¿Vienen curvas?

Julio2014

Rajoy es un hombre frío, o al menos eso parece. Poco dado a dejarse llevar por las emociones o los sentimientos. A pesar de eso, hace pocos días, antes de comenzar sus vacaciones estivales, en su “mensaje de verano a la nación”, el presidente del gobierno sorprendió a propios y extraños con un discurso lleno de alegría, optimismo económico y esperanza. El espíritu de Zapatero parecía haberse apropiado durante la comparecencia del cuerpo del bueno de Mariano. ¡Incluso sus cejas parecían más puntiagudas que de costumbre! “La recuperación es firme y cada vez más intensa. No estamos ante un espejismo, ni un alarde de optimismo injustificado. Pisamos terreno sólido y esto lo confirma la OCDE, el FMI y otros organismos internacionales” dijo el presidente del Gobierno apoyándose en los datos: prima de riesgo, crecimiento del PIB, descenso del paro, etc.

La economía española, es verdad, acumula en los últimos meses numerosos datos positivos, aunque sobre cada uno de ellos sobrevuelen nubes de desconfianza y todos puedan ser matizados. Nada que no sea esperable, por otra parte, en estos momentos de tránsito entre la recesión y el crecimiento económico. El PIB crece, sí, pero las exportaciones flojean. La EPA muestra un descenso del paro y un crecimiento del empleo, pero mejor no mirar los datos muy de cerca. En general, la economía parece ir mejor, aunque sea pronto para el Mission Accomplished.

Los últimos datos de empleo conocido apuntalan esta línea de pensamiento. Baja el paro en julio, en el conjunto de las Españas y también en Ávila, pero los datos son reguleros, sobre todo a nivel nacional. No es solo que el paro baje gracias a la precarización de la contratación o a lomos de la temporalidad estival, es que además lo hace menos de lo esperado. En Ávila el pasado julio es el peor julio desde 2008.  

Intermensualjulio2014

¿Se ha agotado la recuperación al poco de empezar? ¿Conspiran los dioses de “los mercaos” contra Mariano? Hoy mismo se han conocido los datos de crecimiento de Alemania y de Italia durante el segundo trimestre del año: Francia se estanca y el PIB alemán se reduce dos décimas. Italia, lo sabíamos hace poco, ha entrado de nuevo en recesión. Para que se hagan una idea de cómo está el patio, España, la España del 24% de paro y los miles de contratos de una hora que no cuentan como parados, es ahora mismo “la locomotora de la Eurozona”. Casi nada.

Acumuladojulio2014

 

A todo lo dicho para rebajar su optimismo sumen los últimos datos sectoriales hechos públicos por el Instituto Nacional de Estadística: comercio minorista, cifra de negocios del sector servicios, índice de producción industrial, etc. Como hemos dicho por aquí en anteriores ocasiones, la mejora es/era real (sobre estas líneas tienen la caída de paro acumulada desde enero en la provincia) pero está/estaba cogida por alfileres y cualquier catarro a nivel internacional -Rusia, Irak, Siria, Israel, el Ébola, los alegres bancos portugueses- podría convertirse en una neumonía a este lado de los Pirineos.

Confiemos en que tan solo sea un leve bache, algo circunstancial, pero por si acaso sigan reteniendo las campanas, aún queda película.

Hang on

Mariano Rajoy estaba en la SER cuando el Ministerio de Empleo y la Virgen del Rocío hicieron públicos los datos de paro del mes de abril. Evidentemente no era una coincidencia. Como llevaba una semana filtrando todo aquel miembro del gobierno al que se le acercase un micrófono, una grabadora o una oreja; el paro bajo en abril de forma contundente. Más de 111.000 personas dejaron de estar apuntadas en el paro y, lo que se suele considerar más importante, más de 133000 personas empezaron a cotizar a la Seguridad Social. Abril fue el tercer mes consecutivo en el que ambas cifras se tiñeron de verde. Sí, buena parte de la bajada del paro está relacionada con puestos de trabajo temporales en la hostelería para atender la demanda de Semana Santa, pero sin tener en cuenta el efecto calendario, el paro cae en 50000 personas y la afiliación crece en 61000.

ParoAbril

 

En Ávila, el paro baja en 481 personas y la afiliación sube en otras 520. El número de parados se queda en 17988, 1223 menos que el año pasado y 42 menos que en 2012. Atrás quedan años muy duros en los que el paro sumaba casi cuatro mil parados en 12 meses.

Abrilinteranual

Si echamos la vista atrás, el pasado mes de abril ha sido el mejor mes de abril para el empleo de toda la crisis, casi doblando los resultados de 2013 y 2011.

Abrilintermensual

 

Si ampliamos un poco el foco y nos fijamos en el comportamiento del paro a lo largo de los cuatro primeros meses del año, para eliminar el efecto de la luna sobre nuestro laicista calendario, el presente año es el segundo mejor desde 2008, solo por detrás de 2011. Es importante tener esto presente, pues la tenue recuperación de 2011, los famosos brotes verdes que animaron el adelanto electoral, fueron, nunca mejor dicho, flor de un día. ¿Será esta vez igual? No parece, al menos a corto plazo, pero como ya hemos dicho muchas veces, desde un estornudo de Putín hasta un catarro de Draghi, hay cientos de factores que pueden destruir los cimientos de la recuperación

EneroAbrilintermensual

 

Los datos, aunque marcados por la estacionalidad, son buenos. Baja el paro y, lo que es más importante, se comienza a crear empleo. Habrá que esperar a después del verano para ver si la tendencia se consolida, pero de momento llueve menos, algo que es bienvenido cuando estas, cuando estamos, con el agua bastante por encima del cuello. Los peros a los datos vienen por el lado habitual: temporalidad, precariedad y una cada vez más baja tasa de cobertura. En Ávila, menos del 50% de los parados reciben algún tipo de prestación por parte de las administraciones públicas. Por si todo esto fuera poco, los datos de la EPA difundidos una semana antes, dibujan un panorama totalmente distinto. Haríamos bien en evitar triunfalismos, pues necesitamos muchos meses como el pasado para maquillar el fracaso de nuestro modelo económico. Y no hablemos de buscar alternativas, que eso en plena campaña electoral está mal visto.

Seamos optimistas

Hola, qué tal… Cuánto tiempo, ¿no? Me he dado cuenta hace un rato. Esa sensación que todos hemos tenido alguna vez de que se nos olvidaba algo… Pues eso. Hasta que me he dado cuenta de que, ¡coño! Si es que tengo un blog. Qué cosas.

Y es que han pasado ya más de dos semanas desde mi última entrada, que si te pones a pensarlo no es tanto, pero que, por otra parte, dan para mucho. Lo de visitar y conocer mundo va a ser en otro momento porque no han sido precisamente vacaciones las que he tenido. Casi al revés. Han sido días ajetreados, con bastante trabajo y poco tiempo libre y, como todavía no cobramos dinero por escribir en el blog… Ya sabéis, cuestión de prioridades…

El caso es que durante estas más de dos semanas también he tenido un hueco para retomar viejas amistades y que esos viejos conocidos me contaran lo que pensaban de la vida, la ciudad… Temas recurrentes en cualquier conversación amistosa. Encuentros reveladores que casi me llevan a cambiar mi opinión sobre muchas cosas relativas a lo local, sobre si merece la pena vivir o sobre cual es el sentido de esta vida por la que nos movemos como si no supiésemos lo que hacemos. Ya podéis adivinar la conclusión a la que he llegado y de paso, si se os ocurre algo, me lo contáis porque lo cierto es que yo, que así de entrada soy bastante cabezota, por más vueltas que le doy a las cosas más me enroco en mis ideas. Brutito que es uno.

Un amigo que sabe bastante más que yo de las cosas, tiene hasta una carrera, no creáis que es un cualquiera, me estuvo explicando su visión de la vida. Una visión diferente a la mía, por supuesto, y que resultó del todo estéril en su intención de convencerme de algo, pero casi lo consigue. Su discurso estuvo durante un par de días rondándome la cabeza pero todo lo que pasaba a mi alrededor me llevaba a pensar que no podía ser. “Ávila está mucho mejor de lo que vosotros queréis hacer ver a la gente”. Por un lado hubo algo que no me gustó. Sus palabras sonaban a que nosotros teníamos algún tipo de interés en que Ávila fuera mal. Todo lo contrario, por supuesto. Mi ciudad, en la que he crecido y vivido durante casi toda mi vida… ¿Por qué querría yo que le pasara nada malo? Simplemente hablamos de lo que no nos gusta de Ávila con la mera intención de que se sepa que hay otros puntos de vista y que las cosas pueden ser de otra manera que no tiene por qué ser la correcta. Simplemente es otra manera, diferente. Punto. Pero bueno… Sigo…

Salvado ese escollo simplemente agaché la cabeza. “Os cuesta mucho hablar de lo bueno y esta ciudad tiene muchas cosas buenas, te repito que no está tan mal como vosotros pensáis”.

¡Pues venga, a lo loco! Me propuse sacar una entrada, cuando antes, con las bondades de la ciudad, con lo bueno que viera en ella en los siguientes días… Y paseé. Y vi escaparates con carteles enormes de “Liquidación por cierre” en una tienda que apenas llevaba un año abierta. Y pasé por otro comercio a comprar y me dijeron “Como esto siga así un mes más tendré que pensar en otra cosa pero esto tengo que cerrarlo”. Y pensé que eran tan derrotistas como yo. Y pasé por delante de una estación de autobuses que se va a abrir a finales de este mes, o eso dicen,  yo lo dudo mucho, y por esa especie de centro comercial vacío que hay enfrente en el que nunca he llegado a ver más 7 personas juntas. Caminé por calles con la mayoría de sus farolas fundidas. Por el centro de la ciudad a las 8 de la tarde, hora a la que Ávila parece un lugar abandonado… Hablé con mis pesimistas amigos que aún trabajan en la hostelería y que no hicieron más que quejarse. “Como esto no mejore ni Centenario ni leches, de esta no salimos”. Otros pesimistas.

Y salieron los datos de la EPA que vinieron a confirmar que Ávila nunca ha estado peor y que no hay en la comunidad de Castilla y León una provincia con peores datos, y vi también los datos de la cantidad de gente que abandona nuestra tierra en busca de un futuro mejor, datos en los que estamos también bastante arriba en la tabla perdiendo más gente que provincias similares como Segovia. Y se te quitan las ganas… Te das cuenta de que te la han querido colar. No sé si por convicción o por hacer la gracieta pero eso de que Ávila no está tan mal como nosotros decimos no es cierto. Puede que nos pongamos a mirar otras cosas y descubramos que está incluso peor de lo que los más pesimistas piensan. ¿O el dato de que Cruz Roja ha triplicado el número de personas atendidas es, acaso, un dato positivo?

No es la primera vez que os digo lo de “No hay más ciego que el que no quiere ver”. Igual mi amigo es de esos que creen que solo con el optimismo se sale adelante. Yo no lo veo, aunque quizá sea yo quien no lo quiere ver… Uy, qué lío.

En cualquier caso, tranquilidad. Santa Teresa intercede por nosotros. Nada puede salir mal.

¿Vivirías en el centro?

Esta semana ando un poco espeso de ideas, deben haber presentado un ERE las musas sin mi autorización, y no soy capaz de sacar un tema medianamente original para esta cita semanal. Se me han ocurrido un par de cosas, un par de entradas centradas en temas históricos, de esas con las que relleno cuando la actualidad no da para que me meta con nadie, pero ambas me van a llevar un tiempo del que ahora no dispongo así que por el momento se quedan para más adelante. Por todo esto, el objetivo de esta entrada solo es compartir con ustedes una reflexión deslavazada sobre un tema que apareció en la entrada que Pablo dedicó el otro día al futuro del Mercado de Abastos y que también fue mencionado en los comentarios. En realidad, esta entrada bien podía ser un comentario extenso de la suya.

Decía Pablo que el centro de la ciudad se muere y estoy de acuerdo con él al igual que lo estaban los comentaristas de la entrada. Dentro de las murallas viven o, mejor dicho, están censadas, apenas 3300 personas. Unos 7000 en todo el centro si añadimos a las personas censadas en la zona que va desde el Grande (aka Plaza de Santa Teresa) hasta San Roque y las cifran decrecen año tras año mientras la población de la ciudad aumenta. Y junto al descenso de los habitantes, descienden los negocios y los servicios dedicados a ellos, creando uno de esos maravillosos círculos viciosos a los que tan acostumbrados nos tiene nuestra economía. ¿Por qué sucede esto?

