El hundimiento

Bruno Ganz, el protagonista de la película que presta su título a este post, ha pasado a la historia del cine por reencarnar como pocos lo han hecho los últimos momentos de Adolf Hitler y del régimen nazi. En uno de esos giros tan propios de la postmodernidad fluida en que vivimos, Bruno Ganz forma parte también a la historia de internet. La escena en la que Hitler, al borde del síncope, descubre cómo todo está a punto de derrumbarse sobre su búnker ha servido de base para uno de los memes con más éxito de la red: “Hitler se entera de…”. Una búsqueda rápida en Google nos devuelve casi medio millón de resultados. Hitler se entera de la muerte de Michael Jackson, Hitler se entera de que van a cobrar las bolsas de plástico en el súper, Hitler se entera de que va a llover en Semana Santa, incluso hay un vídeo en el que Hitler se entera, con el rostro desencajado, de los vídeos de Hitler se entera. Si Ávila fuese una ciudad smart de verdad Hitler habría comentado todo el Centenario de la Santa. ¿Por qué no tenemos un Hitler se entera de que no viene el papa?

Dejando esto a un lado, el título de la entrada se podría aplicar en la actualidad a varios procesos, desde el hundimiento de Rodrigo Rato -de mejor ministro de Economía de la Historia a “ese señor del que usted me habla”- al hundimiento de UPyD, cual Titanic, con Rosa Díez atrincherada en la sala del timón para que nadie pueda quitarle el placer de decidir en qué parte del fondo del mar deposita su buque. Comentan los entendidos que la situación en UPyD CyL es terminal y que Caronte ya los tiene apuntados en su lista de pasajeros.

Pero si solo pudiésemos aplicar el título de la entrada, por cosas del marketing o de la propiedad intelectual, a una cosa, a un único irse a hacer gárgaras, el hundimiento del PSOE de Ávila brilla con luz propia y cegadora. La implosión, la gestora, el retraso de las primarias, las primarias, la lista, el número dos de la lista, la cabeza de la ganadora de las primarias en una pica… Incluso contamos con artistas invitados de talla mundial como Beatriz Talegón. El último capítulo, de momento, de este entuerto con ritmo de charanga ha tenido lugar esta semana, cuando la excandidata socialista y aún concejal Manoli Prieto acusaba a su partido de fraude y a su compañera y ahora candidata Yolanda Vázquez de tener “un ansia de poder sin límites”. También dejaba caer que igual encabezaba la lista de otro partido, Ahora Decide, una formación que está formada por disidentes socialista zamoranos, según el Diario de Ávila. El partido, que aparece inscrito en el Ministerio del Interior con fecha 12 de marzo de este año, ya ha presentado su candidatura en algunos municipios, como la capital zamorana y Benavente.

En la misma rueda de prensa en la que Manoli Prieto decía todo esto -lo del fraude, que la candidata es una trepa y que igual se presenta bajo otras siglas- afirmaba que no lleva su caso a los tribunales para no hacer daño al que todavía es su partido y no dejar “la imagen del PSOE por los suelos”. Tal afirmación solo habría ganado credibilidad de haberla hecho mientras sostenía un machete ensangrentado, un muñeco de vudú con la cara de Pedro Sánchez con cuatro docenas de alfileres clavados en sus partes o tras invitar a los periodistas a presenciar la quema de un pelele con la cara de Yolanda Vázquez.

Y todo esto a un mes de las elecciones ¿Será Ávila la primera capital española en la que el PSOE no obtenga ni un solo concejal? ¿Hacemos un Hitler se entera de los resultados en las municipales del PSOE de Ávila?

Los amigos de Madrí

Cuando estábamos en plena jornada de reflexión para las europeas -por cierto, habrá algún día que acabar con esa atuntería de la jornada de reflexión o con la de no poder publicar encuestas en los últimos días- paseé por la Gran Vía de Madrí. Había quedado con un par de amigos del mundo comunicativo/educacional: uno habitaba por “Gran Vía 32″ y otro ejercía de profesor en una de esas facultades de las que salen los rojos como si fuera la factoría Mordor de Saruman. El caso es que estaba la arteria madrileña llena de carteles y paradas de autobús con la foto-pitufo de Cañete y otras de Elena Valenciano… y en alguna pared, medio arrancadas, se veían carteles de cuatro duros sobre la nueva formación esa, “Podemos”. Salían en ella, cual fotomatón, los ahora presumiblemente pronto ex-eurodiputados del partido.

