La democracia y yo somos así, señora

He esperado un par de días para volver a estas páginas. El domingo, a eso de la una de la madrugada, con la mayor parte de los votos escrutados, apagué la televisión, la radio, el portatil, el móvil y la tableta y me fui a dormir preocupado. Los ciudadanos habían dibujado un panorama inestable, ingobernable, caótico, anárquico. Ayuntamientos abocados a gobiernos en minorías, autonomías en manos de pactos entre múltiples partidos y los comunistas/populistas come niños gobernando en Madrid, Barcelona y Zamora. Lo de Madrid y Barcelona era esperable, la contaminación, el ruido y las gafas de pasta afectan a las cabezas ¿pero Zamora? Allí el aire es limpio, el agua pura ¿qué han hecho los pobres para merecer esto? ¡Van a utilizar Zamora como trampolín para acabar con la democracia occidental y la República Galáctica! ¿Y Valladolid? ¡Pobre De la Riva! No veíamos en la tele algo tan triste desde la muerte de Mufasa. Lo de Duerogrado (aka Zamora) es grave, pero lo de Valladolid es casi peor: una afrenta a las tradiciones, el buen gusto y la libertad bien entendida.

Les voy a decir la verdad, que ustedes y yo somos viejos conocidos. He vuelto a estas páginas porque el casco de papel de plata daba un calor horrible, se me están acabando los suministros, el wifi no llega bien a debajo de la cama y empezaba a oler a perro muerto. Igual estaba exagerando, no lo niego, porque he abierto la persiana y las calles seguían en su sitio, el aire no olía a conventos ardiendo y mis plantas no se habían convertido en horribles mutantes. Es más, he echado un vistazo a los periódicos y todo seguía más o menos igual que antes. ¿Y si no era para tanto? ¿Y si en el fondo esto de la alternancia, los pactos y las coaliciones es normal en el sistema político que llamamos democracia?

Por cierto, en ese repaso a la prensa que he dado buscando pruebas del apocalipsis, he visto un par de cosas curiosas. Si no fuera por el espectáculo que dio Aguirre por la tarde, la noticia del día serían las declaraciones de Juanvi Herrera en Onda Cero. Veinticinco minutos sin desperdicio en los que atiza a su partido, a Rajoy, al ministro Soria y a un señor que pasaba por allí. ¡Incluso llegó a decir cosas buenas de Zapatero! Además, Herrera dejó caer que igual no era el candidato del PP en la próxima investidura, es decir, que no sería presidente de la Junta la próxima legislatura, lugar que ocuparía la exalcaldesa de Zamora, Rosa Valdeón. Lo de la crítica bien, aunque igual hace tres o cuatro semanas habría sido más oportuna, y lo de no presentarse a la investidura pues no tan bien. Hay medios que señalan que hoy anunciará que abandona la política ¿Habrían sido los resultados del PP iguales si el candidato no hubiese sido Herrera? ¿Dejar a los electores 72 horas después de las elecciones no es traicionar su confianza? ¿No es una jugarreta fea? Me queda la duda de si este movimiento estaba pensado de antes -me presento porque la gente me conoce y es más factible que ganemos, pero luego me voy- o si responde a un cabreo pre o postelectoral, con el ministro Soria o con el Espíritu Santo.

En nuestra ciudad, la crítica también ha encontrado terreno fértil. Y digo “crítica” y no “autocrítica” porque de las cuatro razones que explican el batacazo del PP según Antolín Sanz -crisis, corrupción, formas y aborto- pocas tienen que ver con el PP local. Son las circunstancias las que han ensombrecido la exitosa gestión popular en la ciudad. La crisis, como todo el mundo sabe, es cosa de Zapatero. La corrupción, si es que es real y no un artificio de la policía de Rubalcaba, es cosa de otros, que aquí de eso no hay. Las formas -altanería, arrogancia, etc.- puede que algo tengan que ver con el PP de aquí, pero suena a que era cosa de los anteriores, que los nuevos no son así, y que por lo tanto eso es agua pasada y embotellada en el Senado. Luego está lo del aborto, que es cosa de Rajoy, Bibiana Aído, Gallardón y la Santa Sede. Igual esto último está un poco pillado por los pelos, por mucho que a Antolín le hayan parado dos señoras por la calle para echarle la bronca por los millones de nonatos muertos que se amontonan en los contenedores de fetos para reciclar, pero no seré yo quien se lo diga, que un día me hizo un retuit y desde entonces le tengo en alta estima.

