Almenas Festival: nuestro festival de verano

Ya es habitual que cada verano Miguel Díaz Herrero (@migueldherrer81) colaboré con nuestro blog para hablar de música “festivalera”. Si tú también quieres escribir un post, aquí te explicamos cómo.


 

Nuestro Ayuntamiento continúa empeñado en que nuestra ciudad tenga un festival de música, como muchas otras localidades de nuestro país, de mayor o menor tamaño. Un empeño que desde este blog aplaudimos. En esta tercera edición, el evento cambiaba de nombre (de Poetas del Rock a Almenas Festival) y también ampliaba su número de localizaciones. Aparte de los conciertos de la tarde- noche de sábado en la explanada del Lienzo Norte, epicentro del festival, hubo actuaciones a lo largo del fin de semana en el Chico, el atrio de San Isidro y el Episcopio. 

Precisamente el viernes en el Chico Giromazo daban el pistoletazo de salida al Almenas Festival con sus versiones de clásicos del rock de aquí y de allí. Un bolo al que no pude asistir por el desafortunado solapamiento con otro concierto de rock (como si abundasen en Ávila): las versiones de Loquillo y Burning que, con mucho oficio y estilo nos trajeron Huracán 66 al Auditorio de San Francisco.   

23172653_154964085020755_8542768808867448262_n

Giromazo

El sábado a las 7 de la tarde ya esperaban junto a la entrada del festival más asistentes que otros años, posiblemente para coger buen sitio para ver a Revólver, un artista que conoció días mejores pero de innegable tirón. Antes de él, los abulenses Train, con Peti al frente y Flippy al bajo (luciendo camiseta de la Kelly Family) dieron rienda suelta a su hard- rock de innegables aromas setenteros. El festival ha mantenido su formato intercalando la actuación de un grupo abulense (en el denominado “Escenario Lanzadera”) con la de una banda o artista nacional. Este año además, y evitando las largas esperas del año pasado, se ha logrado que una normalmente empezara inmediatamente después de la otra. Revólver dio un concierto de unos 50 minutos en los que no escatimó en clásicos desde el principio: “No va más”, “El roce de tu piel” o “San Pedro”, muy coreadas todas ellas en las primeras filas. Y es que a pesar de lo azucarado de algunas de sus composiciones, las canciones de Carlos Goñi han formado parte de las vidas de quienes crecimos en los 90. “El Dorado”, otro clásico, sirvió para poner fin a la actuación y presentar a la banda. 

31960101_578868292484105_3123592893902618624_n.jpg

Si no en lo comercial (lejos quedan los discos de oro con “El grito del tiempo” o “Naufragios”), Mikel Erentxun vive un momento dulce en lo artístico. Su voz  y su nuevo estilo, más influido por el rock clásico americano (Dylan, Tom Petty…) han encontrado el contrapunto perfecto en la voz de Marina Iñesta, cantante y guitarrista cántabra y líder de la banda Repion. Esto se nota en canciones como “Cicatrices”, que da nombre a su último disco, o “El amor te muerde los labios al besar”. Sin embargo, el público quería oír los clásicos de Duncan Dhu (y así lo pedían insistentemente unas chicas a mi lado), por lo que llegaron “Esos ojos negros”, “Cien gaviotas”, “En algún lugar” (favorita de este comentarista) y “Jardín de rosas”. Esto provocó que muchas canciones destacables de su carrera en solitario se quedaran en el tintero (“¿Quién se acuerda de ti?”), aunque sí sonaron “Mañana” y “A un minuto de ti”. 

Y aunque algunos aún cuestionan el interés artístico de ver a Nacha Pop sobre un escenario, desde la desaparición de Antonio Vega, es ver a su primo Nacho, la energía que despliega y el sonido de su pedazo de banda, y las preguntas se responden solas. Es como si el día que Messi deje el Barça los culés tuviéramos que dejar de ver a nuestro equipo. Y es que Nacha tienen un catálogo de canciones que les hacen ser, para mí, la banda con mayúsculas de los 80. El grupo abrió con “Vístete”, y es que es lógico que Nacho explore sus temas más vitalistas, como después hizo con “Sol del Caribe” y “Nadie puede parar”, en un bis glorioso en el que perdí hasta la voz. Entre medias, guiños a ese disco absolutamente redondo que es “Buena disposición” (“Atrás”, “Alta tensión”), una versión un tanto tétrica de “Relojes en la oscuridad” con la voz en off de Antonio mientras Nacho se cambiaba de vestuario, “Una décima de segundo”, “Lucha de gigantes” y la inevitable “Chica de ayer”. En definitiva, historia con letras grandes de la música de este país. 

También destacaron las versiones de Leño que se marcó la banda Entre las Cejas (el parecido entre la voz del cantante y la de Rosendo es realmente prodigioso). Sin embargo, para otro año sería importante que este apoyo a la escena musical de Ávila sea más integral, contactando con bandas de diferentes estilos y dando una visión más global del talento de los artistas de aquí. 

Además, y aunque es una maravilla ver a artistas de la talla de Nacha Pop o Mikel Erentxun, el festival debería intentar ser escaparate de (al menos algo de) la escena musical de hoy, como se hizo el año pasado con grupos más actuales como Corizonas o Miss Cafeína. 

En cualquier caso, sólo cabe dar las gracias a quien hace posible el festival. Un festival en el que se está a gusto (de colas para pedir o para ir al baño está uno curado de espanto), y que se hace en casa. Larga vida. 

Miguel Díaz Herrero.  

A %d blogueros les gusta esto: