Messi en el esquema del Lucho, hasta que ella expulsa una enorme bola de pelo que me obliga a correr como un vulgar Indiana Jones perseguido por una piedra rodante. Salto y aterrizo ante una ventanilla de atención al público.

Hasta aquí, todo ocurre sin alterar mi tranquilidad lo más mínimo. Forma parte de esa lógica ilógica que tienen todos los sueños. La pesadilla empieza ahora. ¡Santo dios! Estoy en una estación de trenes e intento comprar un abono de transporte mensual para ir y venir de Madrid. Sí, lo sé: es aterrador. Aquellas personas que sufran enfermedades de corazón pueden abandonar aquí la lectura.

El señor del otro lado del cristal me pregunta que dónde está ubicado el sueño. “Ni zorra”, respondo. “Pues aclárese porque no es lo mismo estar en Ávila o en Segovia, que en Guadalajara o Toledo”. Esto último lo dice gritando, muy enfadado. E insiste: “¡Aclárese! ¡Aclárese! ¡Aclárese!”. Empiezo a llorar y haciendo un puchero le digo que soy de Guadalajara de todo la vida, del casco histórico.

El taquillero me mira con sus tres ojos y empieza a reírse. “Mentirosssssssso”, dice con su lengua viperina. “Tú eres de Ávila”. Yo lo niego. “No, no, noooooo”. Pero él continúa riéndose. “De Ávila y con dos cabezas… ¡La cosa te va a salir por un pico!”.

¿Premio al Museo de Ávila? (por Helena Cerveto)

Abrimos el capítulo de colaboraciones del blog. La entrada de hoy os llega por cortesía de Helena Cerveto. Periodista de Barcelona afincada desde hace unos meses en Ávila. Puedes enviarnos tu aportación a [email protected] Más información aquí.

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¿Premio al Museo de Ávila?

La mayoría seguro que conocéis la noticia. El Museo Provincial de Ávila ha recibido este fin de semana el Premio Institucional que otorga la Asociación Profesional de Museólogos de España, durante unas jornadas que la APME celebraba en el Palacio de Polentinos. Un premio por sus 100 años de existencia que comparte con el Museo Provincial de Zamora, que también está celebrando su centenario.

Está bien eso de recibir galardones. Pero seamos sinceros, no sólo de estatuillas vive el hombre, y un museo tampoco.

Museo provincial de Ávila - http://www.avilaturismo.com

En los seis meses que llevo en Ávila he tenido la oportunidad de hablar en tres ocasiones con María Mariné, la directora del citado museo abulense. Transmite pasión por su trabajo desde la primera palabra. Y no dramatiza cuando habla de problemas. En esas tres ocasiones, al preguntarle sobre la situación del museo en la actualidad, ha comentado el problema de espacio que tienen.

Este fin de semana, al comienzo de las Jornadas de Museología, la directora daba datos:

–      El museo tiene una superficie de 2.700 metros cuadrados, de los que 900 están dedicados a la exposición (el Museo Provincial de Lugo cuenta con 5.000 metros cuadrados sólo de exposición).

–      Hay 900 piezas o conjunto de piezas expuestas y unas 100.000 guardadas.

Según María Mariné, el museo podría extenderse 4 veces más si sacaran a las salas expositivas una selección de las piezas más importantes que hay dentro de esa ingente cantidad de 100.000. Sólo una selección. Y sin causar fatiga museística, asegura.

El problema, y vamos al grano, es que la Junta de Castilla y León, quien lo gestiona, y el Ministerio de Cultura, su titular, no ponen en marcha esta ampliación. El viernes la directora nos comentaba que ha presentado varios proyectos para llevarla a cabo que han sido desestimados. Una información que no conocía y que no deja de sorprenderme teniendo en cuenta las palabras que pronunció el director general de Políticas Culturales de la Junta, José Ramón Alonso, cuando vino a Ávila a inaugurar la exposición dedicada a su centenario. Como estuve en ese acto, y tengo la grabación, puedo reproducir literalmente sus palabras. Decía: “Vamos a trabajar por intentar resolver un problema que sé que hay de espacios”, y “vamos a trabajar por traer las nuevas tecnologías, para que este museo sea una cabeza tractora para el desarrollo de la ciudad, de la provincia de Ávila”. Lo dijo en julio de este año. Y el tema viene de lejos, porque en el 2006 ya se hablaba de lo mismo.

No parece que el problema vaya a solucionarse pronto, a pesar de las palabras del director general de Políticas Culturales. Aunque María Mariné afirma, tajante, que seguirá presentando otros proyectos de ampliación. Por empeño que no quede. Para ella el premio recibido este sábado es un reconocimiento “a la resistencia”. Qué buena definición.

Este año celebramos el centenario del Museo de Ávila, y a falta de dos meses para llegar a las uvas,  aquí no se ha movido gran cosa. Se ha organizado una exposición con motivo del aniversario que se limitaba a mostrar en unos pocos paneles su historia, y la Junta ha editado un catálogo con las 100 piezas más representativas de sus fondos. Poca iniciativa si, como dicen, quieren que sea “una cabeza tractora para el desarrollo de la provincia”. A lo mejor, se me ocurre, la misma Junta le podría haber regalado al museo en este cumpleaños una web, que no tiene, y que es un objetivo más alcanzable que una ampliación. Bien hecha, incluso podría dar a conocer el museo fuera de la provincia y atraer más visitantes.

No quiero terminar sin agradecer a su directora, la ya nombrada María Mariné, que me explicara con detenimiento y entusiasmo la historia de las pizarras escritas de época visigoda y me abriera una pequeña ventana al interesante pasado de esta provincia cuando yo acababa de aterrizar en ella. Y a Juan Antonio Sánchez, guía del departamento didáctico del museo, que respondió con paciencia a todas mis preguntas sobre los verracos.

Gredos

Gredos. Precioso paraje natural, ¿verdad? No puedo evitar acordarme de épocas pasadas en las que pateaba sus praderas sin piedad alguna hasta llegar al lugar elegido como destino. La Laguna Grande, El Almanzor, Cinco Lagunas… Hace tanto tiempo de aquello y me he vuelto tan vago… Gredos. Ese lugar con tanta belleza como peligro y que a simple vista podemos pensar que es inofensivo y resulta no serlo.

La imagen está sacada del flickr de R. Durán

Y es que no es raro levantarnos, sobre todo en fechas de buen tiempo, con la noticia de que el equipo de emergencias de la Guardia Civil ha tenido que realizar un rescate por la zona. Este año, sin ir más lejos, hemos leído con tristeza alguna defunción. En unos casos por imprudencia y en otros por mero accidente pero nuestra preciosa sierra se ha cobrado ya no pocas víctimas. Es fácil buscar respuestas a toro pasado y conociendo lo sucedido pero si algo tengo claro es que subestimamos los peligros que nuestra sierra esconde. No quizá las gentes de la tierra, no dejaré de recordar que la mayoría de los accidentados son ajenos a nuestra provincia, pero sí por foráneos que piensan que lo del Macizo Central es el chulapo de turno curtido en el gimnasio que va en el centro de un grupo de gente. No es de recibo pensar que ir a Gredos es dar un paseo y si alguien aún lo hace es mejor que pasee por el parque más cercano a su residencia y así evitar posibles disgustos.

Gredos es montaña. No valen los paseos, vale el caminar observándolo todo a nuestro alrededor para no cometer errores, preferiblemente acompañado de alguien que sepa lo que hace, vale el ser consciente de los peligros que la montaña tiene aunque a simple vista no lo parezca. Salvaremos las distancias diciendo que, por supuesto, no es el Himalaya pero tampoco es para tomarlo como si de un juego se tratase. Hay que ir preparado, con un mínimo equipo y unos conocimientos básicos y hay que ir sabiendo que no son cuatro, ni cinco, ni seis… los accidentes, las actuaciones de rescate y los fallecidos que se ha cobrado ya nuestra MONTAÑA. Y ahora digo MONTAÑA (con mayúsculas) porque es como hay que pensar en ella.

