Día D -23

Jesús Gil en bañador, en un jacuzzi, con una copa de champán y abrazado a dos rubias en bikini es una de las imágenes icónicas de la televisión de los 90. Seguramente todos ustedes hayan visualizado la escena dentro de sus cabecitas mientras leían las líneas precedentes. Mis disculpas. Probablemente también sean capaces de recordar a Jesús Gil llegando a las manos con el presidente del Compostela, a Jesús Gil por las calles de Madrid hablando con su caballo Imperioso o a Jesús Gil presidiendo un pleno del Ayuntamiento de Marbella. Jesús Gil es un icono de la España de los 90, de la España casposa, corrupta y verbenera. En 1999, Jesús Gil presidió en Madrid el 1er Congreso nacional del Grupo Independiente Liberal, su partido, el G.I.L., que por entonces gobernaba ya algunos pueblos del sur. Ese acto pretendía ser la antesala del salto del GIL y de Gil a la política nacional, salto -con voltereta y tirabuzón- que daría en las elecciones generales del año siguiente, las de la mayoría absoluta de Aznar. El GIL se presentaba como un partido de centro, una tercera vía para acabar con el bipartidismo, la renovación necesaria de la política española. El lema de aquella convención era “Gil, la voz del pueblo en el Congreso”.

Invocar al pueblo, a la ciudadanía, a la gente o a las personas normales (sic) es frecuente en estas entrañables fechas en las que nos encontramos. Pero apelar es una cosa y explicar es otra. A menos de un mes de las elecciones, con los partidos en las calles repartiendo publicidad como si fuesen un restaurante con menú del día y con los pabellones a rebosar de niños repeinados para aplaudir al líder, seguimos sin saber qué nos proponen la mayoría de los partidos. De momento, tan solo UPyD ha hecho público su programa. El otro día, por Twitter, pregunté a todos los partidos que aspiran a gobernar el Ayuntamiento por su programa. Ciudadanos me remitió a su cabeza de lista -para que luego no digamos que son un partido personalista-, PSOE e IU me dijeron que estaban en ello, VOX me pasó sus líneas maestras por mensaje privado y me aseguraron que pronto serían más concretos. Trato, Ahora Decide y el PP guardaron un respetuoso y reflexivo silencio. Con calma, que las prisas no son buenas.

A la espera de tener negro sobre blanco sus propuestas, nos queda ir siguiendo la campaña, con sus reuniones con asociaciones, besos a los infantes y abrazos a jubilados. Si el actual alcalde en su despedida pareció olvidarse de todos los alcaldes de su mismo partido que le precedieron –cuando García Nieto llegó a la alcaldía había calles sin asfaltar en la ciudad, los niños se bañaban en los charcos y los lobos campaban a sus anchas por el Rastro– el objetivo del candidato popular en la campaña es que nos olvidemos de que ahora mismo su partido gobierna en la ciudad. Rivas se ha reunido con tanta gente y les ha prometido tanto que es posible que ya haya prometido varias veces una cosa y su contraria. Estamos a la espera de ser convocados; nosotros nos conformamos con que nos ponga una rotonda.

El PSOE, que se reúne tanto o más que el PP, bastante tiene con lo que tiene. El partido ha acabado partido por la mitad, con más de medio centenar de expulsiones y viendo como algunos de sus candidatos encabezan las listas de otro partido, Ahora Decide, que ha presentado 40 candidaturas en la provincia. IU quiere peatonalizar más el centro mientras mira de reojo al PSOE y se rie por lo bajito. De UPyD, además de su programa, sabemos que se hicieron una foto con la estatua de Suárez y que quieren ampliar/reformar el estadio de fútbol, también llamado Adolfo Suárez. Una necesidad perentoria, claro está, porque aquello se llena siempre e igual la UEFA no nos deja disputar allí la semis de la Champions. En Ciudadanos quieren cambiar la ciudad, lo que es loable pero poco concreto y VOX también quiere cambiar la ciudad, lo que es también loable, poco concreto y repetitivo. De Trato, tras los resultados de las primarias, tampoco sabemos mucho. Están organizando reuniones por los barrios, con nula o escasa repercusión en los medios de comunicación.

Y por si se nos había olvidado, también tenemos que votar al próximo presidente de la comunidad autónoma. ¿Repetirá Juanvi Herrera? ¿Sacará Tudanca al PSOE de la atonía? ¿Qué papel jugarán Ciudadanos y Podemos en la región? Sí, no, abstención de ambos. Posiblemente sean las elecciones menos plácidas para el PP regional en décadas. Un candidato que parecía en retirada hace no mucho, con el alcalde de la no-capital metido en más líos de los que acostumbra y con alguno de sus subordinados en la páginas de la prensa por asuntos, siendo amables, poco claros y que desmienten que la corrupción no haya pasado por la comunidad. Castilla y León ha dejado de ser un oasis de paz para el PP, pero la falta de una alternativa les asegura un resultado por encima de sus méritos aunque luchen con una mano atada a la espalda o a un aerogenerador.

Apología del Monaguismo

Estoy pensando en un señor de Totana o de Ribadeo al que le pregunten quién es Juan Vicente Herrera.. ¿Lo qué? Por no preguntarle quién es Villarubia o si le preocupa la bicefalia del PSOE en la bicomunidad regionalizada y vitaminazada “Valladolid ens roba”.

Sin embargo, pregúntenle a ese señor por Rodríguez Ibarra ¡El bellotari! Eso era un presidente, carajo. Consciente de que en este país el que no llora no mama – y de que si no haces ruido no eres nadie – el presidente extremeño era un excelente creador de titulares que hasta acabó convertido en Icono Pop. Vean, vean qué músculo y qué porte.

No era fácil suceder a Ibarra, no. Pero ahí tenemos a Monago en cada charco (No he avisado a Alberto de que iba a escribir esto, para que así en comentarios nos ilustre de qué hay más allá de los titulares que salen de Mérida y aledaños): El aborto, la balanza fiscal, llevarle la contraria a Montoro o lo que haga falta. Un barón de su baronía.

Me pasaron un enlace el otro día: “Ávila se muere o la están matando” reza el artículo, échenle un vistazo. Y de algún modo acabé pensando que… ¿Estaría Castilla y León más en el mapa político si tuviésemos un presidente a lo León de la Riva? Que se mojara, diera titulares, se metiera en todos los charcos, protestara y le pusiera morritos a la actualidad.

No me he vuelto loco, no del todo. Sé que estoy hablando de nombres polémicos, con muchas aristas puntiagudas y que tienen sus contradicciones. Les pongo otro en la mesa: Revilla, el del taxi y las anchoas.

Y acabo más en serio… ¿es mejor tener un dirigente que llame la atención sobre su tierra, lloriquee si es preciso, puntito demagogo… o un tipo sobrio, que trabaje entre bambalinas y no dé una nota más alta que otra?

Qué difícil es esto de la política. ¿Monaguismo sí o monaguismo no? Les dejo la pregunta desde el buen carácter, que es lunes y no es preciso que nadie empiece con mala pata la semana, más aún ahora que hemos ganado a la Segoviana y el Obila está en racha.

Un Herrera… ¿Icono pop? Tal vez en manos de La Colonoscopia…

9 provincias ¿1 Comunidad?

Tres de cada cuatro castellanos y leoneses consideran que el Estado de las Autonomías funciona de “regular” a “mal y muy mal” 

Lo han publicado varios periódicos esta semana. Son datos de un informe de los Cuadernos de Economía que edita Funcas.  Según el informe, hay  “indicios de un apoyo social declinante en tiempos de crisis” a las autonomías. En nuestra comunidad el “bien” ha bajado más de la mitad, del 48 al 21 por ciento lo que nos convierte en una de las autonomías que menos confía en el actual modelo de estado.  Los mejores datos, por cierto, se han recogido en autonomías uniprovinciales.

Hay más cifras curiosos: un 24% de nuestros paisanos de la Comunidad apoyaría un estado sin autonomías. Un 15% querría menos autonomía. Sólo el 10% de los castellanos y leoneses querría más autonomía.

Sin embargo…nuestro presidente Juan Vicente Herrera es uno de los principales defensores del estado autonómico y como tal lo ha defendido ante sus compañeros del Partido Popular. Una defensa del estado del bienestar que ha dejado también una perlita en forma de viñeta (en la que sale también José María González).

¿Cómo lo ven ustedes? No hablo tanto del debate de si somos Castilla, León, Castilla-León o Castilla y León (eso si les parece lo dejamos para otro día). Les pregunto por la autonomía. ¿Más? ¿Menos? ¿Todos iguales? ¿Asimétricos? ¿Café para todos? ¿Cómo nos está quedando el invento?

Yo me mojo y voto por un estado republicano, laico, federal… y el que no quiera seguir en esto que no siga. Ya puestos me gustaría una “Macro-Castilla” que incluyera Cantabria, Madrid y que fuéramos una autonomía contundente que pintara algo en el panorama nacional.  Ya, ya sé que no es posible pero por pedir… ¡Que tiemble Holgerson!

Papa Noel

by_Illo

A %d blogueros les gusta esto: