Locura en la naturaleza

Ya han pasado unos días, lo sé. Igual tenía que haber escrito estas líneas antes. No lo sé. Lo cierto es que no tenía claro ni siquiera si hacerlo o no. Quizá sea volver a lo mismo y contar más o menos lo que otros ya han dicho. Y es que hay cosas que son las que son y no se pueden cambiar y otras que serán apreciaciones más personales y que no todo el mundo tiene por qué estar de acuerdo conmigo.

20140705_233032El caso es que el sábado se celebró Músicos en la Naturaleza, como cada año, en Hoyos del Espino. Este año, ya os lo he comentado, con la visita de Rosendo y John Fogerty. El concierto se me antojaba uno de los mejores carteles que he visto en Gredos desde sus inicios. A quienes nos gusta el rock and roll nos tenían ganados desde el principio. Y en realidad no estuvo mal en cuanto a la entrega de los artistas se refiere pero hay muchas cosas que corregir en un festival que cada año debería crecer y que parece que viene dando pequeños pasos atrás edición tras edición. El caso es que hacer un evento a lo grande debe ser complicado, estamos de acuerdo, pero hay cosas que saltan a la vista. Una de ellas la larga cola para entrar al recinto y la larga espera que ocasionó. Espera para algunos, claro, mientras dos de los accesos estaban colapsados otros estaban casi libres. Dos personas organizando un poquito el asunto y todo habría sido más llevadero, seguro.

Las dificultades no eran solo para entrar, lo fueron también para salir. No me refiero a concierto terminado sino a la mitad del mismo. Quienes quisimos hacerlo nada más empezar la actuación de Rosendo y cuando aún quedaban miles de personas por acceder al recinto lo tuvimos fácil, la saluda estaba separa de la entrada y una chica muy amable se encargaba de ponernos una pulserita verde para volver a entrar después, eso sí, por el acceso por el que aún había colas kilométricas con gente que aún no había estado dentro. Quienes quisieron salir en el espacio de tiempo entre las actuaciones de Rosendo y Fogerty ya lo tuvieron algo más difícil. La fila de gente que quería obtener su pulserita llegaba hasta el centro del recinto y la espera se hacía excesivamente larga para poder abandonarlo. Una verdadera locura. Y es que los urinarios que se pusieron para el público dentro de la finca donde se celebraba el concierto se quedaban demasiado escasos para las 12.000 personas que abarrotaron el evento lo que hacía que la cola de gente para usarlos fuera casi ofensiva desde antes de que Rosendo tomase posiciones en el escenario y cuando quedaban más de 4.000 personas por acceder. No os voy a explicar lo de los tickets para comprar bebida que podían obtenerse en dos puntos, cada uno al lado de una de las barras (primera cola) y las dificultades para después pedir en ellas (segunda cola), lo que convertía cada litro de cerveza en 30 minutitos de espera, jaleo, y “oyes por favores”.

20140705_214925Y entre todo esto música. La de Rebeca Jiménez no la escuché, estaba ocupado en otros asuntos. Rosendo cumplió bastante bien. Abusó, quizá, de canciones de su último disco en un concierto que debía haber sido más de clásicos pero aún así se acordó de su época de Leño, de sus temas más emblemáticos y de hacer las cosas como sabe. Es un tipo que toca de memoria. Estoy seguro de que podría hacerlo con los oídos tapados de tantas y tantas veces que lo ha hecho lo que no le quita mérito y te asegura un mínimo exigible en estos eventos que sabes que se va a cumplir. Y cumplió. Hizo lo que sabe, su música, y lo hizo bien. Apretando canciones para que, en su papel de telonero, le diera tiempo a tocar todo lo que quería, que creo que fue que no. Un poquito más de bajo que nos hubieran dado desde la mesa de mezclas y habría sonado compacto y redondo como debe sonar. Pero lo del sonido os lo cuento ahora.

Y es que no sé si fue mi situación, un poco escorado a la izquierda del escenario, o fue que pusieron a un tipo torpe en el control de sonido pero cuando Fogerty se subió al escenario todo parecía sonar mal. Ojo, el bueno de John lo dio todo y demasiado bien para las 69 castañas que acumula sobre sus espaldas. Con relevo a la vista, por cierto, ya que su hijo Shane estaba junto a él en el escenario acompañándole con la guitarra. Un histórico que hizo lo que tenía que hacer, tocar. Con ganas, con intención y con la tradición que dan 50 años de experiencia sobre un escenario. Bien. Pero el sordo del control de sonido lo tenía todo manga por hombro. Fogerty no sonaba. Al principio le das el beneficio de la duda, siempre, casi todos los conciertos, necesitan rodar tres o cuatro canciones hasta que todo está equilibrado y en su sitio, pero las canciones pasaban y eso no mejoraba. El calvo que tocaba la batería, por ejemplo, que tenía unos brazos musculados como pocos y que daba unos estacazos de miedo, parecía no estar pegando más que al bombo y a la caja. Apenas sonaban los platos, los timbales de la batería, no parecía estar haciendo nada más que mover la pierna y el brazo izquierdo y, creerme, el tío era un espectáculo digno de ver que, desde mi humilde opinión, ensombrecía al propio Fogerty cuando se soltaba un poco la figurada coleta. Los guitarristas que acompañaban al jefe John no pasaron de anecdóticos al no escucharse apenas lo que hacían. El organo (¿hammond?) había momentos que lo tapaba todo y el bajo, fundamental en el tipo de música que se hizo el sábado en Gredos, parecía no estar sobre el escenario hasta pasada la mitad del concierto. Una locura. Eso sí, cuando el sordo de la mesa de sonido dio con la tecla (quedaban solo 8 canciones) aquello fue gloria bendita, lo que todos esperábamos, lo que habíamos ido a buscar.

Que no penséis mal, el concierto me gustó. Que era la segunda vez (sí, solo la segunda) que Fogerty tocaba en España y eso le daba más valor a la actuación. Que el cartel era de los buenos y que el concierto lo disfruté como el que más, pero que hay que mejorar. Músicos en la Naturaleza debe tratar mejor a su público y, a pesar de sus detractores, es un evento único que debe ir a más y no a menor, al menos, en los detalles.

P. D.: Se rumorea en los mentideros de la zona que algunos afortunados tenían conexión de datos 3G y pudieron subir fotos y tuitear cosas durante el concierto. Si conocéis a alguno y no os importa que se ponga en contacto con nosotros para que nos cuente la experiencia.

PD. 2: Que @hovejo23 me dejó tirado y no pagó sus deudas. Eso que quede claro. Ya estoy llamando al Cobrador del Jack Daniels en Frac para que le reclame lo que es mío. 

Rocanrró

Qué semana más larga, parece no llegar nunca el sábado. Cuando esperas algo con ganas pasa el tiempo más despacio. El tiempo se detiene, cada minuto añade a su vida varios segundos más, muchos segundos más. Trabajas más horas, las tardes son más largas, las noches, sinceramente, no lo sé, tengo el sueño profundo pero me levanto con la sensación de haber pasado una noche larga.

El sábado 5 de julio, en Hoyos del Espino, tenemos la suerte de poder asistir al único concierto que John Fogerty tiene programado en España. Que dicho así, John Fogerty, habrá quien no sepa ni de quien hablo, pero si os preocupáis de darle al play a los vídeos que acompañan esta entrada rápido tendréis claro quien es o, al menos, qué canta. Lo digo porque mucha gente me ha arrugado la nariz, me ha mirado raro al exaltar la figura de Fogerty cuando me enteraba de su visita  nuestra provincia y después no han podido evitar un “anda… es este” al escuchar alguno de los temas que le hicieron famoso allá por mediados de los años 60 con Creedence Clearwater Revival. De aquella época la mayoría de sus éxitos. Canciones directas que se metían, se meten, en la cabeza para no salir.

Seguramente, uno de los mejores discos el mejor disco de la banda, sea el editado en 1969 y titulado Willy and the poor boys y que puede parecer una premonición de quienes nos hemos juntado para escribir esta bitácora. En dicho disco se encontraban algunos de los temas que se han convertido en himnos de la Creedence y después de la carrera de Fogerty en solitario como el Fortunate Son que abre esta entrada o el Cotton Fields (justo tras este párrafo) junto con otras canciones que nos han acompañados a la mayoría de nosotros desde hace muchos años.

Junto a Fogerty podremos disfrutar también de otro grande y mítico del panorama musical, en este caso, del nacional. Rosendo, mítico guitarrista de Ñu (que por cierto vuelven a Ávila en las fiestas de julio), fundador de Leño, una de las bandas de Rock and Roll más escuchada en nuestro país, y exitoso compositor que continuó su carrera en solitario una vez disuelta esta última, paseará su Pan de higo, su Masculino Singular, su Agradecido, su Ganador… y otras muchas canciones por el escenario antes de que lo haga el cantante estadounidense. Sin duda un telonero de lujo para un concierto de lujo.

Y a última hora, la organización de Músicos en la Naturaleza, ha anunciado la presencia, antes de los dos míticos (y avanzados en edad) rokeros, de Rebeca Jiménez. Se anunciaba ayer mismo que la cantante española estará también sobre el escenario para “abrir plaza” y puedo catalogarlo como uno de esos movimientos extraños que hace la organización, que no servirá para mucho más que para alargar el evento y que poco aportará al desarrollo del mismo como el año pasado ya sucediera con Bebe. Pero bueno, ya estamos casi acostumbrados a que sucedan estas cosas.

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Total, que el sábado hay ROCANRRÓ, así, con mayúsculas, que @hovejo23 ha dicho que se paga unos Jack Daniels y que tengo unas ganas locas locas de acercarme a Gredos a disfrutar de estos dos grandes (y avanzados en edad) músicos que estoy seguro de que no van a defraudar… ¿Qué? ¿Os animáis?

Que empiece el Rocanrró.

P.D.: Por cierto, que si vais no os olvidéis una rebequita por si refresca llevar abrigo que además de que bajan las temperaturas, en Gredos hace un frío polar gordo una vez se pone el sol. Y llamadme exagerado pero unos guantecitos tampoco os van a sobrar…

P.D. 2: Y, desde las 17.00 horas unos grupos locales de menor repercusión pero seguro que con muchas ganas estarán sonando en la explanada de acceso al recinto del concierto para hacer más amena la espera.

P.D. 3: Os dejo el podcast del programa de El Sotano de Radio 3 del pasado día 27 de junio y que dedicaron íntegro a la figura de John Fogerty con motivo de su visita a Ávila.

Contando los días

Esta ciudad avanza. Está claro. Estamos a poco más de metro y medio de ser la gran Smart City que todos deseamos ser. Estamos avanzando en la dirección correcta y dando pasos de gigante para colocar el nombre de la ciudad, de nuestra ciudad, de Ávila, en el lugar que le corresponde, que una vez ocupó y que con el tiempo, como quien no se da cuenta, hemos ido perdiendo.

No podemos hacer las cosas mejor y estamos recuperando en poco tiempo el terreno que durante mucho hemos perdido. El esplendor de la nueva estación de autobuses hace que la ciudad se vea diferente, se viva diferente. Una infraestructura que ha tardado lo suyo en comenzar a funcionar, todo hay que decirlo, y sin culpables claros del retraso. No es lo mismo que la estación se haya retrasado por culpa del Ayuntamiento de Ávila, del PP, que por culpa de la Junta de Castilla y León, del… #OhWait… Bueno, da igual… Lo más seguro es que ambos culpen a la Cámara de Comercio que no deja de ser el último interviniente en llegar y quien pretenden que cargue con el marrón. A lo que iba, que muy bien lo de la estación de autobuses y que mucho mejor estará cuando además de autobuses haya algún comercio, o alguna actividad a más, pero lo que tenemos claro es que una vez abierta no podemos más que avanzar como lo hemos estado haciendo hasta ahora, en la buena dirección… 

Y seguimos en la buena racha que tenemos con el cambio de iluminación de la ciudad, algo que se hacía para mejorar el que ya existía y, sobre todo, para ahorrar. El ahorro debe ser porque las nuevas bombillas led iluminan tanto como gastan, osea, poco. Y cuando digo que iluminan poco no quiero que me mal interpreten, quiero decir que iluminan bastante poco. Unas luces que llevan al engaño ya que al mirarlas directamente deslumbran y al mirar a la calle no alumbran. “Alumbrar” bonita palabra… Pero sigo que me disperso… Que bien, que ahorro y tal… Que veréis poco pero nos saldrá barato… Aunque, pensándolo bien… Este cambio de bombillas, al tratarse de una privatización, no nos reportará beneficio económico a los abulenses. Al menos no en el medio plazo. Le dará beneficios a la empresa que se encarga de la gestión, pero lo de la Smart City nadie dijo que fuera barato de inicio. No nos quejemos.

Y dejando aparte lo de la Smart City os comento las últimas novedades en cuanto a visitas de personalidades. Por un lado el Papa, que según La Razón viene a España en 2015 por el V Centenario de la Santa, cosa que la Diócesis de Ávila no confirma. No lo confirma porque a ellos no se lo han confirmado, lógico. Creo que la posición de la diócesis es bastante coherente. Seguramente La Razón tenga razón y termine por venir. Es lo que pensamos todos, lo tenemos más o menos claro, pero no vamos a asegurar nada que no sea seguro. Tarde o temprano nos enteraremos de si al final Francisco viene o no a la ciudad amurallada y será, veréis, todo un acontecimiento. Acontecimiento, por cierto, englobado en los actos del famoso V Centenario de Santa Teresa para el que siguen buscando voluntarios y lo hacen con un vídeo que no tiene desperdicio y que os recomiendo no ver si tenéis alguna estima a vuestra salud. Seguro que con esto lo petan.

La notica de verdad, la visita esperada, lo que sí queremos ver y lo que celebramos por todo lo alto es la nueva edición de Músicos en la Naturaleza. Al menos yo, oiga, que cada uno tiene sus prioridades… Ellos no lo confirman. No lo hacen, de momento pero no tardarán. En este caso no es por prudencia como la Diócesis de Ávila con el Papa, es porque le han dado la exclusiva a un periódico y tiene que dejar un día o dos hasta que se haga oficial para gloria del rotativo. John Fogerty, el carismático líder de la Creedence visitará nuestra querida sierra de Gredos para llenarla de puto Rock and Roll. Eso sí es caminar en la buena dirección. Eso sí es una buena noticia.

Y eso es todo. Aquí me quedo, contando los días para Fogerty, poniendo pilas a la linterna por si salgo de noche, buscando un hueco para visitar la nueva estación que creo que lo que sí tiene ya es cafetería y esperando, de verdad, que el Papa venga a la ciudad, más por el impacto económico que por lo que en sí representa.

Pero, sobre todo, contando los días hasta el 5 de julio para ver a Fogerty.

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