Escribí un whats’app a ambos:

“Vosotros que sabéis de esto… ¿los de Podemos van a salir? Los de la foto del Coletas digo. Porque si veis las intenciones de voto de las encuestas podrían ir más fuertes de lo que pensamos”.

Ahora lo suyo es que les dijera que me contestaron que sí, que iban a ser la sorpresa. Pero no, no fue eso lo que me dijeron sino: “si acaso sacarán dos como mucho”. Vamos, que no acertó nadie aquello. O casi nadie.

Lo que sí acertamos por este humilde blog fue a decir que lo de la efectividad de las campañas tradicionales estaba muy en cuestión. Escribía por aquí, una semana antes del gran zasca electoral…

¿Y las redes sociales? Podemos – o Pablemos – cada vez tiene mejor pinta en número de apoyos de cara a las Europeas. Pero… ¿ha sido por la presencia televisiva de su líder o por la acción política en canales más novedosos? ¿Hasta donde es eficaz estar presente en redes sociales, cuántos apoyos da y cuántos quita?

¿Sigue siendo la mejor forma de conseguir votos la de patear pueblos y hablar con los paisanos puerta a puerta? ¿Os gusta recibir en el correo convencional el sobre electoral con la papeleta, y una carta de los candidatos? A mi casa en particular, por ejemplo, ha llegado una carta de Cañete/Rajoy y una de Sosa Wagner.

O… ¿es directamente inútil todo esfuerzo en estos 15 días y la partida ya estaba echada de antes?”

Y aquí estamos otra vez. Los sondeos, en Andalucía, han acertado bastante más que en las últimas citas. Parece que las cocinas van “calando” las respuestas de los encuestados. Ayer en nuestro terruño salió una primera encuesta de las que se nos avecinan. El PP estaría cerca de la mayoría absoluta, pero no está garantizada. En Ávila, Podemos y Ciudadanos obtendrían procurador a las Cortes arrebatando ambos uno cada uno al PP. El PSOE, según Sigma 2, a nivel provincial aguantaría en Ávila. En esto, como en las europeas, puede que haya sorpresas en cualquiera de las direcciones posibles.

Y luego está el tema de las municipales. Ha habido un debate realmente interesante en los comentarios de la entrada “Lo nuevo” al respecto de Trato Ciudadano. Les invito a leerlo.

Pero este blog u otros, por mucho que nos quieran callados las fuerzas políticas de la ciudad, no tiene un tirón realmente apreciable en la sociedad. Los debates que aquí tengamos podrán tener una cierta influencia pero será realmente escasa. En el votante de Duruelo, en la empadronada en Piedralaves y el habitante más oriental de Peguerinos es donde se van a jugar las autonómicas. En el señor que juega al mus en el centro social, en el mozo que ha pateado las calles de La Cacharra, en la autónoma que malvive para mantener su casa en la Toledana y en la pareja joven que habita junto a las rotondas inhumanas de la avenida de los derechos humanos… en esos -que no leen este blog- es donde Trato, el PSOE, Ciudadanos, IU y Ahora Aquí Juntos Podemos Decidir y sus variantes se juegan la tostada.

Mucho va a depender de los amigos de Madrí. No de los míos, que ya está demostrado su olfato político. Mucho va a depender de Rivera, Pablo Iglesias y Rosa Díez, me refiero. Porque esos 10 procuradores que Sigma 2 da a Ciudadanos o Podemos en las Cortes Autonómicas, o el 0 magenta, son por Rivera, Pablo Iglesias y Díez y no por lo poco que han dicho Luis Fuentes, Pablo Fernández o Rafael Delgado. Que a lo mejor no han dicho poco, pero no los conoce nadie.

