Rocanrró

Qué semana más larga, parece no llegar nunca el sábado. Cuando esperas algo con ganas pasa el tiempo más despacio. El tiempo se detiene, cada minuto añade a su vida varios segundos más, muchos segundos más. Trabajas más horas, las tardes son más largas, las noches, sinceramente, no lo sé, tengo el sueño profundo pero me levanto con la sensación de haber pasado una noche larga.

El sábado 5 de julio, en Hoyos del Espino, tenemos la suerte de poder asistir al único concierto que John Fogerty tiene programado en España. Que dicho así, John Fogerty, habrá quien no sepa ni de quien hablo, pero si os preocupáis de darle al play a los vídeos que acompañan esta entrada rápido tendréis claro quien es o, al menos, qué canta. Lo digo porque mucha gente me ha arrugado la nariz, me ha mirado raro al exaltar la figura de Fogerty cuando me enteraba de su visita  nuestra provincia y después no han podido evitar un “anda… es este” al escuchar alguno de los temas que le hicieron famoso allá por mediados de los años 60 con Creedence Clearwater Revival. De aquella época la mayoría de sus éxitos. Canciones directas que se metían, se meten, en la cabeza para no salir.

Seguramente, uno de los mejores discos el mejor disco de la banda, sea el editado en 1969 y titulado Willy and the poor boys y que puede parecer una premonición de quienes nos hemos juntado para escribir esta bitácora. En dicho disco se encontraban algunos de los temas que se han convertido en himnos de la Creedence y después de la carrera de Fogerty en solitario como el Fortunate Son que abre esta entrada o el Cotton Fields (justo tras este párrafo) junto con otras canciones que nos han acompañados a la mayoría de nosotros desde hace muchos años.

Junto a Fogerty podremos disfrutar también de otro grande y mítico del panorama musical, en este caso, del nacional. Rosendo, mítico guitarrista de Ñu (que por cierto vuelven a Ávila en las fiestas de julio), fundador de Leño, una de las bandas de Rock and Roll más escuchada en nuestro país, y exitoso compositor que continuó su carrera en solitario una vez disuelta esta última, paseará su Pan de higo, su Masculino Singular, su Agradecido, su Ganador… y otras muchas canciones por el escenario antes de que lo haga el cantante estadounidense. Sin duda un telonero de lujo para un concierto de lujo.

Y a última hora, la organización de Músicos en la Naturaleza, ha anunciado la presencia, antes de los dos míticos (y avanzados en edad) rokeros, de Rebeca Jiménez. Se anunciaba ayer mismo que la cantante española estará también sobre el escenario para “abrir plaza” y puedo catalogarlo como uno de esos movimientos extraños que hace la organización, que no servirá para mucho más que para alargar el evento y que poco aportará al desarrollo del mismo como el año pasado ya sucediera con Bebe. Pero bueno, ya estamos casi acostumbrados a que sucedan estas cosas.

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Total, que el sábado hay ROCANRRÓ, así, con mayúsculas, que @hovejo23 ha dicho que se paga unos Jack Daniels y que tengo unas ganas locas locas de acercarme a Gredos a disfrutar de estos dos grandes (y avanzados en edad) músicos que estoy seguro de que no van a defraudar… ¿Qué? ¿Os animáis?

Que empiece el Rocanrró.

P.D.: Por cierto, que si vais no os olvidéis una rebequita por si refresca llevar abrigo que además de que bajan las temperaturas, en Gredos hace un frío polar gordo una vez se pone el sol. Y llamadme exagerado pero unos guantecitos tampoco os van a sobrar…

P.D. 2: Y, desde las 17.00 horas unos grupos locales de menor repercusión pero seguro que con muchas ganas estarán sonando en la explanada de acceso al recinto del concierto para hacer más amena la espera.

P.D. 3: Os dejo el podcast del programa de El Sotano de Radio 3 del pasado día 27 de junio y que dedicaron íntegro a la figura de John Fogerty con motivo de su visita a Ávila.

Rollo raro en la naturaleza

Día fresquito, como puede pasar en cualquier momento en Gredos por mucho que nos encontremos a finales del mes de julio. La nubes habían amenazado desde primera hora de la mañana pero terminaron por respetar el evento, cosa que no se puede decir de la temperatura. Apenas 10 grados a las 6 de la tarde que el sol disimulaba pero que a medida que se escondía hacía que las chaquetas y las cazadoras aparecieran para, poco a poco, quedarse entre todos los asistentes. Aquellos que no fueron previsores pasaron frío y él, el frío, fue el principal responsable de que mucha gente abandonara el recinto antes de que el concierto de los britáticos Deep Purple finalizasen su actuación.

