A los de Valladolid

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Para dar lecciones de democracia, de gastronomía o de construir murallas a los abulenses hay que tener mucha audacia o beber mucho agua del Pisuerga. Pero para despacharse evocando lo peor que ha sacudido Europa desde que mandamos a Massiel a Eurovisión, equiparando ser de Ávila con el Lalala, para arremeter así contra la expresión más ilusionante, firme, masiva, cívica, democrática, teresiana y circense que se está viendo en esta misma Europa, hay que ser muy poco responsable o tener pocos dedos de frente; tamaña provocación indica hasta qué punto hemos llegado.

Valdría para la ocasión aquello de “a palabras necias, oídos sordos” o aquello otro de “ela, ela, ela; Pucela me la pela”, qué duda cabe, si no fuera porque estamos ya cansados de esos aires de superioridad de las señoronas por Campo Grande. Ocurre, sin embargo, que quienes suscriben los tuits son señores de Valladolid de toda la vida y jóvenes de esos con gafas de pasta y bicicletas oxidadas. Ahí radica lo más preocupante de la situación: los de Valladolid comparten discurso y estrategia para con Ávila. Da igual si hablamos de hombre o de mujeres, de señores bajitos o del pívot del equipo de baloncesto, de León o de Puente. La misma receta, la de siempre, sin tapujos.

Ávila ha amado Valladolid y la sigue amando. Igual “amar” es un verbo demasiado fuerte; digamos que le tenemos cierto cariño, que no nos vomitamos encima al bajar del autobús, por muy mal que huela siempre la estación. Ávila ha amado la solidaridad y la fraternidad con Valladolid y con Castilla y León. Bueno, menos con Segovia. Soria tampoco nos cae bien, pero está muy lejos. Y en el caso de Valladolid lo ha hecho a pesar de la ausencia de reciprocidad, procurando, siempre, fomentar una economía racional y productiva, unas infraestructuras al servicio de las necesidades económicas, al servicio de la gente, de la prosperidad, impulsando tenazmente una mejora de las condiciones de vida fomentada en una sociedad más libre y más justa. ¡Pero si incluso hemos comprado alguno de los coches que se fabrican allí! ¡Y sin gustarnos! ¡Y Queso Entrepinares!

Ávila ha amado la libertad por encima de todo, con pasión; tanto la ha amado que en varias fases de nuestra historia hemos pagado un precio muy alto en su defensa. Una vez, sin ir más lejos, compramos El País un domingo. Ávila ha resistido tenazmente dictaduras de todo tipo, dictaduras que no sólo han intentado sepultar la cultura, la lengua, la gastronomía, la calva, la petanca o el conjunto de las instituciones de la ciudad, como cuando nos obligaron a vender el chuletón sin hueso. ¿Franco? ¡Es que tenía secuestrado uno de los brazos de Santa Teresa! ¡Tuvimos que claudicar y ponerle una calle para que no lo echara al cocido!

Ávila se ha alzado siempre contra las injusticias de todo tipo, contra la sinrazón, protestanto en silencio en el sofá de casa o golpeando con el dedo muy fuerte la barra de algún bar. Ávila ha amado a pesar de no ser amada, ha ayudado a pesar de no ser ayudada, ha hecho retuit sin ser retuiteada, ha dado mucho y ha recibido poco o nada, si acaso las migajas cuando no el menosprecio de gobernantes y gobiernos ¿Dónde está el AVE? ¿Y porque no nos regalan Villanubla? ¿Cuándo fue la última vez que uno de Valladolid dijo lo ricos que están aquí los pinchos? ¿Por qué no nos dedican una canción los Celtas Cortos? Y pese a ese cúmulo de circunstancias, el abulensismo -como expresión mayoritaria contemporánea, moderna y medieval- ha respondido, una y otra vez, extendiendo la mano, pagando las cañas y encauzando todo tipo de despropósitos por parte de gobiernos y gobernantes. Pero si hasta os hemos pasado que nos colocaseis a Pablo Casado de diputado. Ávila ha persistido en ofrecer colaboración y diálogo frente a la imposición y ha eludido, pese al hartazgo, responder a los agravios acentuando el desencuentro.

Ávila hace siglos que busca un encaje con el resto de Castilla y León. Casi se puede decir que esta búsqueda forma parte de nuestra naturaleza política, de nuestra forma de ser, de nuestras jotas y nuestros ritos. Votamos a quien nos dicen sin rechistar y siempre dejamos que Juanvi repita postre cuando viene de visita. Pero cuando un tribunal puso una sentencia por delante de las urnas, cuando durante cuatro años se ofendió la dignidad de nuestras instituciones y de Pedrolo, cuando descendió el Ávila, cuando se cerraron todas las puertas, una tras otra, con la misma y tozuda negativa; la mayoría de abulenses creyó que hacía falta encontrar una solución. No la encontramos, para qué engañaros, y por eso os estamos escribiendo esta carta.

