Pretty Renfe

Renfe_Avila

El día menos pensado, ya verán, el Willy me llevará de compras a un tienda pija. Le dirá al encargado que se va a gastar una cantidad ingente de dinero y que necesito mucha gente haciéndome la pelota. ¡Ya me estoy viendo probándome todo tipo de trapos! Ese día, el día menos pensado, voy a encargar que me hagan un traje a medida color burdeos.

Mientras tanto, mi armario va tirando como puede. Por suerte, se lleva la ropa ‘vintage’ y las camisetas de ColaCao que guardé hace años vuelven a marcar tendencia. A veces tengo que llevar alguna cazadora o un pantalón a arreglar: que si una cremallera no funciona, que si falta un botón, que si hay que cambiar las coderas de Naranjito por otras de los Caballeros del Zodiaco.

Entre el supuesto A (el día menos pensado) y el supuesto B (la dura realidad) hay muchas diferencias. ¿Y qué les importa a ustedes la intimidad de mi armario? Seguramente nada, pero hacía siglos que no escribía nada en este blog y de algo tengo que hablar.

La idea se me ocurrió con la presentación que hizo Renfe de un plan ferroviario “a la medida de los abulenses”, como mi traje color burdeos. Llenita la sala de lustrosos parlamentarios nacionales por Ávila (que no abulenses, al menos no todos), uno se imagina que el anuncio va a ser importante. Y, sin embargo, no me pareció más que una cambio de cremallera y un par de botones nuevos. Unos arreglos necesarios y esperados, sí, pero lejos del vestuario lustroso que todos soñamos.

Hablando de remiendos, me fijé el otro día en un desconchón que acompaña a la palabra “‘Ávila” en la estación de Renfe (vean la foto). Es el mejor imagotipo que he visto para la ciudad en muchos años.

Un total de más de cinco millones…

Un total de más de cinco millones de euros es el monto al que asciende la construcción de la nueva estación de autobuses de Ávila que ya está en porceso y que contará además con un acceso directo a la estación de trenes. Es cierto que el edificio donde actualmente se ubica está en un estado lamentable. La mayoría de las ventanillas permanecen cerradas durante todo el día y muchas compañías venden sus billetes en el propio autobús. La información es escasa en casi todos los sentidos. Si te acercas un día a ver la hora a la que sale el bus hacia, por ejemplo, Arenas de San Pedro, encuentras, tras varias vueltas, la ventanilla en la que deberían atenderte. En ella no es difícil encontrar dichos horarios de salidas y llegadas, tampoco fácil del todo a pesar de su reducido tamaño, pero lo que sí que es imposible es encontrar el horario de apertura de la ventanilla para poder sacar tu billete con unas horas de antelación. De hecho, por lo que he podido comprobar últimamente, las ventanillas abren 10 minutos antes de la salida de los coches y hay pocas opciones de poder adelantar es asunto de pasar por caja.

Un total de más de cinco millones de euros que de poco valdrán si no cambian cosas importantes. Modernizar unas instalaciones está muy bien. Da a la ciudad un aspecto diferente. No olvidemos que mucha gente, al llegar a esta tierra, lo primero que ven son las estaciones. La de trenes y las autobuses. Lo malo es que la modernidad no sirve de nada sin un trato humano decente. Las instalaciones modernas no sonríen, no son amables, no tratan bien a la gente y, por tónica general, los que actualmente trabajan de cara al público en la actual estación tampoco lo hacen. Es muy difícil encontrar un punto de información si no hay una taquilla abierta. Si dicha taquilla está abierta (cualquiera) y preguntas por alguna otra compañía o por un punto de información la respuesta suele ser casi perdonandote la vida:

– Por favor, ¿Qué compañía es la que viaja a Piedralaves?
– No lo sé, mira por ahí, no hay tantas…

Y menos tenía que haber, cojones, con ese trato. No puede ser. Lo primero que debe tener todo centro de transportes es un servicio de información permanente. Creo que en Ávila hay un señor por allí dando vueltas pero la mitad de las veces debe andar tomando café.
Pongo otro ejemplo. Faltan 10 minutos para que parta el autobús a ese pueblo y acaba de abrir la ventanilla de atención. La gente se agolpa alrededor, la mayor parte de ellos intentando engañar al que saben que va delante para pasar primero y sentarse en su plaza a esperar la salida. La persona de dentro, al llegar tu turno, te mira, no dice nada. Educadamente pides, “un billete para …”, teclea en una maquinita, sigue sin hablar, la maquinita, agradecida ella, devuelve un papel que la persona de atención corta y te entrega mientras espeta “Seis con setenta y dos”. Buscas en el bolsillo, sacas dinero, pagas mientras das las gracias y desapareces sin escuchar ni un solo sonido más. Ni un “de nada”, ni un “gracias a ti” que en realidad sería lo suyo pues tú eres el cliente y ellos ganan dinero gracias a que tú viajas con ellos.
Un total de más de cinco millones de euros que puede que consigan una estación de autobuses grande y bonita pero que no mejorará el trato que la gente dispensa a sus usuarios y no mejorarán la educación de esas personas que, sabiendo que trabajan de cara al público, debían procurar no olvidársela en casa.

Os dejo aquí el proyecto y el plan de obra de la nueva estación que estará presumiblemente acabada en el mes de septiembre.

Y os dejo una pregunta. ¿Qué usos se os ocurren para el actual edificio una vez que la actividad se traslade a la nueva estación? Mucho me temo que terminará siendo un edificio en ruinas pasado no mucho tiempo.

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