Ávila en Tapas: oportunidades perdidas

Hay pocos acontecimientos en la ciudad que me gusten tanto como ‘Ávila en Tapas’. Un puñado de días para afrontar, año tras año, el difícil reto de probar todos los pinchos, criticar unos, recomendar otros y entrar en cada bar como Pepe Rodríguez en las cocinas de Master Chef. Textura, diálogo entre ingredientes, criterio en la presentación…

Quizás por esa atracción que siento por el concurso, me duele ver que no se aproveche un acontecimiento con tanto potencial. La sensación, al menos visto desde fuera, es que cada año se va a menos. El primer palo que se dio a ‘Ávila en Tapas’ fue la eliminación del premio popular, ese que decidíamos los propios clientes a través de nuestros votos.

Nos lo contaba el año pasado el señor Willy, sorprendido por una supresión así en un momento en el que “todo lo que nos rodea parece enfocado a la socialización, al comentario, a compartir”. Eso sí, parece que le han hecho caso y han quitado la palabra “popular” de los carteles y folletos. ¡Minipunto para el señor Del Pozo!

Avila_En_Tapas

Como decía antes, parece que la cosa siempre va a menos. El año pasado hubo un concurso de fotografías, FotoTapas 2013, que ahora ha desaparecido. Seguimos restando e ignoro cuáles pueden ser los motivos. Parece una buena idea por la que seguir apostando o incluso reformular el certamen de fotos aprovechando, como decía Willy, aplicaciones del tipo Instagram.

Casi me llevo una alegría al descubrir estos días @avilaentapas. ¡Por fin algo nuevo puesto en marcha por los organizadores para impulsar el concurso (que sí está presente desde el año pasado en Facebook)! Pero resulta que no es así. Se trata de la iniciativa de un particular.

Me pongo en contacto con él, vía DM, para preguntarle por qué decidió abrir este canal de Twitter: “Desde tiempo atrás llevo observando los movimientos y promoción de este certamen gastronómico tan importante como es ‘Avila en Tapas’, delicias de nuestra tierra en miniatura –me contesta vía mail-. Solo me cabe decir que en materia de promoción en las redes sociales son nulas e insistentes y tenemos mucho que mejorar en este aspecto desde el Ayuntamiento de Ávila”.

Esta persona, que prefiere permanecer en el anonimato, tiene claro que “en este tipo de certámenes lo importante es llegar al máximo numero de turistas y visitantes que quieran disfrutar de estas tapas”. Para ello se necesitan “locales que apuesten por sacar adelante este certamen” y, en todo ello, “una herramienta como Twitter no puede faltar en la promoción”.

“La intención de esta cuenta es poder reservar el nombre de ‘Ávila en Tapas’ en Twitter para años posteriores y poder compartir las tapas de los establecimientos participantes –añade-. Ellos son los verdaderos protagonistas de este certamen y son quien se merecen todo nuestro apoyo y ayuda en la difusión de los mismos”.

Reparemos los motores

Todos conocemos la importancia y la repercusión económica que tiene sobre la ciudad de Ávila el turismo. Podríamos hablar de que se trata de una de las bases de la economía local, dada la escasez de industria por estas tierras. Y sin duda, uno de los sectores más tocados por el turismo es el hostelero. Sector, por cierto, que está pasando por una época de altibajos y que necesita, casi de forma urgente, soluciones a sus problemas.

Hace ya unos meses, lo representó muy bien nuestro genial viñetista Illo, se hablaba de las técnicas intimidatorias que algunos restaurantes empleaban para ‘atraer’ clientes… Aquello supuso el lanzamiento de una campaña destinada al turista en la que se incitaba mediante carteles y panfletos a la libre elección en el momento de decidir dónde comer en nuestra ciudad. Aquella campaña, sea dicho de paso, tuvo poca por no decir ninguna efectividad y el problema, lejos de solucionarse, ha empeorado, dejando en muy mal lugar la imagen que se exporta desde nuestra ciudad a los potenciales visitantes. Me hablan, y os aseguro que es información de primera mano, de que el acoso al turista sigue y cada vez de forma más agresiva. Mientras ese señor que viene de Teruel se toma algo en la terraza de un local recibe la publicidad y las ofertas del restaurante de al lado con el fin de que, tras terminar su cerveza, se cambie a otra mesa, a 15 metros, para disfrutar de la comida en el establecimiento colindante. Sinceramente, si de mí se tratase sería motivo más que suficiente para quedarme donde estoy y no entrar al trapo. Me parece una técnica absolutamente lamentable y que no ayuda, para nada, ni al turista ni a la imagen de los hosteleros locales. Que estamos de acuerdo en que cada uno mira por sus intereses y que si me lo puedo llevar yo mejor que si te lo llevas tú, pero también lo estamos en que el acoso al visitante no puede, en ningún caso, ser tan evidente.

Este problema, que se extiende sobre todo por los locales de El Chico, zona del Mercado de Abastos incluida, choca de frente con iniciativas como las de la Calle San Segundo. Los seis bares de esta calle, lejos de ponerse palos en las ruedas, han decidido revitalizar su zona con actuaciones y actos culturales que se extenderán durante todo el verano. Parece mentira que unos tengan tan claro que la unión puede ser buena y otros se dediquen a intentar hundir el negocio de al lado con las prácticas antes relatadas.

Lo que sí tengo más o menos claro, y creo que puede ser la puntilla que nuestra ciudad necesita, es que la problemática no tiene expectativas de cambiar. Si aquella campaña, orquestada desde el Ayuntamiento, no tuvo resultado las ideas son escasas a la hora de abordar el problema. No digo que no las haya, pero no serían fáciles.

Y por otro lado tenemos el otro problema que tampoco es nuevo y del que año tras año oímos algo pero que parece que tampoco se le pone fin. Hablo ahora del botellón. La Asociación de Hosteleros de Noche ha hecho público, por enésima vez, su malestar, en este caso tras las fiestas del barrio de San Antonio. Y sí, es cierto que el botellón reporta pérdidas al gremio de hostelería de noche, no digo nada nuevo. El problema aquí es seguramente otro y bastante más complicado. Lo primero porque parece que no se puede salir un sábado por la noche sin la imperante necesidad de emborracharse, cosa que veo del todo ilógica. Lo segundo, que las copas en los bares no están precisamente baratas y en esta época de crisis no todo el mundo dispone de cinco o seis euros para gastarse en una sola copa y menos con la poca variedad que ofrece el ocio nocturno en Ávila. Que sí, que son muchos factores… Los locales cuestan una pasta, los camareros tienen la mala costumbre de querer cobrar tras trabajar, aunque sea una mierda de sueldo, y todo eso, entre muchas otras cosas, hay que cubrirlo a base del bolsillo del cliente… Es lo que hay… Pero quizá empiece a tratarse de ganar más pocos y menos muchos y de ajustar un poco los precios a la situación económica de la ciudad (y provincia) y no olvidar que ciertos informes dejaron nuestra provincia fuera del mundo desarrollado para equiparar nuestra economía con la de un país en vías de desarrollo más que con el primer mundo con el que todos queremos identificarnos. En este punto diré también que existe legislación en cuanto al consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública se refiere y que en muy pocas ocasiones se hace cumplir. De hecho, las veces que se hace se convierte en noticia…

En fin. Que este barco en el que viajamos tiene pocos motores que lo impulsen y si uno de ellos, el hostelero, está tocado casi de muerte, el barco seguirá avanzando demasiado lento y seguramente hacia un rumbo equivocado… Que los hosteleros del centro, de la calle San Segundo y del resto de zonas de Ávila deberían ayudarse unos a otros en lugar de pisarse para ganar dos duros más y, al menos, la imagen que se lleva el turista de nuestra ciudad sería seguramente diferente y mejor… y que el asunto del botellón es algo que no dejaremos de escuchar y que tampoco creo que llegue a buen fin si no se hace lo necesario para eliminarlo definitivamente de los parques de la ciudad. Reparemos los motores y dejemos que Ávila evolucione hacia un futuro mejor en lugar de frenarla y condenarla definitivamente al estancamiento.

Un sorteo de mierda

¿Con qué cara se presenta un tío delante de un comerciante local o de un hostelero de la zona centro y le dice: “Quiero hacer la caca de la vaca”? La respuesta lógica sería: “Pues te faltan 400 kilos y caminar a cuatro patas por no hablar del asunto de los cuernos…” 

Ésta ha sido la nueva idea que han tenido desde el equipo de fútbol local para intentar recaudar algún dinero. El Real Ávila quiere dividir el estadio de fútbol Adolfo Suárez en un total de 25.000 rectángulos imaginarios debidamente acotados por coordenadas, entiendo, y numerarlos para venderlos en forma de papeletas. En el mes de junio, tras algún partido ya sea oficial o amistoso, se saca una vaca al terreno de juego y se la deja corretear a sus anchas esperando que el animal cague. No me he vuelto loco, esto funciona así. Una vez depositada la hez se mide, con la ayuda de un GPS en qué cuadrícula exacta del campo ha caído y a qué número de papeleta (o papeletas) corresponde y el poseedor de esa parcelita de terreno de juego será el ganador (o ganadores si la bobina mierda cae entre dos o más cuadrículas) de 15.000 euracos para gastar durante un año en comercio local.

Me van a disculpar pero las cuentas se me antojan difíciles. ¿De verdad esperan vender 25.000 papeletas? Me parece una cifra complicada de alcanzar. De hecho creo que es más fácil hacer y vender 10.000 papeletas de 5 euros que 25.000 de dos. Entiendo que quien participe en tan original sorteo lo hará más por su cercanía al club que por cualquier otro motivo y el método empleado para el sorteo puede atraer a curiosos pero dudo que a tantos.

Por otro lado hay que saber que se degustará ese mismo día carne de la raza Avileña mientras se espera a que la res, de la misma raza, haga sus cositas. Me surge una pregunta, ¿Cuánto cuesta preparar el dichoso sorteo? Traer la vaca, la degustación, papeletas… Qué número de papeletas vendidas convierten el sorteo en rentable para el Ávila. Recordemos que, de vender todas las papeletas, la recaudación sería de 50.000 euros a los que restar los gastos entendiendo que los 15.000 del premio salen de dicha recaudación.

Espero que esta iniciativa funcione y no le salga a pérdidas al club. Confío que el Ávila no se quede en vender 2.000 o 3.000 papeletas y, encima de no ver ni un duro, les toque pagar porque la vaca decida hacer sus necesidades sobre uno de los pocos espacios que se hayan vendido aunque supongo que llegados a dicha situación se suspendería el sorteo alegando que la vaca está estreñida o similares.

Termino con unas preguntas: ¿Sacarán previamente un listado de las zonas de campo que se han vendido suponiendo que no se llegue a vender la totalidad? ¿Indicarán previamente qué zona corresponde con cada número de papeleta para evitar posibles fraudes?

No sé pero para mí que esto tiene lagunas…

P.D.: Una vaca caga entre 15 y 20 veces al día. Si llega al campo recién aliviada la cosa no se alargaría más que un partido de fútbol, mientras a zamparse a su prima!!!

*El título es por aludir a la caca y tal, eh? Que nadie se me ofenda…

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