Con todo esto en la mente, la Junta de Castilla y León quiere hacer un cambio normativo a través de ciertas leyes para comenzar a cobrar a los accidentados que requieran atención del Servicio de Emergencias del 112 de Castilla y León siempre y cuando su accidente haya sido consecuencia de una decisión negligente o por no ir equipados debidamente. Indica Pilar del Olmo (Consejera de Hacienda de la Junta), que se trata ya no de recaudar más o menos cantidad de dinero sino de concienciar a los ciudadanos del coste de estos servicios y de la necesidad de que los medios de rescate estén listos para verdaderas situaciones de emergencia. Debo decir que una persona perdida en la montaña, sea por negligencia, falta de equipo o por desafortunado accidente, es una verdadera emergencia en todo caso. Creo que la gente va a seguir pensando que Gredos es el parque y no tengo claro que esto haga descender el número de accidentes o desapariciones. La gente que venga a Gredos puede no conocer que si se pierde y llama al 112 le va a tocar pasar por caja y, espero equivocarme, pero puede que leamos noticias estúpidas de gente reticente a llamar a emergencias para no tener que aflojar la gallina porque “total, solo me sangraba la cabeza tras 8 metros de caída”.

Globo sonda

Bienvenidos a la nueva forma de hacer política. Innovadora estrategia la del Equipo de Gobierno de Arenas de San Pedro. Bienvenidos al juego del Globo Sonda. Lo haré bien y empezaré por donde debo, el principio, por si alguien no se ha enterado de la polémica.

El día 29 de agosto aparece una noticia en la prensa según la cual el Teniente de Alcalde de Hacienda, Régimen Interior y Personal del Ayuntamiento de Arenas, Vicente Alejandro, dice estar planteándose aplicar un ERE al personal laboral que trabaja en el Consistorio areniense. Según sus propias declaraciones el ERE no afectaría a los funcionarios que han sacado su plaza mediante concurso público, creo que tampoco podría. Indica Don Vicente que los problemas económicos del Ayuntamiento apenas le dejan dormir al encontrarse “técnicamente quebrado” con una diferencia de dos millones de euros entre ingresos y deuda intentando, cómo no, culpar al anterior gobierno del problema.

El exalcalde de la localidad y actual portavoz socialista, Óscar Tápias, no tarda en salir a la palestra a dar su versión de la situación y cargar contra el anuncio del señor Vicente. Hasta aquí todo normal. Tapias da los datos de la situación económica del Ayuntamiento cuando en 2007 él accede a la alcaldía y la situación en que pasa el testigo el pasado mayo al nuevo Equipo de Gobierno asegurando, sobre el tema que nos ocupa, que “con el anuncio de presentación de un ERE por la situación de quiebra técnica en la que se encuentra el Ayuntamiento de Arenas lo único que van a conseguir es empeorar las cosas, pues no sólo se verá afectado el futuro de los trabajadores municipales, sino los servicios que se prestan a la ciudadanía”.

Menuda sorpresa me llevo cuando veo las últimas declaraciones de Vicente Alejandro. Ayer, día 31 de agosto, me encuentro con esta otra noticia en Ávila Digital. Asegura el señor que el anuncio de la aplicación del ERE no era más que un globo sonda para tantear cómo lo acogerían los implicados, la ciudadanía y allanar de paso el camino para una inminente reunión que llevará a cabo los próximos días con los sindicatos, el Comité de Empresa y la Junta de Personal.

Foto sacada de http://www.lu5egy.com/Proyecto_pampero/vuelo_14/vuelo_14.htm

Dejaré claro que no soy político por si alguien aún no lo sabe pero tampoco hace falta serlo para ser consciente de que si a una persona le dices que va a formar parte de un Expediente de Regulación de Empleo se lo va a tomar mal. Un globo sonda dice mientras, de paso, mete miedo a los afectados, desconcierta a los ciudadanos, a los que han depositado su confianza en él y a los que no, y se divierten, mientras tanto, cambiando estatuas de sitio atendiendo a criterios más que dudosos.

