El turismo va bien

Pues sí, los datos del sector turístico son buenos. No, no es ironía. ¿Podían ser mejores? Claro, porque nosotros siempre aspiramos a la excelencia, al cochinillo asado de piel crujiente y a la puntilla neoclásica del huevo frito. Como vienen señalando los medios de comunicación locales y el Ayuntamiento de la ciudad, los datos recogidos referentes a la llegada de turistas a nuestra ciudad han abandonado la atonía de los pasados años de crisis y empiezan a ofrecernos alegrías, brotes verdes y raíces vigorosas.

Como ya sabrán los lectores frecuentes, en estas páginas solemos recurrir a los datos de la Encuesta de Ocupación Hotelera realizada y publicada por Instituto Nacional de Estadística con periodicidad mensual porque nos permite comparar los datos recogidos en nuestra ciudad con los de las ciudades de nuestro entorno. Porque ¿de qué sirve crecer un 1% si todo nuestro entorno lo hace un 25%? O al revés ¿sería un drama no crecer cuando nuestro entorno decrece? Una cosa es vernos guapos en el espejo y otra serlo realmente en la pista de baile de la discoteca. Al Ayuntamiento esta estadística no le gustaba ni un pelo cuando los datos eran malos -ya saben, era solo una encuesta- pero seguro que ahora, cuando los números son mejores, la tienen encima de la mesilla y le dan un besito antes de acostarse.

El año pasado, el número de viajeros aumentó un 5,17% y el de pernoctaciones un 2,21%. Los datos del conjunto de ciudades analizadas reflejan la recuperación del sector turístico de interior. Ávila está en la zona media de la tabla, ni muy mal como Zamora, ni muy bien como Toledo. Los números de la ciudad del Tajo son muy buenos. Los pinceles del Greco y su centenario consiguieron aumentar más de un 20% el total de viajeros y pernoctaciones. ¿Tendrá el mismo efecto el Centenario de la Santa sobre los datos abulenses?

Viajeros1413 Pernoctaciones1413Durante el pasado mes de enero, el número de viajeros aumentó un 25,95% y el de pernoctaciones un 33,03%. Son muy, muy buenos datos, sobre todo el de pernoctaciones. Por fin parece que se revierte la tendencia y que el turista empieza a pasar más tiempo en la ciudad. ¿El Centenario? En parte sí, por supuesto. Los datos son buenos para casi todas las ciudades analizadas, pero la mejora en nuestra ciudad es evidente: Ávila pasa de la zona media de la tabla a la cabeza y si no fuera por los datos estratosféricos de pernoctaciones de Segovia -¿algún centenario por allí?- destacaría sobre el conjunto. Por poner algún pero a los datos, de las casi 4400 pernoctaciones ganadas por nuestra ciudad respecto a 2014, solo 47 fueron realizadas por turistas extranjeros.

 

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 Y luego está Toledo, que mejora otro 20% su número de pernoctaciones respecto al mismo mes del año pasado. Ojalá el Centenario de la Santa tenga un efecto similar sobre el turismo abulense.

Vende-motos (burrum-burrum)

Me he pasado las dos últimas semanas viendo concesionarios. No quiero entrar en detalles (gripar un motor es algo que debe quedar en la intimidad), pero les ofrezco este dato para que me compadezcan. Muchos días sometido a una lluvia de datos, prestaciones y presupuestos. Y esa sensación… Una especie de déjà vu emocional que te corroe las uñas de los pies y las arrugas de los zarajos.

Te van hablando del airbarg frontal, lateral y en cortinilla, del ABS, el Start-Stop, las llantas y las pintura metalizada. Y tú continúas teniendo esa maldita sensación tan familiar. Mientras el vendedor te cuenta que la revista alemana más prestigiosa en el sector del motor eligió a “este pedazo de carro” como el coche con mayor fiabilidad de 2015, te preguntas… ¿dónde viví yo esto antes?

Se trata de aceptar tu inutilidad y ser conscientes de que te la están colando. “Quererte a ti mismo a quererte tu mucho”. Te están metiendo un gol entre tanta palabrería y cuanto antes lo aceptes, mejor para todos. No tienes ni idea de qué se trata, pero se te escapa algo importante. Quizás que el coche gasta mucho, o que el claxon desafina, o que solo gira a la izquierda. ¿Y qué más da? No lo entenderías ni aunque fueran sinceros contigo.

Lo jodido es sentir que no es la primera vez que te pasa algo así. Piensa, piensa… ¿cuándo te vendieron una moto (la más fiable en el mercado alemán) parecida? Y entonces empiezas a verlo claro. Tu mente visualiza a algún político, papeles en mano, bombardeándote con una montón de cifras. Comparando el registro de este mes con el otro, pero no con el de más allá. Los turistas vienen, los turistas se van. La ordenanza que sube, que baja, que se congela y se menea. El presupuesto que siempre crece, los impuestos que siempre bajan. Esa noche electoral repletita de porcentajes erectos. Y tu cara de tonto como denominador común.

Años de sabiduría me han enseñado que todo en esta vida se puede comparar con una paella de menú barato. Si baja la cantidad de cigalas, siempre puedes decir que los mejillones han crecido “exponencialmente”. Mejor aún: di que se han hecho verdaderos esfuerzos para mantener las dos asas de la paellera, que se congelan a pesar de la difícil situación económica que atravesamos. Dale la vuelta, que para eso es redonda, y cambia el punto de vista. “¡Mira cuantos guisantes, tú!” Y ya tienes a un comensal contento.

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