No hay mal que cien años dure ni enfermo que lo resista. ¡Toma refranaco! Así no se podía seguir, por el bien de todos. En resumen, que estamos hasta las pelotas. Por eso ha eclosionado en Ávila un anhelo de esperanza, que ha recorrido la ciudad de norte a sur, de este a oeste, desde la Toledana a las Hervencias, una brisa de aire fresco recién bajada de la Serrota que ha planteado el reto democrático de construir una nueva ciudad, de todos y para todos, de todas y para todas, de todxs y para todxs, si es que ese es el deseo mayoritario que expresa libremente la ciudadanía abulenses. De hecho, ese es el test democrático que comparte con naturalidad la inmensa mayoría de la sociedad abulense, dilucidar el futuro de Ávila votando, en las urnas o en una asamblea de Trato, y asumiendo el mandato ciudadano sea cuál sea este. Y si así lo manifiestan los ciudadanos, crear una nueva comunidad autónoma, estado, planeta, o lo que sea, que establezca unas relaciones de igualdad para con nuestros vecinos, especialmente con Valladolid. Decimos de igual a igual por ser generosos, porque a nadie se le escapa que los de Valladolid… bueno, me voy a ahorrar los calificativos. ¿Qué pensabáis? ¿Que iba a colar eso de Progredolid? Por favor.

Afortunadamente Ávila es una sociedad fuerte, plural y cohesionada. Quizá, eso sí,  un poco envejecida, con mucho paro, no demasiado participativa y tirando a conservadora. Y lo va a seguir siendo, a ver qué remedio, pese a los malos augurios expresados con saña en otras latitudes y longitudes. Ávila es, a su vez, un modelo ejemplar de convivencia y de iluminación LED, tanto como ha demostrado ser, sin lugar a dudas, a lo largo de su historia, una sociedad integradora, dinámica, creativa, que ha contribuido como nadie al progreso de Castilla, de Valladolid y de la cristiandad.

Ávila es y va a seguir siendo una sociedad democrática, dentro de nuestras posibilidades, que respeta la voluntad de sus ciudadanos, siempre y cuando voten de forma correcta, vayan a misa y no tomen Cruzcampo. La tradición democrática viene de lejos, incluso en épocas pretéritas fue también así, desde los vettones por lo menos, como narraba emocionado, con lágrimas en los ojos, un encantado Miguel Ángel García Nieto recordando el arraigo de nuestra tradición parlamentaria al recoger su acta de senador. O como subrayaba José Luís Rivas, en un emotivo y célebre discurso con motivo del V Centenario, las caminatas de Santa Teresa por los campos con su chalequito teresiano como símbolo de paz y tranquilidad en el ir y venir de la vida moderna.

Insistimos, la base del acuerdo es una relación entre iguales, el respeto mutuo. Y ahí nos van a encontrar siempre, con la mano tendida, con una sonrisa en la boca y desodorante en las axilas, ajenos a todo reproche, dispuestos a colaborar y a estrechar todo tipo de lazos. Pero que nadie se lleve a engaño, que no somos tonticos. No hay vuelta atrás, ni Tribunal Constitucional que coarte la democracia, ni gravedad que nos impida volar libres, ni Gobiernos que soslayen la voluntad de los abulenses. Ellos (y ellas) van a decidir sin ningún género de dudas. Y tan democrático es volver a las andadas votando al PP como recorrer un nuevo camino para que gobierne el PP en minoría. Ante eso sólo cabe emplazar a todos los demócratas a ser consecuentes y asumir el mandato popular de la forma que libremente interpretemos. De eso va el (fecha a convenir), de decidir si queremos forjar una Ávila que se asemeje a Burgos o Palencia, que rija su destino con plena capacidad, o seguir por los mismos derroteros, a la sombra de Valladolid y de su intrínseca fealdad.

Se trata de decidir nuestra relación con Valladolid. Porque con Valladolid no solo nos une la historia y la vecindad sino también y especialmente una carretera regulera y un tren lento. En esta nueva ciudad que queremos se podrá vivir como vallisoletano casi sin ningún problema, mientras que ahora es imposible ser abulense en Valladolid. El problema no es Valladolid… ¡Qué cojones! ¡El problema es Valladolid! ¡Nos trata como súbditos y se llevan a nuestros jóvenes! Somos pueblos hermanos por parte de padre pero es imposible vivir juntos sufriendo insultos, maltratos y amenazas cuando pedimos democracia y que se respete nuestra dignidad.

Sus váis a enterar.

Cuestionario de afinidad política abulense

¿No sabe usted a quién votar? ¿Duda entre el PP y VOX? ¿No sabe si sus ideas están más cerca de Ahora Decide o del PSOE? ¿No logra entender la mitad de las propuestas de Trato? Nosotros tenemos la solución.

Le presentamos (redoble de tambor) el Primer Cuestionario de Afinidad Política Abulense (querubines tocando trompetas). Una aplicación que analizando su respuesta a tan solo 6 preguntas le dirá qué partido político piensa como usted. ¡Y gratis!