No lo tengo muy claro pero estoy seguro de que los vecinos de Arenas de San Pedro prefieren un responsable de Hacienda que busque verdaderas soluciones a los problemas económicos del municipio a un graciosillo que dedique su tiempo a lanzar globos sonda para entretenerse y hacerse con su parcelita de cobertura en los medios de comunicación, y todo para terminar reconociendo que el problema es el impago de varios conceptos que adeuda la Junta de Castilla y León y que llegan a suponer un importe de unos 450.000 euros entre unas cosas y otras. A sabiendas de estos datos todos habríamos hecho lo mismo. Intentar cargarle el muerto al anterior gobierno (del otro color) sin mencionar el asunto hasta que no me quede más remedio que dar marcha atrás. ¿Y si cuela? Ya habría estado divertido, ¿eh? Habría matado dos pájaros de un tiro.

Según el refranero popular, que siempre he defendido que es muy sabio, es mejor permanecer callado y parecer idiota que abrir la boca y confirmar que lo eres. Igual es que, algunos refranes, no se llevan mucho por algunas zonas de nuestra provincia. Y ahora soy yo el que lanza un globo sonda y os pregunta. ¿Os parece serio? Ya sabéis que a mi, no.

Fuga de cerebros

No, no hablo de la película española que se estrenó hace unos años. Hablo de una realidad. La realidad de Ávila y de Castilla y León. Pero voy a centrarme solo en nuestra provincia.

Escribo sobre este tema a raíz de esta noticia publicada en el Diario de Ávila el pasado lunes 1 de agosto. Los datos que en ella se ofrecen son demoledores. En 2010 9.303 personas abandonaron nuestra provincia con destino a otras en las que se encuentran más oportunidades laborales. Cierto es que otros vendrán, concretamente un total de 6.759. Eso, como deja claro en su artículo Mayte Rodríguez, nos da una cifra de 2.544 personas menos. Alarmante. Desde hace mucho tiempo se viene denunciando la despoblación como uno de los grandes problemas que sufre nuestra provincia y nuestra comunidad cosa que creo queda claramente reflejada en estos datos. Pero lo peor del asunto es que el 63% de todos los que dejaron nuestra tierra pertenecen a la franja de edad comprendida entre los 16 y los 34 años. Jóvenes, con toda una vida por delante, jóvenes que tienen que partir a cimentar su futuro fuera, jóvenes que en muchos casos, no volverán. Para más cachondeo se va más gente con estudios de la que viene. Eso quiere decir que los puestos de trabajo que se ofrecen en nuestra provincia necesitan menos cualificación que los que se ofertan fuera.

Es evidente que algo falla. En un tiempo en que los créditos bancarios para empresas son casi un recuerdo borroso, es difícil que cualquiera de esos emigrantes abulenses se plantee abrir su propia empresa para ayudar a la economía local. Por otro lado la inversión que la Junta de Castilla y León dice haber hecho en nuestra provincia aportando alrededor de 8 millones de euros durante los últimos cuatro años para la creación de empleo es evidente que ha resultado ser un fracaso.

La solución no es fácil pero miren la situación. Si exportamos ingenieros, historiadores y periodistas e importamos camareros o pintores de brocha gorda (con todo el respeto del mundo, el que escribe ha pasado muchos años detrás de una barra de bar) es fácil pensar que, primero, difícilmente saldremos de esta terrible situación de crisis en la que nos encontramos y, segundo, dejamos un vacío de personal cualificado que a largo plazo puede condenar a la provincia al estancamiento y a una complicada evolución acorde a los tiempos que corren.

Me he hartado, en muchas más ocasiones de las que recuerdo, de rebatir opiniones del tipo “En Ávila solo hay monjas y piedras”, “Ávila muy bien para los jubilados pero los jóvenes no tienen oportunidades” y “no puedo dejar mi trabajo porque si no no vuelvo a trabajar aquí y tendré que irme fuera”. Me huelo que si no se remedia pronto esta situación se me van a acabar las ganas de intentar pelear por mi tierra porque, a las cifras me remito, parece haber alguien empeñado en tirar por la borda los pocos argumentos que aún nos quedan a las personas que pensamos que Ávila es una ciudad con un bonito futuro por delante lleno de posibilidades para todo el mundo. Pero de momento lo es para todo el mundo menos para Nacho, Alberto, Rubén, el otro Rubén y ahora no hablo de el Negro, Araceli, Pablo, Miguel, mi propia hermana… todos conocidos, en muchas ocasiones compañeros, que un día tuvieron que dejar atrás nuestra fría muralla para poder pelear por uno de sus derechos fundamentales. El derecho al trabajo.

Todos, en alguna ocasión, nos hemos planteado buscarnos las habas fuera. Es la triste realidad que nos ahoga entre estos muros. La pregunta que dejo es ¿Hasta cuándo se va a prolongar esta situación? En mi opinión durante mucho más tiempo del que cualquiera de nosotros pueda pensar, eso en el caso de que alguna vez se alivie y no quedemos, esta vez de verdad, como ciudad de jubilados, cantos y santos y es que, por si alguien aún no lo sabe, el turismo está muy bien pero no puede ser el único motor económico de una ciudad que pretende ir a más.

Las cuentas de la abuela

Si la situación de muchas familias españolas no fuera tan dramática, casi haría gracia el ahorro que, a base de reducir sus estructuras, anuncian a bombo y platillo todas las administraciones de este país. Esta muy bien, de verdad, mis felicitaciones a todos, pero creo yo que estos “adelgazamientos” se podrían haber hecho un poquito antes. Los ciudadanos, sin ser expertos en economía, venimos haciendo nuestros propios planes de austeridad desde que algunos se empeñaban en llamar desaceleración a la crisis.

En el Ayuntamiento de Ávila –donde ya se venían revisando adjudicaciones de servicios a la baja-, por ejemplo, se han reducido el número de comisiones (de ocho a seis) y de dedicaciones exclusivas (de siete a cinco), disminuye la dotación a los grupos políticos, se eliminan las retribuciones por asistencia a sesiones extraordinarias, y los gastos de protocolo y representación caen un 80 por ciento (un 80 por ciento, casi nada) pasando de 50.000 a 12.000 euros anuales. Uno lee estas cosas en los periódicos y no puede evitar sospechar que, a lo peor, gastábamos demasiado antes.

Pero, claro, que lo mismo pensé cuando escuché al presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, anunciar en su discurso de investidura que, dentro del Plan de Austeridad planteado para los próximos años, los miembros de su Gobierno tendrían mucho cuidado en hacer un uso racional de sus vehículos oficiales y de las comidas de trabajo, entre otras cosas. ¿Y antes no era así? ¿Qué ocurría hasta ahora para que se anuncien estas decisiones –que se dan por supuestas- como medidas anti crisis?

Debate de investidura de Herrera (Foto de http://www.ccyl.es)

No me quiero olvidar de la Diputación Provincial de Ávila, donde también se ha anunciado un ahorro de 400.000 euros gracias a la reducción de las asignaciones del presidente, de los grupos políticos y de los diputados liberados. Todas estas medidas me parecen geniales, pero estoy seguro que, tras sufrir años de crisis, mi abuela diría eso de “a buenas horas, mangas verdes”.

Ya estoy viendo a la buena mujer, aconsejando a los responsables de economía de ayuntamientos, diputaciones y, por qué no, países enteros sobre la gestión de sus arcas. Les llamaría manirrotos, les diría eso de “guardar en los buenos momentos para cuando lleguen las vacas flacas” y les quitaría las legañas de los ojos a todos ellos.  Luego, solo si se portan bien, les regalaría un par de Sugus.

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