 La despoblación del casco histórico no es un problema exclusivamente abulense. En casi todas las ciudades, la población abandona progresivamente el centro para desplazarse a la periferia, a barrios de nueva creación mejor dotados de servicios, más accesibles y con mejores y más modernas viviendas. En el fondo es una decisión económicamente lógica. Si pusiésemos en una balanza las características de las viviendas y de sus entornos o si hiciésemos una lista de pros y contras, los barrios nuevos vencerían claramente al centro. Piensen en Ávila y comparen una vivienda, por ejemplo, de la Calle del Tostado con alguna de la zona sur, incluso con algún piso hipotético de segunda mano en la Toledana, por no irnos hasta las zonas más nuevas. Comparen servicios, accesibilidad, entorno, vida, etc. ¿Cuántos supermercados tienes cerca de la Calle el Tostado para hacer la compra y cuantos cerca de, digamos, la Calle Juan de Yepes? ¿Aparcamiento? ¿Paradas de autobús? ¿Peluquerías? ¿Panaderías? ¿El chino más cercano?

 Una de las variables a comparar es el difuso concepto de “vida” de una zona y otra y aquí entra el juego el concepto que la población y su Ayuntamiento tienen de la ciudad dónde viven. ¿Qué es para un abulense el centro histórico? ¿Una zona por dónde pasear, hacer papeles del Ayuntamiento, tomar algo y llevar a las visitas? ¿Qué posibilidades ofrece el centro a emprendedores/comerciantes/tenderos? ¿Es una ubicación posible para cualquier tipo de negocio o tan solo el lugar perfecto para poner otro bar/restaurante/hotel? ¿Qué es el centro para el Ayuntamiento? ¿Una zona turística los fines de semana y fiestas de guardar y la sede de las principales instituciones los días laborables? ¿Con qué mentalidad interviene el Ayuntamiento en el centro histórico? ¿Interviene pensando en los residentes o en los visitantes? Y me refiero a cualquier tipo de intervención: desde la construcción de infraestructuras al enlosado de las aceras, pasando por la accesibilidad, la señalización o el mobiliario urbano.

 El centro histórico de Ávila, como el de otras muchas ciudades, corre el riesgo de convertirse, como dice Pablo, en una especie de Parque Temático del Medievo (Terra Mística, MedievoLand, o similar) en el que los residentes sean meros figurantes. A mi me gustaría vivir en el centro, pero supongo que tiene más que ver con algún prejuicio cultural romántico que con el análisis detenido de las ventajas e inconvenientes de esa decisión. Y tú ¿vivirías en el centro?

 PS.- Aunque el casco histórico es posiblemente peor zona para vivir que otras partes de la ciudad, en general, cada día se hace más difícil vivir en la misma. Las últimas cifras de empleo nos convierten en la Andalucía de la meseta, cinco puntos más de desempleo que la media de la región con una tasa de actividad baja, sin que a cambio se nos compense con el clima o las playas del sur de la península.

Ávila y Segovia a la luz de los datos de paro

Si hay un tópico, un lugar común, que a lo largo del último siglo y pico ha tenido éxito referente a nuestro país ese es la existencía de dos Españas eternamente enfrentadas.  Rojo y azul, izquierda y derecha, Madrid y Barcelona, centro y periferia, Mahou y San Miguel, Messi y Ronaldo, Cain y Abel. Personalmente, semejante simplismo siempre me pareció una tontería, una teoría ingenua utilizada para explicar y en ocasiones justificar sucesos complejos. En nuestro país no hay dos Españas, hay cerca de 45 millones de Españas, una por cada español, pues dentro de todo ciudadano de este país hay, por este orden, un seleccionador nacional, un presidente del gobierno y un crítico de arte. Es materialmente imposible encontrar dos españoles que piensen igual en todo. Si usted ha encontrado algún caso a lo largo de su vida, no lo dude, no es que los dos piensen igual, es que uno piensa por los dos (o por los tres, o por los doscientos mil)