Haga clic en la imagen que ve a continuación y resuelva sus dudas.

100% efectivo, se lo prometemos por Pedrolo.

MARIACLIC

El futuro será smart

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Las elecciones suelen ser llamadas “la fiesta de la democracia” en las crónicas periodísticas. Es una de esas coletillas que salen solas. ¡Fiesta de la democracia! ¡Marco incomparable! ¡En estas entrañables fechas! Seguramente muchos periodistas tengan programados atajos en su teclado para este tipo de frases. Sea como fuere, si aceptamos que las elecciones son “la fiesta de la democracia” debemos convenir que lo que nos espera este año va a ser muy similar a una de esas fiestas ilegales que se montan en la costa mediterránea cada fin de año. Cuatro coches, seis altavoces, una caravana, un par de tiendas de campañas, algunos perros famélicos trotando de un lado a otro, música a todo volumen, drogas, alcohol, sexo libre y mucho desenfreno. Lo que viene siendo un colegio electoral al uso.

Dejando a un lado esta afortunada metáfora -¿no ven ustedes a Floriano sobre el capó de un R5 amarillo echándose cerveza sobre el pecho desnudo, mecido su flequillo por la brisa marina, mientras grita enloquecido a los cuatro vientos que se le han acabado los porros?-, lo más festivo de las elecciones es todo lo relacionado con los programas electorales. Iba a compararlos con una carta a los Reyes Magos, por la ilusión, el gasto y tal, pero no son exactamente lo mismo, ya que en las elecciones niños, Reyes Magos, Mama Nöel, renos y camellos son uno y trino, como en ciertas religiones confusas, y los regalos, en teoría, son para todos y los pagamos a pachas.

A pesar de las apreturas de los últimos tiempos, los programas electorales vendrán tan llenos de promesas, buenos propósitos y obras faraónicas como otros años. En Badajoz, por ejemplo, tras años de telarañas, el dinero parece fluir como antaño: en solo un par de meses el Gobierno de Extremadura -el artista anteriormente conocido como Junta de Extremadura- ha puesto sobre la mesa casi 100 millones de € para proyectos de todo tipo: una nueva escuela de idiomas, una ronda de circunvalación, un nuevo puente sobre el río, un nuevo juzgado, parques, flores, columpios para niños, colegios, felicidad, etc. Proyectos que, por cuestiones meramente temporales, de organización, procedimientos y burocracia, se empezarán a materializar solo después de las elecciones.

En Andalucía, donde las calles ya huelen al rebujito de la fiesta de la democracia, ya tenemos negro sobre blanco los programas electorales de los partidos invitados al convite. De entre todo lo prometido hay algo que me ilusionado especialmente, me ha llenado de alborozo y ha dibujado en mi rostro una amplia sonrisa. El PP andaluz, agarrense que vienen curvas, promete crear “smart beaches”, playas inteligentes para los poco aficionados a las lenguas extranjeras. Playas con birretes sobre las sombrillas que informen al visitante, dialoguen con él y le den cremita en la espalda mientras le recitan algo de Espronceda.

Quizá el concepto “playa inteligente” no sea directamente exportable a nuestra ciudad -el oleaje del Chico es traicionero- pero sí la idea que subyace al invento. Pasemos de hacer inteligentes a las ciudades en su conjunto a convertir en inteligentes todos y cada uno de sus elementos. De las esmartciudades a los esmartparques, las esmartplazas y las esmartcalles. ¿No se lo imaginan? Pasos de peatones que llaman al 112 automáticamente cuando se produce un atropello, farolas que propinen collejas cuando alguien critique la iluminación en sus alrededores, banderolas del Centenario que se recojan solas cuando el aleteo de una mosca en sus cercanías amenace su existencia, árboles secos que griten “¡Floreceré la próxima primavera!” cada vez que alguien se pregunte por el sentido de su permanencia, rotondas que se muevan de un cruce a otro cuando no se las necesite. ¡Las posibilidades son infinitas! Imbornales inteligentes con un cubo de playa para que achiquen automáticamente el agua cuando llueva, depósitos de sal con dos carreras que salgan huyendo cuando nieve, Palacios de Congresos que organicen, sin intervención humana, actos, celebraciones y reuniones ¡Y que asistan a los mismos y aplaudan al finalizar con sincero fervor! Estatuas que posen para salir mal en las fotos, contenedores de basura que cuando estén llenos escapen de sus usuarios, bancos que se conviertan en papelera cuando alguien vaya a sentarse y papeleras que se conviertan en bancos cuando alguien se acerque a depositar algo en ellas, fuentes que solo funcionen cuando más hiele, edificios de Moneo que se esfuercen por salir y estropear todas las fotos ¡y palomas inteligentes que apunten a la coronilla de los turistas cuando defequen!

El futuro ya está aquí y es esmartvilloso.

Ps. Esmartplayas llenas de esmartchiringuitos, esmarturbanizaciones de lujo y esmarthoteles de cinco estrellas para los colegas, que para eso modificamos hace no mucho la Ley de Costas.