Es decir, que está todo por trabajar y por decidir. Porque el voto va a depender mucho del recuerdo y de la simpatía, pero lo que decantará la balanza será un detalle final. Dicen que Pablo Iglesias ha estado un rato sin salir de la cueva porque la sobre-exposición les estaba perjudicando. Todos tendrán que salir de sus respectivas cuevas… pero ¿cuánto será bueno y cuánto será malo? ¿Habrá que esconder las siglas? ¿Será mejor que el candidato exhiba sonrisa en el cartel o que ponga gesto serio? ¿Será mejor directamente no poner cartel? ¿Pondrá Ciudadanos a Luis Fuentes con Rivera como UPyD ponía a Sosa con -lo que es la vida- Rosa Díez?

La campaña empezó ya, y algunos de momento llevan rumbo al desastre y otros tienen viento a favor pero lo van a perder. Hay uno que parece que lo tiene claro, y ese es Juan Vicente Herrera (no tanto alguno de sus grandes espadas). De momento, y esto es sólo mi opinión, es el que mejor lo está haciendo a nivel CyL.

¿Y en Ávila? Nadie. Aún nadie. Y con la ventana tan abierta sí hay una cosa clara: hacer lo de siempre no va a funcionar. 

Tic, tac.

Lo nuevo

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Me declaro admirador absoluto de las películas de Indiana Jones, de Star Wars y de Star Trek. De todas y cada una de ellas. Sé que para algunos ser trekkie y eterno aspirante a Jedi es incompatible y que, habiendo estudiado lo que he estudiado, disfrutar como un niño con las aventuras de un expoliador como Henry Walton Jones Jr es infrecuente. Tampoco es lo más habitual que alguien diga que le gustan todas. Las viejas están mejor, no lo voy a negar, destilan aventura por sus cuatros costados, sus personajes tienen más carisma, menos años, más flexibilidad y son mucho más creíbles. Donde esté un ewok gruñón que se quite Jar Jar Binks, los nazis siempre han sido el blanco perfecto para el látigo de Indi y la tripulación del Enterprise siempre será la capitaneada por James T. Kirk. A pesar de eso, lo reconozco, también me gustan las películas nuevas.

Hay gente, en cambio, que prefiere las nuevas y desprecia las clásicas. De todo tiene que haber en la viña del Señor, que diría aquel. Supongo que tendrá que ver con los efectos especiales, muchos más creíbles ahora que cuando reventamos la Estrella de la Muerte, o con la adaptación del lenguaje narrativo a estos tiempos que corren. Sea como fuere, esta predilección por lo nuevo es habitual en nuestra sociedad. Si no me creen, ahí tienen ustedes a los fieles compradores de la marca de la manzana mordida. Cada vez que Apple saca un producto nuevo, cientos de miles de personas se agolpan a las puertas de sus tiendas para actualizar su dispositivo aunque el móvil que tienen en el bolsillo haga exactamente lo mismo que el nuevo, dispuestos a gastarse medio sueldo en una pantalla más grande que hasta hace no mucho despreciaban. Lo nuevo vende, en muchas ocasiones, solo porque es nuevo. También influye el marketing, es evidente, pero dudo mucho que nadie corriese ahora a comprarse un Nokia 3210 por mucho marketing que le acompañara.

No niego que a mi lo nuevo también me atraiga. Reconozco que cuando voy al Mercadona me lanzo como un poseso sobre los productos que aparecen catalogados como novedad. ¿Un helado nuevo? ¡Habrá que probarlo! ¿Un postre nuevo? ¡Habrá que probarlo! ¿Nuevas verduras? ¡No nos dejemos llevar por el sucio marketing capitalista! También hay gente que rechaza lo nuevo, simplemente por ser nuevo, como hago yo con las verduras simplemente por ser verduras.

En política esto también pasa, especialmente ahora cuando la vieja y la nueva política -al pobre Ortega le deben llevar meses pitando los oídos- parecen estar frente a frente dispuestas a enfrentarse en la batalla final. El otro día, en un comentario a una de mis entradas, se nos acusaba -supongo que a mi en especial por ser firmante del post- de estar en contra del cambio, de rechazar lo nuevo por ser simplemente nuevo, de revolverme contra lo desconocido y de ser, casi, aliados de la vieja política. Casi se me cae el monóculo mientras lo leo. Todo en relación con la presentación de Trato Ciudadano, la plataforma ciudadana que competirá en las próximas elecciones municipales y con algunas críticas vertidas en el citado post sobre sus primeros pasos.

