Un debate para la reflexión

Cuando uno sigue la Eurocopa este año tiene la sensación de que sobran equipos. ¿Irlanda del Norte? ¿Hungría? ¿Albania? ¿Islandia es un país? Casi se echa en falta a Australia o a Azerbaiyán, últimas adquisiciones continentales en lo relacionado con la canción melódica y la organización de grandes premios de Fórmula 1 ¿Y por qué dura tanto? No creo que ningún aficionado al fútbol se queje de tener fútbol a todas horas en la televisión, en la radio y en los informativos —a nadie le amarga un dulce—, pero dudo mucho que Piqué tenga tantas gracias y chascarrillos preparados para aguantar un mes de competición al nivel actual. Si España llega a la final no podemos descartar que el central blaugrana escuche el himno con los calzoncillos bajados, haciendo el pino o decapite a una gallina entre el cuarto y el quinto lalalá.

Esta sensación de exceso, de estómago lleno tras comida navideña, es similar a la que sentí hace más o menos seis meses viendo el debate de candidatos abulenses al Congreso con motivo de las pasadas elecciones. ¿Seis candidatos? ¿De verdad? ¿UPyD sigue existiendo? El pasado jueves, el debate, como las elecciones y las páginas amarillas, volvió a entrar en nuestras casas, pero esta vez no eran seis los contendientes. La fusión fría de IU y Podemos restó un ponente a la izquierda y UPyD no recibió su invitación a la fiesta, como ese amigo pesado del trabajo del que siempre pierdes la dirección cuando llega la hora de organizar una boda. Viviremos siempre con la duda de si se habría presentado al debate con sombrero. Por cierto ¿por qué la gente ya no lleva sombrero?

Repetían Pablo Casado, el renovador sonriente del PP, y Pedro José Muñoz, vocalista de los viejos rockeros socialistas, y se estrenaban ante las cámaras el candidato de Unidos Podemos, Carlos Martín, y Diego Garzón, el dicharachero aspirante a diputado de Ciudadanos.

El debate transcurrió por los cauces previstos, sin demasiadas sorpresas, con los candidatos pegados al discurso de sus mayores. Es posible que Islandia llegué a octavos, pero no la veremos levantar la copa en París a mediados de julio. Es necesaria la moderación, los extremos bloquean el cambio, sea este sensato o no, hay que entenderse y la gente sonríe poco. Señora ¿conoce usted a mi amigo el voto útil? Es imprescindible para el/la cambio/futuro/estabilidad/moderación/ropa más blanca (tache lo que no proceda).

Como también era previsible, el nivel del debate fue mayor que en diciembre. Diego Garzón es más capaz de Pedro Sierra, la experiencia es la madre de la ciencia y la calidad del sonido mejoró sin los castañeos de dientes y los gemidos de pánico del candidato de UPyD. Hubo tiempo para los ataques personales y la lucha en el barro, pero no terminó de llegar la sangre al río. ¿Propuestas? Pocas, como siempre. La campaña no es lugar para esas cosas.

Tan solo al final, cuando Pedro José Muñoz sacó su florete, la cosa se puso interesante. “La socialdemocracia es mía” se le escuchó decir mientras desenvainaba. El candidato de UP reaccionó bien y con una finta esquivó la primera estocada del socialista mientras se echaba la mano al cinto y recuperaba su fiel acero toledano. Durante el lance, tras cada embestida transversal del candidato de Unidos Podemos, Pedro José Muñoz lanzaba miraba en escorzo a Garzón buscando su apoyo, pero el naranja estaba ocupado en su lucha de pistolas de agua con Pablo Casado. “Apátrida” gritaba Casado, “madrileño” respondía Garzón, “palenciano” puntualizaba el candidato de Podemos entre jadeos. Por fortuna, al final triunfó la cordura y cuando hizo su aparición en plató la manada de velociraptores, el candidato de Ciudadanos se puso del lado del socialista para sujetar el pesado cañón de hadrones que acabó con los lagartos y provocó el agujero negro que lanzó a Gran Bretaña fuera de la Unión Europea. Un suspiro de alivió por parte de la presentadora dio paso a la publicidad y al finalizar las cuñas, los candidatos habían desaparecido dejando en su lugar pequeños montoncitos de sal. 

Hoy toca reflexionar y mañana votar. Vayan reservando un domingo en diciembre por si esta vez tampoco sirve para gran cosa.