No existen en ningún caso dos Españas, pero si pretendemos elevar esto a categoría de regla, tenemos que encontrarle una excepción. Así es la vida a este lado del Potomac. Hay una dicotomía, una brecha que parte en dos el país y que parece más profunda hoy que ayer: norte y sur, dos Españas separadas por una línea imaginaria trazada a la altura del Sistema Central. En los mapas políticos normales no aparece esa diferencia. Castilla y León, al norte, tiene la misma pinta que Castilla-La Mancha, al sur. Murcia no parece muy distinta de Cantabria, o La Rioja de Extremadura. Pero si miramos otros mapas, centrados en variables económicas, esa diferencia si aparece nítida. Por ejemplo este, de tasa de paro por CC.AA. Al norte de nuestra imaginaria línea, ninguna CCAA supera el 20% de Paro, al sur, todas lo hacen de largo. Si profundizamos un poco y miramos este otro mapa de tasa de paro por provincias, solo tres provincias del “norte económico” superan el 20% de paro. Todas las del sur lo hacen. Una de las tres provincias del supuesto “norte económico” que supera el 20% de Paro es Ávila (las otras dos son Girona y Pontevedra).

Ayer se conocieron los últimos datos de paro registrado (hasta ahora estábamos hablando de los datos de la EPA) y también fueron horribles. Horribles a todos los niveles y para todas las provincias, norte y sur, este y oeste. Pero incluso dentro del drama, porque los niveles de paro son dramáticos, existen diferencias. El otro día @Avilaencastilla se preguntaba por qué dos provincias “parecidas” y cercanas como Ávila y Segovia podían tener datos de paro tan distintos. Con datos de la EPA del tercer trimestre, frente al 21% de paro de la provincia de Ávila, Segovia registraba “solo” un 13%. Además, es una diferencia que siempre ha existido pero que se ha ido agrandando a medida que avanzaba la crisis. En 2008, en los primeros pasos de nuestro viaje al infierno, el paro en Ávila era del 11% y en Segovia del 10%. Un año después, en Ávila el paro se disparaba al 19% mientras en Segovia se situaba en el 13%.

¿Qué puede explicar estas diferencias? Descartadas la legislación laboral, estatal, y las políticas activas de empleo, autonómicas, por ser basicamente las mismas, nos queda una miríada de factores – desde la demografía a la suerte – cuyo análisis supera las capacidades de que este que les escribe. Humildad y realismo. Lo que si podemos hacer es echar un ojo a las estadísticas publicadas para intentar extraer alguna conclusión. Ávila tiene ahora mismo unos 5.500 parados más que la provincia segoviana mientras que en el mismo mes de 2007 tenía unos 3.000 parados más. ¿Dónde se concentran esos 2500 nuevos parados que han ensanchado la diferencia entre ambas provincias? La respuesta no es difícil: en el sector de la construcción (+2000) y en los servicios (+500), los dos cultivos favoritos del mercado laboral abulense.

A la vista de estos datos, parece que una de las variables que explican el distinto comportamiento de las dos provincias durante la crisis es la poca diversificación de la economía abulense, demasiado centrada durante los años de la burbuja en sectores donde se contrataba mucho y donde ahora se despide igual de rápido. Muchos de ustedes dirán que para llegar a estas conclusiones no hacían falta alforjas, pero el que les escribe tiene cierta deformación profesional y una extraña querencia por las estadísticas. Nos quedaría profundizar en las razones que llevaron a los abulenses al ladrillo y la hostelería (sector mayoritario dentro de eso que llamamos servicios) pero esa es otra historia.

Una última cosa. Las cifras del paro en nuestra provincia son dramáticas porque tras los números, tras cada nuevo parado, hay una persona, una vida y en muchos casos una familia que depende de esos ingresos. Por eso, las pocas noticias que llegan sobre la creación de nuevas empresas son recibidas con esperanza. Hace poco, el Ayuntamiento anunció que una empresa pretendía crear 500 empleos en los próximos diez años (producto y empresa del que, por cierto, ya habíamos oido hablar por estas tierras hace unos años). Esperanza, pero también cierta desconfianza. Esperemos, de verdad, que la iniciativa llegue a buen puerto, que se creen 500 o 1000 empleos, cuantos más mejor, pero es inevitable sospechar de estas noticias en periodos electorales. Más cuando estamos acostumbrados a este tipo de noticias (1, 2, 3, 4) y a que sus optimistas expectativas no se cumplan.

Aclaración: Escribo post aburridos por placer, no por obligación. Soy así, qué le vamos a hacer, lo siento.

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