Si en algo se ha insistido con vehemencia por aquí a lo largo de los últimos años es precisamente en eso, en la urgente necesidad de un cambio profundo, intenso, renovador y duradero. Les pondría enlaces a ejemplos concretos, pero igual no acabábamos. Pero esa perentoria necesidad no puede llevarnos a aceptar que todo lo nuevo, simplemente por ser nuevo, es mejor que lo antiguo. Lo nuevo tiene que cumplir los mismos requisitos y pasar los mismos filtros que lo antiguo, lo nuevo tiene que ser mejor o, al menos, no peor que lo antiguo.

No voy a votar a alguien simplemente por ser nuevo porque en Ávila, por mucho que se diga, hay partidos que llevan años trabajando -mejor o peor- con principios no muy distintos a los que Trato dice defender. Y digo principios porque de momento en ese terreno en el que nos movemos. Si hablamos de política local, de la que afecta al día al día del ciudadano, de la que va a dejar su marca en la ciudad durante decenios, hemos de exigir que un proyecto transformador nos diga cómo va a transformar la ciudad en aspectos tan concretos como el tráfico, los impuestos, el urbanismo, la recogida de basuras, los parques, las infraestructuras públicas, los museos, el patrimonio, los colegios, etc. Antes de votar necesito saber qué piensan hacer con mi voto, para qué va a servir, a dónde va a ir, porque las buenas intenciones, sean 12 o 19, se presuponen. Para programas inconcretos, amables y fantasiosos ya tenemos al PP.

Y mal harán si en lugar de admitir esto como lo que es, las dudas, aspiraciones y necesidades de un ciudadano, asumen que mis intenciones son aviesas y que toda crítica parte indefectiblemente del enemigo.

Eso sí sería muy “vieja política”.

Nos vamos haciendo viejos

Bajo la lluvia de verano
El sendero
Desapareció  

-Yosa Buson-

No se trata hoy de elaborar una entrada reflexiva sobre el devenir de los días, sino de hacer caso a la advertencia que ha lanzado el Colegio de Economistas de Castilla y León:

“Los costes por el envejecimiento nos pueden comer” 

Si leen la noticia, el informe que elabora el Colegio prevé un alza del 50% del gasto sanitario en diez años y por ello reclamaban a la Junta una estrategia de choque ante esta situación. Las cifras fueron rápidamente desmentidas por la Consejera que lleva las cuentas, Pilar del Olmo, que dijo…

“No hay bases objetivas que hagan pensar que el presupuesto de Castilla y León dedicado a sanidad pueda tenerse que incrementar casi 2.000 millones de euros en los próximos años”.

Lo cierto es que el siempre bien informado “Topillo” titulaba“La Junta, escocida con el observatorio del Colegio de Economistas” por “la descarnada forma con la que el observatorio denuncia la sangría demográfica que sufre Castilla y León”.

Por nuestra querida Ávila no hace falta tirar de mucho estudio para darse cuenta de que la cosa se está complicando. Sin salud en la industria y sin policías, cada vez somos más capital administrativa, con funcionarios y jubilados. La juventud, como dibujó el maestro Nieto, aquí recibe el consejo básico: “Estudia y vete”.

Porque en lo de educación sí que vamos bien, o mejor que otros, según el informe PISA. Pero de poco sirve estudiar bien si luego no hay futuro. La ecuación se entiende rápido: si los jóvenes se van y el número de jubilados aumenta, el número de cotizantes no podrá sostener a los que reciban prestación.

Esto Frank Underwood lo arreglaría rápidamente con un Plan E a mansalva: Ávila Works. Que sea lo que sea, pero definitivamente necesitamos que Ávila ofrezca trabajo. No se pueden perder más trenes, valga el ejemplo ferroviario.

Si Castilla y León es una comunidad envejecida, con un problema demográfico que pide a gritos una estrategia no solo nacional sino europea, lo de Ávila clama aún más al cielo. Nuestras cifras de paro, hasta incluso dentro de Castilla y León, son insostenibles. Ávila necesita alzar la voz.

En ese sentido, traigo otro titular: “Patronales de Soria, Cuenca y Teruel urgen al Gobierno a apoyar la despoblación”. Estas provincias se están moviendo por un problema que deberíamos sentir como EL problema.

Ahora que se acercan fechas electorales, habrá que apostar no por el de la izquierda, el de la derecha, el que se vaya a poner morado o el que pesque naranjas. Habrá que apostar por el que diga que Ávila necesita un plan especial.

Nos morimos, no es una metáfora.

¿Es primavera?
La colina sin nombre
se perdió en la neblina 

-Matsuo Basho-

Andalucía 2015

La madre de todas las batallas arranca hoy.

¿Elecciones? ¿Campañas? No, las porras cuatropalerasSi todo sale bien, y Mariano-Errejón-Más-Sauron lo permiten, tendremos por delante envites a municipales, autonómicas, catalanas y nacionales. La fiesta de la porracracia.

Esta entrada recoge las apuestas efectuadas por nuestros lectores (de “más susanistas” a “menos susanistas”) y servirá para hacer una primera valoración rápida del resultado de las elecciones.

Doctor Pellisier: PSOE (47), PP (22), PODÉIS (19), C’s (15), IU (6).

Alberto: PSOE (46), PP (30), PODEMOS (16), CIUDADANOS (10), IU (7).

Gayoso: Psoe (42), PP (34), PODEMOS (15), Ciudadanos (13) e IU (5).

Rubén: PSOE (42), PP (33), PODEMOS (15), C´s (11), IU (8).

Carlos: PSOE (41), PP (21), C´S (20), Podemos (15), IU (10), UPyD (2).

Guillermo: PSOE (40), PP (33), C´s (21), PODEMOS (12), IU (2), PACMA (1).

Supermon: PSOE (40) PP (35) Podemos (15) Ciudadanos (10) IU (7).

Apamou: PSOE (31); PP (23); UPyD (20); Podemos (14); IU (14); C’s (7).

___

A partir de aquí, la entrada se actualizará con los resultados electorales, los de la porra y una primera breve valoración.

Resultados finales: PSOE (47), PP (33), Podemos (15), C’s (9), IU (5)

Ganador de la porra (a falta de confirmación del Excel de Guillermo) — Alberto

Vienen días para sesudos análisis, pero a bote pronto en la lista de ganadores… Susana Díaz, que mantiene número de asientos mientras sus rivales se descalabran. El PP muestra su desgaste, Ciudadanos irrumpe con fuerza y destroza a Rosa Díez, IU se queda como el pagano de la corrupción del gobierno. Podemos entra, pero no tan fuerte como algunas encuestas dijeron. Las encuestas esta vez no han fallado tanto, por cierto. Andalucía es esto, a 2015.

¿Qué gobierno saldrá de aquí? ¿Qué España vendrá después de esta primera batalla? 2015 sigue siendo lo que prometió: un año impredecible.

El futuro será smart

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Las elecciones suelen ser llamadas “la fiesta de la democracia” en las crónicas periodísticas. Es una de esas coletillas que salen solas. ¡Fiesta de la democracia! ¡Marco incomparable! ¡En estas entrañables fechas! Seguramente muchos periodistas tengan programados atajos en su teclado para este tipo de frases. Sea como fuere, si aceptamos que las elecciones son “la fiesta de la democracia” debemos convenir que lo que nos espera este año va a ser muy similar a una de esas fiestas ilegales que se montan en la costa mediterránea cada fin de año. Cuatro coches, seis altavoces, una caravana, un par de tiendas de campañas, algunos perros famélicos trotando de un lado a otro, música a todo volumen, drogas, alcohol, sexo libre y mucho desenfreno. Lo que viene siendo un colegio electoral al uso.

Dejando a un lado esta afortunada metáfora -¿no ven ustedes a Floriano sobre el capó de un R5 amarillo echándose cerveza sobre el pecho desnudo, mecido su flequillo por la brisa marina, mientras grita enloquecido a los cuatro vientos que se le han acabado los porros?-, lo más festivo de las elecciones es todo lo relacionado con los programas electorales. Iba a compararlos con una carta a los Reyes Magos, por la ilusión, el gasto y tal, pero no son exactamente lo mismo, ya que en las elecciones niños, Reyes Magos, Mama Nöel, renos y camellos son uno y trino, como en ciertas religiones confusas, y los regalos, en teoría, son para todos y los pagamos a pachas.