Ps2. En la foto, esmartovejas en los alrededores de la esmartciti.

Por una blogosfera abulense de calidad

Hoy es un día muy especial para nosotros porque presentamos los resultados de un proyecto en el que llevamos años trabajando. Bueno, años quizá no, meses tampoco, pero mucho tiempo sí. Algo que hará que nuestra ciudad, comarca y provincia sean reconocidas en todo el planeta y parte de la galaxia por uno de sus productos más conocidos y celebrados. Estamos aquí reunidos para presentar al universo, aquí no nos andamos con tonterías, la marca de calidad de los blogs abulenses: Blog de Ávila SD.

BlogdeÁvila

El que ven sobre estas líneas es el símbolo que permitirá al lector despistado reconocer a primera vista un blog abulense de calidad, porque ese es el primer objetivo de esta iniciativa, certificar la calidad normalizada de los blogs según unos parámetros exigentes -elegidos, evaluados y certificados por nosotros mismos- que aseguran al consumidor un producto con todas sus cualidades intactas para alimentar su mente, procastinar con clase o pasar el rato alegremente sobre la tapa del retrete. Como ven, el símbolo consiste en una B -blog-, rodeada de una C -Calidad-, algo parecido a una muralla de trazado rústico -por dar un aire rural al conjunto- y las siglas SD. ¿Qué significan esas siglas? “Sin Diapasones”. No tiene mucho sentido, es verdad, pero nos parecía que quedaban bien y aportaban un toque misterioso al conjunto. También es cierto que el simbolito es regulero, pero es que la partida que teníamos destinada a la confección del símbolo tuvo que ser empleada en otras cosas –cerveza– y hemos tenido que tirar con lo que había: el Paint.

Centrándonos en lo importante ¿Qué características tendrán que reunir los blogs que aspiren a este reconocimiento? En primer lugar, los post tendrán que tener más de 100 palabras o, en su caso, si hablamos de dibujos o fotografías, más de 100×100 pixeles. El número máximo de erratas estará en cinco por cada 1000 caracteres y estará prohibido el plagio, la copia, las citas de Coelho y los videos de animales que no sean mamíferos. El número mínimo de publicaciones será de una al año y será necesario que se pueda acceder al blog por internet. No será necesario que el blog sea un blog.

Hemos decidido dejar abierto el aspecto geográfico y temático. Que cada uno hable de lo que quiera y lo haga desde donde quiera. ¿Por qué habríamos de limitar esta marca de calidad a los blogs que hablen de Ávila? Es más ¿no sería un poco provinciano que los blogs de Ávila tuviesen algo que ver con Ávila? La Atenas Gótica de la Meseta tiene que abrir las puertas de su muralla al mundo. Más lejos, más alto, más fuerte, más visitas, más clics.

De momento, somos el único blog que cuenta con el reconocimiento pero ya hemos enviado un correo a otros blogs abulenses de calidad (Meridianos, La Colonoscopia, HalonDisparado, el blog de Serzisanz, Microsiervos, Politikon, un par de columnistas de ElPaís, Arturo Pérez Reverte, un tipo del Financial Times que nos cae bien, un chavalín que escribe cosas graciosas en Armenia y un perro que tiene cuenta en Instagram) para que se sumen a nuestra iniciativa que redundará en beneficio del conjunto, sobre todo en unas fechas tan señaladas y tan importantes para la ciudad como las que se aproximan: el aniversario -no sabemos exactamente cuál- de la apertura del Centro Comercial El Bulevar y del McDonald’s.

No podemos dejar escapar esta oportunidad. Blog de Ávila (Sin Diapasones) Calidad sin Fronteras.

Los PGE de 2015 para Ávila y provincia.

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El PP ha organizado hoy sábado un acto en nuestra ciudad para difundir los Presupuestos Generales del Estado para el año 2015 aprobados ayer por el Gobierno de la Nación. El acto, que ha contado con la participación de varios altos cargos del gobierno nacional y regional, entre ellos el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y el vicesecretario general de comunicación del PP, Carlos Floriano, ha sido clausurado por María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP y presidenta de Castilla-La Mancha.

El siguiente vídeo es un resumen de las declaraciones realizadas por los diferentes cargos presentes en el acto sobre el impacto de los citados presupuestos en la ciudad y provincia de Ávila.

 

Smartizados

Como todos ustedes saben, y si no ya se lo cuento yo, Ávila es una ciudad moderna. Pero moderna de la hostia. Nada de camisas de franela a cuadros, barbas y gafas de pasta. Moderna de verdad: farolas led, aparcamientos subterráneos, tiendas de yogurlado, coches que vuelan, códigos QR para los bomberos, androides de protocolo en cada esquina, redes sociales, redes móviles de octava generación a prueba de macroeventos, fibra óptica, minicentrales hidroeléctricas… Una ciudad inteligente o, como se dice ahora, una smartcity (así todo junto y con acento del este de NY).

