MysticWorld (Capítulo II)

Viene de Mysticworld.


Joder. Mierda. Joder

Era verdad. Todo era verdad.

Tengo que reconocer que pensaba que todo era gilipollez, una tontada, una broma. Que no había carta, ni viajero, que Eilín era tan solo un producto de mi imaginación y que lo que estaba a punto de terminar era este blog y no la vida en la Tierra.

Joder. Vaya movida.

Son las ocho de la mañana. Escribo estas líneas en el salón de casa, muerto de frío a pesar del brasero y del batín de guatiné. Mi pareja duerme en la habitación ajena a todo, a lo que sucedió anoche y a lo que va a suceder. Ojalá poder dormir a su lado.

Ayer por la noche salí de cena navideña con algunos amigos. A eso de las tres, en un bar del centro de Ávila de cuyo nombre no me acuerdo, un tipo con unas gafas de sol que apestaba a Brummel se me acercó mientras pedía unas cervezas. “Tengo que hablar contigo” me dijo, “es muy importante”. Le ignoré, por supuesto. Pagué mis consumiciones —carísimas, por cierto— y volví con mis amigos. Al rato, el extraño se volvió a acercar, esta vez mientras esperaba mi turno para jugar a los dardos.

—De verdad, es muy importante. Una cuestión de vida o muerte.

—Mire, caballero, no sé quién es usted, si quiere venderme una enciclopedia, pedirme dinero para los desplazados de la última guerra colonial del Imperio Austrohúngaro o mi firma para la independencia de Tabarnia, pero déjeme en paz.

—Me llamo William John Paulus Von BlackWell, yo dejé la carta en el buzón de Trapseia.

—Como si es usted Rita la Cantaora y viene de cantarle unas jotas al Papa de Roma.

—Tú eres el del blog —insistió

—Me debe usted haber confundido con Willy, que es bajista en un grupo de rock.

Si le hubiese hecho algo de caso quizá ese nombre tan extraño me habría llamado la atención. O quizá no. ¿Ustedes se fiarían de un tipo que lleva gafas de sol a las tres de la mañana en un garito de mala muerte y que dice llamarse William nosequé? Perdí de vista al tipo y me olvidé de él. Los dardos no se me dieron bien, como siempre, y la cerveza me da cada vez más sed. A las cinco de la mañana, cansados como perrinos chicos, empapados por la lluvia que aún sigue cayendo al otro lado de la ventana mientras escribo estas líneas, nos despedimos de unos amigos frente a San Vicente y mi pareja, yo y otros dos amigos nos encaminamos por la calle San Segundo hacia la zona sur de la ciudad.

Al pasar por delante del arco de la Catedral, el tipo de las gafas de sol me agarró del brazo.

—Suélteme si no quiere que llame a la policía —le dije bravucón.

—No va a llamar a la policía. Me escuchará y me creerá —contestó con seguridad.

—¿Y usted cómo sabe eso?

—Porque esto ya ha sucedido. Está en todos los audiolibros de Historia allí de donde vengo.

“Madre mía, ya me ha tocado el loco” pensé. Notaba a mis espaldas las miradas expectantes de mi pareja y de mis amigos y en el brazo las uñas de mi interlocutor.

—Mire, yo…

—Escucha, Alberto —me interrumpió—. Dentro de tres segundos sonará un petardo a tu izquierda, en la plaza de la Catedral —sonó—. Ahora, un Seat León rojo matrícula 4528FJK nos pasará por tu derecha —así fue—, y ahora tu pareja te preguntará si va todo bien, tu le dirás que sí y que tienes que hablar conmigo.

—¿Va todo bien, Alberto? —preguntó mi pareja.

—Sí, claro. Tengo que hablar un momento con este señor —respondí con el corazón en el puño. ¿Quién era aquel tipo?— ¿Nos sentamos en un banco en El Grande?

—Claro, eso es lo que ponen los audiolibros de Historia —me contestó el desconocido con una sonrisa.

Ya sentados, bajo la lluvia, no muy lejos de donde esperaban pacientes mi pareja y amigos, el desconocido extrajo un papel doblado del interior de su cazadora. El suelo brillaba reflejando el dorado árbol de la Lotería y a mis espaldas, San José permanecía tumbado en el suelo, vencido por la borrasca Bruno.