A pesar de las apreturas de los últimos tiempos, los programas electorales vendrán tan llenos de promesas, buenos propósitos y obras faraónicas como otros años. En Badajoz, por ejemplo, tras años de telarañas, el dinero parece fluir como antaño: en solo un par de meses el Gobierno de Extremadura -el artista anteriormente conocido como Junta de Extremadura- ha puesto sobre la mesa casi 100 millones de € para proyectos de todo tipo: una nueva escuela de idiomas, una ronda de circunvalación, un nuevo puente sobre el río, un nuevo juzgado, parques, flores, columpios para niños, colegios, felicidad, etc. Proyectos que, por cuestiones meramente temporales, de organización, procedimientos y burocracia, se empezarán a materializar solo después de las elecciones.

En Andalucía, donde las calles ya huelen al rebujito de la fiesta de la democracia, ya tenemos negro sobre blanco los programas electorales de los partidos invitados al convite. De entre todo lo prometido hay algo que me ilusionado especialmente, me ha llenado de alborozo y ha dibujado en mi rostro una amplia sonrisa. El PP andaluz, agarrense que vienen curvas, promete crear “smart beaches”, playas inteligentes para los poco aficionados a las lenguas extranjeras. Playas con birretes sobre las sombrillas que informen al visitante, dialoguen con él y le den cremita en la espalda mientras le recitan algo de Espronceda.

Quizá el concepto “playa inteligente” no sea directamente exportable a nuestra ciudad -el oleaje del Chico es traicionero- pero sí la idea que subyace al invento. Pasemos de hacer inteligentes a las ciudades en su conjunto a convertir en inteligentes todos y cada uno de sus elementos. De las esmartciudades a los esmartparques, las esmartplazas y las esmartcalles. ¿No se lo imaginan? Pasos de peatones que llaman al 112 automáticamente cuando se produce un atropello, farolas que propinen collejas cuando alguien critique la iluminación en sus alrededores, banderolas del Centenario que se recojan solas cuando el aleteo de una mosca en sus cercanías amenace su existencia, árboles secos que griten “¡Floreceré la próxima primavera!” cada vez que alguien se pregunte por el sentido de su permanencia, rotondas que se muevan de un cruce a otro cuando no se las necesite. ¡Las posibilidades son infinitas! Imbornales inteligentes con un cubo de playa para que achiquen automáticamente el agua cuando llueva, depósitos de sal con dos carreras que salgan huyendo cuando nieve, Palacios de Congresos que organicen, sin intervención humana, actos, celebraciones y reuniones ¡Y que asistan a los mismos y aplaudan al finalizar con sincero fervor! Estatuas que posen para salir mal en las fotos, contenedores de basura que cuando estén llenos escapen de sus usuarios, bancos que se conviertan en papelera cuando alguien vaya a sentarse y papeleras que se conviertan en bancos cuando alguien se acerque a depositar algo en ellas, fuentes que solo funcionen cuando más hiele, edificios de Moneo que se esfuercen por salir y estropear todas las fotos ¡y palomas inteligentes que apunten a la coronilla de los turistas cuando defequen!

El futuro ya está aquí y es esmartvilloso.

Ps. Esmartplayas llenas de esmartchiringuitos, esmarturbanizaciones de lujo y esmarthoteles de cinco estrellas para los colegas, que para eso modificamos hace no mucho la Ley de Costas.

Ps2. En la foto, esmartovejas en los alrededores de la esmartciti.

El molto longo año 2015

Me ponía el otro día una mujer por Internet: “No entiendo que ha hecho Ciudadanos para despertar tanta ilusión”. Fácil: No tener a Rosa Díez, mostrada ya ante la sociedad como el tapón de la tercera vía.

“Y sin embargo”.

Ahora iremos al “Y sin embargo”. A nivel nacional, los grandes partidos han cometido los suficientes errores  como para que les salieran competidores en sus laterales. Corruptelas y clientelismos aparte, también en comunicación: con una política suicida de portavoces nefastos, dejadez o nepotismo ante lo mediático y mensajes erróneos.

Rivera, por su parte, era un muerto político hasta que empezó a ir a todas las tertulias televisivas, consciente de su capacidad dialéctica y de que tiene pinta de buen chico. Además, se ha convertido en la imagen de una Cataluña amable para el electorado nacional, mientras UPyD es anecdótico en la Corona de Aragón. Hasta ahí algunos de sus aciertos.