Como su propio nombre indica, una ciudad inteligente es una ciudad lista, culta, instruida, que sabe latín, leída y viajada, que compara antes de cambiar su seguro de coche o de comprar un billete de avión. Una ciudad abierta al mundo física, virtual y mentalmente; sin fronteras. Ahora todas la ciudades de la cristiandad hispana -no, esto no ha sido idea nuestra- quieren ser smart, de la misma forma que antes todas querían tener un edificio de Calatrava, un tranvia a ninguna parte, un palacio de congresos feo o un museo de arte contemporáneo vacío. Las modas, ya saben ustedes, que afectan a todas las personas, incluso a las jurídicas.

Por desgracia, la implantación de las nuevas tecnologías no se está produciendo al mismo ritmo en todos los barrios. Mientras en algunos rincones la modernidad lo impregna todo como un suave perfume, otras partes de la ciudad siguen oliendo a siglo XX y a modems que suenan como gatos sometidos a tortura. Y no, no estoy hablando del ADSL del Fresno; hablo del Ayuntamiento. ¿Del nuestro? Sí, del nuestro.

Hasta el Ayuntamiento de Ávila, o más concretamente hasta los despachos de los que allí mandan, no parecen haber llegado nuevas remesas de tecnología desde que sustituyeron el ábaco por calculadoras Casio. Allí el siglo XXI aún no se ha abierto paso. ¿Pruebas? Las que ustedes quieran. Aquí les dejo unas pocas.

Prueba nº1: El alcalde y el teniente de alcalde José Francisco Hernández Herrero preparan un pleno municipal. Elementos tecnológicos de la imagen: la virgen románica del fondo de la imagen, que por cierto luciría más expuesta en un museo, y la lámpara que confiamos sea LED.

Prueba nº2: Otra instantánea natural y espontánea, también previa a un pleno. Aquí la tecnología sí esta presente: el aparato de aire acondicionado/calefacción del fondo. También hay un plato de cerámica pintada encima de la mesa, lo que nos permite datar la imagen en algún momento posterior a la invención del torno

Prueba nº3: Otra reunión, está parece menos preparada que la anterior. La lámpara, muy parecida por cierto a la de la primera prueba, vuelve a ser el principal elemento tecnológico de la imagen. Antes de continuar, dediquemos un minuto de silencio a todos los árboles caídos para nutrir de celulosa a esta reunión.

Prueba nº4: Últimos preparativos para el día del deporte en la calle. Los responsables son sorprendidos (codazo, codazo, guiño) en medio de una reunión, de pie, mirando unas fotocopias. Todo muy dospuntocero. Como la fotocopiadora no sale en la foto, el reloj del policía pasa a ser el elemento tecnológico más puntero de la imagen.

Prueba nº5 (y última): Presentación de la Operación Asfalto. Hay un micro, pero igual es prestado. Los planos extendidos sobre la mesa, algo seguramente de tremenda utilidad para los periodistas que estén sentados en frente

Queremos, antes de finalizar, mandar un mensaje de tranquilidad a los abulenses: hay ordenadores en el Ayuntamiento, al menos uno. Lo de la pantalla ¿es Internet Explorer?

“Avila Today”: Más allá de las murallas

El tema tiene revolucionadas las redes sociales y no es para menos:

“Encuentran una foto del empresario abulense Woody en la que no sale con ningún famoso”.

Pero no era esa la única noticia que sacudía nuestra piel de verraco…

“Encuentran a una gogó encerrada en la discoteca Aixa Galiana”

El asunto se iba ya de las manos, por lo que el equipo de investigación de Los 4 Palos decidió ponerse a indagar sobre los extraños sucesos. Illo patrulló la ciudad desde su Audi A4Palo, Willy sacudió la casa, Alberto pactó con IU y Pablo espió a su vecina con el yogurtófono. Nada, niet. Había que hacer algo al descubrir que “Hostelero abulense elabora una receta de patatas revolconas “light”. Hasta ahí podíamos llegar. El que suscribe decidió ponerse en contacto con “Redactor Jefe” para destapar toda la verdad nacida en la red…

– Decía la Frikipedia en su momento que Ávila no tenía página propia no porque no hubiera Internet sino porque no había llegado el sentido del humor. ¿De dónde os viene la idea de crear “Avila Today”?

– R.J.: La verdad es que no es nada muy novedoso ya que es una copia de “El Mundo Today”, además un cómico amigo mío montó hace unos años Pucela Today en Valladolid y me contó que le fue muy bien, le pedí permiso para usar su idea y me puse con ello.

– Y ¿cómo ha sido el proceso de montar “Ávila Today”? Porque habéis empezado muy fuerte en entradas y también en número de visitas…

– R.J.: Yo lo he montado en realidad para pasar un buen rato, me dedico a escribir comedia, y me pareció buena idea. Nunca pensé que iba a tener esa repercusión. En apenas cuatro días hemos tenido casi 30.000 usuarios distintos que ya nos han visitado. Estoy contento con la acogida ya que estoy sacando muchas sonrisas en la ciudad y eso es bueno, hay que reír.

– Se nota que conoces el carácter abulense, suyo de suyar. ¿Es vencible pues el tópico de que el frío se nos llevó el humor?

– R.J.: Pues parece que la gente se ríe, además creo que hace mucha falta en la ciudad, siempre hay ganas de reír.

– ¿En qué se va a convertir “Ávila Today”? ¿Vais a ser un portal “blanco”, políticamente incorrecto o todo dependerá de cómo vayan surgiendo las ideas?

– R.J.: Creo que un poco de todo, yo soy cómico profesional, y soy políticamente incorrecto en mis monólogos al 100%. No quiero tampoco extrapolarlo a la web, ya que no es una web de opinión, para opinar tengo el escenario, humor blanco casi siempre, pero ya hay noticias que no lo son.

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Hasta aquí nuestra breve charla con el responsable de Ávila Today. Qué… ¿Quién es? Lo mejor es seguir la pista de la risa, y la misma nos lleva hasta tboTV, donde el buen rato está asegurado. Comediante, abulense, dispuesto a hacernos reír… ¡Que haya muchos años de Ávila Today!

Llamadas telefónicas

“Hemos recibido muchos mails y llamadas de fuera de Ávila preguntando qué estaba pasando en Ávila en el mes de septiembre”

– ¿Está el concejal?

– …

– Que se ponga.

– …

– Sí, ¿concejal?

– …

– Hola. Mire le llamo de fuera de Ávila.

– …

– Sí, claro, claro que hay vida fuera de las murallas, hombre… Qué cosas tiene.

– …

– Sí. Mire… Que quería preguntarle una cosilla si tiene usted a bien…

– …

– Bien, perfecto, pues mire. Que a ver si me podía decir lo que pasa en Ávila.

– …

– No, no… Disculpe. Me refería a lo que ha pasado durante este mes de septiembre.

– …

– Ah. Sí. Claro, muchas actividades. Como antes solo tenían el Mercado Medieval… Como que llama la atención.

– …

– Claro.

– …

– ¿Y esto va a ser ya para siempre así?

– …

– Lo del Mercado Medieval sí, claro… Eso ya era…. ¿Y lo de la magia?

– …

– Ahh, no está claro… Esto era algo más puntual ¿no?

– …

– Bueno… Sí… ¿Y qué me dice de lo del Circo?

– …

– ¿Eso sí? ¿Están seguros?

– …

– Yo es que creía que eso dependía de la Junta de Castilla y León…

– …

– Ah… Que son ellos los que se han comprometido… Bien… Y otra cosilla… ¿No sería mejor repartir las cosas un poco más en el tiempo? Es que todo junto, como que al final llegas cansado…

– …

– Que ha surgido así… Vale… Pero que igual para el año que viene podía surgir más separado…

– …

– Ah… Que ya se verá… Que a ver cómo surge… Qué lince…

– …

– Bueno… Pues nada ¿eh? Que nos alegramos mucho de que los datos sean buenos… ¿Cómo que qué datos? Los que ha dado usted con esa sonrisa siempre amable de la que hace gala.

– …

– Esa, esa… Sí, la de la tele…

– …

– Pues nada… A seguir bien, ¿vale?

– …

– Gracias por todo… Adiós, adiós…

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Pues así, pero muchas veces y sumándole una pila de e-mails…

Un no parar. Sea o no sea, hay que reconocer que septiembre ha sido un mes de actividad en la ciudad y que las calles han estado llenas de gente día tras día. La queja de que ha sido todo en en el mismo mes, no es mía, es de varios hosteleros que alegan aquello de pan para hoy y hambre para mañana, pero sí debe de ser cierto que se han hartado a pan.

Y sí, sé lo que estáis pensando… Gila le ponía más gracia…

Soy un vendido

Estaba el otro día viendo unos monólogos, que no solo de desgracias vive el hombre. El humorista era de Valladolid y era de esos que saben cuáles son sus debilidades y fortalezas. Es decir, que sabía que presentarse como vallisoletano le cuesta a uno miradas y comentarios como “esos que se creen la capital”, “los altivos”, “los chulos”.

No era Leo Harlem el humorista sino alguien menos conocido. El caso es que decidió entrar en materia preguntando si había gente de León, Zamora, Salamanca, Burgos, Avila, Segovia, Soria o Palencia. Los había. Dijo “soy de Valladolid” y se instaló un rumor en la sala, que el monologuista aprovechó para decir que “no eran originales”. Que hasta en un pub de Londres con las relaxing cup de tea, al oír Valladolid, habían dicho “oyoyoyoyoi”.

Un paseo por el gimnasio y seguimos.

Cuando aterricé junto al Pisuerga no hice las mejores migas con los conciudadanos. Relación cordial sí, claro. Pero nada de irse por ahí, socializarse…hacer esas cosas que a nuestro Alberto le cuesta tanto. Al final soy un abulense suyo de suyar y bueno, en fin, que salía a correr, me ponía Los Soprano y el viernes me volvía al Adaja y tan felices. Pasaron los meses, vivía al lado de Zorrilla, y no había pisado el estadio ni sentido nada especial proveniente de sus gradas… hasta que, jugándose los pucelanos el ascenso, un grito entró como un cañon en mi salón.