Descontrol en la sala de prensa. Muchos medios, como siempre, acreditados pero, allí donde otros años había tres personas este año había una que no conseguía atender a todos los que se acercaban por allí. Tenía que gestionar las acreditaciones, la entrada y salida de fotógrafos al foso al comienzo de cada actuación, dar los datos oficiales de asistentes a los redactores… Y eso le superó. Ninguna compañía de telefonía ofrecía un mínimo decente de cobertura 3G a excepción de Orange y la organización no ofrecía conexión WIFI ni siquiera a la prensa, incluso cuando Movistar era una de las empresas que patrocinaban el evento y las quejas no son de este año sino de años anteriores en los que los problemas ya se venían presentando. La costumbre de los gráficos y redactores en este tipo de desaguisados no era otra cosa que frustración tras haberse visto ya varias veces en semejante entuerto que viene siendo habitual y no deja de ser un escollo fácil de salvar pero que imagino que el año que viene seguirá igual de mal si no peor…

Vamos a la música. A las 9 de la noche, con puntualidad británica, sube al escenario Bebe. Sonriente y buenrollera, suple con aparente simpatía sus carencias musicales. El pegote en la noche pasa al principio y el gesto que salva su actuación es aquel en el que dedica una canción a los que “se han ido de forma repentina durante la semana en las vías del tren”. Casi todas las canciones que canta pertenecen a su último disco y sus 50 minutos de concierto pasan sin mucho más que comentar. Dudo que nadie se acercase hasta Hoyos del Espino a verla a ella y me quedo con el comentario entusiasmado de un grupo de amigos que entraba al recinto cuando ella se despedía, “lo hemos hecho de puta madre, acaba de terminar Bebe”. Pues eso.

Turno de Loquillo. Aparece en el escenario con su riguroso negro en la vestimenta y comienza a vomitar uno tras otro, cubiertos de la arrogancia que le caracteriza, sus temas a los que la gente apenas responde. Arranca con Rock and Roll actitud y toca del tirón siete canciones antes de tener la decencia de dedicarle al público un simple “buenas noches”. Lo hace justo después de cantar “El hombre de negro” y continúa su actuación sin decir mucho más. La primera gran ovación de su concierto fue para su guitarrista cuando ya llevaban 5 canciones sobre el escenario y las ovaciones para Loquillo vendrían de la mano de sus grandes clásicos El Rompeolas, Carne para Linda, La Mataré o El Cadillac Solitario, canción con la que cerró la actuación. Además de en la despedida para desearle “larga vida al Rock and Roll”, Loquillo se dirigió a la gente una vez más, tres en total. Lo hizo en el último tercio del concierto para decir “Es muy triste cantar esta canción solo así que voy a pedir la ayuda de Bebe para hacerlo, el Ritmo de Garaje”. Y ahí salió de nuevo la pobrecita a defender un tema que originalmente cantaba Alaska con el de Barcelona y que no pudo haber afinado de peor forma que lo que hizo. Un atentado en toda regla. Seguro que la opinión de Loquillo cambió y pensó que la próxima vez, mejor solo que mal acompañado. Un desastre.

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Y con puntualidad española, comenzaron a las 00.20 horas y estaban previstos para las 11 de la noche, salieron los británicos Deep Purple. Pidieron las disculpas oportunas por el retraso, que achacaron a problemas técnicos, y se plantaron encima del escenario. Esta banda de entrañables abuelitos no sonó nada mal. Llevan años haciendo lo mismo y lo hacen muy bien pero “lo mismo” es solo para amantes de la banda y se trata de canciones con largos punteos de guitarra y solos de piano y hammond que, si bien es cierto, hicieron las delicias de muchos de los asistenetes, no todo el público estaba contento con la actuación. Algunos alegaban demasiados temas de su nuevo disco y pocos “clásicos” del grupo. En realidad los temas nuevos no pasaron de 4 pero las fuerzas de la gente tras más de 4 horas en aquel recinto y el frío habían hecho ya el suficiente daño como para disfrutar al cien por cien de los cabeza de cartel. Aún así no faltaron Smoke on The Water, Lazy o Black Nigth, canciones que la gente coreó sin contemplaciones.

Al final más de 8.500 entradas vendidas y, en realidad, un rato agradable de música al aire libre. A la salida un poco de todo. Gente encantada por haber visto a sus ídolos de hace más de 30 años, otros decepcionados pensando que no habían dado todo lo que podían y otros simplemente con tal borrachera que el resto de lo ocurrido les daba igual.

Otro día de música en Hoyos del Espino como se viene haciendo desde hace ocho años y que esperamos que se repita el año que viene. Por cierto, si vuelve a patrocinar Movistar les obligáis a tener buena red en la zona y si no lo hacen, al menos, que regalen unos abrigos a los asistentes, muchos lo agradecerán.

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