PS.- He visto en Twitter que el debate ya está colgado en Youtube. A ver si saco un rato entre octavos y cuartos de final y le echo un ojo, que el otro día estaba liado y no pude verlo. Cuando lo haga les digo qué me pareció. 

Gol en las Gaunas #15DebateÁvila

coentrao_54Habría sido absurdo pensar que lo de anoche iba a ser un encuentro igualado. Podemos recurrir a todos los tópicos que queramos -fútbol es fútbol, once contra once, no hay rival pequeño, 90 minutis son molto longos-, pero todos sabíamos que era muy difícil que saltara la sorpresa. El debate de ayer entre los seis principales partidos abulenses era como la fase de grupos de la Champions League: un equipo grande, un par de equipos medianos, alguna vieja gloria europea venida a menos y un equipo de un país de las periferias del fútbol que lleva ganando la liga local desde que Atila era un muchacho al que le gustaba la jardinería. Un trámite cebado por la UEFA para sacarnos las perras.

Pablo Casado era el Madrid. Un Madrid ramplón con Secretario, Baljic y un Coentrao abstemio de capitán, pero con un escudo en el brazo que te recuerda que ha ganado más Copas de Europa que tú partidas de mus con los colegas. Además, cada vez que pasas a su lado con la lengua fuera te señala, quitándose con delicadeza el pelo de la frente, que la competición fue idea suya y que si estás allí es gracias a él, que es un tipo generoso que te permite lucir con su reflejo. Casado demostró tablas, lo que le sirvió, a falta de otros argumentos, para ganar el debate sin mucho esfuerzo. Dijo conocer los horarios que va a anunciar Renfe este jueves, que viene a ser lo mismo que saber con qué rival te toca en el cruce de octavos antes de que se haya sorteado la fase de grupos -las famosas bolas calientes- y prometió que el PP reducirá el paro en la provincia a la mitad en la próxima legislatura, típica floritura innecesaria en el centro del campo a falta de 2 minutos para el final que calienta al rival para que te suelte una patada en la espinilla. 

Casado fue duro con casi todos sus rivales, pero especialmente con los situados en su mismo terreno de juego: UPyD y Ciudadanos. Centroderecha F.C. Ambos partidos lucharon entre ellos por ver cuál era la cenicienta del grupo, el equipo que viene de más allá de los limes del Imperio Romano a ver el estadio, pedir camisetas y hacerse una foto con sus ídolos de juventud. Estuvo mal el candidato de UPyD: inseguro, nervioso, asustado. Con cada réplica de Casado, situado justo a su derecha, parecía encogerse y con cada mirada sonriente del popular temblaba. Después del duelo entre Casado y Del Dedo, el 8-0 del Madrid al Malmoe parece un marcador ajustado.

Mal también el candidato de Ciudadanos, espantoso y fuera de lugar como Molina de extremo. Ni nacionalizando naranjas a cinco brasileños del montón -en el partidos los llaman “consultings”- se arregla el mal juego del equipo. Si dentro de cuatro años Ciudadanos sigue con nosotros, solo el cultivo de clones de Rivera en invernadero puede dar empaque a un equipo sin medular, banquillo, cantera, estructura deportiva, recogepelotas o utilleros. Los cuatro lemas de la campaña a nivel nacional repetidos un par de veces para rellenar minutaje, lo que viene siendo mantener la posesión en defensa con pases cortos entre los centrales para evitar la goleada, algún patadón p’arriba a ver si hay suerte y poco más. Solo respiró tranquilo cuando acabó el partido.

El PSOE fue la vieja gloria del grupo. Juego sobrio, jugadores maduros y experimentados, bien plantados, pero tan cansados del fútbol como de la vida. Te puede salir una fase de grupos buena, empatar un par de partidos y clasificarte para la Europa League, pero olvídate de que tus aficionados disfruten con tu juego o lleguen despiertos a los minutos de descuento. Muchos datos, alguna propuesta, pero poca chicha. Mediocampismo. La mejor noticia para el PSOE es que Casado arreó tanto a Ciudadanos que si alguien dudaba entre ambos ayer despejó todas sus dudas a favor de los populares, lo que paradójicamente podría dar al PSOE el pase a octavos como segundo de grupo.

En toda fase de grupos hay un equipo revelación que juega bonito, ágil, alegre y se gana las simpatías de los aficionados rivales en plan “si no ganan los míos, que lo van a hacer, estos tampoco están mal. Igual miro algún día en internet si han ganado la liga de su país random”. IU jugó ese papel anoche. Tampoco piensen ustedes que su representante -la única mujer entre cinco hombres- salió al campo como Robinho en Cádiz, pero hizo un papel más que decente. Quizá pecó de interactuar poco con sus rivales, centrada tal vez en cumplir con lo que le pedía su propia hinchada, que al fin y al cabo es la que compra las camisetas, las bufandas y las trompetillas esas que te dejan sordo cuando corres la banda. Robinho, por cierto, juega ahora en un equipo chino, el Guangzhou Evergrande, conjunto en el que también militaron Gilardino y Diamantini. Igual hay hueco allí para Llamazares y Paco Frutos.

Por último, Podemos. Equipo de mitad de tabla en su liga que hace un buen año y se clasifica para la Champions. No se puede esperar gran cosa de él, pero no es el Malmoe. Hace su juego, aprovecha la oportunidad para salir por la tele y hacer taquilla, un saludo, adiós y gracias. Jersey morado a juego con el color del partido, mejor oratoria que la media y poco más. Todo lo que consiga el partido en la provincia será gracias a coleta morada.

Lo mejor del debate fue su existencia. Aunque seas del Atlético y te entren taquicardias los Domingos de Ramos, no puedes negar que la Champions es un gran invento, un circo maravilloso que te hace pasar por taquilla religiosamente año tras año con la esperanza de levantar alguna vez la copa. Lo peor, sin duda, que lo de anoche no fue una final, ni siquiera unos cuartos. La fase de grupos está bien para pasar el invierno, pero no hace florecer la primavera. Los candidatos se dedicaron a darnos un discurso en fascículos, regalándonos los oídos con lo maravillosa que es nuestra provincia, lo bonita que es la ciudad -cosas que no dudamos- y el mucho potencial que tenemos -la segunda ya tal. Un debate soso y encorsetado, aunque mejor editado y moderado que el de la Academia de Televisión. 

Lo peor de todo es que no nos invitaron para comentar el debate después de habernos empollado todos los vídeos de Maldini y las obras completas de Valdano. Otro año será.

Notas rápidas sobre el debate entre Zapatero y Cañizares

Sin rodeos, digresiones, ni historietas. Por partes:

1.- Como ya dije anteriormente, felicitar a la Universidad Católica de Ávila por la organización de las jornadas, por los ponentes de renombre que han conseguido reunir y por el innegable impacto mediático de las jornadas. El debate entre Zapatero y Cañizares que cerraba el evento ha llenado varias salas del Palacio de Congresos, ha aparecido en numerosos medios de comunicación, más allá de La Razón, periódico que colaboraba en la organización, y el HT elegido para comentarlo en las redes sociales ha llegado a TT a lo largo de la mañana. Como decía por Twitter mi compañero Rubén, “la UCAV ha conseguido con este acto más presencia (publicidad, impacto) que con cien campañas costosas. Éxito rotundo” Además, desde las redes han llovido los agradecimientos y felicitaciones al personal de la misma por su trabajo. Un 10 para la organización.

2.- Como también dije anteriormente, el debate en si me parecía poco interesante. Y lo sigo pensando tras haber escuchado buena parte del mismo (el ordenador desde el que lo estaba siguiendo murió a mitad de la mañana). Me ha parecido una charla sin mordiente y falta de contenido. Una llamada (casi)vacia al respeto mutuo y universal, aderezada con los excesos del sector financiero, lo mucho que mola Europa, el drama del paro juvenil y el relativismo moral que nos aterroriza. El buenismo del que tantas veces se ha acusado a Zapatero llevado a su extremo. Muchas alforjas para poco camino. Marhuenda, director de La Razón y moderador del acontecimiento, se ha referido al mismo como una reedición del protagonizado en 2005 por el filósofo y sociólogo Habermas y por el entonces Cardenal Ratzinger, pero las distancias me parecen insalvables. No puedo valorar mucho la talla intelectual, la trayectoria profesional o la capacidad de Cañizares, entre otras cosas porque su reino no es de este mundo, pero creo que es evidente que Zapatero no es Habermas, aunque solo sea porque a la altura del alemán hay muy poca gente en Europa. Todo esto, evidentemente, es una opinión personal y por tanto subjetiva. Comprendo que haya gente a la que le haya parecido interesante o instructivo, pero no me encuentro entre ellos, al igual que no me encuentro entre los lectores de Coelho. Eso sí, bienvenidos sean todos los debates de este tipo, aunque no me interesen especialmente. Ya llegará alguno que atraiga mi atención. En este país vamos justos de estas cosas.

3.- La gente que acude a un debate o a una conferencia a una universidad con el único objetivo de insultar, abuchear o silbar a uno de los ponentes antes incluso de que este abra la boca es imbécil, gilipollas, tontolculo o el adjetivo que ustedes prefieran. Si alguien se molesta por este vocabulario soez lo siento, pero llamarles maleducados es mostrarles un respeto que no se merecen. La imagen que se ha proyectado ha sido bochornosa, aunque voy a puntualizar algo al respecto. Al parecer, lo leí primero en un tuit de Gonzalo G. de Vega y luego aquí (I, II y III), un buen número de personas se han desplazado desde Madrid en autobuses gratuitos fletados por La Razón, para asistir al debate. No estaba presente, pero algunos de los que sí estaban físicamente en el Palacio de Congresos dicen que buena parte del alboroto surgía de entre este público. Sean quienes sean, vinieran de donde vinieran, aunque ninguno de ellos fuese de la ciudad, estaban en Ávila, en un acto organizado por la Universidad de Ávila y por desgracia es la imagen de esta ciudad y de esta institución la que se mancha con este tipo de actitudes tan poco edificantes. Que sean de “fuera” tampoco debería servirnos de consuelo. Este tipo de actitudes son tan frecuentes en este país que deberían avergonzarnos. Un debate, ya sea político o no, como el moderador se encargó de recordar, no es un partido de fútbol, y unas jornadas organizadas por una Universidad no son un programa televisivo de marujas, de esos que ahora llaman con pompa neorrealismo televisivo. Ni siquiera es un acto “de Partido”. No debemos censurar la crítica o la protesta, ni meter en la carcel a aquellos que la ejercen, pero no podemos permitir que un debate se confunda con una disputa de taberna. Si el único motivo de esta gente para asistir al debate era descargar su odio hacia Zapatero, podían haberse montado una manifa a la puerta, con pancartas, cacerolas o matasuegras y haber abucheado al expresidente al salir y al entrar hasta quedarse afónicos. En su derecho están, aunque sea reprobable y poco saludable que acumulen sentimientos tan negativos y poco productivos hacia una persona o hacia lo que creen que esta representa. Eso para las úlceras de estomago viene fatal.

4.- El otro día se estrenaba, The Newsroom, la nueva serie de A. Sorkin para la HBO centrada en el mundo del periodismo. La trama comienza, precisamente, en una charla en una universidad. Una joven pregunta al protagonista, un increible Jeff Daniels en el papel de vieja gloria del periodismo a lo Gabilondo, qué es lo que hace de Estados Unidos el mejor país del mundo. Él le contesta que Estados Unidos ya no es el mejor país del mundo porque, entre otras cosas, se etiquetaba a todas las personas dependiendo de a quien votasen en las elecciones. ¿Es España un gran país? ¿Una gran nación como no dudan en proclamar los que se abrazan a la bandera? En España somos especialistas en esto de las etiquetas y las trincheras, así que supongo que tampoco somos el mejor país del mundo. Si te parece mal que abucheen al expresidente del Gobierno, eres socialista, dicho sea esto con el mayor rencor posible. Si comentas que se debería acabar con los privilegios de la Iglesia, además de socialista, anticlerical. Si por un casual cambias de audiencia y críticas al PSOE, o dices que Cayo Lara tiene el carisma de una zapatilla sudada, eres un maldito neoliberal. Vivimos obsesionados dibujando bandos enfrentados e irreconciliables, trazando fronteras, y no dormimos intentando confeccionar una lista con los nombres de todos aquellos que están contra nosotros. Nuestras ideas son las mejores, aunque se demuestren equivocadas. No voy en sentido contrario, es el resto del mundo el que va al reves. Quedarse tuerto siempre que el otro se quede ciego. Mucho vencer, si es por K.O. mejor, y poco convencer. Mucha democracia de salón, mucha tiranía de la mayoría y mucho grito. Pocos argumentos, poca democracia deliberativa, poco debate.

Mucho Sálvame y poco Habermas. Y así nos va.

PS.- ¿Es cosa mía o Zapatero cada vez habla más entrecortado?

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