” Hijo de puuta – tata tata ta – hijo de puuuta “

Puse la radio y comprobé que un trencilla, llamado Pino Zamorano, estaba haciendo faena de dos orejas y rabo.

[…]

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Extraído de “Deportes en Ávila”

El de la foto de la izquierda es Rubén Peña, futbolero abulense. Debutó en Primera con el Real Valladolid en una buena tarde de balompié y, esta vez sí, estaba servidor en el estadio. Acompañado de mi pareja, que es de allí, y de algunos amigos también de allí. Y entre que estaba con ellos y había un abulense en el campo… dejé atrás mis tontos complejos de muchos años y me decidí a apoyar a los capitalinos (lo son, al menos de facto), a Djukic, a la mascota, a Ebert y hasta a Manucho. Bueno, no. A Manucho no, que es como Benzemá pero a lo espigado y del sur.

Soy un vendido. Ya me pasó en Segovia años atrás…que cuando me quise dar cuenta me había enamorado del Acueducto, de su catedral, de la calle de los bares y de las tardes de sábado animando al Caja Segovia.

De Valladolid no me he enamorado tanto, es verdad. Aquí no hay acueducto, ni Pilar ni murallas. Y hay mucho político y otras cosillas. Pero tampoco es el ogro que muchas veces queremos pintar. Hay museos muy completos, las fiestas son fiestas – y no tributos – e incluso hay música en los bares. En algunos-Cada vez menos-Mientras no lo prohíban-Que están en ello.

Estando aquí ves ciertas cosas. Es como cuando le dices a un catalán que un castellano no se levanta cada mañana queriendo ver cómo fastidiar al del país chiquitito de la esquina. Que no, que nos dan bastante igual mientras no den la matraca. Pues eso, que en Valladolid les da bastante igual el de León o si el de Ávila siente que es ninguneado. Hagan política y peleen por lo suyo con inteligencia y sin lloriqueos.

Será que me he vendido. No, de verdad que no. Lo que pasa es que al final hay que socializarse, conocer la ciudad en la que vives, sus gentes, tradiciones. Y en Valladolid son como en Ávila, con sus cosas. Hay hijoputas, gilipollas, altivos… y gente que merece la pena, hasta gente admirable. Y la sensación que tiene uno, una vez más, es que los castellanos y leoneses podríamos ser mucho más, pintar mucho más, mejorar mucho más, si nos enfadáramos menos entre nosotros, nos bajáramos del campanario y reivindicásemos las Hoces del Duraton, las Médulas, Atapuerca o Béjar como algo nuestro, de todos. No ya por política, que es otro debate, sino porque tal y como está organizado el mundo… o nos queremos nosotros o no nos quiere nadie. No se trata de ponerse detrás de ninguna bandera sino de ser inteligentes de cara al futuro.

Cada vez más tengo la sensación de que hay gentes a las que les interesa que estemos desunidos. Y aquí se nos da de fábula. Nos gusta separarnos de España, de la administración autonómica, de la local, de la mancomunidad, del barrio y de la comunidad de vecinos. Nos encanta criticar y nos falta espíritu crítico. En un mundo globalizado…hay que reivindicar lo pequeño y trabajar juntos para lo grande. En tiempos de crisis hay que propiciar los cambios, creamos en ellos. Persigamos quimeras (vuelvo a robarle a Alberto).

Mientras tanto, me seguiré desesperando con Manucho. Menos mal que ha vuelto Barrerita al Real Ávila…

Verano rima con ano

Tras varias semanas de calurosa estación -un beso desde aquí para los lumbreras aquellos del “no verano”-, centenares de litros de sudor evaporado y ahora que mi piel abandona poco a poco el color “blanco princesita secuestra”; ha llegado el momento de decirlo: el verano está sobrevalorado. Y mucho. Y no solo por el calor. El verano, en general, es una mierda. La vida se ralentiza, la actualidad se paraliza, los pueblos y las ciudades se llenan de fiestas y festivales para mayor gloria de los fabricantes de bebidas alcohólicas y los informativos de la televisión nos recuerdan, día sí y día también, que hace calor, que las playas están llenas y que ese cacho de roca que hay frente a Algeciras es español aunque no lo sepa. Incluso este blog, primer premio “Angie Merkel” a la productividad sureña, sobrevive en gran parte gracias a la subcontratación y externalización de sus publicaciones. El verano solo puede gustar a los vagos que quieren dejar de trabajar, a los exhibicionistas que necesitan fotografiar sus piernas frente al mar y a los dueños de los chiringuitos costeros, verdaderas catedrales del Spanish way of Life y de la salmonelosis.