Con todo, el PP lo tiene fácil para gobernar en la comunidad autónoma, donde tiene una mayoría que sin ser absoluta es muy amplia y en la ciudad. Sobre esto, una aclaración necesaria: para que el PP no gobierne en Ávila se necesita que un candidato alternativo cuente con mayoría absoluta. Es decir, que si no se ponen de acuerdo todos los demás, cosa que ahora mismo parece improbable, el PP gobernaría con sus nueve concejales. ¿Un acuerdo entre PSOE, IU, Trato y UPyD, por ejemplo, no vale? No, aunque sumen 11 gobernaría el PP con 9. Por lo tanto, el escenario más probable es que Rivas sea Alcalde solo con el apoyo de su grupo. El PP quiere un pacto de legislatura, pero Ciudadanos, si quiere aparecer como alternativa y aspirar a rascar un diputado en la provincia, no puede mancharse las manos al menos hasta las Generales.

Del PSOE no he hablado, tiempo habrá. La derrota más dulce de los últimos tiempos, mejor de lo esperado en la ciudad, ganando ayuntamientos en la provincia y plazas de renombre en la comunidad. De no ser porque siguen perdiendo votantes, se podría decir que no les ha ido nada mal. Y luego está Trato, Izquierda Unida, Manoli, la Diputación… Tenemos para un mes de análisis y reflexiones.

Lo bueno de las elecciones es que dan para un montón de post. Ojalá hubiese elecciones cada pocos meses, nosotros ganaríamos visitas y las calles estarían siempre recién pintadas.


Banda sonora: Promesas que no valen nada – Los piratas

¿La segunda nota de suicidio más larga de la Historia?

Estamos en 1983. En la radio, en una de aquellas radios enormes con casete que aún se conservan en algunas casas, suenan Loquillo, Alaska, Kaka de Luxe y Los Burros. En televisión, Remedios Amaya hace el ridículo en Eurovisión mientras en Estados Unidos se estrenan las aventuras de unos tipos del ejército a bordo de una furgoneta negra con una línea roja. Imanol Arias es el actor del momento con la serie Anillos de Oro, Mercedes Milá aún no ha enseñado las tetas y el culo en televisión y el Un, dos, tres… lo presenta Mayra Gómez Kemp.

En España, después de muchos años, gobiernan los rojos y, lo que es aún peor, el presidente y el vicepresidente son andaluces. Un tipo con bigote, buenos contactos y prometedor futuro es diputado por Ávila y, a mediados de año, un tipo con barba es elegido presidente de la Diputación de Pontevedra. En Estados Unidos gobierna un republicano que en una vida anterior había sido un actor de tendencia demócrata. En Alemania, el hombre que reunificará el país tras la caída del Muro de Berlín acababa de llegar a la Cancillería, en Francia un socialista ocupaba el Palacio del Elíseo y en el Reino Unido una mujer era Primer Ministro ¿Una mujer? Sí, y qué mujer: La Dama de Hierro, Margaret Thatcher.

Casualmente, en aquel 1983 la primera ministra británica se presentaba a la reelección. Su primera legislatura no había sido precisamente un camino de rosas y la economía británica, un valle de lágrimas desde los 70, solo empezó a dar señales de vida a lo largo de 1982. Solo la absurda invasión por parte de Argentina de las Malvinas dio alas al gobierno conservador británico. Bueno, las Malvinas y el Partido Laborista.

El Partido Laborista, liderado en ese momento por Michael Foot, empujado por los líderes de los sindicatos y por la radicalización de las bases, llevaba girando a la izquierda desde 1980, dejándose por el camino a los líderes más moderados del partido, fundadores en 1981 del Partido Socialdemócrata. Para completar el giro, los laboristas se presentarion a aquellas elecciones de 1983 con un programa con el lema “Una nueva esperanza para Gran Bretaña” que proponía, entre otras cosas, la abolición de la Cámara de los Lores, la nacionalización de las grandes empresas, desarme nuclear unilateral, aumento de los impuestos, intervención estatal de la economía. El hostión, con perdón, en las elecciones fue monumental y los laboristas cosecharon su peor resultado desde 1918. Aquel manifiesto fue calificado por un diputado laborista como “la nota de suicidio más larga de la historia”.

