El periodismo de las tres teclas

Dije en su momento que si había algo que me había quitado de encima y que no echaba de menos del periodismo, era el tener que hablar todos los días de lo mismo: de los eres, la crisis, los jefes, los trepas, la profesión yéndose a la mierda.

Mi amigo @srmorix lo ha resumido bien en su entrada de pasión que ha publicado la semana pasada por su rinconcito. Lo ha titulado Sonrisas de mierda. Y dice cosas como…

“Sonríen cuando ven todo lo que se ahorran tirando de becas, prácticas y demás…cada vez con menos profesionales contratados…los números rojos de la credibilidad parecen transparentes.”

No quiero ahondar mucho en el tema aquí. Lean ese post si les interesa el tema. Vuelvan a otras cosas que hemos escrito por aquí. Y si quieren, léanme también por otro blog, el de amiga @beatrizolandia donde escribí sobre “los periodistas multimierda”. 

Si retomo la idea no es por volver a escribir lo mismo sino para hablar de cómo estoy viviendo yo el tema estos días desde el otro lado de la barrera. Estoy presentando un libro aquí y allá, no voy a hacerles aquí un Umbral, que ya lo hago por mis sitios. Lo que les quiero traer a Los 4 Palos es mi experiencia del periodismo desde fuera. Estos días soy yo el entrevistado, el citado, el que está viendo cómo trata el periodismo algo mío. Y hay de todo. Nada me ha sorprendido. Soy cobaya, pero cobaya que ha sido cazador. Sé cómo va el tema. Sé quiénes indagan y quiénes se quedan con lo justo. Sé quiénes se leen el libro y qué redacciones directamente no tienen ni medios ni tiempo para hacer nada más que el famoso control c – control v. Sé que periodistas son periodistas y quienes son mierdecilla. Y no por que hagan más o menos caso a mi libro, que realmente tiene una importancia muy menor, sino por cómo se trata o no se trataun hecho. Por las ganas que le ponen no a mi noticia, sino a su trabajo: el periodismo.

Casos que evidencian que nos vamos al carajo. No voy a citar medios ni personas, no sería elegante. Pero hay algo que no está bien y no está bien aunque en este caso a mí me favorezca. Como se imaginarán, hemos mandado una nota de prensa con la información básica a los medios. Es bueno hacerlo, para que tengan tu contacto, sepan algo de lo que estás vendiendo (ya sean libros, música, protestas agrícolas o posiciones políticas). Lo que no puede ser es que algunas personas lo cojan sin más y lo publiquen sin cambiar una coma. Que les vendas algo y lo acepten sin más, sin comprobar nada. Vamos, que si hubiera puesto que “según Zutanito Martínez, la mejor novela en español del siglo XXI”, no duden que más de dos y tres medios lo tendrían publicado sin miramientos. Hay becarios que han hecho el control + c + v y no han mirado atrás. No podemos estar criando estas generaciones. No puede ser. Y yo no soy santo y también he quemado esas tres teclas, pero no por sistema. Y no si tenía forma de evitarlo o de añadir algo mío. Que suele ser casi siempre. Casi siempre hay 1 minuto. En resumen: que en el periodismo, y en otras muchas profesiones, si quieres calidad tienes que pagarla. No vale cualquiera.

Ha habido gente encomiable, que ha buscado el titular más allá de lo fotocopiado. Periodistas que me han llamado y han preguntado algo más allá. Para lo bueno sí que daré un par de nombres. Carmen T. Izquierdo, por ejemplo. Abulense, peleona y preguntona. Que pregunta mucho y algunos siempre le han mirado mal porque pregunta mucho. Carajo, que el periodismo es eso: preguntar. Ángeles Hernández, de la Ser, reciente colaboradora nuestra en el blog. Leyó y me escribió, cosas buenas pero también puntualizaciones. Mi admiración hacia ella ha aumentado estos días. Porque lo fácil estos tiempos es meterse con el periodismo, con la crisis, con los jefes y con España en general. Pero lo difícil es apuntar también y señalar a quienes siguen dignificando nuestro país desde sus pequeños puestos de trabajo. Hoy hablo de periodismo, pero podría hablar de camareros, carteros y tenderos que sonríen al entrar en su establecimiento. Piensen en su gremio y apliquen profesionalidad a su género. A eso me refiero.

Otro tema, corto y cierro: El otro día nos escribía un amable lector pidiendo que escribiéramos de la insensatez de tener vacaciones de Semana Santa…la semana después de semana santa. Yo subo la apuesta y uno a ello esta gilitontuna del cambio de hora. Lo que necesita España es un cambio de horarios en general. Dejarnos del arsa-quillo-ariquitaun, viva la Feria de Abril y San Petardo del Monte, y pensar en eficiencia y cómo vivir más sanos y saludables, compaginando vida mediterránea y horarios  laborales decentes. Si alguno quiere escribir un post sobre ello, o defendiendo la posición contraria, ya saben que en esta página aceptamos colaboraciones. Algún día tendremos que ponernos en serio con eso de ser eficaces, que no simplones.

Turismo de interior

La semana pasada, mientras el invierno llegaba de golpe a la península histérica, pasé unos días – sí, otra vez voy a hablar de mi – haciendo un poco de turismo cultural: museos, iglesias, edificios singulares, bares… Sí, he dicho bares ¿acaso la gastronomía no es cultura? ¿La forma de tirar la caña no es parte del folclore propio de cada ciudad? Como uno es un patriota de la única patria verdadera, la cuenta bancaria, no me marché muy lejos y, para colaborar con el terruño que a uno le vió nacer, dediqué mis días de asueto a ver a familiares y conocidos en la ciudad amurallada y a recorrer Burgos y Palencia, levantando con ello, en la medida de lo posible, la economía castellanoleonesa, en concreto su sector hotelero/hostelero. Turismo de interior, lo llaman.

Reja Targaryen – Catedral de Burgos (click para ampliar)

No se preocupen, no les voy a pasar las diapositivas de mis vacaciones. Como les digo, cuando visito una ciudad suelo ver los monumentos más representativos (también los menos, para que engañarnos) y normalmente viajo con una planificación* lo más meticulosa posible para intentar abarcar el mayor número de lugares de interés en el menor tiempo posible. Esto requiere conocer de antemano qué hay que visitar y a qué hora es posible hacerlo. Y es aquí donde surgen normalmente los problemas.

Internet es un sitio estupendo para encontrar información de este tipo, pero no siempre es fiable. Si cuando buscas los horarios de apertura de la Catedral de Palencia – la “Bella Desconocida” – encuentras seis horarios distintos, y otro tanto te pasa con la de Burgos, tú, como usuario, debes realizar una criba y seleccionar de entre todos ellos los que te parezcan más fiables. Normalmente estos terminan siendo los que figuran en la página de los propios monumentos, cuando estos disponen de ella, o en los organismos oficiales. El problema es que no todos los organismos son igual de fiables. Por ponerles un ejemplo, la página de Turismo de la Junta es especialmente desafortunada en cuanto a precios y horarios, lo que, por cierto, es bastante lamentable.

Los horarios de la Catedral de Palencia los terminé encontrado en la web de turismo de la Diputación, aunque tengo que señalar que no fue precisamente sencillo, y me fue imposible en la del Ayuntamiento o en la de la propia Catedral (que tiene pinta de haberse detenido en algún momento a finales de los 90). Siempre queda la posibilidad de la que la culpa fuese mía, no lo descarten, pero harían bien en poner las cosas fáciles a la gente despistada y con poca paciencia como yo. Burgos es otra cosa. En al web del Ayuntamiento, la información turística es fácilmente accesible y coincide, a grandes rasgos, con la que proporciona la web de turismo de la Diputación. Además, la Catedral de Burgos cuenta con web propia en la que se informa de los horarios de apertura, aunque, fíjate tú que casualidad, se olvida de indicar que los martes por la tarde la visita es gratuita.

También intenté visitar la Catedral de Ávila, y más de lo mismo. En las páginas de turismo de la Junta y del Estado los horarios no coinciden del todo. Y luego están las web abulenses. Sabemos, fue una exclusiva de este rincón, que el Ayuntamiento está preparando una web turística de la ciudad, pero de momento no hay nada disponible y en la última remodelación de la web municipal no han incluido nada sobre este tema, tan solo un enlace a la citada futura web de turismo que de momento no conduce a ningún lugar. Por su parte, la Diputación presentó hace poco su web de turismo y, a la espera de que el Sr. Juan Luis del Pozo nos de su opinión y nos explique sus virtudes y defectos y dónde han ido a parar los euros que nos ha costado, les voy a dar mi parecer: la web es una chufa que no sirve para nada (o para muy poco). No hablo de diseño, ni de despliegue multimedia, ni de velocidad de carga, ni de nada de eso; hablo desde el punto de vista del turista que busca información. En el caso que nos ocupa, los horarios de visita de la Catedral, la web de la Diputación no sirve para nada. No es que figuren mal, es que ni figuran ni parece que vayan a hacerlo. ¿Y los precios? Tampoco. Pero ni de la Catedral, ni de ningún otro monumento. ¿Para qué sirve una web oficial de turismo, pagada a escote por los ciudadanos, que aporta menos información al turista que la wikipedia o que un blog?

Entonces ¿cuales son los horarios de visita de la Catedral? Por fortuna, la Catedral cuenta con página web (aunque no resulta sencilla de localizar en los buscadores) y allí se pueden consultar los horarios del Museo que, supongo, coinciden con la apertura turística de la Seo, aunque allí no lo aclara. Además, en un blog informan sobre los horarios en fechas concretas (puentes, celebraciones y fiestas de guardar) y los posibles cambios por obras, aunque en ninguno de ellos figura el precio de la entrada ni el día de visita gratuita – como en Burgos, qué casualidad – que creo recordar es el martes por la mañana.

Como vemos, aún quedan muchas cosas por mejorar en algo tan importante para la ciudad como el turismo.

PS.- La Catedral bien en el “dospuntocerismo”, pero en la puerta del templo, cuando este está cerrado, el horario que figura es el siguiente:

Del 28 de Octubre al 24 de Febrero.-  De lunes a viernes: 10-16:30. Sábados: 10-18. Domingos y festivos 12-15:30.

Del 17 de Septiembre al 28 de Octubre.- De lunes a viernes: 10-17:30. Sábados: 10-19. Domingos y festivos: 12-15:30.

Del 15 de Julio al 16 de Septiembre.- De lunes a viernes: 10-19. Sábados: 10-19:30. Domingos y festivos 12-15:30.

¿Que pasa del 25 de Febrero al 15 de Julio? ¿Y el 28 de Octubre?

* De esto se encarga mi adorable pareja, yo soy el que hace las fotos. 🙂

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