El verano está sobrevalorado, como otras muchas cosas. La moda y la estulticia nos han hecho poner sobre pilares de mármol las cosas más absurdas y vacuas.  Deberíamos, por ejemplo, elaborar una lista con los 100 libros más sobrevalorados de la literatura universal. Seguramente muchos de ellos pudiésemos incluirlos también en otra lista titulada “100 libros que tienes que decir que has leído para poder ir de cultureta por la vida”. Lo mismo se puede decir del cine, la música, los cócteles y otras artes. Tener una vivienda en propiedad también está sobrevalorado, como el pelo en la cabeza, el bronceado -en especial el que tira a naranja-, Apple, Gareth Bale, Woody Allen o el amor.

¿Está el amor sobrevalorado? Antes de que a San Valentín y a nuestros lectores más enamoradizos les de un soponcio, puntualizo tan polémica afirmación: no en general, sí en algunos casos concretos. A la mayor parte de nosotros, incluso a los que como yo tienen ligeros problemas de sociabilidad, nos gusta tener a nuestro lado a alguien a quien aburrir con nuestras pequeñas miserias, alguien que nos ponga la mano en la frente cuando tenemos fiebre y alguien que nos haga fotos cuando vamos de vacaciones. Y por muchos sustitutivos que la sociedad moderna haya inventado en las últimas décadas -internet, un termómetro, un trípode- una persona sigue desarrollando mejor ese tipo de funciones. Es verdad que se podría pagar a alguien para eso, pero no realizaría las mencionadas tareas con el mismo cariño: en las fotos se te vería demasiado la tripa, siempre te diría que no tienes fiebre para que le dejases en paz y escucharía tus penas como las vacas ven pasar a los trenes. El amor es imprescindible para según qué cosas. El amor es una senda, un camino, una aventura, una travesía por un mar embravecido, amaneceres y anocheceres, lunas llenas, cuartos menguantes, una canción, un primer beso, una cena a la luz de las velas y, también y sobre todo, una mano amiga para llevar hasta el cuarto de baño un rollo de papel higiénico cuando se ha acabado. El amor es la perfección de las rutinas y la sublimación de la convivencia.

El amor es importante, de verdad, pero utilizamos el término para referirnos a tantas cosas que lo hemos desnaturalizado. A cualquier cosa llamamos amor. Es como la expresión “Partido del Siglo”, que con el tiempo, el uso y el abuso, lo mismo vale para un amistoso entre Ecuador y España que para el combate a muerte entre tu suegra y esa mosca gorda que se mete en el salón siempre a la hora de la siesta.

El amor juvenil, por ejemplo, está sobrevalorado. Estamos en agosto, mes de los amores de verano, los romances estivales y los arrumacos detrás del escenario donde la orquesta contratada para las fiestas del pueblo maltrata una y otra vez los más vergonzosos éxitos del pop de la década pasada. Estas relaciones pueden tener muchos nombres -revolcón, asalto hormonal, furtivismo sexual, prácticas en biología reproductiva- pero no deberían llamarse “amor”. Un poco más arriba en la escala de la madurez afectiva están las apasionadas relaciones adolescentes -no delimitadas únicamente a la adolescencia- que se construyen en base a lemas comerciales, frases copiadas de los guiones de las teleseries, escenas de culebrón venezolano, dramones, sufrimientos varios, príncipes azules y candados en los puentes. ¿Qué tipo de relación sentimental puede asentarse sobre un candado herrumbroso comprado en los chinos? Habría que torturar muy fuerte al tipo que tuvo la brillante idea de los candados. A no ser, claro está, que el sujeto tuviera una fábrica de los mismos. En ese caso tendríamos que felicitarle por su sagaz estrategia comercial y pedirle parte de los beneficios para sufragar la retirada de la chatarra que por su culpa ensucia las barandillas de los puentes. Por cierto ¿tenemos en Ávila un puente con candados?

Este es el amor que vende, que se vende y que está, claramente sobrevalorado. El que inunda los programas de televisión, las películas para adolescentes -tengan lobos, vampiros, momias o no- y los bestseller diseñados para leer en la playa mientras una masajista china, titulada en la universidad de la vida, convierte tus contracturas en minusvalías con derecho reconocido a ayuda pública.

El único amor que me emociona de verdad, y que por contra creo que esta absolutamente infravalorado, es el maduro. Ancianos paseando cogidos de la mano, gestos de cariño infantil pasada la sesentena, sonrisas cansadas pero cómplices, parejas que darían su último aliento por la persona a la que han soportado durante décadas, hombre y mujeres que se abrazan a sus parejas como si fuesen su última salvación, el salvavidas que les impide zozobrar en medio de la tormenta, un madero en medio de un naufragio. Quizá esto venda menos libros y menos palomitas, pero merece la pena luchar por llegar a viejo solo para poder disfrutarlo.

Piensen en ello mientras están de vacaciones, que los que no las tenemos hasta noviembre mantenemos abierto el chiringuito. Sí, han leído bien: noviembre. Quizá eso tenga algo que ver con que se me esté haciendo tan largo el verano.

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