Volvamos al presente. Año 2012, camino del quinto año triunfal de la crisis. El señor de las barbas al que dejamos de presidente de una Diputación gallega es presidente del Gobierno de la Nación gracias a la crisis y a la calamitosa gestión económica del anterior gobierno socialista. El PSOE, en la oposición tras comprobar que si caes con fuerza no hay suelo que te pare, no levanta cabeza y camina sin rumbo, desesperado. ¿Todo el PSOE? No, en una región situada a la izquierda de Madrid según miras en Google Maps – si mirás en un mapa de esos de Apple está, más o menos, entre Manchuria y Central Park – los socialistas ya han fijado un nuevo rumbo y han desplegado las velas para surcar los mares.

Villarrubia se llama el capitán del navio progresista – no se sabe ni nao, goleta, chalupa o patera – y el rumbo fijado es la llamada “oposición útil”. Para asegurarlo, el capitán acaba de firmar con el gobierno de la Junta un Plan de Empleo Joven y otro local, financiados, al parecer, con dinero de una donación/herencia – este asunto es confuso y sorprendentemente nadie parece dispuesto a aclararlo – llegado desde el extranjero. Entre la tripulación de la nave progresista el pacto no ha sentado bien, aunque el capitán se ha apresurado a negarlo. Se acusa a Villarrubia de haber llevado la negociación del pacto de espaldas a la ejecutiva, de atar al partido de pies y manos en su labor de oposición al gobierno regional – oposición que no encabeza él – y de actuar teniendo más en cuenta sus intereses personales – lograr una foto que le permita afianzarse al frente de los socialistas – que los de su partido.

El Pacto firmado por el Presidente de la Junta y por el líder socialista hace referencia a muchos temas – sector público empresarial, Consejo de la Juventud, ordenación territorial,etc – y no pasa de ser, en la mayoría de los casos, una vacía declaración de intenciones cercana a lo que viene diciendo la Junta desde hace tiempo, llena de generalidades a expensas de futuras negociaciones y foros multilaterales. Pero ¿a quién beneficia más este pacto? ¿A Villarrubia o a Herrera? ¿Al PSOE o al PP? Sí, ya sé que los teóricos beneficiarios deberían ser los castellanoleoneses, pero ya digo que, de momento, el pacto no va más allá de la foto. ¿Qué ha aportado el PSOE al pacto? ¿Ha obligado a la Junta a que los folios fuesen de papel reciclado y el bolígrafo de comercio justo?

Cuando más arrecian las críticas al bipartidismo, a la partitocracia y al #PPSOE; cuando más alejado parece el PSOE de sus votantes, cuando más parece necesitar un mensaje claro y propio, ¿una foto estrechando la mano al líder del PP es el mensaje que quieren transmitir los socialistas? ¿Es esta la política que esperan los votantes y las bases del PSOE? En las últimas elecciones autonómicas, el PSOE de Castilla y León, liderado todavía por Oscar López, se quedó a 22 puntos del PP, resultado solo comparable al desastre que cosechó en 1995. ¿Esta oposición tranquila y de pactos vacíos va a reducir o a incrementar esa diferencia de 22 puntos? Esta misma mañana, en la Cadena SER, el líder del PSOE ha dicho que es necesario que los ciudadanos sepan que hay alternativas y que hay otras formas de gobernar ¿Es esta la alternativa que busca Rubalcaba para evitar que el PSOE siga el sendero recorrido por el PASOK griego? A juzgar por los últimos resultados electorales, no parece.