En los últimos días UPyD ha presentado nuevas querellas contra los corruptos en los bancos. La lucha contra la corrupción es un mérito del partido magenta, como lo es también la transparencia que le es reconocida en los análisis o tener el mismo discurso aquí y allá. Lo digo porque Ciudadanos, por ejemplo, defiende el fuero navarro. Eso, en una España que apuesta por la regeneración y por el “todos somos iguales” y “construyamos juntos” suena muy medieval.

Es decir, que objetivamente me parece que UPyD es más coherente en su labor. Pero, y el Pero es muy grande, ha perdido la batalla de imagen desde que Rosa Díez, Gorriarán y alguno más procedieron a defenestrar de malos modos a Sosa Wagner y quedar como los inflexibles en la negociación posterior con Rivera.

Las diez diferencias entre UPyD y Ciudadanos que escribió Díez el otro día deberían haberse escrito antes de que las encuestas le bajaran al 2% de voto.

La “bronca” de Patzo Unzueta (también en “El País”) le está bien merecida.

Había fuerzas económicas -y fácticas, valga la redundancia- locas por la música de apoyar una tercera vía (ya cuarta), sobre todo ante el auge de Podemos. Díez no supo verlo o no tuvo la ambición de arriesgar, de pisar el barro. Y es injusto no reconocerle a UPyD cosas que sí ha hecho bien. Políticamente digo, más allá de ideologías. Han hecho cosas bien.

Pero ahora, en las andaluzas (participen de nuestra porra), Ciudadanos seguramente saque representación y obtenga una primera baronía de importancia más allá de Cataluña. La primera de muchas, si se cumple lo esperado.

Y sin embargo…

No está muerto UPyD y no está muerta políticamente (aún) Rosa Díez. Ciudadanos está creciendo rápido. Quizás demasiado rápido. Lo sucedido en Ávila o en otras provincias de la comunidad es una buena muestra. Al partido han llegado gente con ideales (lógicamente), gente valida (no lo dudo), pero también buscadores de puestos, rebotados tóxicos y extrañas compañías.  En eso seguramente UPyD fue mucho más cauto, lo que ha tenido la parte buena de no agitar ciertas aguas y la parte mala de estancarse en un partido que nunca ha parecido tener ganas de disputar de verdad la gran batalla nacional de convertirse en alternativa real.

Qué largo va a ser 2015. Imaginen que a Rivera le encuentran un pufo: ¿Qué sería de Ciudadanos? Pongámonos que algún cargo de Ciudadanos dice alguna boutade, o le sale alguna corruptela presente o futura. ¿Actuarán con contundencia? ¿Es posible hablar de regeneración y defender que unas comunidades tienen derechos históricos que les definen?  No todo van a ser buenas compañías en Ciudadanos, como en Podemos. Lo que hagan con ellas definirá en buena parte su futuro.

Y podría ser, por otra parte, que un alto jefazo de una caja fuera a la cárcel gracias a la labor de UPyD. ¿Sabrían explotar esos logros? ¿Sabrán salir de la imagen de partido antipático aka “Partido de Rosa Díez”?

O, por ejemplo, imaginen en un futuro a un portavoz popular del ayuntamiento de Ávila pudiendo utilizar este mantra sin descanso durante toda la próxima legislatura:

“Señor concejal de UPyD. Perdón, de Tierra Comunera. Perdón… de Ciudadanos. Ha estado usted en tantos partidos que ya no sé a cuál de ellos me dirijo”.

Y eso no va a pasar sólo en Ávila, así que ya veremos lo que sucede de aquí a las generales. Con Ciudadanos, con UPyD, con Podemos, con el PSOE y el PSOE Auténtico y el PSOE de los Auténticos Autentíficados. Y con el PP, que también tiene mucho partido pendiente aún en/de los juzgados.

Lo que sí puede pasar sólo en Ávila es algo histórico: mayoría absoluta a la búlgara del PP, 25 a 0, ante la incomparecencia de toda la oposición. O, como apuntaba algún palero por Twitter, un ayuntamiento 17-1-2-1-2-2.

Largo partido por delante. Molto longo.

Nadie dé por muerto a nadie (excepto, quizás, al PSOE de Tronos de Ávila Capital).

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