—Dentro de unos años —dijo William John Paulus Von BlackWell, aka el de las gafas de sol, de aquí en adelante WJPVBW, mientras desdoblaba el papel—  todo esto habrá desaparecido. Es una pena, porque ni la mejor simulación puede reproducir lo que se siente estando aquí sentado.

—Frío —contesté.

—Bueno, eso está bastante logrado. Me refería a otras cosas. —WJPVBW terminó de abrir el papel y me lo entregó. A pesar de las apariencias, no era un papel normal. Las gotas de lluvia resbalan por su superficie sin humedecerlo—. Echa un vistazo a esto.

Era una portada del Diario de Ávila. 13 de febrero de 2051. A cinco columnas, el titular rezaba “Los últimos abulenses dejan la ciudad. Ávila dejará de existir mañana”.

—Guau —exclamé.

—¿Sorprendido?

—Claro, ¡el Diario sigue publicándose en 2051! ¡Y en papel!

—Bueno, en realidad lo he impreso de internet y hace muchos años que lo edita Mercadona.

—Ya decía yo.

—Bueno, ha llegado el momento de que te cuente como he llegado hasta aquí.

—No me lo digas ¡Un agujero de gusano!

—Algo así. Nosotros lo llamamos conexión en paralelo.

—Vaya cagada de naming.

—Pues es algo increíble. Las simulaciones, la realidad virtual y los procesadores cuánticos de 7 fases han llegado a un grado de desarrollo asombroso. Hemos logrado que el universo se combe sobre si mismo y que sus pliegues, al chocar en plano con los vértices nurticos de las simulaciones…

—No te sigo.

—Oh, perdona. A veces me emociono —WJPVBW reflexionó durante unos segundos—. Lo que quiero decir es que las simulaciones por ordenador han convergido con la realidad y en el futuro, en determinados momentos, en puntos muy concretos, podemos dejar la realidad virtual para introducirnos en la realidad real.

—Vaya —no me había enterado de nada pero sonaba cautivador.

—A través de una simulación de este presente hecha en el futuro he llegado de verdad desde el futuro a este presente.

—¿Y por dónde has entrado?

—Por el baño de caballeros de la biblioteca pública.

—Vaya.

—Tenías que ver la simulación de Eilín, los baños huelen exactamente igual. Es asombroso —me dijo con un brillo en los ojos que no supe identificar. Quizá emoción, quizá asquete.

—¿Eilín?

—Eilín existe. Ella creó la simulación, ella envió a tu cerebro el relato con el que ganaste el certamen de Ávila Abierta.

—Quedé segundo —le corregí.

WJPVBW dudó.

—Pues eso no es lo que pone en los libros de Historia. Bueno, un detalle menor —dijo finalmente—. Eilín me ha enviado para salvar a la humanidad.

—¿La humanidad ha desaparecido?

—Estamos en las últimas. De las seis colonias extrasolares, solo dos sobreviven y a duras penas.

—¿Y cómo pretendes que salvemos a la humanidad del futuro?

—No lo sé.

—Ah, pues cojonudo.

—Solo sé que el fin del mundo está relacionado con el fin del blog.

—¿De Los4Palos?

—Así es. El fin Los4Palos es el inicio del declive de la humanidad.

Reflexioné durante unos segundos. A lo lejos, mi pareja me miraba. Podía notar como su ira crecía a medida que la espera hacía bajar su temperatura corporal. Seguía lloviendo y las gotas de lluvia empapaban mi melena y mojaban ya mi torneado pecho a través de mi cazadora y mi camisa.

—Espera un momento —dije—. Yo he visto muchas series con viajes en el tiempo y tal. Y tú me has dicho cosas que ya han sucedido. Todo esto ya ha pasado y tú sabes como acaba todo esto, está en tus libros de Historia ¿verdad?

WJPVBW se revolvió inquieto en el banco.

—Sí.

—¿Y bien?

—Es un tema espinoso.

—¿Y bien? —dije subiendo el tono.

—La Historia dice que Carlos y Pablo me matarán mañana y mi viaje no habrá servido para nada. También dice que no habrá más viajes a este presente y que todo lo que se ha intentado hasta el momento, hasta el año 2069, ha fracasado.

Un silencio incómodo se instaló entre nosotros.

—¿Y qué haces aquí entonces? Vas a morir por nada.

—Tu hija dice que es nuestra única esperanza.

—¿Mi hija?

—Eilín es tu hija y yo… bueno… yo soy su prometido.

—Joder

—¿Puedo llamarte papi?

Aquello era demasiado para mi. Tenía una hija —en el futuro, es verdad, pero ya me estaba pesando pagarle la carrera— que se iba a casar con un tipo que llevaba gafas de sol por la noche. ¡Y encima el mundo se iba a acabar por haber dejado de escribir el blog y solo nosotros podíamos salvarlo! ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Quién estaba detrás de todo esto? Parece otra de nuestras historias navideñas pero esta vez es real. Real como la vida misma. Real como el Real Madrid o el Real Ávila.

Estaba desbordado. Por eso, hace unas horas llame a Willy y le conté lo que pasaba. Por eso, hasta que sepamos qué hacer, William John Paulus Von BlackWell está con él, lejos de Carlos y de Pablo.

Y ahora no sé si ponerme manos a la obra y salvar el mundo o tomarme un café con unas magdalenas.  

Sin noticias de Tesla

Desde la terraza del bar que hace esquina en la plaza Mayor de Carrión de los Condes se puede ver la maravillosa fachada románica de la iglesia de Santiago. No muy lejos de allí, un cartel anuncia que la tumba del apóstol está a tan solo 400 kilómetros. A pesar de la distancia y de las fechas, la plaza y todo el pueblo bulle de peregrinos. En la terraza del citado bar, una docena de ellos descansan entre los arcos amarillos que cobijan las siete u ocho mesas que un camarero con camiseta y pantalón negro se afana en atender mientras se seca el sudor. Hace calor, demasiado para las fechas que son y el lugar en el que nos encontramos.

Rodeados de peregrinos, en la única mesa escondida del sol, cuatro jubilados del pueblo rematan una partida de dominó. Entre ellos, otro hombre termina el periódico, lo dobla, lo deja sobre sus piernas y busca con la mirada al camarero. No lo encuentra y se vuelve hacia sus compañeros.
—¿Habéis visto lo de Trump? Dice el periódico que ha bombardeado Siria. Este hombre nos va a traer problemas.
—Y a mí qué cojones más me da el Trump ese si me voy a morir igual.

Hace no mucho tiempo, un programa de televisión consiguió que durante algunos días se hablase de la despoblación y del futuro del mundo rural en medios, entornos y lugares que hasta entonces habían ignorado una problemática cronificada ya en muchas regiones. Un paseo triste entre estampas grises y fotografías sepias de una tierra cuarteada por el tiempo y el polvo. No recuerdo la frase exacta, pero en un momento del reportaje, un hombre, recostado contra una tapia mientras atardecía, afirmaba que él no iba a estar entre las posibles soluciones porque a su edad le quedaba ya poco tiempo.

Desde hace unos meses tengo la sensación de que la resignación —podíamos hablar de rendición incluso— ante el oscuro futuro de las zonas rurales del interior es mayoritaria, no solo entre los habitantes de la zona, sino también en las administraciones y sus ocupantes. Tengo la impresión de que todo el mundo sabe que no hay soluciones para el lento marchitar de comarcas enteras, de que no hay marcha atrás ni milagros posibles, de que hace tiempo que se tiró la toalla si es que alguna vez se sostuvo. Evidentemente ningún político con intención de continuar en el sector y en su sano juicio se pondrá nunca delante de un micrófono para leer la sentencia, pero la despoblación y sus soluciones parecen cada vez más una nota al pie, un latiguillo en los discursos y programas de nuestros dirigentes, un eco que sigue allí pero se va apagando. ¿Para qué gastar tiempo y dinero, recursos escasos, en arreglar algo que está irremediablemente roto?

Ahora, esta desasosegante sensación la tengo también cuando visito los medios locales. Cada noticia, declaración o comunicado que leo, veo o escucho sobre el futuro de Ávila me suena igual de vacua. El alcalde va a pedir a Seat que llame a su futuro modelo “Ávila”. El tipo de vehículo se adapta a la perfección a las características de la ciudad y la provincia, señalan. Pablo Casado apuesta por convertir la ciudad en un “hub” para la deslocalización de empresas madrileñas. Ávila tiene una situación estratégica, suelo barato y disponible, costes laborales más bajos y un enorme potencial. Los mismos argumentos, hipérbole arriba o abajo, que llevamos escuchando desde hace años. El PSOE, por su parte, apuesta por la instalación en Ávila de la nueva factoría europea de Tesla, la empresa norteamericana que produce más titulares que coches.

Ojalá tenga que comerme estas líneas, ojalá cientos de empresas llenen nuestros polígonos tras vaciar los de Madrid, ojalá Tesla monte su fábrica sobre el erial urbanizado que hay camino de Sonsoles, ojalá el nuevo Seat se llame Ávila y cientos de personas decidan visitar la ciudad que da nombre a su vehículo como aquella vez que la ciudad se nos llenó de fanáticos de las luces LED.

Ojalá ocurra todo esto y más, pero mientras tanto no puedo arrancarme del pecho la sensación de que todo el mundo sabe que estamos muertos, pero nadie se atreve a decírnoslo.

La modernidá

Cuando uno vive fuera de Ávila, aparte de extrañar las murallas, redescubre la capital del imperio cada vez que vuelve, sobre todo si pasa un tiempo entre una y otra visita. Así me pasó estas navidades, cuando descubrí que el horrendificio de Moneo estaba siendo rodeado de locales insospechados, como un 100 montaditos. Había chavalería escuchando Los 40 (¡en Ávila!) camino del Burguer King o del mencionado montaditos.

“Antes, todo esto era arena. Los chavales escuchaban Onda Cero Música y los policías locales no multaban a los chavales que jugaban a la pelota. Bueno, tal vez en Sonsoles sí”.

Bromas aparte, estaba escuchando en la radio uno de esos sesudos estudios que aseguraban que los castellanos y leoneses son los menos bailongos de España. Para que se venga arriba el cotarro, el presentador se ha dedicado a poner reggaetones a levantar el ánimo del paisanaje. Me imagino a Don Ambrosio en La Toledana cogiendo la fregona y prendiendo la gasolina. A mí me gusta la gasolina, dame más gasolina. Y la señora Paca mirándole con preocupación y amenazándole con darle un escobazo.

La modernidá… ¿ha llegado a nuestra ciudad? Hace unos pocos días pregunté por Twitter cuáles serían las palabras de la década. Si el año pasado fueron casta o dron… ¿Qué palabros sumaríamos desde tiempos ZP? Éste fue el ostentoreo resultado:

– Perroflauta, twerking, reggeaton, hipster, crowdfunding, fracking, whatsapp, bitcoin, postureo, ola ke ase, selfie (#conwilly), metrosexual, indignado, muffin…

Entonces… ¿Qué tal nos ha ido dentro de esta modernidad? Hemos quedado que de twerking vamos mal, aunque habría que ver a Miley en Músicos en la Naturaleza para comprobarlo. Perroflautas tenemos, alguno hasta hizo acampada en el Grande. Moderno en su look sería Alberto, al que pronto ¡ola ke ase! (de esto habrá que hacer post) veremos dar una conferencia en Ávila. No de indignados ni de crowdfunding, ni habrá que pagar entrada con bitcoin. ¿Postureo? Seguro. ¿Fue Santa Teresa la primera mística que luchó contra el postureo? Podría ser un buen título de conferencia. Se podrán hacer selfies con el autor, gurutoriador que usa whatsapp, seguramente sea contrario al fracking y sin embargo adepto al muffin. Todavía no había puesto smart, y en nuestra ciudad astronómicamente reconocida en ese aspecto, ese fallo era como tener una bombilla sin luz.

Y después de párrafo tan desastroso, la pregunta…

A pesar de tener ya “Los 40″… ¿Sigue siendo Ávila un buen refugio anti-modernidá? ¿Es posible ir de El Bulevar al Puente Adaja sin cruzarse con un hipster? ¿Se puede saltar de almena en almena sin divisar un metrosexual?

— Llevábamos unos días sin publicar y me apetecía algo más ligero para romper el hielo, sobre todo en día de debate sobre el estado de la nación. De lo del PSOE de Ávila ya hablaremos, cuando saquen definitivamente las espadas láser (ya saben, la modernidá). Se rumorea que George RR está en el Maspalomas tomando notas para su próximo libro de Juego de Tronos: “No es mala idea montar una gestora en Desembarco del Rey… y lo que surja”, le dijo al camarero. —

El precipicio

Hay un momento magnífico en “El Ala Oeste de la Casa Blanca“. En realidad hay muchos grandes instantes, así que pónganse la serie desde el inicio y disfruten. Pero en este caso me refiero a una frase que Josh Lyman le espeta a Leo McGarry, que es algo así como “Fenomenal todo lo que me estás diciendo, pero alguien tendrá que pensar en los próximos ocho años”. McGarry pensaba a corto plazo en el final de legislatura de Bartlet y Lyman ya estaba ideando como aupar a Santos, aka Obama Latino, al despacho oval.

El paralelismo es un poco forzado, pero esa escena me vino a la mente cuando hablaba el otro día con un prócer de esto del deporte en el imperio abulense. Me contaba una serie de tejemanejes poco publicables pero resumibles en una frase:

“Real y Muy Católico Ávila Fútbol Club. Esa sería la única solución para que algunos aflojaran la pasta”.

No se refería a “La número 12” que dibujara Illo en su tiempo. No era una cuestión de la Virgen de Sonsoles, sino de presiones varias para que los dineros fueran a las manos correctas. Algunos espónsores posibles cayeron por el camino, me contaba. De hecho, cuando hablamos, todo esto del Glorioso no tenía solución ni haciendo un Icebucket de esos (salvo que apareciera Charlie Sheen por la muralla).

Por allá por Julio, el exportero encarnado Pindado ponía unos tuits interesantes. Le tenía perdida la pista desde que dejara el equipo para meterse en una aventura fuera de España. Para aquellos que les guste el fútbol modesto, su relato de su llegada a Albania resulta muy curioso. Parece que su impulso ha resultado imprescindible para lograr que la pervivencia del Real Ávila se sustente en dinero llegado de fuera. No se conocen muchos más detalles de momento, así que no especularemos. Tampoco se volvió a saber de Aurelio Gurrea después de que aquellas palabras que sonaron tan bien pero que quedaron transformadas en eco, eco, eco.

Parece que hoy habrá partido y que hay nuevo preparador físico. Buena suerte. Y ahora, si se firman los papeles que falten, aváncese. También desde la afición, que si algo malo han traído estos últimos meses, lo peor ha sido ver cómo en vez de cerrar filas se han abierto aristas, rencillas, frases incorrectas, diplomas de buen y mal abulense y unas cuantas amistades perdidas en el camino.

A por el centenario, equipo. 

Cambiando de acera deportiva, al frente del Obila se ha puesto Rodrigo Martín, al que conozco desde hace muchos años y al que deseo mucha suerte. Suerte que también será la de todos. Tenemos pendiente desde hace unos días una pequeña charla, que saldrá publicada en cuanto haya respuesta, espero que para la próxima semana. De momento, el Obila en redes sociales se ha reactivado: ya se puede consultar el calendario y la campaña de abonados está abierta.

Que se actúe con acierto, que se abran los clubes a la ciudad y la ciudad a los clubes. Que paseen con dignidad y buenas maneras el nombre de Ávila por Castilla y León y por España. Y que con trabajo, ideas y un poquito de cariño sean referentes de buen hacer.

No caer al precipicio, unos y otros, ha estado muy cerca, y la amenaza no ha desaparecido. Hay que pensar en ciudad, en medio y largo plazo, ocho años y más, porque quedarse sin referentes deportivos sería un tremendo error.  Algunos, de hecho, parecían brindar ante la posibilidad de que cayeran unos, otros o unos y otros.  Peor aún, pongan ustedes la categoría, los que trabajaron de forma efectiva para que el hundimiento se produjese. Nunca lo entenderé.

Buena temporada y que siga habiendo ese futuro.

Un año ha, un año a

¿Tenemos mejor Ávila que hace un año? ¿Tendremos mejor Ávila dentro de un año?

Dibujo extraño que nos ha prestado Google

Dibujo extraño que nos ha prestado Google

Aquí cada uno somos de nuestra padre y nuestra madre, así que a las preguntas de arriba cada uno respondería a su manera. Les invito a hacerlo en nuestros comentarios.

No sé, por mi parte, si tenemos ahora mejor Ávila que hace un año. Desde siempre, cuando estaba un tiempo sin ir a la ciudad, lo interesante era irse fijando en los cambios. Lo que se había abierto, lo que había diferente. Ahora es más fácil darse cuenta de lo que ha cerrado, los carteles de se alquila y el abandono general. ¿O estoy pecando de pesimista una vez más?

En el CIS de mis amigos y familiares, pocas novedades. Alguno más al paro, alguno ha encontrado sitio, casi nadie ha hecho ninguna aventura extraña como cambiar de casa y aquellos que se fueron de España no han vuelto. Policías no hay, los pelicanos industriales están con el coto cerrado. Las luces verdes que haya, que alguna hay porque ha de haberla, me resulta difícil verlas en planos cortos. Vale, tenemos 100 Montaditos. Abriré plano la próxima vez.

Y… ¿el futuro? Lo fácil es decir que aquí siempre todo sigue igual, siempre mandan los mismos, nada cambia. Pero bueno, en el siglo XIV no había coches así que en algo sí que habremos cambiado. Bromas aparte, creo que este año sí habrá cambios. Toda una generación joven se enfrenta a un muro frío. Hay preguntas complejas a las que se dan respuestas fáciles o no se dan respuestas, y si se ofrecen respuestas complejas… ¡ay! eso no lo interesa a nadie. A ver quién está más diestro a la hora de defender lo suyo y lo común, el futuro de la ciudad.

Pero esta vez, pase lo que pase, tengo la sensación de que en un año el panorama será muy diferente. Por lo que habrá sucedido intramuros y lo que habrá sucedido extramuros. Lo que no sé es si será para bien, para mal o para regular. De aquí al próximo verano lo comprobaremos. ¿Cómo lo ven ustedes?

Haters

No puedes negar la tormenta si estás bajo el chaparrón.

En eso llevo pensando desde que el otro día publicó Willy por aquí su “seamos optimistas”. Llevamos una serie de entradas grises, del tiempo, como si el año de la recuperación nos hubiera pillado todavía con niebla. Y es que la luz debe estar ahí al fondo pero sus fotones ni son raudos ni calientan mucho por estos lares.

Veintitantos por ciento de paro, farolas sin luz, establecimientos que cierran, otros que no llegan, las promociones policiales no son lo que fueron, los clubes no tienen dinero, la gente no participa en los actos culturales todo lo que debería. Ves a la gente en la cabalgata y te preguntas dónde están el resto del año. Somos unos jeiters.

Se nos acusa de formar parte del bando perdedor, toma nísperos, cuando si Ávila va mal perdemos todos. Y no veo fácil solución. Si pienso en una decena de buenas cabezas que pudieran ponerse al frente de la ciudad y de la provincia no creo que tuvieran tampoco la varita mágica. ¿Con qué industria creamos empleo? ¿Cómo hacemos que la ciudad fluya, que haya vida y futuro?

Voy a dar por bueno que 2015 pueda ser un año mejor con Las Edades, la intercesión de la Santa, los voluntarios (no quiero ser tan jeiter como Willy en eso) y que incluso viniera el Papa y la Muralla viviera un “Juan Pablo II te quiere todo el mundo” versión extendida. Y que mucha, mucha gente acudiera a nuestra Semana Santa porque nos han dado un reconocimiento a mayores. Ojalá.

Quiero ser optimista, pero seguimos necesitando un plan. Millones, inversiones, que Ávila también exista. Que se acuerden de nosotros pero no para que nos caigan diputados cuneros sino para recibir proyectos. Que seamos los grandes beneficiados del Espanya ens roba porque quienes tienen más han de procurar que se levanten los que tienen menos. Y que esos dineros, inversiones y proyectos llegaran a Ávila y se tradujeran en empleo y futuro y no en inflamiento de bolsillos de las gabardinas habituales. Y que hubiese una oposición fuerte y no lo que aquí tenemos. Una alternativa creíble que apretara e hiciera mejores a los que mandan.

Estamos peor comunicados que las ciudades del entorno. Perdemos conexiones y las seguiremos perdiendo. El Prado y todo lo que supuestamente iba a generar también lo tenemos diferido en la caja B. Estamos deprimidos y si hay un motivo para la esperanza escríbanlo que lo compro.

Quiero que mi Ávila esté mejor. Estoy dispuesto a creer que podemos crecer porque de verdad lo quiero, y si hay algo que no estoy viendo, si estoy siendo pesimista sin motivo, pónganlo en comentarios.

No, no quiero ser un hater. No quiero participar en el blog de pitufo gruñon. Ojalá en cinco años tengamos que decir…

“Pues sí, estábamos equivocados: Nos va de puta madre.”

La autoflagelación del castellano

¿Nos merecemos ser nadie por ser de Castilla?

Ya se habrán dado cuenta de que no somos nadie. Lo que aquí pase, en Valladolid, Segovia, Burgos… no le importa a nadie salvo si es malo. Somos la escoria informativa de la nación. Nuestros problemas no existen, no merecemos nada. Ni un titular, ni una foto. Solo la nieve en la muralla o la postal del acueducto, la crecida del Pisuerga, el -5 en un termómetro junto a la Catedral de Burgos. El resto del año no valemos pa´na. Y si el 23 de Abril, día del libro, coincide con Sant Jordi, pues apañados vamos. Veremos a Artur, a maroto, al de la moto y toda la parafernalia junta. Y unas mozas sonrientes con su libro y rosa. Y, luego tal vez sí, 3 segundos de San Jorge en Aragón y medio segundo de Villalar, los comuneros esos, la castilla que no importa a nadie.

La última vez que miré la población en España, nuestra Comunidad era más del 5% de la población nacional, 350 mil habitantes más que en el País Vasco. Pero si bosteza Urkullu o Ibarretxe, o el que esté ahora, también saldrá en el telediario. Y para que no se ofenda nadie aparecerá también un aurresku, el de la oposición, el opositor de la oposición y la oportuna manifestación de bildu. Que no falte de nada. Para nosotros no habrá tiempo, ocurra lo que ocurra.

Esto no va de mensajes identitarios, ojo. Que no se me ofenda ningún leonesista, berciano o cantonista del Valle de Mena. Ese debate para otro día, que no me he puesto la bandera por montera. Hablo en general de lo nuestro, los que habitamos por el centro y centro/norte, más allá de fronteras administrativas.

Qué lugar tan majestuoso tenemos como tierra. Que uno ve la Catedral de Burgos y dan ganas de decirle a un tipo de Kentucky que ellos tendrán fried chicken, pero que nosotros les dejamos fritos. Tenemos tres ciudades patrimonio de la Humanidad que quitan el sentido y que se pueden visitar de tirón o despacito, al gusto. Cultura e historia a cascoporro.

No se trata de ser patriota de campanario, mi aldea o muerte, ju-já. Se trata de querernos un poquito, pero de verdad. Que ahora mismo te preguntan de dónde eres, dices que de Ávila… te miran raro y al final dices “de Madrid, ahí cerca”. Pues no. Soy de Ávila, ciudad de las murallas. Castellano, escenario de increíbles historias que si las pillara Hollywood te cagarías la pata abajo. Soy de la tierra de mis paisanos del Acueducto, de las catedrales de Salamanca, de la legendaria ciudad de Toledo. Tierra de la dulzaina y de las rondas. Del cochinillo y las judías, del vino y la morcilla.

Del diablo cojuelo.

Pues eso, a quererse más. Que uno de los grandes males de España es fomentar la división, buscar los hechos diferenciales. Separar, destruir.Y de eso también lo tenemos en nuestra parcela. Aquí también se lleva mucho lo de crear divisiones. Y nuestro hecho diferencial debe ser el que somos de una tierra cojonuda. Tres ciudades patrimonio en 200 kilómetros, diantres. Y eso solo para empezar.

Y que si miramos hacia delante en vez del “bueh, es lo que hay”, merecemos algo más que ser los nunca-nombrados.  No agachemos la cabeza como si tuviéramos que pedir perdón por ser de aquí en vez de ser asturianos, vascos o turdetanos. Vendamos lo nuestro. No con banderas ni roncerismos, sino con sonrisas y sano orgullo. Que haya futuro también va de eso, de ser listos.

Pd: Para no quedar como un bocachancla patriotero sin más, he de decir que Kentucky tiene buena pinta. Fíjense: “Posee el sistema de cuevas más largo del mundo, la mayor longitud de corrientes y canales navegables de los Estados Unidos continentales, los dos lagos artificiales más grandes al este del río Misisipi y el yacimiento de carbón más productivo del país. Kentucky es mundialmente conocido por sus caballos pura sangre, las carreras de caballos (especialmente el Derby de Kentucky), las destilerías de bourbon, la música bluegrass, el tabaco y sus equipos de baloncesto universitario.

Pero vamos, que no lo cambio por un bañito en aguas frías de nuestras sierras…

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