¿Veremos un pacto por el empleo y la felicidad entre Rajoy-Rubalcaba? ¿O un pacto a dos entre el Alcalde García Nieto y quien quiera que sea el líder del PSOE en el Ayuntamiento de Ávila? Quizá todo forme parte del plan de Rubalcaba, un tipo taimado y maquiavélico según los cronistas, y tras las destrucción del PSOE venga su resurrección, cual ave fénix con una rosa en el pico, pero tiene pinta de que la cosa no va a ser así, que no simula estar perdido y que tras la oscuridad y la falta de ideas solo hay oscuridad y falta de ideas. El PSOE ahora mismo no es ni oposición, ni alternativa. Hay muchas formas de morir, es verdad, quizá Rubalcaba y Villarrubia – y tantos otros – simplemente estén acelerando el tránsito del enfermo para ahorrarle sufrimiento.

Los socialistas de la comunidad siempre pueden confiar en que el destino de estos pactos suele ser el cajón de los olvidos, a donde van para no volver, y que dentro de seis meses nadie se acordará de esto, pero si no es así ¿habrá firmado Villarrubia la segunda nota de suicidio más larga de la historia? Al menos, a diferencia de lo que sucedió a Michael Foot y a los laboristas en el 83, a Villarrubia nadie le acusará de izquierdista trasnochado, ni de izquierdista.

La culpa de todo la tienen las autonomías (y Yoko Ono)

Es algo muy humano, un instinto, un acto reflejo. Algo casi irreprochable. Cuando algo funciona mal, tienes un problema o te has equivocado, la mayor parte de los miembros de nuestra especie reacciona o bien poniendo excusas, o bien buscando a un tercero responsable de todo lo sucedido. Intentar escurrir el bulto es algo muy nuestro. Incluso hemos inventado figuras sobrehumanas, las llamamos dioses, a las que agradecer, pero también culpar, de todo cuanto sucede a nuestro alrededor.

Les voy a descubrir la dinamita: España tiene un problema (bueno, en realidad tiene varios, singularizo por resumir) Y como sería un ejercicio complejo echar la culpa a algún dios de nuestros males, en plan “Hay mucho parado porque dios está enfadado de que los gays se casen” o “La burbuja explotó porque marcamos poco la casilla de la Iglesia”; España, como conjunto de todos los españolitos de a pie y en especial de aquellos con barba o bigote, ha encontrado enemigos a los que culpar de sus males. Ya digo que es algo muy humano, no estamos solos en esto. Ahí tienen ustedes a Argentina y a su presidenta, con la inflación desatada y el Big Mac artificialmente bajo, agitando albicelestes para festejar sus victorias o sus derrotas contra los pérfidos ingleses y sobre el capitalismo de amiguetes que ellos mismos fomentaron años atrás. La historia también está llena de cabezas de turco, de rostros cetrinos y narices aguileñas que pagaron caro estar en el lugar inoportuno en el peor momento. Nada que no sepan.

En España, donde pasamos de la crisis a la recesión y de esta a la depresión, mental y económica; tres parecen ser nuestros enemigos favoritos, cada uno con sus propias características y superpoderes mortales, como los malos del cómic. Tenemos enemigo exterior, Merkel; enemigo invisible, los mercados; y nuestro enemigo interior, la pérfida descentralización derrochadora personificada en las CC.AA, esos entes demoniacos.

Lo de Merkel es comprensible. Al fin y al cabo es la antítesis del modelo de mujer del norte de Europa que nuestros machos alfa guardaban en su materia gris. Descubrir que los sueños del desarrollismo franquista y el destape son solo eso, sueños, jode bastante. Su sola figura ataca al subconsciente colectivo del país y a la memoria de Paco Martínez Soria y por ahí no podíamos pasar. El problema es que aunque es evidente que ella, y con ella el resto de las instituciones europeas, parecen dispuestas a matar al euro, a la unión y al ECU si se pone a tiro, con tal de convertir sus moralinas económicas en ley; tampoco podemos culparla de todos nuestros males. Merkel, por maldad o incapacidad, parece dispuesta a empujarnos por el barranco, pero hasta allí nos hemos acercados solitos, posiblemente para ver si podíamos construir una promoción de adosados con vistas.

Con los mercados sucede algo parecido. Simplificamos en un enemigo invisible y etéreo una acusación simple contra algo muy complejo. Es cierto que mucha gente se está haciendo rica apostando contra nuestro país, nuestra deuda y nuestro futuro pero no todo el mundo que deja de invertir en la piel de toro lo hace con afán especulativo. Es cierto que hay que ponerle freno a los desmanes especulativos de algunos pero ¿usted invertiría su dinero, o el de sus clientes, en un país con un 24% de paro, más de un 50% de paro juvenil y con un sistema financiero de mírame y no me eches más cemento? Y eso sin mencionar los éxitos de nuestro gobierno. Pues eso.

El tercer enemigo, el único que en parte supone cierto reconocimiento de culpa, es nuestro modelo de estado o lo que es lo mismo: las autonomías y, en menor medida, las diputaciones y municipios pequeños. Autonomías y diputaciones son la ejemplificación de todos los males que afectan al país y su aniquilación/redefinición/reforma una solución mágica para muchos de los problemas. Menos corrupción, más crecimiento, una sanidad mejor y más saludable, una educación mejor y más educativa, una tercera edad más joven y unos niños más guapos y sin pipis. Y todo ello mucho más barato, lo cual es estupendo en los tiempos que corren y nos permite comprarnos una minipimer.

No todo el mundo está de acuerdo en esto, eso sí. La destrucción reforma del sistema autonómico tienes sus fanes y sus detractores. (Sí, el enlace es a Ávilared). Entre los primeros destaca Esperanza Aguirre, siempre dispuesta a poner la zancadilla a cualquier miembro de su partido que no sea su persona, y UPyD con su lideresa a la cabeza. Ambas formaciones, Aguirre es un partido en si misma, hablan de devolver competencias, de dar marcha atrás a la descentralización y del portentoso ahorro que supondría todo esto. Al otro lado del cuadrilátero, el PSOE (aunque habría que hacer algunas matizaciones al respecto, sobre todo al hablar de las diputaciones), IU y algunos dirigentes autonómicos del PP, entre ellos nuestro amado lider birregional y conjuntivo, Juan Vicente Herrera. En su reciente visita a Moncloa, Herrera defendió el estado de las autonomías, aunque pidió un nuevo sistema de financiación. Sin que sirva de precedente: estoy completamente de acuerdo con el Presidente de la Junta.

Nadie niega que existan duplicidades, que las comunidades hayan creado organismos prescindibles por doquier, que se subvencione toda clase de cosas o que las élites políticas regionales dejen mucho que desear pero ¿todo eso se iba a solucionar tomando las decisiones en Madrid o en la capital del Estado que decidiesemos? ¿Acaso los políticos que habitan en la villa y corte son mejores que los que habitan en la no-capital de la comunidad? Piensen en Wert o en Gallardón o, que sé yo, en Mariano Rajoy. Por no ser partidista: piensen en Pajín o en Sebastian. ¿Todo esto es por culpa del modelo? ¿Las autonomías son por naturaleza corruptas e inútiles? ¿De verdad el ahorro que supondría cambiar de modelo es tan grande como dicen los apologetas de la supremacia ministerial? ¿El Estado central no malgastaría, no crearía entidades fantasma, no pondría aeropuertos y catenarias en medio de ninguna parte?

Vamos a quedarnos con esto último, aunque ya sé que hablar de dinero es de mala educación. Las cifras bailan, aunque en cualquier caso son altas. Aguirre cifraba en 48000 millones de euros el ahorro que supondría para el Estado recuperar las transferencias en educación y en sanidad. Por su parte, UPyD cifra el potencial ahorro de una reforma del modelo en 26000 millones de euros. Ambas cifras han sido obtenidas por el mismo método contable, el archiconocido OBC, o dicho en cristiano “ojo de buen cubero”. Las de Aguirre no tienen ni pies ni cabeza, el cubero debía estar borracho, y las de UPyD, aunque más comedidas, tampoco son muy creibles. El partido magenta tiene un documento titulado “El costo de la administración autonómica” en el que en teoría detalla de dónde sale la cifra y cómo se puede ahorrar sin afectar a los servicios al ciudadano. En el citado documento, la única médida que de verdad supondría un ahorro importante sería el cierre de las televisiones autonómicas, en lo que también está de acuerdo Aguirre (medida que encantará, supongo, a los periodistas). Lo demás son parches (finiquitar los defensores del pueblo regionales o los consejos consultivos regionales, reducir el número de diputados autonómicos, cerrar “embajadas” , etc) muchos de ellos necesarios, otros no tanto, pero que ni por asomo permitirían alcanzar la cifra que proponen. Como sucede con otras muchas propuestas de este partido, respuestas sencillas (y a menudo populistas) para problemas en extremo complejos.

Parafraseando un texto de Richard Dawkins en The Greatest Show on Earth acerca de los “errores” de la evolución y el diseño inteligente, nuestras administraciones públicas han ido evolucionando mediante parches y pequeños añadidos desde tiempo inmemorial. Son, como el ser humano, más fruto de la evolución, con sus aciertos y errores, que del diseño inteligente. Observando su estructura se puede recontruir la Historia de España desde la creación del Estado Moderno. Quizá va siendo hora de que volvamos a la mesa de diseño y partiendo de la necesidad e irreversibilidad de la descentralización, empecemos de cero o de uno sin lastres ideológicos y prejuicios alejados de la realidad.

Los principales problemas del modelo son la financiación autonómica y la coordinación y colaboración horizontal entre las administraciones. Lo primero no requiere ni más ni menos dinero. Requiere racionalizar el reparto y las responsabilidades de recaudación y gasto. Lo segundo, avanzar hacia un modelo federal en el que las autonomías gobiernen junto al Estado y se hagan corresponsables de todas las decisiones. Que Madrid no sea una excusa barata contra la que gobernar. Ambas propuestas, me temo, provocaran sarpullidos en aquellos que precisamente más reclaman una reforma del modelo.

Quizá lo que les sucede es que donde dicen “reformar el estado autonómico” lo que de verdad quieren decir es “acabar con el estado autonómico”

PS. ¿De verdad estamos dispuestos a acabar con un invento que ha aportado tanto a la Cultura, con mayúsculas, universal? Dos ejemplos: el maravilloso y celebérrimo “9 provincias, 1 comunidad”, el himno (oficioso) más optimista de la historia de la humanidad. El otro ejemplo, el himno de la Comunidad de Madrid. (Aquí cantado por su autor, un poeta de Zamora) Bueno, quizá después de escuchar este último tengamos alguna razón más para acabar con el estado autonómico ¿Ven como las cosas en la villa y corte también se hacen mal? ¡Madrid, uno, libre, redondo, autónomo, entero!

Mentiras, medias verdades y programas electorales

Corren malos tiempos para la lírica, pero buenos tiempos para la ficción. No todo iba a ser malo. Y no, no lo digo porque desde este blog nos hayamos apuntando al género con “Ávila, universo par”, esa magna obra que ya ocupa un lugar privilegiado en las estanterías de todos los amantes del género y de nuestras familias. Lo digo porque 2011 ha sido un año sin parangón para la edición, distribución y venta de obras de ficción. ¿Stephen King ha roto el mercado? ¿Ha vendidos trillones de ejemplares el último libro de Zafón? ¿Se ha descubierto a Obama disfrutando de las andazas de un espadachín por las calles de Venecia? No hombre, por Dior. Me refiero a algo mucho más grande, más bonito, más mejor. Vivimos la gran época de los programas electorales, ese subgenero dentro de la ficción que nos promete grandes tardes de risas y chanzas.

Y aunque es cierto que en este campo de la ficción política ya contábamos con algunas iniciativas, como los presupuestos anuales de todas las administraciones, y que incluso en pasadas campañas ya habíamos atisbado parte de esta explosión de creatividad (¿recuerdan ustedes la Ley de Transparencia o la de Libertad Religiosa del último programa socialista? Eso por no mentar aquello del pleno empleo…) lo sucedido en los últimos meses no tiene parangón. En estos tiempos locos que vivimos, no hace falta esperar tres años para pasarse el programa electoral por la bolsa formada por la piel que cubre los testículos de los mamíferos y por las membranas que los envuelven. Ahora, en menos de un mes puedes convertir tu programa electoral en papel mojado y encima recibir aplausos. Sí, aplausos de los palmeros habituales, pero aplausos al fin y al cabo. Es más, puedes decir un día 19 una cosa, en un acto sin transcendencia como tu discurso de investidura, y una semana después hacer justamente lo contrario. Cuantas tarde de gloria nos deparará el presidente Rajoy… si es que sigue con vida. ¿Se sabe algo de él? ¿Está ya concentrado para la próxima eurocopa/olimpiada/tour?

Como no quiero oir sus quejas (¡Esto es un blog de Ávila! ¡Qué le corten la cabeza!) vamos a acercarnos al terruño un poco más. En Castilla y León, puedes presentar un programa electoral en mayo y en diciembre tirarlo a la basura sin remordimientos. Redoblo la apuesta: puedes decir en septiembre que los recortes no van contigo, que son cosas de rojos y de la perversa herencia recibida, y en diciembre hacer justo lo contrario. Como ven, la coherencia cotiza a la baja.

No voy a entrar en el cuerpo a cuerpo sobre las diferentes medidas tomadas por unos y por otros porque nos podríamos estar años con ello. Me gustaría señalarles un particular: nuestros políticos mienten porque nosotros, la sociedad, se lo permitimos. Mienten porque les sale muy barato hacerlo. ¿Qué coste político tiene para un Partido presentar un programa electoral redactado por los elfos de Papa Noel cuando iban hasta arriba de setas y escrito con sangre de unicornio? Entre cero y ninguno. ¿Y esconder las medidas que se disponen a tomar para no perder votos? Cero ¿Qué coste tiene mentir? Ninguno ¿Cuántos votos pierden los políticos que mienten a sus electores? Cero. Y por favor, no busquen excusas baratas, invisibles facturas en cajones que aparecen por arte de magia o herencias envenenadas o por envenenar. Rajoy y Herrera han mentido a los ciudadanos para conseguir sus votos y punto. Y al Alcalde García Nieto dadle tiempo ¿o ponía en alguna parte de su programa que se planteaba introducir un copago/repago/ticket moderador en algunos servicios del consistorio? Y no solo mienten redactando sus programas electorales. Ahí tienen ustedes al, entre otros cargos, Presidente de la Diputación pillado en un renuncio sobre sus emolumentos. Es una pena que abrumados por la actualidad los medios locales no tengan sitio para este tipo de cosas.

Lo que no podemos negar, es verdad, es la existencia de una herencia envenenada, de la que también somos responsables en buena medida los ciudadanos: años y años de gastos y excesos compartidos o aplaudidos con las orejas por la sociedad (en mayor o menor grado) ¡Todos tenemos derecho a tener un AVE a la puerta de casa! Un Palacio de Congresos de 30 millones es una excelente inversión. Hay que construir un nuevo campo de fútbol, que el actual se queda pequeño para Tercera División. Como no llevo dinero suelto, este iPod para el sobrino lo paga la Junta. ¿Quién quiere un bosque? Urbanicemos esta zona hasta donde alcanza la vista que eso crea empleo y riqueza. ¡Castilla y León necesita 4 aeropuertos, ya vendrán luego los usuarios! ¿Burbuja? ¿Qué burbuja? La vivienda nunca baja. ¡Qué inventen/estudien otros! Una ciudad no es ciudad hasta que no tiene algo de Calatrava. Compre hoy y pague en el 2052. Castilla y León necesita apostar por el municipalismo ¡construyamos una nueva sede! Hay que construir mas aparcamientos subterráneos, que colegios y centros médicos ya tenemos bastantes. ¡El tranvía mola aunque no vaya nadie dentro! Créditos directos al cuarenta por ciento de interés para ir de vacaciones. ¿Una estación de esquí en mitad de la meseta? ¡Cojonudo! El BMW lo voy a pagar en 25 años con mi sueldo de mileurista. Y así todo.

Podemos seguir echando la culpa de todo a los mercados o a Merkozy pero mientras no nos demos cuenta de que como sociedad también somos en parte responsables de todo lo sucedido en los últimos años poca solución tendrán nuestros males. No existe un conflicto entre ciudadanos buenos, puros, irreprochables y políticos malos y corruptos. Tenemos los políticos que nos merecemos y buena parte de nuestros males tienen ahí sus raíces.

A %d blogueros les gusta esto: